miércoles, 27 de mayo de 2009

¡Ma', qué calor! ¡Sembremos árboles!

Queridos conciudadanos:

Seguramente han notado que en nuestra Blanca Mérida hace un calor infernal. Esto se debe al clima natural de la región, que es muy cálido y húmedo. Vivimos, al fin y al cabo, en el trópico, y además mayo es el mes más caluroso. Para los que leen este blog desde otras partes del mundo, pueden hacerse una idea del calor que hace aquí teniendo en cuenta de que no es raro alcanzar temperaturas de más de 40º centígrados.

Como dice el maestro Jorge Cortés en esta entrada (no se la pierdan), en nuestras tierras la sombra es, y con mucha razón, reverenciada, pues nos protege de un sol inclemente y de un calor asesino.

Pero, ¿sabía ustedes que Mérida podría ser una ciudad más fresca (y de paso, más hermosa)? ¿Sabían que Mérida no tendría que ser tan calurosa? ¿Que la experiencia de salir a sus calles no tendría que ser una tortura? ¿Cómo? Se preguntan. Pues muy sencillo: sembrando árboles.

Mérida está creciendo de una forma alocada e irresponsable. En las nuevas colonias y fraccionamientos construidos no se dejan parques ni áreas verdes. En los últimos gobiernos municipales, se han colocado hectáreas y hectáreas de planchas de cemento sobre lo que antaño fue vegetación.

"Ah, pero es lo necesario para lograr el progreso", me dirán. "No hay tiempo de pensar en cursilerías como los pajaritos y los arbolitos". Y pues sí, así piensa mucha gente. En nuestro país aún se tiene la idea de que la protección al medio ambiente es una fantasía romántica de algunas mentes ociosas y que como somos un país en desarrollo no podemos detener nuestro avance por un montón de mariguanadas jipitecas que no tienen consecuencias reales sobre la vida cotidiana.

Se equivocan, por supuesto, pero los mexicanos tardarán todavía mucho para llegar al nivel de países que consideran la protección del medio ambiente como una prioridad de vital importancia para su desarrollo. Para cuando los mexicanos caigan en la cuenta, ya estará todo jodido. Pero nada pierdo en intentar desperezar un poco a la gente (aunque estoy seguro de que a ustedes, queridos lectores, no tengo nada nuevo que decirles, pero igual cae algún adolescente despistado en este blog y bien podría aprender una cosilla o dos).

Bien, decía que sembrando árboles podríamos hacer que Mérida (o su ciudad, si sufre del mismo problema) sea más fresca. ¿Cómo ayudan los árboles? Muy sencillo. Como todo el mundo sabe, los árboles dan sombra. Tener muchos árboles sembrados en parques y avenidas impide que la luz y el calor del sol lleguen hasta el suelo de concreto y la calle de asfalto. Las copas de los árboles absorben el calor del sol, a diferencia del concreto, que lo refleja y lo vuelve a arrojar contra nosotros. Veamos estos diagramas (sic) que hasta un político podría entender:


Aquí está un meridano disfrutando de la sombra de un árbol. Los rayos del sol caen sobre la copa, que absorbe el calor, lo que hace que el área cubierta por su sombra sea fresca.




Aún cuando no se tienen árboles, es mejor tener pasto que concreto, pues el pasto y la tierra también absorben el calor.




Lo peor es no tener árboles y sí planchas de concreto o asfalto (como en nuestra ciudad). Así, los rayos del sol no sólo caen sobre nuestras grandes cabezotas, sino que además rebotan en el concreto y nos vuelven a pegar. Hasta el aire se pone caliente y duele respirarlo. Se podría cocinar un huevo en el asfalto a medio día (no es broma).


Así, la sombra de los árboles haría a nuestra ciudad un poco más fresca. Y seguramente han notado que la sombra de un árbol es mucho más fresca que la de un toldo o una cornisa. El toldo deja pasar el calor y las cornisas lo rebotan para todas partes. Pero no es solamente la sombra de los árboles la que nos ayudaría, sino el agua.

El agua es una substancia maravillosa, con muchas propiedades químicas y físicas bien locochonas. Entre estas propiedades está la dificultad con la que el agua cambia de temperatura. Habrán notado que el agua de una alberca o del mar no está más caliente al medio día, sino al atardecer. ¡Al agua le ha tomado todo el día calentarse con los rayos del sol! Y no hay hora en la que esté más fría que al amanecer, porque le toma toda la noche deshacerse del calor que ha absorbido durante el día.

Los árboles contienen agua. ¿Por qué en los desiertos hace tanto frío en la noche y tanto calor en el día? Pues porque no hay agua, ni árboles. ¿Por qué las selvas tropicales mantienen una temperatura constante tanto durante el día como durante la noche? Pues porque hay un rechingo de plantas con un rechingo de agua guardada en ellas. Lo que quiero decir es que teniendo muchos árboles sembrados por toda la ciudad, la temperatura ambiente en los calurosos medios días meridanos sería más tolerable. Y si a esto se le suman las propiedades de su sombra, tendremos una ciudad más fresca.

Noten cómo las colonias más antiguas de la ciudad (sin contar el centro histórico) están llenas de árboles y son más frescas, mientras que lugares como Francisco de Montejo, las Américas y otras colonias distópicas de casitas minimalistas todas iguales, están pelonas como la Luna y en ellas hace un calor de la chingada.

Pero no sólo las colonias prefabricadas y baratas diseñadas para ser hogar de la calse media están por completo deforestadas. Hasta los centros comerciales más pipirisnáis de Mérida acusan está terrible falta de vegetación. ¿Por qué? Mi inclino a culpar a la arquitectura minimalista.

El minimalismo es un estilo arquitectónico que a veces puede ser muy elegante, pero que muchas veces no va con nuestro país. No va con nuestra cultura, tan barroca. Vean que la gente en México podrá comprarse sus casas minimalistas, pero luego las llenan de talaveras, figuras de barro y santitos. Después de todo, nosotros inventamos los estilos plateresco y churriguresco.

El minimalismo tampoco va con nuestros tórridos climas. El blanco con el que todo se pinta hace que el sol se refleje para todas partes y sea imposible abrir los ojos. Además, el minimalismo exige vegetación minimalista, lo que le parte la madre al medio ambiente urbano. El minimalismo suele venir con pasto bien podado, arbustitos insulsos, bambú y... ¡palmeras!

No hay árbol más inútil que una palmera, planta propia de los oasis del desierto y de las costas, es decir, de ecosistemas difíciles, donde nada más crece. Pero en medio de la ciudad, donde otrora hubo ceibas, chayas, ramones, balchés y una infinidad de árboles nativos, una palmera no tiene nada que hacer. Las palmeras apenas dan alguna sombra y no sirven para que los pájaros construyan sus nidos (y los pájaros controlan la población de insectos en las ciudades). Eso sí, las palmeras son delgadas y echan poca raíz, y por ello bien podrían sembrarse en espacios en los que no cabría ningún otro árbol, como en los camellones o en los estacionamientos (atravesar a pie el estacionamiento de Chedrahui norte es como cruzar el Atacama).

Pero los gobernates y muchos profesionistas mexicanos parecen incapaces de crear algo adecuado para las propias condiciones del país y sólo copian lo que esté de moda en otros lugares del mundo. Las palmeras están de moda y así, donde se pudo haber sembrado árboles frondosos que den sombra fresca, tanto los arquitectos snobs como los gobiernos municipales han sembrado palmeras. (Hace unos años los flamboyanes estuvieron de moda y hay algunas avenidas en las que no hay ningún otro árbol; por lo menos los falmboyanes son frondosos). Pero mientras esté de moda sembrar palmeras, nuestros gobernantes y empresarios yupis ignorarán estos hechos y nos dirán: "Ash, pues si tienen calor, cómprense un aire acondicionado, pinches güiros".



Otras razones para sembrar árboles:

  1. Producen oxígeno, por lo que el aire en una ciudad llena de árboles será más sano.
  2. Absorben CO2, el gas causante del calentamiento global que estamos viviendo.
  3. Las grandes masas de árboles contienen a los huracanes, que cada año regresan a partirnos la madre y cada vez más feo. Claro que para que funcionara habría que sembrar todo un bosque y restaurar los manglares y eso es harina de otro costal...
  4. Evitan que la tierra se erosione.
  5. Contribuyen al ciclo del agua. Donde hay más árboles, llueve más.
  6. Sirven de hogar a los pájaros y a los murciérlagos, que controlan las poblaciones de insectos en esta ciudad.
  7. La vista de los árboles proporciona tranquilidad mental a los seres humanos, pues alguna vez vivimos en ellos.


Tampoco se trata de esperar a que el gobierno ponga todas las soluciones: tú puedes ayudar. Si tienes un espacio en tu casa, planta un árbol. Si es muy reducido, pues ya de a perdis, una palmera. Puedes contribuir proponiendo que se haga lo mismo en tu escuela o tu lugar de trabajo. E invitando a otras personas a hacerlo. 

martes, 26 de mayo de 2009

Familias animadas, Parte XVI: Los Marsh, los Broflovski, los McCormick y los Cartman

(Anterior: Los Turner y otros)

Y para finalizar con esta laaaaaaarga exploración de las familias animadas en la televisión, tenemos una serie más que no se centra en las familias, pero que no deja de hacer una dura crítica contra ellas en este mundo postmoderno, que le dicen.

South Park (1997 hasta la fecha)



South Park fue creada por Matt Stone y Trey Parker y desde el principio impactó al público por su ácido sentido del humor, que se puede describir como blasfemo, profano e irreverente. En un principio la serie se basaba más en el humor negro y el lenguaje de excusado, pero conforme se desarrolló, la crítica social ocupó un papel protagónico. Con su animación caguengue y dibujos burdos, South Park se ha ganado un lugar especial en la cultura pop gracias a su ingenio y al valor que tienen sus creadores para burlarse absolutamente de todo. Sus temas van desde la corrección política, la religión, la cultura, la política... en fin, se han burlado de todo lo que merece mofas.


Los protagonistas de la serie son cuatro niños de 8 años Stan, Kyle, Kenny y Cartman. Ahora echemos un vistazo a las familias que viven en el "pueblito racista e ignorante" de Sourh Park, Colorado:

Las familias:




Los Marsh: Familia compuesta por Randy (padre), Sharon (madre) y Stan (el hijo). Stan es un chico inteligente y sensato, por lo menos en la medida de lo que le permiten sus cortos ocho años. De cualquier forma Stan es la voz de la razón en su familia, aunque rara vez alguien le escucha. South Park gusta de satirizar la estupidez de la sociedad y Randy suele ser el protagonista de esa estupidez. Si hay algo que los creadores de South Park quieran satirizar, casi siempre recurrirán a Randy, para la eterna vergüenza de Stan. Randy y Sharon (un poco menos pendeja que él, pero que igual le entra a las ridiculeces) no tienen una ideología específica, y despliegan conductas y actitudes ridiculizables tanto liberales como conservadoras. Los Marsh son la representación de la familia clasemediera de pueblo pequeño. ¡Ah! También es parte de la familia Shelley, la violenta y abusiva hermana pubescente de Stan.

Los Broflovski: Que incluye a Gerald (padre), Sheila (madre) y Kyle (hijo), además del pequeño Ike, un bebé canadiense adoptado. Los Broflovski son un poco más estirados que los Marsh, por ser el estereotipo de familia judía de clase media. Cuando los creadores de South Park se aburren de Randy, acuden a Gerald para dejarlo en ridículo. Sheila, por su parte, es una madre gorda, metiche y sobreprotectora, siempre lista para escandalizarse por cualquier idiotez. Kyle es un chico normal, como Stan, aunque está un poco aomplejado por ser el único niño judío en su grupo de amigos. Junto con Stan, Kyle es la voz de la razón en South Park. Su relación está basada en la amistad de los creadores de la serie.

Los McCormick: Stuart es el padre, Carol es la madre y Kenny es el hijo que muere y resurge en casi cada episodio. Los McCormick son muy pobres, lo que es fuente de humor inagotable para los creadores de la serie. Son la representación de los white trash estadounidenses. Stuart y Carol son alcohólicos, racistas y se han visto envueltos en el tráfico y producción de metanfetaminas. Kenny, más que un personaje, es un chiste recurrente. Hay otros hermanos de los que no se dice mucho, para dejar abierta la posibilidad de que la familia McCormick es muy extensa, como suelen ser las familias de white trash.

Los Cartman: Familia compuesta únicamente por la madre Liane y el hijo Eric. Eric es un sociópata racista, codicioso, egoísta, violento y traicionero (y obseso), lo que lo hace el personaje más popular de la serie. Eric representa todo lo malo que puede haber en una persona. Pero para su defensa, se puede decir que todo esto es producto de la forma en que su madre lo ha criado. Liane es una mujer promiscua que paga todos sus favores con sexo y que fue estrella de porno alemán con coprofagia y toda la cosa. Ha tenido sexo con casi todos en South Park (hombres y mujeres), pero ella misma es el padre de Eric, ya que es hermafrodita (!). Además de esto, Liane sobreprotege a su hijo y lo tiene consentido en exceso. Nunca lo ha disciplinado y cuando hace algo malo sólo le dice "Eric malito". Ella es la representación de ese tipo de mamás incapaces de educar a sus hijos.

También se podría mencionar a la familia de Leopold "Butters" Stotch (mi personaje favorito), cuyos padres son excesivamente estrictos e incomprensivos.




Consideraciones:

South Park es una serie que satiriza a la sociedad desde el punto de vista de niños de ocho años. Para que la sátira funcione, es necesario tener por lo menos a un personaje cuerdo entre tanta locura y estupidez. Este papel lo cumplen Stan y Kyle. Como vimos en las series animadas del post anterior, la idea de los padres como protectores y proveedores de sabiduría murió hacia mediados de los noventa. En vez de eso, se representa a los progenitores como personas inmaduras, estúpidas, carentes de criterio y llenas de prejuicio, ignorantes de la realidad en la que viven sus hijos.

South Park se burla de conservadores y liberales por igual, aunque son más frecuentes las mofas hacia estos últimos. La serie se burla de los ecologistas, de los defensores de los derechos animales, de los activistas de todo tipo, de los que protestan contra la guerra en Irak, de los que creen que el mismo gobierno de EUA destruyó las Torres Gemelas, etcétera. Está claro, por cierto, que Stone y Parker no creen en el calentamiento global ni que el humo de segunda mano afecta a los fumadores ni que el alcoholismo sea una enfermedad física que requiere tratamiento.

A veces South Park se vuelve medio panfletero, en el sentido en que la sátira no es suficiente y al final de cada episodio aparacen Stan o Kyle dando un discurso-moraleja y explicando a la gente lo que deben pensar, lo que a veces resulta un poco pretensioso.

Conclusiones:

El sentido del humor único de South Park marcó un cambio en las series animadas de TV, aunque su forma de representar a los padres de familia (como idiotas) ya era una tendencia generalizada en el momento en que debutó el programa. De cualquier forma, South Park se mantiene como una de las mejores comedias animadas de la historia y una de las que más ha dejado huella en la cultura contemporánea.





Sigue: una conclusión para esta larga serie de artículos.

lunes, 25 de mayo de 2009

Chávez quiere proteger al pueblo de los abusos de la prensa

Los gobernantes izquierdosos latinoamericanos no parecen cansarse de darle argumentos a la derecha para desprestigiar a toda la izquierda. Ahora Hugo Chávez (presidente de Venezuela) y Rafael Correa (de Ecuador) quieren proponer a la Unión de las Naciones de Sudamérica una instancia que proteja "a ls gobiernos de los abusos de la prensa", que es un "instrumento de la oligarquía". Checad la nota, resumida por mí a partir de la de La Jornada:


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“Cuando sea presidente de la Unasur lo voy a plantear formalmente: crear instancias que defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos de los abusos de la prensa”, dijo Rafael Correa, cuyo gobierno asumirá en julio la presidencia pro témpore de Unasur. Secundado por su homólogo venezolano, Correa prometió “sanear su país” de una prensa que describió como “corrupta, instrumento de la oligarquía” y el principal “enemigo del cambio” en ambas naciones.


“Cuenta Ecuador con todo el apoyo de Venezuela en su lucha interna contra este fenómeno que ya raya en la locura del fascismo, pero crudo, abierto, descarado, cínico”, afirmó el jefe de Estado venezolano.


Correa insistió en que un sector de la prensa sólo busca desprestigiarlo con fines políticos, y por ello ha planteado la necesidad de crear “nuevas leyes” para castigar los excesos de las empresas mediáticas.


“Uno de los mayores enemigos del cambio en América Latina es cierta prensa comprometida con los poderes fácticos que siempre han dominado nuestra región. Tenemos que enfrentar y derrotar a ese poder tan grande y tan impune”, afirmó.


La prensa puede ser derrotada “con leyes más fuertes que sancionen tanta distorsión, tanta desinformación, tanta mala fe, tanta corrupción”, puntualizó Correa.

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O séase, quieren restringir la libertad de prensa y de expresión para que nadie diga nada en contra de sus gobiernos. ¡Y el que se oponga es fascita!


Señores, aunque los medios de comunicación estén en manos de burgueses malignos, no se le puede dar al Estado el poder de restringir los contenidos, porque así podrán callar a cualquier que diga algo que no les guste. La libertad de expresión y de prensa es fundamental para la democracia, no se olvide. Si estos estadistas hacen tan bien su trabajo, la verdad saldrá a luz y no tendrán que temer a la prensa vendida. La mentira se combate con la verdad, no con mordazas.


Hay momentos en los cuales de verdad no puedo distinguir a los so-called izquierdistas de los derechistas más fanáticos. Y todo redunda en perjuicio para la gente de izquierda de verdad.


viernes, 22 de mayo de 2009

Hay que darles mierda, muchacho

NOTA DE MUCHO DESPUÉS: Dejé de trabajar en ese lugar en 2009. En retrospectiva, puedo decir que ese jefe era todo un cretino.


No diré en dónde trabajo, por aquello de las moscas, pero les puedo decir que trabajo en una editorial, en donde he recibido algunas decepciones muy feas. "Hay que darles mierda" parece ser la consigna.


Mi jefe no es un mal tipo, pero convencido que para triunfar en este mundo hay que vender mierda, porque eso es lo que quiere la gente: mierda. En la publicación noticiosa que maneja la empresa, mi jefe me dice a veces que de plano me fusile las noticias y que si no, "ponga de mi cosecha". Es decir, que mienta. En otras ocasiones, mi jefe edita las notas que redacto y les da un nuevo título para hacerlas más amarillistas. "Total, no somos el New York Times". En una revista turística hubo que poner un artículo sobre la Profecía del 2012 "La profecía que tiene en jaque a los científicos". Le dije que no se valía poner algo así, pues ningún científico del mundo se preocupa por esas cosas. "Total, no somos la revista Science...", me respondió.


Es una actitud muy mexicana y mediocre la de que "ya que no somos chingones, no tenemos que hacer las cosas bien". No es el ser chingones lo que nos permite hacer las cosas bien, es hacer las cosas bien lo que nos hace chingones, digo yo. ¿Por ser una empresa pequeña y modesta no debemos dar contenido de calidad en nuestras publicaciones?


En ocasiones he tenido que entrevistar a políticos. Mi jefe hace hincapié en que les pregunte cosas como "¿Cuál es su color favorito?" y "¿Qué apodo le decían cuando era chiquito?". "No les preguntes de política. Eso no le interesa a la gente".


Lo que me entristece es que mi jefe piensa que eso del 2012 es una vacilada, sabe que el noticioso es amarillista y opina que los políticos no sirven para nada, pero considera que para vender las publicaciones a las personas, hay que ofrecerles mierda, porque eso es lo que quieren. "En este mundo tienes que pensar en vender. Si escribes una novela, nadie te la va a comprar... Alguna día ya te cobraré este consejo".


Es triste porque ésa es la mentalidad de prácticamente cualquier comerciante de medios en el país, desde Azcárraga que decía que él hacía televisión para jodidos, hasta la televisora más pioja de provincia. Saben que hacen basura y eso es lo que le dan al público. Y así se vuelve un círculo vicioso: los medios ofrecen basura, los mexicanos se acostumbran a ella, los medios se esfuerzan menos y ofrecen basura aún peor, los mexicanos se acostumbran a ella... así hasta el infinito.


No es que la empresa en la que trabajo haga pura basura. Por el contrario, de hecho, en general las publicaciones, con excepción de una a la que detesto, son buenas para lo que son. Lo que me entristece es la actitud que se toma a veces de que no hay que hacer las cosas bien. Me entristece porque el señor no es un completo paleto, pero por otro lado se porta como un imbécil que piensa que no se debe tratar de acostumbrar al público a recibir algo mejor, sino sólo darle la mierda a la que está habituado. Me entristece que un hombre inteligente y leído como él piense que las publicaciones culturales son una pérdida de tiempo porque nadie las compra. "Tienes que cambiar tu mentalidad y pensar en vender", me dice.


Y eso no se queda en nada más publicar contenidos de poca o nula calidad. A veces, de plano se porta de manera inmoral. En una ocasión tuve que redactar una nota sobre cómo los ejidatarios de Tulum habían sido estafados por el gobierno, que les dio menos dinero del prometido por sus terrenos para la construcción de un aeropuerto. Mi jefe editó la nota cambiando por completo el significado: omitió el hecho de que los ejidatarios habían recibido menos dinero del prometido y lo hizo parecer como si la cantidad que sí recibieron fuera muy grande, y que todos estaban muy agradecidos.


"Hay que darles mierda, muchacho". ¿No es eso muy triste?

jueves, 21 de mayo de 2009

Sobre las gorditas y los gays

ATENCIÓN: EL SIGUIENTE POST CARECE DE CORRECCIÓN POLÍTICA. SI USTED ES DE AQUÉLLOS QUE PIENSAN QUE UNO DE LOS DERECHOS HUMANOS ES EL DE NUNCA SER OFENDIDO, CONSÍGASE UN BUEN ABOGADO Y VÁYASE CON ÉL A CHINGAR A SU MADRE


Damas y caballeros interesados en la cultura y en las actividades culturales de su comunidad:


¿Han notado la relación simbiótica que existe entre las gorditas y los gays? Es bien sabido que la mejor amiga de todo gay es una gordita risueña y que el mejor amigo de toda gordita es un gay cariñoso. Pero la relación no termina allí. Resulta que una vez que un gay y una gordita se encuentran y establecen la relación simbiótica, de ellos surge un sinfín de actividades y proyectos culturales.


En efecto, gays y gorditas alrededor del mundo son los responsables principales de: ciclos de cine alternativo, exposiciones de fotografía y/o pintura, colectivos de arte, jornadas culturales en las universidades, performances y, sobre todas las cosas, convenciones de anime.


¿Conoces a un gay sin gordita? ¿Conoces a una gordita sin gay? Preséntalos. De seguro redundará en beneficio para la vida cultural de tu comunidad.


martes, 19 de mayo de 2009

De lo frustrante que resulta tratar de cotorrear a alguien que no tiene cultura pop

ELLA: Hola, Maik. ¿Ya viste "Temporada de patos?"

YO: ¡Temporada de conejos!

ELLA (dudando): No... "Temporada de patos"

YO: ¡Temporada de conejos!

ELLA: ¿Estás seguro? Voy a revisar.... (se va)

YO: (suspiro)


viernes, 15 de mayo de 2009

Venga a nosotros tu reino



Pues me invitaron a participar en las jornadas culturales que organiza la Universidad Modelo. En específico, me invitaron a leer una ponencia en la mesa pánel "Novela gráfica". El evento, que iba a ser la primera semana de mayo, se pospuso. El lunes me enteré de que el evento se había reprogramado para el jueves (osea, ayer), no de parte de los organizadores, sino por otro de los invitados.


Llegué el jueves a las 4 de la tarde, teniendo en cuenta que el evento sería a las 4.30, el otro invitado llegó minutos después. No había nadie en la dirección de la Escuela de Humanidades ni en el auditorio de la universidad. Los organizadores y las autoridades llegaron justo a la hora en la que comenzaría la mesa pánel. Los invitados fueron muy pocos y la mayor parte del público estaba compuesto por las autoridades académicas, cuya presencia se aprecia y agradece, pero que siento que estaban ahí más por compromiso (que no se viera vacío el salón) que por verdadero interés en lo que íbamos a exponer.


Había preparado mi ponencia teniendo en cuenta un público que supiera lo mínimo de cómic, pero me llevé un chasco al constatar que las únicas referencias que tenían los estudiantes (acarreados, me temo) eran el "Libro Vaquero" y similares. En fin, como este trabajo me costó mucho esfuerzo y no quiero que se desperdicie, lo voy a postear a continuación:


VENGA A NOSOTROS TU REINO: 
ASPECTOS RELIGIOSOS DEL MITO DEL SUPERHÉROE EN “KINGDOM COME” DE MARK WAID Y ALEX ROSS


Kingdom Come es una novela gráfica del escritor Mark Waid y el artista Alex Ross publicada originalmente por DC Comics en 1996, en el formato de miniserie de cuatro números. Esta obra tiene como personajes a los superhéroes del Universo DC y se sitúa en una realidad alterna, en la que los héroes clásicos han envejecido y nuevas generaciones de superhumanos ocupan su lugar.


Veinte años en el futuro, Superman y otros de los grandes superhéroes se han retirado. Los seres superpoderosos ahora se cuentan por miles y forman parte de la vida cotidiana de este mundo futuro. La línea que separa a los héroes de los villanos se ha borrado, pues las nuevas generaciones de metahumanos se la pasan peleando entre sí sin tener consideración de las vidas humanas que destruyen a su alrededor. Y mientras seres con los poderes de los dioses luchan en el cielo, en la tierra los simples mortales viven entre la desesperanza y el miedo. Por causa de la lucha entre superhumanos, la totalidad del estado de Kansas se convierte en un desierto radioactivo.




Ésta es la situación en la que conocemos a Norman McCay, un pastor protestante que está perdiendo su fe. Un amigo suyo, Wesley Dodds, sufre de terribles visiones que implican el fin del mundo de una forma catastrófica. Cuando Wesley Dodds muere de edad avanzada, sus visiones le son transmitidas al pastor McCay, quien a partir de entonces deberá cargar con ellas.


McCay es entonces visitado por el Espectro, personaje que en la mitología DC es el espíritu de la venganza, la encarnación de la ira de Dios. El Espectro sabe, por las visiones de McCay, que pronto llegará un momento en que será necesario que ejecute venganza contra el responsable de un grave mal. Pero el Espectro ha perdido contacto con su lado humano y necesita de un hombre para emitir el juicio. A partir de entonces, McCay es guiado por el Espectro a través del tiempo y del espacio para presenciar los acontecimientos que componen esta historia.




Superman, después de 10 años de haber permanecido recluido en la Fortaleza de la Soledad, es convencido por la Mujer Maravilla para volver a escena y poner orden en el mundo. El regreso de Superman inspira a varios héroes, entre ellos Flash, Linterna Verde y el Hombre Halcón, para salir de su retiro y volver a la acción. Su objetivo: controlar a la caótica población de superhumanos que amenazan con destruir el mundo. Cuando McCay presencia el regreso de Superman, se permite tener esperanza de que él podrá evitar que sus visiones apocalípticas se hagan realidad, sólo para darse cuenta segundos más tarde de que son los mismos esfuerzos del Hombre de Acero lo que precipitará el Fin del Mundo.


Superman y sus aliados, la Liga de la Justicia, inician entonces una cruzada alrededor del mundo para poner en orden a los superhumanos. Aquéllos que no se alinean son encarcelados en un gigantesco gulag en lo que alguna vez fuera Kansas. Superman intenta reclutar a Batman para su cruzada, pero él, convertido en un hombre viejo que necesita de un exoesqueleto para moverse y que vigila Ciudad Gótica con un escuadrón de robots, se niega a formar parte de un grupo de arrogantes superseres que imponen su voluntad sobre la humanidad. En secreto, Batman está organizando a los Outsiders, un grupo de héroes humanos, aventureros disfrazados que no tienen superpoderes, entre los que se encuentran Flecha Verde, Canario Negro y el Escarabajo Azul.


Otra fuerza en juego es el Frente para la Liberación de la Humanidad, un grupo de supervillanos encabezados por Lex Luthor, cuyo objetivo es acrecentar la tensión entre los metahumanos de tal forma que todos se destruyan entre sí. Lex Luthor tiene bajo su poder al Capitán Marvel, a quien le ha lavado el cerebro para hacerlo creer que todos los superhumanos son malignos y que su destrucción es la única forma de salvar al mundo.


Las tensiones entre Superman y la Mujer Maravilla crecen, pues aquél piensa que los medios pacíficos y el ejemplo son las vías adecuadas para reformar a los superhumanos rebeldes, mientras ella cree que una guerra total está a punto de estallar. La incapacidad de Superman para formar un liderazgo provoca que la Liga de la Justicia decida seguir el ejemplo de la Mujer Maravilla cuando un motín en el gulag se convierte en una batalla campal entre superhumanos cuyo poder podría acabar con la vida en la tierra. Para colmo, el Capitán Marvel se presenta en medio de la batalla, impidiendo a Superman ponerle fin al conflicto. Con el objetivo de ayudar la Liga de la Justicia, los Outsiders de Batman se presentan en la batalla, pero los roces entre él y la Mujer Maravilla provocan que la guerra se vuelva un verdadero caos en el que ya nadie sabe de qué lado está.


Temiendo que la guerra entre seres de tal poder pueda destruir a la humanidad, los países miembros de las Naciones Unidas toman la decisión de atacar con poderosas bombas nucleares el epicentro de la batalla para acabar de una vez con todas con la raza de superhombres.


Es en el momento en que va a caer la bomba en que el Espectro detiene el tiempo y le pide a McCay que emita un juicio. Si la bomba cae, morirán miles de superhumanos. Si no, morirán millones de humanos. De cualquier forma es genocidio, pero ¿quién es el culpable? ¿De quién es este horrible pecado? ¿Contra quién debe el Espectro ejercer la Venganza? Y entonces… Bueno, tendrán ustedes que leer el cómic.


Los temas que explora Kingdom Come son muchos. Está el conflicto generacional entre los antiguos superhéroes con un sistema de valores maniqueo y anquilosado, incapaces de adaptarse al mundo siempre cambiante, y los nuevos metahumanos, temerarios, irresponsables y violentos. Está también la exploración del lado humano de los superhéroes, de sus sentimientos, sus pasiones, sus inseguridades y sus obsesiones. Podría también deshacerme en alabanzas para esta gran obra, por la excepcionalidad de su arte, lo rica de su trama, lo poético de su prosa, la construcción de sus personajes, etcétera. Pero el tema que discutiremos a continuación es el de la reinterpretación religiosa de los superhéroes según esta obra.




Mucho se ha dicho que los superhéroes son los descendientes directos de los héroes mitológicos, como Hércules, y que los cómics que narran sus aventuras son la fuente de nuevas mitologías. Muchas comparaciones se han hecho entre Superman y Jesucristo. Después de todo, muchos personajes de cómic tienen un origen mitológico: la Mujer Maravilla es una amazona inmortal protegida por las diosas y los poderes del Capitán Marvel vienen de los dioses mismos. Así que, de cierta manera, la idea de que los superhumanos son los nuevos dioses ha estado presente desde hace algún tiempo. Kingdom Come parte de esta idea y la reviste de un sentido no sólo mitológico, sino verdaderamente religioso.


Empecemos por el título, que se refiere a thy kingdom come, fragmento del Padre Nuestro en inglés, y que corresponde al castellano “Venga a nosotros tu reino”. La frase a su vez se refiere al fin del mundo, tras el cual llegará el Reino de Dios. La elección del título dota de un significado religioso a la obra, pues nos deja en claro que la guerra entre superhumanos en ella descrita es precisamente el Juicio Final predicho en el libro del Apocalipsis.


De hecho, la novela comienza con versos este último libro de la Biblia e imágenes que representan fuego y azufre, ángeles y demonios combatiendo sobre una tierra destruida y desolada. Las visiones que primero tiene Wesley Dodds y después Norman McCay, siempre acompañadas de versículos bíblicos, van cumpliéndose una por una a lo largo de la obra.


La pérdida de fe que sufre McCay al principio de la obra no proviene de la falta de pruebas o señales que indiquen la presencia de un poder superior, sino de que ese poder está permitiendo que se cumplan las profecías que pronostican horror y sufrimiento para la humanidad. Sabe que la Palabra de Dios es cierta y que se está cumpliendo, pero que la palabra de Dios anuncia, de forma inevitable, sufrimiento y destrucción para los seres humanos.


Es entonces cuando se aparece el Espectro. Él es, literalmente, la encarnación de la ira de Dios, de la misma manera en la que Cristo fue la encarnación de su amor. Es el espíritu de la Venganza, pero ni él puede evitar el desastre que viene, pues está facultado para el castigo del pecado y no para su preveción. El Espectro guía a McCay como Virgilio a Dante para presenciar los acontecimientos que llevarán al Juicio Final.





Los superseres, por su parte, son vistos como dioses por los humanos comunes y tienen con ellos una relación de deidad-adoradores. Superman se comporta como un dios benévolo que busca inspirar confianza en sus creyentes y convertir a los rebeldes a su bando mediante la prédica de verdad y justicia. Batman, aunque humano, también asume la actitud de un dios, en este caso, de uno terrible y vengativo que inspira temor en su pueblo, al que tiene controlado con su ejército de robots y su sistema de cámaras de seguridad que lo hacen omnisciente. La Mujer Maravilla es embajadora de la paz, pero está dispuesta, con su autoridad de diosa, a imponer la paz mediante la fuerza si es necesario. Los metahumanos de las nuevas generaciones se comportan como dioses veleidosos y egoístas que juegan con el destino de la humanidad sin que ésta les importe en lo absoluto.


Pero en general, ninguno de ellos le rinde cuentas a la humanidad. Superman nunca preguntó a los seres humanos si deseaban ser salvados y protegidos, y no reconoce sobre él ninguna autoridad humana. Los “mortales”, por su parte, están acostumbrados a que los metahumanos ocupen el papel de nuevos dioses, no se oponen, ni tienen el poder para hacerlo, y aceptan dejar el destino de su existencia en manos de los superseres.


Están también las deidades verdaderas del Universo DC, el grupo de seres llamados la Quintaesencia, compuesta por Zeus, Shazam, Highfather, Ganthet y el Mensajero de Ultratumba. También hace una aparición Orión, hijo de Darkseid, dios del mal. Otra deidad, Rama Kushna, es mencionada igualmente. Pero todos estos dioses se niegan a participar en el asunto de los mortales, temerosos de que su intervención pueda agravar las cosas.


El pastor McCay reflexiona acerca de la idea de Dios cuando se encuentra frente a la Quintaescencia: “Desde el seminario, he sido más filósofo que sacerdote. En mi iglesia predico que Dios no es una persona, sino una fuerza con muchos nombres. Nunca creí en la idea de darle un rostro físico a esa fuerza a sus agentes”. Aparte de todo lo anterior, la novela está llena de motivos religiosos, principalmente rezos e invocaciones a Dios.




Pero Kingdom Come no quiere decirnos que los superhéroes son dioses. El sentido de la obra es, de hecho, opuesto. Kingdom Come cuestiona la actitud arrogante de los metahumanos, que se atreven a pretender decidir sobre el destino de la humanidad cuando, a pesar de sus poderes, padecen de todas las debilidades y defectos humanos. Cuestiona la actitud pasiva de los mortales, que no se atreven a tomar el destino en sus manos. A estas actitudes se opone la inactividad de los verdaderos dioses, que dejan a la humanidad desamparada.


Finalmente, Kindom Come nos dice que los metahumanos no son dioses, ni ángeles, ni demonios, sino que forman parte de la humanidad y es ésta la que debe elegir su propio destino, en vez de esperar a que los seres supremos lo decidan por ella. A fin de cuentas, no son Superman, ni Batman, ni la Mujer Maravilla los protagonistas de esta historia, sino Norman McCay, un hombre sencillo en busca de esperanzas. Kingdom Come no es una teodicea, sino, al contrario, una búsqueda de lo humano en lo que parece divino.


Se debate en EUA la legalización de la marihuana

Fuente: La Jornada


Gil Kerilkowske, el zar antidrogas de la Casa Blanca, declaró nulo el concepto de guerra contra las drogas dentro de Estados Unidos, mientras se intensifica el debate político sobre el fracaso de ese concepto y en favor de la legalización de la mariguana.


La política de los últimos 25 años, centrada en enfrentar el problema de las drogas ilícitas como un asunto de seguridad pública, ha abrumado al sistema judicial y ha rebasado la capacidad de las prisiones de Estados Unidos, país que tiene la mayor tasa de encarcelación del mundo (5 por ciento de la población mundial, 25 por ciento de los encarcelados, según un cálculo). Y cada vez más expertos argumentan que, ante una crisis económica, los costos de esa guerra son insostenibles, especialmente ante la evidencia empírica de que esta estrategia no ha rendido fruto.


Jefes de policía, fiscales, jueces, ex altos funcionarios públicos y figuras internacionales como los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México, se suman al coro y califican la guerra contra las drogas como un fracaso, al tiempo que alertan sobre la necesidad de un nuevo paradigma para enfrentar el problema.


Así, mientras el gobierno de Barack Obama continúa financiando las guerras contra la droga en México y Centroamérica (Iniciativa Mérida) y Colombia (Plan Colombia) entre otros, dentro del país es cada vez más evidente que hay un cambio de óptica tanto dentro como fuera del gobierno, y hoy fue expresada por uno de los comandantes de esa guerra.


Kerilkowske, director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Droga de la Casa Blanca, declaró al Wall Street Journal que deseaba anular el concepto de guerra contra las drogas, ya que es contraproducente, y a la vez indicó un giro en la política antinarcóticos para dar prioridad al tratamiento, reducir la encarcelación y así buscar disminuir el consumo. “No importa cómo intente uno explicarle a la gente si es ‘una guerra contra la droga’ o ‘una guerra contra un producto’, la gente lo ve como una guerra contra ellos. No estamos en guerra contra la gente en este país”, dijo Kerilkowske, ex jefe de la policía de Seattle. Apuntó que aún no ha evaluado el contexto internacional.


Este cambio de política ya se había vislumbrado desde la campaña de Obama, y hace poco su gobierno anunció que las autoridades federales ya no realizarán redadas contra agencias que distribuyen mariguana para fines médicos en los 13 estados en donde los votantes aprobaron la legalización de la planta para estos usos, revirtiendo la posición del gobierno de George W. Bush.


El porcentaje del público que favorece algún tipo de legalización sigue creciendo, según encuestas recientes, alcanzando sus niveles más altos este año; más de 40 por ciento apoya la legalización de mariguana, casi el doble de hace 20 años.


“Creo que no es hora de (legalizar), pero creo que es hora de un debate… Creo que deberíamos estudiar muy cuidadosamente lo que otros países están haciendo, los que han legalizado la mariguana y otras drogas, qué efecto tuvo en esos países”, declaró Arnold Schwarzenegger hace una semana, volviéndose el político electo de más alto nivel en pronunciarse públicamente en favor de ese debate hasta ahora. Sabe que 56 por ciento de los votantes empadronados en California favorece la legalización así como imponer un impuesto a la mariguana, según un sondeo de Field Poll.


El Sacramento Bee, (periódico de la capital estatal de California) indicó en su editorial del 7 de mayo: “Dos décadas de la ‘guerra contra las drogas’ han fracasado en su intento por reducir el mercado estadunidense de drogas ilícitas. En lugar de ello, ese esfuerzo ha llenado las prisiones de la nación, mientras el mercado constante de drogas ha nutrido la violencia tanto en este país como en México. Este es el contexto en que los estadunidenses… deberían debatir interrogantes tales como la legalización de la mariguana”.


Varios de los principales periódicos del país han hecho eco de esto. Hasta la venerada revista internacional The Economist afirmó su posición hace un mes: “la guerra contra las drogas ha sido un desastre, ha creado Estados fallidos en el mundo en desarrollo, aun mientras la adicción florece en países ricos. De cualquier forma en que se mida … esta lucha ha sido antiliberal, asesina y sin sentido. Es por ello que The Economist continúa creyendo que la política menos mala es legalizar las drogas”.


Y esto también se manifiesta a nivel local. El concilio de la ciudad de El Paso aprobó una resolución que insta al Congreso federal a debatir la legalización de drogas como una opción para reducir el nivel de violencia ligada con el narcotráfico; el procurador general de Arizona, al señalar que los cárteles mexicanos recaudan entre 60 y 80 por ciento de sus ingresos sólo de mariguana, instó a los políticos nacionales a evaluar la legalización de ésta como una opción para debilitar a los narcotraficantes de ambos lados de la frontera, entre otros.


Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la organización independiente Drug Policy Alliance, ha comentado que el giro de este debate es de alguna manera parecido a lo que sucedió con las leyes de prohibición de alcohol en los años 20, cuando las mafias, y figuras como Al Capone, lucraron y generaron olas de violencia. Fue hasta 1933 cuando en medio de la Gran Depresión se anuló la prohibición y se empezó a regular y gravar el consumo de licores. Nadelmann afirma que ante la crisis económica actual, la violencia en lugares como México, y la evidencia del fracaso de la llamada guerra contra la droga, este es un momento parecido y propicio para suspender, ahora, la prohibición de la mariguana.


El columnista político de la revista Time, Joe Klein, escribió recientemente que Estados Unidos gasta 68 mil millones al año en el sistema carcelario, y un tercio de los reos cumple condenas por delitos no violentos. Se gastan otros 150 mil millones en policía y tribunales, con un 47.5 por ciento de todos los arrestos relacionados con la mariguana. Eso es muchísimo dinero, la mayoría no fondos federales, que podrían ser gastados mejor en mejores escuelas o infraestructura, o simplemente regresado al público.


Tal vez sea por dinero (un impuesto de 10 por ciento sobre la venta de mariguana rendiría en California 1.4 mil millones anuales, calculan), o por el hecho de que simplemente no funciona, que esta política fracasada sea cancelada, como fue el caso en la última Gran Depresión. Algunos argumentan que sólo así se acabará con los nuevos, y más poderosos Al Capone del siglo XXI.

¡Cochinita!

Iban dos yucatecos caminando por la calle, cuando se toparon con un puesto de cochinita. Como era medio día, a uno de ellos se le antojó mucho mucho.

-¡Vamos a comer tortas de cochinita!- dijo uno

-¡No!- exclamó el otro, temblando de miedo -Tienen influenza porcina.

-No, macho. Ya explicaron una y otra vez que no hay peligro en comer carne de puerco.

-Pues eso dicen, pero por si las dudas...

-¿Qué dudas? No hay dudas. La cocción mata al virus, si es que alguna vez estuvo en la carne, lo cual es muy improbable.

-Ya lo sé. Pero por si las dudas...

-¿Qué dudas? ¡Es una certeza! ¡Lo dicen los científicos!

-¡Bah! ¿Ellos qué saben?

El yucateco siente que se le inflaman las venas, pero luego se le ocurre una idea:

-¿Sabes? Ayer me llegó una carta de cadena que dice que la carne de cerdo, comida en los puestos de la calle, ayuda a reestablecer el equilibrio energético-magnético del cuerpo y aumenta las probabilidades de tener un hijo índigo. Los antiguos mayas lo sabían (porque los extraterrestres les dijeron) y dejaron una profecía, pero los Templarios y los Illuminati quieren encubrirlo. De hecho, todo esto del virus es una conspiración de los francmasones para que no comas puerco.

-¡Oh, Dios mío! ¡Déme cinco para llevar!

FIN

martes, 12 de mayo de 2009

Los placeres de Pan


ADVERTENCIA: ESTA ENTRADA NO ES APTA PARA MOJIGATOS QUE NO SEPAN APRECIAR EL ARTE ERÓTICO


Esta vez, para la sección de Arte tengo algunas ilustraciones eróticas que involucran faunos y doncellas. ¿Qué es un fauno? No ha de confundirse con el sátiro, aunque ambos son seres de los bosques a los que les encanta el sexo y la embriaguez. El sátiro es de origen griego, tiene cola de caballo, pies humanos y una erección perpetua:

Sátiro en un plato griego



Por otro lado, un fauno es una criatura de origen romano, tiene cuernos y patas de cabra, y orejas puntiagudas. El fauno y el sátiro comparten un rasgo por el que son apreciados por las hermosas campesinas a las que de vez en cuando sorprenden: su gran potencia sexual. Con el paso del tiempo, la imagen de los faunos se impuso en el imaginario colectivo y la de los sátiros griegos cayó en el olvido, hasta que se llegó a usar su nombre para describir a los faunos:


"Disonancia" de Franz von Stuck (1910)




Las siguientes ilustraciones son obra de un artista que descubrí por casualidad, cuyo nombre es Mark Blanton. El ilustrador describe a sus personajes como sátiros, aunque más bien son faunos. Estas ilustraciones me llamaron la atención por la gran calidad del trazo, la exactitud anatómica con la que dibuja a sus personajes y, por supuesto, porque son imágenes eróticas, que incluyen sexo explícito.




Como pueden ver, Blanton se esmera en hacer a sus personajes atractivos, tanto a las chicas, como al fauno (obviando sus patas de cabra, pero alguien habrá que las encuentre sexis). Por cierto, noten que el fauno está circuncidado, lo cual es anacrónico, pero ¿a quién le importa?


Estas imágenes me gustan por la forma en la que el artista representa el acto sexual: lo hace ver como algo sumamente placentero para ambas partes, divertido y vivificante, lo que es congruente con el origen báquico del personaje.



No olvidemos que los faunos son espíritus de la naturaleza y que no hay nada más natural que el sexo. Pero son también espíritus de la fiesta y de la música, porque hacer de un acto animal una actividad placentera requiere de arte.





La sociedad suele condenar el sexo oral, el anal y las posiciones sexuales exóticas. Este tabú lleva a que muchísimas veces se representen estas variantes del sexo como algo sucio digno solamente de los pervertidos. Mark Blanton, como los antiguos griegos y romanos, entiende estas opciones del sexo como unos elementos más del arte del brindarse placer mutuamente. En sus imágenes no hay morbo, sino verdadero erotismo.








Una orgía, originalmente, no era una simple fiesta de depravación en la que un montón de gente intercambia sus excrecencias. Las orgías eran rituales sagrados. La embriaguez y el sexo colectivo eran la forma en la que los participantes podían acercarse a los dioses. Para ellos era algo sagrado y cosa seria, pero no por ello menos placentera, sino que yo me atrevería a sospechar que lo era más, porque implicaba no sólo satisfacción física, sino espiritual.




Esa imagen (la única de una fauna hembra), me ha inspirado a escribir un cuento. A lo mejor algún día lo comparto con ustedes.




Y aquí, una a color.


Espero que hayan disfrutado de esta presentación. Mark Blanton se especializa en dibujos eróticos y en pin-ups. Su sitio está aquí. También tiene un dibujo de Leda y el Cisne que recientemente agregué a la colección. Sólo quisiera agregar que sin duda es así como los dioses quieren que pasemos nuestras vidas. Chicos y chicas: a portarse como faunos y ninfas.

lunes, 11 de mayo de 2009

¿Dónde están los comments?

No lo entiendo, de veras que no. Y me enfurece. ¿Por qué no me dejan comentarios en mis entradas? No lo entiendo, de veras. Una chica escribe en su blog cosas como "Ay, qué mal me caen las gordas" ¡Bam! 25 comentarios. Algún chistín pone en su blog "Ay, qué cagado soy" ¡KATAPLAM! 30 comentarios. Yo me echo un ensayo histórico sobre la relación entre EUA y México, ¿y qué me dan? ¡5 míseros (aunque apreciables) comentarios! Escribo sobre la crisis económica, sobre la influenza ¿y qué pasa? 5 ó 6 comentarios. A lo mucho 10. Una niña escribe en su blog "Hoy no voy a hacer nada, me voy de fin de semana, saluditos" ¡Venga! 20 comentarios. ¿QUÉ PEDO CON ESO?


Sé que están ahí, los oigo respirar... Quiero creer que alguien lee mi blog, o por lo menos se tropieza con él, porque suele haber muchas respuestas en las encuestas. (Anque bien podría ser que un mismo canalla votara 40 veces -sospecho de Ventura). Entonces, ¿por qué no me comentan? ¿Qué tengo que postear para que me comenten? ¿Pornografía? Muy bien, mañana, pondré pornografía.


Meme: Fui memeado (que feo se oye) por Kyuuketsuki. Ahora debo memear a cuatro personas más, siguiendo estas instrucciones:


1.- Ve a la cuarta carpeta en tu computadora, o donde almacenes tus fotografías
2.- Elige la cuarta fotografía de esa carpeta
3.- Explica la fotografía
4.- Escoge a 4 personas para que hagan lo mismo


Aquí está mi imagen:


Este dibujo hecho por mí representa la migraña de la que sufro. Las líneas angulares se presentan como espectros de colores danzarines que nublan mi visión. Dentro del arco, no se ve nada. No un espacio en blanco, ni una zona oscura. Es la Nada, como la Michael Ende.


Y ahora le paso la bola a ti, a ti, a ti y a ti.

viernes, 8 de mayo de 2009

Los gringos son los malos




Los mexicanos suelen entender muy poco de historia o de política, no porque sean incapaces de comprender estos temas, sino porque tienen poco interés en aprender de ellos. Ésta es una de las causas más trágicas del retraso y subdesarrollo de nuestro país. Pero hay un principio, un axioma, un dogma, sobre historia y política que a pocos mexicanos se les escapa: los gringos son los malos.


Como país, podemos seguir eligiendo gobiernos lambiscones de la superpotencia norteamericana, podemos seguir aprobando políticas que perjudican a nuestra economía y benefician a las coporaciones estadounidenses y podemos seguir consumiendo sus carísimos productos que nuestra propia gente elabora en maquiladoras locales por salarios míseros. Pero de alguna manera, a los mexicanos nunca se nos olvida: los gringos son los malos.


Son los malos en nuestro imaginario colectivo debido a los sucesos que acontecieron entre 1836 y 1848, cuando los Estados Unidos nos quitaron por la fuerza la mitad de nuestro territorio. La leyenda dice que en ese entonces México y Estados Unidos eran potencias de igual calibre, pero fue la derrota sufrida en estas guerras la que selló el destino de nuestra nación como el eterno patio trasero del Imperio Americano.


Lo cierto es que aunque sí fuimos las segundas víctimas del despiadado expansionimo americano (las primeras víctimas fueron los nativos) y que fue una acción traicionera y deplorable por parte de los EUA, México y su vecino del norte estaban lejos de tener el mismo nivel de desarrollo para ese entonces. Nuestro país había vivido en el caos y la confusión desde 1810, mientras que los Estados Unidos tenían un proyecto de nación muy sólido establecido desde el momento de la declaración de su independencia en 1776. Es decir, lo que nos hicieron los gringos fue una bajeza y un canallada, pero no podemos achacarle todos nuestros males a la pérdida de la mitad de nuestro territorio (y sospecho que todos modos no le habríamos dado un buen uso).




A lo largo de la historia de México, los Estados Unidos han intervenido en los asuntos de nuestro país. Pero no siempre con la misma política y los mismos objetivos. William H Taft, presidente de EUA de 1909 a 1913, apoyó la usurpación de Victoriano Huerta, mientras que su sucesor Woodrow Wilson, que gobernó de 1913 a 1921 condenó la participación de su país en la usurpación y apoyó a la rebelión contra Huerta.


En fin, el intervencionismo americano en los asuntos de México ha estado presente a lo largo de toda nuestra historia, y no es de a gratis que los mexicanos tengamos bien grabado en nuestros cerebros que los gringos son los malos. Pero la gente muchas veces recurre a este axioma para explicarse sucesos históricos y políticos de una manera simplona en vez de tratar de comprender su complejidad.


Un ejemplo temprano de nuestra manía de echarle a los gringos la culpa de todo sucedió en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Entre mayo y septiembre de 1942 submarinos alemanes hundieron barcos petroleros mexicanos, lo que provocó que México le declarara la guerra a las potencias del Eje.


Pero los mexicanos no estaban dispuestos a tragarse esta historia. Nos habían atacado. ¿Qué país nos ha atacado siempre? Estados Unidos. Se recurría al axioma: los gringos son los malos. Así, durante décadas muchos mexicanos (en especial nacionalistas de derechas, pero también bastantes izquierdistas despistados) han creído con fervor que los gringos malvados fueron los que hundieron los petroleros mexicanos. ¿La causa? Estados Unidos se beneficiaría de la participación de México en la guerra. ¿La prueba? ¿Cómo podrían estar submarinos alemanes en el Golfo de México?


Los que sostienen esta teoría conspiranoica ignoran algunos hechos:


1) México había roto relaciones diplomáticas con el Eje desde el ataque a Pearl Harbor, por presión de Estados Unidos, cierto, pero también por política del entonces secretario de guerra Lázaro Cárdenas, quien desde el principio había mirado con recelo hacia los gobiernos fascistas de Europa.


2) Desde entonces, México le vendía petróleo barato a los Estados Unidos para ayudarlos con la guerra. No era necesario, pues, que México le declarara la guerra a Alemania para que los gringos se hicieran con nuestro petróleo.


3) A los EUA tampoco les convenía que México perdiera petróleo de la forma en que lo hizo tras los ataques, porque así ellos perdían mucho combustible barato, y de hecho, fue con el objetivo de fastidiar a los gringos que los alemanes hicieron estos ataques.


4) Los ataques contra petroleros mexicanos continuaron después de que México le declarara la guerra a Alemania en mayo de 1942. ¿Por qué los gringos querrían seguir desperdiciando petróleo que podrían obtener a bajo costo cuando México ya formaba parte de los Aliados?


5) Claro que podía haber submarinos alemanes en el Golfo de México: los submarinos alemanes estaban por todas partes, hasta en las costas de Sudamérica.


6) Y lo más importante: se conoce el número de serie de los submarinos alemanes y el nombre de sus comandantes, además de que Alemania siempre ha aceptado que estuvo detrás de estos ataques. Por ejemplo, el submarino que hundió el Potrero del Llano era el U-564, comandado por Reinhard Suhren.




Pero los mexicanos no averiguan los hechos. Solamente se adhieren al axioma: "los gringos son los malos" y se olvidan de que los nazis eran peores.

Este axioma ha sido utilizado por los mismos gobiernos de México para desprestigiar movimientos sociales. Sabiendo que el mexicano no entiende de historia ni de política, basta con soltarle la idea de que los EUA están detrás de tal o cual movimiento para que él lo considere como una amenaza para México.


Un ejemplo claro es en relación al movimiento estudiantil de 1968. Por aquellos días el gobierno distribuyó un infame libelo titulado El Móndrigo, un supuesto diario de un supuesto miembro del Concejo Nacional de Huelga que supuestamente confesaba las supuestas conexiones entre el movimiento estudiantil y la CIA. Básicamente, el libelo decía que la CIA estaba detrás del movimiento estudiantil porque a los EUA les convenía desestabilizar a México con una revolución comunista (!!!).


Por supuesto, a cualquiera que supiera lo mínimo sobre el movimiento estudiantil era imposible engañarlo con una falacia tan descabellada, sobre todo porque se sabía y se sabe que de hecho la CIA tenía agentes infiltrados en el movimiento para espiarlo y que tanto Díaz Ordaz como Echeverría eran informantes de esa agencia (vean el documental de Canal 6 de Julio, "Tlatelolco: La conexión americana"). Pero la calumnia estaba dirigida hacia el mexicano que no entiende nada de historia y de política, el que es capaz de creer que a los EUA les convendría tener comunismo en algún lugar del planeta, el que solamente entendería que A) Los gringos están detrás del movimiento B) Los gringos son malos, ergo C) El movimiento es malo. Tristemente, funcionó en muchos casos.


Cuando se levantó el movimiento zapatista en 1994, en seguida corrió el rumor de que los zapatistas estaban controlados por los EUA, quienes conspiraban para quedarse con Chiapas de la misma forma en que se habían quedado con Texas. Desde luego la afirmación es ridícula, sobre todo teniendo en cuenta que los objetivos del EZLN contravienen los intereses de las corporaciones del país vecino y sabiendo que el gobierno de los EUA instó al gobierno de Ernesto Zedillo a acabar con la "amenaza zapatista", como se revela en el libro de William Blum, Rogue State, entre otros. Pero de nuevo, los mexicanos sólo necesitan saber que los gringos son los malos.



Conozco a una caballero que piensa que la Revolución Mexicana le fue hecha al pobre don Porfirio por culpa de los malvados gringos; que el movimiento del 68 se lo hicieron al pobre Díaz Ordaz por los malvados gringos; que Hitler nunca hizo el Holocausto, sino que ése es un invento de los malvados gringos: que al pobre Gaddafi los malvados gringos le montaron su Primavera Árabe; que a Chávez fueron los malvados quienes lo enfermaron de cáncer; que el terremoto en Japón lo provocaron los malvados gringos; que el viaje a la luna lo falsificaron los malvados gringos... En fin, ni siquiera parece preocuparle eso de que los gringos a veces estén tras causas de derecha o de izquierda, porque lo único que sabe es que los gringos son los malos.



Esta manía mexicana por echarle la culpa de todo a los gringos no es por completo infundada. Lo cierto es que los EUA le han hecho mucho daño al mundo (aunque no más que otros imperios de la historia), pero si perdemos de vista las verdaderas causas de los acontecimientos históricos y políticos y sólo recurrimos al dogma de que "los gringos son los malos", no podremos comprender la complejidad de la historia y la política, y si no nos esforzamos por comprender estas dos materias, será imposible construir una sociedad democrática.


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