jueves, 3 de abril de 2008

¿Ya para qué?

El otro día asistí a la plática que dio Rigoberta Menchú en el Centro de Convenciones de esta ciudad. Estaba emocionado por tener la oportunidad de escuchar a esta gran mujer y me alegró aún más notar la presencia de muchísimas mujeres mayas (las so called "mestizas"). Me dio mucho gusto en verdad, porque finalmente de ellas es de quienes se trata todo este asunto.


A fin de cuentas, la mitad del evento fue de funcionarios que se desvivieron en elogios a la gobernagorda Ivonne Ortega, y de ella misma que no dejó de hablar de su gobierno y de su compromiso con las mujeres mayas. Ahí reveló que está buscando validar sus conocimientos para titularse como licenciada en derecho, porque pos ella "no tuvo oportunidad de estudiar". Supongo que pasarse el día contando el dinero de su familia no le dejó tiempo para los estudios...


Pero la mayor decepción fue cuando, después de darme cuenta de que las señoras mayas no ponían ni un poquito de atención a lo que decía doña Rigoberta, una señora llegó a decirles (¡a media conferencia!) que su camión ya se iba de regreso para el pueblo. ¡Por los bigotes de mi abuelo: eran un montón de acarreadas!


Cuando salí del evento lo confirmé: en el estacionamiento del Centro de Convenciones Siglo XXI había varios autobuses esperando a que sus acarreados subieran para llevarlos de regreso a sus pueblos. ¡Mecachis!


Hace unos meses ocurrió algo similar. Para no sé que evento de la gobernagorda se llevaron a un montón de acarreados. Lo sé porque acarrearon también a mis alumnos.


Y digo yo: ¿Ya para qué? ¿Para qué llevar acarreados? ¿Cuál es la lógica del acarreo? Digo, todos sabemos que son acarreados. Lo saben los acarreados, los no acarreados, el público y los políticos. ¿A quién quieren engañar? Nadie se va impresionar por la numerosa concurrencia y va a decir "¡Jolines, qué popular es la gobernagorda!"


¿Será acaso que el PRI no puede dejar de acarrear gente? ¿Será que llevan el fraude y el embuste en su sangre y que no podrían evitarlo ni aunque quisieran?


Lo único que logra la gobernagorda con sus acarreos es demostrar que es igual a cualquier otro político milenario (bueno, éso y TODAS las demás cosas que demuestran su continuismo con los gobiernos anteroires, panistas y priístas por igual).


Por supuesto, la respuesta de los cínicos a este despotrique será "Ay, babas, así siempre ha sido y así siempre va a ser. ¿Para qué te quejas?"

1 comentario:

Raúl H. Pérez dijo...

Sí, cómo olvidar aquél acarreo de nuestros alumnos (y nosotros incluídos)

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