jueves, 12 de julio de 2018

Bienvenido a Pejekistán




Hola, mexicanos y vecinos del sistema solar. Estoy de regreso tras la recuperación que requería la cruda postelectoral… y la cruda literal de las primeras fiestas del verano. Sé que están ansiosos de que comparta mis pensamientos acerca de la esperada y al mismo tiempo sorpresiva victoria de Amlo en las elecciones del pasado 1 de julio. Bueno, quizá “ansiosos” no están, pero yo sí necesito escribir estos debrayes para poner mis ideas en orden.

Decía que la victoria de Amlo era esperada porque así lo anunciaban las encuestas y prácticamente todos los textos de análisis político que se publicaron en los meses anteriores a la votación. Pues creo que éramos varios los que, con todo y eso, temíamos que la mafia del poder nos pudiera salir con alguna sorpresita y que se nos cayera el sistema a media noche para dar como ganador a Anaya o Meade.

Pero si el triunfo de Amlo era esperable, lo que sorprendió fue la aplastante victoria de su partido, Morena en diversas gubernaturas, alcaldías y en las cámaras. Eso sí yo no lo vi venir; pensé que los tres poderes y los tres niveles de gobierno quedarían divididos más o menos parejamente entre PRI, PAN y Morena. Ahora nos enfrentamos a un escenario en el que el partido de Amlo tiene una presencia inusitada en todas partes.

Eso puede ser bueno y puede ser malo. Morena podrá hacer y deshacer con mucha libertad de maniobra. Dependerá mucho de cómo use Morena ese poder, si para traer el cambio que se necesita, o para beneficio exclusivo  de sus militantes y aliados (en especial de la panda de papanatas que están subiendo al poder ahora). Muchas cosas pueden salir bien o mal, pero nosotros, como sociedad, podemos hacer nuestra parte para empujar el timón hacia el rumbo que nos conviene a todos.

La esperanza de México



En mi debraye sobre el Peje y qué esperar de él, decía yo que como persona es mucho menos progre de lo que muchos de nosotros quisiéramos. Es un viejito mocho, pues. Pero un viejito mocho que de verdad se preocupa por los pobres (le creo) y que promete acabar con la corrupción (creo en su sinceridad, soy escéptico de su capacidad).

En cuanto a Morena, a las personas que ahora suben junto con Amlo, hay una diversidad tan enorme que es muy difícil saber qué esperar de cada caso. Están todos aquellos oportunistas del PRI y el PAN que se pasaron a Morena cuando vieron quién sería el ganador. Pero también hay personas que merecen todo mi respeto, gente comprometida con las causas e ideales de la izquierda.

Un pequeño, pero significativo ejemplo: Olga Sánchez Cordero, ex ministra de la Suprema Corte de la Nación y virtual secretaria de Gobernación del próximo presidente. Como ministra se destacó por sus posturas progresistas y su trabajo a favor de los derechos humanos. Como Secretaria de Gobernación ocuparía el que es prácticamente el segundo cargo más importante del país (además de ser la primera mujer en hacerlo).

En las últimas semanas ha anunciado que trabajará en pos de políticas como la despenalización de la marihuana, la legalización del aborto, la amnistía para que delincuentes que no han cometido crímenes violentos relacionados con el narcotráfico (como el narcomenudeo o el cultivo de marihuana) puedan apartarse de la vida delictiva y reintegrarse a la sociedad (por favor, lean bien de qué se trata antes de escandalizarse), el derecho a la eutanasia y la autonomía del poder judicial en los estados (además de refrendar su compromiso con los derechos humanos). ¡Vaya, no es poca cosa!



Hablando de “la primera mujer que”, de estas elecciones resulta el primer gabinete paritario de la historia, es decir, que tendrá una mitad de hombres y una mitad de mujeres. Sorprendentemente, esto mismo ha ocurrido en ambas cámaras: nunca las proporciones habían sido tan equitativas. Sí, sé que muchos piensan que no importa el género de los funcionarios, sino que sean honestos y competentes, y en principio tienen razón, pero no me van a decir que los otros gabinetes y las otras legislaturas, predominantemente masculinas, han sido súper equipos de ensueño en los que cada uno de sus miembros había ganado su lugar por sus propios méritos. Así que, como se quiera ver, esto representa un avance, aunque sea simbólico, y abre las puertas a una mayor participación de las mujeres en la política, que puedan estar allí para representar sus intereses y defender sus derechos.

Factores como éstos, y detalles como que en uno de sus discursos de victoria, Amlo se ha convertido en el primer presidente en hacer referencia a las personas de todas las preferencias sexuales, pueden parecer pequeños a simple vista, pero teniendo en cuenta el atraso en que México se encuentra en esos temas, pueden llegar a ser muy significativos y los anuncios de grandes cambios por venir.

Zombies everywhere!



Pero así como las cosas pueden resultar bien, pueden resultar mal, o por lo menos ser decepcionantes. La victoria de Morena mandó al PRI a un agujero más profundo del que había estado después de 2006. El PRI perdió todas las gubernaturas en las que hubo elecciones este año y se ha convertido en una fuerza insignificante en las cámaras. ¡Eso es digno de celebración! Espero que a ese grupo delictivo disfrazado de partido político le queden pocos años de vida. Pero también temo que el PRI pueda sobrevivir entre las filas de Morena como Hydra en SHIELD… Ya muchos priistas están allí, pero además el ADN político del PRI, la forma de concebir el actuar el político, es muy insidioso y tiende a permanecer en nuestra cultura, sin importar los partidos. El afán de Amlo de no enemistarse con Peña me parece preocupante.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció que se mantendrá distante de Amlo. Esto es completamente congruente con la trayectoria del EZLN, que siempre ha mantenido una postura escéptica y desconfiada de las instituciones políticas mexicanas y de la democracia electorera. El texto con el que lo anunciaron está medio mamón, pero el punto es comprensible: mientras el sistema siga siendo capitalista, el cambio no será significativo. De todas formas, me alegro de que los zapatistas estén ahí, porque se necesita de una oposición que no deje de señalar las deficiencias del sistema político mexicano, y de proponer vías alternativas para la mejora de las condiciones de vida de los indígenas.



Por supuesto, cuando salió esa noticia, no tardaron en aparecer los fans incondicionales del Peje, que se dedicaron a tachar a los zapatistas de “traidores”, “ridículos” y hasta “perros del PRI”. Ésa es la parte que me preocupa: que cuando haya críticas, disenso u oposición al Peje, no importa de dónde vengan, sus seguidores se encargarán de deslegitimarlas y ningunearlas. Esto puede ser un obstáculo para quienes quieran transformar al país de formas que vayan más allá del proyecto morenista.

Como ya había dicho antes, los zombis anti-peje son por lo menos tan tontos como los pejezombis. La victoria de Amlo los hizo deshacerse en berrinches llenos de clasismo y racismo. Una parte privilegiada de la población de verdad cree que a) son ricos porque lo merecen, porque son mejores y más listos que los demás; y b) su rechazo al Peje proviene de esa superioridad intelectual y moral. Para empezar, creerse la falacia de la meritocracia capitalista ya requiere sus buenas dosis de ingenuidad e ignorancia. Pero además es de risa loca ver a un montón de nenes fresas vomitar ignorancia mientras acusan a los demás de ignorantes.



Quienes rechazan al Peje tienen la oportunidad de convertirse en una verdadera oposición… si se educan en historia y política, si empiezan a leer libros, periódicos y artículos de análisis. Es la oportunidad para que mejoren su cultura política. Pero si en vez de eso se quedan con memes y prejuicios de clase, entonces lo único que lograrán será jugar un papel análogo al de los rednecks que se oponían a Obama: hacer el ridículo repitiendo la consporanoia de que el señor es comunista y va a quitarles sus escopetas. Y no porque Amlo sea comparable a Obama, sino porque hasta ahora los anti-Amlo han demostrado tener la profundidad de análisis que el televidente habitual de Fox News (o peor: InfoWars). Por los menos los rednecks  tienen la justificación de ser mayormente pobres y no tener acceso a una buena educación… Los niños fresas y las señoras fufurufas, ¿qué excusa tienen para seguir creyendo tanta pendejada?

El Trump mexicano




Por último, quisiera despejarnos (pun not intended) de algo que se ha estado repitiendo mucho desde hace tiempo: la noción de que Amlo es el equivalente mexicano a Trump. Es una idea tan absurda que no puede ni siquiera tomarse en serio, y que sin embargo ha estado apareciendo en diversos medios de opinión.

Pero, ¿en qué se parecen Amlo y Trump? Las similitudes relevantes son pocas; es cierto que Amlo es populista, en el sentido de que apela a las emociones de las masas y plantea una dicotomía entre el pueblobueno y la élite en el poder que ha echado a perder a un país que podría ser grandioso. Otra similitud es que ambos parecen estar excesivamente convencidos de su propia grandeza y de que estar en el poder es todo lo que se necesita para solucionar las cosas.

Pero, fuera de eso, ¿qué hay de comparable? ¿Acaso Amlo ha mantenido discursos de odio contra los inmigrantes o los musulmanes? ¿Hay grabaciones de él alardeando de haber abusado sexualmente de las mujeres? ¿Acaso Amlo está siendo respaldado por grupos de odio como el Ku Kux Klan o la Alt-Right? El Peje ha dicho algunas tonterías, como lo de los ventiladores de energía eótica y lo de que sacar petróleo no tiene ciencia, pero ¿ha hecho burla de los discapacitados? ¿Ha dicho Amlo que los derechos humanos deban ser ignorados o violentados? ¿Ha amenazado con guerras comerciales contra otros países o ha alienado a nuestros aliados tradicionales? O los miembros de su equipo, ¿acaso Olga Sánchez o Tatiana Clouthier se parecen en algo a los racistas y misóginos como Michael Pence y Jeff Sessions?


Baia, baia


Ya sé: algunos comparan las constantes alusiones del Peje a la ambigua “mafia del poder” con el discurso de odio trumpista contra los inmigrantes (¡o incluso con el odio de Hitler contra los judíos!). Esto es absurdo a niveles de subnormalidad. Aunque el concepto de “mafia del poder” es fluido y convenenciero, ¿quién negaría que la clase política mexicana tiene un problema de corrupción y abuso de poder gigante? Ciertamente no los datos. ¿Cómo puede compararse el achacar culpas a ricos, poderosos y sabidamente corruptos, con predicar el odio hacia grupos históricamente perseguidos? Digo, a menos que quieran invocar los fantasmas del “clasismo a la inversa” y otras ficciones.

Entonces, ¿de dónde viene esta insistencia en compararlos? En México, me parece, viene de la tradicional pejefobia y de que el discurso de la “guerra sucia” de 2006 ha cambiado poco. Pero, cuando se trata de medios anglosajones como The Washington Post, The Wall Street Journal y The Economist, ¿cómo explicarlo? Bueno, cuando pensamos que la misma gente hizo la igualmente ridícula equivalencia entre Trump y Bernie Sanders, la cosa me parece que se explica por una miopía en el establishment liberal centrista (ése que quería hacer pasar a Clinton como "izquierda").

De hecho, leyendo esos artículos, parece que lo que más les preocupa es que la política económica del Peje sea nacionalista, proteccionista y con miras a coartar el libre comercio. Tampoco es que Amlo sea una amenaza al neoliberalismo, pero por alguna razón su discurso pone nerviosos a algunos. Como ya había dicho, hablando de las razones económicas del ascenso de la ultraderecha en los últimos años:

La ceguera de los defensores del establishment se ve también en su incapacidad de distinguir entre diferentes manifestaciones de descontento, y entonces ponen al Tea Party y a Donald Trump en el mismo saco que Occupy Wall Street y Bernie Sanders. Desde el punto de vista del establishment, todos son movimientos de advenedizos que se atreven a cuestionar la sabiduría de la clase política y la eficacia del sistema, y que enardecen a las masas (que de otra forma no darían lata).
Que de un lado se predique el odio, el miedo y el regreso a un pasado idílico que nunca existió, mientras que del otro se predique la esperanza, la justicia social y un futuro que puede ser mejor para todos, no parece marcar ninguna diferencia para los defensores del establishment.


Baia, baia

Una y otra vez, los intelectuales del liberalismo centrista fallan en reconocer las causas del descontento social y en vez de combatirlas o por lo menos denunciarlas, insisten en defender un statu quo caduco con la premisa de que “podríamos estar peor”. Este texto de Yascha Mounk de Foreign Affairs, que también cité en aquella entrada, lo explica muy bien:

“El populismo de izquierda, que se revitaliza entre las democracias occidentales, se concentra en asuntos económicos. A diferencia de su contraparte en la derecha, cuyas plataformas se basan en amenazas exageradas o inventadas, ellos se enfocan en problemas muy reales: corrupción gubernamental y corporativa, desigualdad económica creciente y el estancamiento de la calidad de vida.
Estos populistas económicos están en lo cierto al señalar que las democracias contemporáneas están lejos de ser infalibles. Dejada a sí misma, la democracia capitalista tiene una tendencia a poner más poder en manos de los ya poderosos y más riqueza en manos de los ya ricos. Para contrarrestar esta gradual erosión de la justicia económica y política, las democracias necesitan ocasionales erupciones de ira popular. En este sentido, el populismo de izquierdas puede ser un correctivo importante a la tentación autocomplaciente a la que toda élite es susceptible a caer tarde o temprano.”

Tampoco es que Amlo sea un Bernie Sanders mexicano; le falta la congruencia ideológica y el compromiso con las causas sociales progresistas, entre otras virtudes. Pero sí las formas de pensar izquierdistas que encontraron su cauce en la candidatura de Sanders son muy similares a las que se han sumado al proyecto del Peje.

En fin, para leer artículos más centrados acerca de Amlo, es mejor checar las siguientes piezas de The New Yorker, Al Jazeera, The Jacobin y sobre todo Democracy Now. Hasta la cobertura de John Oliver, aunque simplificada, es bastante más equilibrada que otras en medios nacionales y extranjeros. El comediante británico dijo que Amlo es una extraña mezcla con un poco de Trump y un poco de Bernie Sanders… La mayoría de los medios, por supuesto, sólo tomaron nota de la comparación con Trump.

Epílogo




¿Qué nos espera? Les voy a confesar algo: como a muchos mexicanos, el triunfo de Amlo me llena de optimismo, pero no por él, sino por las oportunidades que se abren. Lo cierto es que no podemos permanecer pasivos hasta que nos lluevan soluciones del cielo. La participación de la ciudadanía sigue siendo tan vital como siempre, si no es que más, porque tengo la confianza que se abrirán muchos nuevos espacios para que ésta tenga más influencia. Éste es el momento para que grupos activistas y organizaciones de la sociedad civil encaminen sus esfuerzos a impulsar los cambios que no serán iniciativa del nuevo gobierno.

Es el momento para que grupos feministas y LGBTQ+ presionen a los nuevos funcionarios electos para que saquen a nuestro país del atraso en materia de derechos para estos grupos. El momento para atacar el clasismo y el racismo en nuestra cultura, que se manifiestan furibundamente en el descontento de los anti-peje ardidos. En fin, que se nos anuncia la oportunidad de crear, construir, transformar muchas cosas en nuestro país. Éste podría ser el inicio de una nueva primavera democrática para nuestro país.

viernes, 29 de junio de 2018

¡Los aztecas cabalgaban dinosaurios y nosotros tenemos las pruebas!




Buenos días, habitantes del Cenozoico. Este domingo hay elecciones y por eso ¡no hablaremos de política! Pues estamos hartos, cansados, y de todos modos nada de lo que pueda decir aquí cambiará la opinión de nadie sobre por quién votar. En cambio, para relajarnos un poco y con el pretexto del estreno de Juanito y los Clonosaurios 5 (reseña aquí) hablemos de ¡DINOSAURIOS!

Muchos de nosotros, desde chavillos, soñábamos con algún día llegar a ver dinosaurios vivos. Pues algunas personas piensan que los seres humanos de hecho convivieron con dinosaurios y otras bestias supuestamente extintas. ¿Cómo pueden demostrarlo? El arte de civilizaciones antiguas, por supuesto.

Es decir, así como hay personas que se la pasan buscando evidencias de que los egipcios tuvieron contacto con extraterrestres, hay otros expertos que opinan que hay muestras de arte antiguo que retratan dinosaurios. Como los antiguos no tenían paleontología ni técnicas modernas de reconstrucción anatómica de especies extintas, sólo podemos suponer que si tallaron imágenes de dinosaurios es porque vieron vivos a estos animales.

Es decir, miren este grabado en un antiguo templo camboyano:



¿Acaso no representa claramente a un estegosaurio? ¿No es una prueba irrefutable de que los antiguos camboyanos vieron alguna vez a este animal pastando por sus selvas? Respuestas: No y no. Pues esto de los “dinosaurios ancestrales” (todos los dinosaurios son ancestrales, pero ustedes saben a qué me refiero) es pura pseudociencia y magufería. En esta entrada les voy a explicar por qué.

Miren, los principales promotores de esto de “los egipcios vieron dinosaurios” son nuestros viejos amigos, los creacionistas de la Tierra Joven, religiosos fundamentalistas que creen que el relato del Génesis en la Biblia debe ser interpretado literalmente, así que Dios creó el mundo en seis días hace seis mil años.

¿Qué pasó con los dinosaurios? No se extinguieron hace 65 millones de años (¡la Tierra sólo tiene 6 mil!) como dicen los científicos ateos liberales. No, éstos fueron creados con el resto de los seres vivos, y se fueron extinguiendo gradualmente a lo largo de los siglos, al igual que sucedió a otros animales como el león europeo o el dodo. Así que los fósiles de dinosaurios que los científicos han encontrado son en realidad muy recientes, tanto como las primeras civilizaciones humanas. Prueba de ello es que los humanos de la Antigüedad plasmaron a los dinosaurios en su arte. ¡Incluso Jesús quizá cabalgó en un dinosaurio!


No se necesita ser creacionista. Se puede ser nada más un magufo criptozoológico, que crea que algunos dinosaurios (las especies más populares con los niños, faltaba más), sobrevivieron a la extinción de Cretáceo y fueron vistos por algunos habitantes del mundo antiguo. Esta tesis es un poco menos idiota, pero igualmente se cae por tierra. Como vimos en mi entrada sobre la criptozoología, simplemente no hay forma que un gran reptil hubiera podido sobrevivir al meteorito, y que los ecosistemas actuales no podrían sostener una población viable de estos grandes animales sin que nadie se diera cuenta.

Sé que suena completamente descabellado. Y lo es. Pero los creacionistas y los criptofans se lo creen muy en serio, y por eso dedican sus investigaciones (sic) a demostrarlo. ¿Podemos refutarlos? Facilísimo. A continuación veremos algunos de esos supuestos artefactos y cuál es la verdadera historia que se esconde tras ellos.

Dinosaurios aztecas e incas

Empecemos por el terruño, nuestro querido México. En 1944 un comerciante alemán radicado en Acámbaro, Guanajuato, se topó un día con curiosas figurillas de cerámica. Intrigado, le encargó a un granjero de la localidad que le llevara todas las figurillas que pudiera encontrar, y que a cambio le pagaría un peso por cada una de ellas. Ni tardo ni perezoso, de puro milagro el granjero le fue presentando figurilla tras figurilla hasta que el alemán acumuló unas 32 mil.

Algunas de las piezas representaban cosas bien extrañas, como civilizaciones muy lejanas (egipcios, europeos, etc.) que dispararon las especulaciones sobre contacto entre aquellas y los pueblos de Mesoamérica (que también son patrañas; escribí todo un post al respecto). Algunas otras representaban claramente dinosaurios, así que estaba la duda: ¿acaso los aztecas convivieron con los lagartos terribles?



No, obvio que no. Para empezar está la enorme coincidencia de que en un solo lugar de todo México se encontraran estas representaciones. Digo, si los aztecas hubieran visto tiranosaurios, no habrían quedado tan impactados que lo habrían dibujado en todas partes todo el tiempo? ¿Cómo es que sólo aparecieron en un ranchito en Guanajuato, justamente encontrados por un tipín que estaba recibiendo dinero para encontrarlos? ¿Y cómo es que las figuras corresponden con la representación de los dinosaurios en la cultura pop de la época, y no como los científicos actuales saben que fueron?

De hecho, las figurillas sí han sido analizadas y fechadas por expertos. Quedaba claro, a simple vista, que su manufactura era reciente, pues no mostraban desgaste ni acumulación de polvo en sus recovecos. Técnicas de datación ubican la cocción de las figurillas no más de 30 años antes de la década de los 60. Es una lástima, ¿acaso no habríamos querido imaginar guerreros águila montados en triceratops?



Bueno, los aztecas no domaban dinosaurios, ¿qué hay de los incas? En la década de los 60, en la provincia peruana de Ica, un señor llamado Javier Cabrera dio a conocer una colección de piedras talladas con técnicas desconocidas y que representaban dinosaurios. Cabrera escribió un libro sobre las piedras, argumentando que –chequen nomás- eran prueba de que los seres humanos tienen unos 405 millones de años de edad, o que humanos de otros planetas visitaron la tierra en el Mesozoico y las tallaron. Porque eso es lo que hacen los seres que han dominado el viaje interplanetario: dejar suvenires ambiguos e inútiles.



Y… ¡también son falsas! Resulta que Cabrera igual se las compraba a un granjero local, quien años más tarde confesó haberlas elaborado él mismo con un taladro de dentista, y las hacía parecer más antiguas al cocerlas en popó de vaca. El artesano confesó su fraude porque las autoridades peruanas estaban a punto de arrestarlo por el delito de vender piezas arqueológicas. Luego se dedicó a ganarse la vida haciendo más de esas rocas y vendiéndolas a los turistas. Estos casos de campesinos que estafan a ilusos citadinos me dan una alegría tremenda.

Dinosaurios en el Gran Cañón

En el estado de Arizona hay un cañón llamado Havasupai; allí se encuentra un petroglifo que representa a un animal muy extraño. ¿Lo sorprendente? Su perfil coincide a la perfección con la figura de un edmontosaurio, uno de esos dinosaurios de “pico de pato” que caminaban sobre sus patas traseras. El petroglifo y la imagen del vetusto lagarto son prácticamente idénticas, prueba de que los amerindios prehistóricos que habitaron el valle, llegaron a ver a estos grandes animales.



O no. De hecho, la imagen del edmontosaurio fue creada ex profeso para coincidir con el petroglifo y no corresponde con las reconstrucciones modernas de ese animal. Los tiempos en los que se pensaba que los grandes bípedos caminaban erguidos y arrastrando las colas han quedado atrás. Chequen la diferencia:



De hecho, el petroglifo del Havasupai corresponde con la iconografía usada por los antiguos amerindios para representar aves específicamente el águila. Confundir animales existentes con dinosaurios (o, para el caso, objetos comunes con naves extraterrestres) es algo que sólo le puede pasar a tarados y charlatanes, no a expertos en el arte y la cultura de los pueblos antiguos. Por eso no es de extrañarnos que haya otro animalejo pintado en la roca; esta vez, se trata de pterosaurio en Utah.



Impresionante, ¿no es cierto? Pero sólo si la fotografía está tomada de tal forma que tres pinturas distintas se superponen y nuestra tendencia a la pareidolia hace el resto. Los expertos nos informan que la cabeza y el cuello son de la pintura de una figura humana con los brazos extendidos; una segunda silueta antropomorfa forma el torso y las patas, mientras que la otra ala es la imagen de una víbora cornuda. Nadie había visto al pterosaurio hasta que a alguien se le ocurrió conectar las tres pinturas dentro de un contorno delineado con gis.



Otra vez en los Yunaites, la capital mundial del cristianismo fundamentalista, nos trasladamos al río Paluxy, en Texas. El río es famoso por las huellas de dinosaurios que se han encontrado en sus riberas. Los dinosaurios caminaron en el lodo de esta cuenca hace eones, y en algunos casos el lodo se endureció y las huellas quedaron para la posteridad. Ah, y también hay huellas humanas, prueba irrefutable de que los primeros hombres caminaron junto a estas magníficas criaturas.

Excepto que no (venga, ya sabían que iba para acá). Los creacionistas se la pasan diciendo que ésas son huellas humanas, pero los científicos de verdad hace mucho que establecieron que son huellas de dinosaurios bípedos, las cuales, al erosionarse con el tiempo, adquirieron la forma de huellas humanas ¡gigantes! Ah sí, porque esas pisadas no tienen el tamaño de huellas de humanos normales, sino que tienen proporciones descomunales. Los creacionistas dicen que son de los hombres gigantes de la Biblia. Porque todo el mundo sabe qué es un coloso, pero ¿quién ha oído hablar de un “igúnadon”, Lisa?




Otros supuestos dinosaurios en arte antiguo son más ejemplos de lo anterior: o se trata de fraudes recientes para engañar a los incautos, o se trata de animales incorrectamente identificados por gente que no sabe nada sobre el estilo artístico de los pueblos antiguos. ¿Qué hay de ese bajorrelieve camboyano de allá arriba? He ahí un verdadero misterio, pues hasta la fecha no se sabe si es una pieza auténtica que representa a otro animal (quizá un rinoceronte), o una falsificación reciente, dado que el templo en cuestión ha sido usado durante décadas para producir películas, y los equipos fílmicos han hecho y deshecho a su antojo, sin mucha regulación de las autoridades.

Otros algunos ejemplos antiguos incluyen: el Mosaico de Palestrina, el Mosaico de Lydney Park,  el fresco de Pompeya, una moneda alejandrina, arte rupestre en Zambia y pinturas en el Lago Superior y en Illinois. Como refutar todos y cada uno de estos casos me es imposible, les dejo para investiguen por su cuenta, teniendo presente todo lo que acabamos de ver. Les dejo imágenes por los lulz.

Un estegosario de Acámbaro

Un triceratops en una de las piedras de Ica

Un supuesto dinosaurio pintado en Agawa Rock, Canadá.
En realidad representa a un ser de la mitología de los ojibwe.

Según los creacionistas, este mosaico del 100 a.C. representa un dinosaurio.
Según los expertos, se trata de una nutria u otro mamífero acuático.

¿Dinosaurios en un fresco en Pompeya?
No, son pigmeos cazando hipopótamos y cocodrilos.

Este mosaico romano en Lydney Park, Inglaterra, muestra a dos plesiosaurios combatiendo...
O a dos monstruos de la mitología celta.

Así que ya lo saben: los dinosaurios están extintos. Es tiempo de dejar de esperar a que aparezcan en algún rincón del mundo, presente o pasado. Y es tiempo de sacarlos del gobierno. ¡Ups! Parece que al final sí metí algo de política. 😉

Para saber más:



jueves, 21 de junio de 2018

El pinche futbol





Así que hoy toca hablar del pinche futbol. Porque ustedes saben que me gusta subirme al tren del mame, y hacerlo de un solo salto, sin rodeos. Pues esto se trata de un mame, ¿eh? No voy a hablar del juego en sí, del “único deporte en el que podemos ver muchas patadas, pocas anotaciones y empate”, sino de tanta mala leche que hay alrededor.

Ok, pues va: no me gusta el futbol. Nunca me ha gustado. De hecho, aunque disfruto hacer ejercicio (como ir al gym o salir a correr), nunca he sentido particular interés por el deporte competitivo, ya sea por practicarlo o por verlo. La cultura alrededor de las actividades deportivas siempre me repelió: los entrenadores eran vulgares y autoritarios, los chavos que hacían deporte eran bien bravucones, los padres de familia se ponían bien pinches locos. Pero sé que ésa es sólo mi triste experiencia personal (aunque estoy seguro que otros las tuvieron similares).



Mis padres me metieron a clase de futbol en primero de primaria. Lo odié y no duré dos sesiones. En parte porque no tenía la habilidad para dar pie con bola y en parte porque no entendía nada (muchos años más tarde conocí el placer de jugar una cascarita sin compromisos ni presiones con los cuates). Como tenía que hacer algún deporte, aunque fuera por salud, el resto de mis años de primaria practiqué tennis y después de básquetbol en secundaria y prepa. Con mucho desgane, nomás por no dejar, y con cero interés en el mundo del deporte profesional.

Ser el único niño al que no le interesaba el futbol, no seguía los partidos y no se sabía los nombres de los jugadores, siempre me hizo sentir solo. Flotaba sobre mí la idea de que como no me gustaba ese deporte no era “un hombrecito como debía” (puta masculinidad tóxica). Así que naturalmente, para proteger mi frágil autoestima, me creé una coraza de superioridad intelectual absurda. Yo era más inteligente que esos a los que sí les gustaba el futbol, que era una actividad para tontitos y analfabetos.



Obviamente eso no podía sostenerse, ni entonces ni ahora. Los que alardean de ser muy listillos por negarse al fucho merecen las burlas que les hacen. Muchas personas brillantes y muy cultas han disfrutado del futbol, o de los deportes en general, con verdadera pasión. Eso incluye a escritores, artistas, filósofos, eruditos, etc. No hay, ahora lo sé, relación alguna entre ser un apasionado del fucho y ser listo, culto, buena gente o socialmente comprometido.

Por otro lado, mucho entretenimiento de nerds, como los cómics y los videojuegos, es disfrutado por zafios totales, ignorantes de casi cualquier otro tema, y completamente inconscientes de su realidad social. Muchos cultosos que alardean de los libros que leen, la música alternativa que oyen y el cine de arte que ven, tienen la cabeza bastante hueca, y cuando uno los oye hablar, queda clarísimo que nada más consumen cosas cultis para poder ponerlas en su lista y presumirlas.



Desde hace algún tiempo me he puesto a observar esto del deporte como espectáculo y creo haber entendido, como fan de la narrativa, por qué despierta tantas pasiones. Un partido de futbol tiene cuenta una historia muy básica, un conflicto entre dos fuerzas, con una de las cuales se identifica el espectador. Además, detrás de muchos jugadores hay verdaderas narraciones de lucha, tragedias superadas y esfuerzos para vencer obstáculos, que culminan en gloriosos triunfos, terribles derrotas o apacibles retiros. Es decir, verdadero drama, pero sin guión, así que no se puede saber a ciencia cierta qué es lo que va a pasar, y no le faltan sorpresas, suspenso ni emociones.

Además está bonito ver a la gente contenta (en especial a los niños), y comparto ese sentimiento de pertenencia cuando juega la Selección Mexicana. Es tribal, instintivo y básico, pero no tiene por qué ser negativo. Cómo no, sí me gustaban los videojuegos de soccer para Super Nintendo, alá cuando no ponían nombres de jugadores verdaderos (después ya se pusieron muy complicados esos juegos para mí). Pues tampoco voy a decir que todas las cosas que me gustan son súper sofisticadas e intelectualmente elevadas.



Tampoco creo que el futbol tenga la culpa de los problemas sociales de México y el tercer mundo en general. Ingleses y alemanes son igual muy aficionados al balompié y viven en condiciones que nosotros envidiamos. Así que querer arruinar la diversión a quienes la pasan bien con el espectáculo, diciéndoles que  “por su culpa México no avanza” es mamón, pretencioso y no sirve de nada para hacer avanzar a México.

Dicho lo anterior, sí hay mucha pendejez alrededor del futbol, desde el bullying que nos tocó a los niños a los que no nos interesaba, hasta el frenesí que lleva a los aficionados a comportarse como animales salvajes.



Es cierto que mucha gente le da una importancia absurda al futbol en sus vidas. Es cierto que esa misma gente luego tiene nulo interés en temas sociales y políticos, o en cultivarse y salir de su ignorancia, o siquiera en ser buenas personas con el prójimo. Que alrededor de este espectáculo hay mucha superstición y fanatismo casi religioso. O sea, cosas que sí están relacionadas directamente con nuestro subdesarrollo se encuentran ligadas a la cultura futbolera. Y como la cultura cívica mexicana está de la chingada, entre nosotros el fucho tiene mayor potencial de generar esas reacciones. No más vean la de cosas que mexicanos han armado en el mundial.

Pero no creo que ése sea el problema del futbol en sí: es que los humanos somos bien mierderos y estúpidos en general. Cualquier cosa puede despertar los instintos tribales más oscuros de la gente; cualquier entretenimiento puede apendejarnos y apartarnos de las cosas importantes; ninguna afición está exenta de estar llena de personas horribles. ¡Coño, vean lo tóxicos que han resultado ser los fans de Star Wars, con sus despotriques y acosos racistas y sexistas! ¡Y esto de un fandom lleno de geeks, que se supone somos más sofisticados que el hincha promedio! ¡Qué vergüenza!



Aún me siento como un alien cuando empieza la conversación sobre futbol y dura horas y horas (o lo que me parecen horas y horas), o cuando se espera que por ser hombre, por default me guste el fucho y sepa de él, o cuando conozco a algún extranjero y de lo primero que quiere hablarme es de jugadores mexicanos. Así que aprecio enormemente cuando encuentro a personas con las que puedo tener una conversación que no vaya por allá.

Los mames vienen y van por ciclos, y la gente se sube a ellos sin pensarlo mucho. A principios de esta década, lo que estaba bien visto era ser un hípster pretencioso con gustos alternativos que hace alarde de erudición y buen gusto. De un par de años acá venimos experimentando el backlash a esa tendencia y ahora lo que toca es denostar a esos mamadores y reivindicar el gusto populachero. Un día está bien burlarse de los palurdos, al otro ya no, y en cambio está bien burlarse de los cultosos.



Así, ahora vemos meme tras meme contra “los listillos a los que no les gusta el futbol” y terminamos con acusaciones de “si no te gusta eres clasista y elitista y te crees mucho”, lo cual puede ser cierto (como puede ser cierto que “los fans del futbol son machistas homófobos e ignaros”), pero no es justo andárselo aplicando a la gente por cualquier cosa y sin conocer. Además, sí se ve un cierto resquemor por parte de los fans del futbol, como si también estuvieran acomplejadillos. Y mientras la Policía del Mame sigue acusando de “elitismo” a los que no nos gusta el futbol, los hinchas más tradicionales siguen diciendo que somos putos por lo mismo.

Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad intelectual quien cree parecer listo por el puro hecho de denostar aquello que las masas disfrutan. Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad moral quien acusa de clasismo y elitismo a los que no disfrutan lo mismo que el pueblobueno, anunciando a todo mundo que su propia alma está pura de tales pecados. Por eso no podemos tener nada bonito.




Y, pues, que viva México, o algo.

viernes, 15 de junio de 2018

El Peje




Llegó el momento de hablar del Peje, alias Andrés Manuel López Obrador, alias Amlo, alias Rayito de Esperanza, alias el Mesías Tropical, alias Mi Viejito, alias Peligro para México. No es que tenga muchas ganas, pero creo que es importante dejar en claro mi postura ante el presente proceso electoral, que, sobre todas las cosas, me causa hastío y desilusión.

En las elecciones del 2006 voté por Patricia Mercado. Ojalá hubiera ganado Amlo; seguro no viviríamos en una utopía socialista, pero por lo menos no nos habríamos hundido en la guerra civil en las que nos metió esa bestia que fue Calderón.

En las del 2012 voté por Amlo, y defendí que lo haría por varios motivos, los cuales expuse por acá. La principal era evitar el retorno del PRI, pero no se pudo. El sexenio de Peña Nieto fue peor de lo que imaginaba en temas como la inseguridad y la corrupción: año tras año se rompieron los récords de violencia (y éste ha sido el proceso electoral más violento de la historia), y el gobierno quedó desprestigiado ante el mundo.

No me clavaré con esto ahora, pues en un futuro quiero escribir una síntesis del desastre que ha sido el gobierno peñista. Lo único bueno es que ante tanta incompetencia el PRI se ha vuelto a joder solito (los creía más listos y diabólicos), y de nuevo retrocede hasta el tercer lugar en esta competencia y seguro que el siguiente mandatario no provendrá del Tricolor.

Este 2018 yo habría votado por Marichuy, aunque no tuviera posibilidades de ganar. Es una vergüenza que el pinche Bronco (el verdadero Trump mexicano), vaya a estar en las boletas y ella no. Habla muy mal de nuestro país.



No simpatizo con el Peje. No representa, en su persona ni en su organización, a la izquierda que yo quiero. Peor: con su insistencia en ser el líder único e indiscutible por tres elecciones presidenciales, ha impedido que surja otra opción de izquierda, más moderna e ilustrada. Este caudillismo ha sido un lastre para la evolución de la izquierda en nuestro país: desde 1988, en treinta años, hemos tenido sólo a dos candidatos presidenciales. Lamentable.

Sí creo que en 2012 era el “peor es nada”. De hecho, significaba, a pesar a de sus defectos, una opción por mucho preferible. Ahora, no estoy tan seguro. Se ha vuelto más pragmático, al parecer, y preferido hacer alianzas que le hagan más fácil el camino al poder que aferrarse a la pureza ideológica. Eso sería bastante aceptable, de no ser porque entre sus aliados se encuentran impresentables con tremendos historiales de corrupción, oportunistas que están ahí porque su propio partido no les dio hueso y, para colmo de males, los talibanes cristianos del Partido Encuentro Social (y no olvidemos al yunquista Manuel Espino).

Amlo me exaspera. Quiero que ya gane o pierda, pero que se vaya. Mas no me asusta. Como dije en mi despotrique contra los zombis antipeje, el miedo contra Amlo es totalmente infundado. Se basa muchas veces en la ignorancia (no saben qué es el socialismo, ni entienden que el Peje no es, pero ni de chiste, socialista) o de plano en el clasismo contra “los nacos, pobres e ignorantes que votan por Morena”. Nacos y pobres, a lo mejor sí somos, señora, pero ignorantes no, no me chingue, que usted no sabe ni dónde está Venezuela.



Los zombis antipeje no saben ni a qué le tienen miedo. La aversión hacia Amlo puede ser comprensible. Vaya, hasta puedo entender que encuentre en Anaya un candidato más cercano a su forma de pensar. Lo que me parece ridículo es ese miedo al Peje, ese terror a lo que pueda hacer con México. ¿Qué va a hacer?

Este texto de Antonio Salgado me parece de lo mejor y más sensato en estos días en los que tan poquita gente quiere detenerse a pensar con serenidad. Todo lo que podamos a criticar al Peje lo tienen los demás candidatos. ¿Corruptos y oportunistas en su partidos? Check. ¿Alianzas aberrantes con partidos de ideología contraria o parásitos del sistema electoral? Check. ¿Zafios y magufos en el gabinete? Check. ¿Postura ambigua respecto a temas de equidad y justicia social? Check. ¿Conservadurismo disfrazado de progresismo? Check. ¿Propuestas trasnochadas desapegadas de la realidad mexicana? Check.

Muchos temores carecen completamente de sustento. Aunque ha insistido mucho en fortalecer el mercado interno, Amlo se ha manifestado a favor del TLCAN y de una economía abierta; ni proteccionismo ni expropiaciones ni nada de eso han estado jamás entre sus proyectos declarados, ni en su historial como mandatario.

Tampoco es más autoritario que el cacique partidista promedio, aunque quizá es más pagado de sí mismo, más seguro de su propia grandeza y de su destino como salvador que otros políticos. Pero es insensato pensar en dictaduras y tonterías similares. El gobierno encabezado por Amlo no será más corrupto, ni más autoritario ni más incompetente de lo que hemos visto, ni de lo que serían sin duda los gobiernos encabezados por Anaya o Meade.

Ojo, que no pretendo hacer un Tu quoque. Estoy señalando esto para mostrar que no hay por qué temer más al Paje que a cualquier político. De hecho, en ese sentido, Amlo es dolorosamente ordinario. Ni mesías ni anticristo. Ni Chávez, ni Trump, ni siquiera Echeverría. Pero, por lo mismo, tampoco su proyecto tiene mucho que decir a su favor. ¿Qué tiene Amlo que presumir para ser “la esperanza de México”? ¿Se acabará la corrupción? Poco probable, con tanto corrupto en su coalición y dado su historial de resultados en el tema. ¿Promoverá políticas socialmente progresistas? Lo dudo mucho, con el PES entre sus filas, y con el mochismo propio de Andrés Manuel.



Como dice un cuate, en realidad existen varios Morenas. Está el de los izquierdistas comprometidos, desde radicales a los que no les parecería mal que de verdad Amlo nos convirtiera en Cuba o Venezuela (con todo el poder de su autoridad si es necesario), hasta progres moderados de café orgánico. Está también la bola de oportunistas y corruptos en espera de su hueso. Los izquierdosos convencidos quieren pensar que los aliados incómodos (especialmente el PES) tendrán poca influencia en las decisiones de gobierno; que de verdad, sólo están ahí para sumar votos y que sea posible, ahora sí, que Andrés Manuel llegue al poder para hacer lo que se necesita y regenerar la nación. Que la alianza no sólo es aceptable, sino que es una estrategia brillante.

¿Siquiera conocen al gabinete de Andrés Manuel? También quisiera creer que son los profesionales preparados y de ideas progresistas en su equipo (gente que me merece respeto y en la que deposito esperanzas tímidas), y no los corruptos, los magufos y los pseudointelectuales, los que tendrán peso. Pero me temo que esas esperanzas al final serán wishful thinking. Esas alianzas no son gratuitas, y si Amlo gana algo tendrá que pagar a todos los que lo apoyaron.

Ahora, no digo que la opción de Amlo sea exactamente igual a las otras dos. Sí hay algunos puntos que me inquietan de verdad y otros que me esperanzan. Entre los que me esperanzan, están el hecho de que Amlo siempre ha tenido un compromiso real con la justicia económica. Vuelvo al texto de Antonio Salgado sobre lo que realistamente podemos esperar: redistribución de la riqueza a través de programas sociales, mejora de servicios básicos como salud y educación, que contribuya a una reducción de las desigualdades económicas tan monstruosas que estamos viviendo.

Por supuesto, como izquierdista, esto me parece muy bien. A los derechistas esto les parecerá distópico; ahí tienen una razón, no diré válida, sino comprensible, para oponerse a Amlo. Una discusión sobre la política de distribución de la riqueza y el Estado de bienestar requeriría un espacio que aquí no tenemos, pero un día de estos la abordaré.

Peeero, por otro lado, Amlo no ha prometido cobrar más impuestos a los que más tienen, en especial a esos grandes empresarios beneficiados por los regímenes panistas y priistas. Él dice que el dinero para esos programas sociales vendrá de lo que nos ahorraremos combatiendo a la corrupción. Todo bien, pues somos uno de los países más corruptos del mundo y mucha riqueza se pierde en corruptelas. Pero no sé cómo le va a hacer para acabar con ella, con tanto corrupto en su equipo. No sé si de verdad es tan ingenuo que piensa que poniendo el ejemplo él mismo todos dejarán de ser corruptos. No sé si es que tiene un plan real, pero lo mantiene en términos generales y abstractos para no asustar a alguien…



La razón que más me entusiasma para votar por el Peje son aquellos que le temen al Peje. Pienso que lo más ilustre que tiene Andrés Manuel son sus enemigos: Priistas, panistas, empresarios corruptos, derechairos en general… El maldito statu quo. La clase pudiente cegada por sus privilegios y carcomida por sus prejuicios a la que Anaya representa. La tecnocracia indiferente a la vida real de los mexicanos reales a la que Meade representa. La élite extractiva que se hace rica con la miseria de millones de mexicanos. Están temblando de miedo, y merecen temblar de miedo. Porque, como lo veo, esta elección es entre un statu quo podrido que ya no da más de sí, y una alternativa que puede salir bien o mal, pero que no hemos probado.

Peeero… Luego veo que Amlo anda muy tibio con Peña Nieto y hasta lo defiende, que Televisa ahora dirige sus cañones contra Anaya, no contra el tabasqueño. Pues aunque no haya una alianza tal cual, y puede ser que el Peje simplemente no quiere abrir guerra en todos los frentes, sí me da mala espina. Estoy seguro de que muchos consideramos votar por Amlo porque queremos mandar al statu quo al demonio. Pero, ¿y si no lo hace?

De hecho, lo que temo no es que el Peje vaya a ser otro Chávez (si alguien lo cree, permítanme que lo señale con el dedo y me ría), sino otro Fox: alguien elegido para destruir al statu quo, pero que resultará que el statu quo se perpetuará a través de él. Que baste con que vayan a pedirle perdón y un lugar a su lado para que la misma clase política de siempre termine en el poder, mientras el pueblo se queda esperando el cambio.


Así que no me hago ilusiones. Creo que la oportunidad del cambio en México está en la organización de la ciudadanía, no en la redención que prometan los gobernantes. Pero claro, hay que juzgar bajo qué gobiernos una organización ciudadana fuerte puede ser más factible. Me gusta pensar que una victoria de Amlo desajustaría la estructura partidocrática, con los poderes y niveles de gobierno divididos entre los diferentes partidos. Sin un poder monolítico, esta situación podrían aprovecharla las organizaciones de la sociedad civil, los candidatos independientes, los grupos activistas, que tendrían una mayor oportunidad de crecer y tener influencia en el rumbo del país.

Peeero… Estas elecciones, tan polarizantes, han hecho que la gente saque sus mejores cherry picking y dobles estándares y malabares del sesgo cognitivo. Lo que en su candidato es pasable, en el otro es imperdonable. Temo que este clima vaya a seguir así durante los siguientes años. Que los zombis antipeje hagan imposible cualquier reforma positiva, bloqueándola nomás por el resentimiento que le tendrán al nuevo gobierno. Temo que los pejezombis sean incapaces de reconocer cuando Amlo cometa errores o sus allegados sean cachados en actos de corrupción, y lo nieguen todo diciendo que es un compló contra su líder.

Así que, como ven, estoy confundido y contrariado con estas elecciones. Si se tratara de atenerme a mis principios, anularía mi voto y los mandaría a todos a la verga. Pero eso de mantenerse ideológicamente puro es un privilegio que no podemos darnos en estos tiempos. Así que, por pragmatismo, lo más probable es que termine votando por el Peje, a regañadientes, para luego ser tan crítico con él como lo fui con el idiota de Calderón y el imbécil de Peña. Porque, obvio, ni de putas podría votar por el PRI o el PAN.

La pasión que despierta Amlo tendrá que explicárnosla la sociología. Él no merece ni nuestros miedos ni nuestras esperanzas. A menos que nuestros miedos sean muy mezquinos y nuestras esperanzas sean muy mediocres. En ese caso, nos merecemos a Amlo.


miércoles, 6 de junio de 2018

Han Solo es el chico bueno



Hola, ñoños. Vamos a un comentario con lujo de SPOILERS sobre Han Solo, la última entrega en la franquicia de Star Wars. Si quieren leer mi versión sin spoilers, hagan click aquí. Para decirlo pronto: está chida. Es una película muy entretenida, con una buena mezcla de acción, aventuras, humor y heroísmo. Palomerona, sí, pero vale la pena ir a verla en el cine. Si fuera cualquier película, pasaría sin mucha pena ni gloria por las pantallas. Pero no es cualquier cosa: es un capítulo de Star Wars, y es ahí donde se queda corta.

Ésta es una cinta que nadie pidió y los problemas alrededor de su producción, como el cambio de director a medio camino, fueron de conocimiento público, lo cual hizo que no hubiera mucho entusiasmo ni esperanzas respecto a la cinta. Eso, y la percepción de que Disney se está pasando de ambicioso, que parece pensar que con ponerle el sello de SW a cualquier cosa, los fans iremos corriendo a verla sin importar lo buena o mala que sea.  Nos confunde, señor Mause: ésos son los fans de Marvel.

Uno de los aspectos que más desanimaron a la ñoñiza fue la elección de Alden Ehrenreich como Han: el muchacho no se parece ni un poquito a Harrison Ford. Peor todavía: existe un actor que sí se parece un montón, que hasta habla igualito, y al que la fanaticada estaba pidiendo a gritos: Anthony Ingruber, quien, para colmo, había interpretado a un joven Harrison Ford en The Age of Adaline.


Pero el encono contra Han Solo me parece un poco injusto. Es una película completamente innecesaria (vaya, como todas las que ha hecho Disney), pero para serlo, el director Ron Howard y los escritores Jonathan y Lawrence Kasdan hicieron un muy buen trabajo. Se pueden decir muchas cosas positivas sobre esta película, empezando por un reparto con personajes muy carismáticos.

Ehrenreich nos da un Han Solo diez años más joven de lo que lo conocimos en Una nueva esperanza. No encontramos, pues, al adorable granuja que cautivó los corazones de chicos y chicas por igual en aquel lejano 1977. Este joven Han ya es temerario y altanero, pero aun no ha sido endurecido por la experiencia. Es todavía algo ingenuote y romántico, con un “corazón de pollo” que en ocasiones lo lleva a tomar a dejar de lado lo conveniente para hacer lo moralmente correcto. De hecho, esta cinta va sobre cómo lo peligros, las decepciones y la rudeza del mundo llevan a Han a construirse esa coraza de cinismo con la que lo conocimos en el Episodio IV, y que luego le vemos desarmar a lo largo de la Trilogía Original. Como dice Qi’ra, en realidad Han es sólo un chico bueno. Eso me gustó mucho.



Woody Harrelson hace de sí mismo con el nombre de Tobias Beckett (nitpick: los nombres en esta peli suenan demasiado terrenos, ¿no?) una vez más, pero el tipo nos cae muy bien y siempre es un gusto verlo. Emilia Clarke es  Qi’ra, una joven inocente convertida en femme fatale de la mafia; su personaje está algo trillado, pero ella lo hace bien. Lo que no entiendo es cómo si ella y Han crecieron juntos, él habla como gringo y ella como inglesa.

Los personajes tienen muy buena química en pantalla, pero quien se roba la película es sin duda Donald Glover como Lando Calrissian. Su excelente interpretación te hace creer por momentos que de verdad estás viendo a un joven Billy Dee Williams. Estrafalario y encantador metrosexual, Lando es la clase de persona que la mitad de los hombres quieren ser y la mitad de las mujeres quieren tener. Además, su insinuada pansexualidad se me hizo un detallazo. Ésta es una de las mejores decisiones de reparto en las SW de Disney, y si no se repitiera sería un desperdicio.



Se ha dicho que la droide L3 es el nuevo personaje más odiado de Star Wars, superando a Rose y a Jar-Jar (eso me dice que hay una parte de los fans que se han convertido en un montón de haters tóxicos). Lo cierto es que L3, con voz de Phoebe Waller-Bridge y un discurso contestatario metido con calzador, me resultó molesta en sus primeras escenas, pero en la parte de la revuelta en Kessel me cayó muy bien porque estaba en su mero mole y yo también la quería ver dirigiendo revoluciones. Además, estuvo poco tiempo en pantalla y su muerte sirvió para mostrar que Lando también tenía su coranzocito.

Por cierto, esos que se quejan de que “goe, pinche Disney, mete sus mamadas progres en estar guars”, neta que se ve que no han puesto atención en los últimos 40 años. Esta saga siempre ha sido progre en relación a sus tiempos. ¿O se les pasó por encima que la Batalla de Endor es una alegoría de la Guerra de Vietnam?

Si algo lamento fue la muerte prematura de Val, interpretada por Thandie Newton. Es que su personaje se perfilaba como alguien bien chido, mujer de acción de mediana edad, en una relación romántica con su compañero de crimen (algo así como Bonnie y Clyde). Pero la desechan demasiado pronto, y además su sacrificio no tiene mucho sentido. Podría entenderlo si se dejara matar para salvar a su amado Beckett, pero no solamente para cumplir con la misión. Fue una mala decisión, y creo que sólo se deshicieron de ella para que al final Beckett pudiera morir también.



Me gustó que la peli mostrara un aspecto del Universo de Star Wars poco explorado en los Episodios: el bajo mundo del crimen organizado en la Galaxia. Si otras películas nos muestran a lo mejor una cantina en un puerto pirata, la mansión de un gángster o los callejones sórdidos de una ciudad atestada, Han Solo transcurre casi por completo en ese submundo. No verán aquí Jedi ni Sith, ni una heroica Alianza Rebelde, ni arrogantes oficiales del Imperio. Aquí hay mafiosos, bandoleros, saboteadores y mercenarios, un montón de personajes con una moral gris.

La película tiene unas buenas secuencias de acción y algunas sorpresas verdaderas. El asalto al tren está padre, pero la escapada en la nebulosa es un momento majestuoso, con las nubes, los rayos, las naves imperiales, un pozo de gravedad y hasta Cthulhu, a quien Han tuvo el desatino de despertar.

En cuanto a sorpresas, me encantó cuando se reveló que Enfys Nest, que parecía un villano genérico, resultó no sólo ser una joven, sino la líder de una especie de guerrilla de autodefensas, que se oponen a los grupos criminales y las atrocidades que cometen contra civiles inocentes. Es una de las células que luego compondrían la Alianza Rebelde (por ahí sale uno de los seguidores de Saw Gerrera), y ahora quiero saber qué será de ella.



Algunas cosas de las que sólo hemos tenido referencias en otras cintas quedan aquí retratadas a todo color, desde el juego de cartas en el que Han le ganó el Halcón a Lando, hasta la legendaria corrida de Kessel (lo de los daditos ha sido un lindo detalle). Además, están los cameos de Anthony Daniels y Warwick Davies, y también incluye sutiles homenajes a películas clásicas del oeste o de gángsters (como es la tradición del Star Wars de Lucas, algo que un veterano como Howard entiende bien). De hecho, hay una referencia hermosa a Once Upon a Time in the West, de Sergio Leone.

Si llevan desde 1997 discutiendo quién disparó primero, aquí los realizadores hacen una declaración definitiva: el duelo final entre Han y su mentor Beckett, que parece gritarnos “¡Han tiene que disparar primero! ¡Han tiene que ser el único que dispara, porque ésa es la única forma de sobrevivir y Han es un superviviente!”. Así que se jodan las Ediciones Especiales.

La revelación del origen del nombre no me encantó ni me molestó. Le pusieron Solo porque andaba solo. Ok, medio mamón, pero aceptable. Lo que me hace ruido es que más adelante en la película Han dice que sí había conocido a su padre, un obrero en los astilleros de Corellia. ¿Entonces por qué no tenia apellido?



Sobre su amistad con Chewbacca, creo que funcionó muy bien. Son dos tipos que se conocieron por casualidad, se llevaron bien y con el paso del tiempo trabaron amistad. Me agrada que le hayan quitado eso de la “deuda de vida” que se manejaba en el Universo Expandido, porque no me gustaba la idea de que Chewie fuera una especie de siervo de Han; es mejor que se hayan vuelto compinches por mutua elección. Aunque me quedo pensando cómo habría sido si Lucas hubiera metido a un jovencito Han en Kashyyyk en La vengana de los Sith, como tenía planeado.

Lo malo de Han Solo no es realmente malo. Es sólo mediocre; la estructura del relato que nos cuentan está lleno de lugares comunes: joven ingenuo con mentor cínico y endurecido; amor de la juventud convertida en muñeca del macho alfa criminal; un último gran golpe para que podamos retirarnos de esta vida tan dura; ese momento en el que los buenos están perdidos pero en realidad su plan iba un paso más allá que el del malo, etc.

El villano Drydan Vos, interpretado por Paul Bettany no es memorable ni en cuanto a su aspecto ni su personalidad. Por supuesto, está el hecho de que Alden Ehrenreich, por mejor esfuerzo que haga, no es Harrison Ford, y sólo Harrison Ford puede ser Han Solo. Y bueno, traten de disfrutar la película pensando que ese joven heroico se convertirá en un viejo desilusionado y morirá a manos de su propio hijo.

Como dije, la peli no está nada mal, y sí la recomiendo, pero tampoco es extraordinaria. Ése es el problema: Star Wars solía ser una trilogía de películas extraordinarias, algo único e irrepetible en la historia de la cultura pop. Incluso la trilogía de precuelas, piensen lo que piensen de ellas, eran muy diferentes a cualquier cosa que se estuviera haciendo por esos años y definitivamente no eran películas del montón. Esta peli cuenta la clase de historias que antes eran relegadas al Universo Expandido, cuyas novelas y cómics podían estar buenos o malos, pero que dejaban lo más grandioso e importante para las películas. En su afán por vender y sobrevender Star Wars, don Ratón Miguelito la está convirtiendo en algo rutinario. #KetristeDeberas.



Ya voy, ya voy: el elefante en la habitación. Darth Fucking Maul. La sorpresa más grande de la película. Si nosotros, ñoños que hemos visto las series y leído los cómics, nos quedamos de WTF?! cuando vimos al viejo zabrak remover su capucha y revelar su identidad, no puedo imaginar el desconcierto total de quienes lo último que supieron del tipito colorado fue que Obi-Wan Kenobi lo partió en dos en el Episodio I. Para los que no estén enterados les cuento súper en corto (¡vienen spoilers!):

Maul sobrevivió a la putiza que le puso Obi-Wan y anduvo escondido por varios años. Hizo un regreso durante la Guerra de los Clones y causó caos como jefe de una unión de cárteles del crimen organizado, además de tomar control del planeta Mandalore, donde asesinó a la amiga de la infancia/amor platónico de Obi-Wan, Satine, frente a sus ojos. Obi-Wan apenas escapó con vida, pero Maul fue detenido y capturado por su mismísimo amo, Darth Sidious. Al cabo, Maul logró escapar de Sidious y de nuevo perdimos rastro de él, sino hasta muchos años más tarde, cuando el reparto de Rebels se lo topó en el planeta Malakor, donde había quedado varado tras un naufragio. De nuevo Maul escapó y viajó hasta Tatooine para tener un duelo final con Obi-Wan. Para conocer la historia con más detalles, chequen estos videos de Apolo1138: primero, segundo, tercero.



Nunca he sido muy fan de Darth Maul; se me hace, al igual que Boba Fett, uno de esos villanos de Star Wars que fueron sobrevalorados porque se veían chidos y malotes, pero que en realidad las películas no tenían grandes planes para ellos ni nada. Pero bueno, es popular con los fans, y si por algo se caracterizan las películas de Disney es porque hacen fanservice siempre que pueden. El problema es que parece que Howard y los Kasdan tampoco tenían planes para Maul; sólo querían poner un personaje conocido por el público y vieron que no había nada escrito sobre qué hacía él en la época de la película, y voilá.

He leído comentarios de fans, y esta vez estoy de acuerdo: ésta puede ser una gran oportunidad para Lucasfilm de hacer algo bueno con todas esas películas innecesarias de Star Wars, dándoles una dirección. Imaginen una serie de pelis sobre los bajos mundos de la Galaxia, cada una protagonizada por distintos personajes, como Boba Fett o Maz Kanata, en la que aparezcan personajes y actores de las otras cintas, y en las que se vaya cimentando a Maul como un boss por encima de todos los minibosses, uno al que hay que vencer uniendo fuerzas en el capítulo final. Sí, algo como lo que ha hecho Marvel. Eso valdría la pena, dejaría satisfechos a los fans y aprovecharía a los buenos actores que ya han casteado. Ojalá ahora Lucasfilm escuche a sus fans.

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