martes, 10 de junio de 2008

Películas de Superhéroes: El final de X-Men


X-Men: The Last Stand (2006)



Esta película es una tragedia. Bryan Singer, el director cuyo trabajo en X-Men dio inicio a la nueva era de los filmes de superhéroes al crear una obra seria, sobria y respetuosa de su público y del material original, abandonó la saga junto con la mayor parte de su equipo creativo para irse a dirigir "Superman Regresa", de esa forma echando a perder dos series de un solo plumazo. Brett Ratner, quien lo suplió, lo echó casi todo a perder.

Aunque ciertamente la tercera parte de la saga de X-Men es definitivamente mala si se le compara con las dos anteriores y en general con el cine de superhéroes que se ha hecho antes y después, considero que tiene algunos momentos rescatables.


¿Lo malo de la peli? Es una larga lista. De entrada, Ángel no tiene nada qué hacer en esa película, su historia no aporta nada y hubiera dado igual (quizá habría estado mejor) que no apareciera en lo absoluto. Es un ejemplo clásico de subtrama inútil y estorbosa. 


En segundo lugar, la cantidad de muertes innecesarias, sobre todo la de Cíclope, a quien matan en los primeros momentos de la cinta y a quien no se le da el chance de irse con dignidad (y no crean que esto es spoiler, pasa como a los primeros 10 minutos de la película). Esto es uno de los efectos secundarios de la retirada de Singer, pues con él también se fue el actor James Marsden, quien encarna a Scott Summers.


En tercero, la forma tan poco respetuosa en la que relegan a Rogue, que estaba muy bien interpretada por la ganadora del Oscar Anna Paquin y que tenía un papel relevante en las dos entregas anteriores. Aquí simplemente tiene otra subtrama inútil y es despojada de toda su dignidad e interés.


Cuarto: los mutantes malos son los feos que se visten de negro y tienen una cultura undeground, mientras que los mutantes buenos son los niños bonitos y respetuosos que van a la escuela y además pelean junto al ejército. ¡Háganme el puto favor!


Una cosa que resulta a veces molesta y otras complaciente es que los cómics de superhéroes están hechos para durar por siempre, o por lo menos, hasta que dejen de vender. Por ello, los personajes principales no mueren ni sufren cambios importantes (no por mucho tiempo). Es decir, las historias no caminan hacia una conclusión final. (Batman no ha matado al Guasón por mercadotecnia, no por principios, y el que crea lo contrario es un ingenuo).


Sin embargo, en la cinematografía los creadores tienen la oportunidad (única) de presentar una historia que tenga un principio, un desarrollo y un final. Por supuesto, nunca nadie ha tomado esta oportunidad, lo que provoca que, en vez de ponerle un fin a la historia, se la prolongue innecesariamente hasta que la calidad del trabajo disminuye, el público ya está harto y la serie se cancela. Para ese entonces, las últimas entregas suelen ser una basura (véase el ejemplo con "Batman" y "Superman"). Hasta hoy, el único que se ha atrevido a hacer una historia que inicie y concluya en la serie cinematográfica ha sido Christopher Nolan con su Batman. Pero incluso a él las cosas ya se le estaban saliendo de control en la tercera entrega.


Mientras veía "X-Men 3", con la forma en la que mataban a unos personajes y dejaban sin poder a otros, pensé "vaya, qué valientes, quieren darle un final a la saga", así que lo acepté, me pareció bien, incluso plausible. Todo se fue a la chingada en ese colofón en el que SPIOLERS! Magneto recupera sus poderes y Xavier aún está vivo. No se atrevieron a darle un final, les ganó la codicia y siguieron con la idea de "a darle hasta que deje de ser redituable".


A pesar de todo, como dije, la peli tiene algunos elementos rescatables, principalmente la historia, que es más oscura y violenta que las de las dos entregas anteriores. La actuación de Famke Janssen como Jean Gey/Fénix es estupenda, superando por mucho su trabajo anterior en la saga. Las actuaciones de Hugh Jackman, Patrick Stewart y el siempre genial Ian McKellen están al mismo buen nivel que en las cintas previas. La batalla final no tiene ni tantita madre y era justo lo que se esperaba de la conclusión de esta serie, que en este capítulo alcanza niveles épicos. La verdad es que ninguna de las dos cintas anteriores nos había dado secuencias de acción tan impresionantes, y eso se echa de menos cuando uno está viendo una adaptación de cómics poblados por mutantes ultrapoderosos. Y el momento en el que Fénix está matando gente a diestra y siniestra y Wolverine la tiene que matar porque la ama es excepcional, emotivo, catártico, sublime.


Lo mejor de la película es, me parece, la actuación de Kelsey Grammer, que hace un excelente Bestia. De hecho, uno lamenta que no se le haya incluido en las cintas anteriores.


V for Vendetta (2006)


Me adelantaré a los puristas del cómic: cierto es que esta película no le es muy fiel. La novela gráfica es mucho más compleja y oscura. Mientras que ésta es moralmente ambigua, en aquélla está muy claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Mientras en la novela hay una lucha entre anarquismo y fascismo radicales, en la película la confrontación es entre el autoritarismo neocon y el anhelo humano por la libertad. Mientras en una V es no teme en matar y destruir para lograr sus propósitos, en la otra es un luchador por la libertad que sólo mata cuando es estrictamente necesario. Es fácil comprender porqué Alan Moore, creador del cómic, se deslindó de esta producción.


Pero la versión fílmica de "V de Venganza" se mantiene por sí misma. Es valiente sólo por el hecho de presentar a un superhéroe (porque eso es: tiene un traje, máscara, capa, habilidades especiales, etc...) que lucha no por preservar al sistema, sino en contra de ese mismo sistema.


Es una película valiosa porque nos presenta, en estos tiempos oscuros, una historia inspiradora, en la que se critica a la política actual (sobre todo, pero no sólo, a la administración Bush) y se incita a rebelarse contra ella. El V de la película quizá no sea un personaje tan oscuro y complejo como el de la novela gráfica, pero ¡carajo! es un personaje que necesita el mundo de hoy, que se caracteriza por gobiernos cada vez más autoritarios y pueblos cada vez más conformistas y apáticos. V se levanta como un héroe más moderno que Batman o Superman, o que el mismo Spider-Man.


La gente a la que no le gustó esta peli se divide en dos tipos: los que querían diálogos isabelinos y mucha filosofía como en el cómic, y los que esperaban un montón de patadas y explosiones como suelen entregarnos los hermanos Wachowsky (productores del film). La película era demasiado simplona para unos, y demasiado "lenta" y "rara" para los demás. De ahí su escaso éxito comercial.


A mí me parece una muy buena película. Es lo suficientemente fiel al cómic, pero a su vez es lo suficientemente bien adaptada al medio cinematográfico. Uno de sus más grandes logros es que, a diferencia de muchas adaptaciones de cómics, no se siente incompleta, o que sea necesario información extradiegética para entenderla: la historia se sostiene por sí misma, sin necesidad de mayores referencias. ¿Qué más puedo decir? Las actuaciones de Hugo Weaving y de Natalie Portman son simplemente geniales, las pocas secuencias de acción están muy chidas y en general la producción es impecable. Y claro, V es un héroe para inspirar a las nuevas generaciones: su máscara se ha visto en manifestaciones antisistema por todo el mundo o en los trabajos del colectivo hacktivista Anonymous.

Más sobre "V for Vendetta", el cómic y la película, en esta entrada dedicada exclusivamente a analizarlos.

(Siguiente)

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