viernes, 1 de enero de 2010

Sobre el papel de la Intelligentsia en la transformación de la sociedad



He estado reflexionando un poco sobre las condiciones que serían necesarias para lograr en nuestra comunidad un cambio a nivel cultural e intelectual que, sin duda, sería necesario antes de pensar en cualquier revolución real o hipotética.

  1. El arte, el cine, la literatura y la música en México tienen una larga tradición como medios de denuncia. Esto ya no es suficiente. Con tantas obras que nos muestran lo jodido que está México la gente ya hasta se acostumbra. No basta con denunciar lo que está mal, es necesario pasar a la propuesta, a proponer nuevas formas de organizar la sociedad.  Y estas nuevas formas no deben ser sueños guajiros, sino que necesitan basarse en profundos conocimientos de la historia, la sociedad y la economía. Lo que me lleva al siguiente punto...

  2. México tiene y ha tenido grandes intelectuales. Pero ya no basta tener intelectuales que den su opinión en unos pocos medios (a los que nadie hace caso). México necesita filósofos, y por filósofos no quiero decir gente que se la pase pensando en la inmortalidad del cangrejo en una cantina, sino individuos y grupos que planteen nuevos sistemas de pensamiento, nuevas formas de comprender y reorganizar la realidad social. ¿Acaso no puede haber un Claude Levi-Strauss, o un Noam Chomsky o un Umberto Eco mexicano?



Ahora me dirán: "Eso está muy bien, Ego, pero ¿qué haces tú para ganarte el derecho de hacer estos reclamos?" Y tienen razón: yo no hago nada. Pero quiero crecer. Creo que todo individuo o grupo debe pasar por los siguientes pasos de formación si quieren llegar a transformar la realidad (hay que tener en cuenta que pasar al siguiente nivel implica seguir practicando los anteriores):

  1. Concientización: El individuo (o grupo) se empapa de información y, a través de lecturas y vivencias se va formando una conciencia social. No hay que menospreciar ningún conocimiento que nos pueda servir.

  2. Denuncia y difusión: El individuo (o grupo) utiliza los medios a su alcance para denunciar la injusticia social y promover la concientización entre otras personas. No se trata sólo de hacer ver lo que anda mal con el mundo, sino también difundir las buenas ideas y las acciones de quienes las llevan a cabo. Divulgar el conocimiento en general ya es algo bueno en sí mismo.

  3. Propuesta: El individuo (o grupo) plantea cuáles son las reformas concretas que se necesitan para transformar la realidad social. Hay que planear las cosas con calma.

  4. Acción: El individuo (o grupo) pone en marcha las acciones necesarias para llevar a cabo estas reformas.

Yo, siendo aún joven e ignorante, me encuentro apenas pasando a la etapa dos, y probablemente nunca tenga la capacidad de proponer algo nuevo. Pero quizá las ideas aquí expresadas inspiren a alguien en verdad inteligente y capaz para dar los pasos necesarios y ayudar a construir la realidad que necesitamos.

Sólo quiero agregar un mensaje a todos los artistas, intelectuales y aspirantes a artistas e intelectuales de Mérida y de México, y que me parece una idea fundamental en cuanto al papel que debe desempeñar la intelligentsia en los cambios de la sociedad:


¡MENOS BOHEMIA Y MÁS ILUSTRACIÓN!

3 comentarios:

Raúl H. Pérez dijo...

Buen texto y gracias por tus palabras en mi blog, hermano. Nos vemos en el 2010.

El Ciudadano X dijo...

Cuando mencionas que el cine es un medio de expresión y denuncia, no puedo evitar pensar en "los olvidados " de Buñuel, y también Rojo Amanecer (cuya denuncia aparece tardíamente) incluso en "nosotros los Pobres" y pienso en la fuerza de mostrar la realidad, aunque no sirva pa'na' como dice mi negra.
Por lo demás, creo estar iniciando ya el punto 3, aunque dudo que mis propuestas tengan eco, no importa continuaré proponiendo.
Finalmente solo deseo manifestarte mi envidia (de la buena) por vivir en la Blanca, Magica y Fantástica Mérida.
Un abrazo

Ego dijo...

Gracias, amigos. En México tenemos un cine que retrata la realidad y provoca indignación y coraje, pero también es necesario un cine (y música, arte y literatura) que inspire a hacer el cambio.

Claro, en primer lugar, el arte no tiene la obligación de ser vehículo de ideas sociopolíticas, pero hay muchos que ahn elegido este camino y a ellos va dirigida esta sugerencia.

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