viernes, 8 de octubre de 2010

¿Estudio o trabajo?


-Maestro,- me dijo el muchacho -¿usted cree que me conviene dejar de estudiar y ponerme a trabajar?

Me conmovió que me preguntara. Mis alumnos suelen hacerme preguntas sobre la vida y supongo que eso es porque confían en mí, aunque muchas veces me parece una responsabilidad muy grande tratar de darles una respuesta. Para responderle, pensé en mi caso personal: cómo, teniendo un  largo currículo (sin presumir) me había sido difícil encontrar trabajo decente.

-Pues mira, las cosas han cambiado. Antes una persona que sólo tenía secundaria o prepa podía arreglárselas más o menos bien. Ahora tienes que tener por lo menos maestría para pensar en un trabajo redituable. Si consigues chamba ahora, vas a tener dinero para resolver tus problemas y datre una buena vida para un joven, pero no vas a poder pasar de ahí.

-Es que me están ofreciendo trabajo en el gobierno.

"Eso cambia la cosa", pensé -¿Qué trabajo?

-En el Ayuntamiento, en Relaciones Públicas. Me están ofreciendo $12,000 a la quincena.

"Mierda", pensé, "Yo tengo cinco empleos y no gano eso al mes, cuando me va bien" -¿Y supongo que te lo está ofreciendo un pariente o un conocido?

-Sí, es el que era mi manager en la agencia de modelos. Es amigo de Angélica Araujo [alcaldesa del PRI, por supuesto], y cuando ella subió pos le dio chamba. Es muy buena palanca.

¿Y pues qué le iba a decir? ¿Que se esfuerce por terminar sus estudios y se parta la madre sin saber que tendrá un ingreso seguro para mantener a su familia? ¿O que tome la oportunidad de hacer un trabajo que no le requerirá mucho esfuerzo y que le pagará carretadas de dinero?

Sólo pude decirle que un gobierno se acaba y que no puede depender siempre de sus palancas. Débilmente, sin esperanza, lo conmité a no ser parte de aquello que tiene jodido al país.

Al día siguiente, no volvió a clase.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La clase de ayer


Sin preparar dinámicas rebuscadas, sin llevar toneladas de material audiovisual interactivo, sin recurrir a teorías psicopedagógicas pretensiosas, sin más apoyo que el del pintarrón y los plumones, ayer me eché como hora y media contándole a mis alumnos la historia de la Conquista, desde que Colón llegó a América hasta que colgaron a Cuautémoc.

Mis alumnos siguieron cada detalle de la historia; se rieron con mi imitación del acento español, se emocionaron con la victoria azteca en la Noche Triste, se indignaron con las matanzas de Cortés... Al final, hasta me aplaudieron. Algunos se acercaron a decirme “qué clase tan chingona”; uno de ellos me dijo que era la mejor clase de Historia que había tenido en su vida.

A veces, esta profesión tiene sus recompensas...


lunes, 4 de octubre de 2010

Contrato Social


Queridos siervos:

YO, Señor Feudal, exijo de VOSOTROS, siervos que vivís en mi feudo, que me obedezcáis de forma absoluta y que, para que yo no tenga que trabajar y pueda dedicarme a la administración del feudo, me etrenguéis un jugoso porcentaje de lo que producís en vuestros campos cultivados si sóis campesinos, o en vuestros talleres si sóis artesanos, además de que me paguéis un tributo por el derecho de usar los puentes, caminos y molinos construidos por mí. Además, debéis pagar el diezmo a la Santa Madre Iglesia, de lo cual yo me encargaré que cumpláis.

Estaréis sujetos a las leyes que yo decrete, no podreís dejar jamás el feudo a menos que obtengáis permiso expreso de mi persona, y yo tendré derecho de vida y muerte sobre vosotros. Además, me reservo el privilegio de hacer uso del derecho de pernada, según el cual se me permitirá desvirgar a las mujeres que contraigan nupcias, antes de yacer con sus maridos.

A cambio, amados siervos, me comprometo a impartir justicia en todo el feudo y a no dejar crimen impune. Mi ejército os guardará de los bárbaros (visigodos, ostrogodos, vándalos, etcétera) que asolan tierras vecinas. Y, en caso de una invasión, mi castillo y fortines os guarecerán a todos para resistir el asedio.

Además, mi castillo hará las veces de granero para que en caso de crisis alimentaria, causada por sequía, helada o cualquier otra catástrofe natural, para que ninguno de mis amados siervos padezca de hambres.

Atte.

Don Felipe de Calderón e Hinojosa, Señor Feudal.

_____________________________

Estimadísimo Señor Feudal:

Váyase a chingar a su re-puta madre. ¿De qué justicia está hablando usted? Desde hace mucho tiempo que los delincuentes cometen toda clase de entuertos y está en chino que veamos la impartición de su dichosa justicia. En este pinche feudo le va mejor a quien comete delitos que a quien trabaja honestamente

Su ejército no nos protege de los bárbaros (a quienes nosotros llamamos "narcos"), sino, antes bien, nos joden tanto o peor que ellos. Y no hemos visto que usted abra las puertas de su castillo o sus fortines para guarecernos, sino que más bien nos anda poniendo de carne de cañón en sus escaramuzas.

Estamos en crisis alimentaria, Señor Feudal, ¿dónde está lo guardado en el granero? Por lo que hemos visto, usted está disfrutando de lo que hemos cosechado por años y, mientras morimos de hambre, sus cortesanos se siguen dando banquetes. ¡Qué poca madre! Además, los pinches caminos, puentes y molinos están todos dados en la madre, no ya digamos las escuelas y los hospitales.

¿Pagarle a la Iglesia? Me jodí. No los veo predicando la palabra del Señor, sino engordando, enriqueciéndose y haciendo no-sé-qué con los monaguillos. Hasta parece que la Iglesia en este feudo no es más que un reflejo de las descomposición que corroe todas las otras instituciones. Y no más quiero ver que trate de meterse en nuestra vida sexual también con su "derecho de pernada", que nos pasamos por los huevos.

En pocas palabras, mientras nosotros seguimos sujetos a sus leyes, usted no cumple con su parte del trato. Más que nuestro lord, se está pareciendo cada vez más a un bufón. Por tanto, como no le debemos nada, a partir de este momento los siervos del feudo desconocemos dicho trato y lo mandamos a chingar a su madre. Aténgase usted a las consecuencias.

Atte. Sus ex-siervos.

viernes, 1 de octubre de 2010

Test del buen mexinaco

¿Es usted un buen mexicano patriotero, futbolero, chelero, taquero y guadalupano? Intente contestar el siguiente test:


1.- ¿De las siguientes imágenes, cuál lo indigna y ofende más? ¿Cuál cree que resulta un mayor insulto contra su patria?


¿Ésta?





¿O ésta?






¿Ésta?







¿O ésta?





¿Que qué significan sus resultados? Si no entendió de qué iba la cosa, ni vale la pena tratar de explicarle.









[Dos de Octubre no se olvida]

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