jueves, 10 de enero de 2019

Arte erótico hecho por mujeres: Imaginerías 2015

Saludos, amantes de lo hermoso. Continuamos con el recuento de obras de arte con tintes eróticos que ha aparecido en este blog a lo largo de los años. Las siguientes pinturas adornaron estas páginas durante el año 2015, uno en el que me propuse el proyecto de sólo incluir arte hecho por mujeres. 

A menudo se ha planteado el problema de que a través de la historia del arte se ha privilegiado sólo la perspectiva masculina (el infame male gaze), y creo que hay mucho de razón en ese reclamo. Esta colección tiene entre sus propósitos el de ampliar un poco nuestros horizontes. 

Al prepararla me di cuenta de algo curioso: estas mujeres artistas también se centran sobre todo en la belleza del cuerpo femenino. De hecho, encontré poquísimo arte hecho por mujeres que erotizara el cuerpo masculino, algo que hacen sobre todo artistas gays. ¿A qué creen ustedes que se deba este fenómeno? ¿Hay alguna diferencia en cómo los hombres miran el cuerpo femenino y cómo lo hacen las mujeres? ¿Se puede apreciar una perspectiva distinta a la que expresan las obras hechas por hombres? Empecemos el recorrido:


Adán y Eva


Tamara de Lempicka (1898-1980) fue una artista polaca que hizo la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos. Es famosa por su estilo art decó. De Lempicka nos trae una reinterpretación del tema eterno de Adán y Eva en el paraíso, pero en esta ocasión en un contexto del siglo XX urbano. Como se ve, esta rubia Eva ya tiene la manzana dorada en la mano, algo de lo que su musculoso Adán no parece percatarse, ocupado como está en el cuerpo de la mujer. El paraíso está a punto de perderse.

Gatitas


Audrey Kawasaki (nacida en 1982) es una pintora japo-americana radicada en Los Ángeles. Ella pinta al óleo directamente sobre páneles de madera, lo que le da a sus pinturas sus colores característicos. Su estilo artístico ha sido descrito como una fusión entre el art nouveau y el manga japonés. En esta pintura vemos un momento altamente erótico entre dos mujeres jóvenes, justo antes de un beso que se ve que va a estar muy rico.

Guantes


Lisa Yuskavage (nacida en 1962) es una pintura estadounidense radicada en Nueva York, a quien se le atribuye un papel importante en el resurgimiento del arte figurativo tras décadas de dominio del arte abstracto. Yuskavage toma influencias del arte clásico y juega con ellas para representar diversos asuntos de la vida. En esta pintura podemos ver otra vez el tema del homoerotismo entre mujeres, completamente desnudas, excepto por las manos enguantadas con las que se tocan.

Caballos al galope


Erica Chappuis es una artista estadounidense, cuyo estilo se caracteriza por sus colores terrosos y una imaginería que relaciona la naturaleza salvaje con la sexualidad humana, además de representaciones del cuerpo femenino que desafían los cánones de belleza. En esta pintura el acto del coito se relaciona con el galopar de unos caballos silvestres y el torrente de un río. Ternura y sensualidad se funden en este abrazo horizontal.

Pareja persa


Hayv Kahraman (nacida en 1981) es irakí, pero vive en San Francisco desde hace muchos años. Su estilo fusiona elementos del arte islámico tradicional con temas y motivos del arte contemporáneo. Esta imagen nos muestra a una pareja en la cama. ¿Qué ven ustedes aquí? Yo siento sus miradas algo melancólicas (que es, por cierto, una constante en el arte de Hayv). El cabello de ella, que según la ortodoxia musulmana debería estar cubierto, aparece aquí libre, envolviendo los hombros del amado. En cambio, él tiene puesto su turbante. Estas sutilezas son las que le dan su potencia erótica.

Nevermind


Stella Im Huttberg es pintora, ilustradora y escultora nacida en Seúl, Corea del Sur, pero radicada en Estados Unidos. En esta pintura vemos a una joven de rasgos orientales dirigiendo a quien la observa una mirada sugestiva mientras se levanta la blusa y deja ver un poco de la curva de sus senos. El hecho de estar tendida sugiere vulnerabilidad, pero es sólo un truco: la fuerza de su mirada demuestra que es ella quien está en control de la situación.

La noche


Vera Donskaya es una artista rusa nacida en Leningrado en 1964. Su estilo, ligeramente kitsch, está influido por el arte tradicional de su tierra, y en su obra abunda la representación de un pasado ruso idealizado. El homoerotismo entre mujeres reaparece en esta imagen, en la que dos jovencitas desnudas se relajan juntas a la orilla de un lago y bajo la luz de la luna. ¿Es una escena romántica, o un inocente día de campo entre dos amigas? La ambigüedad es exquisita.

Naturaleza muerta


Fatima Azimova (nacida en Uzbekistán en 1974) nos trae hoy esta hermosa ilustración en blanco y negro, en la que el estatismo de la naturaleza muerta se funde de forma contradictoria con el dinamismo del cuerpo una mujer desnuda, en evidente disfrute erótico de sí misma. El cuerpo femenino no puede ser objetificado, parece decirnos la artista; por más que se intente, no se le puede convertir en una naturaleza muerta.

Berenice


Ahora nos trasladamos a España para disfrutar la obra de Arantza Sestayo (nacida en 1964), una pintora e ilustradora que ha colaborado con revistas de la talla de Heavy Metal y hecho ilustraciones para las novelas de George R.R. Martin. Su obra tiene influencias de los prerrafaelistas, así como del cómic. Escogí esta imagen como ejemplo de algo diferente, una forma de erotismo que no requiriera de los desnudos, sino de la fuerza de una expresión, en la que se confunden la inocencia y una seductora malicia.

La puerta


La ilustradora estadounidense Rowena Morril (nacida en 1944) es famosa por las imágenes de portada que ha hecho para diversos libros fantásticos y revistas pulp, como la obra de Tolkien o la legendaria Weird Tales. Su obra mezcla el erotismo con escenarios fantásticos o surrealistas. Aquí podemos ver a una pareja, hombre y mujer, desnudos, tocándose y abrazándose a través de las rejas de una prisión. La pose de ambos indica que están a segundos de la penetración, y la imagen es de  una fuerza tal que uno puede casi experimentar lo que ellos dos están por sentir.

Venus durmiente


Artemisia Gentilleschi (1593-1654) fue una pintura italiana del periodo barroco, una de las más importantes de su tiempo. Caída en la oscuridad relativa durante muchos siglos, ha sido rescatada en décadas recientes como parte del esfuerzo feminista por revalorar a las mujeres de la historia. Por tanto, no podía faltar en esta colección. Aquí aparece la mismísima Venus, la diosa del amor y de la belleza, durmiendo plácidamente.

Esfinge



Tampoco podíamos irnos sin incluir a una artista latinoamericana, Leonor Fini (1908-1996), quien además de pintora, fue diseñadora de vestuario, productos y escenografía, y novelista. En fin, una mujer extraordinaria. Su arte pictórico destacó dentro del movimiento surrealista. En esta pintura vemos una reinterpretación del mito de la Esfinge, en la que tanto la mítica criatura como el muchacho son muy jóvenes. La pintura irradia una gran ternura, que se aprecia en la sutil expresión que la Esfinge dirige al mancebo en sus brazos.


Espero que hayan disfrutado este breve recorrido, y que les inspire a aprender más sobre mujeres en la historia del arte y en el mundo contemporáneo. Me gustaría leer sus comentarios: ¿cuál le gustó más y por qué? ¿Piensan que hay una sensibilidad erótica propiamente femenina que se pueda ver en estas pinturas? ¿O más bien esto es tan diverso como la individualidad de cada quien? Nos estamos leyendo.

viernes, 4 de enero de 2019

Los mejores libros que leí en 2018




Saludos, terrícolas, y feliz año nuevo. Es enero y, como suelo hacerlo, les traigo la lista de los mejores libros que leí durante el año anterior. Pero antes, algunas presentaciones porque en esta ocasión quiero experimentar haciéndolo de una forma distinta

Por lo regular he puesto una selección de 10 libros, separados en dos grupos de 5, para los libros de no ficción y para los de ficción narrativa, respectivamente. Pero esta vez voy a enlistar los libros en pares. Sin importar si se trata de dos ficciones, dos no ficciones o una y una, cada pareja está formada por libros que tienen algún tema en común, y los he seleccionado para leerlos juntos.

Resulta que 2018 fue un año de muchos aniversarios, y varias de mis lecturas correspondieron con ello, como están a punto de ver. De hecho, antes de compartirles mi top 10 de libros, les invito a revisar estas entradas conmemorativas que escribí a lo largo del año.

1818: LA PUBLICACIÓN DE FRANKENSTEIN



Dioses y Monstruos: Una serie en cinco partes en las que hablo de la vida de Mary Shelley, los significados ocultos de su creación más famosa, las películas más importantes que se han hecho inspiradas por el libro, y en general su impacto en la cultura pop mundial.

1918: FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL


Conrad von Hötzendorff: Vida y milagros de un pendejo con iniciativa: Considerado el arquitecto de la Primera Guerra Mundial, este oficial austriaco era un completo idiota, no creerán a qué nivel, por cuya culpa murieron millones de personas.

La violación de Bélgica: La Gran Guerra estuvo marcada por muchas atrocidades. Entre ellas se encuentran las cometidas por el ejército alemán en Bélgica, el país cuya invasión marcó un oscuro ciclo para Europa que culminó en el Holocausto.

La increíble odisea de la Legión Checoslovaca: Un ejército sin patria que se vio envuelto en una guerra mundial, una revolución comunista y una guerra civil, y que tuvo que atravesar un continente entero para volver a su hogar.

Historias de la Gran Guerra: Una colección de anécdotas curiosas sobre el conflicto ocurrido entre 1914 y 1918. Desde la tregua de Navidad que se dio entre soldados enemigos hasta el heroísmo de los soldados africanos que lucharon en el ejército del Káiser.

1938: APARICIÓN DE SUPERMAN


Superman: 80 años del Hombre de Acero: Aquí hago una entrañable reflexión sobre quién es Superman, cómo ha impactado su mito en nuestra cultural y cuál es el significado de su historia a lo largo de sus ocho décadas de existencia.

Lois y Clark: Lois Lane es una de las mujeres más importantes en la historia del cómic. Aquí hablo de cómo ha evolucionado su personaje y qué representa en la cultura contemporánea, además del ideal romántico en su relación con Superman.

Superman contra el racismo: Recientemente se ha hablado de la politización de los cómics, pero ya en la década de los 70 hubo historias en las que se abordaba el tema del racismo, con críticas sociales bastante atrevidas para la época.

Umberto Eco y el mito de Superman: Hace más de 50 años, el gran intelectual italiano hizo un brillante y ya clásico análisis del mito superheroico. ¿En qué consiste ese análisis y qué tanta actualidad tiene aún? Este es el análisis del análisis.

1968: UN AÑO REVOLUCIONARIO


El año que conmocionó al mundo: Mil novecientos sesenta y ocho fue el año de la Primavera de Praga, de la Revolución de Mayo de París, del Movimiento Estudiantil de México y la Matanza de Tlatelolco. Fue el año en el que el movimiento hippie y la contracultura impactaron más que nunca. Éste es un resumen de aquel año, inspirado por la lectura de un libro de Mark Kurlanksy.

Lucy en el Cielo con Diamantes: Escrito en 2008 para conmemorar los cuarenta años del 68, y publicado por primera vez ahora, es la crónica de un primer viaje en LSD, tal como me la contó el amigo de un amigo…

A 50 años del Kool-Aid psicodélico: En 2018 murió el gran escritor y periodista norteamericano Tom Wolfe, justo cuando se cumplían cinco décadas de la publicación de su libro más famoso: una crónica de las andanzas de Ken Kesey y los Merry Pranksters, íconos de la contracultura hippie.

Ni perdón ni olvido: Un mosaico narrativo: El Movimiento Estudiantil de México es uno de los episodios más relevantes de la historia contemporánea de nuestro país. En esta entrada, tomé fragmentos selectos de algunos de los mejores libros al respecto para construir un mosaico narrativo que permita entender qué sucedió y qué significó.

______________________________________________________

¡Ahora sí, con los libros! Vienen ordenados de la mejor pareja hasta la muy más mejor. Para reseñas más detalladas, hagan click en las portadas de los libros:


5
El 68


1968: El año que conmocionó al mundo de Mark Kurlansky: Este libro recorre cada una de las estaciones del 68, relatando los acontecimientos importantes que marcaron la historia. Para comprender cada suceso y fenómeno, nos cuenta los antecedentes que llevaron al fatídico año, y las consecuencias que tendría a corto y mediano plazo.

El libro fue una gran fuente de información sobre muchos asuntos de los que no sabía casi nada. Por ejemplo, ignoraba que el movimiento estudiantil polaco había sido tan grande e importante, y desconocía los detalles de lo ocurrido en lugares como Alemania, Inglaterra, Italia o Canadá.

Otros aspectos importantes de la geopolítica de los 60 son abordados, como la situación de Israel, la guerra en Biafra, el gobierno de Pierre Trudeau en Canadá y la consolidación del régimen castrista en Cuba. Tampoco podría dejar de lado la parte cultural, con la música, los libros y el cine que hicieron historia, la forma en la que la TV estaba cambiando la manera en que la gente se informaba, o cómo las drogas recreativas constituían el corazón de un auténtico movimiento cultural.

El libro cierra con reflexiones sobre lo que ha significado el 68 para la posteridad y contiene lecciones valiosas para las generaciones que quieran hacer el intento de cambiar el mundo. Qué estrategias resultaron efectivas, qué errores se cometieron, qué abusos por parte del poder no se pueden permitir otra vez, en qué promesas ya no se puede confiar más; pero, sobre todo, cómo la fuerza de la juventud, impulsada por ideales, es capaz de poner de cabeza el orden social y sembrar las semillas de cambios venideros.


Ponche de ácido lisérgico de Tom Wolfe: Ni más ni menos que la historia de Ken Kesey, figura icónica de la contracultura sesentera, quien popularizó el uso del LSD y definió el estilo de vida de los que llegarían a ser llamados hippies.

Kesey y su pandilla adoptaron el nombre de Merry Pranksters, los alegres bromistas, y vivían de forma comunal en su casa, rodeada de bosques que pronto fueron cubiertos por obras de arte improvisadas, equipos de luz y sonido, y decoración estrambótica. Fue con ellos que nació el estilo de vida hippie, los accesorios que se volvieron una moda, el arte psicodélico y, sobre todo, la reverencia a las drogas alucinógenas, en especial la marihuana y el LSD.

Kesey proyectaba y realizaba “fantasías”, eventos cuyo propósito era experimentar con vivencias que rompieran los límites de la experiencia. Una de las fantasías más famosas de los Merry Pranksters fue un recorrido de Estados Unidos, de costa a costa, en el famoso autobús escolar Furthur, pintado y tuneado para cubrir las necesidades psicodélicas de los viajeros. Atravesando el país en 1964, los Pranksters sembraron tendencias que llegarían a abarcar todo el país e iniciaron a muchas personas en el uso de los alucinógenos.

La obra es espectacular, alucinante. No sólo me permitió conocer más a fondo la contracultura sesentera, sino que de hecho planteó en mí numerosas reflexiones e inquietudes. Se gana puntos extra en mi corazón por las constantes referencias de Wolfe a los cómics, en especial los del Dr. Strange.


4
Inicio y final de la Gran Guerra


Los cañones de agosto de Barbara Tuchman: Es el clásico relato del estallido y el primer mes de la Gran Guerra, un influyente libro que ha merecido elogios a lo largo de las décadas. Tuchman tiene un gran talento como narradora. Uno casi siente que le están contando una novela con sus protagonistas y antagonistas, con sus giros argumentales y diálogos memorables. Llegamos a conocer, como si estuviéramos allí, a individuos como Helmut von Moltke, Joseph Joffre, sir Douglas Haig y otros.

Es un relato sobre la estulticia humana, sobre orgullo, ceguera y obstinación absurdas: la falta de preparación del ejército ruso, la cerrazón de los alemanes para cambiar sus planes, la poca voluntad de los ingleses para cooperar con sus aliados. Y, siempre presente, la doctrina de atacar por atacar, ofensiva a ultranza, la creencia de que un espíritu guerrero era lo que hacía falta para ganar.

Lo importante del primer mes de la guerra, de esa “fase de movimientos” en las que los ejércitos aun se enfrentaban a la antigua y no se habían metido a las trincheras, es que marcó lo que serían los cuatro años siguientes. Las decisiones estúpidas, los actos atroces, la falta de preparación de las primeras acciones militares sellaron el destino de una guerra.


Adiós a las armas de Ernest Hemingway: Me pareció adecuado parear con un ensayo sobre el inicio de la Gran Guerra, una novela sobre su final. En parte es autobiográfica, pues Hemingway, al igual que su protagonista Frederick Henry, fue voluntario para conducir una ambulancia militar en el frente italiano, y al igual que su personaje, fue herido en aquel campo. Jovencísimo, pues si consideramos que Henry tendría la misma que edad que Hemingway, habría contado con tan sólo 18 años cuando se fue a servir con el ejército italiano.

En el frente, Fred Henry conoce a una hermosa enfermera británica, llamada Catherine, con la que inicia un apasionado romance. Tras ser herido durante un bombardeo, y con el sorpresivo avance de las fuerzas alemanas que derrotaron a los italianos en la batalla de Caporetto (1917), Fred y Cat emprenden la huída, con la esperanza de encontrar un reducto lejos de la guerra. El problema es que la muerte los sigue a donde quiera que vayan.

Los pasajes que tratan sobre la guerra en sí me parecieron dotados de una gran potencia para transmitir no sólo el horror del conflicto bélico moderno, sino el sentido trágico de la existencia humana misma. Excelentes diálogos entre nuestro protagonista y otros personajes, como el cura o el viejo conde, muestran la profundidad de las ideas del autor más allá del fiel reflejo de un acontecimiento catastrófico que dio luz al siglo XX.


3
El mito de Frankenstein


Romantic Outlaws de Charlotte Gordon: Este libro narra las extraordinarias vidas de Mary Shelley y su madre Mary Wollstonecraft. Fue la mejor elección que pude haber hecho. Gordon construye una biografía paralela de madre e hija, en la que los capítulos sobre cada una se van alternando. Ambas sufrieron muchas tribulaciones, rechazo social, abandono, soledad; vieron que sus obras, hoy canónicas, fueron despreciadas por sus contemporáneos.

Por supuesto, buena parte del libro consiste en mostrarnos las dificultades que enfrentaron por el sexismo de sus tiempos. Nos señala cuán revolucionarias eran las ideas de estas dos mujeres, incluso para los estándares de los círculos más progresistas de aquellos años. Ambas Marys usaron sus plumas para denunciar las injusticias de su época. Pero fueron incluso más allá y se atrevieron a vivir de acuerdo a sus ideales, desafiando los convencionalismos de lo que se consideraba “respetable”.

Aprendí mucho leyendo este libro. De la vida de Mary Wollstonecraft, aprendí que ella no fue únicamente una lúcida pensadora de la Ilustración, no sólo alguien cuyo agudo intelecto se enfrentó al de gigantes de la talla de Edmund Burke (uno de los más notorios intelectuales conservadores), sino una mujer apasionada que hablaba desde su experiencia de vida y que vivía según sus ideales (y pagaba el precio por ello).

De Mary Shelley aprendí que "Frankenstein" es una obra mucho más personal de lo que yo había entendido las primeras veces que la leí, pues ella vivió lo que significa ser una marginada social, rechazada hasta por su propio padre. Siempre he considerado Frankenstein como una obra brillante, pero por primera vez entendí lo importante del hecho de que su autora sea una mujer.


Frankenstein de Mary Shelley: Uno de los libros que más marcaron mi juventud; es la tercera vez que lo leo, pero la primera lo hice en su idioma original. Mi propósito era celebrar su 200 aniversario y estoy muy contento de haberlo hecho. Mucho más que un relato de espantos, Frankenstein es una novela en la que chocan las visiones del mundo de la Ilustración y el Romanticismo. Es una ventana al mundo de los debates científicos y tecnológicos de principios de la Revolución Industrial.

Es el testimonio de una joven casi adolescente (y ya dos veces madre) que había sufrido demasiado a muy corta edad. Es el lamento de una humanidad abandonada a su suerte por un creador distante e indiferente. Es una obra fundacional para los géneros de la ciencia ficción y el horror. Es todo eso y mucho más.

Nunca se lee un mismo libro más de una vez. Como lectores nos vamos llenado de experiencias que transforman nuestras miradas. En esta ocasión, pude ver en "Frankenstein" mucho más de lo que había captado en mi adolescencia y a mis ventitantos (las primeras dos veces que lo leí).


2
La mente humana


Cómo funciona la mente de Steven Pinker: Esta pareja de libros no celebra ningún aniversario, sólo mi interés por comprender uno de los fenómenos más complejos y fascinantes del universo. Ambos me rompieron el cerebro y me dejaron con más aprendizaje y cambios en la forma de ver la realidad que cualquier otro que haya leído este año.

El libro de Pinker trata precisamente de lo que dice el título, cómo funciona la mente, basándose en los dos paradigmas más avanzados en las ciencias cognitivas: la teoría computacional de la mente y la psicología evolutiva. A la vez erudito, claro y ameno, Pinker nos guía por temas complejísimos mientras nos provee del conocimiento de ramas tan diversas como la neurociencia, la antropología y la filosofía de la mente, aderezando todo con ejemplos divertidos e interesantes del arte, la historia y la cultura pop.

Los primeros cinco capítulos son un “mindblow” monumental. En ellos, Pinker nos hace pensar en las acciones más sencillas que realizamos en la vida cotidiana, como mover los dedos de la mano, y nos obliga a verlos bajo la luz de la ciencia, como los hechos maravillosos y extraordinarios que son en realidad. Cómo procesamos la información, clasificamos conceptos, ponemos límites a nuestras definiciones, extraemos conclusiones nuevas a partir de ciertos conocimientos dados. Pinker aborda estos temas de tal forma que se siente como un viaje de autodescubrimiento, que nos hace apreciar e impresionarnos de nuestras propias capacidades mentales y nos impulsa e ejercitar el pensamiento crítico. Un capítulo enteramente dedicado a la percepción visual, algo que damos tan por sentado, es uno de los más fascinantes.

Otro más explica con una gran claridad los procesos de selección natural que dieron origen a la diversidad de la vida en la tierra y, también, a nuestra mente. Los últimos tres están dedicados a temas delicados: los sentimientos, las relaciones humanas, la familia, la amistad, las diferencias entre los sexos, la creación artística, las creencias religiosas y el impulso que nos lleva a hacernos las más profundas y complicadas preguntas filosóficas. El libro abarca tanto y cada párrafo contiene tanta información y reflexiones sin desperdicio, que es difícil hacer un resumen que le haga justicia. Además, es uno que habría que leer muchas veces, porque cada cosa te impresiona tanto que corres el riesgo de olvidar la anterior que te impresionó.


La conciencia explicada de Daniel C. Dennett: Como su nombre lo indica, trata de explicar cómo surge el fenómeno que llamamos “consciencia” en un cerebro humano. Para ello echa mano de diversas disciplinas, como las neurociencias, las ciencias cognitivas, la psicología evolutiva, la inteligencia artificial y la filosofía de la mente. El resultado es un libro de ésos que se dedican a romperte la cabeza.

La mayor parte está dedicada a derrumbar nuestras nociones comunes sobre la consciencia. Estamos acostumbrados a pensar que existe un “yo” indivisible, un actor central que recibe información de los sentidos y toma decisiones sobre las acciones voluntarias del cuerpo. Pero no hay forma de aceptar esta premisa sin caer en el viejo dualismo cuerpo-alma, el “fantasma en la máquina” de Descartes.

Incluso quienes no creen en un alma espiritual tienen problemas para concebir la mente en términos distintos; son algo así como “materialistas cartesianos”. Debe haber un centro de control, una neurona de oro, un homúnculo dentro de nosotros que percibe lo que los sentidos le presentan en un “teatro cartesiano”. Pero esas creencias sólo aplazan enfrentarse al problema: ¿Cómo piensa este homúnculo? ¿Cómo ve este homúnculo? ¿Hay una mente dentro de la mente? ¿Hay sentidos para percibir lo que perciben los sentidos?

Si algo me quedó claro al leer este libro, es que un montón de cosas que damos por sentadas sobre el funcionamiento de la mente humana en realidad son desconcertantes. Nuestro sentido común al respecto carece, valga la paradoja, de sentido. No puede existir un teatro cartesiano, no puede existir un yo central. También aprendí sobre cómo se hace buena filosofía en la actualidad, no con chaquetas mentales construidas sobre el vacío, sino con una rigurosa interacción con la ciencia. Estoy decidido a aprender más al respecto.


1
La Revolución Francesa



Revolución e Imperio de National Geographic: Ok, voy a hacer trampa con mi propio esquema y es que el primer lugar de esta lista no está formado por una pareja de libros, sino por una novela y una edición especial de una de las mejores revistas del mundo. Esto es así simplemente porque la novela en cuestión es el mejor libro que leí en todo el maldito año, y ya que no le encontré pareja entre todos los otros libros, y ya que fue el primero que leí en enero, decidí terminar diciembre chutándome este volumen.

Cuenta de forma muy detallada y comprensiva los sucesos de la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, un ciclo entre 1789 y 1815 de acontecimientos que cambiaron para siempre la historia del mundo, hasta tal punto que se consideran el inicio de la Edad Contemporánea. La lectura me fue muy útil para comprender algunos episodios que hasta entonces me eran algo confusos, en especial todo lo que pasa entre la ejecución de Robespierre y el ascenso de Napoleón al poder.

Además de un texto narrativo esclarecedor, la edición de la NatGeo destaca por sus imágenes, entre fotografías, mapas, cuadros conceptuales y demás. Es una obra breve (150 páginas), pero ideal para tener una visión general de una época tan importante de la historia.


Historia de dos ciudades de Charles Dickes: ¡El mejor libro del año! ¡El mejor libro en los últimos dos años! Es un libro grandioso, que me ha dejado con muchas ganas de leer más de su autor. Dickens es un genio: un maravilloso narrador y un prosista prodigioso. Su manejo del lenguaje para referirse a escenario y acciones de formas completamente nuevas e inusitadas es de un nivel que sólo le había visto a Shakespeare. El pasaje de la toma de la Bastilla es una de las muestras de narración más poderosas que haya leído en lengua inglesa.

Su manejo de la intriga y las emociones son ejemplares para lo que debe ser un gran cuentacuentos. Está llena de sorpresas y giros argumentales. Sin embargo, Dickens nunca se saca nada de la manga; todo lo que habría de suceder y de revelarse, queda establecido de antemano, pero sólo te das cuenta después de que sucede. Cada personaje, cada suceso, tiene una razón de ser.

La novela transcurre en las últimas décadas del siglo XVIII, en tiempos de la Revolución Francesa. Las dos ciudades en las que se desarrolla la acción son París y Londres. Dickens nos transporta a “la mejor de las épocas, la peor de las épocas”. Los temas más sobresalientes de la novela son la duplicidad y los paralelismos. Londres y París. La opresión de los aristócratas y la de los jacobinos.

La Revolución es tan salvaje que como ya la conocemos, con sus decapitaciones por cientos y su paranoia persecutoria contra los “enemigos del pueblo”. Pero la brutalidad opresiva del Ancien régime, en que los aristócratas explotaban y mataban de hambre a los campesinos y aldeanos, queda expuesta también. La violencia revolucionaria es mostrada como el resultado de siglos y siglos de opresión. No deja de ser una advertencia de cómo la búsqueda de la justicia puede convertirse en algo monstruoso, y que la destrucción de un régimen opresivo engendre una nueva generación de opresores. De cómo el dogmatismo intransigente y el pensamiento “ellos vs nosotros” puede llevar a ciclos interminables de violencia.


¿Y ustedes qué me dicen? ¿Cuáles fueron sus mejores libros del año anterior? ¿Han leído alguno de esta lista? Espero sus comentarios y les deseo un feliz inicio de año.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Aquaman, el rey de los mares



Hola. Ya vi Aquaman. Y... pos nada. He dedicado sendas entradas a todas y cada una de las pelis de DC porque soy muy fan... Bueno, de todas, menos de Suicide Squad, que ni yo puedo defenderla. Para no dejar morir la tradición, aquí les traigo esta entrada sobre la última película del Universo Expandido DC o como sea que le llamen ahora.

¿Qué puedo decir? Está muy divertida. Como película, es una buena pieza de entretenimiento palomero. Si la hubiera visto a los 14 años o algo así, me habría alucinado. Ésa es su gran virtud: es una peli palomera de acción y aventura para toda la familia. Los fans del cómic disfrutamos las muchas referencias y la fiel adaptación al mito atlántico de DC (y los guiños a los clásicos de la literatura marítima, desde Julio Verne hasta Lovecraft), así como el recorrido por unas áreas muy ricas de ese mismo universo. Si no son fans, de todos modos tiene muchas secuencias de acción súper entretenidas, efectos especiales alucinantes, y un diseño de arte padrísimo.

Esto último es uno de los grandes logros de la cinta: la creación de mundos, junto con todo el aspecto visual. El Universo DC, con cada película, se ha presentado como un mundo extraño y lleno de rincones mágicos, míticos y legendarios, pero en esta cinta se muestra más que en ninguna otra. Aquí veremos de todo: la futurista Atlantis, los hombres cangrejo, los hombres pez, los monstruos marinos... Todo en una historia que lidia con leyendas que anteceden por miles de años a la trama que nos va contando.


Lo mejor de la película son nuestros dos protagonistas, Jason Momoa y Amber Heard. Los escritores tuvieron un gran acierto al hacer ésta una película sobre Aquaman y Mera juntos en una aventura, justo como en los cómics de Geoff Johns (uno de los guionistas). Los personajes son muy carismáticos y tienen mucha química en pantalla, aunque la dinámica es muy cliché.

Sí, ése el problema de la película: está llena de clichés. Todas las situaciones presentadas tienen paralelos con otras películas, sobre todo recientes, desde Black Panther hasta Moana. Tampoco me gustó que convirtieran al noble Arthur en un baturro ignaro. Nunca fue así en los cómics, ni siquiera en su etapa más darksss y ruda, que le escribió Peter David. Parece se que lo que pasa es que el mismo Momoa, así como es bien simpático, también es medio bobalicón. Ni qué hacerle, tampoco podía ser perfecto.

No hay mucho de superheroico, por otro lado. Nuestros héroes están en una típica búsqueda de un maguffin, en un recorrido por el mundo que bien podrían haber sacado de Indiana Jones (si Indy fuera un hombre pez). Realmente es sólo un pretexto para que tengan aventuras y vayan a lugares exóticos. Además, si eso de la Atlántida pasó hace miles de años, ¿cómo es que hay una clave importante en una estatua romana relativamente reciente? Ash, ya sé que es nitpicking, pero estas cosas me exasperan. 

La narrativa es un poco caótica, con tantas líneas argumentales y retrospectivas. Los villanos son planos, pero Black Mantha pinta bien para formar parte de la Legión de la Maldad. De hecho, me pregunto por qué la escena post-créditos no fue de Luthor reclutando a Mantha en vez del relativamente poco conocido doctor Shin. 



Pero, como les dije, está muy divertida. Me reí mucho con toda su ñoñez. Ha sido también muy taquillera. Digo, para estándares de DC. Atrás han quedado las pretensiones pseudo-intelectuales de Zack Snyder. Lástima, a mí gustaban. Digo, de eso se trata este blog, al fin y al cabo. Parece que su éxito demuestra que el público quiere películas bobas que no se tomen a sí mismas muy en serio. Pero Wonder Woman era más ambiciosa y también le fue bien en taquilla. Hay lugar para todo, creo yo.

Por otro lado, ¡es Aquaman! Un superhéroe al que nadie fuera del mundo comiquero tomaba en serio. Y se logró hacer una película bastante entretenida y exitosa. ¡Es todo un prodigio! James Wan consiguió darnos una pieza que, por lo menos en lo visual, no se parece a ninguna otra de superhéroes, y en la que la mayor parte de la acción transcurre bajo el agua. Con un reparto multiestelar. Llena de eye candy sin importar tus preferencias sexuales. Que al mismo tiempo es fiel al cómic y le da una interpretación novedosa. Hay que agardecerle por ello.

PD: Sigo esperando a que salga la edición extendida de Justice League :'(

sábado, 22 de diciembre de 2018

ROMA o las vicisitudes del postureo




A estas alturas es difícil decir cualquier cosa sobre Roma, la última película del mexicano Alfonso Cuarón, que ha estado en boca de todos en las últimas semanas. Es más, se ha dicho tanto, que hasta decir que se ha dicho tanto y es difícil añadir algo más se ha vuelto cliché.

Así que me limitaré a decir de la forma más honesta que me es posible lo que pienso de la peli, con el mínimo de pretensión. Creo que es excelente. La fotografía, la composición de cuadro, la dirección de cámara y en general todos los aspectos técnicos la hacen visualmente hermosa. De esas películas en las que “cada cuadro es como una pintura”. Tiene momentos verdaderamente grandiosos en los que yo sentí “wow, estoy viendo algo sacado de los grandes clásicos del cine”.

Excelente también me parecen las actuaciones, la narración y, sobre todo, el retrato sutil y honesto de lo que es y ha sido una realidad para muchos mexicanos, de ambos lados de la línea de la case social.  Es una película que retrata la opresión sistémica por cuestión de clase de forma tan fiel y sincera, y por lo mismo poderosa, que obliga a hacerse confesiones muy incómodas a cualquier espectador que, como su seguro servidor, es un clasemediero que tuvo nanas en la infancia y que hoy por hoy paga a una señora para vaya dos veces por semana a limpiar la casa.

Es cierto que se corre siempre el peligro de que la situación retratada se quede en las alabanza a la maestría del artista, y que nunca se haga el salto necesario a un cuestionamiento de esa realidad, uno que tenga consecuencias efectivas. Pero eso ya no es culpa del artista, sino de la sociedad que recibe la obra. El artista hace lo que puede con los recursos con los que cuenta; a los demás nos toca hacer lo propio y cada quién tendrá que descubrir qué es.

Por eso quería hablar de la recepción que ha tenido Roma, pero hasta en eso se me han adelantado. Es que Roma se ha convertido en algo más que una película: es ya un fenómeno social. Expresar la propia opinión sobre la cinta implica posicionarse frente a los demás, comparar lo que uno tiene que decir con lo que otros han dicho.



Independientemente de su calidad, Roma ha sido un éxito de mercadotecnia. No sé cómo, pero Cuarón logró que todo el mundo hablara en ella, y al estrenarse en Netflix con un par de semanas de diferencia a su aparición en las pantallas de cine, se aseguró que hasta los que no tienen tiempo, dinero o ganas de salir de su casa pudieran verla. En ese sentido se volvió como la serie de Luis Miguel: algo que están en boca de todos.

Las redes sociales, por la misma naturaleza del medio, son espacios para posicionarse, para decir éste soy yo y merezco tu atención por esto. El filme de Cuarón se convirtió en uno más de esos temas de los que todo el mundo tiene que opinar algo para no quedarse fuera del tren del mame. Es una oportunidad más para que cada quien señale en qué tribu se encuentra, qué es lo que apoya, contra qué se queja y de quién se burla.

Los seres humanos tenemos dos impulsos muy fuertes en nuestra naturaleza. Uno es el de pertenecer, para gozar de la protección y afecto del grupo. El otro es de sobresalir, para conseguir una buena posición dentro de ese mismo grupo. Normalmente buscamos pertenecer haciendo, diciendo y pensando lo mismo que los demás, y buscamos sobresalir haciéndolo mejor o más fuerte. Pero a veces, si eso falla, podemos sobresalir haciendo lo contrario de lo que hacen todo los demás.

Se sabe que una persona puede opinar cosas diferentes de una obra de arte si le dicen que el autor es un artista renombrado, o si ha leído críticas laudatorias al respecto. No es que la persona en cuestión sea hipócrita o sólo esté fingiendo: es que de verdad su cerebro reacciona diferente ante la percepción de la obra. Así de influenciables somos, animalitos sociales.

Por eso creo que nuestra recepción de Roma está muy contaminada por todo lo que se ha dicho al respecto y por la presión que sentimos por mostrarnos como alguien cuya opinión merece ser considerada. No sé si es posible llegar a la esencia de “lo que realmente pienso” de una cosa u otra sin las influencias de los demás, pero definitivamente creo que habrá que volver a ver Roma dentro de varios meses, cuando el ruido de fondo se haya calmado y la turba haya pasado a otro mame.

Roma es una película muy diferente a lo que la mayoría de la gente está acostumbrada a ver en el circuito comercial de cine hollywoodense. Comparada con el común denominador, su ritmo es pausado: hay muchos silencios y momentos que simplemente retratan acciones de la vida cotidiana que en una lectura superficial parece que no hacen avanzar la trama. Ésta, a su vez, no es fácilmente definible en un clásico arco argumental con un inicio, desarrollo y un desenlace. No hay héroes ni villanos dibujados con líneas gruesas. Tiene fotografía en blanco y negro, y muchos momentos diseñados para que ésta se contemple como arte en sí misma, y no sólo en función de la narrativa.

Estoy seguro de que muchísimas personas que vieron Roma porque se volvió trending topic no habían visto muchas cintas así en su vida. Eso es un logro de Cuarón y Netflix, y algo bien interesante para estudiar. Así que entiendo de dónde viene el que a muchas personas el filme les haya parecido lento, pretencioso y que no tenía trama. Bueno, pues ni modo, qué se le va a hacer. Lo interesante será ver si otras películas de tales ambiciones artísticas logran volverse así de virales y empieza a moldearse el gusto de las masas.



Mientras tanto, quiero decir una cosilla o dos sobre cierto tipo de pretenciosos cuyo postureo va más allá de la inevitable influencia que nos afecta a todos. Porque si bien creo que esas personas a las que describí en el párrafo anterior son sinceras en su sencilla apreciación, hay muchos otros que nada más están mamando. No faltan los cultosos que dicen que Roma es muy poca cosa, un capítulo más de Lo que callamos las mujeres, y que jejeje, no se compara con los grandes clásicos del cine como tal y tal autor.

Estas personas nada más están reaccionando al hecho de la película es mainstream y tienen que mantener su reputación como exquisitos para quienes nada de lo que haya llamado la atención de las masas tiene mérito. En su postureo no se dan cuenta de que el hecho de que una película así se haya vuelto mainstream es algo extraordinario, y estoy seguro de que si la cinta se hubiera quedado en el circuito de festivales y sólo con una semana y una sala en Cinépolis, la valoración por parte de estos arribistas habría sido mucho más positiva.

Ni hablar con los del mame opuesto, de los que quieren mostrar que ellos no son como los pretenciosos, sino que son banda y tienen barrio, y que por eso están mejores las Mauricio Garcés que estas mierdas cultosas. O sea, que nada más buscan otras formas de pasar por únicos, diferentes y contreras.



Pero los que más desprecio me merecen son los mamadores de “¡Roma en verdad es clasista!”. Porque como la película refleja clasismo, pos entonces es clasista. Porque miren, hay personitas que nunca han podido superar una visión del mundo propia de películas de Disney, sólo que si en ésas los feos eran malos y los bonitos eran buenos, ahora que estos individuos están bien woke, viven en un mundo en el que los identificados como opresores son los malos y los oprimidos son los buenos.

Como la película no pone así clarísimo a la familia rica como malvada, ni a la sirvienta Cleo como una heroína insumisa; como no aparece la patrona vestida en un abrigo de piel de foca bebé jalando a Cleo de las greñas y gritándole “¡maldita gata!”; en fin, como la película no es sermoneadora ni panfletera, tiene a estos obtusos simploncillos tan confundidos que no han podido entender otra cosa más que la cinta celebra la servidumbre con nostalgia, romantiza la pobreza y hace apología de la sumisión.

No han entendido que precisamente uno de los puntos de la película es que la opresión de Cleo y de miles de mujeres como ella no se debe a la malignidad personal de las familias que las explotan, sino a la injusticia intrínseca de un sistema que ha estado casi inmóvil desde tiempos coloniales, un sistema que las personas aceptan, unos por comodidad, otros por resignación, ambos porque no conciben otra cosa. No captaron que lo que hace tanto más aterradoras esa opresión y dominación es precisamente que viene acompañada de un cariño sincero, pero inserto en una dinámica jerárquica y desigual.

El chairo y el gordo inmundo son creación de Bully Magnets

Pos no puedo sentir mucho respeto por la inteligencia de alguien a quien eso se le pasa por encima, y además siente la necesidad de sermonearnos al respecto. Porque así como unos posturitas quieren verse más exquisitos, y otros posturitas quieren verse más banda y más auténticos, esta clase de posturitas nomás quieren verse como más conscientes y moralmente superiores a los demás. Y por último estoy yo, cagándome en todos. Hipsters, hipsters everywhere.

Pos ya, con eso termino, porque no hay nada más navideño que expresar sin tapujos mi desdén por el prójimo. Felices fiestas y así.

Mejores comentarios sobre Roma que el mío:

+Roma de Jesús Silva-Herzog
+Las dimensiones de Roma de Antonio Salgado Borge



LinkWithin

Related Posts with Thumbnails