viernes, 3 de julio de 2015

La prueba de que el socialismo no funciona (y el capitalismo tampoco)



Quizá ustedes hayan escuchado esta parábola, con la que inteligentísimos e insgines pensadores de Internet han tenido a bien sacarnos de nuestra ignorancia para demostrarnos que el socialismo es un error terrible capaz de traer sólo injusticia y sufrimiento. La historia va más o menos así [sic]:

Un profesor de economía en una universidad local hizo una declaración de que nunca había reprobado a un solo estudiante, pero recientemente en una clase entera ningún estudiante pudo pasar su examen. 
Esa clase había insistido en que el socialismo funciona y que nadie sería pobre y nadie sería rico, un gran igualador.
El profesor entonces dijo: "Está bien, vamos a tener un experimento de esta clase con el Socialismo. Todas las calificaciones serán promediadas y todos recibirán el mismo grado para que nadie repruebe su examen y nadie recibirá un 10... (sustituyendo las calificaciones por dólares - algo más cerca de casa y comprendido por todos más fácilmente).
Después de la primera prueba, las calificaciones fueron promediadas y todos recibieron un 9. Los estudiantes que estudiaron duro estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. 
Cuando la segunda prueba se llevó a cabo, los estudiantes que estudiaron poco habían estudiado mucho menos y los que decidieron estudiados mucho decidieron tomarse un tiempo y estudiar menos, así que estudiaron poco. ¡El segundo medio de prueba fue un 7! Nadie estaba contento.
Cuando la tercera prueba llevó a cabo, el promedio era de 4. Las pruebas siguieron y las calificaciones siguieron bajando, aumentaron como nunca las peleas, la culpa y los insultos, todo resultó en resentimientos y nadie quería estudiar para el beneficio de cualquier otra persona. Para su gran sorpresa, todos reprobaron y el profesor les dijo que el socialismo acabaría también así, fallan porque cuando la recompensa es grande el esfuerzo para tener éxito es grande, pero cuando el gobierno saca la recompensa del esfuerzo, nadie va a tratar o querer tener éxito. No podría ser más simple que eso. Acá están las moralejas de esta historia :
1. No se puede legislar los pobres en prosperidad legislando a los ricos fuera de la prosperidad.
2. Lo que una persona recibe sin trabajar, otra persona debe trabajar sin recibir.
3. El gobierno no puede entregar nada a alguien que el gobierno no haya sacado primero de alguien.
4. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.
5. Cuando la mitad de la gente tiene la idea de que no tienen que trabajar porque la otra mitad se va a hacer cargo de ellos y la otra mitad se convence de que no es bueno trabajar por que lo que el gane sera dado a la otra mitad, es el principio del fin de cualquier nación.



La historia es muy similar a esta otra, en la que un padre, al demostrarle a su hija que compartir sus calificaciones con su compañera floja sería injusto le dice "bienvenida a la derecha". Y es igual de estúpida: una fábula apreciada por los derechairos que creen que son muy listos y que pueden refutar toda una serie de ideologías políticas con un chiste de Pepito: "Yey, con esto callaré a los pejezombis para siempre, le daré "compartir"; qué inteligente soy porque no soy chairo, ajiú ajiú ajiú". Tres puntos, cada uno más importante que el anterior, nos ilustran de por qué esta fábula es inútil.


1.- Realmente dudo que sea un caso de la vida real. Se me hace una de esas anécdotas falsas como la de la gente que aprendió a creer en Jesús después de un suceso milagroso; en cada versión el escenario es ligeramente distinto y nadie conoce a la persona que le sucedió. El hecho de que las versiones más modernas afirmen que el experimento se llevó a cabo para refutar el socialismo de Barack Obama, sólo aumenta mis sospechas (acuérdense de que los derechairos gringos creen que Obama es socialista). Dudo que haya habido, especialmente en una clase de economía, todo un grupo que hubiera apoyado el socialismo. Dudo que el maestro haya podido llevar a cabo ese experimento y que las autoridades escolares se lo hayan permitido. Dudo que un profesor de economía de nivel universitario hubiera llevado a cabo un experimento tan burdo. Oh, esperen, no hay que dudarlo más: es una leyenda urbana. ¿No se sienten como idiotas?

Dudo mucho que si el experimento se lleva a cabo tendría un resultado tal cual: después de todo, en clase hacemos trabajos en equipo en los que todos los integrantes reciben la misma calificación dependiendo del resultado colectivo. Sí, siempre hay alguno que no trabaja y deja que su equipo haga todo, o casos en los que uno solo de los alumnos hace todo el trabajo para el equipo (yo fui de ésos, porque no confío en que los demás hagan las cosas bien). Pero esto se acuerda y se soluciona entre los alumnos mismos; cuando uno no trabaja, su equipo mismo lo presiona para que cambie su actitud o lo sanciona no volviéndolo a dejar formar parte. Siendo profesor, no veo un escenario en el que los aplicados del salón dejarían de trabajar, y sí imagino que entre todos empezarán a ejercer presión contra los que no se portan bien. De hecho, eso sucede en situaciones en las que todo el grupo paga por las acciones individuales, como cuando les digo que si no se limpia el salón les voy a bajar puntos a todos por igual.


2.- El socialismo no consiste en tomar lo que todos tienen y repartirlo por igual. No se trata de que los que no trabajan reciban los mismos beneficios de los que sí trabajan duro. Cualquiera que sostenga esto es un ignorante supino o está cometiendo una falacia de "hombre de paja", atacando una versión cómodamente caricaturizada de lo que critica. Por eso decía que no creo que un profesor universitario de economía fuera tan ignaro como para salir con esta estupidez. No es éste el momento ni el lugar para explayarme sobre teoría política, y si quieren empezar a aprender lo que es el socialismo, de perdido léanse la entrada de Wikipedia (en inglés, porque en español es bien chafa). Como "socialismo" no es lo que se ponía a prueba con el burdo experimento del imaginario profesor, la fábula no sirve para probar nada.


3.- Pero la razón más importante por la que este experimento, haya existido o no, es completamente inútil, es que se basa en una falsa analogía. La anécdota iguala a gobierno con profesor, a calificaciones con riqueza y a alumnos con ciudadanía; pero la relación entre los elementos que forman un salón de clases no es análoga a la que existe entre los elementos que conforman un Estado-nación. Sólo un ejemplo: el profesor puede sacar puntos de la nada y ponerle 100 a todos por pura buena onda; eso no se puede hacer con dinero. Lo que sea que suceda en el salón de clases no se puede extrapolar a la forma en la que se organizan el gobierno, la sociedad y la economía. Cualquier intento de hacerlo sería pueril.



Pero, sólo por los lulz y con el ánimo de trolear derechairos anarcocapitalistas escueladeaustriacos, vamos a hacer un experimento mental sobre lo que sucedería si administráramos un salón de clases siguiendo los modelos del libre mercado:

Un profesor de ciencias políticas de la UNAM [obvio] decidió dejar que un grupo de alumnos suyos se organizaran según un modelo neoliberal y esto fue lo que pasó:

+Para empezar un grupo de alumnos exigió que se cancelara el límite de 100 puntos como máximo que se podía acumular en un periodo evaluativo, o para el caso, en un ciclo escolar. Querer limitar la acumulación de puntos sería injusto y perjudicaría los empeños e iniciativas de los emprendedores. A partir de entonces no habría límite en los puntos que se pudieran acumular.

+Después los mismos alumnos declararon que era absurdo que el profesor, en su papel de Estado, determinara los puntos que se le atribuyen a cada actividad, tarea o examen, así como que decidiera qué calificación obtenía cada alumno. En cambio, propusieron un sistema de libre mercado de calificaciones, en el que el puntaje asignado a cada tarea quedara determinado por las leyes de la oferta y la demanda. El profesor no tendría por qué intervenir en el control de los precios.

+Se determinó también que los puntos y calificaciones acumulados podían ser transferidos o heredados a gusto de los alumnos, que cada periodo no empezarían de cero, sino que podrían pasarse los puntos acumulados en el periodo anterior; sería injusto y autoritario que el profesor-Estado interviniera en la forma en la que cada alumno hiciera uso de SU riqueza.



+Bajo este nuevo sistema, desde el inicio algunos alumnos obtuvieron ciertas ventajas en cuanto a la acumulación de puntos; esto fue gracias a tareas que, según la ley de oferta y la demanda, eran recompensadas con muchos puntos, independientemente de su mérito académico o utilidad pedagógica. 

+Estos estudiantes aprovecharon tal ventaja para hacer crecer su poderío y empezaron a contratar a otros alumnos para que trabajaran bajo sus órdenes. Los alumnos empleados harían tareas y resolverían exámenes, con los cuales acumularían una enorme cantidad de puntos... para su empleador, el cual les pagaría en recompensa con los puntos suficientes para obtener una calificación aprobatoria. Mientras, el empleador tendría calificaciones contables en los miles o incluso millones de puntos.

+Algunos pequeños grupos de alumnos (en ocasiones uno solo) llegaron a controlar la realización todas las tareas, exámenes y actividades de una o más materias. Es decir, surgirían los monopolios de las asignaturas: Matemáticas, Química, Física, etc. quedaron bajo el control de unos pocos.

+Se dieron muchos casos en los que alumnos trabajaran dura y arduamente, ya fuera como empleados de otros estudiantes o por su cuenta, pero cuya actividad no les retribuía con mayores calificaciones que las necesarias para aprobar cada periodo (y a veces, ni eso), debido a la sabiduría del libre mercado de calificaciones, que no le asignaba muchos puntos.



+Al curso siguiente, los alumnos de nuevo ingreso se encontraron con un escenario en el que ya existen fortunas de calificaciones amasadas, las cuales se heredarían de alumnos egresados a sus hermanos menores, parientes o amigos. Los estudiantes ricos ya prácticamente se dedicaban a administrar el trabajo de sus estudiantes trabajadores.

+Después de unas generaciones se aceptó este orden como natural. Los estudiantes ricos decían que todo lo habían obtenido gracias a su trabajo (aunque lo hubieran heredado) que los que no tenían tantos puntos acumulados como ellos sólo tenían que echarle ganas y ponerse a trabajar (aunque trabajaran, y mucho, sin lograr lo mismo).

+Llegó el momento en el que entre los alumnos desfavorecidos por el orden existente empezaron a murmurar; se plantearon ideas sobre cambiar al sistema radicalmente. Hubo quienes propusieron, con mucho eco, un modelo en el que cada alumno empezara desde cero cada curso escolar y cada periodo evaluativo para que todos tuvieran igualdad de oportunidades; que fueran los profesores los que determinaran cuánto valdría cada actividad y con qué criterio se calificaría el desempeño de los estudiantes; que no se permitiera heredar ni transferir puntos y que se recompensara a los alumnos con base en su esfuerzo y los méritos académicos de sus logros.

+Los estudiantes ricos desestimaron estas ideas como ridículas, utópicas e infantiles; sin embargo se atemorizaron por el éxito que pudieran tener, y recurrieron al poder del profesor para mantener vigilados y controlados a los estudiantes resentidos y, en caso de que fuera necesario, reprimirlos con todo el su poder (única función legítima del profesorado).




Y ya, aquí le paro, porque en una analogía de salón de clases no me cabe toda la complejidad de la sociedad contemporánea. Por cierto, aclaro que el anterior experimento no sirve como argumento en contra del capitalismo neoliberal o similares (tampoco se me entusiasmamen, chairos), es nada más para ilustrar cómo la analogía que usan los derechairos para atacar al socialismo (que ni entienden) y defender su capitalismo (que tampoco entienden) es une reverenda estupidez. Ahora pueden dejar de mamar.

lunes, 29 de junio de 2015

Diez increíbles (pero reales) monstruos prehistóricos que queremos ver en el cine




Todos amamos a los dinosaurios (excepto la gente que está muerta por dentro), y el reciente éxito de Jurassic World nos anuncia un nuevo boom! en la popularidad de estos lagartos terribles. Esta podría ser la oportunidad para que por fin viéramos en la pantalla grande a algunos dinosaurios y otros monstruos prehistóricos que se han mantenido casi en el anonimato hasta ahora.

Cuando se trata de dinosaurios, así sea en películas, series animadas o de esos muñequitos de plástico hechos en China, por lo general aparecen siempre las mimas especies, las más populares y fácilmente reconocibles: Tyrannosaurus Rex, Apatosaurus, Triceratops, Stegosaurus, Ankyllosaurus y un par que no son dinosaurios, Pteranodon y Dimetrodon. Otros dinosaurios y reptiles prehistóricos populares incluyen a Parasaurolophus. Pachycephalosaurus, Edmontosaurus, Brachiosaurus (principalmente para que se vea la diferencia con el Apatosaurus),  el Styracosaurus (lo mismo, pero con el Tricetops), Iguanodon, Elasmosaurus y Mosasaurus.

Jurassic Park introdujo al único otro dinosaurio que ha logrado colarse en el imaginario colectivo, el Velociraptor (de paso, creando una imagen errónea de este animal, como vimos la entrada anterior). Sus secuelas y otras películas han tratado con muy poco éxito de catapultar a la fama a otras especies. The Lost World introdujo al Procompsognatus y Jurassic Park III nos presentó al Spinosaurus. Al Dilophosaurus ni si quiera lo hemos vuelto a ver. La última cinta tuvo que inventar un dinosaurio OGM para llamar la atención, pero no cuenta porque no existió.




El resultado es que nos quedamos con un set estándar bastante reducido, una pena si tenemos en cuenta que los bichos prehistóricos fantásticos eran abundantes. ¿Por qué? Bueno, quizá porque las historias que uno puede escribir sobre dinosaurios y personas no son muy diversas. Básicamente se tratan de "dinosaurios que se comen a las personas". Para cumplir este papel sólo necesitamos dos especies de dinos según la secuencia de acción y el tipo de suspenso que queramos crear: dinosaurio chico y dinosaurio grande. El velocirraptor y el tiranosaurio, respectivamente.

Supongo que el Dilophosaurus y los Compsognatus eran redundantes con respecto al velocirraptor: ya había un actor cumpliendo la función de "dinosaurio chico" (aunque en obras anteriores a JP el papel lo jugaba el Deinonychus). 

De las especies que podían cumplir el papel de "dinosaurio grande", además del T. rex hemos visto ocasionalmente al Allosaurus, que es muy parecido, pero más chico y con tres dedos en cada mano en vez de dos. También hemos visto al Carnotaurus y al Ceratosaurus, que tienen más o menos la misma fisionomía que el T. rex, pero con cuernos. El Carcharodontosaurus y el Giganotosaurus eran de hecho más grande que el tiranosaurio, pero se veían muy parecidos y cuando la película se trata de huir de un lagarto gigante que te quiere comer, la verdad es que uno o dos metros más de altura no hacen mucha diferencia. 

Jurassic Park III nos quiso manipular para que nos gustara el Spinosaurus, que para ser justos de verdad se ve como algo muy diferente al tiranosaurio, pero su aspecto más que atemorizante era un poco bobo, con su cráneo alargado y su aleta dorsal (y no le ayuda en nada ahora que sabemos que era un animal semiacuático que se alimentaba principalmente de peces).

Con la intención de que nuestro bestiario prehistórico se amplíe un poco, hoy les quiero presentar 10 (y algunas más) especies de monstruos prehistóricos que estaría muy chido ver en la cultura pop. Su tamaño, aspecto exótico, hábitos o ferocidad le darían una bocanada de aire fresco a la ficción prehistórica. Aunque al final todo se trate de ver animalotes comiéndose a personas, lo cual siempre es divertido.

DINOSAURIOS

Mención honorífica: Amphicoelias



Alguna vez se estimó que era el animal más grande que jamás hubiera existido. Un saurópodo (dinosaurio de cuello largo) de unos 58 metros de largo, ¡mucho más que los 35 de la ballena azul! Habría que ponerlo en una película sólo por su tamaño, que haría ver al mismo Indominus rex como un enano a sus pies. Imaginen la escena, en que los personajes miran hacia arriba sobrecogidos y abrumados por las proporciones ciclópeas de este reptil. Por desgracia, lo tuvimos que sacar del conteo porque ahora los científicos han reevaluado los cálculos de su tamaño, y parece ser que unos errores en la transcripción de notas al momento de su descubrimiento a finales del siglo XIX llevó a una serie de estimaciones exageradas. Lástima. Este titán vivió en el Jurásico tardío, hace unos 150 millones de años.

#10 Suchomimus




Se trata de un gran terópodo, de unos 11 metros de largo. Es de hecho más chico que el tiranosaurio, pero su aspecto es lo suficientemente distinto como para causar una impresión: su hocico es alargado como el de un cocodrilo (de ahí su nombre) y tiene grandes y poderosos brazos rematados en afiladas garras. Básicamente, se ve como un cocodrilo bípedo gigante. La desventaja es que, como su pariente el Spinosaurus era un psicívoro, pero su ventaja es no tener una ridícula aleta sobre la espalda. Vivió hace unos 113 millones de años a principios del periodo Cretáceo.

#9 Therizinosaurus




Digo, no más miren el aspecto de esa cosa. Un dinosaurio bípedo emplumado, de cuello largo y con garras gigantes tipo Freddy Kruegger. Los animales medían unos 10 metros de largo y sus uñas alcanzaban una longitud de un metro, con el filo de una guadaña. Sólo imagínense a los aterrados humanos huyendo por la selva mientras este monstruo destroza todo a su paso con sus enormes zarpas. La desventaja es que todo parece indicar que se trataba de un pacífico herbívoro, pero de todos modos podría apuñalar fácilmente a un hombre adulto y rasgarle el vestido a la heroína. Vivió a finales del Cretáceo, hace 70 millones de años.

OTROS REPTILES

Mención honorífica: Deinosuchus




El Deinosuchus era un cocodrilo gigante, cuyos 10 metros y medio de longitud lo hacían más grande que cualquier especie actual. Era tan masivo que podía merendarse a los dinosaurios que se acercaban a beber al río. La desventaja es que el cine de serie B está plagado de cocodrilos gigantes, por lo que usar al buen Deinosuchus no sería una novedad, pero lo mencionamos aquí para que sepan que un animalote así existió, hace 73 millones de años en el periodo Cretáceo.

#8 Fasolasuchus



El más grande depredador del periodo Triásico no era un dinosaurio, sino un pariente lejano de los actuales cocodrilos. El Fasolasuchus era una bestia de casi 10 metros de largo y una altura de 2 metros. Como su nombre lo indica, era básicamente un cocodrilote, pero con una gran agilidad y velocidad para cazar en tierra, lo que lo hace un depredador formidable. Es el tipo de monstruo del que querríamos ver correr a una señorita en tacones o a unos adolescentes insufribles. Esta criatura vivió hace 215 millones de años.

#7 Quetzalcoatlus



Cada vez que se quiere tener monstruos voladores se recurre al Pteranodon (usualmente mal llamado pterodáctilo). Recientemente, Jurassic World usó a su primo el Dimorphodon. Pero hasta ahora se ignorado olímpicamente a la cosa voladora más grande que ha existido en la historia de la vida, y que además es mexicano y tiene nombre azteca: el Quetzalcoatlus. Tenía una envergadura de 11 metros y un cuerpo tan grande como el de una jirafa; sabemos casi con certeza que se alimentaba de animales más pequeños. y que estaba excepcionalmente bien diseñado para moverse en tierra, donde se comportaría como cualquier cuadrúpedo, así que como quiera sería muy difícil escapar de él. Este terror aéreo vivió a finales del Cretáceo, hace 66 millones de años.

PECES

Mención honorífica: Megalodon




Para decirlo en pocas palabras, el Carcharodon megalodon era exactamente como un tiburón blanco, excepto que gigante. Tipo REALMENTE grande, de ¡30 metros de largo! Más que un tiburón ballena... ¡carajo, más que la mayoría de especies de ballenas existentes! El problema es que los tiburones asesinos, incluyendo variantes gigantes, mutantes y mitad pulpo, ya están choteadísimos. Le damos una mención honorífica porque es asombroso que ese monstruo haya existido en verdad. Por cierto, diga lo que diga el Discovery Channel, estos tiburones se extinguieron hace unos 2.6 millones de años, en el Plioceno.

#6 Dunkleosteus



Este monstruoso pez llegaba a medir hasta 10 metros de largo, era hipercarnívoro y el mayor depredador de su tiempo. Eso que ven en su cabeza y cuello son placas óseas: el Dunkleosteus tenía una armadura de hueso que lo protegía, haciéndolo casi indestructible. Su aspecto aterrador e inusual, además de su gran tamaño, lo harían una excelente variante de los tiburones en las películas de monstruos prehistóricos. Este megapez habitó los océanos del periodo Devónico hace 360 millones de años.

INVERTEBRADOS

Mención honorífica: Kraken triásico



Bueno, la cosa está así: fueron descubiertos unas vertebras de ictiosaurio acomodadas de una forma muy peculiar, formando hileras dobles, como si alguien o algo las hubiera colocado así a propósito. Después de considerar los hábitos de caza y la inteligencia de los modernos cefalópodos, un paleontólogo propuso una explicación: Cthulhu. En serio, la hipótesis es que una especie extinta de cefalódos gigantes, de más de 30 metros de largo, habría cazado a los reptiles marinos y luego, jugando con sus vértebras, las habría acomodado en el lecho marino siguiendo el patrón de las ventosas de su tentáculo (dejando así un autorretrato). Este monstruo del periodo Triásico se queda con una mención honorífica porque su existencia es puramente especulativa, pero ¿no sería fabuloso que hubiese existido éste, el invertebrado más grande e inteligente de todos? Cthulhu ftägn!

#5 Jaekelopterus



Los océanos del Devónico eran un lugar de pesadillas, llenos de monstruos que te matarían de formas horrendas. Aunque parece una langosta, en realidad el Jaekelopterus estaba emparentado con los escorpiones; es algo así como el ancestro de los alacranes, de antes de que salieran del agua... y de casi tres metros de largo. Así que podemos imaginar la escena: una joven se baña inocentemente en el mar cuando de pronto ¡zaz! Una par de tenazas mortíferas la jala al fondo del agua. Sus amigos huyen hacia la orilla, y cuando creen estar a salvo en la arena... ¡los Jaekelopterus salen caminando del agua! Estos horrendos bichos vivieron en el periodo Devónico, hace 390 millones de años.

#4 Arthropleura



Es un puto ciempiés gigante. ¿Hay que decir algo más? ¿Pueden imaginarse algo más horroroso y asqueroso? ¿Visualizan sus patitas caminando por la selva... o por tu cocina cuando bajas a tomar agua por la noche? Este monstruo de casi 3 metros de largo vivió en el periodo Pérmico, hace casi 300 millones de años, cuando Dios estaba en la pubertad y jugaba a crear Creepy Crawlers.


AVES

#3 Titanis



El Titanis es una de las criaturas más geniales que han existido desde que se extinguieron los dinosaurios. Llamadas también "aves del terror", se trata de unos pajarotes gigantescos, más grandes que avestruces, y con cabezas enormes, realmente grandes, capaces de decapitar a un ser humano con una mordida. De unos 2.5 metros de alto, capaz de correr a 65 km/h, el Titanis eran tan grande que se convirtió en el principal depredador de Sudamérica hasta la aparición de los felinos, y se alimentaba de ¡caballos! (aunque las especies de equinos en esos días eran bastante más pequeñas). Cierto, estos pajarracos aparecieron en la infumable película 10,000 antes de Cristo, pero mal hechos (con cuellos largos y cabezas pequeñas) y además en una época que no les corresponde, pues se extinguieron hace casi 2 millones de años, en el Pleistoceno.

MAMÍFEROS

#2 Ambulocetus



Este antepasado de las ballenas era básicamente un cocodrilo mamífero de tres metros de largo. Tenía los mismos hábitos de caza de un cocodrilo; acechaba cerca de las orillas de los cuerpos acuáticos esperando a que un animal inocente se aproximara para beber, o que una pareja de adolescentes calenturientos en un campamento de verano se metiera al agua para fajotear, y entonces los atrapaba con sus enormes mandíbulas y los arrastraba al fondo. Me gusta mucho este animal porque un turista incauto lo podría ver flotando en la superficie y pensar "Oh, miren ese animalito, es lindo como una nutria... ¡Argh! ¡Oh, por Dios, nos va a comer a todos!". El Ambulocetus vivió en el Eoceno temprano, hace unos 50 millones de años.

#1 Andrewsarchus




El número uno, mi monstruo prehistórico favorito de los que aún faltan por popularizarse entre el gran público, es este ungulado carnívoro gigante. Cuando pensamos en animales ungulados (con pezuñas) nos vienen a la mente las vacas, las ovejas y los caballos, y jamás se nos ocurriría pensar en esta abominable criatura, que no sólo era carnívoro y tenía pezuñas, lo cual lo convierte ipso facto en una aberración (sólo en nuestras mentes, porque los carnívoros ungulados sí que existieron). Con un cráneo de un metro de largo y una de las mordidas más poderosas del reino animal, es probable que este gigante fuera el mamífero carnívoro terrestre más grande que ha existido, algo así como un lobo-oso-cerdo. Su dentadura indica que probablemente era carroñero, pero de todos modos no querrías tenerlo merodeando por tu campamento.


Aunque me gustaría ver a estas criaturas aterrorizando inocentes turistas en las próximas producciones de SyFy, debemos saber que la fauna prehistórica no era simplemente un parque del terror, sino que los animales de antaño eran fascinantes por su propio mérito. Espero que esta entrada haya despertado su interés en conocer más sobre ellos.

miércoles, 17 de junio de 2015

Formas en las que la ciencia nos ha arruinado a los dinosaurios




"La ciencia es como un parlanchín que arruina la película contándonos el final. Yo digo que hay cosas que NO queremos saber. ¡Cosas importantes!"

Ned Flanders


Amo a los dinosaurios como cualquier niño de 10 años que nunca creció. Amo la parte científica de los dinosaurios, aprender sobre ellos y su mundo. Amo también la parte fantástica, la de la cultura pop, la de películas y libros de aventura y suspenso. El problema es que a veces estos dos aspectos no se llevan bien, y cuando uno está muy feliz disfrutando una película de cavernícolas en bikini que pelean contra dinosaurios de arcilla, ¡pum! de repente llegan los ninjas de la ciencia a arruinar la diversión. A continuación una lista de información que la ciencia ha tenido a bien compartirnos con el objetivo de arruinarnos los dinosaurios para siempre.

Hace un millón de años no había dinosaurios (ni personas)



A estas alturas la mayoría de nosotros sabemos que los dinosaurios y los humanos prehistóricos no coexistieron (a menos que usted sea creacionista, en cuyo caso este blog no es para usted). De hecho, El título de la película Un millón de años antes de Cristo no podría estar más equivocado:  los dinosaurios se extinguieron unos 65 millones de años antes de la aparición del Homo sapiens, el cual apareció apenas hace unos 200 mil años. Así que todas esas películas, series de TV, cómics y demás (y la canción Pies descalzos de Shakira) en las que vemos a cavernícolas peleando con brontosaurios, están mal.

Los dinosaurios tampoco coexistieron con los grandes mamíferos prehistóricos: ni mammuts, ni tigres dientes de sable, ni perezosos gigantes, ni ningún otro personaje de La Era del Hielo. Pero además, tampoco conocieron a animales prehistóricos como los dimetrodontes (que no son dinosaurios, sino reptiles de otra línea evolutiva) ni trilobites, ni nada de eso. Y además, no todos los dinosaurios vivieron en la misma época ni en el mismo lugar. Esta línea del tiempo nis ilustra:





No existe el "brontosaurio"



Si nos ponemos a pensar en los dinosaurios más populares, de ésos que aparecen casi por default en cada línea de juguetes de cereal, de ésos que hasta tu mamá puede recordar de nombre, por lo menos se mencionará al tiranosaurio, al "tres cuernos" y al "cuello largo". Durante décadas, en la cultura pop se ha llamado a cualquier "cuello largo" genérico con el nombre de brontosaurio. Gertie, el primer personaje de dibujos animados, era una brontosaurio; se le llamó así al monstruo que destruyó Londres en El mundo perdido (1925), un brontosaurio es la mascota de la petrolera Sinclair; Pedro Picapiedra come hamburguesas de brontosaurio, y uno de los Dinoplatívolos se llama Bronto-T. De hecho, el brontosaurio es mi dinosaurio herbívoro favorito.

Pero, ¿qué creen? No existió. Así es, el famosísimo brontosaurio no es más que un apatosaurio mal clasificado. Verán, en 1879 el paleontólogo O.C. Marsh anunció el descubrimiento de un nuevo animal, al que bautizó con el nombre de Brontosaurus, es decir "reptil del trueno" (un nombre fabuloso, si me preguntan). Cuando el Museo de Historia Natural de Nueva York montó en 1905 el esqueleto del brontosaurio, como le faltaba el cráneo (no se había descubierto) se completó con un modelo basado en el del Camarasaurus, dejándonos así con la imagen eterna de una bestia de gran tamaño, cuello largo y cabeza cuadrada.

El problema era que dos años antes, en 1877 se había descubierto otro dinosaurio, el Apatosaurus ("reptil engañoso", un nombre bastante indigno, si me preguntan). Ya desde 1903 se había señalado que en realidad el apatosaurio y el brontosaurio eran la misma especie. Como el primero había sido descubierto antes, su nombre se quedaba como el más válido. Además, en 1909 se descubrió un cráneo de apatosaurio, el cual era alargado y con los dientes proyectados hacia adelante, como en el caso del diplodoco. O sea, que no sólo llamamos al apatosaurio con el nombre incorrecto sino que le pusimos la cabeza equivocada.



¡Paren las prensas! Parece ser que el brontosaurio sí sería un bicho real después de todo. Apenas este 2015 un extenso estudio de fósiles y de la historia de su taxonomía ha llevado a la conclusión de que hay evidencia suficiente para considerar que el apatosaurio y el brontosaurio eran dos especies distintas. No todos los paleontólogos están de acuerdo, pero el prospecto es interesante. Eso sí, su cabeza sería alargada y no cuadrada, como lo hemos estado dibujando por más de un siglo, ¡pero qué diablos! ¡El Reptil del Trueno está de vuelta! Gracias, ciencia, ésta sí la has hecho bien.

Plumas



Durante más de un siglo nos imaginamos a los dinosaurios como grandes lagartos, casi casi como dragones, de pieles escamosas y gruesas, de color gris, pardo o verde oscuro. Esta imagen ha ido cambiando poco a poco, haciendo a nuestros lagartos terribles más coloridos y menos terribles.

Cuando yo estaba en la primaria solía leer una revista que publicaba Planeta DeAgostini llamada Dinosaurios. En una ocasión dedicaron un reportaje sobre una intrigante posibilidad: algunos dinosaurios podrían haber tenido plumas. Esto me pareció fascinante, y ya me imaginaba a los pequeños carnívoros con sus hermosos plumajes.

Ah pero la ciencia no quería detenerse ahí, no: tenía que emplumar a todos los dinosaurios. Ahora sabemos que no sólo los pequeños carnívoros estaban emplumados, sino que también los grandes terópodos como el T. Rex (ver la sección correspondiente), obviamente el velocirraptor (ídem), los ornitomímidos y los hadrosaurios.



Y ok, por principio de adorabilidad, aceptaré que los polluelos de Parasaurolophus nacían emplumados, pero cubrir de plumas coloridas a bestias reptilianas y pesadas como el Triceratops o el Stegosaurus es algo que no voy a poder tragar fácilmente. Por suerte, la evidencia que señala con casi toda seguridad que los gráciles bípedos tenían un hermoso plumaje no basta para concluir que los titánicos cuadrúpedos también lo tenían. Es que, ¿se imaginan que ahora los dinosaurios fueran siempre así?

Ugh


Jurassic Park nos mintió


Jurassic Park fue en su momento la película que ofrecía el retrato más realista de los dinosaurios hasta la fecha (y la obra que me convirtió en cinéfilo). Nos los presentó no como torpes bestias del pantano, sino como animales de sangre caliente, ágiles y astutos. Eso estuvo muy bien, pero esta gran película cometió otros tantos errores. Dejemos de lado lo de las plumas, que por allá de 1993 no se sabía con certeza. Dejemos de lado eso de que se llame "Jurásico" cuando la mayoría de los animales son del cretáceo, porque ésa es una queja de gente mamona.

Muchos errores de la película, de los cuales una buena cantidad tienen su origen en la novela de Michael Crichton, fueron cometidos adrede como licencias poéticas para que la película fuera más chingona. Entre esos errores se encuentran que: eso de que el tiranousaurio no te ve si no te mueves es una estupidez, no lo vayan a intentar; el dilofosaurio no era venenoso ni tenía era esa membrana que se extiende alrededor del cuello, además de que era mucho más grande; un braquiosaurio no se habría parado en sus patas traseras para mordisquear ramitas; no puedes completar el ADN de un dinosaurio con sangre de rana, son demasiado diferentes (hasta los humanos estamos genéticamente más cerca de los dinosaurios que las ranas)... Y eso que ni siquiera hemos empezado a hablar de los velocirraptores.

Los velocirraptores no son como los pintan



Cuando salió Jurassic Park nos presentó a los Velociraptor, unas criaturas verdaderamente aterradoras. Todos los dinosaurios en el cine habían sido hasta entonces grandes y poderosos, pero no muy listos y uno podía esconderse de ellos en una cueva o dentro de un edificio. Pero los velocirraptores eran pequeños y astutos, podían rastrearte a donde te escondieras, se comunicaban con un lenguaje articulado, podían abrir puertas y tender trampas. Estos bichos protagonizaron mis pesadillas durante las siguientes dos décadas y contando.

¿Pero pos qué creen? Que los velocirraptores eran unos animalitos bien monos. Del tamaño de un pavo y con todo y sus plumas adorables. Sí, eran temibles cazadores y podían matar a presas más grandes que ellos si atacaban en manada, y probablemente no te gustaría encontrártelos mientras das un paseo por la sabana. 



Pero no eran los monstruos escamosos de dos metros de alto que todo el mundo se imagina por culpa de Jurassic Park, que juegan basketball, filosofan sobre temas profundos de la vida y se aparecen en nuestras fantasías sexuales más salvajes (ver siguiente apartado). De hecho, aparentemente ni siquiera eran tan listos: su cerebro no era más grande que el de una paloma común.

Sin embargo, hay un premio de consolación: el Utahraptor, que sí era del tamaño con el que ponen a los velocirraptores en Jurassic Park, aunque con plumas, eso es ahora inevitable... y probablemente tampoco podía abrir puertas... ni poseía un lenguaje articulado. Por cierto, ninguno de estos animales llevaba las manos colgadas por delante a manera de conejito, sino que las sostenían con las garras hacia adelante y con las palmas hacia dentro.





Un dinosaurio no te puede follar



¿Eh? Bueno, ¿y eso qué? ¿De qué putas estamos hablando? Nadie quiere que se lo coja un dinosaurio... Excepto los fans del dinoporno. Así es, existe en los internetz todo un submundo de material erótico de dinosaurios que follan con seres humanos, principalmente mujeres, pero también algunos hombres (info aquí, aquí, aquí, aquí y aquí). Hay imágenes generadas por computadora, dibujos, cómics, videos (tanto de CGI o de personas disfrazadas) y sobre todo relatos literarios; chicas fornicando con velocirraptores (versión Jurassic Park, por supuesto), pteranodontes, triceratops, tiranosaurios y demás fauna mesozoica, todo lo cual goza de una gran popularidad digna de Mundo enfermo y triste

Bien, el problema es que estas historias dependen que nuestros animales prehistóricos tengan penes gruesos y largos tipo mamífero que pudieran penetrar a una señorita (o a un caballero, hay de todo en la viña del Señor), y la ciencia nos informa que los dinosaurios no tenían penes verdaderos, sino que, como la mayoría de las aves y los reptiles, tenían apenas unas cloacas que lo mismo servían para excretar como para copular, y que machos y hembras frotaban unas con otras para lograr la fecundación (¡detalles!) y además todo el proceso duraba cosa de unos segundos, así que no podrían tener escenas eróticas de ocho minutos y muchas fases que terminen en un orgasmo intenso  para ambas partes (NSFW!).




Supongo que para alguien muy clavado (pun not intended) con el porno de dinosaurios, no será muy importante si éste es realista o no. Después de todo, ya sabemos que no había sexis cavernícolas en bikinis de piel que los dinosaurios pudieran follarse. Ahora, quizá algún varón diga "pues los dinosaurios no tendrán pene, pero yo sí; cuando los traigan de vuelta a la vida mediante la clonación yo les voy a dar duro por sus cloaquitas". ¿Pues qué creen?


Nunca veremos dinosaurios vivos




Una de las revelaciones más decepcionantes que me ha dado la ciencia es el hecho de que nunca llegaré a ver un dinosaurio vivo. O sea que nunca podré acariciar la carita de un braquiosaurio mientras le doy de comer ramitas, nunca podré cabalgar en el lomo de un iguanodonte, y nunca podré ver un video porno con dinosaurios de verdad. 

Cuando uno ve Jurassic Park eso de la clonación suena muy plausible, pero el problema principal es que no hay suficiente ADN de dinosaurio en buenas condiciones. Nop, ni siquiera en los mosquitos atrapados en ámbar, ¿y saben por qué? Porque el ámbar no se conserva por tanto tiempo; en unos pocos miles de años se degrada naturalmente. 

No hay mosquitos con sangre de dinosaurio esperando a ser encontrados por ahí, y los tejidos blandos de dinosaurio que hemos encontrado (recientemente, células rojas), no tienen suficiente información genética como para clonar un animal a partir de ahí. Digo, si tenemos mammuts congelados, de apenas unos miles de años de antigüedad, de los cuales conservamos su carne, piel, pelo, huesos y órganos, y aún así no hemos llegado a clonarlos (¡aunque quizá lo hagamos!), veo muy difícil que pronto veamos Juanito y los clonosaurios haciendo gira por el país. Así que si leyeron en los internetz alguna noticia de que supuestos científicos británicos habían clonado un dinosaurio, estén muy seguros de que es mentira (ver aquí).



Ahora, si ustedes aún guardan la esperanza de descubrir criaturas prehistóricas como Nessie o Mokelé Mbembé perdidas en lo profundo de los rincones inexplorados de la tierra, se van a morir sin que eso suceda, porque como ya vimos en esta entrada sobre la criptozoología, no hay forma alguna en la que un reptil prehistórico de gran tamaño hubiera podido sobrevivir a la extinción del Cretácico. Y no, los celacantos no son prueba de nada.

Por otra parte, este interesante artículo nos habla de cómo, para estudiar la evolución de los dinosaurios, unos científicos manipularon los genes de embriones de ave, de forma que lograron que sus rostros tuvieran un aspecto más dinosauresco. Por razones éticas, los científicos no dejaron que los polluelos eclosionaran (mejor dejarlos morir que obligarlos a vivir como engendros monstruosos). Bien, quizá no podremos clonar dinosaurios, pero ¿des-evolucionar aves? Voy a darle todo mi apoyo al científico loco que quiera llevar a cabo este desquiciado proyecto :D


El Rex ha muerto. Que viva el Rex.




El Tyrannosaurus Rex es mi dinosaurio favorito. El rey de los reptiles tiranos, el villano favorito de la mayor parte de películas prehistóricas, el que persiguió a Pie Pequeño hasta el Gran Valle, el que aterrorizó a los niños dentro de ese auto, Gengis Rex, a motherfucking T. Rex. ¿Y que hizo la ciencia con nuestro rey? Degradarlo.

Primero, que el T. Rex era probablemente un sucio carroñero y no el poderoso y temido cazador que nos imaginábamos. Sólo una especie de zopilote de tierra cabezón. Con todo y plumas, para quitarle mayor dignidad.




En segundo, nos enteramos de que el tiranosaurio ni siquiera era el rey. El Giganotosaurus, el Carcharodontosaurus y el Spinosaurus eran más grandes. Puedo perdonarle a la ciencia todas las anteriores, pero no que haya destronado a su majestad el T. Rex. Lo bueno es que para mi beneplácito, el espinosaurio también quedó desbancado cuando se supo que no era el temible y letal mata-tiranosaurios de Jurassic Park III, sino un bicho semiacuático que se alimentaba principalmente de peces. Tómala, barbón.





Aunque me quejo mucho, lo cierto es que la ciencia que rodea a los dinosaurios sigue siendo fascinante. Vean no más cuántas cosas nuevas e interesantes hemos aprendido de sólo leer esta entrada, y eso que seguro ustedes ni siquiera se tomaron la molestia de entrar a todos los enlaces que les puse. La ciencia quizá le quita un poco de fantasía a los dinosaurios, pero en cambio los dinosaurios hacen que la ciencia sea asombrosa.

viernes, 12 de junio de 2015

Cómo voté y por qué

La semana pasada, antes de las elecciones del domingo, les compartí mis reflexiones sobre el voto. Les dije, en resumidas cuentas, que había optado por una estrategia triple:

Mi estrategia triple para estas elecciones consiste en lo siguiente: donde haya una oposición real y factible al PRI, votar por ella; donde haya una candidatura independiente, votar por ella; donde no haya ninguna de estas dos opciones, mandarlos a todos a la verga y anular mi voto.

En esa misma entrada les expliqué cómo había llegado a esa resolución, así que por favor léanla si no lo han hecho todavía, y sobre todo lean los enlaces que compartí al final, especialmente si su primer impulso es imprecarme por la forma en la que decidí (o no) votar.




Ahora les cuento cómo voté. En primer lugar, pues no había candidatos independientes en Yucatán, así que esa opción quedó descartada. Para la alcaldía de Mérida voté por el candidato del PAN y versión yucateca de Ben Affleck, Mauricio Vila. Como muchos meridanos, mi voto por este personaje no debe interpretarse como un apoyo al partido político del machocaoinismo, sino como un repudio a su alternativa, el priista Nerrio Torres.

Da coraje tener que estar votando por el menos malo porque la verdad es que el PAN tampoco se merece gobernar. La última administración panista en Yucatán fe absolutamente gris, y como candidato Vila también lo fue. Mientras que Nerio Torres por lo menos se esforzó llenando la ciudad con espectaculares que tenían propuestas concretas (inviables, demagógicas o irrelevantes, pero alguna buena), Vila sólo puso su distinguida barbilla partida y una que otra referencia a mejorar el sistema de transporte urbano (algo que de haber querido el PAN, hace mucho que lo habría hecho).




Es decir, el PAN se duerme y se confía en que la gente va a votar por ellos sólo porque no son el PRI. Y sí, son mucho menos piores que el tricolor (y por lo menos hay que evitar que uno de ellos se lleve todo el pastel y hacer que se hagan contrapeso entre sí) pero eso tampoco los hace los buenos. Siento que cada vez que elegimos al PAN en Mérida es como elegir a Donny el Ogro: es un imbécil, pero por lo menos mantiene los hombres lobo a raya (si no ven Hora de Aventura, no van a entender la referencia).



Para diputados federales voté por Morena (me tomo un momento para que me abucheen por chairo... gracias). En realidad, no voté por Morena, sino por el candidato de Morena, que fue de los únicos que subieron su información a la plataforma del INE. Verán, todos los candidatos a diputado tenían la opción de subir sus datos; se trataba de llenar un formato súper sencillo para que los votantes pudieran conocer por lo menos su formación académica, trayectoria política, propuestas y alguna otra info básica. Bueno, pues la INMENSA mayoría no lo hizo, e incluso el cuate de Morena dejó algunos campos incompletos.

¿Saben qué mensaje me dan? Que les vale madres. Que no les importa si los ciudadanos los conocen o no. Se contentan con que su nombre aparezca en la boleta y algunos espectaculares (nunca tantos como en el caso de los candidatos al ejecutivo, y menos aún si son de los partidos chiquitines); cuentan con que la gente va a votar por su partido y por pura inercia. ¿Por qué habría de votar por alguien que ni siquiera se esfuerza por hacerme saber quién es, no digamos ya convencerme de que es la mejor opción? ¿Sólo porque es de un partido "de oposición" o "de izquierda"?

Por esa misma razón anulé mi voto para los diputados locales, porque ninguno de esos candidatos jamás se tomó la molestia. Bueno, por eso y porque de verdad quería anular por lo menos uno de mis votos, para enviar el mensaje de "chinguen a su madre todos los partidos" y para hacer avanzar el movimiento hacia que se reconozca el valor jurídico del voto nulo (como les expliqué en mi entrada anterior). Ésa es la razón por la que decidí anular por mi voto; la razón por la que decidí anularlo por Pikachu fue por los lulz.



¡Vieran ustedes el revuelo que causó en las redes sociales! Hubo quienes me espetaron que dibujo feo (guilty as charged) y quienes me acusaron de ignorante y pendejo, y que por mi culpa estaba ganando el PRI. Yo sospecho que estas personas estaban menos molestas porque anulé mi voto que porque no voté por Morena. Y es que Morena igual nos ha querido mucho vender el discurso de ser la única opción para vencer al priismo, que si no votamos por ellos no habrá esperanza para México. Pues igual y sí, igual y no, pero si quieren ganarse mi voto necesitan ser algo más que simplemente no-PRI y demostrar que en verdad son una opción diferente (y mejor) que lo que ya existe. Su candidato a diputado federal por el IV lo hizo más o menos, pero si los demás no lo hacen no tengo por qué darles mi confianza. Mi voto nulo es también para decirle a los partidos que van a tener que esforzarse mucho más para ganarme.

Para finalizar diré que los resultados de estas elecciones fueron muy interesantes. Sí, el PRI se empodera en el Congreso a pesar del repudio de tanta gente hacia la administración de Peña Nieto. Pero también pierden registro el PT y el Partido Humanista, así que tenemos dos parásitos del erario menos. Morena salió ganona en el DF, mientras que el PRD inicia su debacle y el PRI descendió al cuarto puesto. 

Más importante aún, por lo menos dos candidatos independientes ganaron, el fantoche del Bronco en Nuevo León, y Pedro Kumamoto en Jalisco. Ninguno de los dos es ajeno a la partidocracia, pues el Bronco proviene directamente del PRI, y Kumamoto cuenta entre sus colaboradores a gente ligada a algún partido o administración. Pero Kumamoto proviene de un proyecto muy interesante que fue el Wikipartido, y cuyas propuestas para empoderar a la ciudadanía son de vanguardia (tipo Futuro Perfecto de vanguardia). Además, como precedente, esto abre la posibilidad para que podamos ver candidatos independientes a la presidencia de la República en 2018, lo cual sería digno de verse.

[Para un análisis de verdad de estos resultados, mejor vean este programa de Primer Plano]

Y así las cosas con esta resaca post-electoral. Ya ni hablar de cómo la gente se pone fanática y berraca porque da mucha flojera. Tampoco hablar de cómo el Partido Verde se pasó todas las leyes electorales por los huevos y salió impune, porque da mucho coraje y me duele la cabeza. En fin, fale ferga la fida.






martes, 2 de junio de 2015

¿Votar o no votar?



Nunca había estado tan desorientado sobre qué hacer con mi voto como en estas elecciones de 2015. Sé que quiero que el PRI no siga consolidando su poder, pero también sé que eso es muy difícil de lograr y además las alternativas o no son viables o no son atractivas (o ambas). El PAN se suicidó como partido en el poder, y Calderón en su estúpida guerra contra el narco y en su estúpida paranoia anti-Peje prácticamente le regresó la presidencia al PRI. Entre la obstinación de López Obrador y el deterioro de credibilidad y calidad moral del PRD, la izquierda se encuentra fragmentada, con sus figuras señeras jalando cada quien por su lado. El cisma de la izquierda y la baja popularidad de Morena en las encuestas demuestra también que, si fuimos muchos los que votamos por López Obrador en una o ambas elecciones presidenciales, los incondicionales del Peje, los que lo seguirán to whatever end, son más bien pocos.

En 2009 fui del 5.4 % de la población que anuló su voto. Para mí era una forma de protesta en contra de los partidos políticos, que no representan a la ciudadanía sino a sí mismos. Además, en ese entonces era más joven e ingenuo (pero menos guapo) y creía que el voto nulo tendría consecuencias favorables inmediatas para el desarrollo de la democracia en este país. Me imaginaba que si los partidos veían que muchos votantes habían anulado, en las siguientes elecciones se esforzarían para ganárselos. Pero pos no, la clase política sigue viviendo en un universo paralelo.

Defiendo el voto nulo como una expresión de protesta completamente válida, y me parecen chocantes quienes desde una pretendida superioridad moral atacan a los que han elegido esta opción. Además, los que pregonan contra el voto nulo suelen ser miembros o seguidores de la izquierda partidista, que no sé por qué creen que si no fuéramos a anular nuestro voto, los elegiríamos a ellos. Siguen con un discurso de "¡si no votan por nosotros, la mafia del poder ganará!", que es realmente depender en el hecho de que son los menos malos. Pero, ¿qué creen? Eso ya no es suficiente, van a tener que hacer algo mejor si quieren merecer mi voto.

Pero la sola expresión de inconformidad me parece a estas alturas insuficiente, sobre todo porque al poder le es muy fácil ignorarla. El voto nulo no tiene valor jurídico. Se cuenta no más como estadística y no incide en el reparto de prebendas y beneficios para los partidos políticos. Digamos que tenemos 1,000 votos, ¿ok? De ésos, se anulan 54. Cuando se haga el conteo para ver qué partidos mantendrán su registro, cuántos plurinominales le tocan a cada quien y cuál es el presupuesto que se les asignará en el futuro inmediato, no se tendrán en cuenta los 54 votos nulos, sino que se considerarán los otros 946 como el 100% de los votos válidos. Un partido de ésos chiquitos y parasitarios que sólo hubiera obtenido 29 votos aún mantendría su registro, porque sólo necesitan el 3% de los votos válidos.

Entonces el voto nulo podrá ser una expresión muy legítima de descontento, pero hoy por hoy como estrategia me parece insuficiente. ¿Qué nos queda? Pues para mí, estrategia es la palabra clave, por lo que yo pienso seguir una triple.

Bien, sepan ustedes que odio al PRI con la fuerza de diez mil soles. Esto porque no lo considero simplemente un partido político con cuyas prácticas e ideologías yo estoy en desacuerdo: el PRI es una organización criminal. De modo que en los casos en los que haya una oposición al PRI que tenga alguna posibilidad de ganar, yo votaré por esa opción. No porque los otros partidos sean menos malos, sino porque por lo menos le quitaría una plaza al PRI.

Sin embargo, hay muchos otros casos en los que la oposición no tiene oportunidad alguna de ganar. Y es que sus partidos lo han hecho muy mal también, han demostrado las mismas prácticas de corrupción y la misma ineptitud para gobernar. No se merecen mi voto, y no quiero que puedan contarlo entre los suyos.



Pero estas elecciones hay una nueva opción: las candidaturas independientes. Éstas representan el principal riesgo para la partidocracia. Si le doy mi voto a un candidato independiente, mi voto contará como parte del total de votos válidos; si el candidato no gana, ningún partido político contabilizará ese voto a la hora de pedir presupuestos o colocar plurinominales. Si de 1,000 votos 54 se van al candidato independiente, los demás partidos tendrán que repartirse el otro 94.6%. El partiducho parasitario que sólo obtuviera 29 votos perdería su registro, y a mí me parece muy bien que nos deshagamos de esas lacras.

Pero ¿y si gana el candidato independiente? Ése sí que sería un gran golpe a la partidocracia, incluso si el candidato es una inepto o proviene del mismo partido en el poder, como el fantoche de El Bronco en Nuevo León. Lo que importa no es el candidato en sí, sino el hecho mismo de que triunfe una candidatura independiente, porque esto podría abrir nuevas posibilidades para las siguientes elecciones, en especial la de 2018. ¿Se imaginan candidatos independientes compitiendo para la presidencia?

En España acaba de ocurrir un fenómeno sin precedentes Tras décadas de bipartidismo, nuevos partidos de origen ciudadano se han colado a posiciones de poder. No sé mucho sobre Podemos más que lo que he leído de fuentes españolas; tengo entendido que entre sus defectos tiene muchos problemas para demostrar coherencia ideológica, que ha protagonizado escándalos de corrupción y que en general le tira al ala chairo-mamerta de la izquierda. Pero más importante que el partido Podemos en sí resulta la experiencia de que un movimiento emanado de la ciudadanía y la protesta social ha llevado a candidaturas y puestos de elección popular a personas ajenas a la clase política, y ahora se encuentra en la posición de negociar con los dos partidos grandulones (PP y PSOE). ¿Podemos esperar un futuro así para México? No veo por qué no.

Ahora bien, en los casos en los que no exista una oposición real al poder, ni una candidatura independiente, sí pienso anular mi voto. Quiero, en esos casos sí, sumarme a la protesta de quienes están hasta la madre del quehacer de los partidos políticos. En 2009 no vimos beneficios inmediatos, pero el voto nulo sirvió para presionar al gobierno y finalmente llevar a cabo reformas electorales que empiezan a empoderar a la ciudadanía, tales como la consulta ciudadana y los mismos candidatos independientes. Existe un movimiento muy fuerte que quiere darle valor jurídico al voto nulo, de forma que se cuente como parte del 100% de los votos, y esto sólo se logrará si se demuestra un fuerte descontento.

Además de lo anterior añado que, como he dicho con anterioridad, votar no es la única forma de participación ciudadana, ni de lograr el cambio social; es más, ni siquiera es necesaria si no te parece. Los políticos quisieran que sólo fuéramos eso: gente buena que vota y se va, y por eso quieren hacernos creer que si no votamos no tenemos derecho a exigirle al gobierno y que en el voto termina nuestra participación en la política. Pero ello es falso, el no votar no te obliga a aceptar calladamente las pendejadas del gobierno, ni votar es lo único que puedes hacer para cambiar el país.





Me abstengo de opinar sobre el boicoteo a las elecciones. De entrada, donde yo vivo no existe tal opción. Las personas que viven en los estados donde se promueve tomar casillas e impedir el proceso electoral se encuentran en situaciones de violencia e ingobernabilidad tan difíciles, que sería soberbio de mi parte presumir de entenderlas y opinar al respecto.

En síntesis, mi estrategia triple para estas elecciones consiste en lo siguiente: donde haya una oposición real y factible al PRI, votar por ella; donde haya una candidatura independiente, votar por ella; donde no haya ninguna de estas dos opciones, mandarlos a todos a la verga y anular mi voto.

Espero que ustedes encuentren valiosa esta propuesta. Sé que debí escribir sobre el tema mucho antes, y no a menos de una semana de las elecciones, en vez de perder el tiempo con tanta cosa sobre cultura pop, pero es que de verdad no sabía ni qué hacer. Así de mal están las cosas.

[Si quieres saber cómo voté al final, lee la siguiente entrada]

Y ahora, para echar coco y formarse opinión:

Candidatos independientes, opción al hartazgo
Total, no hay bronca ¿o sí?
Adiós al modelo político de Kang y Kodos
Anular es votar
Anular o votar, he ahí el dilema
La realidad del voto nulo
Voto nulo, ¿a quién beneficia?
La abstención electoral favorecerá al PRI
¿De dónde salen los anulistas?
El voto nulo no beneficia al PRI
Voto nulo en México, el debate y sus propuestas
Votar por el PRI
Sentido contrario: El PRI no aprendió nada

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