jueves, 11 de diciembre de 2008

Astératl, el Náhuatl




Es el año 1521. El tlatoani Cuauhtémoc ha puesto sus armas a los pies de Cortés. Todo México está bajo poder español...

¿Todo? ¡No! Una pequeña aldea resiste ahora y siempre al invasor. Gracias a un pulque mágico que los dota de fuerza sobrehumana, los irreductibles nahuas resisten a todos los intentos de los españoles por conquistarlos. Éstas son las aventuras de...

Astératl, el Náhuatl


Astératl se encontraba caminando por el bosque para realizar su deporte favorito, la caza del venado, acompañado por su fiel amigo Obélatl, el tallador de Chacmoles.


-Por Tláloc, Obélatl, ¿tenías que traer tu Chacmol al bosque?


-Pues sí, Astératl. No iba a dejarlo en la aldea para que se lo robe cualquier escuincle. Además, puedo cazar venado con una mano cargando el Chacmol, porque cuando era escuincle me caí en la jícara que guardaba el pulque mágico.


-Como quieras, amigo. Y hablando de eso, me tomaré un poco de este pulque que nos prepara Panorámatl, nuestro chamán. Glu, glu, glu.


En eso, unos soldados españoles salieron de entre los árboles y se lanzaron contra nuestros héroes:


-¡A por ellos, por San Tiago!- gritó uno


-¡No los dejéis escapar, por San Goloteo!


-Oh, gachupas, qué maravilla, por Quetzalcóatl.- dijo Obélatl frotándose las manos.


-Estos gachupas siempre nos están molestando. Pues vamos a darles, por Huitzilopochtli.


La batalla fue rápida. Los dos héroes nahuas repartieron unos huamazos y los españoles quedaron hechos trizas.


-Estos gachupines están bien lurias.- dijo Obélatl y Astératl se reía a carcajadas.


Mientras tanto, en la Ciudad de México-Tenohctitlán, Cortés hacía rabietas con sus colaboradores más cercanos:


-¡Por San Pamelo! Que no podemos permitir que estos indios nos humillen más. Somos el hazmerreír de los ingleses y holandeses. Os he reunido para que planeemos cómo derrotar definitivamente a esos indios. A ver, Perráez, ¿tú qué opinas?


-Pues verá, su excelencia, yo creo que debemos asustarlos con nuestras armas de fuego.


-Eso no funcionará.- vociferó Cortés -Ya le han perdido el miedo. Quiero mejores ideas. ¿Tú qué dices, Jolínez?


-Digo que tratemos de sobornar a sus líderes...


-¡Por San Duichclub! ¡Eso no funciona! Su cacique es demasiado íntegro. Por favor, dadme una solución. Comojódez, ¿tú qué piensas?


-Digo que ataquemos la aldea con nuestras fuerzas. A pesar de su poción mágica, no podrán derrotarnos, por San Itario.


-Buena, idea, Comojódez. Y para mostrarte mi aprecio, tú mismo conducirás esa expedición.


-¿Y-yo?- dijo Comojódez temblando de pies a cabeza.


-Por San Cochado que sí. Hala, al ataque.


Tiempo después, en la aldea de los nahuas...


-¿A dónde vamos, Astératl?


-Abraracutzin, nuestro cacique, nos ha mandado a llamar para un reunión.


-Pues vamos.


-Hijos míos,- decía el cacique -Hemos localizado a un montón de gachupines que se dirigen a nuestra pacífica aldea con la funesta intención de reducirla. No nos queda más remedio que salir a coger gachupines. ¡Habrá pachanga, por Tezcatlipócatl!


-¡Viva Abraracutzin, nuestro cacique!- gritaron los nahuas.


-¿Oíste, Idéfatl?- le dijo Obélatl a su Xolotzcuintle -Tendremos muchos gachupas para divertirnos.


-Vamos, pues, Obélatl.- le dijo Astératl -¡A darles, por Mictlantecuhtli!


Sobra decir que la batalla fue una masacre y que los españoles quedaron hechos unos guiñapos. Al día siguiente, Cortés volvió a unirse con sus colaborades.


-¡Por San Guijuela! Estos indios nos han humillado una vez más. Las tácticas militares no funcionan. ¡Es tiempo de usar la inteligencia!


-Estoy de acuerdo, excelencia.- dijo Cojónez -Y para ello, tengo un plan.


-Explícalo, por San Ahoria.


-Lo que debemos hacer es irnos mezclando poco a poco con los indios. El resultado será un pueblo de mestizos sin identidad que despreciarán a sus padres indios y querrán parecerse a los europeos.


-No es mala idea, pero tomará mucho tiempo.


-Yo tengo una mejor idea.


-Compártela, por favor, Aynomámez.


-Lo que debemos hacer es una especie de pintura que sustituya a su dios más principal por una imagen de nuestra religión. Y aprovechando que estos indios son idólatras como ellos solos, seguramente le rendirán tributo por los siglos de los siglos.


-Pero, Aynomámez, estarían adorando una imagen pagana.


-Sí, pero poco a poco les haremos olvidar el origen nativo de la imagen y se concentrarán en la parte cristiana. Sin darse cuenta, pronto estarán dirigiendo toda su natural idolatría hacia una imagen cristiana y estarán bajo nuesto poder.


-Por San Chopanza, que no es mala idea. Pero, ¿de dónde sacaremos una imagen así?


-Me tomé la libertad de mandarla a hacer. Aquí la tiene, excelencia.


-¡Por San Taclós! ¡Es brillante!


Y así, la imagen fue presentada a los guerreros nahuas, quienes cayeron hipnotizados bajo su influjo. Ni siquiera el valiente Astératl pudo resistirse y así murió el último reducto de libertad náhuatl.


¿Qué cómo era esa imagen? Aquí la tienen:






6 comentarios:

Mauricio Metri Ojeda dijo...

Hasta hoy ignoraba el origen de la imagen de la virgen de Guadalupe. La historia que escribiste para contarlo esta genial jajajajaja sobretodo los nombres de los españoles. Mis favoritos:
-Comojódez
-Aynomames
-San Guijuela

Balam Mandos dijo...

Si tu lo escribiste te has ganado mi respeto eterno.

Jorge Metri Ojeda dijo...

jjajajajaj los nombres son lo mejor. Esta genial la historia

CHAKZ dijo...

gueeey linkeame! pon el link de mi blog, el de CHAKZ Armada, yo ya t puse. Saludos!

Ego sum qui sum dijo...

Sí, yo lo escribí. Gracias por sus comentarios.

Dr. Dulcamara dijo...

Jajajaja fantástico, considéralo ilustrado, sólo dame un poco de tiempo... pero eso sí, si René Goscinny me demanda te echaré toda la culpa.

Saludos

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