sábado, 2 de febrero de 2008

Cinepopólis o Alegoría del pueblo agachado

El fin de semana pasado, mi novia y yo fuimos a ver "El Orfanato" (muy buena, por cierto) en los nuevos cines de la nueva plaza. No llevaba 40 minutos la película cuando el proyector se apagó y la sala se quedó a oscuras. Algunos del público rechiflaron, mientras un par de espectadores salieron a dar noticia del desperfecto a los encargados.


Tardaron mucho en poner la película de nuevo y cuando lo hicieron, no estaba en donde nos habíamos quedado y, por si fuera poco, no tenía sonido. De nuevo, algunos rechiflaron, pero eso no sirve de nada porque los empleados no pueden oírnos desde donde sea chingados que estén. Esta vez, otros clientes y yo salimos a quejarnos.


Hablamos con un panzón que se disculpó mucho y se comunicó por radio con "cabina" y le avisó de lo molestos que estaban los clientes. Detuvieron la proyección y la volvieron a poner varios minutos después. De nuevo, no estaba en donde nos habíamos quedado y tenía música, pero no diálogos. Nos volvimos a quejar y quitaron la película.


Después de casi 30 minutos, continuaron con la proyección, esta vez sí en donde nos habíamos quedado y con sonido y toda la cosa. A los pocos minutos, la proyección se detuvo otra vez. Más rechiflos y mentadas de madre. Convoqué a un motín, pero nadie me hizo caso. De todos modos, no tardaron mucho en volver a poner la cinta correctamente.


La película estaba poniéndose muy buena, cuando una vez más, la proyección se detuvo. Salí furioso a hablar con los empleados del cine, uno de los cuales les estaba diciendo a unos jóvenes que pedían la devolución de su dinero:


"No se les va a devolver su dinero. Les van a dar unos pases de cortesía."


"¿Vamos a poder ver la película o no?" pregunté yo


"No." contestó el empleado "En unos momentos va a pasar el gerente para evacuar las salas"


Hecho una furia, entré corriendo a la sala y grité al público en la oscuridad: "¡No se va a poder ver la película y no nos van a devolver nada!" con la esperanza de despertar su indignación. Obviamente, no lo logré.


Llegó el gerente y anunció que no se iba a poder continuar con la función. Nos darían unos "pases de cortesía", los cuales tendrían vigencia por un mes para entrar a UNA función cualquiera. Ah, eso sí, a cada función sólo podrían entrar diez clientes con pase de cortesía, así que había que llegar temprano o esperar a que se pase el furor. "Así que, por favor, si son tan amables de salir a hacer fila con los otros centenares de personas que no pudieron ver su película, para que les demos sus pases de cortesía".


Pases de "cortesía". O sea, nos los dan porque son muy corteses. O sea, nos están haciendo un favor. Y no son tan válidos como un boleto, porque sólo tienen vigencia de un mes y sólo entran diez "acortesados" por sala. Eso sin mencionar el tiempo perdido (¡ya habían pasado dos horas!) y las molestias. ¿Pases de cortesía? Eso no nos compensa. Nosotros pagamos por un producto y no nos ha sido entregado. No pagamos por "pases de cortesía" más las molestias. No nos vamos conformar con eso, ¿verdad? ¿Verdad? ¿VERDAD?


Los miembros del público asintieron a los anuncios del gerente y, como buenos niños obedientes dijeron: "Gracias."


¿"GRACIAS"? ¿Cómo "gracias"? No cabía en mí mismo del coraje. ¿Dónde está una buena turba futbolera cuando se le necesita? Ni pedo, tuve que hacer la cola junto con el agradecido público para obtener mis pases de cortesía.


....................................


Mis padres tienen un terrenito con el cual esperan tener asegurado su retiro. Pagaban un impuesto predial de 900 pesos. Con las nuevas disposiciones del gobierno municipal, que subió el impuesto predial, ahora tendrán que pagar 3,000.


"¡Es el acabose!" pensé, "Mañana estalla la revolución". Y claro, había mucha gente indignada que mentaba madres y rechiflaba en la oscuridad, pero nadie le hizo caso, porque el de mis viejos será un terrenito extra (afortunadamente, el dinero no les falta), pero para muchas personas significó un aumento muy fuerte en los impuestos que tendrían que pagar. Los cuates de un blog llamado El Vocerito propusieron que no nos dejáramos pisotear y protestáramos simplemente absteniéndonos de pagar el injusto impuesto (así le hacía Gandhi). Una excelente idea: yo estaba muy entusiasmado con ella.


Pero, en esta ciudad, en la que la clientela es incapaz de pedir retribución después de haber pagado por un servicio que no le dieron, además de que le hicieron perder su tiempo y le causaron molestias.... En esta ciudad en la que el gerente de una empresa que dio un mal servicio a sus clientes les dice que les va a hacer el favor (¡a ellos, que son los que pagan!) de dejarlos volver al cine bajo las condiciones de la compañía... En esta ciudad en la que los clientes pisoteados dicen como niños bien portaditos "Gracias", ¿creen ustedes que se podría hacer algo así? Yo no.

Esto no se acaba aquí. Ver Cinepopólis 2 o Alegoría del gobierno populista

6 comentarios:

m. Isaac. V.R. dijo...

Tu problema en Cinépolis fue culpa de César Bojorquez, quien utiliza toda le energía de la ciudad para tener interné inalámbrico en los parques. Lo del predial... esto seguro que es culpa de "Tomás" o de Simón... o al revés.

Joaquín Peón Iñiguez dijo...

jajaja tengo otro conocido que igual estubo en esa función y escribió de eso en su blog...

Frodou dijo...

que chingaos tiene que ver Bojorquez? espero que sea broma... me preocupa siempre que el mexicano sea apatico y aparte masoquista, "ok nos subieron el predial, nos van a subir la gasolina, etc. ...¿vamos por unas chevas?". la ideologia del mexicano huevon esta al dia, no por nada somos el segundo pais con mas gordos, no mueven ni un dedo para poder pedir su dinero de vuelta, pero eso si, estamos entre los 5 paises con personas con mas felicidad....masoquismo puro.

Raúl H. Pérez dijo...

La revolución empieza en el 2010.

Davicho dijo...

Hola de nuevo compañero, si, tienes mucha razón, no se que es peor, que nos humillen, o que no hagamos nada por evitarlo, así de jodida está el país, alguien se caga en tu sombrero y le dices: "gracias señor, ahora ya me queda mejor".

Y ya pasando a otro tema, checaba lo de las proyecciones de cine en el José Martí y por error, pusiste José Martín, jeje ojalá corrijas ese error, a menos que sea otro centro cultural, pero de todas formas ahí estaremos al pendiente, saludos.

Anónimo dijo...

2014, la revolución no empezo.

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