miércoles, 18 de marzo de 2009

Agresión policiaca contra escritores en Puebla

A continuación anexo dos boletines que andan circulando por Internet. Tengo el gusto de conocer a Álvaro Solís, quien me alojó en su casa junto con otros compañeros, después de haber sufrido un asalto.



El día 14 de marzo, aproximadamente a las 3:30 horas, los escritores Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís fueron víctimas de una brutal agresión policiaca en pleno centro histórico de la ciudad de Puebla.



Lo que comenzó como una revisión rutinaria derivó en una serie de atrocidades que pusieron en peligro la vida de Vite, Andrade y Solís. Los escritores se dirigían a sus respectivos domicilios cuando fueron interceptados por cuatro policías armados, quienes descendieron de una patrulla (camioneta Dodge, cuyo número se omite para no entorpecer las averiguaciones) y de inmediato los amagaron con armas largas. Golpearon a Vite, Andrade y Solís; los esposaron, los atacaron en el piso y los aventaron a la batea de la camioneta.



Los insultos, intimidaciones y vejaciones duraron aproximadamente cuarenta minutos; el comando dedicado a salvaguardar la seguridad de los habitantes de esta ciudad abandonó a los escritores en un solitario paraje a las orillas de Puebla.



La golpiza incluyó amenazas de muerte, burlas y encañonamientos con armas largas, además de una constante humillación y vejación a los escritores. La ira y violencia de los policías se desató cuando Federico Vite se identificó como reportero del periódico Intolerancia. Algunos de los insultos y amenazas que profirieron los policías durante el trayecto en la camioneta fueron: “¿Crees que por ser de la prensa no te podemos partir la madre?”, “la prensa se ha encargado de humillarnos ante la sociedad, a ver si a golpes aprenden a callarse”, “¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista?, ahora vas a aprender a callar”.



El evidente desprecio y rencor de los policías refleja la impunidad que desde hace tiempo rige este país. Recordemos, por ejemplo, que en el estado de Puebla se ordenó la persecución de Lydia Cacho Ribeiro; además, Puebla, de acuerdo con el Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET), es el cuarto lugar nacional en agresiones contra periodistas.



¿Qué confianza hay en los grupos policiacos, cuando en lugar de salvaguardar la seguridad de los habitantes son los encargados de asaltar, golpear, humillar y amenazar a los civiles? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Puebla se haya gastado tantos millones de pesos de publicidad e imagen y en un año de gobierno no haya invertido el mismo capital en sanear los cuerpos policiacos?



El combate a la delincuencia no exime, por ningún motivo, el respeto a los derechos humanos. La inseguridad es otra forma de evitar la libre expresión de ideas. Exigimos el irrestricto respeto a las garantías individuales de los escritores, hacemos público nuestro apoyo a los compañeros y manifestamos nuestro repudio en contra de estos hechos. Exigimos que se castigue a los responsables y se garantice la seguridad de Álvaro, Federico y Miguel Ángel.



El ultraje que sufrieron estos jóvenes representa también un agravio directo contra toda la comunidad literaria de Latinoamérica, por este medio nos solidarizamos con ellos.


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El pasado sábado 14 de marzo a las 3:30 de la mañana, en la calle 9 norte y la 4 poniente del Centro Histórico de Puebla, una patrulla modelo Dodge tipo pick-up de la Policía Municipal, perteneciente al grupo Panteras, adscritos a la corporación denominada “Canófilos”, atacó brutalmente a los escritores y periodistas Álvaro Solís, Miguel Ángel Andrade Torres y Federico Vite; posteriormente, los esposaron y privaron de la libertad durante una hora mientras los torturaban física y psicológicamente; en seguida, los amenazaron de muerte y los arrojaron en un lote baldío cercano a la vía Atlixcáyotl.


Los tres agraviados se dirigían a su domicilio cuando la patrulla referida les ordenó que se detuvieran. De la unidad descendieron cuatro policías; uno de ellos tenía el rostro cubierto con un pasamontañas y fue quien encañonó a Álvaro Solís; otro de los “canófilos” arrebató la cartera a Andrade, quien preguntó, ¿qué buscas? El guardia contestó: “droga”. “No la vas a encontrar”, expuso de nueva cuenta Andrade. El policía golpeó con la mano abierta el rostro de Andrade. “Cállate, cabrón”, le espetó amenazante. Andrade pidió que no lo golpearan porque no estaba haciendo nada malo y pudo percatarse del rostro de su agresor. En ese momento, Federico Vite pidió que no golpearan a Andrade, que los guardias explicaran de qué se trataba esta revisión e intentó alejar al policía que custodiaba a Miguel, pero de inmediato comenzaron a golpearlo tres de los policías. Vite dijo que él era reportero del Diario Intolerancia. “Ustedes son los culpables de que la policía parezca humillada”, dijo uno de los policías. “Nada más con golpes aprenden a quedarse callados. ¿No que muy vivo, cabrón?”, dijo otro guardia y comenzaron a esposar tanto a Vite, como a Solís y Andrade. Ya que estaban en el piso, los policías golpearon a los tres agraviados a patadas y pisotones. Cuando Vite se identificó como reportero, uno de los policías reaccionó violentamente e inicio una sarta de brutales golpes.


Los tres fueron subidos a la camioneta a empujones; ya en la batea de la patrulla, los policías caminaban sobre las espaldas de los tres detenidos. Durante los cuarenta minutos que duró el recorrido los tres escritores y periodistas fueron golpeados e insultados. Los “canófilos” se ensañaron con Vite cuando éste refirió que era reportero y lo amenazaron durante todo el trayecto con agresiones verbales e intimidaciones como "¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista? Ahora vas a aprender a callar”; “¿crees que por ser de la prensa no te vamos a partir la madre?”, “los periodistas se siente muy chingones pero a nosotros nos la pelan”.


Ya en el lote baldío, cercano a Plaza W, los policías quitaron las esposas a Solís, hicieron que caminara aproximadamente 20 metros en línea recta y se sentara en una piedra. “Si volteas, te quebramos”, ordenó el policía; en seguida, quitaron las esposas a Andrade, también lo llevaron a la piedra y le ordenaron a Solís que pusiera el pie sobre él. De igual manera, le dijeron: “No voltees, si no te lleva la verga”. Finalmente, le quitaron las esposas a Vite; lo empujaron y cayó de la camioneta.


A Solís le robaron 500 pesos, a Andrade un celular y 500 pesos. A los tres los amenazaron de muerte si los veían usando celulares o si alguno de ellos se acercaba a la carretera a pedir ayuda. Finalmente, llegaron a Plaza W, donde varios reporteros acudieron en su auxilio.

El director de Asuntos Internos de la Policía municipal, Héctor Falcón, confirmó abiertamente las agresiones que sufrieron Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís, escritores radicados en Puebla, quienes fueron brutalmente golpeados por cuatro policías municipales el sábado a las 3:30 horas y expuso que la Secretaría de Seguridad Pública había destituido a los presuntos agresores, pero nunca se comunicó con los agredidos para que ellos corroboraran la identidad de los policías separados de su cargo.


Falcón agregó que los escritores atacados habían identificado plenamente a los cuatro agresores, pero eso nunca ocurrió.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mmm por eso me pongo nerviosa al ver a los policias, no por que yo halla hecho algo malo, sino por que son tan delincuentes (la mayoría) como los que estan identificados como tales.
La verdad lo que mas me asusta es que ya no me sorprende nada de esto, desde que nos robaron en la casa entendí que la policía no esta para proteger y servir a los ciudadanos, sino a los delincuentes. Es una lastima que cada día me de mas verguenza decir que soy mexicana,prefiero decir que soy yucateca (aunque la verdad las autoridades son las mismas. Como dicen vulgarmente, del mismo cuero salen las correas). A mi parecer si hay escapatoria, pero tenemos mas miedo que coraje, pues sabemos que pueden irse contra nuestros seres queridos..
Y como va el proceso de la investigacion mike ? los encarcelaron o simplemente los destituyeron?

Edy

Ego sum qui sum dijo...

Dice el tal Falcón que fueron destituidos, pero no da más información.

marichuy dijo...

Uno ya no sabe a quien temerle más, si a los delincuentes o a los policías... serán los mismos?

Balam Mandos dijo...

@marichuy te voy a contestar en http://culturapulp.blogspot.com/2009/03/espantame-panteon-o-sobre-la.html

Mike (¿si te llamas así?) pásate por ahí también, haber el pajarito, jeje.

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