viernes, 14 de noviembre de 2008

Éstas son tus tradiciones... ¡Ámalas!



En una ocasión llegaba en maestro Crocker a clases... Un momento, ¿Qué? ¿No ves "Los Padrinos Mágicos"? Pues deberías... Decía yo, llegó el maestro Crocker al salón de clases y le dijo a los alumnos:


-Muy bien, niños. Hoy veremos apreciación del arte.- sacó una copia del "Gótico Americano" y gritó: -Esto es arte ¡Aprécienlo!


Este momento televisivo me pareció relevante para exponer el caso de la celebración del Hanal Pixán en las escuelas de Mérida. Ya saben, cuando las escuelas laicas obligan a los niños a disfrazarse con ropa que nunca usan para celebrar un acto religioso en el que no creen.


Se supone que la educación es laica, pero los alumnos son obligados a celebrar el Hanal Pixán, que es una fiesta religiosa (pagana, si quieren, pero religiosa al fin y al cabo). Esto se hace en nombre de la "tradición" y hay que proteger nuestras tradiciones contra los malvados gringos que quieren imponernos el Halloween como una estrategia de dominio cultural y contra los malvados huaches que quieren imponernos su insípido pan de muerto y sus empalagosas calaveritas de azúcar. (Enciendan sus detectores de sarcasmo).


Ahora, yo creo que la tradición de Día de Muertos y su variante yucateca, el Hanal Pixán, son hermosas, y ciertamente mucho más profundas y significativas que el Halloween (que es divertido y me gusta mucho, pero hasta ahí). Pero no estoy seguro de que la forma de mantener viva una tradición sea imponiéndola, como diciéndole a los niños y jóvenes "Éstas son tus tradiciones, ¡ámalas!".


Creo que es una tradición si se celebra de forma natural y espontánea, no impuesta. Porque además no sólo se impone la tradición, sino la forma de celebrarla. En los concursos de altares se vigila rigurosamente que cada elemento de la composición del altar sea "de acuerdo a la tradición", y no se pongan cosas de la asquerosa vida moderna y Dios nos libre de los panes de muerto y las calaveritas de azúcar, que son huaches y no tienen cabida en un altar decente.


¿Por qué se tendrían que vestir los jóvenes con ropa que no usan? ¿Acaso no pueden recordar a sus parientes difuntos si no están vestidos como "mestizos"? [Los yucatecos mestizos llaman "mestizos" o "mesticitos" a los indígenas mayas. Aparentemente, los yucas creen que son arios] ¿Por qué si al abuelito le gustaba la pizza, no se le puede dejar una pizza en su altar? Imagínense al pobre difunto, viene a la tierra sólo una vez al año y se tiene que conformar con la misma comida de cada 2 de noviembre, que a lo mejor ni le gustaba.


Pensándolo bien, noten que cuando se hacen concursos de altares los muchachos se fijan más en decorar el espacio como una casita maya que en preparar el altar. ¿Por qué se disfrazan de "mestizos" y decoran como si un altar sólo pudiera estar en una casita maya? Quizá porque no sienten la tradición como algo propio, sino como algo que sólo puede ser celebrado por los "mesticitos" en sus casitas tan curiosas, y con su cultura que parece algo muy lejano para los chicos meridanos clasemedieros.


Prefiero el altar de muertos que se pone en casa de mis padres. No se preocupan por seguir el recetario de cómo debería ser la tradición, sino que sólo ponen la mesa con fotos, flores, un par de imágenes religiosas, cervezas, cigarros, vino y postres para mis difuntos abuelitos. Ésa es una forma de celebrar el Día de Muertos de manera natural y espontánea. ¿Qué importa si se mezclan elementos provenientes del centro del país? ¿Qué importa si se mezclan algunos elementos del Halloween, como los disfraces? El Día de Muertos es ya en sí una tradición híbrida, ¿qué importa se mezcla un poco más?


Porque, señores, creo que imponer una celebración y los elementos que deben conformarla, sólo porque se trata de "lo nuestro", no es tradición, huele mucho a fascismo.

5 comentarios:

m.Isaac.V.R. dijo...

Cierto, cierto... La facultad de antropología nunca gana el concurso de altares por ese tipo de cosas.

2. Decir mestizo es parte del blanqueamiento del indígena. (No me pondré activista, eso es para Cristóbal). Pero según una maestra es parte de la tradición post-guerra de castas, por el miedo que se le tenía a "los indios".

Rodrigo dijo...

Pues yo de niño viví la tradición en el DF y en el estado de México con el Pan de muerto y las calaveras de azúcar (condenadas por el didy y sus huestes editorialistas que tienen fobia a todo lo que esté más abajo en el mapa de maxcanú y cuyo mundo se acaba en progreso). Obvio era parte del sabor de esta época. Los altares donde bajaban las “almas” de los muertos a comer su platillo predilecto también se acostumbran en el centro del país. Luego en Chiapas, esa tradición no existía, pero la escuela pija donde estudiaba me educó en “salir a pedir halloween”, y luego en Mérida descubrir el Hanal Pixan me parece una celebración súper mística e interesante al igual que las leyendas yucas de estas fechas. He visitado la isla de Janitzio en estas celebraciones y te aseguro que es una experiencia única. Después de todo la muerte es solo parte del proceso y nos espera dentro de 10 minutos o en 5, 10, 56, o 45 años. El que lo dude que le pregunte a Mouriño por medio de una ouija, hasta que Slim descubra y nos venda un plan de comunicación al “más allá, pa los que están más lejos”.
Pero como dices, las cosas deben nacer solas, no imponerse
Saludos

Raúl H. Pérez dijo...

Eso de "fascismo" puede sonar exagerado pero es verdad.

Por cierto, ese capítulo de Los padrinos mágicos me lo contaron Alma y Estef, me pareció genial, aunque yo no lo he visto.

Anónimo dijo...

Pues en lo personal a mi me encantaba el hanal pixan, he estado tanto en escuelas particulares como de gobierno y la verdad no hay diferencia en el concepto de los altares, pero a mi me encantaba llevar cosas para el altar y al final de que nos dieran la calificación, todos comer lo que llevamos. Supongo que las escuelas tratan de difundir mas que su postura ante este tema, las raices de cada region, por ejemplo: era padre que en la secundaria del Roger´s el concurso de altares fuera de cada region representada por un grupo diferente y se trataba de no mezclar las cosas para que se entendiera el porque de cada comida,vela,etc. Pues en cada region del pais tiene su propio significado y forma de festejarlo.

Edylú

Performativo Decadente dijo...

El problema de raíz creo que se debe llamar "mimetismo", pareciera justo el efecto que se pretende lograr. Lo que tenemos enfrente no es una forma de "apreciar" las tradiciones, sino mas bien, una nueva costumbre -concurso de altares- que ya se está convirtiendo en la nueva tradición. Cosa que no tiene nada de malo, la cultura fluctúa en nuestras prácticas cotidianas, si no lo vemos de esa manera estaríamos defendiendo un ideal de cultura hegemónica.

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