miércoles, 1 de octubre de 2008

Dos de Octubre... etcétera



Decir "Dos de Octubre no se olvida" se ha vuelto tan automático y rutinario como decir "Buenos días" o "Feliz Navidad". Y no faltan los pandros que agarran esta fecha de pretexto para hacer sus desmanes, y que no intenten detenerlos porque se ponen a gritar "¡represión!" y a compararse ellos mismos con las víctimas del '68. Pero no debería dejarse que la frase caiga en la trivialidad de lo que se repite hasta el cansancio. "No se olvida", porque los culpables de la matanza hasta ahora permanecen impunes.


"No se olvida" es un mensaje hacia los poderosos, a los del gobierno del "cambio" que siguen protegiendo a los criminales. Para ellos es muy fácil olvidar, a ellos a los que "no les interesa el pasado" (como declaró Fox, textualmente) les decimos que no somos de su calaña, que nosotros no olvidamos, que a diferencia de ellos nosotros no ignoramos las injusticias y seguimos adelante. Que recordamos que todavía nos la deben y que en cuanto podamos, nos la vamos a cobrar.


Porque el crimen del Dos de Octubre (así, con mayúsculas) no fue contra un grupo en específico, con una delimitación bien definida en el espacio, el tiempo y la ideología política. El hecho de que la Matanza de Tlatelolco haya quedado impune la hace trascender más allá de sus márgenes históricos.


El crimen es (sigue siendo) contra la juventud y contra la disidencia, criminalizadas desde siempre por quien ostenta el poder; contra la libertad y contra la democracia, que se deben mantener al mínimo para que funcione el sistema; contra la sociedad civil, que debe ser controlada, expulsada de la política, cuyo ejercicio debe ser exclusivo de la los partidos. Se trata de un crimen contra los mexicanos.


Como joven y como mexicano, siento que la Matanza de Tlateloloco es un crimen que se repite cada año, cada Dos de Octubre que pasa y en que no se castiga a los culpables.




Hoy todavía, gente mayor y, sobre todo (y es lo más desesperanzador) gente joven, dice que la matanza estuvo bien, porque de lo contrario, México habría caído en las garras del comunismo. El asesinato justificado para mantener un estado de cosas. Y esta idea se repite hoy en día en las escuelas (hubo un tristemente célebre comentario de una profesora en mi alma mater).


Otros, más sensatos, me atrevería a decir, con una calidad moral más alta, dicen que no estaban de acuerdo con el movimiento estudiantil, pero que nada justifica la matanza. Ojalá este tipo de postura fuera más común.


Pero ¿de qué sirve recordar? Nada se hace. Como profesor de historia, lo más que puedo hacer es asegurar que mis alumnos estén enterados de lo que sucedió en 1968, pues es casi seguro que pocos maestros abordarán el tema. La historia de México acaba con la Revolución, y después nos venden un "Y vivieron felices para siempre". Así que es importante que se conozcan los casi cien años de historia que la educación oficial ha querido ignorar. Se trata de generar conciencia.


Pero ¿de qué sirve la conciencia? Puedo lograr mis alumnos aprendan lo que sucedió, puede incluso hacer que se indignen, que el estudio de estos hechos los marque, que cambie su forma de pensar. En una ocasión un alumno me dijo "Maestro, usted me ha abierto los ojos". Es de las cosas más satisfactorias que he escuchado en la vida. Pero, por más que logre que mis alumnos, o los lectores de este blog adquieran "consciencia", ¿haría eso una diferencia?


¿Qué harían mis alumnos con su consciencia? ¿Marchas? ¿Votar con más responsabilidad? ¿Contribuir ellos mimos a generar consciencia? Y una vez hecho todo aquéllo ¿de qué serviría? No sé. Sigámoslo haciendo. A ver qué pasa.


Por lo pronto, lo único se me ocurre es una acción simbólica y cursi. Pedir el gobierno que quite el nombre de Díaz Ordaz de todas las calles, avenidas, plazas, etcétera. Ya que no se pudo castigar al mandril, por lo menos que no se le honre. Y si no nos hacen caso, salir a grafitear todos los letreros de la colonia Díaz Ordaz, y cambiarle el nombre a colonia Dos de Octubre o colonia Tlatelolco. Pero de nuevo, eso realmente no serviría de mucho. Por lo menos ayudaría a sacar el coraje que nos embarga cada vez que se acerca esta fecha.

1 comentario:

m.Isaac.V.R. dijo...

1. todas las matanzas son malas
2. el dos de octubre fue una matanza
conclusiòn: 2 de Octubre es gacho.
Lo malo es el uso de la izquierda tradicional y lorencista del término. Si quieres banalizar un acontecimiento... escribe un best-seller sobre él.
Es gracioso, después de que te fuiste (incluso) hablamos de Elenita, la reina de la izquierda tradicional, el comunismo de lujo y la cerveza carísima.
Buen post. No concuerdo en algunas cosas, como salir a pintar por las calles, pero eso es porque soy un Güevon.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails