jueves, 16 de octubre de 2008

Narco, teatro y sociedad

De nuevo me valgo de las sabias palabras de José Ramón Enríquez, de quien tuve el privilegio de ser su alumno:

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En la actual dramaturgia mexicana, el tema del narcotráfico y la violencia que genera, desde la industria del secuestro hasta la corrupción de las autoridades, es central. Como también la descomposición del ser social en su conjunto por el miedo y la perplejidad ante el futuro.


Aun cuando vivo fuera de la Ciudad de México y desconozco la producción escénica inmediata, por razones profesionales llega a mí una considerable cantidad de textos. En estos días han sido decenas los leídos. Y puedo asegurar que son temas recurrentes el tráfico y su violencia, que rebasa al Estado.


Escribí sobre ello en mi pasada columna y también ha sido una de las más comentadas. A favor y en contra, justa e injustamente. Desde amigos entrañables que me explican cómo la legalización no abatiría el consumo hasta otros que me felicitan por externar una idea tan valiente.


Ambos extremos son injustos. Quise dejar bien claro que no se trataba de abatir el consumo sino de bajar el ánimo prohibicionista de una sociedad que se ha olvidado de cuanto ocurrió en tiempos de la prohibición en Estados Unidos. Industrias que continúan las mafias procreadas por Capone y familia, las primeras interesadas en impedir la legalización de la droga.


Convencer de los daños que causan las drogas es labor de padres y maestros inteligentes, no de policías corruptos. Yo, que conocí el dolor del alcoholismo, puedo afirmar que se supera gracias a otros que sufren como uno, y en nada ayudan prohibiciones ni hipocresías. Y lo mismo puedo afirmar de otro vicio que tuve arraigado durante décadas: dejé de fumar porque quise. Y, estoy cierto, de que si hoy fumara y el tabaco se declarara fuera de la ley, buscaría mi dealer aun cuando arriesgara prestigio y seguridad.


No propongo la droga, propongo su legalización. Pero es también injusto felicitarme como si la idea fuera mía. Yo sólo planteaba renovar el “¡Prohibido prohibir!” de hace cuatro décadas. La legalización de la droga se ha discutido mucho y tiene a su favor personalidades mucho más importantes, así como estudios y libros a nivel mundial. Tantos y tan inteligentes que demuestran cómo son intereses cómplices del narcotráfico los que mantienen la ilegalidad.


Cito a nuestro narrador mayor, Carlos Fuentes, en reciente entrevista:


“¿Adónde va el dinero generado por la droga? Va de México a Estados Unidos, y allí lo limpian los bancos. ¿Y quiénes son los grandes capos? No se sabe. Hay una responsabilidad muy grande de los norteamericanos al no atacar realmente este problema, y una responsabilidad nuestra al no lograr la unión de seis, siete, ocho países que despenalicen el uso de la droga, que sería el primer paso. Que tras la despenalización va a haber más consumo, es cierto. Cuando Roosevelt despenalizó el alcohol no dejó de haber borrachos, lo que dejó de haber fue Alcapones.”


La desastrosa caída de un sistema financiero cuya especulación favorece directamente a los narcos, hace éste un buen tiempo para tomar la bandera de la despenalización, tradicionalmente de la izquierda libertaria. Tiempo para ir a fondo, no para definir si la droga es buena o es mala, sino para demostrar que debe legalizarse por respeto a los derechos individuales y, sobre todo, porque el país necesita invertir muchos millones que hoy se van a la “guerra contra el narco” en rubros que, como la educación y el arte, serían un eficaz enemigo precisamente de la narcotización de nuestra sociedad.


Fuentes externa un miedo mayor como resultado de la situación actual: la solución autoritaria. Un miedo también presente en muchos dramaturgos jóvenes. Algunos exageran la nota y llegan a afirmar que no ha habido cambios importantes desde el 68. Sin duda ha habido y muchos, precisamente porque el autoritarismo demostró su sinsentido, pero es verdad que la tentación está viva, independientemente de partidos e ideologías.


El actual “huevo de la serpiente” es aterrador no sólo por las “cruzadas” de Bush el pequeño y la increíble existencia de su Guántanamo, sino porque la gente cada vez pide más mano dura. Y, recordemos, así han subido al poder los dictadores.

6 comentarios:

Gio Yakún dijo...

Completamente de acuerdo!!! Existe un miedo atávico a despenalizar el cannabis, cuando esto permitiría regulación en su consumo que hoy es imposible.

Me encanta la manera en la que tu profesor expresa cómo al final la responsabilidad es de las familias que educan y el que la tentación de usar el poder se vuelve más recurrente. ¿Has visto el documental "Masacre en Columbine" de Michael Moore? Justo es eso: el miedo como fuente de control por parte del gobierno.

Saludos!

Gio.

Jorge Llaguno dijo...

Hola Ego!

Pues yo tengo mis reservas, con la legalización de cualquier droga. Y es que "una cosa lleva a la otra" y con facilidad se puede terminar con un movimiento pendular al otro extremo: de prohibir "todo" a no controlar nada.

Sin embargo, entiendo que la prohibición actual, sólo ha generado "capos".

Los comentarios del final son los que en verdad me preocupan. Cuando crece la inseguridad y la violencia, es natural que la gente pida "mano dura" y al final, en efecto, lo único que sucede es que se validan las Tiranías.

Espero, por el bien de México, que este no sea un camino que vayamos a recorrer.

Jorge

m.Isaac.V.R. dijo...

ese maik!:
Recordé nuestro microdebate sobre la ciencia, ahora mesmo leo un libro que podría interesate y me paré en chinga loca para venir a la compu a recomendar. Es un sujeto tan grinch de la ciencia como podría ser yo en algunas ocasiones... pero ese vato si sabe y lo fundamenta chingón con einsteinismos, popperismos, bohrismos y demás... si tienes chance échale una hojeada al TRATADO CONTRA EL MÉTODO de Feyerabend, está en la central de la UADY, lo devuelvo el lunes.

Hartos saludos.

Ego sum qui sum dijo...

Gracias Isaac, lo tendré pendiente. Y gracias a todos por sus comentarios.

Joaquín Peón Iñiguez dijo...

yo tengo un problema con esta entrada... espero que eso de narrador "mayor" que le pones a fuentes sea por la edad y no por otra cosa... aunque yo pondría algunos más antes en la lista y el debate podría ser muy bueno, no creo que quepa duda que Rulfo es nuestro narrador mayor... estaré pendiente de las festividades halloweenenses... saludos

Ego sum qui sum dijo...

Uy, no soy yo quien dijo que Fuentes es nuestro narrador mayor, sino José Ramón Enríquez. Sobre quién es mejor, pues ahí queda el debate. Yo ahí mejor ni me meto.

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