domingo, 16 de marzo de 2008

Pinches emos, pobres emos...

Nunca he tenido la oportunidad de toparme con un emo y platicar con él. Todo lo que sé de ellos lo conozco a través de otras fuentes, principalmente la Internet. Me han dicho que si vas al centro y arrojas una piedra seguro le pegas a un emo, pero la verdad yo no podría distinguir a simple vista entre uno de estos tipejos y cualquier otro pseudo-freak de esos que salen de las cañerías como cucarachas.


Tengo entendido que son un refundido de otros movimientos, tales como el punk, pero mucho más fresas, ñoños y melosos y que combinan lo dark y lo goth con lo rosa, lo cual es ya de por sí aberrante. Deduzco de mis lecturas que los emos no tienen ninguna base social ni filosófica para sus ondas y que son por completo intrascendentes. De hecho, no son ni subcultura, ni contracultura ni nada de eso, es pura moda. (Hasta los otakus tienen más profundidad que eso).


Hace unos días, en la ciudad de Querétaro, se organizó una marcha convocada por un conductor de Telehit que se hace llamar Kristoff y que es más vulgar y desagradable que las hemorroides en el ano de un papión sagrado (pero, ¿quién que salga en Telehit no lo es?). La marcha era anti-emos, lo que tiene todo el carácter de un movimiento de intolerancia, como una versión light y en región 4 de lo que sucedería en una población rural del Mississipi a mediados de los 50 o de la Alemania d Tercer Reich (los participantes en esa marcha, por supuesto, no entenderían estas referencias). Lo peor es que no sólo fue la marcha, sino que acabó con un linchamiento de jóvenes emos que no le hacían daño más que a su propia epidermis con cortadas superficiales en momentos de depresión.


Los eventos de Querétaro son una muestra del clima de violencia e intolerancia que se vive en nuestro país. Convocar a los jóvenes para que se manifiesten en favor de causas sociales no suele dar mucho resultado, pero apelar a su odio irracional, sí. Los emos podrán ser una joda, pero ¿a quién le importan? Que hagan con su vida lo que les dé la gana. Y que quien quiera hacerlo, puede criticarlos, satirizarlos o reírse de ellos.


Pero NADIE tiene derecho a violentar a otra persona de esa manera. El que así lo haya creído es un antropopiteco que no tiene derecho a formar parte de una sociedad civilizada. Los habitantes de Querétaro han dado cuenta de su intolerancia y su salvajía. Lo que sigue es quemar cruces y vestirse todos de blanco. Los eventos de Querétaro han inspirado seguidores en otros estados del centro del país, incluyendo el DF. El odio se expande, la intolerancia prevalece.


Pero, finalmente, lo que pasó es sólo lo leve de la violencia que se vive todos los días en nuestro país. ¡Viva México!


Ver las entradas del Aquí y del Letras Obscuras, que me movieron a escribir esta mamadas.

1 comentario:

Raúl H. Pérez dijo...

Kristoff es parcialmente responsable por hablar (como muchos otros) del tema en tono de burla. Nunca incitó a la violencia; de hecho, en su programa del viernes 14, habló del tema. Parcialmente responsable también, el anticristo2007. Ambos son pretexto para los imbéciles que tienen sitios en la red (blogs, myspace, etc.) en contra de los emos.

Este país se está yendo a la mierda. Como señaló David Moreno en su blog (al comentar la película La zona), la raíz de los problemas del país está en la desigualdad.

Que estés bien.

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