lunes, 8 de febrero de 2010

James Lawson: Enseñanzas de un revolucionario


El pasado jueves 4 de frebrero, Mérida tuvo el honor de recibir a James Lawson, activista en contra de la segregación en EUA y colaborador de Martin Luther King. Lawson dirigió una plática sumamente interesante a la que por desgracia acudieron pocos habitantes de la ciudad y sí muchos reporteros foráneos. Digo que es una lástima porque bien les habría hecho a muchos meridanos escuchar lo que Lawson tenía que decir, en especial a los activistas locales.


La plática giró en torno al movimiento de estudiantes negros de Nashville, Tennessee, en contra de la segregación. A veces uno lee o escucha sobre estos movimientos y se hace a la idea de que fueron espontáneos, como si de pronto se diera una convulsión que cambia la historia, cuando en realidad hubo muchos meses de preparación antes de pasar a la fase activa que trajo cambios profundos en la sociedad estadounidense.


Lawson insistía mucho en la importancia de la disciplina en el activismo no violento. Había mucha preparación y entrenamiento. Los que aceptaban participar se preparaban psicológicamente para enfrentarse a insultos, vejaciones y abusos, y a nunca responder a ellos con violencia. Sólo a los que estaban de verdad comprometidos y dispuestos a correr los riegos necesarios se les dejaba participar en el movimiento.


Antes de salir a las calles, los estudiantes ya tenían fijos unos obejtivos y un plan para llevarlos a cabo. Se fijaban primero metas pequeñas, de índole local, para luego proceder cada vez a metas de mayor alcance. Es decir, no agarraron un día y dijeron: "Ea, nos vemos en el monumento para marchar contra la segregación y ha luego vemos que hacemos". No. Ellos lo hicieron bien.


Su primer objetivo eran las cafeterías en las que se les impedía la entrada a la gente de color. De modo que un día, los muchachos salieron y, en silencio, sin hacer desmanes, entraron a una de esas cafeterías, se sentaron y ordenaron. Obviamente, los empleados no los quisieron atender y les pidieron que se marcharan, pero ellos no lo hicieron, simplemente se sentaron tranquilamente y esperaron a que los atendieran. Los empleados se vieron obligados a cerrar la cafetería.


Los muchachos se comportaron de forma absolutamente civilizada (contra la incivilidad que implica el racismo) y adoptaron un estricto código de vestuario, para que nadie dijera que eran un montón de desarrapados.


O sea, ellos no salieron gritando consignas, ni empezaron a mentarle madres a nadie, ni andaban todos andrajosos ("porque los que no están andrajosos son fresas y los fresas son el enemigo, maistro") ni se pusieron a protestar por cosas que no venían al caso, ni portaban efigies de gente que no tuviera nada que ver con lo que estaban haciendo ellos en ese momento.


A partir de aquel día el movimiento empezó a crecer. Más y más jóvenes, y aún personas de todas las edades, se unieron a él. Cada paso era planificado con anterioridad y las consecuencias eran calculadas. Sabían que tarde o temprano los arrestarían y tenían planeado qué hacer cuando ello sucediera. Por eso, cuando un grupo era detenido por la policía, otro, de reserva, salía a la calle y entraba a ocupar espacios en cafeterías. Y nunca respondieron a la violencia con violencia: no le tiraron adoquinazos a los policías, ni pintarrajearon las paredes, ni le pintaron el dedo a nadie.


Tenían un objetivo claro y alcanzable a corto plazo: acabar con la segregación en las cafeterías. No se andaban con "¡Hay que acabar con capitalismo, loco!", que igual y sí pensaban en ello, pero a sabiendas de que lo que podían lograr en ese momento era lo que tenían a la mano. Después del primer arresto el movimiento se ganó la simpatía no sólo de los negros, sino de los blancos por igual y en poco tiempo la ciudad estuvo sitiada por los manifestantes, los cuales, repito, hacían todo en orden. Finalmente, el alcalde de Nashville se vio obligado a reconocer que la segregación en las cafeterías era inmoral. Los muchachos lograron su objetivo.


¿Qué seguía? Eliminar la segregación de los restaurantes, cines, teatros, salas de espera, parques, bebederos de agua, etc... ¿Y después? Eliminarla de todos los ámbitos de la vida estadounidense. Pero un primer paso estaba dado. Una revolución había comenzado.


¿Acaso no podríamos aprender de ellos?

10 comentarios:

Balam Mandos dijo...

¿Educar a la masa?

Esos chicos tienen un objetivo claro, y son afectados de la misma manera (segregación por factor racial). Las protestas en México (¿hay?) no tienen un objetivo claro, y los participantes son afectados por el problema/s de distintas formas, p.e: el aumento a la gasolina para un estudiante de uni publica, un campesino, una ama de casa y un oficinista snob son distintos, todos están en desacuerdo pero son afectados de manera distinta, mientras que para los mas jodidos es una herida mortal, para los mas ricos es algo para lo que no hay que exagerar, así que no participan en la huelga de hambre.

¿Como haces entender a la gente que se los están haciendo pendejos? ¿de verdad les importa? ¿y el fútbol donde queda en todo esto?. Hay mas preguntas que respuestas :3

N. dijo...

Me gustó mucho este artículo. Siempre me ha gustado mucho estudiar los movimientos afro-americanos, lo que lograron y lo que todavía tienen que lograr.

Inclusive, el miedo y desprecio al rap es parte de todo esto. Incomprensión, racismo, tonterías.

Pero como dices aquí: la organización, la civilidad, las metas claras y progresivas. Eso necesitamos.

Ficciones arte dijo...

Organización en México? uff.... por cierto me hubiese encantado estar en esa conferencia. saludos

Kyuuketsuki dijo...

CLAP, CLAP, CLAP.

Odio la onomatopeya de aplausos pero éste post lo merece. Uno de mis grandes favoritos de ahora en adelante. Justo a esta clase de personas es a las que de verdad admiro: liberales que no son como los que leíste en mi último post, sino gente de verdad comprometida con una causa, y sobre todo, realista, que sabe que se necesita avanzar poco a poco. Tienes toda la razón, ojalá aprendiéramos de ese movimiento. Nos hace mucha falta.

P.D. Estoy haciendo alharaca en twitter para que saques una cuenta. Te vamos a presionar, jojo. Advertido estás.

Eleutheria Lekona dijo...

Mas con todo y el orden de su resistencia, ésta no dejó de ser objeto de represión (baste recordar el “bloody sunday”).

Y algo muy similar ocurrió con Gandhi (que, en parte, inspiró la lucha de Luther King). El de Gandhi fue un movimiento pacifista, ordenado y que prescindió de las armas. El movimiento, finalmente, tuvo éxito, pero el costo en vidas (la propia vida de Gandhi) fue alto. Y justa es ésta una de las características de la resistencia pasiva: es una herramienta efectiva, pero lenta y no siempre sale bien librada de los embates de aquellos a quienes se opone. En cuanto a la resistencia pasiva y –en honor a la verdad- hay que decir también que el gran ideólogo que está detrás de todo ésto -cuyas obras te recomiendo, si no es que las has consumido ya- es, indubitablmente, Henry David Thoreau: "La Desobediencia Civil" y "Walden”, obras torales de su pensamiento, asaz inspiradoras. La premisa de Thoreau es simple: preconizar el desacato civil cuando las leyes de los gobiernos atentan contra las justicia y libertad.

Acá hallarás una versión digital de “La Desobediencia Civil” de Thoreau:

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/desobediencia/desobediencia.html

Por cierto, la Resistencia Civil Pacífica en general y el movimiento de las adelitas, en particular, están fuertemente inspirados por los movimientos liderados por Gandhi y por Luther King. Desde luego, la prensa oficial de éste país siempre se esforzará por presentarlos como movimientos de gente desordenada y, por otro lado, el temperamento del mexicano no puede evitar imprimirle cierto aire de relajación.

De todo esto hay una lección que la Historia apuntala con claridad: aún en el orden se puede ser objeto de represión y a nuestras sociedades les falta mucho para entender que el “Divide et Impera” es una muy poderosa arma con la que los gobiernos sofocan los movimientos opositores, más –claro- la prensa. No creo, por ejemplo, que ni los británicos ni los estadounidenses de aquel entonces (su prensa) hayan narrado tales revueltas con base en la verdad. Seguramente, los supremacistas y los conservadores concebían a los indios y a los afroamericanos como cáfila de revoltosos. Las sociedades tienen que dar grandes saltos para aceptar los movimientos populares.

Yo creo que de todo movimiento popular se aprende algo (no creo que sea privativo de éste movimiento que tanto tú admiras). Ellos, en efecto, no lucharon contra el sistema económico capitalista, pero no veo por qué ello deba de ser una razón para que no lo hagamos ahora.

Muy buen post, lo único que estuvo raro fue el comentario sobre “lo andrajoso”.

Cierro mi comentario con un pensamiento de Luther King que una vez refrescara en mi blog:

“Nosotros nos tendremos que arrepentir en esta generación, no sólo de las palabras odiosas y las acciones de la gente malvada, sino también del aterrador silencio de la gente buena”.

SALUDOS, Eleutheria.

Ego dijo...

@ Eleutheria: Como siempre te agradezco la visita al blog y los comentarios. Por favor, no creas que las breves y ácidas acotaciones que hago al relato de James Lawson se basan en algún prejuicio que tenga contra los movimientos sociales en nuestro país o que esos prejuicios estén basados en la percepción que de estos movimientos tenga debido a la manipulación de la prensa oficialista.

Me basé en las marchas y manifestaciones en las que yo mismo he participado en Mérida: las marchas contra el alza a los precios del transporte público y las manifestaciones multitudinarias que se hicieron contra la presencia del asesino de masas George W Bush en nuestra tierra (misma que terminó con brutal represión, por cierto).

En dichas manifestaciones se perdía de vista el objetivo y de repente los participantes se andaban con cosas que no venían al caso, como fue sitiar un McDonalds o ir a mentarle madres a los sacerdotes de la Catedral. OK, la Iglesia y McDonalds son entes malignos contra los que hay que luchar, pero ése no era el momento ni el lugar, y no todos los manifestanes que allí estaban compartían necesariamente esa forma de sentir.

Algo que los que organizan marchas en contra de injusticias es que no necesariamente los que están de acuerdo con el objetivo de la marcha comparten todos los aspectos de una ideología. Es decir, para saber que Bush es un hijo de puta porque mata niños iraquíes para obtener petróleo, no se necesita odiar a la religión Católica. Si convicaste una manifestación en contra del alza en el transporte público es una falta de respeto, a parte de un error estratégico, convertirla en una marcha por otra cosa.

En cuanto a lo de los andrajosos, pos es la mera verdá: por lo menos aquí en Mérida. En una ocasión fui a un evento por el Día d la Tierra y los chavos que allí estaba no dejaron d mirarme feo porque iba "bien vestido". Y así hay muchos ejemplos. La cultura "laternativa" y la justicia social parece haber sido monopolizada por los pandros en Mérida.

Ok, no por andar pandrosos deben ser menospreciados (yo mismo soy bastante desaliñado), ni por mentar madres, pero, repito, esos son errores estratégicos que en nada ayudan a desmentir la campaña de desprestigio que los medios oficialistas hacen contra los movimientos sociales.

¡Claro que hay que luchar contra el capitalismo! Pero la cosa no es empezar convocando a una marcha por una cosa y convertirla en otra. En primera porque con esa marcha no vas a abolir en capitalismo, pero en cambio sí puedes lograr objetivos más modestos. En segunda porque hay que ir poco a poco con las personas a quienes se va concientizando: puedes convencer a la gente de que el alza a los precios del transporte es injusta y persuadirla de unirse a una manifestación, pero costará más trabajo hacerla entender de que el origen de estos males es el capitalismo; mejor deja eso para otro momento.

Ego dijo...

@Kyuu: No, eso no pasará.

Victonik dijo...

Bien dicho, se entiende y se respeta, pero por lo mimso no debe quedar sólo en blogs, hay que opinar en las asambleas, y ya ahí de nosotros si no quieren hacer caso.
Por cierto, es completamente comprensible cuando hablas de los "junkies" (entiendasé, en su mayoría: tamborileros, seudojipis, faroles, cuyo modo de vida suele ser la droga y usan estos movimiento como pretexto para ligar y andarse metiendo de cosas); personalmente creo debemos respetar sus decisiones, pero si estoy criticandolos en cuánto a ésto, es que sí están perjudicando nuestras pugnas sociales más que ayudando. Y definitivamente debemos ser más estratégicos. Felicidades por tu blog.

Creacionismo: "VETE A CASA" dijo...

Gracias por el post estuvo muy bueno, y pues la verdad si deberiamos de aprender mucho de estas personas, ya que nos dan el claro ejemplo de poner la otra mejilla, ojala mas jovenes fuesemos de esa manera y los cambios derian abrumadores.

Viejo Verde en Sodoma dijo...

"claro que hay que luchar contra el capitalismo" y cuando el capitalismo sea derrotado, sera sustituido con una dictadura comunista? El peor de los errores estratégicos es pretender un remedio peor que la enfermedad.
No al genocida de Bush pero si al multiasesino sadico del Che Guevara?

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