miércoles, 2 de enero de 2008

1968 - 2008




Este año quedaremos a 40 de distancia de un periodo de 365 días que fueron muy significativos para la historia contemporánea. 1968 fue uno de aquellos años en los que, de forma inesperada, coincidieron hechos importantes que marcaron a toda una generación. 1968 fue el año de tres grandes movimientos sociales que pretendían cambiar el sistema: la Primavera de Praga, la Revolución de Mayo de París y el Movimiento Estudiantil de México (además de muchas otras luchas similares en América y Europa).

El primero se oponía al comunismo autoritario, dogmático y corrupto de la Unión Soviética y pretendía sustituirlo en Checoslovaquia por un socialismo humanitario y demócrata. El segundo fue la expresión el rechazo de una juventud por la estructura injusta de la sociedad capitalista y de sus inhumanos valores de consumo, así como el deslinde del comunismo institucionalizado que pretendía tener el monopolio de la verdad. El tercero era la reacción de una juventud harta contra un gobierno corrupto, represivo y déspota que ya no representaba a los intereses del pueblo al que gobernaba.

Los tres movimientos fracasaron. La URSS invadió Checoslovaquia ante la pasividad del mundo occidental, a quien asustaba más el socialismo humano y demócrata que el despotismo soviético. En Francia, el Partido Comunista Francés no quiso perder su estatus como parte del Sistema y traicionó a los jóvenes manifestantes. "En México lindo, tiraban a dar" como dijo Sabina.

Y sin embargo, la derrota de estos movimientos fue "pírrica" como diría Carlos Fuentes. Es decir, fueron derrotados pero algo quedó de ellos. Inspiraron luchas sucesivas. Abrieron posibilidades y pudieron paradigmas bajo la lupa del cuestionamiento. Muchos de los que fueron jóvenes en 1968 crecieron para hacer carreras en la política y llevar sus ideales a un nivel institucional.

Es imposible cambiar por completo al mundo en un año, pero eso no significa que los movimientos fueron por completo infructuosos. Pensemos en la Revolución Francesa y nos daremos cuenta de que fue cooptada poco después por tiranos extremistas (como Robespierre) o megalómanos (como Napoleón) y luego fue aplastada por las monarquías europeas que veían en la democracia francesa un peligro para su poderío, y que la presentaron ante sus pueblos como amenazas contra la civilización y la religión (lo mismo que dos siglos después dirían los gobiernos capitalistas contra las ideas de izquierda). Pero finalmente la democracia, el constitucionalismo y el concepto de derechos humanos (todos productos de la Revolución) prevalecieron y se extendieron a casi toda Europa, mientras que la monarquía se fue debilitando hasta quedar como un ornato hoy ridiculizado. Hoy se continúa celebrando la Revolución Francesa a pesar de que su triunfo no se dio inmediatamente después de la toma de la Bastilla.

Los que participaron en los movimientos de 1968 no deberían desilusionarse por no haber percibido un cambio inmediato en el estado de cosas y los que no lo hicimos (principalmente porque no existíamos) no deberíamos pensar que toda lucha es infructuosa, pues se ha demostrado que, aunque cueste mucho, la historia avanza y el mundo cambia gracias a las acciones humanas. Sin embargo, todos aquellos que pretenden cambiar el mundo deben tener muy presentes las lecciones que han dejado los movimientos sociales anteriores. Deben aprender de los errores del pasado y no limitarse a la simple repetición de frases y apropiación de fetiches.




Pero 1968 no fue un año revolucionario sólo en lo político. También lo fue en las artes. Uno de mis discos favoritos Yellow Submarine de los Beatles, salió ese año, al igual que cuatro grandes películas geeks, de mis favoritas también: 2001: Odisea del Espacio, El Planeta de los Simios, El bebé de Rosemary y La Noche de los Muertos Vivientes.

Les propongo a todos que 2008 sea también un año revolucionario en sus vidas. No digo que necesariamente todos que tengan que salir a la calle a hacer la revolución, sino que hagan pequeñas revoluciones personales. Hagamos las cosas que nos han dado miedo hacer, cambiemos esos defectos propios que nos molestan y que llevamos mucho tiempo arrastrando, disfrutemos más de la vida, aprendamos algo nuevo, hagamos algo productivo y creativo que trascienda el tiempo, dejemos huella en la gente cercana a nosotros. Hagamos que 2008 sea un año que dentro de mucho tiempo podamos recordar y decir "Sí, aquél año todo cambió".

Les deseo a todos un muy revolucionario 2008. Con todo mi cariño y buenos deseos.

Más sobre el '68 en esta entrada.

3 comentarios:

M. dijo...

COmpa... muchas graciaspor el Add.. he estado paladeando por un rato tu blog y me ha dejado un buen sabor de boca bastante buena onda.
Cuando termine de leerlo (los blogs son como mini- novelas fragmentarias y personalísimas) te haré otro comentario.
Enhorabuena.
m.I.vr

Balam Mandos dijo...

Buena la reflexión, quien no hubiera querido vivir ese año... definió parcticamente el siglo XX. Gracias por el blogroll se agradece muxo y es reciproco. Nos estamos leyendo.

Raúl H. Pérez dijo...

Buen texto Mike. En verdad que fue un momento importantísimo en el agitado siglo XX.

Un saludo.

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