jueves, 21 de mayo de 2015

El culo de la Mujer Araña (Parte I)




Oh, rayos. Me he estado haciendo pato con esta entrada durante algo así como dos años, pero ya no puedo seguir callándome. Éste es un tema que tiene encendida la nerdósfera desde hace tiempo y ahora parece más ruidoso y candente que nunca. Tan candente como el culo de Spider-Woman. Je.

No, en realidad éste es un asunto que he estado pensando y masticando desde hace mucho porque, aunque usted no lo crea, yo no escribo nomás lo que me viene a la mente conforme me va chorreando de los dedos, sino que le echo coco con mucha anticipación porque soy de ésos que piensan despacio. Muy despacio.

Precisamente es pensar despacio lo que se necesita en estos casos de guerra cultural. Para los recién llegados a Internet, “guerra cultural” quiere decir “mucha gente mentándose la madre en Twitter”. Así que vamos a tratar de llegar a conclusiones bien razonadas. O racionalizadas, que para eso sí soy bueno.

El tema de esta entrada es, pues, el sexismo en los cómics de superhéroes. Me voy a enfocar en las representaciones gráficas de los personajes femeninos, ya sean heroínas, villanas o civiles, y voy a tocar sólo muy tangencialmente la construcción de esos personajes desde el punto de vista de la narrativa, porque ésa es harina de otro costal.

La pregunta es ¿la representación de los personajes femeninos es sexista? Y la respuesta rápida, en mi opinión, es SÍ. Pero ésa es una respuesta poco interesante que va a dejar todo mundo jalándose las medias. Sí, creo que hay mucho sexismo en el diseño de personajes femeninos; no, no creo que suceda en todos los casos por parte de todos los artistas, pero sí creo que es un fenómeno lo suficientemente generalizado como para que valga la pena abordarlo.

Es que me parece bastante claro que cuando se diseña un personaje femenino, tanto en su apariencia, en sus atuendos y en las poses que adopta en las viñetas, la directriz que guía a muchos artistas es hacerla ver sexi. También creo que en ese afán se deja en segundo plano valores artísticos como la proporción, la perspectiva y la anatomía; peor aún, se traiciona la coherencia con el personaje mismo, su personalidad y sus motivaciones, y los requerimientos de la historia que se está contando. Es decir, se sexualiza exageradamente a los personajes femeninos, de una forma que no se aplica a los masculinos, y esto se hace para brindar un eye candy, taco de ojo o fanservice a un público de varones heterosexuales. No estoy, por ahora, condenando ni defendiendo esta costumbre, sólo estoy señalando que existe.

Esto no es una conclusión a priori, sino el resultado de mucho pensar, mucho leer cómics y mucha chaqueta mental. Pero para probar mi punto, acompáñenme en un recorrido por (maravillosas) imágenes de tetas y culos ceñidos en espándex.

Hay que empezar hablando de la apariencia física de los personajes y de sus atuendos. Las críticas feministas arguyen que es sexista representar mujeres con proporciones imposiblemente perfectas (desde el punto de vista del canon de belleza occidental) en trajes ajustados que prácticamente es como si tuvieran el cuerpo desnudo pero pintado de colores. Los defensores del cómic dicen que los personajes masculinos también son representados así. Ambos tienen un punto, pero creo que los comiqueros se niegan a ver algo importante.

Miren, el traje de superhéroes, imposiblemente ajustado, es una convención del género que se remonta hasta sus orígenes y una tradición que difícilmente podría ser cambiada (y no tiene por qué). El objetivo era que los personajes (como los artistas del circo o los gimnastas) pudieran lucir su musculatura y el poder de su cuerpo en movimiento. Personajes masculinos y femeninos son diseñados con estos atuendos por igual, así que me parece que aquí no hay sexismo por el uso del traje ajustado en sí. Sin embargo, hay diferencias importantes a la hora de diseñar los atuendos de hombres y mujeres.

Si tanto héroes como heroínas usaran trajes espándex de cuerpo completo que permitan admirar su anatomía, en efecto no habría sexismo. Pero resulta que muy a menudo los disfraces de los personajes femeninos tienen grandes escotes, piernas descubiertas, faldas muy cortas o calzones chiquititos, chiquitititos. Y es que si uno puede aceptar que los justicieros superpoderosos usen trajes ajustados porque ya nos acostumbramos a la idea, es muy difícil justificar el porqué una heroína escogería un atuendo en el que está mostrando todo el tiempo media teta (menos el pezón, que ahí sí opera la censura), o que deja ver la línea del traje de baño muy bien depilada, sino es que de plano se le mete el calzón entre las nalgas.

Estos diseños no responden a las necesidades de los personajes, a las actividades que realizan o a las circunstancias de la historia, sino que están ahí para hacerlas ver sensuales y complacer al público masculino heterosexual. Por otro lado, los personajes masculinos no son tratados de esa manera.

Miren estos ejemplos. Las Zafiros Estelares son grosso modo las equivalentes femeninas de los Linternas Verdes: guerreras espaciales con gemas que les otorgan poderes fantásticos. Vean cómo se visten unas y otros:



O el clásico traje de Power Girl, creado por el artista Wally Wood, quien también es famoso por sus cómics porno, y que lo hizo deliberadamente probando qué tanto le dejaría la censura mostrar las bubis de la heroína:



¿O cómo se explicaría, dentro de la coherencia interna del cómic, que Catwoman y Black Cat salgan a saltar por las cornisas con esos escotes?



¿O que la hechiera Zatanna se vista prácticamente como conejita Playboy?



¿O estos trajes de Maxima, Starfire y Sue Storm?[1]



¿O que Lois Lane salga a hacer reportajes vestida así?



“Oye, Ego, un momento. ¿No se supone que las feministas luchan por el derecho a vestirse como quieran, incluso con ropa muy reveladora, sin que nadie las juzgue por eso?” Sí, es cierto. Pero vean las ilustraciones anteriores: estos personajes no usan tales atuendos porque les sean cómodos o prácticos, ni porque estén manifestando que ellas tienen el poder sobre su sexualidad. El móvil del arista es hacer eye candy. Es cierto que personajes como Starfire o Psylocke son mujeres muy sensuales y sexualmente abiertas y que eso es parte importante de sus personalidades; también es cierto que las Zafiros Estelares tienen poder del amor y la seducción[2]. Pero ¡vamos! Seamos honestos, sabemos realmente que lo que pasa aquí en la mayoría de los casos es que un dibujante varón y heterosexual diseñó estos atuendos así para hacer puro taco de ojo. Sería deshonesto y obtuso negarlo.

Es difícil justificar que el traje de la Mujer Maravilla incluya un calzoncito con estrellas y creo que sólo la costumbre hace que no se le pueda cambiar (piensen en las décadas que tomó quitarle a Superman la trusa roja). Pero si es problemático que una princesa amazona griega use lencería con bandera de Estados Unidos, es más difícil aceptar que vista una prenda que se le estuviera metiendo entre las nalgas todo el tiempo. En años recientes, el calzón de la Mujer Maravilla se ha reducido de tamaño, dejando cada vez menos a la imaginación:




Eso no es cosa de todos los dibujantes, cabe aclarar. Muchos, como el actual Cliff Chiang dibujan a Diana con mucha dignidad. También el traje que ostenta Gal Gadot en la próxima película tiene mucho más sentido: se ve como lo que usaría una princesa guerrera (está muy parecido al de Xena), aunque la nerdósfera ha despotricado mucho al respecto.

Puede verse guapa y a la vez fuerte y poderosa


Desviándonos del género de superhéroes, pero siguiendo en los cómics y sobre la misma línea, no podría dejar de mencionar otro cliché clásico de la fantasía heroica: los armaduras-bikini. A menudo se representa a una mujer guerrera, como una elfa o una bárbara, usando una armadura que sólo le cubre lo absolutamente necesario para que el cómic (o videojuego) no sea material exclusivo para adultos. Este atuendo carece de sentido desde el punto de vista de la historia y el personaje y se hace, una vez más, para darle a los fans un eye candy.




Por ahora no vamos a discutir si esto es válido o no, si es una terrible afrenta contra la dignidad de las mujeres o si va a traernos el apocalipsis: basta con reconocer que con estos trajes lo que se busca es que los personajes femeninos se vean sexis, mientras que este criterio mismo rara vez se aplica a los masculinos. Es un criterio sexista, pues.

Hablando de cuerpos imposiblemente perfectos, que son otra convención del género de superhéroes, es cierto que mientras las mujeres son diseñadas con grandes senos y caderas pronunciadas, los hombres son representados con músculos enorme y muy marcados. Me parece que hay menos objeciones en esto que en lo de los trajes; después de todo, el arte siempre ha buscado representar la belleza ideal, según los cánones de cada época y cultura. Pero esto no quiere decir que haya un trato igualitario en los cómics de superhéroes; en realidad, lo que sucede es que los personajes masculinos son diseñados para verse poderosos, chingones, madreadores; los personajes femeninos, a su vez, son diseñados para verse chenchuales.

“Oye, Ego, pero siendo fuertes y poderosos es que los personajes masculinos se ven sexis”, y es verdad, hasta cierto punto. Pero sucede que detrás de la creación de chicos y chicas está la perspectiva exclusiva del varón heterosexual. Al momento de crear a un personaje masculino, nuestro artista de cómic no está pensando en lo que le parecería sensual a una chica, sino en lo que le va a parecer cool a sí mismo. El héroe es diseñado como lo que el varón heterosexual quisiera ser, y la heroína es diseñada como lo que al varón heterosexual le gustaría tener. Esta tira cómica lo expresa elocuentemente:



Miren estos dibujos de la serie Marvel vs DC, obra de Claudio Castellini. Superman y Hulk son moles de músculos (ni siquiera sé si todos ésos existen en el cuerpo humano), pero Catwoman y Elektra son tetas y culos ambulantes.





“Oye, Ego, pero el arte siempre ha estilizado el cuerpo humano; no tiene por qué realista ni anatómicamente exacto.” Es cierto, pero la licencia artística que se toman aquí tiene propósitos diferentes en el caso de hombres y en el de las mujeres: en el primero se exagera para hacer ver al personaje más poderoso; en el segundo, para hacerlo ver más sensual. La anatomía masculina está tan desproporcionada como la femenina, pero ambas sirven a complacer las fantasías de un público de varones heterosexuales: sus fantasías de poder y sus fantasías eróticas.

Para ser justos, estas viñetas provienen de los 90, una época en la que las proporciones exageradas estaban muy de moda. Ahora la tendencia es que los personajes masculinos se parezcan más a lo que le gusta a las chicas: carilindos y más del tipo “delgado-pero-musculoso” que del tipo “chuarcheneguer”.



Como les he dicho antes, la cultura pop será sexista, pero de verdad que en los últimos años ha evolucionado para serlo cada vez menos. Aún así persisten muchas diferencias en la forma de dibujar a personajes femeninos y masculinos. Piensen: si los artistas de cómic tuvieran en mente hacer hombres que resultaran sexis a las mujeres no se verían como masas hipermusculosas y desproporcionadas, sino como modelos de Hugo Boss. Y si quisieran dibujar mujeres guerreras de forma realista, se verían como Brienne de Tarth.

En un mundo al revés, los cómics tendrían más personajes así


Por ejemplo, está el hecho de que los hombres tienen derecho a no ser hermosos, pero las mujeres no. ¿No me creen? Chequen la galería de villanos de cualquier superhéroe. Sí, hay uno que otro galán y muchos tienen un aspecto bastante normal, pero otros tantos son adefesios que dan miedo. Por otro lado, las villanas suelen estar bien mamis; incluso su buenez suele ser parte de su malignidad.[3] Para muestra, un botón. Veamos la galería de villanos de Batman, los cuatro principales contra las cuatra principalas:






De los hombres, el único que, ya no digamos es guapo, sino que no es un puto engendro, es el Acertijo. En cambio de las mujeres todas tienen figuras esculturales. Súmenle a eso que dos de ellas son intereses románticos del héroe, una más tiene el poder maligno de la seducción[4] y la otra es el objeto de abuso físico y emocional de un payaso psicópata. Si eso no les parece desigual y sexista, debe ser porque se están tapando los ojos y diciendo “no veo nada, soy de palo”.

Es tradicional en nuestra cultura (mucho antes y mucho más allá del pop) relacionar la malignidad con la fealdad y las malformaciones físicas, pero parece que las villanas del cómic están exentas de este cliché. Piensen en villanas o antiheroínas como Mystique, Emma Frost, Cheetah, Giganta, Chessire, Silver Banshee, Livewire, Mercy y Hope, Scandal, Circe, Enchantress, Elektra, White Rabbit (tanto la de Spider-Man como la de Batman), seguidas de un larguísimo etcétera. Sí, claro, hay algunas que son realmente espantosas como Abuelita Buena, Mad Harriet, Stompa, Furia, Orca y… ya no me viene ninguna otra a la mente.

O sea, vean la composición de los equipos de “linternas malos”, los Sinestro Corps y los Red Lanterns. Vean cómo se ha diseñado a estos a veces villanos y a veces antihéroes, y noten las diferencias entre los hombres y las mujeres:



Prácticamente todos los personajes masculinos son unos monstruos horribles (Sinestro es el único que parece persona). De los Sinestro Corps hay una monstruo femenino; las otras dos están súper buenas, con todo y que una de ellas no tiene labios; de los Red Lanterns la única mujer es un bomboncito. ¿Ven a lo que me refiero?

Pero la cosa no se queda sólo en los villanos. Aunque los héroes tienden mucho menos a la deformidad, hay varios que tienen una apariencia, digamos, inusual.

No precisamente modelos de Hugo Boss...


En cambio las heroínas no tienen derecho a ser feas, ni siquiera si son mutantes, robots, o miembros de razas extraterrestres. Miren no más la diferencia entre Hulk y She-Hulk.



Ahora, honestamente, ¿creen que Hulk está diseñado con el mismo criterio que She-Hulk? ¿Qué ambos están igualmente sexualizados, que ambos han sido creados para lucir atractivos al sexo opuesto?

Esto no sucede solamente con los héroes y villanos, sino que los civiles son víctimas del mismo cliché. Durante años el profesor Emil Hamilton fue el mentor científico de Superman y su aliado cuando necesitaba consejos o entender asuntos cientificosos. Pero en los Nuevos 52, el buen profesor fue sustituido por una mujer, la Doctora Veritas. Pues qué bueno que aparezca una mujer de ciencia en los cómics, pero vean las diferencias:



Incluso cuando un personaje femenino es creado para no verse muy guapa que digamos (por feas, gordas o viejas), eso cambia tarde o temprano. Miren a Marrow, a Amanda Waller o a Madame Web. Del lado izquierdo, cómo fueron introducidos estos personajes; del derecho, como quedaron después de un extreme make-over.



Sería injusto acusar a los artistas del cómic de ser unos machistas que sólo valoran a las mujeres por su atractivo físico. Tal conclusión no puede extraerse solamente de observar su obra. Lo que sí parece es que piensan que no vale la pena tener a un personaje femenino a menos que sea sexualmente atractivo, mientras que tal criterio no aplica para los masculinos. Digan lo que digan, lo cierto es que no se trata igual a las mujeres que a los hombres.

Un aspecto en el que esto queda muy claro es en el diseño de los culos. Las mujeres SIEMPRE tienen culos redondos, pachoncitos y notorios, incluso cuando están en poses en las que sus glúteos no deberían abultarse tanto. Pero a los hombres muy rara vez les pintan culos apetitosos, a pesar de que son una de las partes de nuestra anatomía en la que más se fijan las mujeres.[5]

Es decir, vean el culo de Spider-Man, uno de los personajes que, por las posturas arácnidas que suele adoptar, deja con frecuencia las nalgas al aire:




Como ven, el culo de Spidey es apenas notorio, y más bien flacucho y huesudo, a pesar de que nuestro amigable vecino trepamuros luce muy bien el resto de sus músculos. Por cierto, lo irónico es que obtuve esta imagen de un post en el que el autor lo usaba como prueba de que el sexismo en los cómics no existe porque tanto héroes como heroínas muestran el trasero. Es frustrante toparme con estos hinchas del tebeo, tan ciegos a diferencias importantes. Lo que nos lleva una vez más la Spider-Woman que nos dibujó Milo Manara y que da título a este post:


Milo Manara es un artista erótico (uno excelente, además), así que naturalmente hizo un dibujo erótico, y como tal es muy bueno. El problema del dibujo de Manara es que es un ejemplar caso del criterio con el que se dibuja a las mujeres en los cómics. No sólo es que Spider-Woman esté buenísima, sino que su pose está pensada para que pueda lucir toda su buenez. Miren, aquí tengo otra estupenda pieza de Manara, parte de un cómic francamente erótico, hecho con la intención de que su personaje luciera sensual:



¿No ven el parecido en pose, proporciones, en las intenciones mismas del dibujo? De nuevo, el arte erótico de Manara es maravilloso, pero ése es precisamente el punto: que escogieron para la portada del cómic de una superheroína un dibujo erótico. La de Spider-Woman no es la pose de una guerrera que está a punto de entrar al combate, sino la de una chica pin-up luciéndose para su público. Vean las siguientes fotografías; no se puede menos que admitir que hay una diferencia importante entre la postura de una modelo y la de una atleta.




En los cómics de superhéroes los personajes femeninos son muy a menudo retratados siguiendo el modelo de la imagen de arriba. El objetivo de colocarlas en esas posturas no es que se vean fuertes y poderosas, sino como taco de ojo… quizá incluso todo a la vez, pero privilegiando el taco de ojo. Y para ello, muchas veces las ponen en poses que serían incómodas e imprácticas, cuando no son de plano anatómicamente imposibles; definitivamente son posiciones que una heroína o villana no adoptaría y mucho menos en el momento de una pelea.



Hay que admirar la creatividad de los artistas de cómic, que se las arreglan para colocar a las heroínas en poses en las que se pueden apreciar a la vez los culos y las tetas. Como en el caso de Psylocke:



En casos ya extremos podemos ver a las heroínas en poses e imaginerías directamente sacadas del porno. Por Darkseid, vean esta portada de Heroes fo Hire, totalmente un momento hentai. Y esta portada de Catwoman, en la que parece que Batman le está dando "sexo sorpresa". Cthulhu sabe que no tengo nada en contra del porno per se, así que no discuto eso: me basta con que vean cómo a los personajes femeninos se les pone una carga sexual exagerada.

He visto suficiente hentai como para saber de dónde viene esto

A los hombres, en cambio, no suelen ponerlos en posturas que sirvan para que se vean sexis. Se podrán ver atractivos en todo su poder y esplendor, pero su objetivo no es servir como eye candy.




Digo, ¿cuándo fue la última vez que vieron a Batman, Thor o el Capitán América posando así?



Hasta que no veamos a los héroes y villanos dibujados como los chicos de aquí arriba, no se podrá decir que se trata igual a los personajes femeninos que a los masculinos. Por eso me exasperan tiras como ésta:



Esto es hilarante viniendo de un cómic que se trata de un muchacho flaquito y nerdoso que vive con dos chicas exageradamente voluptuosas. No es que eso haga inválido su argumento (su argumento es tonto por otras razones), sino que es un ejemplo de la ceguera que aqueja a los hombres comiqueros de hueso colorado. Living with Hipstergirl and Gamergirl es una tira divertidísima, pero es al fin y al cabo una fantasía masculina (a mí me encantaría vivir con estas dos nenorras) y tan es así que la página oficial tiene su sección NSFW. Y tanto el autor de estas viñetas como muchísimos fanboys comiqueros parecen estar ciegos a que los cómics de superhéroes también se guían por fantasías masculinas. Vamos, sólo miren esa misma tira en la que el autor hace justo lo que dice que no es cierto que pase en los cómics: vean cómo dibuja al hombre y cómo a la mujer.

Cierro con el más reciente ejemplo descarado de esta tendencia. En un cómic de Superman que compré hace un par de meses se introduce a una nueva raza extraterrestre. Primero aparece un hombre, y más tarde, una mujer. Miren cómo presentan a cada uno en todo su esplendor:


Casi podríamos ir tachando una checklist: Hay un dimorfismo sexual extremo, check. El hombre es una masa de músculos, check. La mujer es esbelta y curvilínea, check. El hombre está cubierto con una armadura de la cabeza a los pies, check. La mujer trae una armadura-bikini, check. El hombre está en una pose que demuestra fuerza y poder, check. La mujer parece estar desfilando por una pasarela, check. Ahora, después de todo lo que hemos visto y leído, ¿pueden negar sinceramente que la hipersexualización de los personajes femeninos en los cómics de superhéroes es una cosa real?

Eso a lo que se reduce toda esta exposición: las mujeres en los cómics están sexualizadas de maneras en las que, ni de lejos, se aplican a los hombres. Me gustaría que todos los fans del cómic hiciéramos un ejercicio de honestidad y admitiéramos que a los personajes femeninos no se les trata igual que a los masculinos, que en el diseño de su apariencia, sus atuendos y sus poses la directriz es hacerlas sexis a los ojos de varones heterosexuales, muchas veces sacrificando detalles como proporción, perspectiva, anatomía o, peor aún, coherencia con el personaje y la historia.

Pero a fin de cuentas ¿qué tan malo es todo esto? ¿Es de verdad una forma horrenda de misoginia? ¿Es el causante de la inequidad de género en los círculos geeks? ¿Es realmente como para rasgarse las vestiduras? ¿Amerita que nos saquemos los ojos y aplastemos los cráneos los unos a los otros?¿Vale la pena tanto mame?

Primero hay que dejar en claro que esto no es misoginia violenta, ni mucho menos, sino mero heteroandrocentrismo[6]: yo, artista varón heterosexual dibujo cosas que me parecen sexis para el disfrute de otros varones heterosexuales. Es decir, se trata de fanboys haciendo fan service. Y no podemos acusar a los artistas ni a los lectores de cómic de ser unos cerdos misóginos, de violentar a las mujeres o de promover su objetificación basándonos sólo en sus dibujos.

También es importante aclarar que aunque este fenómeno es muy frecuente no es absoluto. No todos los personajes femeninos tienen atuendos de teiboleras, ni todos los dibujantes las ponen en poses forzadas por el puro afán de lucir sus culos y sus tetas. Muchos artistas tratan a los dos géneros con bastante parejura. Y claro, hay personajes, situaciones y tramas en las que la cachondez está más o menos justificada.

Decir que esto "es malo porque es sexista" sería tan simplón y perezoso como argumentar que algo “es malo porque es pecado”; o sea, realmente no nos aclara por qué esto que pasa es negativo, qué daño se hace contra quién y por qué deberíamos cambiarlo (si es que). Hace falta un análisis sensato, explorando los diferentes argumentos y puntos de vista, todo lo cual haremos en la próxima entrada.


En el ínter, los dejo con una imagen del tipo que veríamos más seguido si de verdad hubiera parejura:




CONTINUARÁ



[1] Ya sé que todos estos personajes han usado trajes que no son del tipo “injustificablemente cachondo”. Recuerden que no estoy diciendo que todos los cómics sean así todo el tiempo, sólo que esto pasa con mucha frecuencia.
[2] Además, eso de que una mujer tenga “el poder de la seducción” es también una fantasía / pesadilla masculina. Y algo bastante sexista.
[3] Es el complejo del súcubo. Juro que un día escribiré al respecto.
[4] Explota el miedo que tenemos los hombres a que las mujeres usen su sexualidad (y el hecho de que cuando vemos tetas se nos apaga el cerebro) para destruirnos. El súcubo, les digo.
[5] Razón por la cual yo me esfuerzo haciendo sentadillas.
[6] Acabo de inventarme esa palabra. Heteroandrocentrismo = androcentrismo + heterocentrismo. Ya con esto me gano el título de teórico del mame, ¿no?

viernes, 15 de mayo de 2015

Celebraciones alternativas para gente chida



Hay celebraciones de todo tipo. Tenemos las casi globales como la Navidad o San Valentín, (que los comercios aprovechan para vendernos pendejadas) efemérides nacionales como el Dìa de la Independencia o el de la Revolución (que nosotros aprovechamos para no trabajar, aunque no sepamos ni de qué va la cosa). Algunas más recientes tratan de generar conciencia sobre problemas sociales, como el Día de la No-Violencia contra las Mujeres o el Día del Combate a la Homofobia (no sabía cuántas de esas palabras poner en mayúscula o qué). Hoy en existen festejos para casi todo, durante los 365 días del año: día del beso, del taco, del libro, de la Tierra, del orgasmo femenino, de la eyaculación precoz, del perro malix y no sé qué tantas cosas más.

Pero existen celebraciones de cuño reciente que se han popularizado gracias a los internetz, y que son más divertidas y más interesantes que aquellas que te obligan a gastar toda tu quincena en regalos para tu novia o que te fuerzan a convivir con tu familia extendida. Aquí tenemos cinco celebraciones alternativas para gente chida:


20 de abril
Día Mundial de la Marihuana




Como ya les había contado alguna vez, sí existe un día para celebrar ese regalo de los dioses que es la cannabis. El 20 de abril es el día en que te das cuenta de que la mitad de tus contactos de Internet, y hasta la gente que publica en medios, forma parte de cierta complicidad mundial que hermana al subconjunto más divertido y alivianado de la humanidad.

Cuenta la leyenda que un grupo de universitarios en California (obvvvvio) a principios de los 70 se reunieron al pie de una estatua de Louis Pasteur para buscar un tesoro: un legendario cultivo de marihuana perdido. La hora del encuentro era a las 4:20 de la tarde. Después varios intentos infructuosos de hallar el tesoro, crearon la costumbre de reunirse en ese mismo lugar a las 4:20 para fumarse un porro, tradición que los universitarios preservaron a lo largo de las generaciones.

Esa hora pasó a convertirse en un día para celebrar a nuestra buena amiga María Juana, el 20 de abril (pues en inglés esta fecha se escribe 4/20). Uno celebra no sólo ni necesariamente fumando como chacuaco (¿qué es un chacuaco?), sino creando o disfrutando de arte, música y literatura; compartiendo información o simplemente haciendo un guiño de complicidad a sus camaradas.

Pero ya más en serio e independientemente de si nos gusta o no fumar drogas, o si nos parece una estupidez que la demás gente se drogue (aquí el Consejo del Huevo me obliga a poner "Vive sin drogas" o algo así), este día constituye una oportunidad para discutir un tema urgente: la legalización de la cannabis. La tendencia mundial apunta hacia la despenalización, y son cada vez más los países que optan por esta medida por varios argumentos muy sólidos, desde que no es papel del pinchi gobierno decidir qué putas hace la gente con su cuerpo, a que se trata de quitarle a los grupos criminales una de sus principales fuentes de ingreso. Legalícenla ya, coño.


4 de mayo
Día Mundial de Star Wars



Si ustedes siguen este blog, sabrán que hay pocas cosas o seres vivos a los que ame tanto como a Star Wars. Por eso, ésta es una de las celebraciones más importantes del año para mí, mi esposa y mis geeklings. Es un día para ver alguna película o serie, escuchar música cuando viajamos en el coche, entrenar con el lightsaber y comprar figuritas de acción. Y si se puede, hacer una fiesta temática.

Esta celebración viene del juego de palabras "May the 4th be with you" ("que el 4 de mayo esté contigo"), que suena similar a "May the Force be with you" (que la Fuerza esté contigo), una frase que expresa buenos deseos en el universo ficticio de Star Wars. Además, tradicionalmente todas las películas de esta maravillosa saga (tanto la Trilogía Original como las precuelas) se estrenaron en mayo. Esto fue así hasta que Disney hizo de Lucasfilm su nueva puta y decidió que Episodio VII se estrenaría en diciembre. Esos malditos.

Muchas celebraciones diversas se realizan alrededor del mundo, desde los parques de Disney (esos malditos) hasta la Estación Espacial Internacional, donde en 2015 los astronautas conmemoraron esta fecha con una función de cine. Y como un solo día no es suficiente, también se creó para el 5 de mayo Revenge of the 5th, un juego de palabras con el título del Episodio III Revenge of the Sith. Este día en particular se dedica a recordar a los Señores del Lado Oscuro.

El Día de Star Wars es una muestra más del impacto cultural de esta cosa tan hermosa que ha dotado de sentido a la vida de muchos ñoños alrededor de todo el mundo, pero que también encanta a toda clase de personas. Ya lo he dicho antes: Star Wars es el non plus ultra de la cultura pop del siglo XX y "un mito para una generación sin mitos".

25 de mayo
Día de la Toalla



Esta celebración está inspirada en la obra clásica de comedia y ciencia ficción La guía del Autoestopista Galáctico, de Douglas Adams. Es observada por los fans del autor y por nerds de la ciencia ficción en general. Pero, ¿por qué un Día de la Toalla? Bueno, pues porque entre las muchas chorradas que Adams se avienta, está la defensa de las toallas y su importancia para el autoestopista:

Una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de Jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

La celebración consiste en llevar una toalla con uno todo el día, mientras se recuerdan las obras de Douglas Adams, y se llevó a cabo por primera vez en 2001, tras la muerte del autor.


19 de septiembre
Día Internacional de Hablar como Pirata



Ahoy! Pocas cosas en el mundo mundial son tal cool como los piratas... Tanto los piratas que ha creado la cultura pop, como los piratas de verdad. Y claro, la piratería de contenidos con derecho de autor. Y ésta es una de las celebraciones más divertidas, porque sirve para burlarse de todo. Argh!

Por supuesto, el "habla pirata" es un invento de la modernidad y no tiene nada que ver con cómo hablaban los piratas de antaño, ¡pero vaya que es divertido! Hay que rugir, insultar, escupir y prepararse para hacer que esos bellacos caminen por la plancha. ¿Sabías que puedes cambiarle el idioma de tu Facebook a "pirata"? Es todavía mejor si además puedes vestirte como pirata para salir a la calle. Otras formas de celebrarlo incluye escuchar música de piratas y ver películas o series, así como tomarte un poco de tiempo para aprender de la verdadera historia de la piratería. Y hacer fiestas temáticas con mucho ron.

Esta efeméride fue creada en 1995 por este par de freaks y gracias a Internet se ha popularizado rápidamente, pues incluso se organizan fiestas de disfraces, convenciones, promociones en diversos negocios y demás. El Día Internacional de Hablar como Pirata se ha convertido en una celebración oficial de la religión verdadera, la Iglesia del Monstruo Espagueti Volador, o pastafarismo. Pero independientemente de que creas en Sus divinos tallarines, cualquiera puede formar parte de esta gran celebración.

Excepto los ninjas, porque son putos.

5 de noviembre
Día de V



El 5 de noviembre de 1605 el fanático religioso Guy Fawkes intentó volar el Parlamento inglés con barriles de pólvora. Su complot fracasó y él fue detenido por el gobierno para después ser colgado en la horca (pero saltó del patíbulo y se rompió el cuello para no darle gusto a sus captores, vaya troll). Desde entonces en Inglaterra se festeja la Noche de Guy Fawkes, en la que se prenden hogueras y se revientan petardos para conmemorar que ese peligroso terrorista haya sido capturado y que el rey Jacobo haya salido con vida.

Pero lo que realmente nos importa es que el escritor demente Alan Moore haya retomado esa anécdota y le haya dado un giro bien locochón para crear al antihéroe anarquista V, que en la novela gráfica V for Vendetta (1988), utiliza un estilizado disfraz de Guy Fawkes para combatir a un gobierno fascista en una Gran Bretaña distópica. Aunque el cómic fue muy celebrado desde entonces, fue la adaptación en cine de 2006 la que llevó la historia de V a una popularidad mundial sin precedentes. 

Ya les he platicado de la genialidad e importancia tanto del cómic como de la película y su impacto en la cultura contemporánea. La adopción de la máscara de V por parte del colectivo hacktivista Anonymous y la aparición de la misma en las protestas de Occupy Wall Street y otras sucesivas alrededor del mundo, la han convertido en un símbolo de disidencia y rebeldía antisistémica. De la misma forma, el 5 de noviembre, que en Inglaterra sigue siendo un día de quemar efigies de Guy Fawkes, en otros lugares del mundo es una fecha que se celebra protestando. Contra los gobiernos, las corporaciones, la policía o cualquier otro poder de ésos que joden la vida de las personas de a pie. Además de usar las máscaras de V, o de plano disfraces completos, las personas celebramos este día con proyecciones de la película, citas del protagonista (perlitas de sabiduría), haciendo pintas del símbolo de V y, por supuesto, recordando los siguientes versos:

Remember, remember! 
The fifth of November, 
The Gunpowder treason and plot; 
 I know of no reason 
Why the Gunpowder treason 
Should ever be forgot! 



Así que ahora conoces celebraciones más interesantes y divertidas que el Día de la Batalla de Puebla o el Día de la Virgen de Guadalupe. Ve a festejar y bailar mucho, que una revolución sin baile es una revolución que no vale la pena ;)

lunes, 4 de mayo de 2015

There are no strings on me!



La medianoche entre el miércoles y el jueves de la semana pasada fui a ver el estreno de Avengers: Age of Ultron. Fue el primer estreno de medianoche para mi hijo mayor, un importante ritual de paso en su formación como geekling. Fue también una experiencia placentera para mí, porque esto de las premieres me gusta mucho y ahora tengo pocas oportunidades de asistir a alguna.

Pero vamos al grano con la reseña de película. Me gustó, está divertida, tiene mucha acción, efectos especiales fabulosos, batallas épicas... La primera secuencia, en la que vemos a los Avengers trabajar todos juntos coordinados como un equipo para asaltar los cuarteles de Hydra, está HERMOSA. La introducción de los gemelos Maximoff paga la película (y Elizabeth Olsen, te amo), y aunque la inclusión de Vision está algo forzada, también me dio gusto verlo. Y ya. Eso es todo. Está bastante ok. No es mala, no es muy buena tampoco, es sólo una película espectacular hecha para disfrutar comiendo palomitas; no pretende ni logra ser nada más. 

Fue un poco decepcionante, es cierto, por lo siguiente. UNO: Ultrón. En los cortos parecía que iba a ser un villano aterrador, que realmente iba a hacer que los Avengers se quebraran y enfrentaran a sus peores miedos. Pero la que hizo eso fue Scarlet Witch, y en cambio Ultrón fue un villano chistín que parecía sacado de una película de Disney. Es más, les voy a mostrar exactamente a qué villano me recordó durante toda la película:

Lo que me hace temer que Thanos se vaya a parecer al Capitán Garfio


DOS: No hay nada nuevo. No hay ninguna evolución de los personajes. Apenas logramos conocer un poco más de Black Widow y de Hawkeye. Sí, las secuencias de acción son alucinantes, pero son muchas, muy largas y repetitivas, y no es nada que no hubiéramos visto ya. Sí, la pelea entre Iron Man y Hulk está bien chula, pero parece sacada de la nada y no contribuye a la trama de la película.

Miren, The Avengers fue una maravilla porque nos mostró por primera vez en la pantalla grande un espectáculo épico como el que se ve en los cómics. Un montón de héroes disfuncionales de orígenes muy diversos tenían que aprender a trabajar como equipo para vencer una amenaza demasiado grande para ellos como individuos. The Avengers se sentía como la culminación de una saga que se había estado construyendo a través de 5 películas.

Age of Ultron no hace nada de esto y tampoco ayuda que las películas de la segunda etapa del Universo Cinemático Marvel hayan sido tan inconsecuentes (con la honrosa excepción de The Winter Soldier, hands down). No se siente como una culminación sino como un capítulo más. Un capítulo divertido, sin duda, pero no es la iniciación, ni la prueba suprema, ni el ritual de paso, sino sólo una aventura genérica de nuestros héroes.



Cuando salió la primera película de los Avengers, Joss Whedon dijo que la segunda parte se centraría más en los personajes y la historia y menos en la acción. Eso habría sido un gran acierto, pero ocurrió todo lo contrario. Hagamos un símil: cuando salió Star Wars era un espectáculo novedoso, nunca antes visto en el cine, con mucha aventura, diversión, romance, fantasía y acción sin igual. Luego vino El Imperio Contraataca, y en vez de llenarnos con más acción trepidante (la hay, pero está sobre todo el principio y al final de la película), lo que vemos es un desarrollo más amplio de los personajes y de sus relaciones entre sí, al sometérseles a situaciones de mucha tensión emocional. Si Lucas hubiera puesto sólo "una nueva batalla de nuestros héroes rebeldes", la película habría sido intrascendente. Y es justo lo que pasa con Age of Ultron: como cinta palomera está muy bien, pero no aporta nada.

TRES: El humor. Ya en las otras películas de Marvel de la segunda fase sentía yo un exceso de humor chabacano y tontín. Va un resumen de lo que ya reseñé en mi página de Facebook (hagan click para leerlas completas): Iron Man 3 me fastidió en exceso. Thor: The Dark World me gustó bastante, pero sentí que el humor simplón arruinaba su sentimiento épico y mitológico. Guardians of the Galaxy me pareció una película divertida y encantadoramente campy, pero de verdad que no puedo ver por qué toda la nerdósfera la ama tanto, y en su momento dije que la sentía demasiado parodia de sí misma. De todas ellas, The Winter Soldier es la que me parece la mejor de toda la segunda fase, además de la única que hace avanzar de alguna forma el arco argumental del MCU.

Con Age of Ultron me pasó lo mismo: estaba disfrutando las secuencias de acción y de repente algún personaje decía algún one-liner tonto y obvio que lo echaba todo a perder. O sea, tenemos a Black Widow de hecho diciendo "bip-bip" para apartar a los transeúntes. Lo siento, será que soy muy amargado, pero eso es demasiado para mí. No me da risa, me hace fruncir el ceño.

Lo que más me molesta es que todo el mundo aplaude estas decisiones de Marvel. Ves a la nerdósfera diciendo cosas como "Sí, a huevo, así deben ser las películas de superhéroes, coloridas, divertidas, que no se tomen a sí mismas muy en serio y que se permitan ser bobas. Wiiii." Vamos, Joel Schumacher no podría estar más de acuerdo.

Parece que fue el consultor creativo de toda la segunda fase...


Sí, acabo de comparar la segunda fase del MCU con Batman y Robin. No, no está tan mala, pero esa misma filosofía de que las pelis de superhéroes deben ser chistosas fue la que llevó a que las Batman de Joel Schumacher y la Superman de Richard Lester fueran lo que son. Ok, las pelis de Marvel todavía están muy lejos de caer tan bajo, pero sí tienen algunos momentos que están, por lo menos, como Batman Forever.

En cambio, las películas de Batman de Tim Burton y de Christopher Nolan funcionaron porque los realizadores se atrevieron a tomárselas en serio y demostraron que el género de superhéroes podía ser algo más que mallas coloridas y combates entre rascacielos que se derrumban, sino historias de personajes complejos que crecen al enfrentarse a situaciones difíciles, con tramas tan buenas como las de las mejores novelas policíacas, de espionaje o de guerra, y reflexiones sobre lo que significa el heroísmo en el mundo actual. En fin, todo lo que hizo que el cómic de superhéroes llegara a la madurez hace más de 30 años, y que parecía haber llegado hasta sus versiones cinematográficas hace poco. 



Cierto, no todas las historias tienen que ser tan grim dark serious como las Batman, porque a cada personaje le va bien cierto tono (para Guardians of the Galaxy está bien ser chistosona, por ejemplo), pero tampoco pueden ser todas tan infantilotas. ¿Recuerdan cómo todo el mundo se alucinó con The Winter Soldier? Como peli de superhéroes está bastante bien, pero si pareció una obra maestra fue porque es la única película de toda la segunda fase que no es boba. Funciona muy bien porque la tratan como un thriller de espías (así como The Dark Knight funciona muy bien como thriller policiaco) y sus relizadores se la tomaron lo suficientemente en serio... ¡Venga, hasta Los Increíbles y Grandes Héroes tienen más intensidad emocional y menos chistes que Age of Ultron!

La segunda fase de Marvel ha sido como una serie de televisión que ya tiene atrapado a su público y que a llega un punto en que ningún capítulo en sí mismo es particularmente bueno o trascendente, pero que aún así los vemos todos porque nos están vendiendo la idea de que estamos yendo hacia un clímax muy prometedor. Más les vale que así sea, porque esta segunda temporada ha sido bastante anticlimática.

jueves, 30 de abril de 2015

Y vivieron felices para siempre




¡Ah, los cuentos de hadas! Esas historias de magia y fantasía que han traumatizado construido el imaginario de los niños en todo el mundo a lo largo de generaciones. Y justo ahora, a década y media de haber iniciado el siglo XXI, parece que estamos viviendo un boom! de los cuentos de hadas en la cultura pop, con muchas adaptaciones libres, películas para adultos, parodias y demás. ¿Cómo llegamos a esta situación? El propósito de esta entrada es explorar la forma en la que la cultura pop ha tratado a los cuentos de hadas en lo que va de este siglo. 

Eso de intentar definir lo que es un cuento de hadas no es una tarea de la que yo me quiera encargar, pues vaya que es difícil. Por lo general entendemos que los cuentos de hadas son narraciones breves en las que están presentes la magia y los seres fantásticos, y que están fundamentalmente dirigidas a niños (y que, irónicamente, rara vez están protagonizados por hadas). Nuestro arquetipo de cuentos de hadas serían las narraciones recopiladas por Charles Perrault en el siglo XVI y los hermanos Grimm a principios del siglo XIX.

Pero aquí empiezan nuestros problemas. Estos autores trabajaban sobre fuentes preexistentes; los Grimm, con un interés principalmente lingüístico y antropológico, recopilaron diversas tradiciones orales de Alemania y Francia, y no todas las historias están específicamente dirigidas a un público infantil, además de que hoy en día no consideraríamos que la mayoría de esos cuentos son aptos para nuestros hijos, pues están llenos de horror, violencia y sexualidad velada. 

En realidad, el corpus de lo que clasificamos cuentos de hadas es batante amplio y variado. Se consideran cuentos de hadas los relatos folklóricos de origen antiquísimo, y los que tienen un autor conocido, como Hans Christian Andersen; asimismo; se aceptan las fábulas como las de Esopo y LaFontaine e incluso novelas como Alicia en el País de las Maravillas, El Mago de Oz y Perter Pan. A menudo los relatos de Las mil y una noches, que también son una recopilación de tradiciones orales muy antiguas, se incluyen entre los cuentos de hadas, pero éstos tampoco estaban dirigidos hacia los niños. En ocasiones se contemplan también los relatos mitológicos de Grecia y en tiempos más recientes se incluyen los mitos y tradiciones de diversas culturas, desde la celta hasta la china, desde la india hasta las de los nativos americanos. 



Supongo que depende mucho de cómo narremos estas historias a los niños. Por ejemplo, el tratamiento que Disney hizo de clásicos de la literatura, como El libro de la selva Tarzán, el mito de Hércules, y las leyendas de Robin Hood y del Rey Arturo fue muy similar al que le dio a obras como La Bella Durmiente, Blancanieves, La Bella y la Bestia y La Sirenita. Creo que eso contribuyó a que en el imaginario colectivo fuera fácil aceptar estas historias como cuentos de hadas. Así, casi cualquier historia puede convertirse en un cuento de hadas, dependiendo de cómo se le trate.

La mención que hago de Disney no es casual: para muchos de nosotros las versiones que conocimos de cuentos de hadas, mitos y obras literarias fueron las que estos estudios nos entregaron (Hollywood influye mucho en nuestra percepción de los clásicos de la literatura). Disney tomó estas obras milenarias y las suavizó, quitándoles mucho de la violencia y los elementos macabros que los caracterizaban, y adaptándolos para una audiencia del siglo XX.

Esto es natural, por cierto, pues con el paso del tiempo nos hacemos más pusis las sensibilidades del público van cambiando. Por ejemplo, en el cuento original, el rescatado por Perrault, a Caperucita Roja y a su abuela se las come el Lobo Feroz y tantán, se acaba. En una versión posterior, la de los Grimm, el Lobo se come a la abuela y cuando está a punto de devorar a Caperucita un cazador aparece, le abre la panza al Lobo para rescatar a la abuelita, y no sólo mata al animal, sino que llena su panza con piedras y lo tira al río. Uno pensaría que este acto de crueldad contra el pobre Lobo es bastante más grotesco que el sólo comerse a la niña y a la anciana, pero en el siglo XIX el hecho de que los protagonistas humanos salieran vivos ya era suficiente para considerarlo final feliz, mientras a nadie le importaban los animales (y menos un lobo malo). En la versión que me contaban de niño, el Lobo encierra a la abuelita en el clóset, y el cazador que salva a Caperucita se limita a espantar al Lobo, que sale huyendo. Actualmente, en las caricaturas que ven mis hijos, me entero de que el Lobo sólo quiere robarse la cesta de Caperucita. Caray.

Volviendo a lo nuestro, ya antes había señalado que el propio Walt Disney no estaba particularmente interesado en adaptar historias de princesas, y si lo hizo fue porque notó que éstas eran las que más éxito tenían. Fue muchos años después de su muerte, con el Renacimiento Disney (1989-1999) que los estudios volvieron a los cuentos de hadas, relatos míticos y clásicos literarios. De todas formas, durante más de la mitad del siglo XX lo primero que nos venía a la mente al escuchar la frase "cuentos de hadas" era Disney (y viceversa).

No fueron los únicos estudios que trabajaron este tema. Desde los inicios de la Era Dorada de la Animación (aproximadamente entre las décadas de 1930 y 1950) se hicieron adaptaciones de estas historias, algunas siguiendo el cuento con mayor o menor fidelidad, pero en otros casos se optó optaron por la parodia, el pastiche o la extrapolación hacia escenarios diferentes, incluso con un sentido del humor más adulto. Entre estas últimas, no puedo dejar de mencionar a Red Hot Riding Hood (1943) de Tex Avery, en la que Caperucita es una bailarina de cabaret y el Lobo Feroz un sofisticado mujeriego; y a Little Red Riding Rabbit (1944) de Friz Freleng, en la que Bugs Bunny se topa con una bastante molesta Caperucita y un Lobo más bien simpático.





A lo largo de todo el siglo XX vimos toda clase de adaptaciones de cuentos de hadas de muchos tipos, en animación o de acción en vivo, como parodias u homenajes. Incluso algunos largometrajes fabulosos, como la excelente adaptación soviética de La Reina de las Nieves (1957).

Tenemos también, por ejemplo, las muchas versiones de Alicia en el País de las Maravillas, desde la que hizo Disney (1951), hasta la macabra película de Jan Svankmajer (1988), pasando por las múltiples versiones pornográficas.

Entre otros casos notables de deconstrucciones y reinterpretaciones de los tópicos de cuentos de hadas, tenemos el musical de Stephen Sondheim Into the Woods, que debutó en 1987 y trata de un encuentro entre varios personajes de diferentes historias, y la Trilogía de la Bella Durmiente, una reinterpretación erótica sadomaso del cuento clásico escrita por Anne Rice y publicada entre 1983 y 1985. Busquen en Wikipedia su cuento de hadas favorito y revisen la sección de adaptaciones y se van a encontrar con muchas obras que ni siquiera se imaginaron que existirían.




Pero yo creo que lo que estamos viendo actualmente es algo más intenso, una tendencia a poner los de los cuentos de hadas por todas partes en la cultura pop, con un volumen de obras por año más grande que en décadas anteriores. Para trazar sus orígenes debemos retroceder hasta la década de 1990, e inevitablemente hablar de Disney.

Fueron las historias de princesitas como La Sirenita (1989), La Bella y la Bestia (1991) y Aladín  (1992) las que iniciaron el Renacimiento Disney. Incluso otras compañías trataron de repetir el éxito de la casa de Mickey Mouse produciendo cintas animadas que seguían la misma fórmula de musical fantástico, y así tuvimos La princesa encantada (1994), Anastasia (1997) y El rey y yo (1999), entre otros intentos bastante burdos.

Sin embargo, para finales de los 90 el público parecía estar harto de los musicales animados basados en cuentos de hadas. Esto se nota hasta en las producciones de los mismos estudios Disney, que en la segunda mitad de la década se enfocaron más en relatos míticos como Hércules (1997) y Mulán (1998) y clásicos literarios como El Jorobado de Notre Dame (1996) y Tarzán (1999), aunque desde luego que el tratamiento que le dieron a estas historias era el mismo que le habían dado a los cuentos de hadas.



Mientras tanto nuevos proyectos animados de otras casas productoras ya estaban rivalizando con Disney: piénsese en películas como El Príncipe de Egipto (1998), El Gigante de Hierro (1999) y Titán AE (2000), que no eran musicales ni se basaban en cuentos de hadas. Además, Pixar ya estaba cambiando la cara de la animación con obras como Toy Story (1995), Bichos (1998), Toy Story 2 (1999) y Monsters, Inc. (2001). Por si fuera poco, películas de animación provenientes de otros países (especialmente Japón) empezaron a llamar la atención, y todos estos proyectos hacían que Disney se viera anticuado y repetitivo.

Hubo una película que expresaba el hartazgo generalizado hacia los cuentos de hadas, precisamente una producción de la casa productora rival, Dreamworks: Shrek (2001), que fue como pintarle el dedo a Disney. Para una generación cansada de las princesitas, el humor corrosivo de Shrek, la forma en la trasgredía todos los convencionalismos del cine animado para niños y se burlaba de los clichés y estereotipos de Disney, fue una forma muy refrescante de iniciar el nuevo siglo y no es raro que haya sido un éxito tan brutal. Entre otros estereotipos, Shrek se burlaba de la noción de que la belleza física o el nacimiento en la realeza eran virtudes en sí mismas, y subvertía los roles tradicionales de héroes y villanos que nos han enseñado por siglos. Su éxito fue tal que hubo tres secuelas (2004, 2007 y 2010) el spin-off de El Gato con Botas (2011) y varios intentos burdos de repetir la fórmula, como Buza Caperuza (2005) y Colorín Colorado (2007). La cinta animada mexicana Magos y Gigantes (2003) es otro ejemplo de esta tendencia.





Durante la década siguiente Pixar y Dreamworks dominaron el nicho de la animación con películas creativas y originales. Por esos años los estudios Disney abandonaron los musicales animados en lo absoluto (exceptuando secuelas ridículamente tardías de sus viejas películas clásicas, las cuales en su inmensa mayoría sólo salieron en video), y conforme avanzaron los años dejaron de lado la animación tradicional para concentrarse en el CGI. Fue una época de escasa popularidad para Disney, que a todas luces no sabía muy bien qué hacer y por muchos años no produjo nada memorable ni exitoso.

Mientras tanto, la moda de deconstruir, parodiar o reinterpretar los cuentos de hadas despegaba en otros medios. En 2002 vio la luz el cómic Fables, en el que un grupo de personajes de cuentos de hadas habían escapado de su dimensión, perseguidos por un Emperador que conquistaba los reinos fantásticos, y ahora se refugiaban en el mundo real. Es un excelente cómic que explora temas adultos, con personajes muy interesantes y muy bien escritos, y si pueden ignorar su ideología libertariana les podría gustar.

En 2003 se estrenó el musical de Broadway Wicked, basado en la novela del mismo nombre (que data de 1995). En ella se nos cuenta la historia de El Mago de Oz desde el punto de vista de la bruja mala. El musical y la novela han sido un gran éxito y eso de dar una voz a los villanos de cuentos de hadas para comprender su psicología y motivaciones se ha convertido en un tropo común en la cultura pop de estos años.

Otro cómic es el de Grimm Fairy Tales, que empezó a publicarse en 2005 y que convertía los cuentos de hadas en historias de horror y erotismo del tipo exploitation, con mucha violencia y chenchualidá. Aunque los dibujos están cachondos, la verdad es que las historias son más bien sonsas y predecibles. Ni siquiera como cómics eróticos son buenos y, la verdad sea dicha, no son mejores que tu ejemplar promedio de Sensacional de mercados, aunque sí más caros y menos divertidos.




Pastiches similares los encontramos con las series de televisión Grimm y Once Upon a Time, que fueron estrenadas en 2011. La primera es una serie policíaca en la que aparecen las criaturas y personajes que inspiraron los cuentos de hadas de los hermanos Grimm. La segunda es un fusil desvergonzado de Fables, en la que los personajes de los cuentos de hadas clásicos se refugian en el mundo real, exiliados por una terrible maldición.

No fue la primera vez que se trató de "adultificar" un cuento de hadas, transformándolo en una historia de terror, de fantasía épica, thriller o erotismo. Pero este boom! de los dosmiles tiene sus antecedentes directos en la década de los 90. En 1997 se estrenó la película Snow White: A Tale of Terror con Sigourney Weaver como la bruja malvada; en 1998 apareció Ever After, que pretendía ser una versión "realista" de Cenicienta, ambientada durante la Francia del Renacimiento y con Drew Barrymore y Angelica Houston como Cenicienta y su madrastra; y en 1999 tuvimos Freeway, una adaptación libre de Caperucita Roja con Reese Witherspoon como una atribulada adolescente y Kiefer Sutherland como un asesino serial en el papel del Lobo Feroz. Snow White: The Fairest of Them All fue una versión más straightforward, pero con los elementos violentos y macabros del cuento original de Blancanieves; se estrenó en televisión en 2001, con Kristin Kreuk y Miranda Richardson como la Blancanieves y la reina malvada respectivamente.

Esta tendencia tuvo eco en el cine de los dosmiles como nunca antes. Los estudios se dieron a la tarea de hacer adaptaciones grim dark serious de los cuentos de hadas. El éxito de sagas de fantasía heroica como El Señor de los Anillos y Harry Potter hizo creer a los productores de Hollywood que podrían convertir a cualquier cuento de hadas en una aventura épica. Creo que el primer intento fue el peor tropezón en la carrera del genial Terry Gilliam un  placer culposo llamado The Brothers Grimm (2005) en el que los folcloristas decimonónicos se topan con personajes y situaciones sacadas de cuentos de hadas (algo así como Shakespeare in Love meets Van Helsing). En los años siguientes vinieron otras (incluyendo no menos de cuatro adaptaciones de Blancanieves):

  • Red Riding Hood (2011)
  • Snow White and the Huntsman (2012)
  • Blancanieves (España, 2012)
  • Grimm's Snow White (2012)
  • Hansel and Gretel: Witch Hunters (2013)
  • Jack the Giant Slayer (2013)
  • Oz the Great and Powerful (2013)

¿Y qué pasó con Disney? Bien, pues el auge de las parodias de los cuentos de hadas no les pasó desapercibido y ellos mismos hicieron una película que parodiaba su propia filmografía y se burlaba de los clichés que hicieron famosos a los estudios: Encantada (2007). En 2014 produjeron una adaptación cinematográfica del musical de Broadway Into the Woods. No deja de parecerme irónico que ellos mismos llevaran a la pantalla grande una obra que deconstruye sin piedad los cuentos clásicos que los hicieron asquerosamente ricos desde el principio.

Los Estudios Disney también fueron de los primeros en intentar convertir un cuento de hadas en fantasía heroica con la horripilante Alice in Wonderland (2010), perpretada por el otrora genial Tim Burton, e intentaron subirse al carro de las adaptaciones "para grandes" con Mirror, Mirror, una versión de Blancanieves que pasó desapercibida porque salió el mismo año que Snow White and the Hunstman. Con Maleficent (2014) hicieron un último intento de cuento de hadas oscuro y/o épico (y también una suerte de versión propia de Wicked). Para entonces ya se habían dado cuenta de que el éxito estaba por otro rumbo...




A principios de los dosmiles Disney había sacado una línea muy amplia de productos basados en sus princesas. Éstas ya no protagonizaban películas, pero la ropa, juguetes y muchos productos que ostentaban su imagen fueron un éxito tremendo. Esto llevó a que Disney se decidiera a producir un nuevo musical de animación tradicional basado en un cuento de hadas, el primero desde hacía muchos años: La Princesa y el Sapo (2009). La película tuvo éxito (aunque no tanto como se esperaba) e impulsó a los estudios a probar de nuevo con la fórmula clásica, pero esta vez con películas en CGI en vez de animación tradicional. Así, en 2010 llegó Enredados y en 2013 Frozen. Estas películas fueron abrumadoramente exitosas, llenaron las arcas de Disney y vendieron millones de dólares en parafernalia. Hasta Pixar, ahora propiedad de Mickey Mouse, le entró al rollo de las princesas (aunque sin musical y subvirtiendo varios clichés), con Valiente (2012).

Hoy Disney vuelve de lleno a los musicales animados inspirados en cuentos de hadas, en particular los que protagonizan princesas que pueden ser vendidas fácilmente como muñecas coleccionables, En los próximos años Disney planea lanzar Moana (2016), inspirada en las tradiciones orales de Polinesia; Giants (2018) basada en el cuento de Jack y los frijoles mágicos, y una secuela para Frozen, hasta ahora sin fecha de estreno.

Eso no es todo: este 2015 Disney estrenó Cenicienta, que a diferencia de otras adaptaciones en acción en vivo recientes, seguía de una manera más tradicional la historia clásica. Para los próximos años se nos viene una nueva ola de películas de acción en vivo basadas en los cuentos clásicos: La Bella y la Bestia, El Libro de la Selva, DumboMulán y hasta Winnie Pooh. Y no sólo Disney, sino que otros estudios tienen planes similares.



El éxito de la franquicia de princesas Disney ha llevado a la aparición de imitaciones, como la colección de Mattel Ever After High, lanzada a partir de 2013, y cuyos protagonistas son las hijas de los personajes de cuentos de hadas. Como otras colecciones, ésta se ha expandido a una serie de animación, libros y demás parafernalia. Si tenemos en cuenta que otras líneas de muñecas más populares en la década pasada fueron Bratz (a partir de 2001), My Scene (a partir de 2002) y Monster High (desde 2010), que nada tienen que ver con los cuentos de hadas, podemos considerar Ever After High como parte del actual renacimiento (Barbie también ha tenido una línea de muñecas y películas animadas basadas en cuentos clásicos). O sea, no se trata ya de parodiar o reinterpretar el cuento de hadas, ni de convertirlo en otra cosa, sino de honrarlo tal cual es. Estos relatos están de vuelta, más vivos que nunca.

¿Qué fue lo que pasó? Recapitulemos: a principios de la década de los 90 Disney ganaba millones con sus adaptaciones musicales de cuentos de hadas y similares; tanto, que otras casas productoras intentaban hacer lo mismo. A finales de esa misma década la fórmula ya se sentía agotada y cansina; otras casas ensayaban proyectos diversos cada vez más interesantes. A principios del siglo XXI Shrek mandaba a la mierda a los cuentos de hadas y a las películas de Disney; los largometrajes de animación siguieron un rumbo muy distinto, mientras que Disney no sabía ni qué hacer para volver al estrellato. Conforme avanza la década se impone una moda de parodiar, reinterpretar o deconstruir los cuentos de hadas, en especial dirigiéndolos hacia un público más adulto; esto se dio en cine, televisión, cómics y hasta videojuegos, y Disney mismo intentó subirse a este carro con sus propias producciones. Sin embargo, iniciando los domildieces Disney descubrió que el público de nuevo quería musicales animados sobre cuentos de hadas y protagonizados por princesas; Disney regresa con todo a su fórmula clásica. El ciclo se ha cerrado.



Así pasa con todas las modas, tendencias, corrientes y escuelas. Llegan, alcanzan el apogeo, se agotan y luego, cuando ha pasado suficiente tiempo, regresan. Pero no vuelven de la misma forma, sino que han sufrido transformaciones, sutiles pero importante; el tiempo no pasa en vano: los personajes femeninos son más activos; se exploran las relaciones entre hermanas, hijas y madres; los villanos no son los mismos de siempre; los galanes masculinos ya no son gallardos príncipes, sino que pueden ser adorables granujas de origen humilde y buen corazón.

Los próximos años nos tocará ver cómo esta nueva etapa en la historia de Disney se desarrolla, llega a un punto máximo y luego decae, para después iniciar otro ciclo. Lo mismo sucederá con las otras tendencias en el manejo de los cuentos de hadas en la cultura pop. Lo cierto es que estas historias y personajes seguirán acompañándonos para siempre y en muy diferentes variantes y encarnaciones, porque no se puede negar que son parte de nuestro imaginario, de nuestro ADN cultural, que siguen estimulando nuestra imaginación, representando nuestros temores más primitivos y expresando nuestros deseos innegables. Los cuentos de hadas seguirán a nuestro lado y con ellos viviremos, felices o infelices, para siempre.




Ahora, lo que todos estaban esperando ver: ¡Escenas de (semi)desnudos! Con ustedes, los dibujos cachondos de Grimm Fairy Tales:

  

  

  

 

 


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