jueves, 14 de agosto de 2008

¿Y tú cuánto cuestas?


Hace mucho que vi esta película, pero he decidido reseñarla ahora. ¿Por qué? Porque reseñar películas que no me gustan es muy divertido.


Primero lo primero. Éste no es un documental, es un panfleto. No es un documental porque no documenta nada. La película dice muchas verdades, hace comentarios acertados, reflexiona sobre la sociedad y emite juicios de valor moral. Pero no documenta. Lo único que tiene de valor documental son algunas estadísticas y datos por aquí y unas encuestas por allá. El resto sólo son afirmaciones que, si bien uno puede estar de acuerdo con ellas, no presentan evidencia que las sustente.


Por ejemplo, la película dice que en México la palabra "negro" no tiene connotaciones negativas y es sólo denotativa. Esto puede ser cierto, pero luego se dice que los mexicanos quieren ser negros. ¡Una generalización de ese tamaño en un documental! Y para sostenerlo sólo tienen algunas entrevistas con unos huachitos por allí. Por cierto, sólo entrevistaron a huaches ¿la opinión del resto de México no importa?


En otra ocasión la película afirma que si se legalizara la marihuana, las grandes compañías la llenarían de químicos, como han hecho con el tabaco, y no podríamos conseguir mota pura. ¿En qué se basan para decir eso? ¿Acaso conocen el futuro? Podrían argumentar que se basan en la experiencia de lo que ha pasado con el tabaco, pero en vez de decir "es probable" o "siguiendo esta tendencia" simplemente pontifican con un "así va a ser". También dice que los médicos que sostienen que la marihuana tiene propiedades curativas son unos pachecos. ¿Qué clase de afirmación es ésa para un documental? De todos modos ¿a qué carajos viene esta discusión en medio de la película? Mi maestra de Metodología de Investigación, doña Tere Miyar se cagotearía a los que hicieron el documental, pues es claro que no aprobarían su curso.


Además, no se entiende cuál es el punto de la cinta. ¿De qué habla? ¿Qué critica? ¿Las diferencias sociales, políticas, económicas y culturales entre México y EUA? ¿El consumismo de nuestra sociedad? ¿El poder de los medios de comunicación de masas? ¿Qué? La cinta habla de todo y no profundiza en nada.


Veamos, me gustan los documentales de Michael Moore, pero hay que verlos con mucha cautela porque el señor es medio tramposón. Mi problema con las películas de Moore es que han hecho creer a nuevas generaciones de público y cineastas de que los documentales deben ser chistosones, sarcásticos y con dibujos animados para que a todos les queden claros los conceptos. Entre esos nuevos realizadores que creen que así deben ser los documentales está Olallo Rubio, el director de ¿Y tú cuánto cuestas?


Así, la película se llena de secuencias "chistosonas" y de animación que, lejos de ser graciosas, son aburridas. Largos minutos nos tenemos que chutar viendo a un vaquero tocar la guitarra en ropa interior, una animación de símbolos de monedas internacionales que simulan una batalla espacial, y un rollo muy mal informado e inexacto sobre la clonación (que no venía al caso, por cierto).


Cierto, el filme hace comentarios muy acertados, como que nuestra sociedad es altamente consumista (no es algo que no supiéramos, pero nunca está de más decirlo). También nos dice que la estrategia de la mercadotecnia es hacernos sentir inseguros y temerosos todo el tiempo para tratar de llenar nuestro vacío emocional comprando productos, y que el mensaje de la publicidad es el siguiente: "La vida es corta. Compra más". Pero todo eso ya lo sabíamos.


Elenita Poniatowska dice que es un documental muy polémico porque dice cosas que nadie se atreve a decir. ¿Dónde está la polémica? ¿Quién no se atreve a decir esas cosas? Ay, princesa, se ve que con que algo sea "ideológicamente correcto" basta para que usted diga que es una maravilla.


Quizá lo más valioso del filme sea la parte verdaderamente documental, esto es, cuando hacen las entrevistas a los mexicanos y a los gringos para demostrar la visión diferente que tienen del mundo, de sí mismos y unos de los otros. Es valioso sobre todo porque demuestra que no importa qué tan estúpidas puedan ser las cosas que digan los mexicanos, los gringos siempre dirán una pendejada mayor. ¡Es impresionante! Aunque debo reconocer que los comentarios más inteligentes los decía una gringa gótica, muy lista y muy guapa.


Por todo lo anterior, sostengo que ¿Y tú cuánto cuestas? no es un documental, sino un panfleto que resume las ideas de su realizador.

4 comentarios:

Ego sum qui sum dijo...

Carajo, ya cerró la encuesta y ganaron Dalton y Kristoff. ¿Qué clase de gente lee este blog?

Frodou dijo...

yo te puedo decir que gente: yo, tatto, zuñi, ripstein, el club de los izquierdosos drogadictos pseudo artistas yucas, y dios. con mucho amor: frodo

Ego dijo...

Zuñi nunca lee este blog.

María Oceánica dijo...

Tal vez quienes votaron también lo hicieron en tono de broma.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails