lunes, 19 de mayo de 2008

Aquel año Mayo duró 12 meses...


La Revolución de Mayo de París





Durante estos días se conmemora el movimiento obrero-estudiantil parisino que surgió y tuvo su clímax el mes de mayo de 1968.

Las causas y los fines de las manifestaciones, huelgas y protestas fueron diversas, pero se iniciaron como una expresión de inconformidad contra el gobierno autoritario del general Charles DeGaulle y contra la represión policiaca.

A pesar de que Francia vivía una época de auge económico, muchos obreros aún recibían salarios ridículos. La población estudiantil había crecido como nunca en la historia, pero no había suficientes fondos para la educación. Las ideas marxistas, maoístas y anarquistas tenían mucha difusión entre los jóvenes, que tenían una visión idealizada de las guerrillas latinoamericanas. Además, la Guerra de Vietnam estaba en su punto, y el experimento socialista conocido como la Primavera de Praga era una inspiración para quienes querían una nueva izquierda, diferente al autoritario modelo de la Unión Soviética.

Las primeras protestas fueron, como ya he dicho, contra la brutalidad policiaca que hacía de los jóvenes sus víctimas. Pero pronto las metas se hicieron más altas y el movimiento se convirtió en un verdadero intento de revolucionar la sociedad. De hecho, quizá ni se pueda hablar de UN movimiento, sino de una multitud de movimientos, pues había gran diversidad de grupos con sus propias ideas y objetivos, y que tenían en común el rechazo al orden social imperante. Había grupos de corte francamente stalinista y maoísta, de esos que creían que la Unión Soviética y la República Popular eran los paraísos para el trabajador, y que anhelaban un futuro así para Francia; pero otros muchos jóvenes se habían decepcionado de las ideologías de izquierda tradicionales, por ser dogmáticas y autoritarias, y estaban enamorados del "socialismo con rostro humano" checoslovaco.

A las manifestaciones estudiantiles se unieron obreros y pronto el movimiento se ganó la simpatía de amplios sectores de la sociedad. Se trataba de acabar con un sistema, tanto económico como moral, que se consideraba una mentira caduca, pues trataba de imponer la idea de que las posesiones materiales constituían la realización de la vida. Era una lucha contra el materialismo, a favor de la liberación sexual y espiritual, y con el propósito no sólo de establecer una nueva forma de organizar la sociedad, sino de crear una nueva manera de vivir la vida.



Uno de sus principales objetivos era abolir la propiedad privada, la sociedad de clases y la esclavitud del proletariado. En pocas palabras, querían que los obreros fueran dueños del producto de su trabajo. ¿Por qué el fruto del trabajo de una persona debería ser disfrutado por otra?

El movimiento obrero-estudiantil llegó a crecer tanto desde sus inicios el 3 de mayo, que diez días después 200,000 personas tomaron la ciudad de París y la policía se vio obligada a abandonar la plaza.

A pesar de la magnitud de la huelga, no escasearon los productos y servicios básicos, pues los trabajadores fueron siempre responsables. Los profesores también se declararon en huelga, pero muchos de ellos no dejaron de dar clases, para mantener la cercanía con sus alumnos. Obrar de otra manera habría sido contradictorio, pues era la misma educación que habían recibido los jóvenes la que les había permitido adquirir consciencia de la situación social y voluntad para cambiarla.

Temiendo por la pervivencia de su gobierno, DeGaulle se aseguró de contar con la lealtad del ejército, en caso de que fuera necesaria su participación. Por fortuna, la intervención militar no se dio (a diferencia de en nuestro país), pues los sindicatos y el Partido Comunista Francés traicionaron al movimiento.

Desde un principio, el PCF se había mostrado hostil hacia el movimiento, pero al ver que éste crecía en magnitud y popularidad, trató de tomar las riendas del mismo. Pero el PCF representaba una postura ideológica anquilosada con la que la mayoría de los jóvenes no se sentía identificado. Además, el Partido era parte del sistema, y como tal no le convenía cambiarlo.

Los sindicatos, por su parte, aceptaron un aumento de sueldo para los trabajadores. Dicho aumento de sueldo, desde el punto de vista de los revolucionarios de París, no era más que un soborno, una ridícula compensación si se considera que los obreros habrían sido dueños de las mismas empresas a las que enriquecían con su trabajo. Pero quizá desde el punto de vista de los trabajadores era una medida real e inmediata para mejorar sus condiciones de vida, a diferencia de los sueños utópicos de jóvenes rebeldes.

DeGaulle, desde la TV, llamó a la reconciliación, a no dejar que elementos "nocivos" (comunistas y anarquistas) impidieran que los estudiantes estudiasen y los trabajadores trabajasen. El movimiento comenzó a extinguirse. Para el 5 de Junio la mayoría de las huelgas ya habían terminado y se extendía una sensación de derrotismo entre los jóvenes. A finales de ese mes, el PCF retiró su apoyo al movimiento y las manifestaciones callejeras fueron prohibidas. El partido político de DeGaulle triunfó en las siguientes elecciones con el 60% de los votos.


¿A qué se debió el fracaso de la Revolución de Mayo? Principalmente a que no tuvo una buena organización. No había un solo objetivo, sino varias metas perseguidas por múltiples grupúsculos que no se ponían de acuerdo más que en punto: había que hacer huelga y protestar. En el desmadre generalizado había incluso elementos racistas que pedían la purificación racial de Francia. Algunos grupos de extrema izquierda, desilusionados, se dieron a la guerrilla urbana, lo que influyó en la formación de grupos terroristas como las Brigadas Rojas.

Interesante el punto de vista expresado alguna vez por el cineasta Pier Paolo Pasolini, quien consideraba que los estudiantes no eran más que un montón de burguesitos buenos para nada, mientras que los policías que los reprimían eran el verdadero proletariado, por ser trabajadores asalariados que sólo cumplían con órdenes.

Pero a pesar de su "fracaso", la Revolución de Mayo tuvo consecuencias que favorecieron las luchas sociales en Europa y que inspiraron movimientos similares en todo el mundo. Nació una nueva izquierda más crítica tanto del modelo capitalista como del modelo de comunismo soviético. Aquella fue una "derrota pírrica", como diría Carlos Fuentes, sin la cual éste sería un mundo completamente distinto, sin los logros que se han alcanzado en materia de democracia, libertad de expresión, liberación sexual, etcétera.

Hoy vivimos en una época diametralmente distinta al ya lejano 1968. Si aquél fue un año revolucionario, inserto en una década revolucionaria, esta década ha demostrado ser conservadora y retrógrada, y su juventud hace gala de su conformismo, su ignorancia y su absoluta falta de conciencia social y política.

Esperemos que entre tanta mediocridad haya algunas voluntades tan emprendedoras y valientes, que puedan aprender de las lecciones de otros tiempos y lugares y se atrevan tan siquiera a plantear la posibilidad de un cambio radical, una lucha análoga a la de aquel mayo que duró doce meses.




Más sobre el '68 en esta entrada.

2 comentarios:

jererere dijo...

hola me gusto mucho tu web, te gustaria intercambiar enlaces con la mia?
posteame en la seccion "nos enlazamos"

saludos

http://www.marihuanaloca.com

Ego sum qui sum dijo...

Órale, claro que sí. Ya te agregué a mis links. Está muy chido tu sitio.

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