sábado, 14 de junio de 2008

¡Me vale madres, soy diseñador!


¿Conocéis el juego "pendejómetro"? Es muy sencillo: una persona dice una palabra, la siguiente debe decir una palabra que empiece con la letra inicial de la palabra anterior, la tercera deberá decir una palabra que empiece con las dos primeras letras de la palabra que dijo el segundo, y así sucesivamente. Ejemplo: el primero dice "perro", el segundo "jaro", el tercero "pato", el cuarto "patagonia", el quinto "patada", y así hasta que alguien se quede sin palabras, lo que no tarda en suceder. El que se equivoque o no diga una palabra cuando llegue su turno, bebe un shot.


Me encontraba jugando dicho juego en una fiesta hace unas dos semanas. El problema era que la mitad de los concursantes no sabía escribir y la otra simplemente hacía trampa. No recuerdo cuál fue la palabra de origen, pero el tipo anterior a mí dijo "horno", a lo que yo seguí con "horquilla". Se desató la polémica porque, según ellos, "horquilla" no llevaba "h". Gané la discusión y quedamos en que le tocaba al tipo de al lado seguir con la cadena, a lo que agregó "hornitorrinco".


Una vez más hubo discusiones porque, como bien sabéis, "ornitorrinco" se escribe así, sin "h". El sujeto insistía con mucho tesón en que debería ser "hornitorrinco", porque empezaba con "hor", como "Horacio" y "horno". Traté de hacerle ver que por su etimología, la palabra que había propuesto no llevaba "h", pero el tipo me contestó con irritación "¡Me vale madres, soy diseñador!" No era la primera vez que el fulano en cuestión utilizaba esta frase para justificar su terrible ortografía, sino que ya la había dicho con anterioridad en esa misma fiesta.


A lo que yo quiero llegar es a la siguiente reflexión: ¿qué carajo quiere decir con esa mamada? Es acaso "soy diseñador, no tengo porqué saber escribir" o más aún "soy diseñador, no tengo porqué saber nada que no tenga que ver con mi carrera". Me temo que son ambas y me temo que es la forma de pensar imperante en nuestra sociedad.


El conocimiento no parece ser un valor muy apreciado en nuestro país. Casi casi como en "Fahrenheit 451" de Bradbury se nos dice "Si mi trabajo es apretar botones ¿para qué necesito saber algo más que cómo apretar esos botones?" Y claro, ¿por qué habría qué saber algo que no nos remunerará ganancias económicas directas?


La línea de pensamiento que plantea esta pregunta es materialista y utilitaria, en los sentidos negativos de ambos términos, y las respuestas, que no son una cosa ni la otra, difícilmente podrán satisfacer a quien piense de esta manera. La primera respuesta (muy filosófica) es que, como seres humanos, tenemos capacidades que no tienen los otros animales, y no aprovecharlas en la medida de lo posible sería un crimen. Desde luego, no todos pueden saberlo todo, y es justo que uno dedique la mayor parte de su tiempo y energía a aprender aquello que le servirá para desarrollarse dentro de su profesión. Pero eso no quiere decir que tengamos el derecho de ignorar todo aquello que no tiene que ver con nuestra carrera. Así como no todos podemos ser atletas, pero todos debemos (por salud) estar en forma, el que no todos podamos ser literatos, no significa que no todos podamos disfrutar de la literatura y el que no todos podamos ser científicos, no significa que no todos podamos tener algunos conocimientos básicos.


La segunda respuesta (más política) es que en el seno de una democracia, cada ciudadano debe saber un poco de todo y no solamente de política, economía e historia, sino de ciencias, porque una sociedad democrática sólo funciona si sus miembros dejan de lado el consumo a lo idiota y abrazan el conocimiento, porque ya que el poder es de todos, la responsabilidad de llevar adelante a la nación es de todos y esa responsabilidad sólo se puede ejercer con un mínimo de conocimientos.


En verdad, no entiendo a la gente que ha decidido vivir en la ignorancia. A mí, mi propia ignorancia me abruma, me atormenta. Cuando estoy rodeado de gente realmente docta, no puedo más que callarme por vergüenza. Me pongo ansioso al pensar que nunca sabré todo lo que quiero saber y que muy probablemente muera sin haber leído todo lo que quiero leer. Por otro lado, encuentro un inmenso placer en adquirir conocimientos nuevos. Me gusta mucho aprender, de lo que sea, y no solamente de literatura, que es mi carrera. Cada conocimiento se suma a los anteriores y los dota de significado y así en la mente de quien aprende se va dibujando una imagen más clara y coherente de la realidad, del universo (entendidos como todo lo que existe). Aprender me hace sentir un ser humano más completo y, quizá, un ciudadano más útil.


La tercera respuesta es la que más se acerca a lo utilitario: ¡Coño, mínimo aprende a hablar y a escribir en tu propio idioma! Pero ya ni eso parece tener importancia. Hoy en día, en los medios uno lee y escucha garrafales errores gramaticales, ortográficos y de redacción, y a nadie parece importarle. Pero el lenguaje es el vehículo del pensamiento y quien no comprende el lenguaje difícilmente podrá pensar gran cosa.


Hace poco les hablé de mis alumnos de historia y quedamos de acuerdo en que no son muy brillantes, ni muy emprendedores, ni muy laboriosos (bueno, muchos de ellos sí lo son, pero no los que mencioné en esa entrada). ¿Qué podemos esperar de nuestros estudiantes cuando los adultos no consideran ellos mismos el conocimiento como algo valioso? Nada, sólo respuestas como "¡Me vale madres, soy diseñador!"

7 comentarios:

m.Isaac.V.R. dijo...

Una vez una compañera me dijo: Es que no necesito leer eso (refiriéndonos a alguna de los libros que conformaron el "boom") no soy literato.
Cuando a veces pienso que no hay que ser sectarios me viene a la mente un viejo chiste de Les Luthiers:
Dice 1: Es que no importaba que yo tocara y compusiera de oído, muchos grandes compositores no sabían escribir música.
Dice 2: Cuando menos sabían escribir su nombre!!!!!!!

Saludos
¿sigue en pie lo del verano del amor? estoy pensando todavía qué llevar.
M.

Raúl H. Pérez dijo...

Honestamente no sé qué pensar. Lo único que se me viene a la mente es que en más de una ocasión he escuchado frases similares a esa.

Agstn dijo...

Puta, carnal, si hiciéramos bilis por cada una de esas estupideces que se nos cruzan por el camino, dicho humor nos permitiría tener una comunicación bioquímica eficiente.
Lo cierto es que es muy preocupante la estupida y radical especialización, pues como les sucede a los obreros con el producto de su trabajo, estamos enajenados del devenir histórico. Quizá llegue el momento en que se diga "Quieres pensar?" y se responda "para qué, si soy un bulto y mi único afán es estar".

Anónimo dijo...

Hace poco mi novio (ahora exnovio) comentaba que vivimos en el país de la ignorancia confortable, y es verdad. La gente no sabe y el verdadero problema es que no le interesa saber. Yo también siento la emoción del aprendizaje constante, y la angustia de no tener el tiempo suficiente para leer todo lo que quisiera.

Saludos. Me gusta mucho tu blog. :)
Belisa.

Bear! dijo...

¡¡¡Pero si eso es una blasfemia!!!!, es más, si dicho sujeto es diseñador con más razón debería saber sobre ortografía. Una de las razones por las que veo que el diseño en méxico no porgresa es por lo mismo, la gente cree que sólo es moverle al photoshop, hacer lonas piteras y dibujitos chaqueteros. El diseño es comunicación, ¿cómo podrá alguien proclamarse como diseñador si tiene semejante pensar?. Y como bien dices creen que se justifican diciendo frases asi. Aunque es algo que no sorprende, acá en la carrera igual hay gente que lo último en lo que piensan es en la buena comunicación, se preocupan más por que todos veamos que tienen mac y son "creativos". Pft, en fin, qué me quejo si mi redacción está del asco.
Saludos.

prufrock jerusalem dijo...

Ésta es quizá la cuarta vez que regreso a buscar esta entrada. En mi top 10 de cosas que me irritan de la mexicanidad, sin duda está la actitud de desdén al conocimiento que aquí describes.

Anónimo dijo...

Ese juego no le hace honor a su nombre. Para los "diseñadores" está demasiado complicado XD

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