domingo, 1 de marzo de 2015

Respetando a los imbéciles



Como si se tratara de una noticia proveniente de algún país subdesarrollado o de tiempos pretéritos, en enero de 2015 nos enteramos del brote epidémico de sarampión que se dio en California, Estados Unidos. Una enfermedad que desde el año 2000 había sido oficialmente erradicada del mundo desarrollado aparecía repentinamente a partir de un contagio en uno de los parques de Disney.

¿Qué puta madre pasó? Los antivacunas, eso pasó. Personas que están en contra de la vacunación porque creen que causan más enfermedades que las que previenen, incluso que provocan autismo en los niños. Se trata de un movimiento anti-científico, tecnofóbico, conspiranoico y bastante estúpido que había cobrado mucha fuerza en los últimos años en Estados Unidos y que ya dejaba sentir su influencia en otras partes del mundo. Los más delirantes de sus miembros aseguran que las vacunas son una forma de los #PoderososQueGobiernanElMundo para enfermar o controlar a la población mundial por quién sabe qué oscuros propósitos.

No me voy a tomar el tiempo, principalmente porque no tengo los recursos para hacerlo, de plantear una defensa de la vacunación. No puedo yo explicarles con detalles cómo funciona el sistema inmunológico, en qué consiste el concepto de "inmunidad de rebaño", y por qué es tan importante esta parte de la medicina preventiva para el bienestar colectivo. Para eso les pongo unos enlaces a continuación:






(In english).

Lo que sí puedo decirles es que:

1.- No hay un debate científico sobre la efectividad y seguridad de las vacunas. No son científicos ni profesionales de la salud los que quieren convencer al mundo de que hay una controversia. Son charlatanes profesionales hippies de primer mundo, teóricos de la conspiración, conejitas de Playboy y gente completamente atarantada que no sabe de lo que habla; ellos son los que insisten en este asunto, los que convencen a gente sin los conocimientos necesarios para darse cuenta de que les están pendejeando.

2.- Todos, de verdad todos, los conocimientos científicos de que disponemos, y las evidencias de décadas de vacunación, nos aseguran que vacunar a los niños es lo mejor, porque previene enfermedades que podría llevarlos a mucho sufrimiento, lesiones permanentes o incluso la muerte. Sabemos que es mentira que exista relación alguna entre la vacunación y el autismo, o cualquier otro riesgo del que los anti-vacunas insisten en advertirnos (lean cualquiera de los enlaces anteriores; o todos, mejor).

3.- "Ah, pero es que la ciencia occidental está al servicio de la hegemonía y el capitalismo. Por eso todos esos estudios 'prueban' lo que les conviene" Eres un idiota, de veras, no hay vuelta de hoja. Estás tan delirante que para poder explicarte el por qué las evidencias y los estudios llevados a cabo por muchas instituciones y científicos alrededor del mundo no coinciden con tus creencias personales te has inventado una mitología en la cual todos los científicos de instituciones públicas y privadas, todos los gobiernos y todos los medios de comunicación de este jodido planeta están en una sola gran conspiración global para ocultar la verdad. No jodas, si de verdad que es así de grande el complot, ¿qué esperanza tienes siquiera de desenmascararlo? Por favor, suicídate.



Y no, perdónenme pero discúlpenme pero no voy a ponerme buenrrollista con los antivacunas. No tengo que ser comprensivo, ni tolerante, ni nada de eso. Estoy hasta la madre de que cuando sale gentuza de este tipo promoviendo sus pendejadas uno tenga que respetar su mierda. Ay, no les digas "tontos", qué malito. Y mi actual despotrique va contra esa actitud, porque es esa onda de respetar a los imbéciles lo que les permite difundir su imbecilidad.

Este artículo de Slate dice, entre otras cosas, hay que comprender a los pobres padres y madres antivacunas de California, porque en los 80 y 90 sonaba plausible la hipótesis que relacionaba vacunas con autismo. Mierda de toro. La ciencia detrás de la vacunación era casi tan sólida en ese entonces como ahora (estudios posteriores sólo reafirmaron lo que ya se sabía). Estas personas no son los habitantes de una remota aldea en el cuarto mundo que tengan una comprensible desconfianza hacia todo lo que les porta el hombre blanco y el mundo moderno. No son los habitantes de un medio rural pobre que no han tenido acceso a la educación y a la información.

Son personas de orígenes clasemedieros del país más rico y desarrollado del mundo que, teniendo la educación, la información y los recursos, escogieron la superstición por encima de la ciencia, sustentándose en falacias lógicas y cognitivas, en mentiras y en ignorancia. Su creencia no es respetable. Es una creencia factual, objetiva y demostrablemente falsa, y aún así podríamos aplicar con ella el "vive y deja vivir", si no fuera porque además causa daños a sus creyentes y a terceros.

Ok, la comunicación es importante, desde luego. Mucha de esta gente sólo está equivocada, mal informada. Si uno es agresivo, si de buenas a primeras llega en plan de decirles "todo lo que crees está mal" o "eres un idiota", se bloquean las posibilidades de comunicación y nos sale el tiro por la culata. A estas personas hay que tratarlas con paciencia, buscar el diálogo y la comprensión mutua.

Pero existen muchos también que están más allá de toda salvación, que no cambiarán su forma de pensar ni ante las evidencias más contundentes, que se aferrarán a sus errores hasta el fin del mundo. Éstos son los que no merecen ningún respeto a sus ideas. No digo que se les prohíba creer en la estupidez que quieran, ni que se les violente ni acose en la calle o en sus vidas privadas. Pero es importante señalarlos por lo que son: los idiotas del pueblo.



Cuando hablé de los creacionistas me criticaron por llamarlos "tontos", "orates" y por decirle "Pendejon" a "Pendleton", el misionero del creacionismo gringo en México. En una ocasión copié y pegué en mi página de Facebook los berridos incoherentes que un conspiranoico puso como comentarios en este blog, y alguien me cuestionó que para qué expongo de esa manera a la gente que se equivoca, que porque los quiero humillar en vez de informarlos, que qué mal rollo.

Cthulhu sabe que trato, por principio, siempre de hablar educadamente con la gente, y que no me pondré agresivo a menos que se pongan agresivos conmigo. Pero es que hay un enorme problema. Existe un tipo de imbécil, como los creacionistas, los anti-vacunas, los negacionistas del cambio climático y los conspiranoicos, que no es modesto ni humilde. No se comporta como si fuera el miembro de una minoría perseguida, como si viviera temeroso de las represalias, no es alguien de quien se podría decir "pobrecito, déjalo, ya ha sufrido demasiado, con vivir en una alucinación ya tiene bastante". Es alguien que se porta como si fuera un puto iluminado, un acólito elegido por el Mesías mismo.

Ser ignorante o cometer errores no es el problema: todos somos ignorantes sobre la mayoría de las cosas, todos cometemos errores y todos alguna vez hemos creído en pendejadas. El problema es esa clase de imbecilidad arrogante, que alardea y grita a los cuatro vientos su falta de conocimientos, de coherencia y de raciocinio. Y ésa es la que tiene ser humillada, ridiculizada, escarnecida, porque ésa es el arma contra el soberbio, contra el que se siente demasiado importante, ciego a su propia estulticia.

Decía Oscar Wilde que si quieres que la gente deje de hacer algo es más efectivo criticarlo por ridículo que por inmoral. Steven Pinker, en su libro sobre la violencia, está de acuerdo. Ridiculizar una idea es la mejor forma de volvernos inmunes a ella. Por eso es importante que quede bien claro para cualquier indeciso, para cualquiera que haya llegado tarde al debate, que las cosas que plantean los anti-vacunas (y los creacionistas y los conspiranoicos y los magufos en general) son estúpidas y peligrosas, dignas de burla y escarnio, como el bufón que se para en medio de la plaza y se proclama rey del mundo (por eso hice hace poco esta recopilación de comentarios de Facebook).



Oh, yo sé que ninguna de estas personas escoge estar equivocada adrede, que todas ellas creen que están haciendo lo correcto por ellas mismas y por sus hijos, que hay razones personales, psicológicas, sociales y culturales por las que un individuo puede ser presa de estas falsas creencias y que no depende exclusivamente de la voluntad. Pero como dije antes, si realmente estas personas ya están más allá de toda persuasión, si ya establecimos que ningún razonamiento, ningún cuerpo de evidencias va a cambiar su forma de pensar, debemos usar el ridículo como anticuerpo que mantenga a raya los memes de esta secta, no sea que infecten las ideas de los demás.

Pero noooo, los buenrolleros dicen que hay que ser comprensivos, respetuosos, tolerantes. Con los antivacunas, aunque estén provocando epidemias de enfermedades a las que ya habíamos derrotado. Con los creacionistas, aunque estén pugnando porque se enseñen falsedades en las escuelas. Con los negacionistas, aunque estén bloqueando acciones políticas y sociales para minimizar los devastadores efectos del calentamiento global. Con toda esa gente que se se cubre orejas y ojos ante la evidencia científica y lucha con trampas, mentiras y estafas para hacer prevalecer sus propias supersticiones. 

Todo por ese afán buenrollista de querer ser tan moralmente superior que ya ni juzgan, que están tan por encima de la humanidad que renuncian a tener criterio; ese afán de ser tan buenazos, de poner la otra mejilla (figurada), de ser  Jesús y Buda, que con tal de no parecer arrogantes, irrespetuosos, prejuiciosos, etnocéntricos o despectivos, se abstienen de usar su capacidad de raciocinio y dejan que la insensatez crezca hasta convertirse en atrocidad, que haya sufrimiento y muerte antes de contaminarse con el pecado de la intolerancia, porque "hay que respetar, ¿quién eres tú para juzgar?".

Pues soy alguien que se podría ver afectado en su salud o en la de sus seres queridos por las acciones estúpidas de los anti-vacunas. Soy alguien que además le emputa que la gente tenga que sufrir cuando existen los medios para evitarlo, que bastante sufrimiento hay en este mundo para que tengamos que tolerar más por buenrolleros.



Lo que yo quiero que los antivacunas y demás fauna por el estilo tengan el mismo prestigio social que los conspiranoicos que se ponen sombreros de papel aluminio para que los extraterrestres no lean su mente. Por ello, creo que el ridículo es un arma poderosa y eficaz para mantener sus ideas en cuarentena. La salud y bienestar de muchas personas de muchas personas está en juego.

sábado, 21 de febrero de 2015

La migraña y yo



Padezco migraña desde los once o doce años de edad. Recuerdo la primera vez que me dio un ataque; me encontraba en Campeche, en casa de unos primos míos que tenían computadora. En mi casa no teníamos, por lo que para mí su Acer era una máquina mágica y maravillosa. Pasé la mejor parte de un fin de semana usando el dichoso aparato, literalmente hasta que la cabeza estaba a punto de reventarme.

Nunca había sentido un dolor tan intenso, y eso que crecí como un niño enfermizo, propenso a toda clase de malestares. Sentía que dentro mi cabeza había algo duro, caliente y que latía presionando para romperme el cráneo. Lloraba de dolor mientras mi madre me ponía paños de agua fría para tratar de mitigarlo. Todos pensamos que el dolor había sido la respuesta de mi cuerpo al exceso de pantallas, pero que se trataba de un caso en particular, jamás de que algo pudiera estar mal conmigo. Más tarde ese mismo año sabríamos cuán equivocados estábamos.

El ciclo escolar había comenzado. Recuerdo perfectamente que estaba en la clase de física, mirando mi libreta, cuando vi por primera vez las luces. Me preocupé mucho, pero no estaba seguro de lo que significaban hasta que comenzó el dolor. Un dolor igual o más intenso que el que sentí la primera vez. Me llevaron a casa, me dieron medicamentos, me pusieron compresas, vomité, lloré, grité desesperado...

Poco después me llevaron con un neurólogo, quien me diagnosticó con migraña. Me dijo que era una condición para toda la vida, pero que era más grave durante la adolescencia debido a los cambios hormonales. Me habló de alimentos y actividades que pueden desencadenar los ataques y me recomendó evitarlos. También me recetó unas medicinas para llevar como tratamiento profiláctico y otras para cuando me atacaran los dolores.

No había mucho más que pudiera hacer, él lo sabía y yo ahora lo sé. Pero la sentencia a padecer migraña por el resto de mi vida no nos dejó satisfechos a mí ni a mi madre. Fue aquí donde entraron todos los charlatanes que, siempre aprovechándose de la desesperación de quienes sufrimos alguna enfermedad crónica por la que la medicina científica no puede hacer gran cosa, desvergonzadamente prometen encontrar la solución a sus males. Homeopatía, acupuntura y magnetoterapia son algunas de las "medicinas alternativas" a las que mi mamá (bendita sea) me sometió en busca de una cura contra la migraña. Ninguna, desde luego, funcionó.

En la universidad tuve el privilegio de ser alumno del escritor José Ramón Enríquez, quien resulta que es otro migrañoso. Él me prestó el fantástico libro del neurólogo Oliver Sacks titulado simplemente Migraña, uno de los mejores tratados de divulgación científica que he leído en la vida. Gracias a este libro puede comprender más sobre la enfermedad que me afligía y desterrar de mi pensamiento algunas creencias equivocadas al respecto.

Sin embargo, no voy aquí a hacer una exposición científica de la migraña. Quiero, en cambio, contarles mi experiencia. Ya les di algunos antecedentes, ahora permítanme compartir con ustedes cómo es y ha sido para mí vivir con migraña.



La migraña no es un dolor de cabeza ordinario. Es un dolor atroz, tan fuerte que se siente como si la cabeza fuera explotar. A veces llega a ser tan fuerte que pienso que sería preferible trepanar mi propio cráneo y dejar que salga lo que sea que está presionando desde adentro (de hecho, la trepanación era una práctica relativamente común para tratar la migraña en tiempos antiguos). 

El dolor siempre se concentra de un solo lado de la cabeza. De ahí su nombre, hemi crania: medio cráneo. En mi caso, los dolores se presentan cada vez en lados alternados; es decir, si en un ataque el dolor me da en el lado derecho, en el siguiente me dará en el izquierdo. De hecho, si después de algún tiempo me viene un ataque, es casi seguro que otro me dará a los pocos días del lado que hizo falta.

Yo sufro de migrañas con aura. No es sólo el dolor, sino todo un complejo de síntomas. Para cada persona es diferente, y en mi caso los ataques de migraña siempre vienen precedidos por alucinaciones visuales. Es algo muy difícil de describir; quizá lo más cercano sea compararlas con esos destellos de colores que se ven cuando pasas de un lugar muy soleado a uno muy oscuro. Son lucecillas danzarinas coloridas y burlonas que se mueven en zigzag. Inician como un punto vago, pero que en cuestión de minutos se extienden por tu campo de visión hasta cubrir una toda una mitad. Entonces empiezan a encogerse de nuevo hasta desaparecer, y es cuando empieza el dolor. Es curioso que siempre el dolor me da en el lado opuesto a donde aparecen las luces; es decir, si las alucinaciones cubren el lado derecho de mi campo visual, me dolerá la mitad izquierda del cráneo y viceversa.



Pero lo peor no son las luces, sino la nada. Esto es imposible de explicar para alguien que no lo haya vivido. Las luces danzarinas forman un arco o un semicírculo y dentro de éste lo que se ve es nada. No un espacio vacío, no una sombra oscura o un resplandor blanco. Es nada, como si una parte del universo mismo hubiera desaparecido. Es la Nada de Michael Ende en La historia sin fin

Déjame tratar de ilustrarte: pon tu dedo índice frente a ti. ¿Lo ves con claridad? Ahora cierra los ojos por unos segundos. ¿Qué veías con los ojos cerrados en el lugar en el que se encuentra tu dedo? Oscuridad, ¿no? Ahora, coloca tu dedo detrás de nuca (no vires la cabeza). ¿Qué ves en el lugar en donde se encuentra tu dedo? Exacto: nada. Así es como se ve. Deja que eso se asiente un momento.

Otros síntomas que anuncian ataques pueden ser escuchar zumbidos o silbidos muy agudos, como lo que quedas escuchando después de haber pasado una noche en el antro más escandaloso de la ciudad. Ese tiiiiiiiiiiiii molesto. Bien, en ocasiones yo lo escucho de forma espontánea antes de un ataque, pero a veces me viene completamente al azar, y como viene se va. Un ataque me puede sobrevenir a los pocos días, o puede ser que no pase nada.

También en una ocasión perdí la capacidad de enfocar. Todo lo veía doble, como si estuviera haciendo bizco. Un ataque de dolor especialmente intenso me empezó poco después de que recuperé la vista. En otra ocasión llegué a experimentar sinestesia. Veía el dolor. Se ve como luces verdes y rojas que palpitan.



Además del dolor de cabeza, el síntoma más común son las náuseas, una ganas de vomitar muy fuertes. Mientras vomito el dolor alcanza niveles apenas humanamente tolerables, pero después de que vacío mis entrañas en el inodoro he liberado suficiente presión y siento algo de alivio (y mucho cansancio) que me permite quedarme dormido con más facilidad. Últimamente las náuseas son poco usuales, pero en vez de eso siento muchas ganas de ir al baño; supongo que es otra forma, menos brutal, en la que mi cuerpo busca liberar presión.

Un síntoma más es una extraña sensación de tener intenso calor en la cabeza, pero mucho frío en el cuerpo; tanto frío como para temblar y tanto calor como para sentir la necesidad de meter la cabeza en un balde con hielos.

Algunos medicamentos y drogas y ciertas actividades pueden darme algo de alivio, pero lo único que logra detener el dolor es que yo pueda quedarme dormido por completo, totalmente inconsciente. De hecho, esas medidas que tomo tienen como objeto darme el suficiente alivio para que pueda dormir. 

¿Qué me ayuda a cumplir este propósito? Darme un baño de agua tibia que me relaje es un buen inicio. Lo ideal es encerrarme en una habitación lo más oscura posible, aislada de ruidos molestos y de preferencia con aire acondicionado. Aplico frío en la parte adolorida; tengo compresas de gel siempre en el congelador, listas para usarlas cuando las necesite. Si tienes cerca un alma caritativa que pueda ayudarte a tener un orgasmo eres un ser humano afortunado, pero la verdad es que un paciente con migraña no es la persona más sexy del mundo, y si yo estoy indispuesto con un ataque eso significa que mi esposa se tiene que chutar la chinga de atender la casa y los niños, por lo que no se puede permitir usar tiempo y energía en consentirme de esa manera.

He pasado por diversos medicamentos para tratarme la migraña. Quadrax y Zomig estuvieron en mi botiquín durante muchos años, pero no sé si realmente nunca me ayudaron mucho o es que me fui haciendo insensible a ellos. Hoy, si el dolor no es muy intenso, lo puedo tolerar con una buena dosis de Excedrin, u otra mezcla de aspirina + paracetamol + cafeína. Si el dolor es muy intenso de plano uso Tramadol. En mi afán de poder quedarme dormido me he tomado algún Tafil.

Mi madre solía darme un aceitito chino, el único de todos esos remedios alternativos que me daba algún resultado. Su olor a mentol y eucalipto me relajaba y al aplicarlo en una sien el aceite me entumecía el área, reduciendo el dolor.



Pero para estos casos nada supera a la cannabis. Sí, lo admito abiertamente: he usado marihuana para tratarme durante mis ataques de migraña. Alivia el dolor casi hasta desaparecerlo, inhibe las náuseas y me relaja lo suficiente como para poder dormirme, y también reduce el malestar que me dejan las secuelas. Lo malo es que obviamente es ilegal (y difícil de conseguir para un burguesito insulso como yo), y que al fumarla me irrita por el calor y por el humo, de hecho aumentando el dolor ligeramente antes de que el tetrahidrocannabinol haga efecto y empiece a sentir alivio. Si la marihuana medicinal fuera legal, podrían hacerse pastillas de cannabis para que los pacientes de migraña pudiéramos tomarlas y acostanos a dormir, sin necesidad de lidiar con narcomenudistas o amigos hippies, sin vernos a obligados a aceptar un producto de calidad dudosa, y sin tener que consumirla fumándola, actividad no es muy agradable que digamos. ¡Legalícenla!

Mencionaba las secuelas. Después de "dormir la migraña" (un sueño incómodo, muy a menudo acompañado de horribles pesadillas) despierto casi sin dolor. Es decir, ya no me duele todo el tiempo, sólo cuando hago algún movimiento brusco, me inclino o me levanto de golpe, toso o estornudo. Entonces se siente como si dentro de mi encéfalo tuviera colgando un tumor de carne caliente y palpitante que se golpea contra las paredes de mi cráneo. Pero si me quedo tranquilo, es bastante tolerable.

Al despertar de la migraña siento una fatiga total, una astenia que me impide moverme más que con suma lentitud. También siento mucha tensión en todas mis articulaciones, como si todo mi cuerpo hubiera estado engarrotado y necesitara estirarse, pero de poco en poco porque duele moverse de nuevo. Extrañamente, me da mucha hambre, con un antojo en particular por alimentos salados y grasosos. No sé por qué será esto.



Con la migraña también me viene un profundo bajón emocional, casi como una depresión exprés. Me pongo muy sensible: toda agresión o adversidad me producen una seria desazón y a menudo tengo ganas de llorar... y lloro. Más de una vez he tenido pensamientos suicidas durante el ataque y sus secuelas. Sé que todo es porque la química de mi cerebro me juega malas pasadas, pero no lo puedo evitar. Un poco de dulzura y comprensión son necesarias para sobrellevar esta etapa.

Otros síntomas relacionados con la migraña se me presentan aún cuando no estoy en un cuadro migrañoso. Ya mencioné los zumbidos que escucho de vez en cuando. A menudo también me dan dolores de cabeza "leves", de ésos que puedo tratar con un par de aspirinas. A veces las venas y arterias de mi cabeza y cuello laten tan fuerte que se puede sentir fácilmente y hasta ver a simple vista. Si me ponen un estetoscopio al pecho o me toman el pulso en la muñeca todo parece normal, pero si tocan mi cuello o mis sienes las sentirán retumbando de forma que asusta. En esas ocasiones los latidos son tan fuertes que puedo verlos: visualicen que la imagen que tienen frente a ustedes late con fuerza y se deforma con cada sístole y diástole. Tum-tum, tum-tum, tum-tum...

La luz me tortura cuando tengo un ataque de migraña, pero de por sí me es molesta, incluso en la vida cotidiana. Desde chico he huido de la luz y buscado la oscuridad. Me es casi imposible dormir si hay alguna fuente de luz en la habitación, algún resquicio por el cual se cuelen los rayos luminosos. Puedo hacerlo si el nivel de luminosidad es más o menos parejo, pero cuando hay por ejemplo un foquito o una rendija por la que se cuela la luz exterior, esto casi siempre me produce dolor de cabeza.

Por cierto, ya les he hablado de las medidas que me ayudan a paliar el dolor, ahora mencionaré las cosas que me lo provocan. Para cada persona es diferente; por ejemplo, existe una lista estándar de alimentos que se sabe que pueden desencadenar ataques, pero en realidad no a todos les afectan todos los alimentos de la lista. En mi caso, no me hace mal el chocolate (por fortuna, porque la vida no tendría sentido sin él) ni las fresas, los lácteos o los embutidos.

Sí, en cambio me hacen mal el café, las bebidas energéticas tipo Red Bull y la cerveza, lo cual no es tan malo porque ni me gustan. Tampoco es que me causen ataques invariablemente, pero si consumo mucho de estas bebidas, o muy seguido, es casi seguro que me dará migraña en los días siguientes. Eso es una lata porque ahora, que ya he llegado a los 30, a veces necesito café para poder quedarme trabajando durante la noche. Al final he decidido que las migrañas no valen la pena y lo dejé casi por completo.



Los cítricos me pueden causar ataques de migraña inmediatos. Puedo tomar una naranjada, o comer algún dulce de limón sin problemas, pero chupar una naranja natural o comerme una mandarina a gajos casi de seguro me provocará una migraña ipso facto.

El vino tinto puede provocarme ligeros dolores de cabeza, pero nada que no pueda controlar con aspirinas; sólo si de plano me emborracho me arriesgo a una migraña, pero de todos modos yo sólo bebo con moderación y desde hace muchos años que no me embriago.

Las luces brillantes e intermitentes y los ruidos fuertes, agudos y repetitivos pueden causarme migraña. También la falta de sueño, el saltarme alguna comida, el intentar dormir con la luz prendida o el pasar mucho tiempo sin tener sexo (es en serio). Y por supuesto el estado de ánimo influye: el estrés, el coraje o la tristeza profunda pueden producirme ataques. Curiosamente, la migraña tiene la decencia de esperar a que los momentos de mayor intensidad emocional hayan pasado antes de presentarse. Es decir, si ando muy estresado durante días porque tengo que terminar algún deber, la migraña aparece ya una vez que he concluido y bajado la guardia. Es como si mi cuerpo esperara a cumplir con sus obligaciones antes de decir "ahora sí nos ponemos fuera de servicio".



Lo más difícil a lo que un paciente de migraña se enfrenta, después de la enfermedad en sí, es a la incomprensión de los demás. La migraña es una enfermedad benigna, no el sentido de que te haga algún bien, sino que no daña el organismo. Tampoco tienen síntomas visibles, excepto la cara de sufrimiento que ponen quien la sufre (y el vómito, cuando lo hay). Es decir, para una persona es imposible ver la migraña, y entonces le es muy difícil hacerse una idea de lo mucho que la persona está sufriendo.

Uno puede recibir empatía por parte de los demás las primeras veces que explica "tengo migraña". Pero esa empatía se convierte rápidamente en fastidio cuando ven que los ataques se vuelven frecuentes. La gente tiende a culparte de tus migrañas, creen que depende de tu voluntad, que lo único que tienes que hacer es relajarte y concentrarte y convencerte a ti mismo de que no existe el dolor. Creen que si te da migraña es que no te estás cuidando, que no estás haciendo lo suficiente para evitarlo.

Y pues no: uno puede hacer algunas cosas para reducir la incidencia y la gravedad de los ataques, pero ultimadamente éstos se dan de forma aleatoria. Algo que me enseñó el libre de Oliver Sacks es que finalmente nadie sabe a ciencia cierta por qué se da la migraña y que no tiene cura.

Pero los demás (jefes, colegas, amigos, incluso tu propia familia) llegan a pensar exageras o provocas tus migrañas para zafarte de tus responsabilidades, como si pudiera existir algún quehacer tan tortuoso que fuera preferible padecer un ataque. Piensan que pedir oscuridad y silencio para convalecer son sólo pesadeces tuyas. Esto es especialmente doloroso cuando eres una persona que se esfuerza por cumplir con su deber y demostrar que es responsable. En cuanto la enfermedad ataca te conviertes en un estorbo, en un fastidio, porque quedas incapacitado y ya no puedes hacer las cosas, y en este mundo los demás te valoran por lo que puedes hacer y cómo eso los beneficia o perjudica. Te sientes Gregorio Samsa convertido en cucaracha.



Lo cierto es que aquel primer neurólogo tenía razón: mis ataques de migraña fueron mucho peores en la adolescencia. El dolor me duraba por horas, las náuseas y vómitos eran casi inevitables, el ataque y sus secuelas me dejaban incapacitado por lo menos durante dos días, y a menudo me tenían que inyectar analgésicos. Después de los 20 años mis ataques se hicieron menos frecuentes e intensos. Podía vivir seis meses o más sin tener uno, el dolor se iba con unas tres o cuatro horas de descanso y las secuelas se esfumaban en cosa de 24 horas.

Recientemente las migrañas se han hecho otra vez muy frecuentes. En mes y medio he tenido cinco ataques, casi uno por semana. También han sido tan fuertes como cuando estaba en la adolescencia. He vuelto a ir con un neurólogo, el cual me ha recetado un nuevo tratamiento, además de indicarme algunos cambios en mi estilo de vida: comer menos alimentos procesados, hacer más ejercicio al aire libre y tomar mucha agua. Lo estoy intentando.

Hace años, motivado por la lectura de Oliver Sacks escribí este cuento en el que plasmo la experiencia de un ataque de migraña (fue publicado en la revista Este País... sólo lo menciono por farol). También les incluyo aquí un artículo del gran Sacks. Espero que con estos textos pueda contribuir un poco al entendimiento de esta enfermedad y lo que sufrimos quienes la padecemos.  Lo que los pacientes de migraña necesitamos es precisamente eso: un poco de comprensión y paciencia.

viernes, 13 de febrero de 2015

Y tú... ¿eres Charlie? (Parte II)





MAIK: Hola, estamos de vuelta en esta segunda parte de nuestra mesa redonda sobre los asesinatos de Charlie Hebdo en París, en enero del año pasado. En la primera parte de esta charla, hablamos acerca de la libertad de expresión; en esta otra trataremos de la islamofobia creciente en Europa y de los orígenes del terrorismo.

La comprensión y el diálogo son vitales en un mundo en el que el acercamiento entre culturas distintas es inevitable en la vida cotidiana. Sin renunciar al derecho que todo ser humano tiene de burlarse de lo que le dé gana, creo que en muchas ocasiones es más productivo tratar de comprender al otro. Por eso quiero empezar la sesión de hoy cediendo la palabra a algunas personalidades musulmanes, que explican el porqué encuentran las caricaturas de Charlie Hebdo ofensivas:

NAIMA EL AKIL: Para los musulmanes el profeta Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Dios sean con él), es el ejemplo a seguir. Su vida y sus enseñanzas constituyen, junto con el Corán, la principal fuente del Islam. Es el ser humano más querido y admirado por los musulmanes, de hecho el amor hacia él forma parte de la esencia de las creencias islámicas.

Por ello, por supuesto que cualquier ataque u ofensa en su contra es asumida por cualquier musulmán como un ataque directo contra él. Pero ese amor hacia el profeta como exigencia religiosa se traduce en el propio islam en la exigencia de seguir y vivir de acuerdo a su ejemplo.

Con todo esto lo que quiero decir, es que claro que la ofensa contra el Profeta nos afecta como musulmanes, claro que se rechaza y se denuncia. Pero nada justifica la violencia ni el terror, nada justifica el ataque a lo más sagrado que es la vida humana.

Considero que es mucho más ofensivo hacia el profeta Muhammad, hacia sus enseñanzas y los musulmanes en general, cualquier acto de violencia que se haga, cualquier ataque contra seres humanos, alegando supuestamente hacerse en defensa del Islam, que millones de caricaturas.

MOHAMED SAID ALILECH: En primer lugar queremos dejar nuestra condena a los atentados de París y decir que es algo injustificable. Bajo ningún concepto se puede matar a los inocentes.

El Islam no llama a matar incluso ante una ofensa, ante un insulto, nunca la reacción debe ser esa porque el mismo profeta no lo hacía. Le hicieron de todo, pero nunca él mató a nadie por haberle insultado sino que todo lo contrario, les trataba bien y se sorprendían los mismos que le insultaban de la reacción tan serena. Eso era motivo para que abrazaran el Islam.

La figura del profeta está protegida para nosotros y no se va a afectar porque uno publique una foto o diga alguna cosa o haga algún chiste.

Decir que los musulmanes y cristianos reaccionan en forma diferente cuando ofenden a sus profetas es un cliché. Creo que la reacción es idéntica y la sensibilidad es la misma, creo que los que aman a Jesús lo aman de la misma manera que los que aman a Mohamed, el profeta del Islam.

Pero hay situaciones que se utilizan en los medios y se estigmatiza a toda una comunidad. También tuvimos por ejemplo el atentado de Noruega cuando Anders Breivik mató a 77 personas en nombre del Cristianismo. En los medios occidentales no se enfocó de la misma manera, se habló de un desequilibrado mental, de personas fanáticas, y se cerró la página.

Pero cuando se habla de un episodio relacionado de la misma manera con el Islam se habla de que toda la comunidad musulmana es violenta o reacciona con medidas totalmente fuera de control, esto es un cliché.

OMER EL HAMDOON: Los musulmanes siempre han estado en contra del uso de imágenes en general porque sienten que esto puede conducir a la idolatría. Hay instrucciones claras de no usarlas.
Pero las imágenes que ofenden son las que ridiculizan. Los musulmanes no ven por qué la necesidad de divertir a algunas personas a la expensa de otros. Para los musulmanes la religión es algo muy profundo, muy cercano a su corazón.

El profeta del Islam es considerado lo mejor de la creación de Dios, el mejor hombre que caminó sobre la Tierra, el ejemplo a seguir. Para muchos es más importante que sus familias y que si mismos. Muchos musulmanes aceptarían que se burlen de sus familias, pero no que ridiculicen al profeta.



MAIK: Tras los atentados ha habido varias voces llamando a la “comunidad musulmana” a disculparse o deslindarse de esta forma de violencia. Entre estas voces se encuentra la de Rupert Murdoch. Básicamente, están diciendo que, a menos que los musulmanes se deslinden explícitamente de las acciones de los extremistas, estará implícitamente sancionándolas. Se dice que debería haber una demarcación clara entre musulmanes violentos y musulmanes pacíficos… ¿Qué opinan de eso?

JAVARIA AKBAR: Si un extraño te exigiera que te disculpes por algo que ni hiciste, ¿qué le dirías? La mayoría de nosotros le diríamos que dejara de ser tan agresivo, que nos dejara en paz, que encontrara al verdadero culpable, porque ésa sería la forma más sensata de lidiar con alguien que no está entendiendo para nada el punto.

Entonces me parece extraño que tantos cruzados de las teclas parecen demandar que los musulmanes moderados alrededor del mundo se pongan de pie y se disculpen por el ataque sinsentido contra Charlie Hebdo perpetrado por extremistas islámicos.

Los terroristas barbáricos que se describen a sí mismos como musulmanes no tienen nada que ver conmigo, mis creencias, mi alma y mi persona. Disculparme por sus atroces crímenes tiene poco sentido para mí cuando no tengo absolutamente nada en común con ellos, y un nulo entendimiento de su grotesca interpretación del Islam. ¿Por qué debería responsabilizarme por los pecados de alguien más, pecados que ni siquiera puedo empezar a comprender?

Cuando la English Defence League realizó manifestaciones en mi ciudad, nunca pensé que fuera el deber de los británicos blancos no racistas el organizar una marcha para disculparse. No tenían que pedir perdón por las acciones de intolerantes porque ellos mismos no lo son. ¿Aprecio si los activistas manifiestan su oposición al racismo? Claro que lo hago, como aprecio todas las formas de humanitarismo. Pero también reconozco que esto puede lograrse sin disculpas que no sirvan a más propósito que el de aplacar a quienes no entienden el punto.

Muchos musulmanes y grupos islámicos están condenando el ataque. Yo lo condeno también, no sólo como musulmana, sino como hermana de cualquiera que crea en la santidad de la vida humana.

MICHAEL MUHAMMAD KNIGHT: El pasado jueves, las oficinas de Colorado de la National Asociation for the Advancement of Colored Peopled [NAACP] fueron atacadas con explosivos caseros. El FBI tenía como sospechoso a un hombre blanco de mediana edad que conducía una pickup. Si este hombre resulta ser culpable, su acto de terrorismo encaja perfectamente con la tradición estadounidense de gente blanca que bombardea las iglesias, hogares y centros comunitarios de los negros.

Tras este atentado no hubo cuestionamientos sobre si el incidente refleja la incapacidad de la gente blanca de vivir en una sociedad diversa. Tampoco los comentarios sobre el ataque usaron términos como “barbarismo” o “civilización”, especularon lo que significa ser moderno, o cuestionaron si la gente blanca había expresado suficientemente su pena e indignación al respecto. Los medios no pidieron declaraciones colectivas de una imaginaria “comunidad blanca” ni citaron historias de las conquistas europeas y americanas de conquista y destrucción como prueba de que no se puede confiar en la gente blanca.

KAREM ABDUL-JABBAR: Cuando el Ku Kux Klan quema una cruz en el patio de un hogar negro, nadie exhorta a los cristianos prominentes a explicar cómo esos actos no son verdaderamente cristianos. Eso es lo que otros musulmanes y yo anhelamos: el día en que esos terroristas que alaban al Profeta Mahoma o a Alá mientras desvirtúan sus verdaderas enseñanzas sean reconocidos al instante como bravucones disfrazándose de musulmanes.



MAIK: Pues no estoy seguro si se puede hablar de un verdadero Islam y un falso Islam, como tampoco de si se puede hablar de un verdadero cristianismo y un falso cristianismo. Ultimadamente, las religiones son creencias sin bases objetivas y con muchas interpretaciones, y no hay forma de decir que unas son más “verdaderas” que otras. Pero ciertamente se puede y se debe entender que algunas de esas interpretaciones son más humanas que otras, que unas son más abiertas a los valores de la convivencia pacífica, la libertad individual, el diálogo y el respeto a los demás. Creo que la mayoría de las personas interpreta sus religiones de una manera que le permita convivir con los demás, y por eso me parece mezquino e injusto e identificar a todos los musulmanes con los terroristas, aunque todos digan creer en las mismas deidades y seguir los mismos textos sagrados.

MAURICIO-JOSÉ SCHWARZCualquiera que considere que todos los musulmanes son terroristas es un imbécil, un ignorante, un fanático o un desinformado, pero el problema es de él y sólo de él. Se le puede informar, se le puede explicar, se le puede aclarar o se le puede mandar muy lejos por decir estupideces, pero nada más. ETA es una organización terrorista que mató a casi 900 personas en nombre de la independencia del País Vasco... ¿era necesario insultar a los vascos no violentos llamándolos "vascos pacíficos" para ponerlos en el mismo nivel que los "terroristas vascos"? Yo creo que no. Había una mayoría de vascos y una minoría de terroristas vascos. Como hay corsos y una minoría de terroristas corsos.

A mis amigos musulmanes, a mis héroes musulmanes, a los musulmanes que admiro y respeto, no me atrevería a llamarles "musulmán pacífico", porque sería una ofensa. Esa designación implica que "musulmán" tiene por sí mismo la implicación de violencia y terrorismo, precisamente, y que hay que aclarar que ellos son "musulmanes pero de los buenos". Me parece pésima idea y profundamente discriminatoria. Están los musulmanes y luego hay algunos que se tienen que diferenciar indicando que son terroristas o militantes o violentos.

Además la confusión "musulmán-terrorista" generalmente la hace la ultraderecha, que no es menos enemiga de las libertades, los derechos y la cultura de la Ilustración que los integristas violentos. No creo que sea razonable actuar atendiendo a los dictados de la ultraderecha.



MAIK: Parece que se nos viene un futuro islamófobo en Europa y Norteamérica. La derecha xenófoba debe estar disfrutando de este acontecimiento: no sólo dañaron a una publicación que le era incómoda por hacerla constante objeto de sus burlas, sino que además la coyuntura les permite satanizar a sus viejos enemigos, los extranjeros, los inmigrantes, los diferentes. Y, sobre todo, esto les permitirá acceder a cotos de poder. ¿Cómo ven ustedes este panorama?

MICHAEL MUHAMMAD KNIGHT: En Europa la violencia contra los musulmanes va en ascenso. Crímenes de odio contra musulmanes se han incrementado un 65% en 2014. En la década pasada, 40% de las mezquitas en Holanda han sido objeto de actos violentos. Una reciente ola de ataques se dirigido a mezquitas en Suecia. Pero, de alguna forma, el terrorismo blanco e islamófobo no ha sido acordemente reconocido como una crisis global.

Mike Morell, antiguo director interino de la CIA, dijo en la CBS, para la que es un consultor en asuntos de seguridad, que el tiroteo en Charlie Hebdo ha sido el peor atentado terrorista en Europa desde los ataques en Londres de julio de 2005. Convenientemente olvida que el nacionalista blanco Anders Behring Brievik mató en 2011 a 77 personas con la esperanza de salvar a Europa de la dominación musulmana.

El terrorismo es perpetrado en contra de los musulmanes alrededor del mundo, pero los musulmanes abrumadoramente responden a la violencia, el acoso y llamados a su aniquilación masiva explicando que son pacíficos y racionales. Similarmente, tras el bombardeo de la NAACP, los afroamericanos no hicieron un trending topic del hashtag #KillAllTheWhitePeople en Tiwtter. Sin embargo, el hashtag #KillAllTheMuslims fue publicado por toda la red social después del ataque contra Charlie Hebdo, ejemplificando las respuestas reaccionarias de algunos blancos cuando se enfrentan a actos de violencia aislados cuando éstos son perpetrados por gente que no luce o reza como ellos.

SANTIAGO ALBA RICO: Lo verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia, precisamente para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo- provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo criminal. La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el hecho de que borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin justificar de alguna manera el crimen; tiene que ver con el hecho de que la violencia es actualidad pura, y la actualidad pura está siempre preñada del peor futuro imaginable. Los asesinos de París sabían muy bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia y qué efectos iban a producir.

El problema del fascismo y de su violencia actualizadora es que se trata siempre de una respuesta. El fascismo está siempre respondiendo; todo fascismo se alimenta de su legitimación reactiva en un marco social e ideológico en el que todo es respuesta y todo es, por tanto, fascismo. El contexto europeo (pensemos en la Alemania antiislámica de estos días) es el de un fascismo rampante. En Francia concretamente este fascismo blanco y laico tiene algunos valedores intelectuales de mucho prestigio que, a la sombra del Frente Nacional de Le Pen, llevan calentando el ambiente desde púlpitos privilegiados a partir del presupuesto, enunciado con falso empirismo y autoridad mediática, de que el islam mismo es un peligro para Francia.

La islamofobia tiene tanto fundamento empírico -ni más ni menos- que el islamismo yihadista; los dos, en efecto, son fascismos reactivos que se activan recíprocamente, incapaces de hacer esas distinciones que caracterizan la ética, la civilización y el derecho: entre niños y adultos, entre civiles y militares, entre bufones y reyes, entre individuos y comunidades. “Matad a todos los infieles” es contestado y precedido por “matad a todos los musulmanes”.

HAMED ENOICHI: Vendrán días muy tristes en las redes sociales y los medios arderán. Siempre que pasan estas cosas le sigue una ristra de comentarios que lo único que hacen es aumentar la náusea, el asco y la tristeza. Unos justifican el horror, otros culpabilizan al tuntún, otros iluminados proponen soluciones como una guerra total (¿?), otros piden venganza, otros piden cruzada, otros vuelven a polarizar el mundo exactamente como hacen los fanáticos de la supuesta otra orilla. Y así es como se consigue lo que los intolerantes quieren: Polarizar el mundo. Islam contra Occidente u Occidente contra el Islam; y la gente suele caer en la trampa sin saber que los yihadistas a los que más matan, sin cesar, es a musulmanes. Que a los que decapitan en mayoría son a musulmanes, aunque aquí sólo duela cuando decapitan a un reportero occidental, a un yazidí o a un cristiano como si los demás no fuesen humanos, como si no mereciesen atención o estima de la gente de aquí. El yihadismo es una guerra contra la humanidad, no contra Occidente. Si al final Occidente acaba comparando Islam con terrorismo y trata a justos por pecadores, la gran mayoría de musulmanes sí que verá a Occidente como un enemigo; y entonces sí que ya estará la bomba preparada para que alguien prenda la mecha.




MAIK: No podemos dejar de mencionar al heroico Ahmed Merabet, el policía musulmán que murió defendiendo a los colaboradores de Charlie Hebdo. También es necesario honrar a Lassana Bathily, otro musulmán que salvó la vida a los clientes de una tienda kosher cuando ésta fue tomada por los terroristas. Estos hombres también son el Islam, y reconocer su valentía y su integridad.

Es cierto que hoy en día los grupos integristas religiosos que hacen más ruido y provocan más terror son los musulmanes: Al Qaeda, Boko Haram, Estado Islámico… Pero su nos atenemos a la historia de las tres grandes religiones abrahámicas encontraremos episodios de violencia intolerante en todas ellas. En los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el Islam hay llamados a ejercer la violencia contra los infieles y los enemigos. El Islam no es esencialmente más violento que el cristianismo o el judaísmo, o ninguna otra religión. ¿Entonces por qué es el terrorismo islámico el más preocupante?

La respuesta no puede ser hallada sencillamente en el Islam mismo; sus causas deben una mezcla de factores políticos, sociales, económicos, históricos y culturales. Tratemos de rastrear el origen del terrorismo en explicaciones más inteligentes que sólo decir “es que el Islam es violento” o “es que los musulmanes no pueden vivir en el mundo civilizado”.

KAREEM ABDUL-JABBAR: La violencia cometida en nombre de la religión no tiene que ver con la religión: ultimadamente se trata de dinero. La película de 1976, Todos los hombres del presidente dio en el clavo cuando redujo el laberinto del escándalo de Watergate a una simple frase: “sigue el dinero”. Olvídense de los matones que llevan a cabo los actos de violencia, ellos no son diferentes a drones manejados a control remoto. En vez de señales de radio, sus pilotos usan dogma selectivo para manipular sus acciones. Pervieran el Corán a través de omisiones y falsas interpretaciones.

¿Cómo es acerca del dinero? Cuando uno se fija en los objetivos de estos ataques terroristas, se ve que no se trata de asustarnos hasta cambiar nuestro comportamiento. El ataque contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre no asustó a América a abrazar el Islam. La fatwa en contra de Salman Rushdie no impidió la publicación de Los versos satánicos. Como todos los ataques terroristas en Occidente, sólo fortalecen nuestra resolución.

Así que el ataque en París, como la mayoría de los otros, no busca cambiar el comportamiento de los occidentales, sino que es el equivalente a presentarse en una habitación, lucir los músculos y esperar que eso cause algunos suspiros de admiración. En este caso, los suspiros son más reclutas y más donativos para mantener viva la organización. Ellos tienen que probar constantemente que son más relevantes que otros grupos terrorista. Es sólo negocio.


MAIK: Este video es anterior a los atentados contra Charlie Hebdo, pero lo incluyo aquí porque es muy actual. Luego continuamos con el intercambio:




MAIK: Siguiendo esta línea de ideas, una cosa que es necesario entender, tanto por parte de izquierdistas que ven al extremismo islámico como una reacción de legítima lucha antiimperialista, como por parte de los derechistas que no entienden la diferencia entre Islam y terrorismo islámico, es que el extremismo es un fenómeno relativamente reciente, que no forma parte de las culturas milenarias que comparten el Islam como religión, ya sean árabes, turcos, persas o pakistaníes.

AAMER AHMED KHAN: Las reacciones extremistas a las imágenes del profeta Mahoma no siempre fueron comunes en Pakistán. Pero esta actitud creció con el comienzo de la guerra en Afganistán en 1979, cuando el Estado declaró un proceso de "islamización" para alentar a la gente a unirse a la llamada yihad o guerra sagrada en territorio afgano.

El impacto de esa islamización fue el extremismo y la intolerancia ante cualquier forma de disenso y las reacciones extremas ante las caricaturas del profeta son sólo una manifestación de eso.

Las reacciones tienen que ver con el contexto en que la gente creció. No debemos olvidar que el 70% de los 200 millones de habitantes de Pakistán tienen menos de 30 años. O sea que nacieron luego del comienzo de la guerra en Afganistán y por ello han conocido principalmente una versión extrema e intolerante del Islam.

Ésa es la principal razón de la gran tolerancia a los crímenes cometidos en el nombre del Islam, sea terrorismo o linchamiento de acusados de blasfemia. La mayoría de los grupos extremistas en Pakistán ven cualquier tolerancia hacia algo con lo que no están de acuerdo como una pérdida peligrosa de su espacio político. Pretenden defender la religión, pero en realidad defienden su espacio político.

En ese sentido, las creencias religiosas extremas no son mucho más que una afirmación cínica de una política que no es nada pluralista.

OLIVER TONNEAU: Pocas personas hoy en día saben que hubo un periodo, desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX, llamado Nahda, o Renacimiento, que vio un amplio proceso de secularización desde Marruecos hasta Turquía. Pocas personas se preocupan por recordar que, en los 50 y 60, las mujeres que usaban el velo eran una reducida minoría en Túnez, Argel o incluso en el Cairo. Esto no significa que ellas no fueran musulmanes, aclaro. Justo como en Occidente había muchas chicas cristianas que tenían sexo antes del matrimonio y tomaban la píldora anticonceptiva, los principios estaban evolucionando, con algunas tensiones inevitables.

Fue sobre las cenizas de la Nahda que los fundamentalismos como los conocemos emergieron. Digo “emergieron”, porque no debemos dejarnos engañar por los fundamentalistas que claman restaurar el Islam a su pureza original. La ideología que ellos promueven –literal, violenta, legalista, estrecha de mentes, ultramundana- es una novedad radical en la historia del Islam. Es la perversión dramática de una cultura. Entonces, ¿cómo tuvo lugar esta perversión? Es aquí donde la historia se pone compleja –más compleja que esa narrativa de Occidente versus Islam.

Los movimientos anti-colonialistas en el antiguo imperio francés (en Túnez, Argelia, Marruecos, pero también en Egipto) fueron seculares (lo que desde luego no significa que sus miembros fuesen ateos): ellos intentaban crear modernos estados-nación independientes del tutelaje de explotadores occidentales. Pero el caos durante y después de las guerras de independencia (por el cual Occidente tiene una seria responsabilidad), proveyó de una excelente oportunidad para fanáticos de todo tipo, que resentían profundamente la evolución de sus países, un regreso a preeminencia con todo y venganza.

Así que hoy Francia es hogar para muchos árabes, algunos de ellos musulmanes, muchos de los cuales llegaron perseguidos en sus países de origen en la década de 1960. Estuvieron expuestos al racismo, desde luego, especialmente en sus lugares de trabajo, acosados por la policía y tratados como ciudadanos de segunda clase. Entonces pelearon por la igualdad y la justicia, con el apoyo de muchos en la izquierda política, por ejemplo durante la Marche des beurs en 1983. Créanlo o no, ninguno de los protagonistas hacía reclamos religiosos: no marchaban como musulmanes, sino como ciudadanos franceses que demandaban que Francia les diera realmente Libertad, Igualdad y Fraternidad.




ILYA U. TOPPER: Los“patriotas” de derechas están metiendo la cabeza en la arena cuando denuncian la inmigración como causa de los males: ni fueron violentos los musulmanes que llegaron a Europa hace dos generaciones, ni lo son los que llegan hoy. No existe un flujo de yihadistas de Siria, Marruecos o Iraq a Europa. Existe un flujo de yihadistas de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Austria hacia Siria. Europa no importa terroristas islámicos: los exporta.

Pedir cerrar la puerta a la inmigración musulmana como hacen tantos “patriotas”, equivale a cerrar las ventanas de una casa para combatir el mal olor de las cañerías.

Y son ellos, los “patriotas” de derechas, esos que se manifiestan con una gran cruz para mostrar su oposición a la “islamización de Occidente”, ellos y sus mayores, quienes tienen la culpa que esto sea así. A los magrebíes y turcos que llegaron a Europa en los años sesenta y setenta no les faltaba voluntad de integrarse; explotados como mano de obra barata, les faltaban medios. Empezando con un punto clave: el aprendizaje del idioma. Quizás no hicieron suficiente esfuerzo. Pero no debe olvidarse que cierto racismo de la población (un racismo corriente, dirigido contra cualquier obrero de origen campesino, moreno, turco, magrebí, siciliano o andaluz) les puso un muro adicional, les cerró las puertas, les hizo entender que no eran bienvenidos.

Se replegaron. Ignorantes en todo a lo que se refiere al islam o a la cultura intelectual, literaria, de sus países de origen, criaron a sus hijos en un ambiente suspendido entre dos mundos, sin pertenecer a ninguno. Y también sus hijos se dieron cabezazos contra este muro: hasta hoy, tener un apellido magrebí en Francia hace desplomarse las oportunidades en el mercado laboral.

Se quedaron, pues, en el barrio. Viendo la televisión. Esa televisión que algún día empezó a poblarse, por obra y gracia de la parabólica, con predicadores vestidos de blanco que se dirigían a “los musulmanes”. A ti, sí: a ti. Tu vida tiene sentido ante Dios y la historia, les dijeron, si cumples las leyes divinas y garantizas que tu hermana no se pasee con hombres blancos. Que no se pasee con hombres, vaya.

Así se fue creando el gueto. Un gueto en el que se ha ido cristalizando una extraña cultura que guarda recuerdos de la gastronomía magrebí o turca, pero que se ha modelado según el ideario del islam que han difundido los telepredicadores y los imames del barrio. Estos imames que han ido apareciendo por doquier, sin que se sepa siempre muy bien quién les paga el salario.

OLIVER TONNEAU: Seamos claros: el fundamentalismo no es causado por la inmigración desde países musulmanes. Es muy fácil demostrar eso: musulmanes han migrado a Francia desde la década de los 50 y la cuestión del fundamentalismo sólo emergió en los últimos 15 años. El fundamentalismo es algo nuevo, algo que ejerce una fascinación en los jóvenes desarraigados de Francia en general –no en musulmanes en general. De hecho, la generación más vieja de musulmanes franceses está aterrorizada por este fenómeno. Después de la matanza de Charlie Hebdo, los imames demandaron que el gobierno tomara acciones contra los sitios web y las cadenas de televisión de propaganda fanática.

Francia tiene una larga tradición de un Islam secular, completamente compatible con las leyes de la República, pero en guerra con los fundamentalistas. En los 90, el imam de París fue baleado por fanáticos cuya violencia él denunciaba; más recientemente, el imam de Drancy, quien expresó su desagrado hacia Charlie Hebdo, pero condenó firmemente la fatwa que Al Qaeda invocó contra la revista, fue condenado a muerte por dicha organización terrorista y ahora vive bajo protección policiaca.

Entonces la cuestión es: ¿cómo es que una fracción de la juventud francesa (blanca, negra o árabe) es tan receptiva al fundamentalismo? La respuesta a esta pregunta no puede ser directamente rastreada a “es que Occidente bombardea países musulmanes”. Creo que tiene que ver primero con el completo fracaso de la República para cumplir sus promesas de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

En un hermoso libro titulado La Démocratie de l’Abstention, dos sociólogos nos cuentan la descorazonadora historia de cómo los ciudadanos franceses que llegaban de las antiguas colonias votaban masivamente: estaban orgullosos de participar en la democracia. Trataron de convencer a sus hijos de hacer lo mismo, pero éstos no estaban interesados. Décadas de segregación y discriminación social y económica les dejaron claro que la palabra “francés” en su pasaporte carecía de significado: no hay igualdad, ni libertad y claramente no hay fraternidad.

El proceso de desarraigo fue gradual. Los disturbios empezaron en los 80 y tomaron ritmo en los 90. No tenían un subtexto religioso: eran expresiones de ira contra la discriminación y el acoso policiaco. Pero la necesidad de pertenecer es fundamental para los seres humanos: si los jóvenes franceses de ascendencia árabe no se sentían parte de Francia, ¿a dónde pertenecían? La Démocratie de l’abstention describe cómo el conflicto entre Israel y Palestina –que ya llevaba décadas para entonces –de pronto captó la imaginación de la juventud: era su Vietnam, su causa. Habían encontrado a sus hermanos allende los mares.




ILYA U. TOPPER: Sí: Europa ha fomentado, no sé si a ciegas o a conciencia, pero de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo. Desde las cúpulas del gobierno hasta el último alcalde, se ha elevado a los imames, los teólogos, los predicadores al rango de representantes de los colectivos de origen magrebí, turco o pakistaní. Un rango que nunca tuvieron en sus países originales, un poder que sólo pudieron adquirir gracias a la complicidad de las administraciones europeas. Por doble vía: por elegirlos como representantes y por cerrar a estos colectivos toda otra vía de expresarse.

Cuando al periodista alemán Günter Wallraff le ofrecieron ser miembro del consejo musulmán local (gracias a su larga trayectoria de defensa de los inmigrantes turcos) aceptó con la condición de leer en la mezquita los Versos satánicos de Salman Rushdie y debatir sobre los límites del arte frente a la religión. No hubo manera. Más tarde intentó que firmasen una declaración contra la lapidación de una mujer iraní. Tampoco.

Y con estos antecedentes hay quien sigue aplaudiendo que las mezquitas en España sirvan de lugar de reunión social y organicen comidas o talleres, en lugar de buscar a los inmigrantes un espacio donde pudieran reunirse lejos del control de los imanes, lejos de sus discursos excluyentes, lejos de frases tipo: "No pueden entrar las mujeres que tengan la regla".

Europa ha islamizado, durante décadas, la sociedad inmigrante, religiosamente indiferente, que recibió. En plena complicidad con los jeques árabes y sus imperios mediáticos. Los gobiernos han envuelto su actitud en un neologismo venerado hasta la náusea: multiculturalismo. Una hermosa palabra para expresar el racismo de toda la vida. El racismo que preconiza la separación de “lo nuestro” y “lo de ellos”. Sí, también los manuales oficiales nazis decían que todas las razas tenían igual valor, sólo que no conviene mezclarlas. Hoy tenemos valores europeos, sólo aplicables a los blancos de tres generaciones, y hay valores de “ellos” que deben respetarse en “sus comunidades”.

Que más nos da que ellos fuercen a sus mujeres a taparse, qué más nos da que en sus barrios amenacen de muerte a cualquiera que venda alcohol, que más nos da que en sus familias dirimen matrimonio y divorcio según diga el imam. Son ellos, la sociedad es multicultural: respetamos el derecho de cada imam y de cada matón de barrio a oprimir a sus fieles, a castigar a sus hermanas, a imponer su machismo como vea bien. Eso se llama tolerancia. Lo de la tolerancia cero solo es cuando la violencia afecta a las mujeres nuestras.




MAIK: Uno de los episodios más grotescos de hipocresía en las últimas semanas fue cuando algunos líderes del mundo se aparecieron para tomarse una foto durante la gran marcha que se realizó en París tras los ataques contra Charlie Hebdo. Gente como Sarkozy o Netanyahu, haciendo llamados para respetar la libertad de expresión…

WILLEM: Tenemos muchos amigos ahora, como el Papa, la Reina Isabel y Putin. Realmente me hace reír.  Marine Le Pen se deleita cuando los islamistas empiezan a disparar por todas partes. Nosotros vomitamos en toda esa gente que de pronto dice que son nuestros amigos. Nunca han visto Charlie Hebdo.

Hace algunos años, miles de personas tomaron las calles de Pakistán para protestar contra Charlie Hebdo. Ni siquiera sabían lo que era. Ahora es lo opuesto, pero la gente protesta para demandar libertad de expresión, lo que naturalmente es algo bueno.

OLIVER TONNEAU: Ésta es la difícil discusión que he estado teniendo con mis amigos franceses: todos estamos conscientes del hecho de que el ataque contra Charlie Hebdo será explotado por la extrema derecha, y que nuestro gobierno lo usará como una oportunidad de crear una falsa unanimidad en un una sociedad profundamente dividida. Ya hemos oído al primer ministro Manuel Valls anunciar que Francia estaba en una “guerra contra el Terror” –y me horroriza reconocer las palabras usadas por George W. Bush. Todos tratamos de encontrar un sendero estrecho: defender a la República contra las amenazas gemelas del fundamentalismo y el fascismo (y el fundamentalismo es una forma de fascismo). Pero aún creo que la mejor forma de hacerlo es luchando por nuestros ideales republicanos. La igualdad carece de significado en tiempos de austeridad. La libertad es hipocresía cuando elementos de la población francesa son rutinariamente discriminados. Pero la fraternidad se pierde cuando la religión desplaza a la política como el principio estructurador de la sociedad. Charlie Hebdo promovía la igualdad, la libertad y la fraternidad… eran parte de la solución, no del problema.

MAIK: Una reflexión final: el miedo y el odio (no por nada eran hijos de Ares, dios de la guerra, en la mitología griega) nos impiden pensar con claridad y nos hacen presa fácil de los manipuladores. Así sean los imames financiados por la monarquía saudí incitando odio contra los blasfemos, o los políticos protonazis en Europa predicando odio contra los inmigrantes, hay que entender que ellos son el verdadero peligro para la paz y una sociedad plural e incluyente. No son el enemigo los caricaturistas satíricos ni las personas de apariencia y costumbres diferentes a las de uno. No hay que perder eso de vista, o nos veremos, una vez más, en otro de esos escenarios tan comunes en la historia humana, en el que la gente odia y es odiada, muere y pide muerte, mientras los que se sientan en la cima, del partido político o de la religión organizada, disfrutan del poder.



FIN

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