jueves, 31 de enero de 2008

¡Los mexicanos comen mierda!

Un descendiente indirecto del gran erudito Alexander von Humboldt se enteró recientemente de que en lo que su antepasado visitó como Nueva España (o sea, México), los habitantes comen mierda. Extrañado por estas informaciones, Humboldt decidió repetir el viaje de su ancestro y venir a visitar nuestro país.


Al llegar, se dio cuenta de que lo que decía la información era correcta: los mexicanos comen mierda. Humboldt hizo las siguientes observaciones:

  • Los mexicanos comen mierda, algunos durante varias horas del día, ya sean seguidas o alternadas.

  • Prefieren comer mierda en sus hogares, principalmente en la sala de estar, pero también en la recámara y el comedor. Pero su necesidad de mierda los ha obligado a instalar distribuidores de mierda en restaurantes, bares, tienda, peluquerías, salas de espera y hasta en sus vehículos.

  • Algunos comen mierda durante el trabajo, si éste se los permite.

  • A veces no comen realmente la mierda, pero mientras realizan otras actividades dejan encendido el distribuidor de mierda, quizá para que la mierda odorice el ambiente y no se sientan desamparados sin ella.

  • Los mexicanos no comen su propia mierda ni la de gente conocida. Prefieren la mierda de famosos que les llega a través de sus distribuidores de mierda, los cuales son surtidos por dos compañías principales: TeleMierda y TV Mierda.

Después de hacer estas observaciones Humboldt decidió entrevistar directamente a los mexicanos. Encontró a dos señoras, una ama de casa, la otra trabajadora en una estética unisex, discutiendo sobre si es mejor TV Mierda o TeleMierda. Humboldt, muy impresionado, no pudo evitar preguntarles con cierta exasperación:

-¿Pero no se dan cuenta de que es la misma mierda?

-¡Claro que no! -dijo indignada el ama de casa- La de TV Mierda es más amarilla y la de TeleMierda tiene un sabor más clásico.

-Pero, ¿por qué comen mierda?

-Pues porque está buenísima. Además, es de los famosos -respondieron ambas mujeres.

Después, el estudioso se encontró con un par de chavos que comían la mierda del horario juvenil y les preguntó:

-¿Y ustedes, por qué comen mierda?

-Pues porque es lo que hay -dijo uno.

-Y está bien chida -dijo el otro.

-Pero no es cierto que sea lo único que hay. ¿Ven ese puestecito de allá? No es tan grande y poderoso como TeleMierda y TV Mierda, pero reparte deliciosos manjares -dijo Humboldt.

-Sí, pero no mames, esos manjares hay que masticarlos, en cambio la mierda te la puedes tragar así no más.

-Güey, ¿te imaginas tener que masticar las cosas? -dijo el otro joven- ¡Qué hueva!

Finalmente, lleno de enojo, Humboldt exclamó -¡¿Bueno, pero que no saben que la mierda les hace daño?! ¡Les pueden dar muchísimas enfermedades!

-Pos sí, pero así es la vida ¿y qué le vamos a hacer? De algo hay que morirse.

-Además, todo el mundo la come y todos nos vamos a morir igual. Mal de muchos, consuelo de todos, ¿no?

Impresionado y decepcionado, Humboldt regresó a Alemania donde escribió sus descubrimientos ante la incredulidad del público. Lo cierto y único que no se puede negar es que los mexicanos comen mierda.

3 comentarios:

Joaquín Peón Iñiguez dijo...

jajaja, muy bueno, aunque era imposible cubrir todas las formas en que nos hacen tragar mierda.... ¿hay peticiones? me gustaría leer algo sobre Maciel...

Ego sum qui sum dijo...

¿Jajaja, pues que puedo decir de él? Un malvado menos en el mundo.

prufrock jerusalem dijo...

Francamente, el texto casi no me agrada, me parece una metáfora muy burda. Sin embargo, concuerdo con que hay una necesidad didáctica qué cubrir, y a veces solo lo más obvio y frontal sirve. Así que acabo de googlearlo porque pronto me va a servir para ilustrar un punto.

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