lunes, 31 de agosto de 2009

¿Tienen salvación los tontitos?

¿Se puede lograr que una persona ignorante y que no quiere aprender de pronto se interese por hacerlo? ¿Es posible que a un individuo al que no le gusta leer se le enseñe el gusto por la lectura? ¿Se puede atraer hacia los eventos culturales a las personas a las que no les interesa nada de eso? ¿Alguien que sólo consume música, cine y televisión basura, puede cambiar y empezar a consumir buenos productos culturales? En otras palabras, ¿tienen salvación los tontitos?




Habría que empezar por definir qué es un tontito. Aunque existen varios paradigmas más o menos arbitrarios para medir la inteligencia y ciertamente hay muchos niveles intermedios entre la genialidad más sublime y la absoluta estupidez, creo que se puede trazar una línea más o menos nítida que define a los tontitos.


Sabio es, decía Sócrates, quien reconoce su propia ignorancia; o sea alguien inteligente sabe que aún tiene mucho que aprender. Es una persona que no quiere quedarse estancada con lo que sabe y con lo que conoce, sino que quiere ampliar su universo intelectual. Es alguien que siempre quiere algo más, que no se queda con los productos culturales que le llegan casi de forma automática y pasiva, sino que activamente busca nuevas alternativas que estimulen su mente. Alguien inteligente sabe, como Sócrates, que no sabe nada, y quiere aprender más.


Un tontito es aquél que cree que lo que sabe es lo único que necesita y lo único que tiene valor. Es quien no sólo no quiere aprender, sino que considera el conocimiento como inútil y hasta pernicioso. Es alguien que se limita a escuchar la música que le ponen en la radio, que ve la película que sea que le pongan en el cine y que ve la telenovela que sea que le pongan en televisión. Es alguien que rehuye del aprendizaje y de la cultura, que vive en un universo minúsculo y que se siente muy cómodo en él.


Decía Sherlock Holmes "La mediocridad no conoce nada mejor que sí misma, pero el talento reconoce al genio". He ahí lo que marca a los tontitos: son tan estúpidos que no se dan cuenta de lo estúpidos que son. En cambio, una persona con tantito seso, que ya rebasó la frontera de la estupidez, se percata de que hay otros que son más cultivados, o más sabios, o mejor instruidos y que pueden aprender de ellos.


Yo, por ejemplo, no me atrevería a llamarme "culto", pero ni de lejos. Sé que nunca podré pensar como lo hace Stephen Hawking y que nunca lograré acumular el conocimiento que tiene Umberto Eco, obviamente, pero tampoco podré hacerlo mejor que la mayoría de mis pares. Pero me consuela el hecho de que por lo menos intento luchar contra mi propia ignorancia todos los días, pues aún puedo aprender mucho, mucho más. No seré muy inteligente, pero creo que no soy un tontito.


Y es que el tontito ignora cuán ignorante es y se siente muy cómodo al respecto. Aquí va un ejemplo. Me quejaba con una amiga y su esposo sobre mis alumnos, que tenían la cabeza tan dura que no lograba hacer que les entrara la historia. El esposo de mi amiga dijo muy orgulloso "Pues mira, eso es por cultura. Ese conocimiento no lo tengo y nunca lo he necesitado". Entonces le dije que el conocimiento de la historia es fundamental en una sociedad democrática, en la que cada individuo tiene la responsabilidad de tener conciencia social, histórica y política, porque hasta en el simple acto de votar etc, etc. Y él me contestó, muy elocuente "Te repito: eso es de cultura", como diciendo: "Es una cosa sin valor real". He ahí un tontito.


Pero mi pregunta es: ¿Ser tontito es producto de la educación, la cultura y el medio ambiente y por tanto puede ser corregido con la instrucción adecuada? ¿O es una condición biológica, una especie de determinismo intelectual que no puede salvarse? Dicho de otra forma ¿están jodidos los tontitos? Bueno, ni tanto, jodidos están los inteligentes, porque los tontitos son mayoría en todas partes, tiene poder y dinero, y hasta llegan a ser presidentes. Creo que fue Ambrose Bierce quien lo dijo: "Los idiotas son una tribu grande y poderosa que han influido en la mayoría de los acontecimientos de la historia de la humanidad".


¿Se puede lograr que un tontito deje de serlo? Me remito a varias experiencias. Por ejemplo, la Red Literaria del Sureste tiene como uno de sus objetivos la promoción de la lectura. Es decir, tiene la idea (¿quijotesca?) de invitar a leer a los que no leen. Pero aunque la mayor parte del tiempo quiero pensar que eso es posible, a veces me gana el pesimismo y lo dudo seriamente. Mi compañero de armas Mauel Tejada me dijo alguna vez que no es que a la gente no le guste leer, sino que no saben que les gusta. Por Dios que me gustaría creerlo, pero lo dudo mucho. Más bien, sospecho a veces, como mi mentor y amigo Daniel Irabién escribió (más o menos), que leer no hace inteligentes a las personas, sino que, por el contrario, los inteligentes son los que agarran y leen.

"¿Te gusta leer? Nunca había conocido a nadie que le gustara leer." Me dijo una vez un regio. Y no era uno que tuviera el pretexto de no haber tenido oportunidades: lo conocí 'estudiando' en Europa. He ahí un tontito.


Ciertamente en los últimos 10 años la vida cultural meridana ha crecido muchísimo. Hay más eventos culturales, más espacios y un público más amplio. Pero me pregunto si esto es porque de verdad el interés por la cultura se ha difundido más entre personas que antes no se sentían atraídas por ella, o es sólo que ya hay más gente en Mérida y por pura estadística a huevo tenían que aparecer personas con inquietudes intelectuales. Es más, el mismo Daniel Irabién me dijo que según su percepción hay muy poca gente interesada en la cultura teniendo en cuenta la población de la ciudad (sin contar que hay mucho poser por ahí).


Pienso en la revista Soma, que celebró su primer aniversario este mes y que cumple un importante papel en cuanto a periodismo cultural y difusión de la cultura en esta ciudad. Pero me pregunto si una publicación como ésta podrá atraer hacia la cultura a un público que no estaba acostumbrado a ella. Y es que, siendo sinceros, la gente que va a los eventos culturales es siempre la misma: nunca se ven caras nuevas. Toda la cultura en esta ciudad se produce y se consume en un mismo círculo diminuto. Son los sanos los que van una y otra vez al médico; son los profetas predicando a los conversos, que después hacen las veces de profetas y predican a los otros profetas.


En la Universidad intenté armar un cineclub especializado en películas que crearan consciencia social. Fue un total fracaso. El único público que tuve fueron amigos míos que ya tenían una consciencia social bastante desarrollada (claro, siempre hay más que aprender) y que muchas veces ya habían visto las películas que proyectábamos. Es más, mis cuates iban nomás para no dejarme chiflando en la loma. El objetivo, que era conscientizar a quienes creían que vivían en "un mundo de caramelo", fracasó. Y eso que era una escuela de humanidades, ¿eh? No era administración de empresas, ni mercadotecnia, de esas carreras que por lo regular se asocian con un desdén por el arte. Incluso proyecté un ciclo sobre "comunicadores valientes", y ni los estudiantes de Comunicación se aparecieron.


Pienso en mi experiencia como maestro y no temo decir que he tenido alumnos inteligentes y alumnos tontitos. He tenido alumnos que sabían más que yo, otros que sabían bastante para su edad, otros que no sabían nada de nada (pero que no era su culpa sino del sistema educativo) y que querían aprender, y otros que vivían muy felices en la absoluta oscuridad. "La ignorancia es como la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas", decía Confucio.


Creo que sí les he enseñado a mis alumnos alguna cosilla o dos que estoy seguro otros maestros no les habrían enseñado. Pero sé que mis alumnos tontitos a lo mucho habrán memorizado datos para pasar el extraordinario y luego olvidarse del conocimiento. Y a veces sospecho que mis alumnos inteligentes, por serlo, de todos modos habrían seguido su propio camino hacia el conocimiento. A veces realmente temo que al fin y al cabo quizá no esté haciendo ninguna diferencia.


Estoy convencido de que en nuestro país hay no sólo una injusta distribución de la riqueza, sino una terriblemente injusta distribución del conocimiento. La ventaja es que mientras que la riqueza monetaria se divide cuando se comparte, el conocimiento se multiplica. Y aunque pocos intelectuales se ocupan de distribuir ese conocimiento entre los que menos tienen, sí hay quienes realizan esfuerzos loables. Quizá esos esfuerzos les permitan localizar a algunos inteligentes que de otra forma no habrían podido acceder al conocimiento, pero me pregunto si en verdad se podrá hacer alguna diferencia con los que de plano son tontitos.


El problema es que quizá no hay forma de hacer una diferencia en lo absoluto. Quizá los tontitos siempre serán tontitos y los listos de cualquier modo encontrarán su camino. En fin, a veces me desanimo :(

21 comentarios:

chilangoleon dijo...

habria=que=preguntarle=a=fox

malenuschka dijo...

No voy a decir nada nuevo estimado Ego, sólo recordar que la distribución del conocimiento sigue siendo un factor de poder, y que es una parte del problema.
Es grato leer que todavía existen docentes con tu mirada, ojala sobrevivan pienso, aquí en Argentina hay algunos.
Esta entrada me recordó a un texto de Aldo Pellegrini que tal vez hayas leído, sobre la poesía y los imbéciles. Si no es así, dejo la liga. Saludos.

http://www.polemica.org/modules/smartsection/item.php?itemid=163

Kentucky Freud Chicken dijo...

Y digo yo... ¿casualmente tendrás la dirección del esposo de tu amiga? Merece una muerte lenta y dolorosa y yo hoy estoy disociado en el zoociópata que llevo dentro.

Pereque dijo...

Un hecho innegable es que hay gente estructuralmente pendeja. Su neuroquímica hace que no estén muy bien dotados para el pensamiento abstracto más allá de la aritmética de enteros, lenguaje básico y pensamiento mágico. Esa gente así nació, así se va a morir y es mejor (para los demás) dejarlos en paz.

Ahora bien, las almas sensibles y curiosas de la línea de producción, el cubículo y la caja registradora, que las hay, posiblemente puedan y quieran apreciar el arte, la ciencia y la cultura, pero no pueden porque la infraestructura cultural es disfuncional: está concentrada en el centro o en unos pocos barrios aledaños, tiene horarios de oficina (¿por qué carajos las bibliotecas no abren los domingos?) o nocturnos (cuando el transporte público que puede llevar y regresar a más de uno ya no pasa), no siempre es barata y no siempre se anuncia fuera de los medios culturales.

Corrigiendo esas cosas, alguno la tendrá más fácil.

Pablo Cabañas dijo...

Es una situación tan frikeante que la neta a veces tengo ideas muy positivas sobre culturalizar a la sociedad, pero también me entra la duda pesimista, as usual cuando se trata de estas cosas.
Menos mal que en Mérida hay algunos escaparates culturales para distraerse, pero desgraciadamente aquí en Valladolid es casi nulo, tanto así que sólo me queda la biblioteca y alguno que otro evento musical o teatral.

El Tipo dijo...

concuerdo contigo casi en la totalidad de la reflexión a excepción de la parte final.

No creo que los tontos sigan siendo tontos. Desafortunadamente tenemos a mucha gente estúpida en los puestos que deberían ser claves para poder llevar a este país a un nivel superior en niveles de lectura o de instrucción escolar. Pero no creo que sea tiempo perdido el tratar de enseñarle a la gente.

Tenía una maestra de filosofía que acostumbraba decir que si al menos todos aprendiamos una cosa diaria llegaríamos a ser genios. Y creo que ahí está la clave, poder buscar la manera en interesar a las personas desde lo cotidiano.
Eso es trabajo de los que no estamos "tan" tontitos. Por que bueno, como bien dices... al lado de los grandes somos aún como hojas ante robustos cedros.

Soma dijo...

Concuerdo con Pereque y con Huxley y muchos otros, quienes han visualizado que lamentablemente no todos podemos ser iguales o inteligentes.
Desgraciadamente, tiene que haber estratos, clases o como quieras llarmarle, y cada quien cumple su función dentro del sistema social en que vivimos.
No podemos salvar a todos, pero intentamos llegar a algunos. Por los correos que ha recibido la revista o comentarios de a pie (como el guardia que cuida la entrada al Olimpo), hay gente ávida de acceder al conocimiento. Una minoría (que no élite), que así lo desea. Por ellos hay que trabajar.
No podemos ayudar a quien no lo desea, pero el resto no debe sufrir por ello. A su vez, gente más inteligente que nosotros nos ha ayudado de alguna manera, y debemos agradecerlo, aunque solo seamos unos cuantos entre un universo de tontitos.
Por ello, hay que devolver algo, aunque sea a unos pocos que son los mismos, pero que continuarán el ciclo (esperemos).

Karate Pig dijo...

me parece una reflexión atinada pero no comparto la postura "positivista" de evaluar el conocimiento en términos "más" y "menos", en "acumularlo".
Yo creo que es algo mucho más complicado.


Ilusamente, creo que la gente tiene un cerebro y que puede usarlo, yo más que tontitos, le llamaría enajenados. Son enajenados porque tienen una perspectiva del mundo basada en términos económicos o de estatus. -eso es lo que les impide apreciar el arte o los conocimientos científicos que no tiene como fin la acumulación de capital.
son los que conocen a Picasso sólo porque sus obras cuestan millones de dólares o que creen que un músico es bueno sólo porque vende millones de discos.

En lo personal, gandallamente, siento lástima por gente como el esposo de tu amiga, gente que contará su vida por los coches que tuvo, las viejas que se cogió y el celular chingón que se compró.
Gente que en su enajenación se perderá, para siempre, el arte y la ciencia que componen el mundo.

Mau Metri dijo...

Buena pregunta... Yo pensaba que la gente al observar algo que no comprendiera se interesaría por aprender o almenos tratar de explicárse a uno mismo acerca de aquello...

Pero creo que tienes mucha razón con eso de que la gente tonta simplemente no muestra ningún interés por saber o conocer más, si les dices o explicas algo, con eso quedan más que satisfechos.

Y eso de que son siempre los sanos los que van al médico... Bueno, yo lo sé bastante bien. Cuando empecé a escribir mi blog no tenía muchas esperanzas de que muchas de mis amistades lo leyeran, aunque la popularidad no era la razón por la cual hice un blog, pero bueno... Al principio no tenía muchas esperanzas, pero utilicé una herramienta del Facebook para importar mi blog en forma de notas para que aparecieran en mi perfil (la magia de los web feeds) y, según yo, más de mis amigos leerían mis entradas del blog y ciertamente me frustra ver como hasta hoy ninguna de esas notas tiene más de 3 comentarios; y las que los tienen son de las mismas personas, pero si publico un chiste en el "estado" de mi perfil puedo llegar a tener hasta 20 comentarios de distintas personas.

En total tengo 248 "amigos" - porque ciertamente no todos lo son - en el Facebook, de los cuales solo 4 se toman la molestia de leer mis notas y me comentan o me dicen algo acerca de ellas.

Amorphis dijo...

Flojera, falta de motivación e indecisión, son algunos de los muchos factores (algunos ya mencionados en los comentarios) por los cuales los tontitos prefieren ver una novela a leer un libro, te apuesto que muchos que acaban de pasar por tu blog al ver el tamaño de tu post prefirieron pasar a otro más corto. La mercadotecnia también creo que forma un papel muy importante para generar tontitos en nuestra sociedad, por ejemplo, cuando dinero gastan en promover un concierto de Wisin y Yandel (perdón a los que les guste), y cuanto invierten en promover un espectáculo cultural como Carmina Burana. Y si seguimos podemos enumerar un sinfín de cosas que hacen que los tontitos lo sigan siendo, y no es que me crea una persona muy cultural pero al menos lo intento.

Rodrigo dijo...

Me parece acertada tu reflexión y sí, siempre hay una sensación de coraje e impotencia ante los comentarios de que la historia y las matématicas no sirven para nada.
Esta tendencia de apendejar a la gente y enajenarla con el consumismo gana cada vez más espacio en todo el mundo, no es problema exclusivo de México-para los que nos preocupa el país, digo, porque el gobierno debe de estar feliz con tanta ignorancia que se cree los spots del "peligro para México", que un ranchero de la coca Cola y su lenguaje coloquial puede ser presidente, o el inepto que tenemos ahora que nos criminaliza porque no conocemos a "dios", o un "carita" practicamente ya estará en los pinos en 2012- Este es un problema que está conviertiendo a los paises de habla hispana (desde américa látina hasta España) en verdaderos títeres sumisos de la telecracia.
Matar la memoria histórica, ignorar a la cultura y las artes son unas de las armas del nuevo fascismo impuesto por gobiernos a la orden de algunos emporios.
Saludos

Kyuuketsuki dijo...

Yo si creo que pudiste haber hecho una diferencia.

Y es que yo recuerdo con cariño a los pocos, contadísimos buenos maestros que tuve; igual podría haber encontrado lo que ellos me enseñaron, pero me facilitaron el camino. Y eso siempre implica una diferencia.

Lo de la invitación a leer... pues yo creo que en personas ya instaladas en la hueva mental es prácticamente imposible. Es muy importante comenzar con los niños... y si es así, pues creo que lograremos algo mejor a futuro. Quien sabe.

Una enorme disculpa por no haberte visitado antes, has estado publicando posts muy interesantes en mi ausencia. Me largué por vacaciones... y no quise acercarme a una computadora ni a 20 metros

Anónimo dijo...

También juega un chingo la economía. No se ustedes pero mi situación no está como para que deje de trabajar un día por ir a una presentación o conferencia o concierto. Vaya, el poco tiempo libre que tengo lo ocupo para leer un poco. No es solo que se quiera, a veces la tripa aprieta y si queremos comer tenemos que trabajar. Definitivamente tambien la diferencia está en las oportunidades, yo no tuve educación universitaria, me hubiese encantado tenerla , a lo mejor ahi hubiese aprendido mucho. Quizá no haya pretexto, pero en la medida que se satisfagan las necesidades fisiológicas se podrá hacer un buen trabajo por lo intelectual. Los que si no tienen perdon son los que teniendo tanta lana no viajan a lugares de cultura si no nada mas a miami a comprar ropa,los que teniendo todo el dinero no compran ni un pinche libro mas que pura revista hola. esos si no tienen madre.

Antonio dijo...

Creo que hay mucho de ambiente cultural. Para mí, leer es un vicio. No busqué que fuera así, sino que tuve padres para los que leer era un vicio. Pero a veces mis intereses algo extraños me hacen vivir un tanto aislado, cosa que en realidad no me importa mucho (nada), pero que sí puede ser importante para mucha gente. Y es que el ambiente no estimula a los que prefieren el conocimiento que la ignorancia. Al contrario.

Un Abrazo

Anónimo dijo...

Concuerdo con Amorphis...mas que nada esas son las primeras.

por eso yo soy una tontita.

Anónimo dijo...

Al igual que Soma, al leer este post pensé primero en Huxley, pues necesitamos de los tontitos para muchas cosas, aunque desgraciadamente a veces la gente no desarrolla su potencial, pues las exigencias de la sociedad actual consumista nos atan a un trabajo que está pensado y diseñado para tontitos.

Saludos
amelie

Georgells dijo...

Hola Ego!

Vaya que estabas deprimido cuando escribiste esta entrada...

No voy a echarte porras, pues ya se me adelantaron varios bloggeros y además sabes bien que te las has ganado (No necesitamos contribuir a tu soberbia).

Tampoco haré apología de la cultura en la sociedad, pues de eso ya se trató tu post.

Mejor te dejaré una reflexión muy personal. Haciendo examen de conciencia y mirando hacia el pasado, me doy cuenta que, por periodos, durante mi vida he sido lo mismo tontito que inteligente. Lo mismo he sido un insoportable pseudo-intelectual, que un insufrible gaznápiro superficialoide... He pasado de leer a Cortázar y Tolkien, a leer a Guadalupe Loaeza. Lo mismo he
devorado algún ejemplar de Nexos y Letras Libres, que me he entretenido de lo lindo en la peluqueria leyendo TVyNovelas... He disfrutado a Atom Egoyan y a David Lynch y me he reído como idiota con Asthon Kutcher...

Ahora mismo ya no sé que soy, pero sé que me encanta leerte.

Un abrazo!

George.

Ego dijo...

Gracias, Gio, muchas gracias XD

Morocco dijo...

Chido post, pero estoy totalmente en desacuerdo en con llamarlos tontitos. Me parece una condescendencia maternal, es como kitarles culpa. Hay tontitos necesarios como los ke retrata Huxley, pero creo ke tu post, más que a tontitos o idiotas se refiere a imbéciles completos. Yo creo ke los tontitos, como los retrasados, ni sikiera pueden ver más allá por sus facultades, pero kien se keda en su espacio de comfort teniendo chance de ampliar su visión y panorama es un imbécil.

Y, Ego, ahora ke tengo tu atención, el aniversario del alunizaje, postié en El Increible Show un texto algo viejo, se llama Astrofagia y me gustaría tu opinión, sé ke lo puedes mirar con distintas ópticas y tu comentario me agradaría bastante (manke sea en negativo, suelo apreciar más las críticas ke los cebollazos, por eso maltrato a Ventura).

Bruxcat dijo...

Dices: "...a veces sospecho que mis alumnos inteligentes, por serlo, de todos modos habrían buscado su propio camino hacia el conocimiento". Y crees que al final no propiciaste ningún cambio.

Pero sí lo hiciste, ellos habrían encontrado su propio camino sin duda, pero tú les diste el ejemplo de que, ser inteligente, implica un compromiso en esforzarse para que los demás sean tan o más inteligentes que uno.

Y si lograste sembrar esa semilla en al menos dos de tus alumnos y ellos consiguen hacerlo en otros dos... bien, tal vez no llegues a verlo pero el mundo cambiará para mejor.

Gabriel dijo...

Hola, cierto lo que dices, me ha pasado que cuando escuchas la opinión de una persona te dan ganas de decirle TONTO! en su cara.

Personas con una visión tan cerrada del mundo que creen que lo que ellos piensan/saben/hacen es lo único y no hay más opciones y no les da curiosidad por pensar/saber/hacer más de nada.

Pero básicamente debería ser fácil interesar a la gente en el conocimiento y la cultura. Según un estudio de la Universidad de Southerm California, aprender algo libera opiáceos en el cerebro que causan más "sed de conocimiento".

http://www.eurekalert.org/pub_releases/2006-06/uosc-fk062006.php

Bueno aunque con tus alumnos parece imposible.

Saludos

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