viernes, 23 de enero de 2015

فانوس سبز



Nota: El título de esta entrada es "Linterna Verde" en árabe.

Saludos, ciudadanos. Sigamos platicando de cómic politicosos. La semana pasada les hablé acerca de un cómic de la Liga de la Justicia publicado antes de la era Bush y del 9/11, y que contenía un fuerte mensaje antiintervencionista. Hoy día, viendo el panorama de "choque de civilizaciones" del que tanto se habla, les quiero dar a conocer un cómic escrito en la era post-9/11, uno que nos trajo nada más y nada menos al primer Linterna Verde musulmán.

El año era 2012, más de una década después de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Los ánimos ya se habían calmado un poco tras la explosión de patrioterismo menso que caracterizó a Gringolandia durante los ocho años de gobierno de George Dobleú Bush. El criticismo empezaba a aparecer de nuevo en los medios más mainstream y comerciales, pues los autores ya no tenían que temer a parecer poco patrióticos si atacaban la política exterior de su país. Eso y que el triunfo de Obama en dos elecciones presidenciales alentó a los liberales en EUA.

Era también una época de cambios arriesgados para DC Comics, la editorial hogar de algunos de los personajes más populares del cómic de superhéroes, como Batman, Superman y, por supuesto, Linterna Verde, el cual ha sido uno de mis personajes favoritos desde chavillo. Por esos días, DC había decidido darle un extraño reboot a todo su universo, con resultados muy irregulares, desde lo genial hasta lo lamentable, y desde lo interesante a lo solamente extraño. Uno de los cambios más interesantes fue precisamente la inclusión de un nuevo miembro de los Linterna Verde.

Para los que no son lo suficientemente ñoños para saberlo, los Linternas Verdes son una especie de corporación policiaca que abarca todo el universo; sus miembros son elegidos por su valor y sus cualidades morales para portar un Anillo de Poder, el cual hace casi de todo, incluyendo volar, generar campos de fuerza y, la marca distintiva del héroe, crear formas, estructuras y objetos de luz verde que pueden servir para diversos propósitos. 

En teoría, existe un Linterna por cada sector del universo, pero el sector de la Tierra ya tenía cuatro, todos ellos estadounidenses además, cuando decidieron incluir a Simon Baz. Fue por eso que cuando anunciaron a este nuevo personaje yo pensé cínicamente "A huevo, porque no había suficientes Linternas Verdes de ese sector, de ese planeta y de ese país". Pero aunque es cierto que es difícil justificar, dentro de la lógica del universo de ficción, que haya tantos Linternas Verdes de un solo lugar del universo, y que es obvio que esto obedece a decisiones editoriales extranarrativas, la inclusión del nuevo miembro resultó en una historia gratamente sorpresiva.

Nos encontramos en medio del evento épico del año. Ya saben, una amenaza cósmica que podría acabar con el universo requiere de la intervención de todos los Linternas Verdes en una saga que abarca vario títulos publicados por DC, blah, blah, blah. Por razones que no vienen a cuento, el Linterna Verde principal de la Tierra, Hal Jordan, estaba atrapado en un limbo extraño junto con su peor enemigo / mejor amigo, Sinestro. Juntos, crean y envían un Anillo de Poder en busca de un candidato digno de convertirse en Linterna Verde. Es así como el Anillo llega hasta Simon Baz.

¿Quién es Simón Baz? Es un joven de origen libanés que fue criado y vive en Dearborn, Michigan con su familia. El especial #0 de Linterna Verde lo presenta en una página, que es una maravillosa piececita de cómo se narra en cómic, sin diálogo y con apenas una breve acotación para ubicarnos en tiempo y espacio.



Zaz. ¿Lo vieron? Esta familia árabe-americana presenciando en vivo el 9/11, y sintiendo un gran dolor por ello. La segunda página es otra muestra de talento narrativo:



En dos páginas y muy pocos paneles, los autores nos han dado la información que necesitamos para saber qué tipo de vida ha llevado Simon Baz al mismo tiempo que hace un comentario sencillo y directo sobre la islamofobia en Estados Unidos. Todos los musulmanes son estigmatizados como terroristas y asesinos; sufren acoso de parte de los blancos en los países a los que emigran (así sea Estados Unidos o Europa); reciben un trato francamente desigual por parte de las fuerzas de seguridad, y en general son marginados de sus sociedades adoptivas.

En las siguientes páginas ya estamos en el presente y vemos a Simon Baz que huye de la policía después de haber robado una camioneta. Para su mala fortuna, resulta que el vehículo contenía un artefacto explosivo armado y listo para estallar en cuanto terminara la cuenta regresiva. Simon logra dirigir la camioneta a una fábrica abandonada, donde estalla sin causar víctimas. Inmediatamente después el joven es detenido por las autoridades. 

Lo volvemos a ver en la prisión de Guantánamo, donde lo llevan para ser interrogado. Sin abogado, sin juicio, simplemente sacado del país en secreto y llevado a una prisión militar para que autoridades que han decidido que ya es culpable, le saquen la información que necesitan. Él trata de explicar su caso, pero nadie le cree, y como no logran hacerlo confesar sobre los cómplices de su "celula terrorista", proceden a encapucharlo y prepararlo para ser torturado.



Otra vez: ¡Zaz! ¿Alguno de ustedes vio el docudrama Camino a Guantánamo? Pues este cómic me recordó mucho a él. No sé si los autores lo vieron, pero es seguro que se enteraron del tipo de cosas sobre las que reporta el film: individuos acusados de terrorismo con bases muy endebles, por haber estado en un mal momento en un mal lugar; tortura física y psicológica como procesos regulares; prisioneros incomunicados y aislados por meses o años antes de poder contactar con un abogado, ya ni hablar de ser sometidos a un juicio. Todo en nombre de la guerra contra el terrorismo.

Cuando Simon está a punto de ser torturado aparece el Anillo de Poder y en cosa de segundos, el joven se convierte en un Linterna Verde y sale volando del lugar. El siguiente número abre con una escena en la Casa Blanca, donde el mismísmo Barack Obama discute sobre el caso de Simon Baz con su jefa de asuntos metahumanos, Amanda Waller. Después vemos a Simon tratando de entender cómo funciona el Anillo y por qué llegó hasta él, mientras trata de limpiar su nombre y sabemos algo más acerca de su pasado: que en una carrera de arrancones, su cuñado y mejor amigo Nazir había tenido un accidente y quedado en coma, algo que lo atormenta con un fuerte sentimiento de culpa. Fue para ayudar económicamente a su hermana Sira que Simon había empezado a robar autos.

Al poco tiempo nos enteramos de que las acusaciones contra Simon le han causado problemas a su familia. Siria es suspendida de su trabajo en el gobierno porque sus compañeros de trabajo "están nerviosos", mientras que sus padres son repudiados por la comunidad islámica y no se les permite entrar a la mezquita.



Es decir, es un poco más sobre la vida de los musulmanes en Occidente. Simon había recurrido al delito (y claro, las carreras de arrancones son ilegales), pero el cómic deja en claro que ello no se debe solamente a las malas decisiones tomadas por el joven (que él mismo reconoce), sino a la marginación social en la que ha crecido. Su hermana Sira es una mujer moderna e independiente, tiene una carrera y un buen trabajo en una secretaría de Estado. Usa el hiyab, no porque esté oprimida por clérigos fanáticos, sino como seña de su identidad cultural. Nada de esto la libra de ser blanco del prejuicio, y también queda claro que los musulmanes que de una forma u otra se han visto relacionadas con actos terroritas sufren de ostracismo y rechazo al interior de su misma comunidad.

Sigamos con la historia de Simon, que tiene su apropiado bautizo de fuego al enfrentarse, por un malentendido, con la Liga de la Justicia. Con algunos trucos, el novato logra burlar a los héroes más poderosos del mundo, lo que le permite proseguir con sus planes para limpiar su nombre. Sira o ayuda proporcionándole el nombre y la dirección del dueño original de la camioneta en donde estaba la bomba. El vehículo había sido reportado como robado antes de que Simon lo agarrara, por lo que él naturalmente pensó que alguien más lo había hurtado de su dueño original para usarlo en un atentado terrorista.

El nuevo Linterna Verde llega hasta casa de un tal Edward Wale. Un hombre blanco. Un estadounidense. Un típico gringo loco por las armas que tiene en su casa un arsenal lleno de automáticas, explosivos y muchos trofeos de caza. Obvio, resulta que este tipo era el verdadero terrorista.



¡Triple zaz! Un recordatorio de que el terrorismo islámico no es el único que existe, sino que hay otros grupos e individuos que llevan a cabo estos actos, incluidos occidentales. No olvidemos que en 2011 un blanco supremacista en Noruega asesinó a 77 conciudadanos suyos para protestar por la "islamización de Europa". Y creo que es momento de hablar del elefante en la habitación.

No es casualidad que justo ahora haya decidido tratar de dos cómics de contenido politicoso. Uno, una historia que trataba directamente de las consecuencias del intervencionismo estadounidense en un país de mayoría árabe y musulmana. El otro, el origen del primer héroe árabe musulmán de DC Comics y el retrato de su vida en una sociedad afectada por la islamofobia. No es casual que quiera poner estas dos historias en su mente justo en este momento, si es cierto que nuestra ficción a la vez refleja y moldea la forma en la pensamos el mundo. Sí, esto tiene que ver con Charlie Hebdo.

Pronto voy a dedicar una entrada completa a la guerra cultural que el atentado en París en enero de este 2015 ha desatado. Y por "guerra cultural", quiero decir "gente despotricando en los medios y redes sociales". Les adelanto que no voy a ponerme de lado de los progres políticamente correctos y moralmente esquizofrénicos que dicen "es que goe, se estaban burlando del oprimido, Ich bin kein Charlie, o como se diga, goe", ni mucho menos de los pendejos protonazis que quieren expulsar a todos los árabes y todos los musulmanes de Europa y Occidente porque no distinguen religión de política, ni a los terroristas de todos los demás. Pero sobre ello me explayaré en otra ocasión y hoy sólo quiero decir que la islamofobia, el odio, miedo, discriminación hacia las personas de ascendencia árabe o de herencia cultural islámica, es un fenómeno muy real y, como todas las formas de odio, está muy mal.

Estos días que estamos viviendo, me parece loable lo que DC, de mano del talentoso escritor Geoff Johns, ha hecho con Simon Baz. Claro, de haberlo hecho en 2002 habría sido algo temerario, pero en 2012 no deja de ser valiente. Johns, él mismo de ascendencia libanesa, se atrevió a captar los padecimientos de los musulmanes en Occidente, y a recordarnos que muchas veces los malos no son "los otros", y que los héroes pueden muchas veces surgir de entre aquellos a los que nos han enseñado a temer.



Por eso quiero hablar de Ahmed Merabet, el oficial de policía de 42 años que murió asesinado por los fanáticos terroristas que perpetraron la matanza en París. Merabet era de origen argelino. Y sí, era musulmán. Murió trabajando por su país adoptivo, en su misión de proteger a los demás, por las balas de fanáticos que ven mayor afrenta en una burla hacia símbolos que en el asesinato de un ser humano, incluso de un ser humano de su misma religión y origen étnico. He ahí un Simon Baz del mundo real, un hombre que merecería ser elegido para portar un Anillo de Poder.

Continuando con la historia de Simon, sólo tienen que saber que en el momento que está encarando al verdadero terrorista llegan unos extraterrestres mutantes y entonces él se une a la lucha cósmica de los Linternas Verdes para salvar al universo, por lo que el rollo que a nosotros nos interesaba queda concluido por ahora. Lo que sigue es la geste épica de los héroes para detener una fuerza maligna que amenazaba con destruir a todo ser con libre albedrío en el universo. De hecho, es un arco argumental bastante bueno titulado Rise of the Third Army y con el que Geoff Johns cierra con broche de oro su corrida en los cómics de Linterna Verde.

En su momento el personaje de Simon Baz, con toda su personalidad ruda y su tatuaje que reza "valor" en árabe, tuvo una muy buena recepción. También hubo algunas criticas, como que el personaje está muy estereotipado y que no tiene mucha dimensión más que servir como símbolo de lo que viven los musulmanes en Occidente. Pero a mí me ha parecido una adición muy interesante a la mitología de los Linternas Verdes y un personaje cuya vida y hechos me gustaría seguir...





PD: La verdad Hal Jordan me da mucha hueva, hasta Sinestro es más interesante como Linterna Verde; por eso la inclusión de Simon Baz me pareció refrescante. Pero igual y es porque soy niño de los 90 y crecí con Kyle Ryner. Los comiqueros saben de qué hablo.


viernes, 16 de enero de 2015

Superpotencia



"El hombre mide su fuerza según su destructividad"
George Bernard Shaw, Hombre y Superhombre

Después de notar que hace mucho que no les hablo de cómics, y teniendo en cuenta el panorama geopolítico actual, me decidí a platicarles un poco acerca de un par de títulos que resultaron, en su respectivo momento, sorprendentemente políticos. Siempre llama la atención cuando una publicación comercial, mainstream y por lo general alejada de las preocupaciones mundanas, se sumerge de pronto en asuntos controversiales, aunque sea para abordarlos de forma muy sencilla.

Miren, hubo una época en la que los cómics de superhéroes se atrevieron de vez en cuando a ser críticos con la propia realidad en la que vivían, y esa época fueron los 90. La Guerra Fría estaba terminada y aún no comenzaba la guerra contra el terrorismo de la era Bush, por lo que ya no había enemigos con quien los Estados Unidos pudieran pelearse o a quien pudieran echarle la culpa de todo. En ese contexto, hasta una publicación comercialota podía ponerse crítica sin correr el riesgo de que el público reaccionara patriotero y los acusara de estar de parte de los terroristas-comunistas-nazis.

Ésa fue la época en la que Lex Luthor, el peor enemigo de Superman, era un capitalista sin escrúpulos que podía cometer toda clase de crímenes impunemente y además ganar la presidencia de los Estados Unidos. Por desgracia, luego vino el 11 de septiembre, y entonces ya no era bien visto criticar al presidente, al gobierno, a la política estadounidense o sugerir que los musulmanes eran seres humanos, así que en el cómic de superhéroes se dejaron de ver historias tan arriesgadas y sugerentes (hasta que pasó un poco más de tiempo, pero ése será el tema de otra entrada).

Para no darle más vueltas al asunto, les quiero platicar de un cómic de la Liga de la Justicia titulado SUPERPOWER, que fue publicado en 1999. La historia es de John Arcudi, los trazos de Scot Eaton y las tintas de Ray Kryssing. Chequen el título, por favor, de una ambigüedad muy ingeniosa, pues la palabra puede significar "superpoder", como los que tienen los superhéroes; o puede entenderse como "superpotencia", es decir, un país poderoso como lo son los Estados Unidos. Esto es importante para entender de qué va el cómic, ya lo verán...



Nuestra historia empieza con Mark Antaeus, un joven estadounidense dotado de habilidades extraordinarias, como fuerza, agilidad y resistencia superiores a la de los humanos normales (aunque muy lejos del nivel de poder de, digamos, Superman). Mark es un héroe que se presenta cuando las personas de su comunidad lo necesitan, ya sea deteniendo a secuestradores o rescatando a víctimas de un desastre natural. Los habitantes de su pequeña ciudad lo admiran y están orgullosos de él, al igual que los padres y la novia del muchacho. Pero en una ocasión, Mark no logra rescatar a una familia de un edificio en llamas y todos mueren. Mark se culpa a sí mismo y resuelve que no permitirá nunca más que su debilidad le cueste la vida a otros.

El joven se ofrece como voluntario para que los laboratorios S.T.A.R. (esos centros de investigación y desarrollo científico que sólo existen en los cómics y que hacen de TODO) experimenten con él en un programa para dotarlo de verdaderos superpoderes. Tras el paso de dos años, Mark regresa a casa convertido una criatura de aspecto monstruoso, cubierto de metales, cables y circuitos, pero dotado de poderes que rivalizan con los del mismo Superman. A pesar de su aspecto, Mark sigue siendo el mismo buen muchacho de espíritu noble y generoso, dispuesto a seguir con su carrera de ayudar a los demás.



Convertido en un superhéroe en toda la extensión de la palabra, Mark lleva a cabo toda clase de hazañas que no tardan en llamar la atención de la Liga de la Justicia, el equipo de superhéroes más importante de DC Comics y que  cuenta entre sus filas a Batman, Superman, la Mujer Maravilla, Flash y Linterna Verde. La Liga invita a Mark a unirse a ellos, y junto a este equipo, nuestro héroe sigue con su lucha en pos de la justicia (ya saben cómo es eso).

La parte interesante es que mientras todo esto sucede, Mark se entera de los problemas de la nación de Kirai en el Golfo Pérsico, donde el dictador Gosnar Methan mantiene a su pueblo oprimido y en la miseria, en especial a los miembros de la minoría étnica vudish, que tienen que huir como refugiados a países vecinos, causando una constante crisis humanitaria. Si ustedes tienen tantita perspicacia, se habrán dado cuenta de que Kirai es Irak, Gosnar Methan es Saddam Hussein, y los vudish son los kurdos. Quizá ahora piensen que de lo que se trata esta historia es de lo malo que era Hussein y de lo necesaria que era una intervención estadounidense en Irak. Pero no, y he allí lo sorpresivo y grato del mensaje político del cómic.



Mark expone la situación de Kirai a Superman, y la Liga de la Justicia decide usar sus fuerzas para enviar alimentos y medicinas (en fin, ayuda humanitaria) a las fronteras donde los refugiados vudish sufren en hacinamiento. Pero esto no es suficiente para el nuevo héroe: él quiere que la Liga vaya a Kirai y use su poder para derrocar a Methan. Superman y los otros, obviamente, se niegan, porque la Liga tiene como principio nunca intervenir en asuntos de Estado. Decepcionado de sus héroes, Mark renuncia a la Liga y viaja él mismo a Kirai, asesina a Methan y desbarata su gobierno.

Cuando la Liga se aparece para detenerlo, Mark reacciona de forma violenta y ataca a su antiguo equipo. Para evitar más destrucción, Superman decide dejarlo ir. Esto permite a Mark darse cuenta de las consecuencias de sus actos: con el vacío de poder tras la súbita destrucción del régimen de Methan, Kirai desciende al caos en una cruenta guerra civil que cobra las vidas de decenas de miles de personas. Sin poder soportar esa responsabilidad, Mark se suicida...



Éste es un cómic con una estructura narrativa muy efectiva, y un arte bastante bueno, pero sin duda lo más interesante del mismo son las implicaciones políticas que seguramente ustedes ya han empezado a ponderar. Y es que este cómic, gringo, comercial, protagonizado por los personajes más mainstream del medio, es una pieza antiintervencionista.

Revisemos la historia de Mark desde sus orígenes. Antes de someterse a los tratamientos invasivos que le dieron superpoderes ya era un héroe. No obstante, no pudo tolerar un fracaso (la muerte de esa familia en el incendio) y concluyó que lo que necesitaba era más poder. He ahí su primer gran error: la creencia de que la solución es simplemente tener más poder.

La afirmación de que más poder no es la solución a todos los problemas es bastante fuerte como statement político por parte de un cómic de superhéroes. En el mundo real vemos las consecuencias de la política del "más poder" para combatir la criminalidad o el terrorismo: démosle equipo militar a la policía para controlar disturbios, saquemos al ejército a las calles para combatir al narco, pongamos tropas en tierra para acabar con esos terroristas. Armas más poderosas, ejércitos más numerosos, mayor capacidad de fuego... ¿Y eso a qué lleva? Al desastre continuo, porque crimen y terrorismo son fenómenos muy complejos que no se resuelven simplemente teniendo un garrote más grande que el del terrorista o el criminal.

Además, lo seres humanos somos falibles, y nadie, absolutamente nadie debe tener un poder tal que sea imposible para los demás pedirle cuentas. Por más buenas que puedan ser nuestras intenciones, por más que nos comprometamos a hacer el bien, concentrar demasiado poder en una sola persona o en una sola institución o en una sola nación siempre es peligroso. Cuando esa persona, institución o país comete un error, toma un camino equivocado, se corrompe o enloquece, ¿quién podría detenerla?

Luego está el asunto del intervencionismo. Gosnar Methan es un tirano que tortura a su pueblo, eso es inequívoco. Pero tampoco es el punto. La malignidad del dictador nunca es puesta en duda, lo que se cuestiona es la validez del intervencionismo. Repetidamente se dice a lo largo del cómic que mientras años de embargo y sanciones económicas no han logrado nada, la Liga de la Justicia podría acabar con el régimen de Methan en unos minutos. Sí, pero ¿debería?




"Como extranjeros, sería irresponsable tratar de cambiar el destino de otro país actuando sólo por un impulso" le dice Batman a Mark. Los superhéroes tienen el poder para derrocar a Methan, eso tampoco se pone en duda. Pero no tienen la autoridad ni el derecho para hacerlo, y como ya leímos, el intervencionismo de Mark lleva al desastre, la guerra civil y la muerte de miles de personas. "La violencia no era la forma de resolver esto" dice Batman, y Mark le echa en cara su hipocresía, haciéndole notar que él se la pasa apaleando gente. Es entonces cuando Superman dice "Cada vez que tengo que dar un golpe en nombre de la paz, siento que he fracasado en mi misión".

Cuando Mark luchaba junto a la Liga contra monstruos gigantes que aplastan edificios, hombres lagarto extraterrestres que invaden la Tierra o científicos locos armados de rayos destructivos, repartir karatazos sí funciona. Es decir, funciona cuando se enfrenta a amenazas típicas de un cómic de superhéroes. Pero en los problemas del mundo real, como la guerra, la pobreza, el terrorismo, el crimen, no se resuelven simplemente atrapando al "tipo malo", ni aun cuando se tenga el poder de hacerlo. Ésa es otra gran lección que deja este cómic.




Les recuerdo que Superpower se publicó en 1999, antes del 11 de septiembre y de la invasión estadounidense a Irak en 2003. La invasión dirigida por el gobierno de George W Bush dio lugar a luchas intestinas y aumentó el sentimiento de antiamericanismo en la región (y no encontró ni armas de destrucción masivas ni nexos de Saddam con Al Qaeda, que fueron el pretexto de la "guerra preventiva). Al final, los gringos se tuvieron que retirar con la cola entre las patas y el caos generalizado fue terreno fértil para el empoderamiento del Estado Islámico. Es decir, se cumplió lo que había predicho el cómic.

En un paralelismo bastante curioso con lo que sucedería pocos años más tarde, en Superpower la Liga de la Justicia asume el papel de la ONU, mientras que Mark Antaeus representa a los Estados Unidos. Si ustedes recuerdan, la ONU declaró ilegal la invasión americana de Irak, ante lo cual nuestro vecino del norte atacó de todos modos. Por eso hacía notar que el título del cómic es ambivalente: se refiere tanto al superpoder de Mark, como a la superpotencia que son los Estados Unidos. Tener el poder no significa que esté bien usarlo, ni siquiera con la mejor de las intenciones.



"Un momento, Ego", me dirán "A lo mejor Mark tenía buenas intenciones cuando atacó Irak o como se llame, pero tú y yo y medio mundo sabe que las buenas intenciones no están detrás del intervencionismo yanki"

Y tienen toda la razón. Mark era, en palabras de Superman "No una mala persona, sino una buena persona que hizo algo mal". Pero sabemos que no es el caso de la política exterior estadounidense. Aún cuando intervienen para detener masacres llevadas a cabo por dictadores megalómanos (en Kossovo, o en Kuwait, o recientemente al atacar al gobierno de Gaddafi en Libia), sus acciones están motivadas por intereses geopolíticos, y no nada más por causas altruistas. De ahí que haya otras masacres, otras injusticias, otros tiranos y otras crisis humanitarias que dejan pasar tranquilamente y sin hacer heroicos llamamientos a defender los derechos humanos. Muchas veces, incluso poniéndose del lado del tirano, del genocida y del invasor, cuando así conviene a sus intereses.

Pero ése es el gobierno de Estados Unidos, ésos son los Donald Rumsfeld y los Dick Cheney. El gringo de a pie por lo general se cree que su país en verdad lucha por causas justas, de verdad cree que hace un mundo mejor acabando con los bad guys. Es ése, imagino yo, el público al que querían llegar los autores de Superpower, al que querían transmitirle ese mensaje de que a veces la forma más responsable de usar un superpoder es no usarlo.

La epígrafe que puse al principio de esta entrada es la que originalmente usaron los autores en el cómic del que hemos hablado: "El hombre mide su fuerza según su destructividad". Sería bueno que, como humanidad, empezáramos a medir nuestro poder con base en nuestra capacidad de construir y no de golpear más duro.

No se pierdan la próxima entrada, en la que hablaremos de otro cómic politicoso.

viernes, 9 de enero de 2015

Ocho símbolos de rebeldía que nos dejó el 2014




La siguiente entrada es una traducción libre de este texto de The Huffington Post. Digo "traducción libre" porque le meto bastante de mi cosecha, y cuando digo "de mi cosecha" no quiero decir que esté inventando nada, sino que incluyo mis propios comentarios porque, como ustedes saben, tales temas son de los predilectos de este Blog.

Como ya les he dicho en innumerables ocasiones, desde finales del 2010 el mundo se ha visto sacudido por oleadas de movimientos de protestas de diversas naturalezas y alcances. Tienen ciertas características en común: son principalmente protagonizados por jóvenes de clase media urbana educada, prodemocráticos, desconfían de los poderes establecidos y se organizan con ayuda de las redes sociales. Desde entonces, cada año se ha dado un movimiento de este tipo en algún país del mundo. Mi más reciente entrada al respecto fue Epílogos a una Primavera Global (y la Revolución de las Sombrillas), y en ella concluía, después de un rápido recorrido por los movimientos actuales, que esto ya no se trata solamente de una serie de protestas sino de un zeitgeist generacional, un momentum cultural que seguramente marcará la identidad de esta década y que no parece tener visos de finalizar pronto, sean cuales sean sus consecuencias a largo plazo.

El 2014 fue un año especialmente pródigo en ejemplos de estas luchas. Algunas de ellas lograron derribar a gobernantes, otras se retiraron, pero cambiando fundamentalmente el panorama político, y otras más continúan al iniciar el 2015. 

Por lo menos un par de estos movimientos, el de Ucrania y el de Venezuela, polarizaron a la opinión pública porque se dirigían contra gobiernos identificados con la izquierda política. Para muchos izquierdistas alrededor del mundo aquí no había protestas genuinas del pueblo, sino pura manipulación por parte de las potencias capitalistas occidentales. Pero lo cierto es que, independientemente del contexto internacional y de los innegables intereses que estaban compitiendo en esa coyuntura, no se puede ignorar que de hecho hubo (y hay) un componente legítimo de descontento social que detonó estos movimientos, y ya que el Huffington Post no dejó de incluirlos, yo tampoco los dejaré fuera.

Muchos símbolos poderosos emergieron de estas protestas, imágenes y slogans que funcionan como recordatorio de las valerosas demandas de justicia y dignidad compartidas por manifestantes alrededor del mundo. Ya 2011 nos había dejado la máscara de V for Vendetta, que se convirtió en un símbolo global de disidencia. El año pasado nos dejó sus propios emblemas:

Ucrania: #Euromaidan




Desde los inicios de los movimientos protesta en Ucrania, apareció el hashtag #Euromaidan en las redes sociales. El nuevo término pronto se convirtió en el símbolo de lucha que terminaría por derribar del poder al presidente y amigo de Moscú Viktor Yanukovych en febrero de 2014.

En su sentido más básico, Euromaidan se refiere al sentimiento pro-Europeo de las manifestaciones, las cuales detonaron en noviembre de 2013 como respuesta a la decisión de Yanukovych de suspender las negociaciones con la Unión Europea para favorecer una relación más cercana con la Rusia de Vladimir Putin. La parte de Maidan hace referencia al nombre de la plaza principal en la capital Kiev, Maidan Nezalezhnosti, donde las primeras manifestaciones tuvieron lugar, y en donde se estableció el campamento de protesta y se dieron brutales encontronazos con la policía.

Pero el término tiene también un significado más profundo. Para muchos ucranianos, Europa se había convertido en un símbolo de genuina democracia y respeto por los derechos humanos (bueh, comparado con Rusia, y con el resto del mundo, pos sí) en contraste con el sistema corrupto presidido por Yanukovych y la brutalidad de los cuerpos policiacos. Asimismo, la plaza tiene un simbolismo histórico importante: en 2004 fue el foco de la llamada Revolución Naranja de Ucracnia, y por lo tanto ha llegado a representar el poder de las protestas no violentas.


Venezuela: #SOSVenezuela



Hartos de la inflación y los altos niveles de criminalidad, muchos venezolanos tomaron las calles a principios de 2014 para expresas sus frustraciones contra el gobierno de Nicolás Maduro. El slogan #SOSVenezuela se convirtió en una imagen siempre presente en los mítines masivos. La campaña fue iniciada por el grupo con sede en Caracas "Un mundo sin mordaza", que organizó a manifestantes alrededor del mundo para que expresaran la señal de auxilio SOS en apoyo a los activistas venezolanos. "Los medios están controlados por el gobierno nacional" dijo la organizadora Anabel Navarro, "Necesitamos tener voz en un país en el que la libertad de expresión pende de un hilo".

Las protestas crecieron y el gobierno reprimió. Grupos pro-gobierno chocaron violentamente con los activistas, fueras de seguridad derribaron las barricadas y miles de personas fueron detenidas. Por lo menos 43 manifestantes, entre detractores y leales al gobierno, perdieron la vida en los actos de violencia. En mayo, el fundador de "Un mundo sin mordaza", Rodrigo Diamanto, fue arrestado y le fueron imputados cargos por "obstrucción de las vías públicas y posesión de artefactos explosivos".

Las protestas fueron perdiendo fuerza durante el verano, pero en Venezuela ha continuado la inestabilidad debido a la alta criminalidad y al desabasto de víveres; mientras tanto, la popularidad de Maduro se ha venido abajo.

Taiwán: Girasoles



Más de 100 mil manifestantes, muchos de ellos portando girasoles, convergieron en la capital de Taiwán, Taipei, en marzo, acusando a su gobierno de impulsar secretamente un controvertido tratado comercial con China. Estudiantes ocuparon el edificio del parlamento por tres semanas antes de que el gobierno de Taiwán acordara una mayor transparencia en cuanto a sus tratos con China. Muchos taiwaneses son recelosos de la influencia china en la isla, mientras que el gigante asiático aún la considera parte de su movimiento. Esto es porque tras la Revolución China, el gobierno nacionalista derrocado por Mao Zedong se estableció en Taiwán; aunque la comunidad internacional reconoció a la isla como un país independiente, para la China comunista es sólo un territorio en rebeldía.

Los estudiantes lo apodaron el "Movimiento de los Girasoles", pues estas flores representaban la luz que los manifestantes anhelaban ver brillar en la relación de Taiwán con China, así como la demanda de mayor transparencia gubernamental.


Nigeria: #BringBackOurGirls





En la noche del 14 de abril de año pasado, más de 270 niñas del internado de Chibok en Nigeria fueron secuestradas por el grupo islamista paramilitar Boko Haram. La desaparición de las niñas encendió la indignación global y una campaña masiva clamando por su liberación, impulsada en parte por el hashtag #BringBackOurGirls. Iniciada por un grupo de activistas en Nigeria, la campaña en Twitter se volvió viral alrededor del mundo, logrando que incluso figuras públicas como Malala Yousafzai y Michelle Obama se unieran a ella.

Las niñas permanecen en cautiverio, y por desgracia la atención mundial se ha desviado hacia otros asuntos, siguiendo las tendencias efímeras de las redes sociales. Este artículo de Slate nos explica por qué campañas como ésta no funcionan:

Defensores de tales campañas a menudo argumentan que pueden ser el inicio de un mayor entendimiento de asuntos globales complejos. El público primero se deja enganchar por la indignación moral, después aprenden más acerca de las condiciones subyacentes, convirtiéndose en ciudadanos globales mejor informados.
Pero este estudio sugiere que desafortunadamente lo opuesto es lo verdadero. El público se interesa cuando saben de monstruos malvados como Boko Haram que necesitan simplemente ser detenidos. Cuando se enteran de que hay más acerca de estos asuntos y de que, oh sorpresa, el mundo es un lugar muy complejo, que matar al monstruo no sería tan fácil y que hay contextos más amplios más allá de los monstruos mismos, pierden interés.

Sin embargo, en Nigeria, los parientes y simpatizantes de las niñas raptadas aún se reúnen cada semana en la capital, Abuja, para hacer el mismo reclamo: ¡devuelvan a nuestras niñas!


Tailandia: El saludo de Katniss




Al igual que la máscara de V, se trata de otro símbolo proveniente de la cultura pop, lo cual como nerd de izquierda no puede dejar de emocionarme. Después de meses de protestas en Tailandia, en mayo de 2014 el ejército tomó el poder en un golpe de Estado sin sangre. La junta militar gobernante prohibió las protestas y otras expresiones de oposición al nuevo régimen... Ahora, incluyendo el saludo de tres dedos alzados que hace la rebelde Katniss Everdeen en la saga de Los Juegos del Hambre.

En esta serie, ambientada en una autocracia distópica, el saludo es un signo silencioso de protesta en contra del régimen. Los tres dedos representan "gracias", "admiración" y "adiós a alguien amado", pero los manifestantes de Tailandia le han dado un nuevo significado: "no al golpe, libertad y democracia". Como sea, el sentido fundamental es el mismo: rebelión contra la tiranía.

Las autoridades advirtieron en junio que cualquiera que hiciera el saludo de Katniss en público podría ser arrestado. En noviembre, poco antes del estreno de la última película de Los Juegos del Hambre, cinco estudiantes tailandeses fueron detenidos por hacer el saludo durante un discurso del líder golpista y primer ministro Prayuth Chan-ocha. Una cadena de cines nacional canceló las presentaciones de la película después de que los activistas compraron centenas de boletos y más estudiantes fueron arrestados durante las funciones.

"Levantar los tres dedos se ha convertido en un símbolo de reclamo por derechos políticos fundamentales" explicó el activista Sombat Boonngam-anong.


Estados Unidos: "Hands up!"




Cuando la policía de Ferguson, Missouri, disparó y mató al adolescente negro (que estaba desarmado) Michael Brown, un estallido social tuvo lugar en el estado sureño, que rápidamente se ha expandido por toda la nación. Un testigo relató que Brown había alzado las manos en señal de rendición antes de ser abatido por la policía. El gesto, acompañado por la frase "Hands up, don't shoot!" se ha convertido en un símbolo de la indignación nacional ante la inequidad racial y la brutalidad de una policía cada vez más militarizada.

Ulteriores protestas se extendieron por los Estados Unidos y el extranjero cuando el gran jurado declinó imputar al policía Darren Wilson por el asesinato del joven Brown. Días después, un jurado de Nueva York decidió no imputar a otro policía blanco que mató a otro ciudadano afroamericano desarmado. Se trataba de Eric Garner, quien murió de un ataque de asma cuando el oficial de policía le aplicó una llave asfixiante ilegal por cometer el delito de vender cigarrillos de forma individual fuera del empaque. Las últimas palabras de Garner "I can't breathe" se convirtieron en otro eslogan de las protestas, así como "Black lives matter".

Mientras que los documentos del jurado difieren de la versión testimonial acerca del último gesto de Brown, las manos alzadas se han convertido en un símbolo de un asunto de mayor envergadura: varones negros muertos a manos de la fuerza policiaca estadounidense. Miembros del congreso, atletas profesionales, celebridades y manifestantes alrededor del mundo han expresado su solidaridad con este gesto.


Hong Kong: Sombrillas



Ya les había platicado de este movimiento en una entrada reciente. Resumamos: en septiembre, manifestantes en Hong Kong empezaron a establecer plantones para demandar que el gobierno chino deje de arrogarse la facultad aprobar o desaprobar candidatos para las elecciones de la isla. Cuando la policía de Hong Kong trató de replegarlos con granadas de gas y aerosol de pimienta, los manifestantes se escudaron con ayuda de sombrillas, creando un poderoso símbolo de disidencia pacífica. Las calles de la isla, al igual que las redes sociales, pronto se llenaron con imágenes de sombrillas.

La Revolución de las Sombrillas ha sido el mayor reto de Hong Kong a la autoridad china desde que la isla le fuera devuelta por Gran Bretaña en 1997 con la condición de que este territorio pudiera mantener cierta autonomía. Después de casi tres meses de manifestaciones, los plantones y acampadas comenzaron a ser disueltos, pero los inconformes insisten en que su lucha sería para largo. Los jóvenes de Hong Kong no han logrado sus metas políticas, pero se mantienen firmes en sus intenciones. Han declarado ser más combativos y menos complacientes que la generación de sus padres o que sus conciudadanos en el continente.



México: 43



Bien, ya me he expresado extensamente sobre este asunto en este su Blog, primero haciendo notar que el descontento social no viene sólo por el caso de los 43 estudiantes desaparecidos por fuerzas del Estado en Iguala, Guerrero, y que las autoridades no deberían sorprenderse por la magnitud de la indignación nacional. Después hice una entrada larguísima sobre el caso Ayotzinapa, abordando diferentes puntos y ofreciendo mi opinión sobre ellos. Pero, de nuevo, resumamos:

En septiembre, 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa, en el municipio de Iguala, Guerrero, fueron secuestrados por la policía municipal, en complicidad con la policía estatal, con el conocimiento de la policía federal y del ejército mexicano, y por orden del alcalde de Iguala. Los jóvenes fueron entregados a unos narcotraficantes, miembros del cártel dirigido por la familia de la esposa del alcalde, quienes presuntamente los asesinaron y se deshicieron de sus restos.

Estos hechos han hecho estallar protestas por todo México y alrededor del mundo, creando una crisis política para el presidente Enrique Peña Nieto. Los manifestantes han usado el número 43 como símbolo, ya sea en las paredes, en pancartas, en sus cuerpos o en las redes sociales. Este caso se ha convertido a su vez en su símbolo de la crisis de inseguridad y corrupción que vive en país, que ha producido incontables masacres y más de 20 mil desapariciones, y de la que los manifestantes culpan a una combinación de guerras entre grupos criminales y a la negligencia y corrupción de las autoridades que les dan rienda suelta para que hagan lo que quieran.

Otro slogan surgió cuando el procurador de justicia, Jesús Murillo Karam, dijo la infame frase "ya me cansé", durante una conferencia de prensa acerca de este caso. Sus palabras fueron apropiadas por los movimientos de protesta con el hashtag #YaMeCansé, pues en efecto los mexicanos estamos cansados de la impunidad, el crimen, la corrupción, el autoritarismo y la desigualdad.





Pues ahí tienen, mis estimados contertulios, un breve resumen de diferentes luchas sociales que se han dado recientemente alrededor del mundo. ¿Cuál será el desenlace para cada una de ellas? No podemos adelantarlo, lo único que puedo asegurar es que estamos viviendo tiempos históricos y muy interesantes. ¿Qué papel nos tocará jugar en ellos?

sábado, 3 de enero de 2015

Los mejores libros que leí en 2014



Caray, éste fue un año difícil. Leí poco y escribí menos. Pero viajé mucho y he trabajado muy duro, tanto en casa como fuera de ella. Además, aunque leí muy pocos libros este año, los que sí leí fueron excelentes (y muy macizos también, varios en esta lista tienen más de mil páginas).

Para los recién llegados, sepan que no es una lista de los mejores libros que se publicaron este año, sino de los que por una razón u otra me hice leer durante estos 365 días. O sea, que no suelen verse muchas novedades por aquí, además de que yo peco de ñoño, clasicista y occidentalote.

Por cierto, para los que no quieran estar esperando todo el año para conocer mi lista de los mejores libros, sepan que ahora estoy subiendo reseñas individuales y amplias en mi página de Facebook, justo en el álbum llamado Buenas lecturas. Échenle un vistazo.

Como sea, los dejo con la selección de los ocho mejores libros que leí durante el 2014. Como es costumbre, los dividí en dos secciones: no ficción (ensayo, divulgación, reportaje, etc.) y ficción narrativa. Haciendo click sobre la imagen pueden leer reseñas más detalladas de cada libro.

No ficción:

4.- The Blank Slate de Steven Pinker: el autor me había llamado la atención desde hace tiempo y decidí lanzarme a probar dos de sus obras más notorias. La primera fue ésta "The Blank Slate" que trata sobre, uy, la naturaleza humana. Negada por casi todo un siglo XX de deconstructivismo social que afirma que la mente humana es una tábula rasa en la que la cultura y la sociedad escriben lo que sea, la idea de una "naturaleza humana" ha sido una especie de tabú, por no decir blasfemia en mucha de la vida intelectual reciente. En este excelente libro, que todo aquel interesado en los estudios de las ciencias sociales y las humanidades debería checar, Pinker nos presenta estudios y evidencias que prueban que la mente humana no viene en blanco desde el nacimiento, ni es homogénea para todos los individuos.



3.- The War That Ended Peace de Margaret MacMillan: Es una historia de los acontecimientos que llevaron al estallido de la Primera Guerra Mundial. Con una excelente calidad narrativa, McMillan relata la situación global, pero más concretamente la europea, desde finales del siglo XIX hasta el inicio del conflicto. Con el objetivo de brindarnos la imagen más completa, esta historiadora canadiense aborda la situación en cada una de las potencias beligerantes, analizando su trayectoria y cómo se fueron poniendo en camino hacia el desastre. La autora no sólo se cuida de la historia política, sino que se ocupa de elaborar perfiles biográficos y de personalidad de quienes fueran los protagonistas del conflicto: políticos, estadistas, militares, activistas, etc. Es un excelente libro, de ágil y cautivante lectura a pesar de su extensión (más de 700 páginas), y debo decir que me encantó. Además de ser una autoridad en el tema, McMillan es una excelente comunicadora. Con la habilidad de una novelista, va construyendo el momento climático (el mismo estallido de la guerra), mostrando a sus lectores cómo todas las piezas van cayendo en su lugar. 

2.- The New Penguin History of the World de J.M. Roberts: No, no es la historia mundial de los pingüinos. Es una monumental pieza historiográfica se convirtió en la lectura más importante para mí durante varios meses. Lo que más me gustó de este libro es que, al abarcar la historia humana desde la evolución del Homo sapiens hasta el panorama en el mundo tras el 9/11, uno puede apreciar el panorama más amplio, look at the big picture, y empezar a hacerse una idea del larguísimo camino que ha recorrido la humanidad para llegar a donde estamos. Es decir, permite a uno hacerse de una nueva perspectiva, y al construírsela, el lector siente ese placer que sólo brindan el descubrimiento y el goce intelectual. A pesar de tener más de 1,200 páginas, se trata de una obra muy general que permite aproximarse a la historia universal sin ser un experto; de hecho, así pude aprender más sobre periodos históricos de los que no sabía casi nada.

1.- The Better Angels of Our Nature de Steven Pinker: Otra vez el bueno de Pinker: Los críticos que comentaron de este libro que es un logro intelectual digno de las grandes obras de la Ilustración y uno de los libros más importantes que se han publicado en los últimos años no exageran. Es todo lo bueno que se dice de él. Trata de cómo ha declinado la violencia a nivel global a lo largo de la historia. Contrario a la percepción popular, no estamos viviendo una época particularmente violenta; es más, ésta bien podría ser la época más pacífica de la especie humana. A lo largo de los siglos ha habido cada vez menos guerras, que son menos largas y destructivas, en las que mueren menos personas. Incluso si contamos las dos guerras mundiales, durante el siglo XX un menor porcentaje de personas murió en guerras que durante siglos anteriores. Hoy por hoy, un hombre de Norteamérica o Europa Occidental tiene muchas menos probabilidades de morir de forma violenta que en los siglos pasados. Es una obra que cualquiera interesado en el estudio y mejoramiento de la sociedad debería leer con una mezcla equilibrada de mente abierta y espíritu crítico. Predigo que se convertirá en un referente obligatorio para la discusión intelectual del mundo contemporáneo.


Ficción narrativa

4.- The Horror Stories of Robert E. Howard de Robert E. Howard: Me gustó mucho el estilo de Howard cuando hace unos años leí sus historias de Conan el Bárabaro. Esta colección reúne sus relatos de terror, y en ella se puede apreciar su evolución como escritor, partiendo de historias con elementos clásicos como fantasmas, brujas y hombres lobo, hasta llegar a lo más alocado de la "weird fiction" de la época. En especial me gustaron sus historias sobre "la gente pequeña", esa abominable raza prehumana que alguna vez dominó la tierra y que dio origen a las leyendas sobre duendes y trasgos; y sus historias "weird west", en las que mezcla novedosos elementos de horror en ambientes de western clásico. 

3.- Novelas cortas de Antón Chéjov: Éste es un autor realista con un talento extraordinario para retratar la realidad social de sus tiempos. Pero estas novelas fueron escritas al final de su vida, por lo que están contagiadas de un profundo pesimismo sobre la sociedad y la existencia humana; el humor y la esperanza que se podían entrever en sus relatos anteriores están del todo ausentes en estas novelas. Chéjov decía "mostrad al hombre cómo es y será mejor", pero dudo que esa esperanza de mejoramiento se halle en estas novelas. Que el tono pesimista de no los ahuyente: son excelente, de esas obras que te obligan a detener la lectura para meditar profundamente en lo que acabas de leer, que inician en tu mente una serie de movimientos que ya no se detienen. Quien guste de reflexionar sobre la condición humana sin duda las disfrutará, a pesar del sabor amargo que dejan.

2.- La muerte de Arturo de Sir Thomas Malory: "La muerte de Arturo" es una novela de caballerías, la última gran obra del género, y además la primera escrita en lengua inglesa sobre el Ciclo Artúrico. Desde la concepción de Arturo, y su coronación tras sacar la espada Excalibur de la piedra, pasando por los años de gloria de la Mesa Redonda y las diversas aventuras de caballeros como Lancelot, Tristán y Gawain, hasta la búsqueda del Santo Grial, la caída de Camelot y la muerte del sabio monarca, a lo largo de casi 1000 páginas Malory hace el intento por abarcar todas las historias, centrales y periféricas, relacionadas con "El Rey que fue y será". Quizá los mejores capítulos son los finales, sobre todo los referentes a la búsqueda del Santo Grial, que son simplemente ASOMBROSOS, y los que corresponden a la caída de Camelot y la muerte del rey que da título a la obra; son momentos realmente entrañables y conmovedores. Malory, caballero él mismo, escribiendo desde prisión en una época en la que las armas de fuego y la caída del feudalismo convertían a la caballería en una institución caduca, expresa una conmovedora nostalgia por un pasado ideal que nunca existió.

1.- Los miserables de Víctor Hugo: Éste no es solo, sin lugar a dudas, el mejor libro que leí este año, sino que es uno de los mejores libros que he leído en la vida (fácil, entre los tres primeros). Es una de esas novelas totales que abarcan diversos aspectos de la existencia humana. Trata de una multitud de personajes cuyas historias se cruzan de diversas formas. ¡Y qué personajes! ¡Qué maravillosa forma para construir seres humanos que se sienten reales y fascinantes a la vez. Es un libro que no dejó de sorprenderme en momento alguno. No sólo porque la trama está llena de giros y sorpresas, sino porque no dejaba de maravillarme lo bueno que se ponía, a nivel de la narrativa, de los personajes, de las digresiones filosóficas en las que el autor gusta de perderse. Quizá la sorpresa más grata de esta novela fue descubrir cuán apasionadamente política es. La pasión de Víctor Hugo por los ideales de la Ilustración, y de la Revolución a la que dio lugar (incluso su nada oculta y reconocidamente contradictoria admiración por Napoleón) está presente a lo largo de toda la novela. Sus digresiones sobre sociedad, política y revolución son unas verdaderas joyas; algunos párrafos, o incluso pasajes completos, bien podrían reclamar un lugar entre las grandes expresiones de pensamiento político en Occidente. La novela prácticamente no tiene desperdicio, y atrapa al lector, siempre queriendo saber qué es lo que está por pasar; lo que nos recuerda que, a pesar de la fama que han creado los académicos mamones, la gran literatura es también cautivadora, apasionante y entretenida, y que un buen escritor es también alguien que sabe contar bien una buena historia.

Ahí los tienen, ocho librotes recomendados por su seguro servidor, con garantía de calidad y excelencia, y que quizá hasta les cambien la vida. ¡Feliz inicio de año!

martes, 30 de diciembre de 2014

En Facebook todos son expertos en geopolítica



El otro día el portal de noticias Sin Embargo publicó una nota diciendo que Corea del Norte amenazaba a Estados Unidos, siguiendo las acusaciones de este país por el ciberataque que sufrió Sony Pictures. Por si no se han enterado, unos hackers, presuntamente norcoreanos, atacaron Sony pictures y se robaron un montononal de archivos, incluyendo mensajes privados de sus trabajadores. Entre otras cosas, se dice que lo hicieron porque estaban muy molestos con la película The Interview, una pcomedia bobalicona con James Franco y Seth Rogen (y que no es Pineapple Express), en la que nuestros héroes tienen que matar a Kim Jong Un, el dictador hereditario de Corea del Norte. Un grupo que se hace llamar Los Guardianes de la Paz amenazaron con hacer ataques terroristas tamaño 9/11 contra las salas de cine que decidieran exhibir la película. Sony por un momento la canceló, pero al final, tras la presión del público que le dijo que no sea tan putita, la estrenó. El gobierno de Barack Obama acusó al de Kim Jong Un de estar detrás tanto del hackeo masivo como de las amenazas de ataque terrorista, y Corea del Norte lo negó todo e hizo más amenazas.

En fin, cuando Sin Embargo compartió esta nota en Facebook, la sección de comentarios se llenó de análisis de expertos en geopolítica. Y por eso quiero decir balbuceos incoherentes de gente que no sabe de lo que habla, pero que lo dice con mucha seguridad. Me pareció que estos comentarios serían ideales para ilustrar mi entrada sobre cómo Internet está lleno de imbéciles, así que empecé a juntarlos. No obstante, la colección se hizo más grande por lo que decidí ponerla en su propio post. Y pudo haber sido aún mayor, pero llegó un punto en que dejó de ser divertido.

Ahora sí, desde genios que descubrieron los verdaderos planes de EUA para dominar el mundo, hasta chairos que le echan porras a Corea del Norte, campeón de... Ser antiyanqui, supongo. Y por supuesto, derechairos que esperan que EUA acabe de una buena vez con esos comunistas y los borre de la faz de la Tierra. No faltan los que saben exactamente lo que los líderes de los países del mundo deberían hacer. Pero mis favoritos son los del apocalipsis bíblico.

Pero antes, si el pitorreo no es suficiente, sino que además quieren informarse y reflexionar, chequen estos enlaces (in English) sobre el hackeo contra Sony y la película que generó todo el desmadre:


También los invito a visitar estas entradas de mi blog:



Ciento. Noventa. Y cinco. Likes.
¿Guerra mundial? ¡Renuncia, Peña!
Jaque mate, Darwin
Ojalá que todos esos gringos sufran la guerra. Así éste será un mundo mejor.
¡Nooo, comentarios de Internet, si apoyan a Corea del Norte nos destruirán a todos! ¡Nos destruirán a todos! ¡Nos destruirán a todos! ¡Nos destruirán a todos!
Dios bendiga a Israel. Y que maten a todos esos comunistas, que no son humanos, sino cucarachas. Es lo que Dios querría.
Amo la respuesta del religioso loco anti-yanqui al religioso loco pro-yanqui.
Con mis profundos conocimientos en historia y geopolítica, deduzco que éste es el inicio de una nueva guerra mundial U.U
¡El dictador norcoreano es como el Peje! ¿Se acuerdan del Peje? ¡Cualquier momento es bueno para recordar que odiamos al Peje! ¡Pinche Peje!
Putin, contrata a Constantino Kusulas como asesor político. Pero ya.
Me encanta cuando alguien llega a decirle a todos los demás que son pendejos e ignorantes y les explica cómo está el pedo.

¿Acaso no es asombroso el nivel de comprensión del mexicano promedio? No sé qué hacen estas personas desperdiciando su talento y conocimientos en Facebook cuando podrían escribir para Foreign Affairs o de plano trabajar en la ONU.

En otros tiempos habría censurado los nombres de estos brillantes analistas para proteger su anonimato. Pero luego pensé que si ellos exhiben tan pública y orgullosamente sus conocimientos, yo no tengo por qué reprimirlos. Ahí me los saludan si deciden escribirles para felicitarlos por su lucidez.

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