miércoles, 30 de abril de 2008

Instituto Nacional Pro-Defensa del Mexicano Inteligente


¡Porque somos una minoría perseguida!


Compañeros, es momento de que unamos fuerzas por nuestra causa en común: la defensa de nuestros derechos. Los mexicanos inteligentes somos una minoría perseguida y discriminada en esta sociedad, por lo que urge la creación de un Instituto que se encargue de su defensa.


La sociedad mexicana discrimina al inteligente desde que éste es muy joven. Ya desde la escuela los inteligentes son ridiculizados a causa de su condición como tales y abusados verbal, física y psicológicamente por sus compañeros. Contrario a lo que debía suceder, los mexicanos inteligentes se ganan la antipatía de sus maestros (no-inteligentes), porque ponen en entredicho sus conocimientos. Por tanto, es común que los jóvenes que padecen inteligencia se vean obligados a ocultar su condición y a adoptar conductas que le son contrarias a su naturaleza inteligente.


En el medio laboral, los mexicanos inteligentes también son discriminados. Sobre un mexicano inteligente por lo regular se elige a alguien que tenga contactos o palancas para el puesto. Si el mexicano inteligente obtiene el trabajo, en seguida es detectado por sus jefes (no-inteligentes) que se aseguran que no progrese dentro de la empresa o dependencia del gobierno, para que así no amenacen sus privilegios. En muchos casos, los jefes explotan la inteligencia de la víctima para su propio beneficio.


Es claro que en los medios de comunicación en nuestro país no existen espacios para los mexicanos inteligentes. Los mexicanos inteligentes no salen en televisión, pocas veces pudiendo expresar su opinión, y hay muy poco contenido que satisfaga a los mexicanos inteligentes. Esto es también producto de la intolerancia del pueblo mexicano contra sus ciudadanos inteligentes.


Ha sido históricamente demostrado que los mexicanos inteligentes tienen pocas o nulas posibilidades de alcanzar un alto puesto de gobierno, a menos, claro, que mezclen su inteligencia con altas dosis de maldad y manejen el país en detrimento de los mismos mexicanos y su propio beneficio, traicionando así a su propia minoría, porque los primeros en ser perseguidos en este tipo de regímenes son otros mexicanos inteligentes. Por cierto, el electorado de este país siente repudio hacia los mexicanos inteligentes, por lo que quien quiera presentarse como candidato deberá simular su inteligencia. Los mexicanos no-inteligentes siempre preferirán uno como ellos para ser su líder, próceres de la no-inteligencia que han sido aclamados por los ciudadanos de este país, como Vicente Fox y Enrique Peña Nieto.


Repito que, dado todo lo arriba expuesto, declaro urgente la necesidad de crear un Instituto Nacional Pro-Defensa del Mexicano inteligente, así como hay institutos que protegen a la mujer, a los discapacitados, a la gente de la tercera edad, a los emos y a los indígenas. Entre las funciones de este Instituto estarán:

  • Proteger a los mexicanos inteligentes de toda la República, de todas edades y ambos sexos, para evitar que sean discriminados y violentados.

  • Educar a funcionarios, profesores y al público en general en una cultura de tolerancia a la inteligencia.

  • Asegurar un mínimo de plazas de trabajo a los mexicanos inteligentes, por ser éstos una minoría perseguida.

  • Vigilar que el mexicano inteligente no sea objeto de discriminación en el ambiente laboral, y que no se obstaculice su ascenso en la empresa por causa de su condición de inteligencia.

  • Así como se censuran los medios de comunicación cuyo contenido pueda ofender a las minorías, se debe censurar los contenidos que ofendan la inteligencia de los mexicanos inteligentes.

  • Asegurar que haya un mínimo de representantes de los mexicanos inteligentes en las cámaras legislativas.

¡Así que unamos nuestros esfuerzos para hacer que este Instituto se convierta en una realidad!

PD: No confundir "mexicanos inteligentes" con "intelectuales", que no siempre es lo mismo y a veces es justamente lo contrario.

martes, 29 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Conclusión)

(Anterior)

He estado revisando las entradas anteriores en relación a los movimientos sociales y creo que no tengo nada más que agregar. Excepto que como propongo que sean las marchas es exactamente lo contrario de lo que sucede. Pero claro, desde este espacio no voy a cambiar el mundo (ni pretendo hacerlo), sólo espero haberle dado alguna buena idea a alguien.

En resumen, volveré a plantear los puntos que podemos recoger de tanta perorata. Los principios propuestos para toda manifestación, marcha o protesta:


  1. Informar a toda la población de lo que está sucediendo y de lo que se trata de conseguir, para obtener su simpatía.

  2. Invitar a toda la gente posible, sin discriminar ni caer en prejuicios. Mientras más sean, mejor.

  3. Que el objetivo de una manifestación no sólo sea claro, sino que sea uno solo y en el que todos estén de acuerdo.

  4. Mantener los movimientos alejados de los partidos políticos y otras agrupaciones oportunistas.

  5. Un movimiento no puede decirse representante de la voluntad del pueblo, pero sí que puede trabajar en pro de los derechos y bienestar de la comunidad.

  6. En la medida de lo posible, ir más allá de las marchas y plantones, y hacer manifestaciones creativas.

  7. Todas las acciones que se efectúen deben ser con miras a lograr cumplir los objetivos del movimiento, y nada más.

  8. Nunca se debe recurrir a la violencia. No vale la pena triunfar si para lograrlo es preciso convertirse en aquello que se busca destruir.

  9. Los mártires no sirven para nada. No hay que tratar de ser mártires.

  10. Las personas con problemas emocionales deben estar siempre bajo cuidado de las demás para que no afecten con sus acciones al movimiento.

Estoy seguro de que ustedes pueden pensar en aún más ideas para contribuir a mejorar la eficacia y efectividad de los movimientos sociales en nuestra blanca Mérida.

Y ya me extendí mucho, así que para citar a Míster Isaac: Eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

FIN

Si te interesó, ver también: James Lawson: Enseñanzas de un revolucionario

jueves, 24 de abril de 2008

Reseñas Retrasadas: "A través del universo"


Los que me conocen saben que por mis deberes paternales me es muy difícil encontrar tiempo y dinero para ir al cine, lo que, como saben, me parte el corazón. Por ello, veo la mayoría de las películas en video y sólo voy al cine para ver superproducciones palomeras que pierden todo su chiste trasladadas a la pantalla chica.


Para no quedarme atrás con el cine que vale la pena, rento varias pelis a la semana, y de hecho no hay mucha desventaja porque las buenas pelis son poco comerciales y llegan rápido a video (a veces más rápido de lo que llegan al cine). Así que ahora he decidido hacer mis Reseñas Retrasadas, de películas que acabo de ver en video y que seguramente tú ya viste.





La primera será:
ACROSS THE UNIVERSE
(Estados Unidos, 2007)
Dir: Julie Taymor
Con: Evan Rachel Wood, Jim Sturgess y Joe Anderson


Empezaré por decir que ésta es una película tan fresa que la misma portada de la película es una fresa. Así es señores, "Across the Universe" plantea una visión extra-light de lo que fueron los años sesenta. Y es que si querían hacer una película de esa época, les quedó corta en excesos, porque los sesenta fueron una época de romper límites y tratar de sacar el máximo jugo a la vida. En esta peli casi no hay desnudos, el sexo es apenas mencionado y el amor libre es obviado (y el final feliz se da en una relación de monogamia, como debe ser). También es obviado el consumo de drogas: uno sabe que esos chavos se están metiendo marihuana y LSD porque le ha entrado al pedo ha leído al respecto y tiene una idea de cómo estaba esa onda. Y la violencia, tanto en los disturbios en los mismos EUA como en la Guerra de Vietnam, está minimizada. Se ve que es una película que no pretendía impactar demasiado a las masas bienpensantes.

La música, desde luego, es excelente, pero eso no se lo debemos a los realizadores de la película, sino a los Beatles. Y tengo un problema con la música. Verán, las canciones de los musicales son hechas para que el personaje que las canta interactúe con otros personajes y contribuya así a desarrollar la trama. Es decir, son canciones hechas con la intención de ser actuadas, mientras que las canciones de los Beatles son para ser cantadas. Por ello en muchas ocasiones durante la película, uno siente que los números musicales son gratuitos, que no vienen al caso y que no contribuyen en nada al desarrollo de la peli. (Otra cosa que no tuvo nada que ver: la subtrama de la chinita lesbiana). Aunque, eso sí, cada número musical es visualmente un viaje.

Con todo esto pensarán que no me gustó la película. Al contrario: ¡me encantó! Me gustó tanto que me la compré. Pero eso no quita lo que he dicho arriba. Además, como dice Anton Ego, la crítica negativa es más divertida de leer y de escribir. Ahora, los méritos de esta peli:

Como decía arriba, las canciones usadas en "Across the Universe" no fueron hechas para narrar una historia. Uno de los méritos de los realizadores fue precisamente el lograr contar una historia con esas canciones, y aunque muchas de ellas se sienten fuera de lugar, la mayoría son usadas a la perfección para desarrollar la historia que se está contando: desde Girl hasta la explosión final de All you need is Love pasando por la muy acertada Revolution, por la intervención instrumental de A Day in the Life y por la espléndida Hey, Jude! (aunque me quedé con ganas de escuchar Get Back). De hecho, creo que realmente lo mejor de la película es el espectáculo audiovisual, hecho ex profeso para ser disfrutado estando alucinógeno, una experiencia (dicen) muy recomendable.

Con todo, creo que el momento mejor logrado de la peli es el uso que le dieron a I Want You. ¡Ese sí fue un momento alucinante! Con el Tío Sam diciéndole a la juentud americana "I want you so bad" y los jóvenes norteamericanos cargando la Estatua de la Libertad en la selva vietnamita y diciendo "She's so heavy". ¡Uy, me acuerdo y me dan escalofríos" Lo magnífico de esta secuencia es que tomaron la canción y, con las imágenes que le pusieron, le dieron un significado distinto. Verdaderamente ése fue un momento extático.

jueves, 17 de abril de 2008

Naufragio



(Primera parte)


Llegamos a Puebla hacia las 9 de la mañana del día siguiente (miércoles) y cada quien partió para su lado. Unos fueron a los hoteles que ya habían reservado, pero mis cuates de la Modelo y yo decidimos encaminarnos directo a los edificios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Mi condiscípula Soraya (pregúntenle cómo perdió su dinero) llegó a la mesa de inscripciones con cara de desahuciada y medio explicó la historia. Al escuchar nuestra situación, los compañeros de la BUAP se pusieron en movimiento para asistirnos en todo lo que necesitáramos. Nos ofrecieron alojamiento, nos dieron tres comidas diarias e hicieron una colecta entre ellos para juntar dinero y solventar así los gastos de nuestra estadía en Puebla. ¡Se van a ir al cielo con todo y ropa interior!

El problema fue con los de Mérida. Hubo yucatequitos que, asustados por ese leve contacto con el mundo real no veían la hora de volver a la seguridad de la Ciudad Plana y tomaron un avión apenas se bajaron del autobús en Puebla. Pretextaron que ya no tenían dinero para pasar los tres días programados en la ciudad de los ángeles, pero si papi podía mandarles los más de 1,000 pesos para el boleto de avión, podía mandarles para vivir en Puebla mientras llegaba el momento programado para que volviera el autobús (que ya estaba pagado), es decir el viernes.

Hubo muchos que se quejaron de haber pasado hambre y carencias en Puebla ¡¡MIS HUEVOS!! La BUAP nos dio tres comidas diarias, sólo a nosotros, por haber sufrido aquel desafortunado incidente. También nos ofreció alojamiento en las instalaciones de la Universidad y de hecho, muchos alumnos de Puebla ofrecieron cada uno alojar a dos o tres personas en sus propias casas. Por suerte, no me vi en la necesidad de aceptar esa oferta, porque me hospedé con una amiga mía y mis cinco cuates de la Modelo también encontraron dónde quedarse. Así que esos lloricones no tenían nada de qué quejarse.

Por si fuera poco, hubo algunos de la UADY que sólo se presentaban al congreso para la hora de la comida y no asistían a las ponencias ni las conferencias. Unos gandallas se volaron unas botellas de refresco que había en el comedor de la BUAP con la intención expresada, así sin tantita pena, de mezclar las bebidas con tequila. Por si fuera poco, un grupillo se tomó el día libre e hizo uso del camión en el que habíamos viajado para irse a AFRICAM SAFARI ¿No que no había dinero? ¿No que apretaba el hambre? ¡Que no me jodan! Ni avisaron los canijos.

Esa misma gente no se presentaba para las juntas que armaba la BUAP con la intención de organizarnos a los desamparados. En una de esta reuniones se armó la gorda. Unos querían regresarse el viernes, como estaba planeado; otros querían hacerlo el sábado. Como nosotros los de la Modelo ya teníamos planeado quedarnos un día más hiciera lo que hiciera la UADY, nos daba igual, pero entre los demás se puso la discusión bastante fea. Entre dimes y diretes que no llevaban a ningún lado alguien sugirió que los que quisieran regresarse el viernes que lo hicieran, mientras los demás usarían el dinero de la colecta para regresarse por su cuenta.

Ahí estaba un chavo de la BUAP que era el que se hacía cargo de nosotros, e hizo notar que ese dinero no se había juntado para el beneficio personal de unos cuantos, a lo que fue revelada la información de que en Mérida se había hecho otra colecta, cuyos frutos serían pronto enviados a Puebla. El chavo de la BUAP estaba boquiabierto e incrédulo del descaro de mis compatriotas, quienes recibían dinero de ambas partes, muy cómodamente. Estaba explicando su indignación, cuando una chava dijo algo así como "Pues a ver a quién le dan ese dinero porque luego se pierde".

Uno pensaría que después de haber vivido algo así uno aprende humildad, gratitud y solidaridad, pero los yucatequitos demostraron todo lo contrario. El pleito empezó a ponerse feo, así que me salí de sala de juntas.

Fuera de esto, la estancia en Puebla estuvo muy bien. Algunos ponencias fueron muy interesantes, aunque en general hubo de todo. Los de la UADY se regresaron el viernes y los de la Modelo volvimos el domingo.

Y así acabó esa aventura. ¿Cómo la ven?

lunes, 14 de abril de 2008

¡Al abordaje!



Como sabrán, la semana pasada se celebró en la chula ciudad de Puebla la sexta edición del CONEL (uno de tantos congresos de literatura) y como sabrán, yo estuve por allá para dicho evento. Como sabrán, la UADY envió un camión lleno de estudiantes de literatura para que asistieran al congreso y, como sabrán, dicho camión fue asaltado.

Seguramente han leído los periodicazos y escuchado muchos rumores y versiones encontradas. Se acabó. Yo (y por lo menos otros cuatro blogueros) estaba ahí, yo fui uno de los asaltados. Y esto fue lo que pasó:

Transitaba el camión por la carretera de Veracruz a Coatzacoalcos a eso de las 11 de la noche. Íbamos todos enfiestados porque contrabandeábamos alcohol y algunos de mis compañeros y yo estábamos de pie en el autobús, algunos charlando, otros bailando al ritmo de Dance de los 90, porque algún indecente había acaparado el estéreo.

De pronto, el autobús dio un breve frenón, los estudiantes nos balanceamos por la inercia y luego nos reímos de lo chistoso que se sintió. Me asomé por encima de los hombros de mis compañeros para acechar por el parabrisas y ver cuál era la causa de nuestra súbita disminución en la velocidad. Noté que había dos autos estacionados en medio de la carretera cerrándonos el paso y que un individuo nos hacía señales con una lámpara de mano.

Un segundo frenón mucho más violento arrojó a varios de mis camaradas al suelo, y eso ya no fue divertido. Pensé "Debió haber ocurrido un accidente". Entonces escuché el disparo. Alguien preguntó "¿Qué pasó? ¿Chocamos?" "No", dije "Nos están asaltando". Regresé a mi asiento pensando en cómo esconder mis pertenencias.

Mientras escondía mis cosas en una mochila, fuimos abordados por piratas. Pero no por piratas con clase como Jack Sparrow o James Hook, aunque no pude dejar de notar que uno de ellos tenía un pasamontañas de color rojo brillante que combinaba de maravilla con su suéter. El fulano entró al autobús y nos dijo "Todos con las manos arriba", apuntándonos con su pistola.

Logré esconder mi celular, mi Gameboy y parte de mi dinero. Decidí dejar unos billetes en mi cartera porque pensé que si me encontraban sin nada de varo, sabrían que lo había escondido. Así que tomé dos billetes al azar y los metí a mi cartera. El problema fue que en la oscuridad de la noche no pude distinguir entre Sor Juana y don Ignacio Zaragoza, y los billetes que metí en mi cartera eran de 500, así que cuando los asaltantes pasaron de lugar en lugar a reclamar el botín, perdí 1,000 pesos :(

Ahí no acabó la pesadilla, sino que después de eso obligaron al chofer del camión a meterse en una vereda de terracería en medio del monte. Cuando estuvimos bien adentro, nos obligaron a bajarnos del camión, aunque parecía que en eso no estaban muy de acuerdo los ladrones porque unos nos decían que bajáramos y otros que nos quedáramos en nuestro lugar.

Ésa no era la única desavenencia que se dio entre los ladrones. Uno de ellos regañó a otro por no apagar sus lámparas y me parece que el mismo era el que después los estaba apresurando y repetía una y otra vez. "¿A qué hora, esos? Nos está esperando la camioneta"

Cuando bajamos, fuimos separados los hombres de las mujeres y fue ahí que se puso feo. A los hombres nos pusieron de frente contra el camión, mientras a las chicas las esculcaban. A nosotros no nos catearon. Después me enteré de que a algunas muchachas las manosearon esos bandidos.

Aquí dos anécdotas chistosas. Al bajar del autobús, nos dijeron a los chavos "Péguense contra el camión, con las manos arriba." lo que hicimos de inmediato, pero de espaldas el vehículo. El malandrín volvió a ordenar "Péguense contra el camión", y nos quedamos como estábamos. "¡Que se peguen contra el camión!" "Pero si estamos pegados", le dijimos "Así no, pendejos, al revés". "Ah", dijimos comprendiendo y nos dimos la vuelta.

Más tarde, mientras nos tenían allí encañonados y contra el autobús, a Tatto se le ocurrio decir "Oye, güey, voy a mear" El sinvergüenza aquél (no Tatto, el ladrón) ordenó "Cállate, cabrón.", pero Tatto sólo dijo "No, güey, voy a mear." Temiendo que ese granuja (Tatto, no el ladrón) estuviera pedo y fuera de sus casillas (suele pasar) le murmuré "Cállate, Tatto", pero él no hizo caso y siguió insistiendo en que iba a mear, lo cual hizo muy quitado de la pena y sin pringar a nadie.

La música Dance de los 90 no se detuvo mientras fuimos desvalijados, hasta que uno de los ladrones, supongo que por buen gusto, ordenó al camionero que la apagara.

Vi pasar a varios vehículos por la carretera, pero supongo que ellos no nos vieron. Después de media hora o cuarenta minutos nos volvieron a meter al camión. Una voz histérica dijo "Todos tírense al suelo", y no sé a qué coño vino eso porque los ladrones no ordenaron tal cosa y si bien debíamos agacharnos sostengo que debía ser cuando cada uno estuviera en su respectivo lugar y no apenas nos subimos de vuelta al camión, porque en ese momento se arrojaron muchos al suelo dejando a los demás sin espacio para agacharnos nosotros mismos, y menos aún pasar hacia nuestros lugares.

Finalmente el autobús emprendió su lenta y accidentada marcha en reversa para salir del atolladero, lo que logró con ayuda de los maleantes, que la hicieron de viene-viene para que pudiéramos volver a la carretera.

Esto es, en resumen, lo que yo vi en ese momento. A esto sólo puedo agregar que eran cuatro bandidos y que vi que por lo menos dos de ellos estaban armados. Todos eran hombres jóvenes y delgados y hablaban con acento de la zona. Uno de ellos estaba encapuchado con ese pasamontañas rojo que les platiqué y otro tenía una gorra y se cubría el rostro con un paliacate. Los demás estaban también encapuchados, pero no sé qué traían encima.

Una vez que nos hubimos alejado de la escena del crimen llamé a mi padre, para que me diera el teléfono de la policía federal de la zona. Hablé a la policía y reporté el asalto; luego le pasé mi teléfono al chofer para que él se las arreglara. Quedamos de esperar a que llegaran las fuerzas de la ley en la próxima caseta y así lo hicimos.

Mientras esperábamos a los polis y en los días siguientes escuché algunos testimonios un poco contradictorios. Alguien dijo que la policía dijo que el chofer se había salido de la carretera de cuota un tramo y que por eso nos habían asaltado. Otra persona dijo haber escuchado que los ladrones habían dicho que no era nuestro autobús el que esperaban, sino otro, y que habíamos tenido mala suerte. Algunos alcanzaron a ver el modelo y color de los automóviles, y hay quien dice que uno de ellos era un taxi desvalijado. Alguien asegura que sólo dos de los ladrones iban armados y que uno llevaba puesta una media en la cabeza.

¿Y qué pasó después? Bueno, eso se los dejo para otra ocasión.

lunes, 7 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Parte IV)

(Anterior)

En una de las marchas en contra de la visita de Bush (anterior al martes 13), un grupo de jóvenes se separó del contingente principal y se abalanzó sobre las puertas de un McDonald's. Golpearon los vidrios e insultaron a los que estaban ahí dentro. El gerente se vio obligado a cerrar el establecimiento con candado.

Después, esa misma tarde, de nueva cuenta un grupo se separó del contingente para lanzar imprecaciones contra la Catedral. Minutos más adelante, cuando el contingente marchaba sobre Paseo de Montejo, un joven exclamó "¡Vamos a saquear el Walmart!" y tomó un carrito de súper, que ya se estaba llevando. Por suerte, fue detenido por gente sensata que le dio una buena reprimenda y seguimos la marcha.

Las tres acciones descritas anteriormente son ejemplo de insensatez. De acuerdo con que McDonald's, Walmart y la Iglesia Católica son entidades muy criticables, pero vamos, ése no era el momento para explotar contra ellos. En primer lugar, porque el objetivo de la marcha era otro, y en segundo, porque nada se puede hacer contra esas instituciones en esa situación y lugar. De estas acciones sólo viene una consecuencia: a los ojos del público se desprestigia el movimiento.

Hay que ser sensatos y pragmáticos. Teniendo claro el objetivo, se debe pensar en cuáles acciones ayudarían a la consecución del mismo, cuáles acciones perjudicarían y cuáles serían solamente una pérdida de tiempo. No debemos dejarnos llevar por el furor de unos instantes.

Por otro lado, el uso de violencia sólo desprestigia el movimiento y sirve de pretexto para que entre la fuerza pública y reparta macanazos. La violencia no debe ser usada jamás por dos razones: la primera es que si nos ponemos con Sansón a las patadas, vamos a perder. La segunda es que la violencia es el arma del PODER, del sistema mismo contra el que se pelea; es el recurso con el cual legitima su gobierno. Si los activistas creen en la posibilidad de nuevas formas de organizarnos como sociedades, no deberían utilizar las mismas herramientas del orden que se busca cambiar. No vale la pena el triunfo si para alcanzarlo hay que convertirse en el enemigo.

Un poco de historia: es un hecho comprobado que como parte de una estrategia de los movimientos estudiantiles de los 60, tanto aquí como allende los mares, algunos jóvenes creían que se debía provocar a la fuerza pública de tal forma que no les quedara más opción que reprimir brutalmente a los que participan en el movimiento. Dicha represión generaría una reacción en el público en general, que sería incapaz de tolerar esos abusos y se levantaría contra el gobierno.

Desde luego, aquellos jóvenes eran una minoría egoísta e insensata que estaba dispuesta a sacrificar a otros jóvenes que ni estaban enterados de su plan y que salían todos los días a luchar contra un sistema injusto y represivo. Por otro lado, dicha estrategia nunca dio resultado, porque los movimientos sí fueron reprimidos, pero la mayoría de la población siguió impasiva. Espero que entre nuestros activistas locales no haya alguno que tengan en mente poner a prueba esa estrategia. El general George Patton decía "Las guerras no se ganan muriendo por la patria, sino haciendo que el otro desgraciado muera por su patria". En resumidas cuentas, los mártires no sirven de nada.

Y aquí llegamos a un punto delicado sobre los movimientos sociales. Es verdad que éstos atraen a muchas personas con un profundo descontento que no saben liberar su frustración de forma constructiva; ellas son las que muchas veces incurren en actos de violencia. Pero también atraen a algunas personas con problemas psicológicos, personas desesperadas por formar parte de algo trascendente para dar sentido a sus vidas. El problema con algunas de estas personas es que no se puede confiar en su estabilidad emocional y así de pronto pueden ser sobrecogidas por furor violento como pueden ser presas de melancolía autodestructiva, todo lo cual puede ser dañino para el movimiento. Por si fuera poco, estas mismas personas muchas veces buscan protagonismo dentro del movimiento, o convertirse en mártires. Estoy seguro de que ustedes conocen ejemplos de lo anterior.

No digo que deba impedírseles a estas personas participar en los movimientos, pero sugiero que estén siempre acompañadas de sus amigos o de personas que puedan en servirle de guía y apoyo en sus momentos difíciles, en los cuales ellas mismas deberían hacerse a un lado reconociendo que sus conflictos personales pueden perjudicar a los demás.


De aquí entonces, sacamos otros cuatro principios:

7.- Todas las acciones que se efectúen deben ser con miras a lograr cumplir los objetivos del movimiento, y nada más.

8.- Nunca se debe recurrir a la violencia.

9.- Los mártires no sirven para nada. No hay que tratar de ser mártires.

10.- Las personas con problemas emocionales deben estar siempre bajo cuidado de las demás para que no afecten con sus acciones al movimiento.


Cuando estuve en el Social Forum Europeo en Florencia, desde días antes los dueños de negocios pusieron sus cortinas de hierro y algunos hasta tapiaron sus puertas y ventanas para evitar que esos "malditos globalifóbicos" los vandalearan. Cuando inició el Social Forum, una mujer en su discurso llamó a todos los activistas a demostrar que el miedo de los locatarios era infundado, que era sólo parte de la campaña de desprestigio que medios y gobierno hacían contra el foro. Para demostrar que todos ahí formaban parte de un movimiento pacífico, había que evitar caer en provocaciones. Y así fue, los días que duró el foro, no se registró ni un solo acto de violencia. Ojalá pudiera ser igual en las manifestaciones de por acá.

sábado, 5 de abril de 2008

Sobre elegancia y formalidad.




Es sobradamente sabido que en nuestras escuelas está prohibido para los estudiantes y maestros asistir a clases con sandalias, huaraches, chanclas y otros similares. La insistencia de los estudiantes por llevar este tipo de calzado se debe a que para ellos es más cómodo por las características climáticas de nuestra tierra. La insistencia de las autoridades escolares en prohibir el uso de sandalias es que éstas son un tipo de calzado informal, de segunda categoría, y cuyo uso denigraría a la institución. En pocas palabras, se prohibe el uso de sandalias en pro de la elegancia y la formalidad.


En cierta ocasión platicaba con un querido amigo mío que tuvo la suerte de nacer y crecer en el DF. Cuando le comenté que en nuestras latitudes pocas personas se visten de traje y corbata para ir a trabajar (eso fue a principios del siglo XXI), a mi camarada esta actitud le pareció propia de salvajes incivilizados e, indignado, comparó nuestra desidia en el vestir con el celo que ponen otros provincianos en siempre ataviarse de forma elegante, sin importar el calor.


Ahora que hay muchas más empresas extranjeras y nacionales en nuestra ciudad, es más común que las personas se vistan de traje para ejercer sus funciones laborales. Todo esto en nombre de la elegancia y la formalidad.


¡Son mamadas! ¡Es pura mierda apestosa! Es estúpido vestirse de forma incómoda, incluso poco saludable, para satisfacer unos ideales de elegancia traídos de climas completamente ajenos a los nuestros. Debería dejarse a los estudiantes asistir en chancletas y sus uniformes deberían ser de telas ligeras. Y deberían dejar a los trabajadores vestirse de acuerdo a estos climas. ¿Qué tienen de malo una guayabera, unos pantalones ligeros y unos huaraches?


¿Quién decide qué es lo elegante? La cultura dominante, que en este caso, es una copiada de climas templados: Norteamérica y Europa. Siendo éstas las sociedades cultural, política y económicamente hegemónicas, como sucede siempre y en todas las épocas, influyen en los usos y costumbres de todas las demás. Así, para demostrar que no somos simios incivilizados y que sí somos tan progresistas, civilizados y modernos como ellos, tenemos que adoptar desde su lengua y sus costumbres, hasta su forma de vestir.  ¡Son puras mamadas!


Imaginen que vienen los habitantes de Hoth y conquistan nuestro planeta.



Hoth


Como eso del xenocentrismo y la lamida de huevos se nos da de perlas, haríamos todo lo posible por agradar a los nuevos amos. Lo bello para ellos sería lo bello para nosotros. Lo elegante para ellos, será lo elegante para nosotros. Y si para ellos es elegante vestirse con las pieles de un wampa, pues nos vestiremos con pieles wampa, carajo.


Un wampa


Todo esto son ficciones, desde luego, porque, como todo el mundo sabe, no hay gente en Hoth (sólo wampas y tauntauns). Deberíamos mandar a la chingada todas estas pendejadas y vestirnos como es adecuado a nuestro clima. Podríamos ser elegantes y tener buen gusto, pero con nuestro clima en mente, sin usar piel de wampa, que sería casi tan ridículo como usar traje y corbata en este clima. Incluso, para poder usar accesorios estúpidos, como chalequitos y bufandas, los centros comerciales de esta ciudad ponen a toda potencia sus aparatos de aire acondicionado (pero sólo en en invierno, ¿eh? Para que la moda invernal yucateca corresponda a la de Nueva York). Deberíamos usar sandalias y ropa ligera todo el tiempo. 


Pero si queremos mamar los modelos neoyorkinos, podemos seguir poniéndonos corbatas. Miren, eso ni siquiera me parece mal. Se me hace divertido ponerse accesorios fuera de lugar. ¡Y no es que tenga algo contra las modas de otros lugares! Eso sería caer en xenofobia. ¡Que cada quien se vista como quiera! Sólo me parece absurdo que la norma de elegancia y formalidad sea la de otros climas y se nos obligue a estudiantes y profesionistas a vestirnos de formas que simplemente no pueden usarse aquí.

viernes, 4 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Parte III)

(Anterior)

Si alguien conoce al pueblo, que me lo presente. El pueblo es un ente abstracto, confuso y heterogéneo, y la "voluntad del pueblo" es una quimera. Algunos (entre ellos Umberto Eco) dicen que el pueblo no existe: hay ciudadanos, individuos. Prefiero no moverme en términos de pueblo, sino de personas. Claro, todas las personas quieren estar mejor. Hay algunas personas decentes que quieren mejorar junto con toda su comunidad. Hay otras a quienes sólo les importa progresar ellas mismas y lo demás les tiene sin cuidado. Y hay algunos hijos de puta que quieren mejorar sus condiciones de vida a costa de los demás. ¿Quién de ellos es pueblo?

¿Son los pobres pueblo? ¿Y los de clase media, no? ¿Los que estaban reunidos en el zócalo para protestar contra el fraude de 2006 son pueblo? ¿Y la gente pobre y de clase media que temía al Peje y votaron por el PAN no son pueblo?

Pretender que se representa la voluntad del pueblo no sólo es arrogante, sino absurdo y hasta peligroso. Cada ciudadano tiene posturas diferentes. ¿Es el pueblo quien comparte las posturas de quienes dicen representarlo? De ser así, entonces invariablemente se excluye a una gran cantidad de personas. ¿O el pueblo son todos, les guste o no lo que estemos haciendo por ellos, porque quizá el pueblo es muy ignorante para darse cuenta de qué es lo que le conviene? Eso me suena a despotismo ilustrado.

Se puede trabajar en pro del bienestar general de la ciudadanía que compone un país, pero hablar de voluntades sólo se aplica a individuos. Por regla general, se entiende "pueblo" a los que no tienen el poder. De esta forma, los políticos, los grandes empresarios, el ejército y el clero no son pueblo. En la relación de poder, el "pueblo" viene a ser la parte gobernada y no la que gobierna. Pero aún admitiendo esta clasificación, no se puede hablar de la voluntad del pueblo.

¿A qué viene todo esto? Bueno, a que cuando haya una marcha, sin duda los que participan en ella dirán ser representantes del pueblo. Por otro lado, el gobierno, en todos sus pinches discursos dirá ser el representante de la voluntad del pueblo. Aquéllos dirán "Son sólo unos cuantos los que se benefician de la explotacíón de los débiles", mientras éstos proclamarán "Son sólo unos cuantos los que disturban la paz por sus necedades". ¿Y saben qué? Ambos tienen razón.

Y he aquí el meollo del asunto: hasta que el movimiento en cuestión no sea respaldado por la mayoría de la población, será cosa de "unos cuantos", una minoría, sin importar que esa minoría trabaje por el bienestar de la población en general o que hasta tenga la razón en lo que hace. Por eso es importante ganarse seguidores entre todos los sectores de la población. De lo contrario, sólo serán un montón de loquitos que dicen representar la "voluntad del pueblo".

Ahora, exploremos otro aspecto:

Las marchas y plantones ya no son eficaces. A nadie impresionan, a todos incomodan. Al gobierno le es muy fácil ignorar las marchas, y ya ni siquiera tiene que reprimirlas (hay que ser tan pendejo como Patricio Patrón para hacerlo a estas alturas). Es hora de encontrar una nueva forma de manifestarnos: formas más creativas, más convincentes.

Propongo que se hagan performances (pero que tengan sentido, carajo, no que sólo sea un cabrón retorciéndose como lagartija con fondo de música New Age), que se pinten cuadros, que se canten canciones, que se erijan esculturas, etcétera. Muchas veces ésa resulta una forma más efectiva de enviar un mensaje.

En las marchas en las que nada más se gritan proclamas, solamente quedan manifiestas la indignación y la molestia (a veces, verdadera furia) de los participantes en cuanto a la situación contra la que se protesta. En cambio, en una manifestación creativa, no sólo queda patente la molestia, sino el optimismo que produce la esperanza de cambiar esa situación injusta.

De aquí sacamos un quinto y sexto principios:


5.- Un movimiento no puede decirse representante de la voluntad del pueblo, pero bien puede trabajar en pro del bienestar de la comunidad.

6.- En la medida de lo posible, ir más allá de las marchas y plantones y hacer manifestaciones creativas.

Continuará...

jueves, 3 de abril de 2008

¿Ya para qué?

El otro día asistí a la plática que dio Rigoberta Menchú en el Centro de Convenciones de esta ciudad. Estaba emocionado por tener la oportunidad de escuchar a esta gran mujer y me alegró aún más notar la presencia de muchísimas mujeres mayas (las so called "mestizas"). Me dio mucho gusto en verdad, porque finalmente de ellas es de quienes se trata todo este asunto.


A fin de cuentas, la mitad del evento fue de funcionarios que se desvivieron en elogios a la gobernagorda Ivonne Ortega, y de ella misma que no dejó de hablar de su gobierno y de su compromiso con las mujeres mayas. Ahí reveló que está buscando validar sus conocimientos para titularse como licenciada en derecho, porque pos ella "no tuvo oportunidad de estudiar". Supongo que pasarse el día contando el dinero de su familia no le dejó tiempo para los estudios...


Pero la mayor decepción fue cuando, después de darme cuenta de que las señoras mayas no ponían ni un poquito de atención a lo que decía doña Rigoberta, una señora llegó a decirles (¡a media conferencia!) que su camión ya se iba de regreso para el pueblo. ¡Por los bigotes de mi abuelo: eran un montón de acarreadas!


Cuando salí del evento lo confirmé: en el estacionamiento del Centro de Convenciones Siglo XXI había varios autobuses esperando a que sus acarreados subieran para llevarlos de regreso a sus pueblos. ¡Mecachis!


Hace unos meses ocurrió algo similar. Para no sé que evento de la gobernagorda se llevaron a un montón de acarreados. Lo sé porque acarrearon también a mis alumnos.


Y digo yo: ¿Ya para qué? ¿Para qué llevar acarreados? ¿Cuál es la lógica del acarreo? Digo, todos sabemos que son acarreados. Lo saben los acarreados, los no acarreados, el público y los políticos. ¿A quién quieren engañar? Nadie se va impresionar por la numerosa concurrencia y va a decir "¡Jolines, qué popular es la gobernagorda!"


¿Será acaso que el PRI no puede dejar de acarrear gente? ¿Será que llevan el fraude y el embuste en su sangre y que no podrían evitarlo ni aunque quisieran?


Lo único que logra la gobernagorda con sus acarreos es demostrar que es igual a cualquier otro político milenario (bueno, éso y TODAS las demás cosas que demuestran su continuismo con los gobiernos anteroires, panistas y priístas por igual).


Por supuesto, la respuesta de los cínicos a este despotrique será "Ay, babas, así siempre ha sido y así siempre va a ser. ¿Para qué te quejas?"

martes, 1 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Parte II)

Una situación que he notado en las marchas y protestas locales en las que he tenido la fortuna de participar es que hay una falta de claridad en cuanto a objetivo de la marcha. O más bien, que algunos parecen asumir que el objetivo en cuestión incluye toda una serie de objetivos e ideales anexos. Me explicaré:

En la marcha contra la visita de Bush no faltó aquél que se dedicara a pregonar sus proclamas anarquistas, o zapatistas, o comunistas u alguna cosa que no venía al caso. En la marcha en contra de la brutalidad policiaca del 13 de Marzo, no se hizo esperar el discurso en contra de la ley de ISSSTE, la privatización de Pemex y a favor de la abolición del sistema capitalista. ¡Coño, que eso está bien y estoy de acuerdo con que se alcen voces para decir ello! Pero la marcha era por lo del 13 de Marzo, y NADA MÁS.

Existe el prejuicio de que para participar en una marcha (por lo que sea), uno debe pertenecer a cierta ideología con todo lo que eso conlleva. Si te manifiestas a favor o en contra de algo, sin duda estarás a favor y en contra de los algos que vienen con el paquete. Así, si uno participa en una marcha, los demás asumen que aparte de compartir la idea principal que expresa la marcha, comparte además todas las ideas anexas o emparentadas. En poca palabras, la gente tiende a creer que si uno se manifiesta en contra de la visita de George Bush se es comunista, anarquista, zapatista, lopezobradorista, y toda una sarta de "istas" que los más incautos no reparan en ver que en ocasiones son mutuamente excluyentes.

Este mismo prejuicio lo comparten los que organizan las manifestaciones (Dios los bendiga), y presuponen de antemano que los que estén de acuerdo en manifestarse por motivo en cuestión, compartirán TODAS las demás ideas que ellos mismos tienen. De ahí el no ponerse a pensar que alguien que repudia a Bush no es necesariamente comunista, ni anarquista, ni zapatista, ni nada por el estilo.

Vamos, para repudiar a Bush no hace falta ni siquiera ser de izquierda. Carajo, que mi madre es una señora muy digna y conservadora, pero detesta a Bush porque sabe que eso de matar gente por petróleo no está bien.

Desde siempre las ideologías, religiones, partidos y organizaciones han buscado apropiarse de todas las virtudes y adjudicar todos los defectos al enemigo. Nosotros amamos la paz y la justicia; nuestros enemigos (políticos, religiosos, ideológicos), todo lo contrario. Si alguien pide justicia, debe ser un izquierdista, porque sólo los izquierditas aman la justicia, mientras que los derechistas la aborrecen. Por lo tanto, un movimiento que pide justicia sólo puede ser de izquierda, y todos sus participantes deben de compartir esta ideología.

De igual manera, las fuerzas políticas siempre han tratado de adueñarse de los movimientos sociales y utilizarlos para su beneficio. Así, cuando un grupo se manifiesta exigiendo justicia, de inmediato llegan estas fuerzas (entiéndase PRD, el Peje o cualquier grupo de viejos hippiosos) y se proclaman guías o protectores de dichos movimientos. De esta forma, la intención original del movimiento se desvirtúa y cae en manos de quienes quieren aprovecharlo para obtener levar agua a su molino.

No se debe caer en estos errores. Es de mentes estrechas considerar que el respeto a los derechos humanos, el deseo de paz o la capacidad de indignarse ante las injusticias corresponden sólo a los que comparten cierta ideología política, en este caso, las ideologías de izquierda. Pensar de esta forma perjudica a un movimiento, porque excluye a muchas personas, que podrían ser valiosas.

Por ejemplo, como ya dije antes, no se necesita ser de izquierda para considerar que Bush es un maldito y sentir la necesidad de expresar que no queremos que venga a nuestra tierra. Tampoco es necesario compartir una serie de preceptos que no vienen al caso. Por tanto, una marcha o manifestación debe tener UN SOLO OBJETIVO EN EL QUE TODOS SUS PARTICIPANTES ESTÉN DE ACUERDO. Podrán no estar de acuerdo en otras cosas, y para esas otras cosas ya se manifestarán los que quieran, pero por ahora, teniendo en común un objetivo, los individuos se unen para tratar de conseguirlo. Si se presupone que para estar en contra de la brutalidad policíaca, hay que estar a favor de la derogación de la ley de ISSSTE o reconocer a AMLO como presidente legítimo, entonces se excluirá a mucha gente de este movimiento. Y recuerden que de lo que se trata es de convocar a la mayor cantidad de ciudadanos posible, porque si no, la percepción es de que se trata sólo del montoncito de revoltosos de siempre.

Tampoco hay que dejar que fuerzas políticas se apropien de los movimientos. Y menos los partidos políticos que, digan lo que digan, ya no representan a la ciudadanía, sino a sus propios intereses. Además, hay que tener en cuenta que el alinear un movimiento hacia un partido político o un candidato determinados, ahuyentarán a mucha gente que piensa "Bueno, yo estoy en contra de la injusticia, pero esos que hacen la marcha son puros perredistas, y el PRD quiere robarse mi tele para dársela a los niños pobres, así que no iré". (Ver La Izquierda según la Derecha)

Entonces de aquí sacamos otros dos principios:

3.- Que el objetivo de una manifestación no sólo sea claro, sino que sea uno solo y en el que todos estén de acuerdo.

4.- Mantener los movimientos alejados de los partidos políticos y otras agrupaciones oportunistas.

Recuerdo las manifestaciones en Roma contra la invasión a Irak (ah, pobres ingenuos, realmente creímos que íbamos a detener esa matanza). A la marcha fueron niños, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, frikis y anodinos, gays y heteros, y familias enteras: nadie fue excluído. Desde luego, el Partido Comunista Italiano (lo hay), trató de apropiarse del movimiento, pero nadie le hizo caso (excepto, claro, los comunistas) y unos metros más adelante, en la misma marcha en la que participamos un millón de personas, había organizaciones religiosas que pedían oraciones por la paz.

Y es que para reconocer la injusticia y tener anhelo de paz no hace falta pertenecer a ninguna ideología, ni a ningún partido (ni menos ser un estereotipo), sólo se necesita ser humano.


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