domingo, 29 de junio de 2008

Drogas, pecaminosas e ilegales



No hace mucho tiempo, el cardenal Norberto Rivera declaró que el consumo y comercio de drogas es un pecado. Uno se pregunta varias cosas al respecto. En primer lugar, uno quisiera saber si Dios acaba de decidir que eso es pecado o el cardenal se acaba de dar cuenta gracias a una epifanía. En segundo lugar uno se pregunta qué drogas son pecaminosas, ¿todas o sólo las ilegales?


Porque el alcohol, el tabaco y la cafeína son drogas... ¿Es pecado consumirlos o comerciarlos? Supongamos que el arzobispo se refería sólo a las drogas ilegales... ¿qué pasaría si las legalizan? ¿Dejaría de ser pecado consumirlas o comerciar con ellas? En ese caso, ¿lo que Dios declara como pecado depende de lo que es legal o ilegal en el mundo terreno? ¿O seguirán siendo pecado, sin importar que sea legal o no?


Uno podría preguntarse, junto con Miguel de Unamuno, si el bien es bien porque Dios lo dice, o porque es bien en sí mismo. En el caso primero, entonces lo que es bueno depende del capricho de la divinidad. En el caso segundo, existiría un bien supremo incluso por encima de la divinidad... pero ésos son debrayes que competen a la teología, y lo que quería probar aquí es que las declaraciones del arzobispo son puros disparates.


Legalizar las drogas


¿Por qué son ilegales ciertas drogas? La respuesta es en apariencia sencilla: son perjudiciales para la salud. Claro que esto no es suficiente motivo, porque comer caca de perro es dañino para la salud y no creo que arrestarían a nadie por comer caca de perro (aunque quizá lo llevarían con un psiquiatra). El problema con las drogas no es sólo que sean perjucidiales para la salud, sino que son adictivas, y alteran la conducta de quien las consume, a veces de forma peligrosa. Pero ahí no se detiene el problema, porque si sólo fuera por lo que he mencionado, nadie las consumiría. El verdadero problema con las drogas es que son placenteras, porque ello lleva a las personas a consumirlas, lo que le ocasiona problemas de salud, alteraciones de la conducta y dependencia a la sustancia.


Ahora bien, ¿son en realidad válidas estas razones para prohibir el consumo de ciertas substancias? Hay que analizarlo por partes. Por un lado, cada individuo es (o debería ser) libre para decidir qué hacer con su propio cuerpo y el Estado no debería intervenir de ninguna manera en sus decisiones. Yo creo firmemente en este principio.


Por otro lado, cito a Umberto Eco cuando habla del suicidio. El suicidio es una cuestión personal, pero cuando hay una epidemia de suicidios, entonces se trata de un problema social y el Estado tiene el derecho y el deber de intervenir para aslvaguardar el bienestar de la sociedad.


Lo mismo se puede aplicarse a las drogas. El consumo es un asunto personal, pero si la drogadicción se convierte en problema de salud pública, entonces el Estado tiene derecho a intervenir. Después de todo, el consumo de drogas es perjudicial y una población drogada o con problemas de salud causados por las drogas levaría a otros problemas sociales y haría débil a una nación. La pregunta es si la prohibición es realmente la forma más inteligente ni la más efectiva en la que el Estado puede intervenir para evitar tales escenarios apocalípticos.


El alcohol es una droga. El alcoholismo es un problema social. Luego, el Estado tiene la obligación de intervenir. Pero cuando se ha pretendido prohibirlo, como en Estados Unidos en los años 30, la solución ha resultado peor que el problema. La prohibición en EUA no logró acabar con el consumo de alcohol y sí logró hacer que Al Capone se hiciera millonario, murieran muchas personas y se corrompiera el sistema de justicia estadounidense. Quizá el alcohol le costaba la vida a mucha gente cada año, pero durante el tiempo que duró la prohibición murieron más personas a causa del crimen organizado de las que habrían muerto por enfermedades o acidentes relacionados con el alcohol.


Después de todo, no es lo mismo disfrutar de una copa de vino con la cena, que ser un alcohólico. No es lo mismo fumarse un porro al final de un día de trabajo, que ser un drogadicto. Eliot Ness (el Intocable) decía que el problema no es si tomar una copa está bien o mal, el problema es que es ilegal. Pero si se legaliza el consumo, la cuestión de lo ilegal puede olvidarse, y entonces se puede abordar el asunto desde otras perspectivas: ¿cuánto consumo es inofensivo y cuánto es problemático?, ¿cómo se podrían minimizar los efectos negativos del consumo?, etc.


Luego, la intervención del Estado debe darse de otra manera, creando regulaciones que restrinjan el consumo de esas sustancias (como se ha hecho con el tabaco), tratando los problemas de adicciones que se presenten, y otras soluciones que permitan a los ciudadanos de un país democrático decidir qué introducir en sus propios cuerpos, sin que el consumo de drogas se salga de control como problema social.


Claro, esto puede sonar utópico. En primer lugar se necesitaría de un gobierno eficiente y honesto para que diera resultado. Véase que en la mayoría de los países está permitido el consumo de alcohol y que no en todos ellos el alcoholismo es un problema. Pero hay países (como el nuestro) en los que sí es un problema y ello nos lleva a pensar que la forma más fácil de impedir que los efectos nocivos del consumo en masa de drogas perjudique a la sociedad, sea prohibiéndolas.


Pero también hay que estudiar si vale la pena, si en verdad no estamos sufriendo un mal peor por evitar un mal menor. Me refiero al narcotráfico, que le cuesta la vida a cientos de personas al año en nuestro país (miles, durante el sexenio de Calderón). Si las opciones son: A) un problema de salud pública que puede ser afrontado con ciertas regulaciones inteligentes, o B) un problema de crimen organizado omnipotente que tiene el control del mismo gobierno y que tortura y mata impunemente; creo que la primera opción es la menos perjudicial para una nación.


Imagínense si se legalizaran las drogas. Cierto, quizá el consumo aumente y eso significaría un problema de salud pública. Quizá también aumentarían los accidentes automovilísticos. Lo peor de todo, aunque el consumo de drogas estuviera limitado por ley para mayores de edad, al ser legales estarían más cerca del alcance de los menores y ello sería un problema grave.


Como padre, no me gustaría que mi hijo creciera en un lugar en el que se pueden comprar tachas en las farmacias. Pero tampoco me gustaría que fumara o bebiera antes de cierta edad, y para evitarlo tengo la responsabilidad de educarle de cierta manera, de enseñarle a distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo para él, y que así pueda tomar sus propias decisiones. El Estado no lo va a hacer por mí. Y ciertamente es mucho peor crecer en un lugar en el que te pueden balear yendo a la tienda de la esquina; México se ha convertido en ese lugar.


Todos esos problemas se podrían enfrentar de forma inteligente. Por ejemplo, para evitar los accidentes, se podría aumentar la vigilancia policial, así como se podrían agravar los castigos para quienes fueran descubiertos conduciendo bajos los efectos de alguna droga. Al fin y al cabo, el consumo de alcohol es la principal causa de accidentes automovilísticos, pero también habemos algunos a quienes nos gusta beber, y somos lo suficientemente responsables para no hacerlo cuando vamos a manejar. Claro, no se puede contar con que todos los ciudadanos de este país sean tan responsables (todo lo contrario), y para ello servirían operativos análogos a los del alcoholímetro, diseñados para impedir que la gente maneje en estados alterados.


Lo que quiero decir con todo esto es que si bien vendrían algunos males con la legalización de las drogas, no serían males que no se pudieran controlar. El crimen organizado, en cambio, es un problema mucho más difícil, costoso y doloroso de enfrentar.


Drogas legales


No hablaré del alcohol, el tabaco y la cafeína. Hablaré de otras drogas legales. Investigando sobre la salvia (una planta con propiedades alucinógenas y onirógenas que aún no ha sido ilegalizada en la mayoría de los países) me topé con esta página, http://salviamexico.com/store/.


Es una tienda on-line que vende salvia y otras plantas con propiedades alucinógenas que no están prohibidas por la ley. Chequen la página. Los productos que venden están sujetos a estándares de calidad, no están adulterados, son distribuidos en paquetes seguros y bonitos, y además, con la comodidad que brinda el adquirirlos por Internet. Nada de tener que ir a las favelas a enfrentarse con malvivientes para obtener unos gramos de una sustancia adulterada a precios ridículos.


Imagínense si las otras drogas fueran legales. Podría obtenerse material de calidad y de forma segura. El narcotráfico se quedaría sin negocio. Se generarían empleos para botánicos, agricultores, químicos, farmacéuticos, transportistas, distribuidores, diseñadores, publicistas, etc. Podríamos exportar a otros países en los que la marihuana no está prohibida, pero en donde el clima es menos propicio para su cultivo, como Canadá u Holanda. En vez de que un montón de asesinos salvajes se enriquecieran, trabajadores y profesionistas podrían salir adelante (o empresarios sin escrúpulos se harían millonarios, pero de todos modos es menos malo). El Estado ganaría con los impuestos que pudieran cobrarse por el comercio de las drogas.


En fin, veo más ventajas que desventajas en la legalización de estas sustancias. Sólo chequen esa página. ¿No sería un mejor país si en vez de Chapos y Saidenes tuviéramos a unos pequeñoempresarios vendiendo honestamente a través de sus changarros on-line?


1 comentario:

Anónimo dijo...

Hey, I am checking this blog using the phone and this appears to be kind of odd. Thought you'd wish to know. This is a great write-up nevertheless, did not mess that up.

- David

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