Pues me invitaron a participar en las jornadas culturales que organiza la Universidad Modelo de la que soy egresado. En específico, me invitaron a leer una ponencia en la mesa pánel "Novela gráfica". El evento, que iba a ser la primera semana de mayo, se pospuso. El lunes me enteré de que el evento se había reprogramado para el jueves (osea, ayer), no de parte de los organizadores, sino por Raúl, otro de los invitados.
Llegué el jueves a las 4 de la tarde, teniendo en cuenta que el evento sería a las 4.30, el otro invitado (Raúl no pudo participar al final) llegó minutos después. No había nadie en la dirección de la Escuela de Humanidades ni el auditorio de la universidad. Los organizadores y las autoridades llegaron justo a la hora en la que comenzaría la mesa pánel. Los invitados fueron muy pocos y la mayor parte del público estaba compuesto por las autoridades académicas, cuya presencia se aprecia y agradece, pero que siento que estaban ahí más por compromiso (que no se viera vacío el salón) que por verdadero interés en lo que íbamos a exponer.
Había preparado mi ponencia teniendo en cuenta un público que supiera lo mínimo de cómic, pero me llevé un chasco al constatar que las únicas referencias que tenían los estudiantes (acarreados, me temo) eran el "Libro Vaquero" y similares. En fin, como este trabajo me costó mucho esfuerzo y no quiero que se desperdicie, lo voy a postear a continuación:
VENGA A NOSOTROS TU REINO: ASPECTOS RELIGIOSOS DEL MITO DEL SUPERHÉROE EN “KINGDOM COME” DE MARK WAID Y ALEX ROSS
Kingdom Come es una novela gráfica del escritor Mark Waid y el artista Alex Ross publicada originalmente por DC Comics en 1996 en el formado de miniserie de cuatro números. Esta obra tiene como personajes a los superhéroes del Universo DC y se sitúa en una realidad alterna, en la que los héroes clásicos han envejecido y nuevas generaciones de superhumanos ocupan su lugar.
Veinte años en el futuro, Superman y otros de los grandes superhéroes se han retirado. Los seres superpoderosos ahora se cuentan por miles y forman parte de la vida cotidiana de este mundo futuro. La línea que separa a los héroes de los villanos se ha borrado, pues las nuevas generaciones de metahumanos se la pasan peleando entre sí sin tener consideración de las vidas humanas que destruyen a su alrededor. Y mientras seres con los poderes de los dioses luchan en el cielo, en la tierra los simples mortales viven entre la desesperanza y el miedo. Por causa de la lucha entre superhumanos, la totalidad del estado de Kansas se convierte en un desierto radioactivo.
Ésta es la situación en la que conocemos a Norman McCay, un pastor protestante que está perdiendo su fe. Un amigo suyo, Wesley Dodds, sufre de terribles visiones que implican el fin del mundo de una forma catastrófica. Cuando Wesley Dodds muere de edad avanzada, sus visiones le son transmitidas al pastor McCay, quien a partir de entonces deberá cargar con ellas.
McCay es entonces visitado por el Espectro, personaje que en la mitología DC es el espíritu de la venganza, la encarnación de la ira de Dios. El Espectro sabe, por las visiones de McCay, que pronto llegará un momento en que será necesario que ejecute venganza contra el responsable de un grave mal. Pero el Espectro ha perdido contacto con su lado humano y necesita de un hombre para emitir el juicio. A partir de entonces, McCay es guiado por el Espectro a través del tiempo y del espacio para presenciar los acontecimientos que componen esta historia.

Superman, después de 10 años de haber permanecido recluido en la Fortaleza de la Soledad, es convencido por la Mujer Maravilla para volver a escena y poner orden en el mundo. El regreso de Superman inspira a varios héroes, entre ellos Flash, Linterna Verde y el Hombre Halcón, para salir de su retiro y volver a la acción. Su objetivo: controlar a la caótica población de superhumanos que amenazan con destruir el mundo. Cuando McCay presencia el regreso de Superman, se permite tener esperanza de que él podrá evitar que sus visiones apocalípticas se hagan realidad, sólo para darse cuenta segundos más tarde de que son los mismos esfuerzos del Hombre de Acero lo que precipitará el Fin del Mundo.
Superman y sus aliados, la Liga de la Justicia, inician entonces una cruzada alrededor del mundo para poner en orden a los superhumanos. Aquéllos que no se alinean son encarcelados en un gigantesco gulag en lo que alguna vez fuera Kansas. Superman intenta reclutar a Batman para su cruzada, pero él, convertido en un hombre viejo que necesita de un exoesqueleto para moverse y que vigila Ciudad Gótica con un escuadrón de robots, se niega a formar parte de un grupo de arrogantes superseres que imponen su voluntad sobre la humanidad. En secreto, Batman está organizando a los Outsiders, un grupo de héroes humanos, aventureros disfrazados que no tienen superpoderes, entre los que se encuentran Flecha Verde, Canario Negro y el Escarabajo Azul.
Otra fuerza en juego es el Frente para la Liberación de la Humanidad, un grupo de supervillanos encabezados por Lex Luthor cuyo objetivo es acrecentar la tensión entre los metahumanos de tal forma que todos se destruyan entre sí. Lex Luthor tiene bajo su poder al Capitán Marvel, a quien le ha lavado el cerebro para hacerlo creer que todos los superhumanos son malignos y que su destrucción es la única forma de salvar al mundo.
Las tensiones entre Superman y la Mujer Maravilla crecen, pues aquél piensa que los medios pacíficos y el ejemplo son las vías adecuadas para reformar a los superhumanos rebeldes, mientras ella cree que una guerra total está a punto de estallar. La incapacidad de Superman para formar un liderazgo provoca que la Liga de la Justicia decida seguir el ejemplo de la Mujer Maravilla cuando un motín en el gulag se convierte en una batalla campal entre superhumanos cuyo poder podría acabar con la vida en la tierra. Para colmo, el Capitán Marvel se presenta en medio de la batalla, impidiendo a Superman ponerle un fin al conflicto. Con el objetivo de ayudar la Liga de la Justicia, los Outsiders de Batman se presentan en la batalla, pero los roces entre él y la Mujer Maravilla provocan que la guerra se vuelva un verdadero caos en el que ya nadie sabe de qué lado está.
Temiendo que la guerra entre seres de tal poder pueda destruir a la humanidad, los países miembros de las Naciones Unidas toman la decisión de atacar con poderosas bombas nucleares el epicentro de la batalla para acabar de una vez con todas con la raza de superhombres.
Es en el momento en que va a caer la bomba en que el Espectro detiene el tiempo y le pide a McCay que emita un juicio. Si la bomba cae, morirán miles de superhumanos. Si no, morirán millones de humanos. De cualquier forma es genocidio, pero ¿quién es el culpable? ¿De quién es este horrible pecado? ¿Contra quién debe el Espectro ejercer la Venganza? Y entonces… Bueno, tendrán ustedes que leer el cómic.
Los temas que explora Kingdom Come son muchos. Está el conflicto generacional, entre los antiguos superhéroes con un sistema de valores maniqueo y anquilosado, incapaces de adaptarse al mundo siempre cambiante, y los nuevos metahumanos, temerarios, irresponsables y violentos. Está también la exploración del lado humano de los superhéroes, de sus sentimientos, sus pasiones, sus inseguridades y sus obsesiones. Podría también deshacerme en alabanzas para esta gran obra, por la excepcionalidad de su arte, lo rica de su trama, lo poético de su prosa, la construcción de sus personajes, etcétera. Pero el tema que discutiremos a continuación es el de la reinterpretación religiosa de los superhéroes según esta obra.

Mucho se ha dicho que los superhéroes son los descendientes directos de los héroes mitológicos, como Hércules, y que los cómics que narran sus aventuras son la fuente de nuevas mitologías. Muchas comparaciones se han hecho entre Superman y Jesucristo. Después de todo, muchos personajes de cómic tienen un origen mitológico: la Mujer Maravilla es una amazona inmortal protegida por las diosas y los poderes del Capitán Marvel vienen de los mismos dioses. Así que de cierta manera, la idea de que los superhumanos son los nuevos dioses ha estado presente desde hace algún tiempo. Kingdom Come parte de esta idea y la reviste de un sentido no sólo mitológico, sino verdaderamente religioso.
Empecemos por el título, que se refiere a thy kingdom come, fragmento del Padre Nuestro en inglés, y que corresponde al castellano “Venga a nosotros Tu Reino”. La frase a su vez se refiere al fin del mundo, tras el cual llegará el Reino de Dios. La elección del título dota de un significado religioso a la obra, pues nos deja en claro que la guerra entre superhumanos en ella descrita es precisamente el Juicio Final predicho en el libro del Apocalipsis.
De hecho, la novela comienza con versos este último libro de la Biblia e imágenes que representan fuego y azufre, ángeles y demonios combatiendo sobre una tierra destruida y desolada. Las visiones que primero tiene Wesley Dodds y después Norman McCay, siempre acompañadas de versículos bíblicos, van cumpliéndose una por una a lo largo de la obra.
La pérdida de fe que sufre McCay al principio de la obra no proviene de la falta de pruebas o señales que indiquen la presencia de un poder superior, sino de que ese poder está permitiendo que se cumplan las profecías que pronostican horror y sufrimiento para la humanidad. Sabe que la Palabra de Dios es cierta y que se está cumpliendo, pero que la palabra de Dios anuncia, de forma inevitable, dolor para los seres humanos.
Es entonces cuando se aparece el Espectro. Él es, literalmente, la encarnación de la ira de Dios, de la misma manera en la que Cristo fue la encarnación de su amor. Es el espíritu de la Venganza, pero ni él puede evitar el desastre que viene, pues está facultado para el castigo del pecado y no para su prevenir. El Espectro guía a McCay como Virgilio a Dante para presenciar los acontecimientos que llevarán al Juicio Final.

Los superseres, por su parte, son vistos como dioses por los humanos comunes y tienen con ellos una relación de deidad-adoradores. Superman se comporta como un dios benévolo que busca inspirar confianza en sus creyentes y convertir a los rebeldes a su bando mediante la prédica de verdad y justicia. Batman, aunque humano, también asume la actitud de un dios, en este caso, de uno terrible y vengativo que inspira temor en su pueblo, al que tiene controlado con su ejército de robots y su sistema de cámaras de seguridad que lo hacen omnisciente. La Mujer Maravilla es embajadora de la paz, pero está dispuesta, con su autoridad de diosa, a imponer la paz mediante la guerra si es necesario. Los metahumanos de las nuevas generaciones se comportan como dioses veleidosos y egoístas que juegan con el destino de la humanidad sin que ésta les importe en lo absoluto.
Pero en general, ninguno de ellos le rinde cuentas a la humanidad. Superman nunca preguntó a los seres humanos si deseaban ser salvados y protegidos, y no reconoce sobre él ninguna autoridad humana. Los “mortales”, por su parte, están acostumbrados a que los metahumanos ocupen el papel de nuevos dioses, no se oponen, ni tienen el poder para hacerlo, y aceptan dejar el destino de su existencia en manos de los superseres.
Están además, las deidades verdaderas del Universo DC, el grupo de seres llamados la Quintaesencia, compuesta por Zeus, Shazam, Highfather, Ganthet y el Mensajero de Ultratumba. También hace una aparición Orión, hijo de Darkseid, dios del mal. Otra deidad, Rama Kushna, es mencionada también. Pero todos estos dioses se niegan a participar en el asunto de los mortales, temerosos de que su intervención pueda agravar las cosas.
El pastor McCay reflexiona acerca de la idea de Dios cuando se encuentra frente a la Quintaescencia: “Desde el seminario, he sido más filósofo que sacerdote. En mi iglesia predico que Dios no es una persona, sino una fuerza con muchos nombres. Nunca creí en la idea de darle un rostro físico a esa fuerza a sus agentes”. A parte de todo lo anterior, la novela está llena de motivos religiosos, principalmente rezos e invocaciones a Dios.

Pero Kingdom Come no quiere decirnos que los superhéroes son dioses. El sentido de la obra es, de hecho, opuesto. Kingdom Come cuestiona la actitud arrogante de los metahumanos, que se atreven a pretender decidir sobre el destino de la humanidad cuando, a pesar de sus poderes, padecen de todas las debilidades y defectos humanos. Cuestiona la actitud pasiva de los mortales, que no se atreven a tomar el destino en sus manos. A estas actitudes se opone la inactividad de los verdaderos dioses, que dejan a la humanidad desamparada. Finalmente, Kindom Come nos dice que los metahumanos no son dioses, ni ángeles, ni demonios, sino que forman parte de la humanidad y es ésta la que debe elegir su propio destino, en vez de esperar a que los seres supremos lo decidan por ella. A fin de cuentas, no son Superman, ni Batman, ni la Mujer Maravilla los protagonistas de esta historia, sino Norman McCay, un hombre sencillo en busca de esperanzas. Kingdom Come no es una teodicea, sino, al contrario, una búsqueda de lo humano en lo que parece divino.