viernes, 28 de diciembre de 2007

Sobre la virginidad de María

La virginidad en la mujer (y a veces en el hombre) es un valor apreciado en muchas culturas. El que una joven se haya abstenido de tener relaciones sexuales anteriores al matrimonio se considera prueba de que será fiel a su marido y asegura que sus hijos serán realmente suyos.

Por otra parte, en muchas de esas culturas se considera que la sexualidad femenina es propiedad del hombre, así que una mujer debe reservar su "flor de loto" para su futuro esposo y para nadie más. Las mujeres que no daban su cuerpo a ningún mortal eran consideradas dignas de dar su vida a la divinidad, y de ahí que muchas vírgenes fueran reservadas para ser sacrificadas a los dioses, o para servirles como sacerdotisas. La virginidad como valor cultural es algo muy complejo de estudiarse y no es el tema de este ensayo. De lo que hablaré es de la importancia de la virginidad de María, madre de Jesús para la fe cristiana.

¿Por qué es importante para la fe que María sea virgen? La respuesta es muy sencilla: para asegurar el milagro de la inmaculada concepción. Es decir, si María hubiese sido casada o una mujer liviana de moralidad dudosa y hubiese resultado embrazada, a nadie le habría extrañado y habría sido muy difícil convencer al público de que el producto era el mismo Hijo de Dios. Pero en el hecho de que la joven María fuese virgen está el milagro: sólo Dios habría podido hacer concebir a una virgen, y el producto de una concepción milagrosa debe ser su Hijo.

Después de la concepción milagrosa, si la lógica interna del cristianismo fuera coherente, la virginidad de María debería perder toda importancia. Luego de haber tenido al Hijo de Dios, ya no importa verdaderamente si María se mantiene virgen o no. Entonces, ¿por qué insistir en la virginidad de María? ¿Por qué la Iglesia la ha convertido en un de sus cánones centrales e inamovibles?

Los Evangelios sugieren que María tuvo otros hijos con José después de haber tenido a Jesús. En los textos canónicos se menciona a los "hermanos de Jesús" e "hijos de María", y aunque la Iglesia insiste en que por "hermanos" los evangelistas querían decir "primos" y por "hijos de María" se referían a otra María que era hermana de la Virgen María, a mí me parece que la existencia de los congéneres de Jesús es bastante clara, si no históricamente (nada de esto es históricamente incontrovertible), sí en los Evangelios Canónicos. Y si uno lo piensa, es lo natural: María se casa con José y es de suponer que se aman, y las familias judías tendían a ser numerosas. ¿Por qué habría María de mantenerse virgen una vez casada con José? ¿Por qué le habría de negar su derecho como esposo?

Pero se nos insiste una y otra vez que María se mantuvo virgen hasta el día de su muerte. ¿Por qué es tan importante? Como ya vimos, no necesitamos que María sea virgen toda su vida, sino sólo en el momento de concebir al Hijo de Dios. La virginidad de María no tiene importancia religiosa, sino cultural y social. Conforme pasó el tiempo sucesivo a la muerte de Jesús de Nazaret, sus enseñanzas pasaron a tomar un lugar secundario en la fe de sus seguidores, frente a una variedad de dogmas y ritos absurdos que en su gran mayoría eran la incorporación de tabúes sociales preestablecidos y cultos paganos que pretendían legitimarse bajo la luz de la nueva fe. Así, la virginidad de María pasó a convertirse en algo de primera importancia, incluso frente a las enseñanzas de Jesús.

Para algunos de los primeros cristianos (y para algunos de los de ahora) el sexo era pecaminoso incluso dentro del matrimonio y todos éramos hijos del pecado, excepto Jesús. Su madre, María no sólo debía ser virgen toda su vida, sino que debía haber nacido sin pecado, así que se inventó el cuento de que la madre de María, Santa Ana, la concibió a larga distancia de su marido Joaquín, sin que mediaran entre ellos las relaciones sexuales. OJO: Tanto la historia de la concepción milagrosa de María como los nombres de sus padres provienen de los Evangelios Apócrifos, no de los Canónicos, y sin embargo, la Iglesia los ha convertido en dogma de fe.

Vale la pena hacer un breve paréntesis para hablar de los Evangelios Apócrifos, muy interesantes todos ellos. Sin embargo, basta leerlos (no los he leído todos, claro está, son muchísimos) para caer en la cuenta de que fueron escritos por mentes menos ilustradas que las que escribieron los Canónicos, cuyas concepciones se acercaban mucho más a las de las religiones paganas que a la visión revolucionaria que planteaba el personaje (histórico o ficticio) de Jesús de Nazaret. Basta leer el divertido pasaje en el que el niño Jesús mata y revive a sus compañeritos de juego no más por puro capricho.

Pasajes de los Apócrifos que hablan sobre la infancia de Jesús tienen mucha similitud con la estructura y temas de las leyendas mitológicas y se centran más en la maravilla y la fantasía que en las enseñanzas morales para la vida del creyente. Si los Apócrifos y los Canónicos tienen las mismas posibilidades de ser geniuinos (o sea, muy pocas), los últimos fueron escogidos de forma muy acertada por los padres de la Iglesia para formar el Canon, por revelar una espiritualidad más avanzada y una concepción de la religiosidad más desarrollada, digna de una nueva fe que pretende (o que pretendió en algún momento) ir más allá las estructuras mitopoéticas del paganismo.

Hablando de los Evangelios Apócrifos, es en ellos en los que se trata de "arreglar" aquello de "los hermanos de Jesús" al decir que José era viudo y tenía otros tantos hijos, a los que María pasó a adoptar cuando se casó con el carpintero. En ese mismo Evangelio se dice que José no era pobre, sino acaudalado, al igual que los padres de María... Para las primitivas gentes que redactaron aquel texto, el hijo de la divinidad no podía provenir de la clase humilde, lo que deja en claro que ellos no podían comprender que la humildad es uno de los principios básicos de la nueva religión.

Y en ese mismo Apócrifo, José, en su lecho de muerte, se lamenta de haber sido concebido en el pecado, a diferencia de su amada esposa y del hijo a quien le ha sido concedido el honor de adoptar. Y no es que José fuera hijo de una relación adúltera o de una prostituta; es que para quien redactó aquel texto las relaciones sexuales eran pecaminosas incluso dentro del matrimonio. José también se lamenta de que los hijos de su difunta esposa sean a su vez producto del pecado carnal. No importa que Dios haya bendecido el matrimonio.

Pero la locura por la virginidad de estas mentes no llega hasta allí. Se nos dice que el himen de María no fue roto cuando dio a luz a Jesús. O sea, ya no sólo es importante la ausencia de relaciones sexuales para determinar la calidad moral de una persona, ¡hasta esa capita delgada y frágil de tejido que está en la vagina de María es tan sagrada que ni el paso del mismo Hijo de Dios pudo destruirla! ¿Por qué es tan importante ese tejido para una religión que (se supone) predica el amor al prójimo? ¿Cómo fortalece este asunto al "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo"?

En conclusión, podemos ver que el dogma de la virginidad de María después de la concepción de Jesús fue creado (y es actualmente sostenido) por personas de mente estrecha y bastante primitiva (pero muy ingeniosa e imaginativa, como toda mente que produce bellas mitologías) que fue incapaz de comprender la verdadera importancia de la revolución espiritual que significaba el cristianismo en sus orígenes y que se quedó estancada en rituales y cánones absurdos, con nulo significado, pero con los que nos siguen fastidiando hasta la fecha.

Ver más sobre el pecado y la sexualidad aquí.

5 comentarios:

Raúl H. Pérez dijo...

Nada más una sugerencia:

Creo que no estaría mal citar tus fuentes (imagino que algunas fueron libros del buen Rius) para que así las "buenas conciencias" no te ataquen con aquello de "desvaríos de un enemigo de la Iglesia"... ya sabes cómo son esos idólatras.

Un saludo Mike y que tengas un divertido año 2008.

Balam Mandos dijo...

Decía Voltaire que era una locura de la mente humana ver a la virginidad como una virtud y no como la berrera que separa la ignorancia del conocimiento. Saludos.

Ego sum qui sum dijo...

Bueno, en realidad no he leído nada de Rius al respecto. Sólo he leído los Evangelios Canónicos, algunos Apócrifos y un poco de historia por aquí y por allá.

Voltaire tiene toda la razón.

Gracias, a uds también les deseo un gran año.

TORK dijo...

Me recuerdas una serie de discusiones en un foro católico en el cual uno de los participantes, ya en estado de furia, estaba aferrado a que su interlocutor proclamara (so pena de tacharlo de no católico) que el himen de María se había conservado intacto en todo momento.

Un compa ateo bromea que, si María fue siempre virgen, parió a Jesús por el culo.

Eureka dijo...

El pecado del que nace libre María es "el pecado Original" segun dice la biblia, por voluntad de dios para engendrar en ella su hijo, no "el sexo". El sexo no fue condenado por dios segun el genesis... Fue la desobediencia al comer el fruto prohibido. Como en todas las religiones se repite el hecho: heroe nacido de Virgen, salvador y sabio, engendrado por la divinidad, que elige el camino difícil a pesar de saber que le llevará a la muerte. Como tantos otros héroes de la mitologia griega, sumeria, egipcia... Etc, etc.... María se libró de morir lapidada, como algunas vestales y otras tantas mujeres de la época, seguramente se trataba de alguien de familia influyente. Ella sola no pudo convencer a tantos de algo así.

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