viernes, 17 de octubre de 2014

Los momentos más aterradores de mi infancia (gracias a la cultura pop)




A los chicos les gusta asustarse. Bueno, cuando yo era niño me gustaba recibir un buen susto de vez en cuando. Como les he dicho antes, siempre he tenido una relación ambivalente con los monstruos y el horror: ejercen sobre mí una atracción fascinante, pero también me asustan de verdad. 

En tiempos pretéritos, cuando los contenidos para niños no eran tan mojigatos, algunas de las secuencias más aterradoras se aparecieron en las películas y series dirigidas a los más pequeños. Y eso era bueno, porque creo que este tipo de experiencias ayuda a los chicos a aprender a lidiar con emociones negativas como el miedo y la tristeza (algunas caricaturas eran bien trágicas), pero en situaciones en las que no corren el peligro de ser lastimados... No como ahora, que las caricaturas tiene que enseñar matemáticas y buenos modales, y lo más amenazador que hay en ellas es un zorro que no te robará tus cosas si le insistes lo suficiente...

Como sea, a continuación van los diez momentos más aterradores de mi infancia. No se extrañen de que la mayoría de esos momentos vengan de Disney, porque ya vimos que ese tipo era un genio del mal. Aclaro que este top no es de las escenas que son más aterradores en sí, sino de las que me dieron más miedo a mí en el momento en que las vi. Por eso, algunas de ellas pueden ser menos aterradoras que otras, pero como las vi estando más pequeño me traumatizaron más.

Dejé fuera momentos de películas que sí fueran de miedo (como Tiburón) para enfocarme en material dirigido a niños. Pensé incluir momentos de películas como Los Cazafantasmas, Beetlejuice y Gremlins, que son más bien comedias de horror, pero como éstas no eran realmente para niños, las dejé fuera.

MENCIÓN HONORÍFICA Gente que se transforma en monstruos, en varias caricaturas ochenteras



Una de las cosas que más me asustaba de pequeño (y hasta la fecha) son las escenas en las que alguna persona se transforma en monstruo. Por eso los hombres lobo me dan mucho miedo. La idea de que una persona común y corriente, incluso una buena persona, o hasta un ser querido, se pudiera convertir en un monstruo feroz, salvaje y malvado, me podía quitar el sueño. Algunas caricaturas ochenteras presentaron imágenes así y me daban muchísmo miedo. 

Por ejemplo, recuerdo un capítulo de Academia Lazer en el que el villano Draxon convierte a las personas normales en monstruos simiescos llamados Skugs, incluyendo a los padres de los héroes. No importa, estoy seguro de que nadie recuerda esta serie. En un episodio de Los Caza Fantasmas (no los verdaderos, los otros) un "gnomo" liberado por un niño incauto tiene el poder de convertir a otras gentes en gnomos como él, y aplica ese poder en el padre del niño que lo liberó

En un capítulo de Tortugas Ninja, Abril se mete a una máquina que le ocasiona una mutación y empieza a convertirse lentamente en mujer gato. Ahora bien, TMNT estaba repleta de mutantes animales antropomorfos y seguro si viera ese capítulo ahora me parecería muy sexy la Abril furry, pero a mi tierna edad, ver a la heroína de la serie irse convirtiendo en monstruo me aterraba. Hubo muchos más momentos (Gengis Rex, de Dinoplatívolos, convirtiéndose en un feroz tiranosaurio real) y varios de ellos podrían haber ocupado sus propios puestos en este conteo. Para no llenar la lista con ellos, los pongo todos en este desproporcionadamente largo apartado.

Los momentos que más me dieron miedo, sin embargo, fueron dos: Un episodio de los Súper Amigos, en el que unos hombres gato son capaces de convertir a otras personas en hombres gato con un rasguño. Pronto los héroes se enfrentan a toda una plaga de gente gato. Lo peor: algunos de los héroes son transformados en monstruos (excepto Batman, obvio, 'cause he's the goddamn Batman). Cuando ves a los buenos, los que deberían salvarte, con los que estabas contando que iban a solucionar la situación, transformarse en monstruos malignos, pierdes toda la esperanza (y esto fue aaaaños antes de Marvel Zombies). Intenté ver ese mismo capítulo en dos ocasiones distintas y jamás pude terminarlo. Por suerte mis amigos de la escuela me confortaron contándome que al final Batman encontraba la cura (obvio, he's the goddamn Batman) y todos volvían a la normalidad.

El otro momento es de mis años más tiernos. Debía tener no más de 4 años de edad cuando vi el primer capítulo de la serie Los 13 Fantasmas de Scooby-Doo. En este episodio la pandilla llega a un pueblo habitado por hombres lobo. Eso habría bastado para aterrorizarme, pero lo que casi me mata del susto es cuando nuestra heroína Daphne se transforma en una loba y ataca a sus amigos. Literalmente salí huyendo y me metí bajo la cama. True story.


#10 Los Skeksis, en El Cristal Encantado






Jim Henson era un genio. Conocía a su público a la perfección y era un maestrazo para despertar en los niños las emociones más intensas. El miedo, sobre todo. Los Skeksis no sólo son feos, monstruosos y malvados, sino que están tan bien hechos que parecen vivos. En cuanto a deformidad blasfema no le piden nada a cualquiera de los monstruos feos que pululaban por las películas verdaderamente de horror de la época. Pero además, la escena en la que el rey Skeksis muere convirtiéndose en polvo me traumatizó a tal punto que durante años no recordaba otra cosa de esa película.


#9 El Jinete sin Cabeza, en La leyenda de Sleepy Hollow





De mano del genio de Walt Disney llega esta adaptación del clásico cuento de Washington Irving. Aunque esta caricatura es bastante ligera y musical, contiene una de las secuencias de animación más aterradoras de la vida. El equipo de animación se toma unos momentos para crear la atmósfera. Vean las sombras, los sonidos, la ausencia de música, la lentitud con la que Ichabod y su caballo se mueven, contagiándonos su miedo. Fíjense en el ritmo perfectamente manejado, los falsos sustos que nos provocan y luego, cuando nos sentimos seguros, aparece el Jinete en todo su esplendor (hasta los colores del cielo cambian). Lo peor: su risa diabólica y antinatural pues no tiene cabeza. A veces, cuando salía a montar bici por la noche, temía que de pronto escucharía el retumbar de cascos equinos tras de mí...


#8 Las brujas revelan su verdadero ser, en Las brujas



Hola de nuevo, Jim Henson. Ahora une fuerzas con el escritor Roald Dahl, otro desquiciado que amaba aterrorizar a los niños. El equipo de Henson se lució con el maquillaje de las brujas, uno de los más horrendos que ha visto el cine y que, de nuevo, no le pide nada a películas tipo The Evil Dead o The Thing. Como ya les había dicho, si hay algo que me da miedo son las transformaciones. La escena en particular que me asustaba de esta cinta era cuando Anjelica Houston y las otras brujas se quitan la máscara y revelan su monstruoso ser. De hecho, esta escena que aparecía en los cortos promocionales me daba tantísimo miedo que no me atreví a verla sino hasta muchos años después. Hasta que estuve en secundaria, lo único que había visto de la película era ese momento, que se aparecía en los cortos en las películas en formato Beta. Por eso no la pongo en un lugar más alto, porque cuando por fin vi la peli, ya estaba grandecito y no me dio tanto miedo.


#7 El juez Doom, en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?




De por sí este tipo, interpretado magistralmente por Christopher Lloyd (de pequeño ni cuenta me di de que ése era el mismo que el gentil Doc Brown), era bastante siniestro: pálido y todo vestido de negro, aterrorizando a los dibujos animados. A lo largo de la película lo vemos cometer atrocidades como meter a un zapatito de caricatura con ojos grandes y brillosos en un baño de ácido, mientras  la pobre criatura gritaba y se retorcía de dolor. Al final, después de que el villano es arrollado por una aplanadora, comienza la verdadera pesadilla. Con sus ojos de caricatura y su voz chillona y demencial, el Juez Doom pertenece a una nueva generación de engendros que sólo la cultura pop contemporánea podría crear.


#6 El Espantaniños, en Los verdaderos Cazafantasmas




El coco, el boogeyman, el monstruo que vive en tu armario. Esta espantosa versión del Joker fue uno de los pocos enemigos recurrentes de los Cazafantasmas. Aterrorizaba a Egon, quien aún siendo el más racional de los adultos se sentía como un niño indefenso ante la amenaza de este monstruo de naturaleza desconocida (ni siquiera era un fantasma y los rayos de protones no le hacían nada). Se alimentaba del miedo de los infantes... De hecho, él es la encarnación misma de todas nuestras pesadillas infantiles. Literalmente me quitaba el sueño.


#5 El Toro Rojo, en El último unicornio



¡Maldito engendro del infierno! Si de por sí ésta era una película muy intensa, además nos echan encima a un demonio literal, una criatura de fuego con cuernos y colmillos y ojos encendidos que persigue y ataca a nuestros héroes. Cada vez que el Toro Rojo se aparecía, me ponía tenso y quería aparar la vista. El bicho me causa terror, y en ocasiones me tapaba los ojos o me escondía bajo mis sábanas con tal de no verlo. Aún lo veo y juro que no sé cómo a alguien se le ocurrió que sería buena idea meter esa cosa en una peli para niños. Ah, claro, eso no impedía que viera esta aventura una y otra vez. Ya ven, uno que es adicto a que lo espanten. Añado que también la arpía estaba de miedo. Caray.


#4 Los niños se transforman en asnos, en Pinocho




De nuevo Disney y su maravilloso talento para sacarnos la mierda del susto y de nuevo yo con mi personal miedo a las transformaciones monstruosas. En esta escena tenemos a un par de niños en una isla de la felicidad haciendo cosas de niños, como fumar y jugar billar, cuando de pronto se empiezan a convertir en burros. La expresión de pánico y desesperanza en el simpático Polilla y la de terror en el buen Pinocho lo dicen todo. Que la voz dé lugar a los rebuznos y luego a las violentas coces por todo el cuarto es más de lo que mi corazón infantil podía soportar. Pero quizá lo que de verdad me traumatizó fue una escenita que sucede instantes antes, en la que un niño ya transformado completamente en burro llora con voz humana llamando a su mamá, y es arrojado con otros burritos con alma de niño. Y es peor cuando te pones a pensar que aunque Pinocho volvió con su padre y se convirtió en un niño de verdad, todos los otros fueron transformados en burros, apartados de sus familias y vendidos como animales de carga. Gracias, Disney, gracias.



#3 Las ánimas del terror, en Dumbo + Efelantes y Guartas, en Las Aventuras de Winnie Pooh




Incluyo estas dos secuencias, pequeñas obras maestras de la animación psicodélica, porque son muy parecidas, aunque ciertamente la de Winnie Pooh es menos aterradora (tiene más color y los bichos por lo menos tienen ojos). Pero ambas sin duda comparten en que toman a un montón de adorables elefantes y los convierten en abominaciones lovecraftianas que cambian constantemente de forma y tamaño sin seguir ningún orden o lógica en lo absoluto. Es esa locura tan absoluta, en la que no hay referentes estables a los cual aferrarse, es lo que hace de estas dos secuencias el mejor material de pesadilla. No ayudaba el doblaje mexicano, que cambió el título del número musical de Pink Elephants on Parade a Las ánimas del terror, sobre las que aseguraba que eran "parientes de Satanás". Es la descripción gráfica de un mal viaje. ¿Cómo rayos eso no iba a traumatizar a un niño? Claro, por mucho que tuviera, volvía a ver estas partes una y otra vez. Así soy yo.







#2 La reina se convierte en vieja bruja, en Blancanieves



Ah, llegamos a un básico en la historia del cine animado. La transformación de la bruja de Blancanieves. ¿Ven cómo eso de las metamorfosis me da miedo? Y fíjense que no me asustaba la vieja en sí, que viejas feas hay muchas. Es esa transformación lyncheana la que causaba terror en mi ego infantil al grado de querer ponerme a llorar [Por cierto, la secuencia del bosque embrujado también me daba mucho miedo] Aprecien esta secuencia, por favor, miren la iluminación, la coreografía de los movimientos de la reina, la fluidez de la animación; súmenla a los efectos de sonido y la música, y al trabajo de la actriz que da voz a esta villana. Díganme si no es de lo mejor que han visto en cine. Fíjense que Blancanieves no me encanta, se me hace más bien sosa, pero en esos dos momentos que les digo no puedo dejar de reconocer el genio de Walt Disney. Y hablando del diablo...







#1 Una noche en la árida montaña, en Fantasía




Hemos llegado al número uno, al momento más aterrador de mi infancia: la secuencia completa de "Una noche en la árida montaña" de Fantasía. Se trata de una animación inspirada en la obra sinfónica del mismo nombre del compositor ruso Modest Petrovich Mussorgsky, y que constituye una de las mejores piezas de la música clásica macabra. Walt Disney soñaba con hacer obras de arte como ésta, y si concentró en princesas y cuentos de hadas fue porque era lo que le redituaba. Pero es en esta secuencia en la que se puede apreciar el tamaño de su genio. 

El demonio Chernabog, que fue animado tras estudiar los gestos y movimientos del gran Bela Lugosi, es de por sí aterrador, pero lo que más me daba miedo era toda su corte, todo su aquelarre: fantasmas, brujas, esqueletos de humanos y animales, dragones, serpientes, demonios con forma de cerdos o perros, arpías, mujeres de fuego, toda esa locura infernal y demoniaca que de niño me quitaba todo el valor y la esperanza. De no ser por el hermoso Ave María que sigue a esta secuencia, creo que me habría vuelto loco tras verla por primera vez, como personaje de cuento de Lovecraft.

De hecho, con lo mucho que me gustaba Fantasía, y aún cuando la tenía en Beta para verla cuando quisiera, al acabar la secuencia de los hipopótamos bailarines (que es la última anterior a ésta) le paraba a la peli para no tener que ver estas pesadillas, así que en mi tierna infancia la habré visto sólo dos o tres veces. Aún así, la llevé en mi cerebro bien grabada hasta que me atreví a verla de nuevo, ya como adulto. Sigue siendo un espectáculo dantesco.



¿Y ustedes qué cuentan? ¿Cuáles fueron los momentos más aterradores de su infancia?

lunes, 13 de octubre de 2014

Arte desde el Infierno


Hace tiempo, cuando les presenté una selección de 10 pinturas macabras, les prometí que después les traería una pequeña colección de obras de arte que retratan al Diablo y el Infierno. Ah, el viejo patas de cabra, la personificación del mal que ha atormentado las consciencias de los buenos cristianos desde hace 2000 años. El temor que los mortales tienen por Satanás se ha visto reflejado en múltiples obras pictóricas, de las cuales les muestro algunas de mis favoritas. Aquí vamos:

#10 El Ángel Caído, de Alexandre Cabanel (1823 - 188)



Esta pintura nos muestra a Lucifer recién caído del cielo. Antes de convertirse en Satanás (el Enemigo), Lucifer (el que porta la luz), era el arcángel favorito de Dios, pero su soberbia y envidia lo llevó a rebelarse contra su creación. Un tercio de las hordas celestiales se rebeló junto a Lucifer, pero fueron vencidos por el arcángel Miguel. En esta imagen vemos a Lucifer, con toda el odio y el rencor en su mirada, planeando su venganza contra las creaciones de Dios: los seres humanos. Pintura ideal para iniciar nuestro recorrido.

#9 Monje tentado por demonios y Anacoreta tentado por demonios de Salvator Rosa (1615 - 1673)




En esta ocasión hago un poco de trampa al incluir dos pinturas en un sólo lugar, pero tiene su razón de ser, y es que ambas forman una dupla. En estas escenas, el pintor italiano nos muestra un tema típico que atormentaba a las buenas consciencias: la tentación. La tentación se presenta ante hombres de iglesia en la forma de los demonios, las huestes de Satán que cayeron junto con él a infierno. Grotescos y salvajes, los demonios hacen lo posible por aterrar a los hombres y apartarlos del bien. El escenario de las ruinas le da un toque especial a las pinturas.

#8 Expulsión de los demonios de Arezzo de Giotto di Bondone (1295 - 1337)


Esta pintura representa al santo Francisco de Asís exorcizando a los demonios de la ciudad de Arezzo. Es una escena de triunfo de la santidad sobre la malignidad. Me gusta esta pintura en particular por su composición y sus colores, y por la proporción extravagante de la ciudad medieval. Pero no ignoremos a nuestros personajes favoritos, los demonios, que huyen de la ciudad ante la presencia del santo. ¿Cuántos demonios quedaran en otras tantas ciudades?

#7 San Wolfgang obliga al diablo a sostener la Biblia de Michael Pacher (1435 - 1498)



Si creyeron que San Francisco era chingón por haber sacado a los demonios de Arezzo, fíjense en San Wolfgang, que logra que el mismísimo Príncipe de las Tinieblas le sostenga la Biblia para poder hacer sus rezos. Esta pintura del austriaco Michael Pacher retrata al demonio en una de sus formas más repulsivas. Fíjense en su aspecto esquelético y su piel putrefacta, y sobre todo, en la cara que tiene en el trasero, como para hacerlo todo más perturbador. De hecho, la otra cara del demonio es un tema frecuenta en sus representaciones pictóricas, como veremos más adelante.

#6 El Gran Dragón Rojo de William Blake 






"Luego apareció en el cielo otra señal: un gran dragón rojo que tenía siete cabezas, diez cuernos y una corona en cada cabeza. Con la cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo, y las lanzó sobre la tierra. El dragón se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo tan pronto como naciera."

Esta serie de acuarelas del ENORME poeta y pintor romántico inglés William Blake ilustra algunos de los pasajes más aterradores del Apocalipsis, cuando el Dragón Rojo, que no es otro sino el mismo Satanás, la Bestia, se presenta en medio del Juicio Final para devorar al hijo de la Mujer revestida en Sol (sí, lo sé, otra vez hice trampa y puse varias imágenes en un solo puesto). 

#5 El Infierno de Hans Memling (1430 - 1494)



Es hora de visitar a Satanás en su propio hogar, el Infierno, donde él se dedica a torturar las almas de los pecadores en los tormentos y suplicios más imaginativos de que eran capaces las mentes medievales. Lo que me indica que artistas como el alemán Hans Memling no tienen nada que pedirle nada al cine de terror moderno. Imágenes de pesadilla alucinante como ésta serán la norma por el resto del conteo.

#4 Los Infiernos de François de Nomé (1593 - 1620)



Ahora veamos un panorama más amplio de la morada de Satanás y toda su corte en esta obra maestra del barroco francés. Esta vista nos da idea de la magnitud de aquel lugar, cavernoso y lúgubre, en el que las almas condenadas se cuentan a granel, cayendo desde alturas insospechadas a mares de lava hirviendo, para sufrir por toda, toda la eternidad.

#3 El Infierno de los hermanos Limbourg (principios del siglo XV)



Esta miniatura, que ilustraba un manuscrito gótico, nos muestra una interesante faceta doble de Satanás: como torturador y como torturado. Él mismo recibe con su aliento demoniaco a las almas condenadas y a la vez está siendo cocinado por toda la eternidad en un asador. Es el rey del Infierno, pero tampoco se la pasa bien, pues en su reino todo es dolor y hasta su corona resulta una burla. Esta imagen se gana puntos conmigo porque Satanás nos muestra generosamente sus bolas.

#2 El Infierno de Giovanni da Modena (1379 - 1455)


Este alucinante mural en la Basílica de San Petronio en Boloña, Italia, nos muestra el Infierno. Forma parte de una trilogía que igualmente retrata el Purgatorio y el Cielo, los cuales, como se podrán imaginar, son mucho menos interesantes. Una de las imágenes más macabras que he visto en mi vida, tiene un impacto especial cuando te la topas en vivo y todo su esplendor, como tuve la oportunidad de atestiguar. Sólo vean al Príncipe de las tinieblas, devorando almas con la boca de su cabeza y la de su abdomen (que da la impresión de ser su vagina, si me preguntan). Dato curioso, arribita de la cabeza de Satán, a nuestra derecha, vemos al profeta Mahoma siendo devorado por demonios. Esto ha provocado que fanáticos musulmanes hayan intentado en más de una ocasión volar la basílica.

#1 El Infierno de Hyeronimus Bosch (1450 - 1516)


Vamos, ya lo veían venir. Pocas personas en la historia han estado tan viajadas como el Bosco, y eso sin comer hongos (que sepamos). Su visión del Infierno es la más aterradora porque no se corresponde con la imaginería religiosa clásica, con fuego y azufre, cuernos y pezuñas. No, el Bosco se imagina el Infierno como la locura total, la falta absoluta de lógica o coherencia. No hay nada en el Infierno a lo que aferrarse, es el caos total. Por favor, tómense un tiempo para ver la pintura con todos sus detalles. Si al final no enloquecen, pongan sus comentarios.


¡¡De pilón!! Todas estas pinturas son clásicas. Ahora les pongo una moderna sólo porque de verdad quiero que hoy tengan pesadillas. ¡Feliz Noche de Brujas!

Baphomet de HR Giger (1940 - 2014)



martes, 7 de octubre de 2014

Hermione Granger: ¿peligrosa feminazi o mascota del patriarcado?



Gracias, Internet, gracias. Una vez más me has provisto de bellos y contundentes ejemplos de cómo alguien con una visión estrecha, maniquea y totalizadora de la realidad considera que cualquier cosa que se salga de sus reducidos esquemas de pensamiento debe ser obra del Enemigo; pero sobre todo, ejemplos de cómo dos visiones contrarias pueden odiar lo mismo por razones completamente opuestas, pero con lógica (o falta de ella) perturbadoramente similar.

Ya antes hemos visto cómo las posturas extremistas pueden odiar lo mismo aunque no se pongan de acuerdo en el porqué. Por ejemplo, derechosos que creen que Barack Obama es un peligroso socialista e izquierdosos que piensan que es sólo otro peón de Wall Street. Ya lo vimos con la Primavera Árabe, de la que cada ideología tenía su propia teoría de la conspiración: unos que era un caos armado por los islamistas para extender el Califato internacional; otros que era un complot por parte de las potencias occidentales para desestabilizar la zona y quedarse con su petróleo. Vaya, hasta lo hemos visto con Santa Claus, acusado de promover el comunismo y desalentar la valoración del trabajo y esfuerzo individual, o de ser un viejo capitalista que promueve el consumismo, la desigualdad y el despilfarro. Hace poco escribí una entrada de sátira para mostrar que, conociendo la retórica del mame, se puede atacar a la misma cosa desde dos puntos de vista diametralmente opuestos, y sin que ninguno de los dos tenga sentido. Y recientemente Internet me regaló esta joya, con dos chalados atacando lo mismo, pero por razones opuestas:

Ya no entendí si el problema era que Amnistía Internacional era una máquina de propaganda izquierdista o un aparato de los liberales para impedir cualquier revolución izquierdista verdadera...


Ahora, en su infinita generosidad, Internet me ha provisto de uno de los ejemplos más simpáticos e hilarantes, tanto más como quienes los andan difundiendo se los toman muy en serio y asienten con la cabeza solemnemente diciéndose "pues sí, tiene razón" (a menos, claro, que lo hagan con ironía). Como ustedes sabrán, Hermione Granger, en su nuevo papel como embajadora de buena voluntad de la ONU, dirigió un discurso frente a la Asamblea General, defendiendo las causas fundamentales del feminismo, y que le ganó muchos aplausos y admiración por toda la red (y como diez mil puntos para Gryffindoor).

Pero esos aplausos no fueron unánimes. Mucho rechazo ha generado entre diversos círculos. Mis ejemplos favoritos son estos dos con títulos por demás sugerentes: en esta esquina Emma Watson y La Conspiración Feminista Para Destruir La Familia [sic con las mayúsculas] y en esta otra Emma Watson: El angelical rostro del patriarcado internacional al servicio del capitalismo [no entiendo por qué insisten en llamar "Emma Watson" a Hermione, pero bueno...]

Caray, me cuesta mucho escribir estas líneas sin carcajearme. Y es que la verdad no tengo mucho que escribir porque estas dos joyitas de la conspiranoia y la simplonería ideológica hablan por sí mismas. Por supuesto, lo primero que ambos blogs tienen en común es en que se presentan como "medios alternativos", en los que te van a contar "la verdadera verdad que el poder trata de ocultar". Pero las similitudes van más allá; sólo chequen estos extractos selectos y comparen la retórica y la (anti)lógica de sus argumentos. Lean:

El Feminismo se disfraza como un movimiento por los derechos de las mujeres. En realidad, el Feminismo se dirige contra la mujer. Se trata de una cruel mentira haciéndolas creer que sus instintos biológicos naturales fueron “inventados” con el fin de reprimirlas. El resultado, mujeres disfuncionales por todos lados.
De hecho, el Feminismo ha sido inventado por la élite, con el fin de lograr una reconstrucción social. Como resultado, las mujeres son incitadas en contra del matrimonio, en contra de los hombres y en contra de la maternidad – ya no desean formar una familia.
Es difícil de creer, pero las defensoras del Feminismo deberían saber que su movimiento fue fundado y patrocinado por la Rockefeller Foundation (Fundación Rockefeller). Estas fuerzas poderosas tienen una variedad de medios de comunicación y revistas bajo su control, que utilizan para influenciar a las mujeres con las ideas feministas. Y esto funcionó y funciona muy bien.

Y del otro lado...

El feminismo entendido como un movimiento contra la dominación del patriarcado y por la completa igualdad y emancipación social, constituye una gran amenaza para el capitalismo y las clases dominantes de todo el mundo. Es por ello que organismos de la burguesía y el patriarcado internacional representados en la ONU, han fichado a Emma Watson como embajadora de buena voluntad de la ONU y rostro principal de HeForShe (Él por ella).


Ahora bien, hay que admitir que el segundo texto, si bien es incoherente, es también bastante menos delirante que el primero (y mucho mejor redactado), en cuanto a que de hecho existe un patriarcado, entendido como un orden social que favorece marcadamente al varón en detrimento de la mujer, y que se manifiesta a través de leyes, normas sociales, valores, costumbres y diversas expresiones culturales.

[Machirrines, por favor absténganse de ponerse a enlistar los casos excepcionales en los que de hecho se privilegia o se protege a la mujer en nuestra sociedad. Sus cerecitas bien espulgadas no eliminan lo que es una tendencia generalizada, tanto histórica como actualmente.]

En lo que el segundo texto se equivoca es en pensar que dicho sistema está de alguna forma diseñado y dirigido a propósito por las élites que gobiernan el mundo. Habla de un "patriarcado internacional", intrínsecamente enlazado al capitalismo neoliberal y que tiene como una de sus fuerzas a la ONU. Es una antilógica perfectamente paralela a la que asume el primer texto, diciendo que el feminismo es un invento de las élites para manipular a las mujeres y destruir la sociedad. Aunque el segundo texto no menciona la palabra conspiración, es de todas formas conspiranoico porque al igual que el primero concibe un mundo en el que "los poderosos" forman un ente monolítico en el que todos juntos persiguen un mismo objetivo según un plan perfectamente bien diseñado. Algo que sólo podría creerse alguien que ignora la complejidad de los procesos históricos, de los cambios sociales y de la política internacional.



Otra cosa que tienen en común ambos textos es que presumen descubrir las "verdaderas intenciones" detrás del discurso, intenciones que, claro, interpretan nuestros "medios alternativos" basándose en nada más que en el hecho de que lo que dijo Hermione no corresponde con la visión ideológica de los autores.

Hermione es feminazi:

El objetivo oculto del Feminismo es destruir la familia. Al incitar a las mujeres contra los hombres y al destruir la relación hombre-mujer, han creado una sociedad rota de egoístas. El Feminismo ha envenenado la relación hombre-mujer. Con el fin de destruir a la familia, los medios de comunicación convencen a las mujeres de que no pueden confiar en el contrato heterosexual (matrimonio). Los Illuminati atraves de los mass-média socavan los instintos naturales de las mujeres.

Hermione es mascota del patriarcado:

La ONU inteligentemente promociona, a través de la popular actriz, la ética meritocrática de igualdad de oportunidades, característica fundamental de las sociedades neoliberales, que en otras palabras significa que todas y todos debemos tener las mismas oportunidades para ‘surgir’ y ‘triunfar’, aplastando a los y las demás a través de relaciones de competencia y dominación. La igualdad de oportunidades, piedra angular en el discurso de Emma Watson, está en sintonía con el liberalismo criminal dominante en la ONU. Es la "igualdad" liberal de ser igualmente dominados por el capitalismo y el Estado.

En una de las entradas que les cité anteriormente, ya les había comentado cómo hay gente en la derecha gringa que piensa que la ONU es el primer paso hacia un gobierno mundial que socavará la libertad de los Estados Unidos, y cómo hay izquierdosos en América Latina que no ven en la ONU más que un organismo al servicio del capitalismo yanqui; esta última es la tradición simplista en la que se inserta el discurso "Hermione es mascota del patriarcado". Las complejidades de la política internacional no caben en una interpretación tan simple.



Una visión apocalíptica está entre las características recurrentes del pensamiento fundamentalista. Es el "si no nos movemos ahora, los malvados nos van a llevar a un desastre de proporciones bíblicas". Y no se pierdan la característica expresión conspiranoica "¿coincidencia? ¡no lo creo!":

El feminismo sigue existiendo como una herramienta de la élite para seguir llevando a cabo su agenda de desestabilización, la destrucción de la sociedad, las relaciones, y el matrimonio. Estudios recientes muestran que estamos viendo los índices más bajos de la historia de matrimonios. Creen que esto es casualidad?
El Feminismo tambien aboga por la liberación sexual de la mujer. Lo cual únicamente sirve para llevar a las mujeres a la promiscuidad sexual. La “”liberación sexual” debilita la institución matrimonial. El Feminismo y su liberación sexual es la razón por la cual estamos viendo niveles alarmantes de mujeres en promiscuidad sexual, que no desean formar una familia, no desean saber nada del matrimonio. El Feminismo es básicamente una herramienta que ha llevado a la destrucción del concepto de la familia.
Cualquiera que pueda ver y contemplar a nuestro mundo roto y enfermo, debería realmente darse cuenta de que hay algo – o mejor dicho mucho – andando terriblemente mal.

Más apocalipsis a la vuelta de la esquina...

Emma Watson con su angelical rostro -según los cánones de belleza de la cultura occidental-, humaniza las intenciones de las clases dominantes para  extender el capitalismo por el planeta y la mercantilización de las relaciones sociales bajo la excusa de "progreso y libertad". No es casualidad que Emma critique la escasa escolarización en África. Allí irá la ONU, pero no con escuelitas feministas ni películas de Harry Potter sino que con bombas y ejércitos coordinados por el Consejo de Seguridad para imponer una democracia "libre", mercantil y sangrienta, y por supuesto, liberal, y con ello, extender el desarrollo del capitalismo en la faz de la tierra.

Que en el Consejo de Seguridad de la ONU estén las (más o menos) comunistas China y Rusia poco estorba a la creencia de que este organismo dirigirá una invasión a África para destruirla y establecer el capitalismo. Pues este texto está escrito desde la óptica del anarkofeminismo y para el en consecuencia con el fundamentalisto maniqueo de quien lo escribe, todo lo que no sea anarkofeminismo (incluyendo otras formas de feminismo, porque hay muchas) es la misma mierda, parte del sistema con el que las élites gobiernan al mundo.




El discurso de "Hermione es mascota del patriarcado" es bastante más largo que el de "Hermione es feminazi", y su incoherencia y falta de rigor lógico sigue igual a lo largo del mismo, afirmando cosas como que al no mencionar a los gays, trans y lesbianas está defendiendo la heterosexualidad como lo único aceptable, o que al no hablar en contra de la opresión económica está implícitamente defendiéndola. O sea, extrayendo conclusiones sobre lo que Hermione no dijo, y luego presentándolas como si fueran evidencias incontrovertibles de lo que quiso decir. Se presentan, al igual que los conspiranoicos del primer texto, como los únicos calificados para interpretar el discurso de una persona. Es otra característica clásica del pensamiento fundamentalista: creer que una interpretación subjetiva es igual que haber descubierto la mera verdad. Y por supuesto, una falacia de falso dilema: "Como no dijo que lo que corresponde con MI ideología, debe estar defendiendo justamente lo contrario".

¡Paren las prensas! Cortesía de Sofía Zarate me acaba de llegar el siguiente boletín. Es otro ataque contra el discurso de Hermione, pero esta vez proviene de una página católica y se titula Querida Emma Watson, el feminismo también puede convertirse en violencia. Por supuesto, el texto inicia anunciando que se han descubierto las verdaderas intenciones del grupo que manipula a Hermione [y dale con eso querer llamarla Emma]:


A pesar de su tono emocional, que ha cautivado incluso a católicos, esconde los objetivos anti vida y anti familia propios de la organización que está detrás de la campaña que la actriz representa (#HeForShe), me refiero a UNWOMEN.org. 

Pero lo más divertido de este texto es que tiene un par de párrafos que se corresponden con el de nuestra querida anarkofeminista. Mientras ella acusa a Hermione de promover la falacia de que hombres y mujeres son complementarios, los católicos se quejan de que ella promueve la falacia de que hombres y mujeres son iguales en todo cuando en realidad son complementarios. Veamos primero a "Hermione es feminista violenta":


No entiendo cuál es el afán de asumir monumentalmente que “el hombre y la mujer somos iguales en todo”. Creo con toda la convicción del mundo, que la hermosura de la vida social humana descansa en una verdad hermosa: “el hombre y la mujer somos complementarios”.
Al serlos, le damos belleza, pasión y movimiento a todo lo que hacemos. Somos iguales en dignidad es evidente pues somos seres humanos, pero al mismo tiempo, te confieso el secreto que tanto miedo tenemos de pronunciar hoy en día. Sabes, somos complementarios. Complementarios en cada papel cotidiano de nuestras vidas, y ésta es una maravillosa verdad que ha permitido a hombres y mujeres de todas las culturas del mundo, construir naciones prósperas y perdurar en causas nobles, es la bella inclinación que nos ha hecho unirnos en matrimonio y ser felices.

Ahora, "Hermione, mascota del patriarcado":


Por otra parte, si entendemos el sentido de la palabra 'espectro' como un conjunto de colores que se complementan entre sí, Emma Watson no se estaría apartando mucho de la visión heteronormalizada de las relaciones entre las personas. Y, lamentablemente, la segunda opción es la que más toma peso si es que consideramos el total del discurso de la actriz de la saga Harry Potter, y si a eso le sumamos que el nombre de la campaña es Él por ella, me atrevo a afirmar que el discurso de Emma Watson está profunda y completamente contaminado por la falacia patriarcal de la complementariedad entre los géneros.

De nuevo, dos posiciones contrarias atacando lo mismo porque cada una ve en ello las palabras del Enemigo. 

Debo decir que el texto anarkofeminista se gana mi simpatía por ser en el fondo bien intencionado, en tanto que de verdad quiere acabar con un sistema intrínsecamente lleno de inequidades y alcanzar una igualdad social entendida como na relación horizontal en libertad (me gustó la frase). Los otros dos, ni se diga, defienden causas por demás estúpidas. Lástima que las buenas intenciones se vean limitadas por una interpretación muy estrecha de la realidad social, que no admite medias tintas ni alternativas, viendo gigantes donde hay molinos cada vez que algo no se ajusta a sus esquemas. Esta es, ay, una característica muy recurrente en la gente que quiere cambiar al mundo.

Me gustaría de todo corazón que esas personas que defienden causas justas se dieran cuenta de que no logran nada y sólo hacen el ridículo al pretender luchar por un mundo mejor usando la retórica y la anti-lógica de las formas más rancias y estultas de pensamiento reaccionario.

¿Que qué opino yo del discurso de Hermione? Pues estoy de acuerdo con ella de cabo a rabo. Pienso que demuestra un pensamiento bastante lúcido y sensato. Pienso también que es admirable que una persona, especialmente una mujer tan joven como la señorita Granger, utilice su fama y su influencia para llevar un mensaje positivo. Esperemos que tenga eco.

Pero por otro lado, creo que el hecho de que nos parezca algo extraordinario nos indica que estamos avanzando muy lento. A estas alturas, los valores que promueve Hermione deberían ser más la regla que la excepción. Creo que el peligro está en la autocomplacencia y en que pensemos que porque Hermione ya habló ante la ONU, entonces ya todo va bien. Es bueno reconocer los avances que como sociedad hemos logrado para ir superando el sexismo y la misoginia, pero sería peligroso caer en la ilusión de que esos flagelos ya quedaron en el pasado, cuando estamos muy lejos de ello.

Aplaudo el discurso de Hermione en la ONU y me alegro por ella, pero me alegraré más cuando esas ideas se conviertan en la norma y no la excepción, y cuando los antivalores contra los que ella lucha sean rechazados universalmente.

En fin, estúpidos muggles.


jueves, 2 de octubre de 2014

¿Qué significa 'NO SE OLVIDA'?




Una vez más ha llegado el Dos de Octubre y, como es usual, las redes sociales y (en menor medida) las calles, se llenan de expresiones alusivas a la Matanza de Tlatelolco, sucedida un día como hoy de 1968*. Estas expresiones incluyen la conmemoración de los hechos, la solidarización con las víctimas de la matanza, la indignación ante el crimen y la impunidad que continúa y, alguna vez, la celebración de los ideales del Movimiento Estudiantil. Por supuesto, la más socorrida de esas expresiones es la consigna "Dos de Octubre no se olvida".

Pero, ¿qué significa realmente esta frase? ¿Qué es lo que se recuerda, lo que no se olvida? La matanza, como crimen, debe recordarse desde luego, pero ese "no se olvida" ¿es sólo indicar que se recuerda que alguna cosa pasó en esa fecha, como se recuerda cualquier otro dato histórico que nos sirva para contestar un examen o una trivia?

¿Ha derivado en sólo una frase vacía, en una consigna que se repite automáticamente sin que se entienda lo que implica? ¿En un equivalente a la efigie del Che, símbolo inocuo de rebeldía normalizada luciendo solemne en pechos que al día siguiente usarán playeras Polo con la misma comodidad? ¿En un pretexto para dejar salir impulsos destructivos en nombre de la lucha contra el sistema cuando no se entiende ni de qué se trata la lucha o en qué consiste el sistema?

La misma matanza, ¿qué significa en nuestra memoria? ¿No habremos fetichizado el martirio? Un poco como en aquellas vetustas publicaciones religiosas que hablaban de los tormentos sufridos por los santos a manos de paganos y herejes. El sufrimiento del mártir lo hacía virtuoso y no era necesario conocer nada más; bastaba saber que había sido torturado a manos del Mal y eso debía ganarle nuestra simpatía y veneración. Quizá así hemos hecho con Tlatelolco, concentrándonos en la matanza como Mel Gibson se concentra en la Pasión del Cristo; hemos construido un martirologio secular en el que poco importan los ideales y las causas, sino esa mezcla de morbo y admiración que provoca el sufrimiento del inocente.

La comprensión de las causas del movimiento, sus fines, sus métodos, sus estrategias, su impresionante diversidad, complejidad y amplitud, la crítica necesaria para entender lo que tenía de noble y de fallido, ¿dónde quedan? Sin ello se pierde la oportunidad de aprender de este suceso histórico y nos quedamos sólo con fetiches.

Algunos jóvenes usan apenas el recuerdo, las consignas, los logos, de la forma más superficial y fatua imaginable, expresando más una furia juvenil que una indignación moral, más insubordinación adolescente que rebeldía social. Y algunos viejos sentencian que aquél fue EL movimiento, que aquellos fueron LOS años, condenando cualquier intento posterior, olvidando que la ingenuidad y la contradicción son inevitables en movimientos protagonizados por jóvenes, como alguna vez fueron ellos. Ahí tienen a Luis González de Alba, que hoy por hoy dedica menos tinta a criticar al gobierno de la que usa para criticar a los que critican al gobierno.

¿O acaso ese "no se olvida" se ha convertido ya en una frase más del discurso patriotero oficial, adepto a apropiarse de las figuras y hechos históricos para legitimarse? Como decir "¡Viva la Indepdencia!" aunque la autonomía nacional es, por decir lo menos, incompleta. Como decir "¡Viva la Revolución!" aunque logros sociales alcanzados tan costosamente por ella se estén echando hacia atrás poco a poco. 

Decir "Dos de octubre no se olvida" y nombrarlo día de duelo nacional y poner las banderas a media asta, aunque los perpetradores del crimen sigan impunes y participando de los privilegios del poder; aunque matanzas y otros actos de violencia como torturas, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias sigan cometiéndose por parte del gobierno en contra de los mexicanos. 

O quizá precisamente por eso. Debemos decir "no se olvida", porque sabemos que no es un asunto del pasado remoto, no es sólo una cuestión de consciencia histórica y de lo que podamos aprender de eventos pretéritos. Siguen con vida los familiares y amigos de los caídos; siguen con vida muchos de los que fueron detenidos, encarcelados y torturados. Y siguen vivos los asesinos. Sigue vivo el mismo sistema corrupto que perpetró, celebró y luego quiso hacernos olvidar el crimen.

Sería incorrecto e injusto decir que vivimos en el mismo país de 1968. Muchos avances en cuanto a democracia y derechos humanos se han logrado desde entonces. Pero muchos de los aspectos más horrendos del gobierno mexicano siguen ahí. Esa misma corrupción y ese mismo autoritarismo contra los que se levantó el Movimiento Estudiantil; esa misma brutalidad y ese mismo desdén por la vida que guió al gobierno a cometer la matanza.

Tenemos casos recientes como el fusilamiento sumario de 22 delincuentes a manos del ejército en Tlatlaya, o la desaparición de más de 40 estudiantes en Iguala llevada a cabo por policías municipales. O no tan recientes como la violencia sexual cometida contra mujeres en San Salvador Atenco (2006), o la matanza de campesinos en Acteal (1997) a manos de paramilitares a las órdenes del gobierno de Chiapas. O las diversas leyes que criminalizan la protesta, limitan la libertad de expresión o pretenden impedir el surgimiento de nuevos movimientos sociales. Lo cierto es que Tlatelolco sigue siendo la carta de presentación del PRI; si el Dos de Octubre de verdad no se olvidara, no los tendríamos de nuevo en Los Pinos.

Hoy es importante decir "No se olvida", porque olvido es precisamente lo que conviene a los criminales. No debe ser un slogan vacío, ni una frase trillada. Debería ser dicha con entendimiento de lo que fue el 68, tanto la masacre como el movimiento mismo; debería ser dicha con compromiso a mantener en verdad viva la memoria sobre el pasado y la consciencia sobre el presente; debería ser dicha como un acto de rebeldía contra esa misma inercia que quiere imponer el olvido porque la memoria incomoda.





*Información y antecedentes históricos

Para los no mexicanos (o los mexicanos que no están enterados), una explicación exageradamente breve y simplificada de los hechos: en 1968 surgió en la Ciudad de México un Movimiento Estudiantil de enorme envergadura. Empezó como una protesta contra la brutalidad policiaca tras un episodio en el que el cuerpo de granaderos intervino para sofocar una pelea entre dos grupos de estudiantes. Los granaderos golpearon y arrestaron a personas que no tenían nada que ver con la situación, incluso entrando a las instalaciones de una escuela, donde violentaron a maestros y estudiantes. 

Las protestas contra estos acontecimientos fueron respondidas por el gobierno con mayor represión. El movimiento sólo creció más hasta convertirse en un fenómeno social muy complejo, en el que había desde quienes pedían el fin del autoritarismo y una mayor apertura democrática hasta quienes promovían una revolución socialista; desde quienes usaban métodos pacíficos hasta quienes promovían y usaban la violencia. Protestas, plantones y manifestaciones se extendieron desde julio hasta septiembre de 1968. Represión, desapariciones y asesinatos fueron la respuesta del gobierno. La noche del 2 de octubre, al terminar un mitin masivo en la Plaza de Tlatelolco, el ejército mexicano, bajo las órdenes del gobierno, abrió fuego contra los manifestantes, matando alrededor de 300 personas y deteniendo a más de mil.

Para conocer más del tema, recomiendo los documentales:


Y estos libros, que ofrecen puntos de vista variados, a veces complementarios y en ocasiones contradictorios:

La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska
Los días y los años de Luis González de Alba
1968: La historia también está hecha de derrotas de Pablo Gómez
1968: Largo camino a la democracia de Gilberto Guevara Niebla

Más sobre 1968, en México y el mundo, en las siguientes entradas de este blog:

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