domingo, 7 de septiembre de 2008

La noche en que pandió el cúnico


Anoche (o sea, la noche del sábado 6 de septiembre de 2008), la paranoia en la que se encuentra sumida Ciudad Plana alncazó su cenit, por lo menos hasta el momento. Sin bases ni fundamentos, comenzó a circular el rumor de que el narco había declarado la guerra a la policía y había amenazado con secuestrar a cincuenta civiles al azar en caso de que no se levantaran los retenes en las carreteras.


Un grupo de amigos, mi novia y yo nos encontrábamos en un conocido bar de esta ciudad, celebrando el cumpleaños de ella. Al poco rato de haber llegado, un torrente de mensajes fue recibido por los celulares de los presentes. Los mensajes de padres angustiados y aterrados urgían a los jóvenes que volvieran a sus casas, porque no fuera a ser que las amenazas del narco fueran verdaderas.


¿Qué motivos tenían para creer que sus temores serían fundados? Ninguno. Rumores, rumores y más rumores. Mensajes de celular de parientes, correos electrónicos en cadena y conversaciones en el MSN se encargaron de propalar el rumor con ayuda de la increíble credulidad de los meridanos.


El rumor fue variando. Ahora ya no se exigía la suspensión de los retenes, sino la entrega de Saidén. Ya no se amenazaba con secuestrar a cincuenta, sino con matar a cien. Hubo quien dijo que la misma gobernagorda salió en la TV a pedir a todos los ciudadanos que se metieran a sus casas.


La capacidad chismográfica de los meridanos no deja de asombrarme. Yo me pregunto cómo le habrán hecho para ver a Ivonne en la TV dando semejante anuncio cuando eso nunca pasó. Claro, nadie vio Ivonne, a todos les dijeron que les habían dicho que habían visto a la gorda. Y así fue con rumores de este tipo: a alguien le dijeron que le dijeron que cierta autoridad había dicho, etcétera. Y se corrió el rumor como chispa en un reguero de pólvora.


En fin, por culpa de la credulidad y paranoia de la gente, tuvimos que suspender la celebración. Yo estaba tranquilo, porque sabía que si algo verdaderamente grave fuera a pasar, mi padre, ex policía, sería el primero en avisarme. Pero como todo el mundo se fue corriendo a sus casitas, tuvimos que regresar nosotros también a la nuestra. Ya en casa, hablé con teléfono con mi padre, quien confirmó mis sospechas: todo había sido un rumor.


¡Changos! Fíjense que después de lo de la balacera en Friday's que ni fue balacera ni fue en Friday's, se me estaba ocurriendo iniciar un rumor de ese estilo para ver qué pasaba. Lástima, alguien se me adelantó. Pero creo que deberé desechar esta idea, porque, viendo cómo funciona la mente de los meridanos, si se difunde otro rumor de este tipo, la gente va a terminar matándose solita.


Ahora, a todos los que fueron corriendo a guardarse en el regazo de mami, les tengo una pregunta:


¿Acaso no se sienten como unos idiotas?


Pinche ciudad ridícula.
Ver más: Niño grita "¡Lobo!"

3 comentarios:

From Outer Space dijo...

Muy interesante blog.
Ahora muchos ven como es la sociedad de merida gente cerrada que se rehusa a salir de su mundo concervador que le teme a todo lo que sea diferente. A mi me toca soportarla todos los dias. asi que no me asombro mucho... sin duda
lo de ayer fue algo realmente patetico ...
muchos se conmueven por que la blanca merida ha sido manchada hahahaa no se pero en mi opinion eso de blanca es un simple forro ... como la gente .

ya me inspire en el comentario hahaa

saludos .

Crisstina

Soma dijo...

Brindo por ti Mike, igual que ayer brindé con el resto de la banda cuando en una fiesta en la que estábamos empezó a irse la gente en estampida dejándonos con litros de alcohol para unos cuantos...
...de veras que la gente no tiene criterio en este ranchito insulso e hipócrita.

Lou dijo...

Ush! con los meridanos y su doble moral, aunque pseudo moral..en fin igual y se necesitaba algo como esto para que dejen de estar encerrados en sus capullos olor a sociedad.

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