jueves, 3 de septiembre de 2015

Los mundos de Ursula K. Le Guin



Ursula K. Le Guin (nacida en Californa en 1929) es una de las autoras más importantes de ciencia ficción y fantasía de todos los tiempos... Y un agujero enorme en mi formación como fan de la sci-fi, que decidí a llenarme este verano leyendo tres de sus mejores novelas.

Famosa sobre todo por su saga fantástica de Terramar, Le Guin también escribió mucha ciencia ficción en la que explora los temas que más le apasionan: anarquismo, feminismo y ecología. Como autora de sci-fi, se preocupa más por las consecuencias sociales de las premisas que imagina, y la tecnología tiene un papel menos protagónico; sus especulaciones no son del tipo científico (como, digamos, Asimov), sino político.

Las tres novelas (todas ganadoras del premio Hugo) que leí recientemente se insertan en el Ciclo del Ekumen; en este universo, la humanidad proviene de un mundo llamado Hain que en algún momento se extendió por la galaxia y colonizó decenas de planetas. Sin embargo, con el tiempo la civilización hainiana se derumbó y la Tierra y otros mundos olvidaron de dónde venían. En un futuro distante, poco a poco los mundos han comenzado a contactarse unos con otros y a formar una confederación de mundos, el Ekumen, con ayuda de una nueva tecnología, el ansible, que permite la comunicación interestelar instantánea.

Cada novela se encuentra en un punto distinto del desarrollo del Ekumen, pero fuera de eso no están conectadas entre sí. De forma muy inteligente, Minotauro las editó según la cronología interna del universo ficcional de Le Guin, en vez de seguir el orden de publicación. Pienso que eso me ayudó a entender y apreciar mejor cada novela.

Además se trata de una edición bellísima, en pasta dura. Por desgracia, tiene muchos errores, sobre todo en el primer texto, en que se confunden los diálogos con la narración, y a menudo no se entiende quién dijo qué.

Ahora les dejo mis comentarios sobre cada una de ellas, con la esperanza de que se animen a leerlas:

LOS DESPOSEÍDOS
(1974)




Tenemos dos mundos, Anarres y Urras. El primero fue colonizado por rebeldes anarquistas que huyeron de este último para fundar una utopía según las enseñanzas de la profetiza Odo. En Anarres existe una sociedad sin gobierno, sin jerarquías, sin propiedad, sin dinero, sin roles de género preestablecidos y sin matrimonio.

Urras, por el contrario, se encuentra dividido en diferentes naciones. A-Io es una potencia capitalista en donde reina una atroz desigualdad y la explotación del hombre por el hombre. Thu es una tiranía comunista en la que un Estado centralizado lo controla todo. Benbili es una país subdesarrollado en cuyas guerras civiles intervienen las otras dos potencias para asegurar sus intereses.

Pero si Urras se antoja como un lugar de pesadillas, Anarres tampoco es precisamente una utopía. Las estructuras de poder se han ido creando sin que nadie se dé cuenta; las jerarquías son oficialmente inexistentes, pero lo cierto es que algunos individuos poseen mayor poder e influencia sobre los demás; el poder que oprime la individualidad y el pensamiento independiente se ejerce a través de la presión social, que busca mantener una suerte de puritanismo ideológico, basado en las incuestionables enseñanzas de Odo.

En este escenario aparece Shevek, un científico de Anarres cuyas teorías podrían dar lugar a tecnologías que cambiarían para siempre la relación entre los mundos. Pero en Anarres desconfían de él y su individualismo, su afán de vivir en una relación monógama y de formar una familia. En Urras cada una de las potencias lo quieren cooptar para obtener sus descubrimientos y usarlos para aplastar a las otras. Shevek se encuentra, pues, ante un enorme dilema.

No hace mucho cavilaba sobre que no hay nada más anarquista que pensar por uno mismo, ni menos anarquista que plegarse a las normas de pensamiento y juicio dictadas por un manual, autoridad o grupo, aunque éstos tengan la etiqueta de "anarquista". Encontré en este libro una serie de experimentos mentales que me hicieron poner a prueba estas ideas.

El dilema de Shevek, un convencido anarquista, entre la lealtad a un orden social que le ha dado todo, y que sabe que es preferible a cualquier otro existente, pero que ahora amenaza con marginarlo y excluirlo, y su lealtad a sí mismo, a lo que cree que es correcto y a lo que sabe que es verdad, constituyen a mi gusto el corazón de esta novela.

Atinadamente, Le Guin nos va relatando de forma paralela cómo el pensamiento de Shevek fue evolucionando desde su infancia y a través de su adolescencia y juventud en Anarres (capítulos pares), y lo que el científico hace a su llegada a Urras y sus encuentros con esta sociedad tan diferente, (capítulos nones).

Esta disposición cronólogica nos permite comparar las acciones del protagonista con el desarrollo de su pensamiento, expuestos de forma simultánea y no secuencial. Quizá, después de todo, y como sostenían las ecuaciones de Shavek, la linealidad del tiempo sea una ilusión y el verdadero viaje sea el retorno.


EL NOMBRE DEL MUNDO ES BOSQUE
(1972)





Un mundo llamado Athshe lleva unos años siendo explotado por colonos provenientes de la Tierra. Sus bosques están siendo talados y su población nativa reducida a la esclavitud. En este contexto surge un líder, Selver, que encabeza una rebelión contra los terrestres.


La novela tiene tres narradores, lo que nos permite asomarnos a tres mentalidades muy diferentes. El mismo Selver; el Capitán Davidson, un militar brutal que cree en la superioridad de su raza y en su derecho a la conquista, y Lyubov, un científico que honestamente trata de entender y ayudar a los nativos.

La novelita peca un poco de caer en la falacia del "buen salvaje"; los nativos no conocen la guerra y viven en armonía con la naturaleza, además de que tienen costumbres místicas de gran profundidad espiritual. Es la presencia de los hombres de la Tierra lo que los convierte en guerreros (para sobrevivir) y cambia su sociedad para siempre. Ello es comprensible dada la época en que se escribió, sobre todo teniendo en cuenta que la autora se inspiró en gran parte en la Guerra de Vietnam.

Sin embargo, la novela no es tan maniquea. Cuando los nativos empiezan a pelear contra los colonos cometen también atrocidades que erizan la piel, aún conociendo y entendiendo sus motivaciones. Como dice Selver, pase lo que pase, Davidson y Lyubov siempre permanecerán en Athshe, porque han dejado dos huellas indelebles en el mundo: la del amigo y la del conquistador.

La brevedad de la obra lleva a que buena parte de los primeros capítulos sea expositiva. No hay problema, después va directo al grano. Además, la historia en sí es muy emocionante, atrapa la imaginación del lector de inmediato y logra involucrarlo en el drama de los personajes. 

Esta historia de rebeldía anticolonialista me recordó mucho a "Avatar", y un poco a la nueva saga de "El Planeta de los Simios". Muy recomendable, pues.



LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD
(1969)




Ésta es la novela más aclamada de Le Guin, y considerada uno de los textos básicos de la ciencia ficción. Una de sus premisas más interesantes, y que la hacen famosa incluso entre quienes no la han leído, es que imagina un mundo, Gueden, con una civilización humana en la que cada individuo es hermafrodita y no existen los géneros.




Lo curioso es que en esta novela el género no deja de existir a pesar de la biología, sino precisamente por la biología: al ser cada persona un hermafrodita, la distinción entre hombres y mujeres es absurda. Los guedenianos son neutros durante la mayor parte de su vida, pero durante unos días al mes, entran en kémmer, una etapa de celo en la que buscan compañía sexual. De forma completamente azarosa, puede ser que sus genitales masculinos o femeninos se activen y busquen a una pareja cuyos genitales opuestos se hayan activado. A cada persona le puede tocar cualquier situación, y esto tiene consecuencias sociales muy complejas.

Pero además, la novela funciona como un drama de intriga política. Genly Ai es envíado a Gueden como representante del Ekumen. Los guedenianos sospechan de Ai, lo desconocen y él se ve envuelto en las conspiraciones de dos países rivales. La novela intercala capítulos narrados por Genly, con otros narrados por guedeniano Estraven, lo que permite conocer los puntos de vista de ambos, y lo que piensa cada uno del otro. Algunos otros capítulos incluyen mitos, leyendas o historias de Gueden, para dar un panorama más completo de la cosmovisión de sus habitantes.

La imaginación de Le Guin es admirable, por la forma en la que construye todo un mundo, con su naturaleza y su cultura. Pero además de un experimento mental, la novela es un drama humano, una historia de amistades improbables y hasta con un poco de aventura.

Las tres novelas me gustaron mucho, pero creo que la que más me hizo pensar y más ha impactado mi memoria es Los desposeídos. Si ustedes han leído alguna de éstas o les han llamado la atención, por favor compartan sus pensamientos en los comentarios. Saludos y que tengan buenas lecturas.

viernes, 28 de agosto de 2015

El León Africano: la vida y hazañas de Paul von Lettow-Vorbeck



Buen día, chicos y chicas. Como les dije en aquella entrada, la historia está llena de personajes fascinantes, que por desgracia no llegamos a conocer en la escuela porque tenemos que concentrarnos en generalidades. Pues bien, hoy les voy a platicar acerca de uno de los personajes más fascinantes de la Primera Guerra Mundial, uno tan interesante que merecía su propia entrada. Se trata de Paul von Lettow-Vorbeck, el 'León Africano', comandante del ejército colonial de Káiser en África Oriental, militar invicto a lo largo de toda la guerra y uno de los estrategas más brillantes de cuantos participaron en ese conflicto global.

Paul Emil von Lettow-Vorbeck nació en mayo de 1870 en la ciudad de Saarlouis, en la provincia del Rin. Su padre era general del ejército prusiano, y el joven Paul se unió a un cuerpo de cadetes; a los 18 años se graduó como uno de los mejores de su clase, y se convirtió en el primer cadete de la historia de Alemania en tener el honor de recibir una mención del Káiser mismo. Después se unió al Ejército, como era de esperarse, en donde tuvo una brillante carrera y un rápido ascenso.

En 1900 estuvo en China, donde formó parte de la coalición que puso fin a la Rebelión de los Bóxers. Ésta fue una insurrección por parte de los chinos en contra de las potencias imperialistas europeas que hacían de las suyas en el país oriental. Como podrán imaginarse, la rebelión fue duramente aplastada por los poderes coloniales: Alemania, Austria-Hungría, Francia, Gran Bretaña e Italia, las mismas potencias que serían enemigos mortales en la Primera Guerra Mundial, unieron aquella vez sus fuerzas para acabar con los rebeldes. Porque los europeos pueden ser muy dados a matarse unos a los otros, pero cuando se trata de oprimir a otros pueblos, puedes contar con que se pondrán de acuerdo.

En 1904 Lettow-Vorbeck fue enviado a la colonia alemana del África del Sudoeste (actual Namibia), donde fungió como asistente del general Lothar von Trotha para enfrentar la rebelión de las tribus Nama y Herero. A principios de ese año los herero se habían rebelado en contra del gobierno colonial, y los nama lo hicieron unos meses más tarde. Los rebeldes fueron derrotados, tras lo cual Trotha llevó a cabo el primer genocidio en la historia del siglo XX: alrededor de 100,000 herero y nama murieron víctimas de la represión colonialista.



El principal método para matar a los rebeldes fue perseguirlos y orillarlos a huir al desierto. Trotha ordenó que el desierto fuera "sellado", colocando patrullas a lo largo de sus lindes para matar a todo rebelde que quisiera salir de ahí. Los nativos no tuvieron más opción que atravesar el desierto para llegar a la colonia británica de Bechuanaland (actual Botswana), pero la inmensa mayoría murió en el intento. Los sobrevivientes, en su mayoría mujeres y niños, fueron puestos en campos de concentración para trabajo esclavo; muchos fueron explotados hasta morir.

En su defensa hay que decir que Lettow-Vorbeck no participó en el genocidio, pues había sufrido heridas en combate y enviado a Sudáfrica para recuperarse. Después, en 1907 obtuvo el rango de mayor y sirvió varios años en Alemania, hasta que en 1914 fue nombrado teniente y enviado a la colonia del África Oriental (actual Tanzania) para comandar a las Schutztruppe, las tropas coloniales alemanas. Ahí forjaría su leyenda.

Más tarde ese año iniciaría la Primera Guerra Mundial, y aunque por un momento los gobernadores coloniales trataron se asegurar que las colonias africanas se mantendrían neutrales unas de otras, el conflicto no tardó en llegar al Continente Negro.

El gobernador del África Oriental Alemana, Heinrich Schnee, consideraba que el objetivo de las Shutztruppe era defender a la población de la colonia, pero Lettow-Vorbeck tenía sus propios planes: hacer que los Aliados invirtieran esfuerzos en África para evitar que enviaran más tropas a Europa. Distraer a los Aliados en África mientras Alemania ganaba la guerra en Europa.



Su primera gran victoria fue repeler un intento británico por tomar la ciudad portuaria de Tanga (como vimos en la entrada anterior): con una brillante emboscada, logró vencer a una fuerza que superaba a las suyas por 8 hombres a 1, y les hizo sufrir bajas desproporcionadas. Después obtuvo un segundo triunfo en el asalto a Jassin, en que Lettow-Vorbeck capturó una posición fronteriza entre la colonia alemana y el África Oriental Británica (actuales Kenia, Uganda y Zambia), lo cual le sirvió también para abastecerse de las armas y municiones que tanto necesitaba.

Decidido a no dar cuartel, el 'León Africano' organizó asaltos contra posiciones en la colonia británica, con lo que además de asegurar suministros, se convirtió en el único general alemán en invadir exitosamente territorio británico. La reacción de los Aliados no se hizo esperar, y una fuerza de 45,000 hombres invadió el África Oriental Alemana.

Como respuesta a la invasión Lettow-Vorbeck organizó una guerrilla que sería el dolor de cabeza de las fuerzas aliadas a lo largo de todo el conflicto. Con sus hombres, asaltaba posiciones en la colonia británica y luego retrocedía de regreso a territorio alemán. Para no depender de rutas de provisiones y poderse mover libre y velozmente por el territorio, estableció ciertos puntos claves por aquí y por allá desde los cuales podría abastecerse o simplemente tomaba lo que necesitaba de enclaves enemigos o de las mismas poblaciones de la colonia alemana. Su lealtad era para con sus tropas, por lo que tenía empacho a saquear las aldeas nativas que supuestamente debían contar con la protección de las autoridades coloniales alemanas.

En una ocasión obtuvo lo que necesitaba de un naufragio. El Köningsberg era un buque alemán que había sido dañado en combate contra los británicos y ahora se encontraba atrapado en el delta del río Rufiji. La tripulación sobreviviente se unió a la guerrilla de Lettow-Vorbeck, quien con partes de los cañones rescatados del navío ensambló nuevas piezas de artillería para usar en los combates.

Su ejército creció pronto, y si en un inicio contaba con 2,600 soldados europeos y 2,470 askari, sus números llegaron a ser de 3,000 europeos y 11,000 askari. Los askari eran soldados africanos que servían en el ejército del káiser. Provenían de las tribus Nyamewezi, Sukuma, Wahehe y Agoni, y Lettow-Vorbeck tenía una buena relación con ellos, pues hablaba suajili con fluidez y demostraba respeto y confianza a sus hombres. En efecto, tras perder a sus oficiales alemanes en los primeros meses de la guerra, nombró oficiales africanos para comandar a sus tropas. Sus palabras "todos somos africanos" parecen haber sido sinceras.



Lettow-Vorbeck creía en la superioridad de la raza blanca y en el derecho y deber de las naciones europeas para dominar y guiar a los "pueblos inferiores" de África. Es difícil entenderlo desde nuestros valores modernos, que rechazan cualquier forma de racismo, pero eso no estaba peleado con un verdadero respeto que un hombre como él pudiera sentir hacia sus soldados y oficiales africanos. Complejidades y contradicciones de la ideología colonialista.

Sin embargo, no era sólo el liderazgo del 'León Africano' lo que aseguraba la lealtad de los askari (que desertaron en proporciones mucho menores que los soldados nativos en los ejércitos de otras colonias). Lo cierto es que muchos de ellos habían sido desarraigados de sus tribus y sus culturas para ser formados en las tropas coloniales; eran vistos con recelo por otros nativos y no tenían un hogar al cual volver en caso de que quisieran desertar. Permanecer en el ejército alemán era para muchos su única opción.

A pesar de todo, las fuerzas del 'León Africano' siempre se encontraron muy superadas por las de los Aliados: entre británicos, sudafricanos, indios, portugueses, belgas y nativos africanos, sumaron alrededor de 250,000 hombres. Los embates implacables de sus enemigos obligaban a Lettow-Vorbeck a mantenerse siempre en movimiento y ceder terreno. Con todo, sus tácticas guerrilleras resultaron increíblemente efectivas. Por ejemplo, en la batalla de Mahiwa, en 1917, se enfrentó a una fuerza de 45,000 enemigos; logró la victoria infligiendo a los Aliados bajas de 2,700 hombres cuando él sólo perdió unos 500.

A finales de ese año, perseguido por sus enemigos, la guerrilla Lettow-Vorbeck cruzó la frontera hacia Mozambique, entonces una colonia portuguesa, y ahí estuvo ganando victorias que le dieron acceso a víveres, armamento y municiones. Al año siguiente reingresó en la colonia alemana y empezó a ganar posiciones que los británicos iban abandonando.

La mañana del 14 de noviembre de 1918 se encontró en su camino con un emisario británico que portaba una bandera blanca y llevaba un mensaje de los Aliados: la guerra en Europa había llegado a su fin. Después de una negociación, Lettow-Vorbeck y su ejército invicto se rindieron oficialmente el 25 de noviembre: dos semanas después del final de la guerra.



Sí, el 'León Africano' había permanecido invicto y en Alemania fue recibido como un héroe. Sin embargo, su heroísmo le valió de poco a la colonia alemana del África Oriental: durante los años de la guerra, los movimientos de Lettow-Vorbeck y las incursiones de las tropas aliadas causaron una devastación terrible en un territorio otrora próspero y bien poblado. Campos y poblaciones fueron arrasados; graneros y almacenes fueron saqueados; la infraestructura colonial quedó completamente destruida; miles de nativos y colonos habían muerto o perdido sus posesiones, y el futuro les deparaba crisis económicas y hambrunas. Las bajas civiles durante y por causa de la guerra alcanzaron las 365,000.

En la selva africana, donde no había ferrocarriles ni carreteras, los suministros tenían que ser transportados por cargadores, nativos africanos que literalmente llevaban a cuestas los equipajes de sus amos blancos y que no gozaban del mismo respeto que Lettow-Vorbeck tenía por los soldados askari. Entre los ejércitos alemanes y los aliados 200,000 cargadores nativos fueron usados en esa campaña, los cuales murieron por miles, pues sus amos los explotaban hasta matarlos de extenuación, cuando no morían por hambre, enfermedades o accidentes. Cuando un ejército quería perjudicar al otro, las largas filas de cargadores desarmados eran un blanco fácil y conveniente; si alguno quería renunciar, podía ser ejecutado por deserción. Son una víctima olvidada de la Primera Guerra Mundial.

El mismo ejército de Lettow-Vorbeck se había convertido en una panda de desarrapados que no superaba los 3,000 hombres. Sus esfuerzos, aunque costaron muchas vidas y recursos de los Aliados, tuvieron un impacto insignificante en la guerra en Europa. A fin de cuentas, el heroísmo de Lettow-Vorbeck le costó infinitamente más a la futura nación de Tanzania de lo que se habría perdido que si simplemente la colonia se hubiera rendido desde un principio.



Como sea, al volver a Alemania fue recibido junto con sus oficiales en un desfile en su honor que pasó por las puertas de Branderburgo: fue el único general de la Primera Guerra Mundial a quien se le permitió ese honor. Además, su ascenso a general fue el último acto oficial firmado por el depuesto káiser Wilhelm.

Pronto Lettow-Vorbeck estableció en una nueva dinámica de vida en su país natal: se casó, formó una familia y permaneció en el ejército. En enero de 1919, a unas semanas de haber vuelto, ayudó a reprimir el Levantamiento Espartaquista, una insurrección obrera que intentó una revolución comunista en Alemania. Sin embargo, al año siguiente Lettow-Vorbeck perdió su cargo militar por apoyar el fallido golpe de Estado de Wolfgang Kapp, un intento por reestablecer el orden monárquico en Alemania.

Después de eso, el 'León Africano' se estableció en Bremen, participó en la política y llegó formar parte del Reichstag (parlamento alemán) como miembro del partido monárquico, desde donde trató de formar una alianza de oposición a los nazis. Sí, Lettow-Vorbeck podría ser supremacista blanco y antisemita, pero sus valores aristocráticos y monárquicos lo hacían desconfiar profundamente de la vulgaridad y fanatismo de los nazis. Éstos, queriendo aprovechar la popularidad de Lettow-Vorbeck, le hicieron varias ofertas para unírsele. Cuentan las anécdotas que Hitler le ofreció ser embajador en Inglaterra, a lo que el 'León Africano' le respondió que se fuera a la mierda.

Lettow-Vorbeck venía de una tradición militar aristocrática en la que la guerra era un deporte de caballeros, algo sí como un juego de ajedrez en el que se respetaba y honraba al general enemigo. Un juego, eso sí, en el que se arriesgaba sin empacho las vidas de los soldados. Por ejemplo, tras su victoria en la batalla de Jassin, Lettow-Vorbeck felicitó a los oficiales británicos por su valiente defensa y los dejó ir libres después de dar su palabra de honor de que no combatirían más contra él.

Años más tarde, conoció en persona a sus enemigos de la campaña en África Oriental, el general británico Richard Meinertzhagen y el sudafricano Jan Smuts, con quienes entablaría una larga amistad.



Durante la Segunda Guerra Mundial se mantuvo alejado del combate, pero eso no le impidió sufrir los costos del conflicto: perdió a sus dos hijos, veinteañeros que murieron luchando por el Tercer Reich, y su hogar en Bremen fue bombardeado por los Aliados. Cuando Jan Smuts supo de su situación, se organizó con otros oficiales británicos para enviarle a Lettow-Vorbeck paquetes de comida y una pensión vitalicia que le permitió sobrevivir los años de la guerra.

Años después, en 1953, pudo volver a su viejo hogar en África. Fue recibido con honores militares por los oficiales británicos que ahora administraban la colonia, y sus antiguos askari le dieron la bienvenida entonando el cántico marcial de su regimiento. Finalmente, con casi 94 años de edad, Paul Emil von Lettow-Vorbeck murió en Hamburgo en 1964; fue enterrado con todos los honores, y a su funeral asistieron muchos de los hombres que habían servido bajo sus órdenes.

El 'León Africano' vivió para ver las dos guerras mundiales, el derrumbe de un mundo y el surgimiento de una nueva realidad. Es una figura fascinante y contradictoria, representante por un lado de la caballerosidad y honor que formaban los valores militares de la vieja aristocracia, y por otro de la cruel obstinación e indiferencia por la vida humana de la mentalidad colonialista. Un hombre que supo ganarse la admiración de sus subordinados y de sus enemigos gracias a su ingenio y determinación, pero que hoy despierta repudio por la necia obstinación que lo llevó a sacrificar miles de vidas de nativos africanos. Sin duda, uno de esos personajes tan grandes que parecen pertenecer más a la leyenda que a la historia.


viernes, 21 de agosto de 2015

Diez acciones militares que hacen que la Primera Guerra Mundial sea mundial



Cuando pensamos en la Primera Guerra Mundial a menudo nos vienen a la mente los campos de batalla del Frente Occidental, donde franceses e ingleses esperaban en trincheras mugrientas a que los soldados alemanes salieran de sus propias trincheras mugrientas para matarse unos a los otros. Entonces nos preguntamos ¿qué tan mundial fue la Primera Guerra Mundial? 

La respuesta es: mucho. Es cierto que en principio fue una guerra europea; fueron los grandes imperios de Europa los que iniciaron el desmadrito y sus intereses en conflicto fueron el motor principal. Pero estos imperios abarcaban los cinco continentes y su pelea de gallos afectó poblaciones en todo el mundo, marcando para siempre a generaciones enteras de diversas naciones. Para tener un panorama, hoy les presento algunas acciones militares que tuvieron lugar fuera de Europa y que hicieron que la Primer Guerra fuera realmente Mundial.



1.- La toma de Neu Pommern (septiembre de 1914): Alemanes y melanesios contra australianos en Nueva Guinea.




Para cuando la guerra estalló, Alemania tenía un modesto imperio colonial en Oceanía que abarcaba el noreste de la actual Nueva Guinea y varias islas en el Pacífico. Una de las primeras acciones de la guerra fue la toma de esta colonia por parte de fuerzas aliadas: los australianos se encargaron de Kaiser-Wilhelmsland (en la isla principal de Nueva Guinea) y otras islas cercanas, mientras que los japoneses ocuparon la mayor parte de las posesiones alemanas en el Pacífico.

Bita Paka era una estación inalámbrica en la isla de Neu Pommern (hoy, Nueva Bretaña), al norte de Nueva Guinea, y por tanto tenía cierta importancia estratégica. La única batalla relevante de este escenario se dio justamente allí, el 11 de septiembre de 1914, cuando tropas australianas que se proponían a capturar la estación se enfrentaron a una testaruda resistencia por parte de fuerzas reservistas alemanas y de la policía local melanesia.

Las tropas expedicionarias australianas /
la policía melanesia de la colonia alemana

La victoria fue para los australianos, tras la cual las fuerzas alemanas restantes huyeron hacia el interior de la isla y se reagruparon en la población de Toma. Allí fueron sometidos a un asedio por parte de los australianos entre el 14 y el 17 de septiembre. Dada la superior capacidad de artillería de los australianos, que bombardearon la pequeña ciudad (para terror de los nativos), el gobernador alemán de la colonia, Eduard Haber, se entrevistó con el coronel australiano William Holmes y pactó la rendición. Para el 21 de septiembre toda resistencia en la isla había cesado y la colonia alemana  de Neu Pommern quedó en poder de los Aliados.

2.- El asedio de Tsingtao (septiembre-noviembre de 1914): Alemanes, chinos y austro-húngaros contra británicos, indios y japoneses en China.




Con la culerez habitual de otras potencias imperialistas europeas, los alemanes aprovecharon el debilitamiento de la monarquía china a finales del siglo XIX para entrar a ese país y aprovechar sus recursos y posiciones estratégicas. Fue así que el Imperio Alemán se hizo con la Bahía de Kiatschou (actual Jiaozhou) y el área circundante, donde construyó la ciudad portuaria de Tsingtao (hoy Quingdao). Éste era el enclave más importante del Reich en el Oriente, pues ahí se encontraba la base naval desde donde protegía sus posesiones en Asia y en el Pacífico.

En 1914, cuando estalló la guerra en Europa, Gran Bretaña le pidió a Japón, con quien tenía una alianza desde 1902, atacar las posesiones alemanas en Oriente. Esto iba de perlas con los planes expansionistas del Imperio Japonés, que aprovechó la coyuntura para eliminar a uno de sus rivales en China. Japón emitió un ultimátum exigiendo que los alemanes se retiraran de Tsingtao, que obviamente ellos no aceptaron, por lo que cada quien empezó a prepararse para los madrazos.

Tropas alemanas atrincheradas /
Tropas japonesas preparándose para el desembarco

Japón envió a la zona una fuerza de 23,000 soldados, 142 piezas de artillería y varios buques de guerra, que fueron reforzados por dos buques de la marina británica. Los británicos a su vez enviaron 1,500 soldados (de los cuales 500 eran indios).

Los alemanes, por su parte, se prepararon para el asedio con sólo 3,600 hombres, incluyendo tropas coloniales chinas y soldados austro-húngaros. Su fuerza naval estaba en desventaja, con sólo un puñado de buques alemanes y un crucero austro-húngaro.

Las tropas japonesas comenzaron a desembarcar el 2 de septiembre pero no en la colonia alemana, sino en suelo soberano chino. Esto provocó protestas por parte del gobierno dese país, porque el ejército japonés estaba violando la neutralidad de China. Sin embargo, en ese entonces nadie tomaba a China en serio y los japoneses pasaron como Akira por su casa.

Litografía japonesa que conmemora el asedio

Ese mismo día empezaron los combates entre la flota alemana y la japonesa, en las aguas frente al puerto de Tsingtao, y el 6 de septiembre tuvo lugar la primera batalla naval-aérea de la historia: un hidroplano japonés bombardeó (sin éxito) buques de guerra alemanes. Otras batallas históricas las protagonizaría el famoso piloto alemán Gunther Plüschow, quien con el único aeroplano de la colonia atacó buques japoneses y derribó un avión enemigo (la primera victoria aérea de la historia).

Mientras, las tropas de tierra japonesas avanzaban: con caballería, infantería y artillería fueron conquistando posiciones y cavando trincheras alrededor de Tsingtao, cerrando cada vez más el cerco. hasta que la ciudad portuaria quedó completamente rodeada por mar y tierra, y el 31 de octubre los japoneses comenzaron a bombardearla.

El 7 de noviembre las fuerzas alemanas y austro-húngaras, superadas por mucho en número y capacidad de fuego, pidieron negociar los términos para la rendición; los Aliados tomaron posesión oficial de Tsingtao el 16 de ese mes.

3.- La batalla de Tanga (noviembre de 1914): Indios y británicos contra alemanes y askari en Tanzania.




Ah, el África Oriental Alemana, la joya del Reich entre sus posesiones ultramar, que abarcaba los actuales países de Ruanda, Burundi y Tanzania, un territorio tres veces más grande que la actual Alemania. Tanga era una bulliciosa ciudad portuaria y de gran importancia estratégica, entre otras cosas por un ferrocarril que conectaba con el interior.

Cuando la guerra fue declarada entre Alemania y el Reino Unido, las tropas en la colonia del África Oriental Británica (Uganda y Kenia) se prepararon para tomar el territorio alemán por la fuerza, empezando por un ataque anfibio al puerto de Tanga.

Pintura que retrata la Batalla de Tanga, de Martin Frost


Para organizar la defensa de esta plaza los alemanes contarían con nada más y nada menos que el legendario Paul von Lettow-Vorbeck, el "León Africano", probablemente el general más brillante de cuantos pelearon en esa guerra. Lettow-Vorbeck logró juntar a 1,000 combatientes, entre soldados de la Schutztruppe (el ejército colonial alemán), voluntarios de la colonia y askari. Estos últimos eran soldados de las tribus nativas Wahehe y Angoni que peleaban bajo el mando alemán.

Los británicos, por su parte, se presentaron con una fuerza de 8,000 hombres, entre ellos tropas indias. Así, africanos e indios se enfrentarían y morirían en una batalla que no era suya, sino de los europeos que habían conquistado sus tierras. Imperialismo, niños.


Soldados indios muertos en la costa /
Askari africanos marchando hacia el combate

El 3 de noviembre las tropas británicas e indias comenzaron a desembarcar y al día siguiente el comandante Arthur Aitken les ordenó avanzar sobre la ciudad... sólo para ser emboscados por los defensores. La batalla se dio tanto en la selva como en las calles del puerto. Hubo un momento en que enjambres de abejas furiosas atacaron a las tropas inglesas y las hicieron retroceder. La propaganda aliada lo atribuyó a un malvado complot alemán, y de ahí que ésta fuera conocida también como "la batalla de las abejas".

Al final, con todo y ser superados 8 a 1, las tropas coloniales comandadas por Lettow-Voberck infligieron bajas devastadoras a los invasores y los hicieron huir, dejando muchas de sus armas y municiones detrás.

Fue una victoria espectacular para el "León Africano" y un completo desastre para los británicos. Esta primera batalla marcaría el curso de la Campaña en África Oriental, a lo largo de la cual Lettow-Vorbeck lograría estar siempre un paso adelante de los Aliados durante todo el transcurso de la guerra, usando tácticas guerrilleras contra fuerzas muy superiores en número. De hecho, la colonia del África Oriental Alemana sólo aceptó la paz con los aliados hasta el 25 de noviembre de 1918, dos semanas después de que la guerra en Europa había terminado.


4.- La batalla de las Islas Malvinas (diciembre de 1904): Alemanes contra británicos en las costas de Sudamérica.




Neu Pommern cayó ante los australianos. Tsingtao fue capturada por los japoneses. La Samoa Alemana fue tomada por neozelandeses. Estas colonias debían estar protegidas por el Escuadrón de Asia Oriental, pero el vice-almirante Maximilian Von Spee sabía que su pequeña flota, dispersa por todo el Pacífico, no podía hacer nada por ellas.

Más aún, sabía que él mismo no tenía posibilidad de regresar a Alemania, así que convocó a todas sus naves y las reorganizó con un solo propósito: joder a los Aliados como se pudiera. Primero atacó la colonia francesa de Papeete, en Tahití, donde hundió uno de sus buques. Después siguió avanzando hacia el oriente, hasta alcanzar la Isla de Pascua. Ahí supo de un pequeño escuadrón británico que se localizaba frente a Coronel, en las costas de Chile.

El escuadrón alemán dejando Valparaíso, Chile.

Von Spee los atacó con una bien planeada estrategia, infligiendo a los británicos bajas terribles y hundiendo sus barcos: la primera derrota naval que sufría el Imperio Británico desde los días de Napoleón.

Spee estaba decidido a abrirse camino luchando o morir en el intento, así que después de reabastecerse en Valparaíso, partió para atacar la base naval en Islas Malvinas, frente a las costas de Argentina. La batalla tuvo lugar el 8 de diciembre de 1914.

Pintura que retrata la batalla naval, de William Lyonel Wyllie

Las condiciones era muy desfavorables para el escuadrón alemán, pues los británicos los vieron venir con mucha anticipación y, contrario a lo que había creído Spee, los buques de guerra principales no habían dejado la base ese día. La batalla fue un desastre para lo alemanes, que perdieron todas sus naves, excepto dos, y a más de 1,800 hombres, incluyendo al mismo Spee y a sus dos hijos. Mientras, los británicos sólo perdieron 10 hombres. Como resultado de esta batalla, Alemania perdió por completo su potencia naval fuera de Europa.


5.- La batalla de Sarikamish (diciembre de 1914 - enero de 1915): Rusos y armenios contra otomanos y armenios en el Cáucaso.




En octubre de 1914 el Imperio Otomano entró a la guerra, del lado de Alemania y Austria-Hungría. Esto abrió toda una serie de nuevos frentes en el norte de África, Medio Oriente y, lo que nos compete a nosotros, el Cáucaso, esa cordillera que separa Asia de Europa y que es tan imponente que los griegos se imaginaban que ahí estaba Prometeo encadenado. También separaba la frontera de Rusia con el Imperio Otomano.

El objetivo de los otomanos era atacar a sus viejos rivales rusos, que estarían demasiado ocupados peleando contra los alemanes y los austro-húngaros en Europa como para reaccionar correctamente contra una invasión inesperada que les llegara desde el sur. Lo que los otomanos olvidaron fue que los rusos son un chingo, que no importa en cuántos frentes invadas Rusia, que no importa cuántos batallones del zar elimines, siempre va a haber más rusos. De sobra.

Las fuerzas que cada nación presentó al combate estaban más o menos parejas: 100,000 en el ejército ruso y 118,000 en el otomano. Para las decisiones que tomaron los altos mandos otomanos fueron malas hasta el delirio, condenando al fracaso toda la acción desde el principio.

Tropas otomanas avanzando en la nieve / Soldados rusos en una trinchera en el bosque


Los otomanos se prepararon con tácticas de guerra de tiempos napoleónicos que los alemanes les habían rolado. Terrible idea, ésa de usar las tácticas de Napoleón contra Rusia. Y en invierno, por añadidura. Pero además, los otomanos creían que sus tropas, acostumbradas a los calores del Mediterráneo, e incluso de los desiertos del Medio Oriente, la pasarían bien en las heladas cumbres del Cáucaso. Pues no, y muchos se murieron de frío.

Los rusos tenían la ventaja de estar jugando a la defensiva y posiciones defensivas bien preparadas. Por su parte, los otomanos tenían que movilizarse rápido en climas inmisericordes, y además arrastrando la artillería, municiones y provisiones a través de pasos peligrosos entre montañas y bosques cubiertos de nieve.

Propaganda rusa conmemorando la batalla de Sarikamish

La batalla de Sarikamish empezó el 22 de diciembre de 1914, en las montañas y bosques cercanos a esa pequeña ciudad turca, que los otomanos habían perdido ante Rusia en la guerra de 1877-78, y que estaban decididos a recuperarla.

Para hacer las cosas más complicadas, en ese entonces la nación armenia estaba dividida entre ambos imperios, por lo que soldados armenios lucharon en cada lado del frente. Sin embargo, los armenios sentían más afinidad hacia los rusos porque compartían con ellos la religión cristiana. Con todo, lo cierto es que los armenios bajo el imperio otomano hicieron lucharon tan bien pudieron, pero una victoria no era posible en esas condiciones.

Cuando la batalla resultó en la derrota total de los otomanos el 17 de enero de 1915, con unas 90,000 bajas (el triple que las que sufrieron los rusos), buscaron un chivo expiatorio, y lo encontraron en los armenios. En los años que siguieron, los otomanos llevaron a cabo un atroz genocidio contra los ciudadanos armenios del imperio: aproximadamente un millón y medio de ellos fueron masacrados.


6.- La batalla de Kakamas  (febrero de 1915): Sudafricanos contra alemanes en África




El África del Sudoeste Alemana (actual Namibia) no tuvo la fortuna de contar con un genio militar de la talla de Lettow-Vorbeck, pero por otro lado tampoco fue escenario de batallas muy importantes. Con la Angola portuguesa al norte, las colonias británicas al este y Sudáfrica al sur, la colonia alemana estaba rodeada por sus enemigos.

La primera movida la hicieron los sudafricanos, que intentaron invadir el África del Sudeste Alemana en septiembre de 1914, pero fueron repelido por los fusileros alemanes. Varios meses más tarde, en febrero de 1915, los alemanes intentaron su propia invasión de Sudáfrica, esta vez en la pequeña población de Kakamas, que se encontraba junto a un vado del río Orange, y por lo tanto representaba una posición estratégica.

La batalla fue más bien una escaramuza, y terminó rápido con la derrota alemana. Su importancia radica en que las fuerzas del Káiser en África quedaron desbaratadas con esta acción y militar, y después los Sudafricanos pudieron avanzar lenta pero imparable hasta capturar toda la colonia alemana en julio de 1915.

Caricatura que muestra al primer ministro sudafricano, Louis Botha tachando la palabra "Alemana" del nombre de la colonia de África del Sodoeste

Oh, y para no olvidar que de veras mucha gente se metió en esta guerra, anoto que también hubo combates entre los portugueses y los alemanes, que llegaron a invadir y tomar posiciones en Angola; esta campaña se dio desde octubre de 1914 hasta la derrota alemana en África del Sudoeste en julio de 1915. También hubo, entre septiembre de 1914 y febrero de 1915, una revuelta por parte de los bóers contra las autoridades de Sudáfrica, pues estos descendientes de holandeses simpatizaban mucho con los alemanes y pensaron que el estallido de la guerra era una buena oportunidad para crear una República Sudafricana independiente.


7.- El motín de Singapur (febrero de 1915): Indios contra británicos, franceses, rusos, japoneses, chinos y malayos  en Singapur.




Como ya vimos, los británicos tomaron a sus súbditos indios y los llevaron a todas partes del mundo para matar y morir en nombre de Su Majestad. No todos se lo tomaron muy bien, como se podrán imaginar, y en 1915 se dio la llamada Conspiración de Ghadar, en la que independentistas indios planearon un motín general de sus connacionales en el ejército británico.

La conspiración fue descubierta y los líderes principales fueron detenidos antes de que el gran motín tuviera lugar. Algunas pequeñas insurrecciones fueron aplastadas de inmediato. Sin embargo, en un lugar lejano al continente se dio un verdadero motín de soldados indios contra sus superiores británicos: la colonia de Singapur.

Fusilamiento de los amotinados

Los amotinados eran todos musulmanes y en parte estaban respondiendo al llamado del Sultán del Imperio Otomano, Mehmed V, para hacer la yihad contra los infieles. En la tarde del 15 de febrero iniciaron un feroz ataque que tomó por sorpresa a las autoridades británicas. Los combates se dieron hasta el amanecer del día siguiente, cuando las tropas británicas, asistidas por voluntarios chinos y malayos, se reorganizaron y repelieron el ataque.

El 17 de febrero llegaron refuerzos franceses, rusos y japoneses que atacaron con todo a los amotinados, matando e hiriendo a la mayoría. De los que sobrevivieron, algunos se rindieron y otros huyeron a la selva. De estos últimos, algunos intentaron cruzar a nado el estrecho que separa Singapur del Sultanato de Johor, pero fueron rodeados y capturados por las fuerzas armadas de ese país.


8.- El sitio de Mora (agosto de 1914 - febrero de 1916): Británicos, franceses y nigerianos contra alemanes y askari en Camerún




Alemania tenía cuatro colonias en África: Togoland, la más pequeña, fue la primera en caer, a pocos días de haber iniciado la guerra. En julio de 1915 el África del Sudoeste fue capturada por los sudafricanos, como ya vimos; África Oriental se mantendría en pie de lucha incluso más allá de la rendición de Alemania en 1918. Pero la colonia de Kamerun (actual -adivinaron- Camerún), aunque no correría con tanta suerte, sería también un ejemplo de tenaz resistencia.

Kamerun fue invadida desde la colonia británica de Nigeria, la francesa de África Ecuatorial (actuales República Centroafricana, Chad, Gabón, República del Congo y parte de Camerún) y el Congo Belga. Los Aliados fueron capturando posiciones poco a poco, sufriendo reveses de vez en cuando, como la derrota en la primera batallla de Garua en 1914 y la incursión alemana a Nigeria en 1915.

Cañones europeos en la selva africana

Hubo una posición alemana que resistió durante toda la campaña: el fuerte de Mora, bajo el liderazgo del capitán Ernst von Raben. Fue puesta bajo asedio desde el 27 de agosto de 1914 y no se rindió sino hasta el 18 de febrero de 1916, cuando de plano los soldados ya no tenían ni qué comer. Para entonces toda la colonia de Kamerun había capitulado y la mayoría de las autoridades alemanas habían huido a la colonia española de Río Muni (Guinea Ecuatorial). Como parte de los términos de su rendición, von Raben pidió prestadas 2,000 libras para pagar a sus askari y que ellos pudieran volver a sus hogares.

El fuerte de Mora

Mora fue el escenario de uno de los momentos más entrañables de la guerra, una tregua de navidad en 1914. Fueron los británicos quienes izaron la bandera blanca para proponer la tregua, y luego intercambiaron regalos y felicitaciones con los alemanes: el capitán von Raben incluso recibió un árbol de Navidad para que pudieran decorar el fuerte como Santa Claus manda.



9.- El sitio de Kut (diciembre de 1915 - abril de 1916): Indios y británicos contra otomanos en Mesopotamia




Mesopotamia, cuna de las grandes civilizaciones del mundo antiguo, escenario eterno de guerras entre imperios que han florecido y colapsado, fue también el teatro de una de las campañas más intensas de la Primera Guerra Mundial.

Cuando el Imperio Otomano entró a la guerra, los Aliados pensaron que podrían abrir nuevos frentes para acabar rápido con el conflicto. Así, fuerzas británicas e indias desembarcaron en las costas del Golfo Pérsico en noviembre de 1914. Después de un año de avances sorpresivamente exitosos, las fuerzas aliadas fueron detenidas por los otomanos en la batalla de Ctseifonte y obligadas a retroceder. Ante el contraataque otomano, los Aliados se atrincheraron en la ciudad fortificada de Kut, donde fueron puestos bajo asedio a partir del 7 de diciembre de 1915.

Tropas otomanas avanzando hacia Kut / Soldado indio que sufrió el sitio

Los esfuerzos por parte de tropas aliadas para liberar a los sitiados resultaron en fracaso y en bajas terribles bajas para ellos. Lo mejor que pudieron lograr fue abastecer a Kut con provisiones dejándolas caer desde aeroplanos: la primera vez en la historia que se hacía algo así.

Los ejércitos del Sultán contaban con el liderazgo del alemán Colmar von der Goltz, arquitecto de muchas de las tácticas que aseguraron la supremacía otomana en esta guerra. Por desgracia, Goltz murió de tifus diez días antes de que terminara la batalla.

Al final, las tropas indias y británicas fueron obligadas a rendirse ante los otomanos el 29 de abril de 1916. Fue una derrota humillante para los británicos, pero luego se reorganizarían bajo el mando del general Frederick Stanley Maude, quien después dirigiría una exitosa campaña en Mesopotamia, la cual culminaría en una victoria aliada.


10.- La batalla de Romani (agosto de 1916): Británicos, australianos y neozelandeses contra otomanos, alemanes y austro-húngaros en Egipto.




El plan de las Potencias Centrales era sencillo: tomar el control del Canal de Suez y así impedir las comunicaciones de los Aliados entre el Mediterráneo y el Océano Índico. Un primer intento por lograrlo se dio en 1915, pero fracasó debido a las bien preparadas defensas de los británicos.

Sin embargo, en abril de 1916 una fuerza dirigida por el general Friedrich von Kressenstein atacó por sorpresa y derrotó a unos escuadrones de caballería británicos en la batalla de Katia. A partir de entonces y de forma expedita, los británicos redoblaron las defensas en la península del Sinaí y se prepararon para una batalla mucho mayor.

Imaginen la escena: una fuerza de 14,000 británicos, australianos y neozelandeses peleando contra 16,000 alemanes, austro-húngaros y otomanos, con fuerzas de infantería, caballería, camellería, aeroplanos, ametralladoras y grandes cañones en medio del desierto egipcio.

Caballería ligera australiana en Romani / Cañones en el desierto

La batalla inició el 3 de agosto, cuando las Potencias Centrales lanzaron un ataque contra Romani desde Katia. La vanguardia pronto entró en combate con la caballería australiana. Hacia la madrugada, los defensores comenzaban a retroceder cuando fueron reforzados por más australianos y por los neozelandeses, que lograron dirigir a los atacantes hacia el desierto el 4 de agosto. Al día siguiente, los británicos atacaron la retaguardia otomana en Katia y obligaron a las fuerzas de las Potencias Centrales a retirarse.

Esta batalla fue el último intento de tomar el Sinaí por parte de las Potencias Centrales y la primera victoria importante de los británicos contra los otomanos, una que aseguró la integridad de Egipto. A partir de entonces los británicos estarían siempre a la ofensiva, avanzando lentamente hasta expulsar a sus enemigos del Sinaí y después pasar a invadir territorio del Imperio Otomano.

Pilotos australianos

Bien, pues con eso tienen, mis estimados contertulios, diez acciones militares que se dieron en los rincones más remotos del planeta, todos fuera de Europa. En bosques y selvas, en desiertos y montañas nevadas, en los vados de ríos, en altamar y en islas tropicales, en muchos diferentes lugares del globo, personas de todos los continentes pelearon unas contra otras por las ambiciones imperialistas de Europa. Así ya no tendrán duda en decir que la Primera Guerra fue Mundial.


viernes, 14 de agosto de 2015

Derechairos, derechairos everywhere!


Cortesía de Pablo Cabañas


Saludos, habitantes del tercer mundo. Este día voy a abordar un tema que me han estado pidiendo desde hace tiempo: los derechairos. Para entender de qué va la cosa, lo primero que tenemos que aclarar es el uso del término "chairo", que es el original y dio lugar a su contraparte. 

En corto "chairo" es un insulto dirigido hacia personas de izquierda, y como todos los insultos no es posible definirlo con exactitud. En lo personal, yo lo uso para referirme al izquierdista estúpido, que es irracional, dogmático, maniqueo, magufo, conspiranoico, incapaz de autocrítica, que tiene más opiniones que conocimientos y que sostiene toda clase posturas incompatibles sin que la disonancia cognitiva sea un problema. Bueno, el derechairo viene a ser más o menos lo mismo, pero de derechas.

Los chairos ya llevan bastante tiempo siendo el foco de la burla generalizada. Es bueno que las actitudes chairescas sean puestas bajo la lupa para que se vea lo ridículas que son, con la esperanza de que las personas las eviten. Pero a mí me parece que el chairismo es tan obviamente absurdo que burlarse de él no tiene gran mérito. Por otro lado, el humor sobre derechairos es escaso, y como está hecho por chairos, bastante malo, poco creativo y realizado con la bilis fúrica que los caracteriza. Hace falta exponer a los derechairos y ése es el propósito de esta entrada.

"Chiste" de derechairo hecho por un chairo. Terrible.

Es imposible clasificar a las personas sin caer en la caricatura, pero a veces la caricatura es útil para detectar actitudes absurdas y ridículas. Así que esta entrada es en principio una caricaturización no tanto de las personas como de actitudes. De hecho, una persona puede ser completamente lúcida sobre la mayoría de las cuestiones, pero tener ciertas posturas chairas o derechairas muy específicas. Tengan eso en cuenta.

Claro, para un derechairo todo izquierdista es un chairo, y para un chairo todo derechista es un derechairo, y para desgracia de la inteligencia humana, gran parte de las discusiones e Internet se dan entre chairos y derechairos tirándose caca de mono unos a otros. Lo primero es reconocer que no toda persona de derechas es un derechairo. Como izquierdista, obviamente estoy en desacuerdo con las posturas de derechas, pero sé que no todo derechista es estúpido. Javier Corral es un político de derechas, pero un tipo bastante respetable; Enrique Krauze está en el lado liberal de la derecha, pero sigue siendo un intelectual relevante, a quien es constructivo leer incluso cuando no se está de acuerdo. 

Una de las características más sobresalientes de los derechairos es que su principal virtud consiste en no ser chairo. Se ocupan sobre todo de burlarse de los chairos (que, como dije, no tiene gran mérito), o de lo que ellos consideran que es chairez (o sea, cualquier cosa de izquierda). Así, sus publicaciones en línea son del tenor "Miren a esos chairos, son tan pendejos, ajiú, ajiú, ajiú", para que sus correligionarios aplaudan y compartan borreguilmente pensando "Ay, qué inteligente soy porque no soy chairo, ajiú, ajiú, ajiú" (léanlo con voz de Tribilín). Y es que así como el chairo tiende a creerse moralmente superior, el derechairo piensa que es intelectualmente superior.  

Por eso generalmente no recurren a argumentaciones sino a burlas y sarcasmo, sino que adoptan una actitud de "Je, je, je, pinche chairo. Soy demasiado inteligente para tomarte en serio". De ahí que crean que pueden refutar cada postura de izquierda con un chiste, meme, fábula o frase 'ingeniosa' y además creerse muy chingones mientras lo hacen. Cuando argumentan, lo hacen con las patas y metiendo muchas falacias por todas partes, de las que ellos mismos ni se dan cuenta ni pueden entender por qué están mal.



Más que un defensor vehemente de los ideales de derecha, los derechairos suelen ser acerbos quejicas de la izquierda, de la que tienen una noción caricaturazada y simplona, y tienden a atacar con todas sus fuerzas a hombres de paja. No reconocen la existencia de las muchas y muy variadas formas del pensamiento izquierdista, y tienden a imaginar tonterías como que ser izquierda quiere decir repartir todos los bienes y riquezas por igual entre todos. De vez en cuando dirá alguna burrada de analfabeta histórico tipo "los nazis eran de izquierda, porque nazi significa nacional socialista".

En sus defensas del capitalismo (cuando se toman la molestia) suelen cometer la trampa de usar dos definiciones distintas del término, una más amplia y otra más estrecha. Así, si a ti te gusta tener tus propias posesiones y usar dinero para vender y comprar, pues según el derechairo ¡ya te chingaste!, porque ya con eso tienes que aceptar todo el capitalismo actual con lo que viene, incluyendo monopolios, lobbies corporativos, actividades industriales sin regular, desigualdad social y económica, destrucción del medio ambiente y demás... como si no hubiera existido dinero, comercio y propiedades en ningún otro sistema social en la historia de la humanidad, o como si el mismo capitalismo no se presentara en muy diversas formas en la actualidad. Una de sus frases favoritas para responder a quien critica los modelos económicos actuales es "¿Ah sí? ¿Y entonces por qué todos huyen de los países comunistas hacia los capitalistas, eh? ¿A ver, por qué?"

El derechairo cree que el sistema ya es justo en sí mismo, que los pobres son pobres porque quieren y lo merecen porque no trabajan duro. Si es rico o hijo de ricos, siente que se lo merece con la misma convicción religiosa que los creyentes en el derecho divino de los reyes o en el karma. Si está medio jodido, culpa de su jodidez a otros más jodidos que él: desempleados, becarios, pobres, migrantes, obreros, etc. Los odia porque no trabajan duro, sino que esperan que el gobierno les dé todo, y por eso él, que sí trabaja, no prospera. Mientras este derechairo rabia contra los chairos, los dueños de su compañía se hacen ricos, le pagan poco y reciben exenciones fiscales.



Los derechairos le tienen terror al socialismo, aunque no saben bien de qué se trata, y se imaginan que la amenaza roja está a la vuelta de la esquina, a punto de conquistar el mundo y traer la ruina al país. Detrás de toda figura política o movimiento de izquierda se figuran las malvadas intenciones de Hugo Chávez, Fidel Castro o el Peje, que quieren convertir al país en una distopía comunista, lo cual incluye quitarle sus cosas a la gente bien para dársela a los pobres.

Otra característica de los derechairos es recurrir al argumento de "¡los oprimidos somos nosotros!". Así, podremos ver cómo algunos dicen que los empresarios ricos, o los blancos, o los hombres heterosexuales, o los religiosos devotos son los realmente perseguidos y satanizados por esta sociedad cruel. 

Una forma rápida de identificar a los derechairos en los Internetz es durante momentos álgidos de la política nacional o internacional. Por ejemplo, si hay una situación grave respecto a los derechos humanos, digamos la desaparición de 43 estudiantes, o el asesinato de activistas y periodistas, el dechairo brillará en las redes sociales por hacer caso omiso a estos sucesos y centrarse en hacer burla de los "chairos pendejos que se preocupan por eso". En particular les encabronan las marchas, manifestaciones y protestas, y suelen decir mamadotas tipo "Pues sí, eso de que el gobierno mande a matar gente está mal, pero bloquear la calle también es violencia y es igualmente malo". Digo, no es que uno tenga que estar de acuerdo con la forma en la que manifestantes y activistas reaccionan ante estas situaciones, pero el derechairo se enfoca exclusivamente en ello, como si las pendejadas de los chairos fueran más preocupantes que los asesinatos o las violaciones a derechos humanos.



Los derechairos son menos conspicuos que los chairos y generan menos desaprobación y hostilidad entre la mayoría de incautos que no se enteran de nada. Esto debe a que los chairos se encuentran en rebeldía contra 'el sistema' (sea lo que sea), y por lo tanto se la pasan señalando todo lo que está mal en lo que la mayoría de las personas entienden como normalidad. Y es que la mayoría de las personas ni se rebela contra esa normalidad ni invierte muchas ecuaciones en justificarla o defenderla, sino que se deja llevar por ella como por pura inercia. Los derechairos, en cambio, defienden esa normalidad, o por lo menos atacan a quienes la atacan, y por eso no sobresalen tanto. 

Además, las supersticiones exóticas de los chairos (new age y así) sacan mucho de onda porque suenan estrambóticas, pero las supersticiones de los derechairos (las religiones organizadas o las pseudofilosofías) son vistas como creencias normales y hasta respetables, aunque sea igual de absurdo que te puedan alinear los chakras con reiki o que un señor célibe pueda convertir el pan en la carne de Cristo. Dicho de otra forma, los chairos llaman más la atención porque sus estupideces son contracorriente, mientras que las estupideces de los derechairos son básicamente compatibles, si no de plano compartidas, por la estupidez mainstream de la sociedad.

No todos los derechairos son iguales, por supuesto, de modo que aquí les va un catálogo para que aprendan a identificarlos. Las categorías a veces se intersecan, a veces son mutuamente excluyentes. Tengan en cuenta que son generalizaciones sin pretensión académica y que sirven más para describir actitudes que personas. También aclaro que el propósito de esta entrada no es refutar ideas derechairas, sino hacer una taxonomía y reírme un ratito.


El mocho: El tipo básico de derechairo es el religioso que se volvió loco, por lo general católico, pero a menudo cristiano protestante. Lo importante es que 1) su guía moral es un libro que escribieron unos pastores de cabras que vivieron en el desierto hace 3,000 años, y 2) que está ahí para imponerle sus valores a todos los demás. Y si no crees en la Biblia, te recitará versos de la Biblia para que creas en la Biblia. Es el principal opositor a que se dé educación sexual en las escuelas públicas, y a que se legalice el aborto, el matrimonio igualitario o la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Considera que hay un malvado 'lobby gay' que tiene oscuros intereses para destruir a la familia y aúlla con desconsuelo cada vez que ve cómo la modernidad le ha lavado el cerebro a los jóvenes y que "¡se han perdido los valores!". Obviamente, vota por el PAN. Si es de alguna secta protestante, es probable que también sea un creacionista. Alucina que los religiosos devotos son perseguidos hoy en día peor que en tiempos de Nerón. Posdata: Existen pocas cosas tan involuntariamente cómicas como que un tipo religioso te diga que eres un borrego.



El godínez: No exactamente un derechairo, ya que no es un defensor de los valores de la derecha, sino un férreo opositor del chairismo. Es el principal vocero del mantra "¡que se pongan a trabajar!". Odia a los chairos por no aceptar una respetable vida como gris oficinista y por estorbar la calle con sus plantoes y marchas ("¡que se pongan a trabajar!"). Suele carecer de intereses más allá de la chamba, el futbol, películas de Adam Sandler y otras formas bajas de entretenimiento (y saben exactamente qué es lo que debería hacer el director técnico de la selección); jamás se podría charlar con esta persona sobre cosas que no puedan comprarse, comerse, follarse o que no den risa, como la ciencia, el arte o la filosofía. Si llega a saber que ocupas tu tiempo con alguna de estas cosas pensará que eres un ocioso o que no tienes nada útil que hacer ("¡que se pongan a trabajar!"). Sus temas de política son bastante provincianos y se reducen a especular quién va a quedar en cada puesto, pero tanto así como a debatir de ideas políticas no llega. Sus publicaciones en línea incluyen mucho "¡Actitud positiva!", "El cambio está en uno" y "¡Que se pongan a trabajar!".



El criptonazi: Es un güey que dice que Hitler era un gran estadista, pero no es nazi. Cree que Alemania no fue el país agresor en la Segunda Guerra Mundial, sino que sólo se estaba defendiendo de los pérfidos Churchill y Stalin, pero no es nazi. Tal vez no niega tal cual que el Holocausto haya ocurrido, sólo dice que resulta muy sospechosas las historias al respecto, pero no es nazi. Dice que Hitler ha sido muy mal tratado por la 'historia oficial' y trata de educarnos a todos con historias de ciencia ficción (a las que llama con el eufemismo de 'revisionismo histórico') sobre universos paralelos en el que los del Eje eran los buenos, pero no es nazi. Dice que una persona objetiva tiene que admitir que existen diferencias biológicas (como la inteligencia) entre las razas humanas, pero no es nazi. Acusa que actualmente la raza blanca (de la que se siente parte porque es un mexicano de ojos claros) es perseguida, satanizada y obligada a avergonzarse de sí misma, pero no es nazi. Realmente cree que los judíos controlan el mundo, e impulsan los movimientos feministas, socialistas, antirracistas y LGBT, pero no es nazi. En fin, que es un puto nazi, pero no tiene los huevos para decir "soy un puto nazi". Si sabe leer, su libro de cabecera es Derrota mundial.



El übermensch: Es un pendejo que leyó a Nietszche y desde entonces sueña con ser conquistador de naciones. Eso de la civilización se le hace demasiado complicado, y añora una era en la que los fuertes, valientes y virtuosos dominaban a los demás con la fuerza de su voluntad. Cree que la vida es un conflicto constante, una lucha a sangre y fuego en la que sólo los más fuertes sobreviven. Obviamente, él cree que es uno de los fuertes. Rechaza la racionalidad, prefiriendo la voluntad y el instinto animal, y piensa que eso de la moralidad son maricadas diseñadas para mantener oprimidos a los superhombres como él. Eso justifica toda clase de violencia, abuso y opresión: si los oprimidos no saben defenderse, pues es su puto pedo. A menudo termina convirtiéndose en criptonazi, aunque hay una extraña versión de übermensch que se dice de izquierdas, con toda la misma caterva de mamadas, pero en chairo.



El libertariasno: Es el derechairo más moderno; socialmente liberal, está a favor del matrimonio gay, el aborto, la legalización de las drogas y demás puterías porque cree en el sabio principio de que cada quien es libre hacer de su culo un papalote. El problema es que está medio atarantado y cree que la libertad de una persona para fumarse lo que quiera está al mismo nivel, y por tanto debe ser igualmente defendida, que la libertad de las corporaciones para pagar salarios de miseria, destruir ecosistemas y sobornar políticos. En pocas palabras, ama con toda su alma el capitalismo de libre mercado. Todos los problemas se resolverían si dejaran a las empresas a ser libres; sin cobrarles impuestos ni regularlas con leyes ambientales, salarios mínimos o derechos laborales. El Estado de bienestar es para él un arma del estatismo que pone a los países a la orilla de convertirse en Stalinlandia, y por eso está en contra de que cualquier cosa sea pública, todo debe ser privado: la educación, la salud, la seguridad, los parques, los bosques, el sol... En lo único que debería gastar el gobierno es en granaderos que repriman a los chairos.



Seguidor fiel de la pseudocientífica Escuela de Austria, tiene fe en que las sabias leyes del mercado eliminarán a las empresas corruptas, y si a la gente no le gusta que una compañía contamine o explote a sus trabajadores, pues es libre de no comprar sus productos o servicios. Los pobres son pobres porque quieren, y lo único que necesitan es que les dejen ser libres para trabajar duro y prosperar; y si no lo logran, pues ni modos, no lo merecen, que así funciona el darwinismo social. Niega el calentamiento global porque la libre actividad empresarial es incapaz de provocar algo malo. Cuando todo sea propiedad de alguien y todo sea objeto de libre competencia, se resolverán los problemas de la humanidad, habrá prosperidad para todos los que la merezcan, y juntos de la mano caminaremos hacia el arcoíris. Rechaza el socialismo porque es utópico.



El randroide: Es la digievolución de un libertariasno que se activa por la radiación que emiten los libros de Ayn Rand, que es para sus seguidores lo que L. Ron Hubbard a los creyentes de la cientología: fantoches que nadie toma en serio como escritores o pensadores, excepto los miembros de su delirante secta. Un randroide cree básicamente lo mismo que un libertariasno pero aderezado con ideología para ardidos. Es especialmente popular con perdedores solitarios porque les revela que en realidad ellos son mejores que todos los demás y que lo pasa es que la sociedad mediocre y envidiosa los reprime. Una de sus creencias básicas es que cada individuo triunfa o fracasa por sí mismo y que las condiciones sociales no tienen nada que ver, con lo que niega todo lo que hemos aprendido por la sociología en el último medio siglo. Todos los colectivismos son malignos, y le gustaría abolir al Estado, pero no más que acabe su carrera en la universidad pública local. Considera que los empresarios multimillonarios (que se han hecho a sí mismos y sin ayuda de nadie, claro) son la clase más perseguida en este mundo, satanizados por una sociedad envidiosa que necesita y se beneficia de ellos, pero que les tiene rencor. Nada más inmoral y perverso que cobrarle impuestos a los triunfadores para repartirlo entre los parásitos que no lo merecen.  Cree que la felicidad no es para todos, sino para quienes luchan por ella, pues si cualquiera pudiera alcanzarla se devaluaría como tu prima la piruja. Podemos poner al randoide junto al übermensch entre los seguidores de pseudofilosofías que sólo son justificaciones racionalizadas para los hijos de puta.



El hateo vriyante / el hecéctico: Es un tipo de derechairo especialmente molesto, porque se cree bien inteligente y racionalote, y se congratula por haber alcanzado el gran logro intelectual de no creer en cosas que no existen. Leyó algún libro de Carl Sagan o alguna columna de Richard Dawkins y ya por eso se siente pensador crítico. Como buen derechairo, su principal ocupación es burlarse de los magufos que creen en cosas sobrenaturales. ¡Pero ojo! nunca comparte ni divulga información que pueda educar al público y refutar las maguferías, sino que sólo se limita a burlarse y jactarse de "¡Qué inteligente soy porque no soy magufo, ajiú, ajiú, ajiú!". El verdadero peligro es que, como se cree muy racional, alucina que sus propias posturas ideológicas tienen la validez y objetividad que hechos científicos establecidos, y por lo tanto se figura que las posturas de la izquierda, como feminismo, indigenismo, anticolonialismo o ambientalismo, están en el mismo lugar que la astrología, ufología, acuputura u homepatía. Por supuesto, para sostenerlo nunca da argumentos, sólo se burla y es sarcástico siguiendo el método derechairo que ya hemos visto. Algunos hateos vriyantes sienten particular fobia hacia el islam, y consideran que todos los musulmanes son locos bombarderos suicidas follacabras que "¡nos destruirán a todos!", razón por la cual suelen hacer más alharaca por un decapitado en Siria que por un periodista asesinado en México. Por razones obvias, se opone al mocho y suele ser un libertariasno. También hay versiones correspondientes en la izquierda, pero ésa es harina de otro costal.





El hispanista: Un tipo particular de revisionista histórico, que está por revelarte la verdad verdadera que te ocultan los libros de la SEP y este maldito gobierno liberal. Básicamente, rechaza la simplonería maniquea del discurso histórico oficial y la sustituye por su propia simplonería maniquea. O sea, te dice que la historia de Méjico fue exactamente al revés, que Iturbide, Santa Anna Maximiliano y Porfirio Díaz eran los buenos, y que Hidalgo, Juárez y los revolucionarios eran los malos. Sobre todo, quiere reivindicar a España, que la Conquista de Méjico fue lo mejor que le pasó a estas tierras y que la Colonia fue una época dorada, y se lamenta de que nuestras raíces hispánicas no sean tan celebradas como las indígenas (Corte a: indígenas viviendo en la actualidad en la pobreza y siendo discriminados por su lengua, cultura y aspecto. Corte de regreso al set). Suele ser un mocho del tipo católico guadalupano y hasta llega a insinuar que lo que Méjico necesita es una monarquía encabezada por los descendientes de Agustín de Iturbide. Es en pinches serio.



El machirrín: Es el derechairo masculino que se siente amenazado por el avance de las feminazis. Considera que todas las feministas son feminazis y que el feminazismo es la peor amenaza al mundo civilizado, por lo que se la pasa publicando en su contra. Los hay de dos tipos básicos:

+A: Es el machirrín conservador, ya sea en su variante de mocho o de criptonazi. Es el que rechaza todos los avances del feminismo desde las sufragistas hasta hoy, que eso de buscar la igualdad es patológico, que sólo destruye a la sociedad y hace infelices a hombres y mujeres por igual. Cree que el feminismo ha arruinado la vida de las mujeres, al quitarles su papel como cariñosas y atentas cuidadoras y apapachadoras, ya que por eso los hombres ahora las consideran sólo para el sepso. Porque, a huevo, una mujer sólo puede ser apreciada como mamá-esposa o como amante-puta, y si pierde una sólo le queda la otra, y además su felicidad depende de cómo los hombres la valoran.



+B: Es el machirrín liberal, que suele ser libertariasno y hateo vriyante. Está a favor de la igualdad entre sexos y de la libertad de las mujeres, pero no es feminista, es sólo que comparte los valores de cualquier persona decente. Ignora con alegría que si ésos llegaron a ser valores de cualquier persona decente fue precisamente gracias al feminismo, pero en fin... Considera que la igualdad ya se logró, que si las mujeres ya votan, trabajan, estudian y tienen sus pertenencias, ¿qué más chingados quieren? (Corte a: casos en los que las autoridades minimizan denuncian de violación, casos de slut shaming contra jovencitas, casos de mujeres que siguen siendo golpeadas por sus maridos, pero no pueden dejarlos porque no son económicamente autosuficientes. Corte de regreso al set). En un clásico movimiento derechairo de "¡los oprimidos somos nosotros!", le encanta espulgar cerecitas y hablar de situaciones en las que los hombres están en desventaja. Puede ser que opte por el término "masculinismo", que es al machismo lo mismo que el "racialismo" al racismo. Teme sinceramente que las feminazis vengan con sus axilas peludas y sus calzones bañados en sangre menstrual a quitarle sus cómics de Batichica.




Bien, creo que eso cubre lo básico. Por supuesto, habrá otras actitudes derechairescas que se me habrán escapad, pero con eso tenemos por el momento. Creo que para evitar caer en el chairismo y el derechairismo lo que una persona debe hacer es informarse y aprender a pensar críticamente (y aún así es difícil), conocer que el mundo es muy complejo y que las formas de pensar son muy diversas. 

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