viernes, 31 de octubre de 2008

Música clásica y macabra

¡Hola, amigos! Ésta es la Noche de Brujas: los espíritus están inquietos, las brujas vuelan a la luz de la luna en dirección al aquelarre, los zombis toman las calles, los vampiros salen de sus tumbas y los hombres-lobo se preparan para los banquetes. Esta noche sólo sucede una vez al año así que hay que disfrutarla.




Ahora quiero recomendarles 10 piezas de música clásica que son muy ad hoc para estas fechas. Las pongo en orden no de preferencia, sino en el orden en el que están en el disco que me quemé, porque me pareció el más agradable para escucharlas:

Tocata y Fuga de Bach: La archiconocida pieza del maestrazo Bach, a menudo relacionada con el Fantasma de la Ópera. Nada tan tenebroso y espectral como el sonido de ese órgano.



Danza Macabra de Saint-Saëns: Mi favorita. Uno de verdad se imagina a la muerte y a los esqueletos bailando al compás del violín y el xilófono. Es como un antecedente musical a las películas de zombis. No me canso de oírla.



Marcha fúnebre de Chopin: Ninguna melodía están tan relacionada con la muerte en el imaginario popular como las once notas que componen el estribillo musical de la marcha fúnebre por antonomasia.




Sugestión diabólica de Prokofiev: A esta pieza se le puede dar el calificativo de "oscura". Es como si el mismo Satanás correteara sobre el piano. Verdaderamente macabra.






El aprendiz de brujo de Dukas: olvídense de Mickey Mouse, las imágenes que evoca esta pieza son de brujería verdadera, magia negra que invoca a los demonios y a los dioses primigenios.




Sueño de una noche de Sabbath de Berlioz: ¡Bienvenidos al aquelarre! Noten similitudes entre esta pieza y el tema de El Resplandor.



La danza de los muertos de Honegger: los muertos no sólo bailan sino que cantan. Conforme avanza la pieza se pone más macabra y culmina con un clímax en el que se repite el motif de la pieza anterior de Berlioz.




Una noche en la árida montaña de Mussorgsky: el dios oscuro de la mitología eslava despierta y convoca a brujas, demonios, fantasmas y toda clase de monstruos. No puede ponerse más macabro que esto. Para muestra, la versión que Walt Disney hizo para su obra maestra: Fantasía.


Una noche en la Árida Montaña
Los momentos más aterradores de mi infancia #1
Posted by Ego Sum Qui Sum on Lunes, 31 de octubre de 2011


El tema de Rothbar de El Lago de los Cisnes: el tema de este villano fue utilizado en las películas clásicas Drácula y La Momia. Desde entonces, esta música remite al mal.


Réquiem de Mozart: La obra absoluta y definitiva sobre la muerte y una de las composiciones más bellas de la historia. Destacan Lacrimosa y el Dies Irae



Como pilón y porque el público lo pidió, incluyo En el Salón del Rey de la Montaña, de Edvard Grieg, porque también crea una atmósfera fantasmagórica y de mucha tensión.



Así que a bajar estas piezas musicales y disfrutar de los espantos. Son especialmente adecuadas para acompañar una sesión de lecturas de cuentos de terror. ¡Feliz Noche de Brujas!

3 comentarios:

Mauricio Metri Ojeda dijo...

La versión de Apocalyptica de "Hall of the Mountain King" iwal esta bien macabra

Anónimo dijo...

se me hace muy oscura la isla de la muerte de rachmaninoff

Pereque dijo...

Yo sacaría la Danza Macabra de Saint-Saens (se parece demasiado al Carnaval de los Animales; es muy buena, pero no me parece muy macabra) y como Mauricio metería "En el salón del rey de la montaña" de la Suite para Peer Gynt de Grieg. Mozart también tiene unas cantatas masónicas bastante densas. El leitmotiv de Fafner en El Anillo de los Nibelungos tiene su toque tenebroso. (Vamos, es un gigante que se convierte en un dragón.) Y la primera parte de la Marcha Eslava de Tchaikovski da miedo, aunque su verdadero lugar es la Lista de Música Megalómana y/o Totalitaria.

¡Saludos!

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