miércoles, 24 de febrero de 2010

Hugo Zemelman: Capitalismo y Educación



El pasado doce de enero tuve la oportunidad de asistir a una plática que el Dr. Hugo Zemelman, eminente sociólogo chileno, dio en la Facultad de Economía de la UADY. No sé cómo no se me había ocurrido subir mis notas al respecto, pero bueno, aquí están.

El tema que dió inicio a la plática fue aquello de la eliminación de materias humanísticas, como literatura, lógica, filosofía y asignaturas afines, en el programa educativo de muchas escuelas en nuestro país. Varios asistentes compartieron sus experiencias, opiniones e inquietudes en cuanto al tema y se reveló que en la misma facultad de economía no se ve teoría económica, sino sólo aspectos prácticos de la economía y las finanzas. En otras palabras, los economistas de la UADY no leen a Adam Smith ni a Karl Marx.


Cuando cada uno de los asistentes hubo terminado, el Dr. Zemelman intervino. Empezó hablando del mundo de los tiempos de la Guerra Fría. En esos tiempos la utopía comunista de la URSS alimentaba la ilusión de los izquierdistas en Occidente, quienes ignoraban los aspectos negativos del régimen soviético o los consideraban un mal necesario para la existencia de una alternativa al modelo capitalista.


En ese entonces existía una noción de optimismo histórico: la sociedad se estaba moviento hacia adelante, hacia algo mejor, hacia el socialismo. El cambio era inevitable y sólo cuestión de tiempo. El capitalismo era solamente un modelo económico de transición que finalmente se acabaría. Esta convicción influyó en la teoría y en ideología, en la ética y en la cultura. Existía un liderazgo, había algo a qué aspirar.


Con la crisis de 1929 el capitalismo pudo sobrevivir camuflado como el capitalismo keynesiano del Estado de bienestar, el cual fue, por cierto, un proyecto nacional, no del capital privado.


¿Por qué en 1929 el capitalismo se vio obligado a convertirse en Estado de bienestar y hoy no? Pues porque en 1929 existía una alternativa: el blocheviquismo, que atraía a las masas, aunque no a la intelectualidad. Hoy, no existiendo esa alternativa, no habiendo nada más a qué aspirar, el capitalismo no tiene necesidad de camuflarse: el modelo social-democrático sobrevivó en Occidente hasta la llegada de Gorvachov; después ya no fue necesario.


Por muchos años se pensó que el capitalismo keynesiano era el capitalismo real y el capitalismo imperialista quedó relativamente olvidado. Pero sin la opción del socialismo, el capitalismo keynesiano ya no es necesario y se vuelve al capitalismo imperialista pre-29.



Con el colapso de la URSS colapsó el optimismo histórico. El capitalismo dejó de ser un modelo de transición para convertirse en el sistema económico definitivo. Ya no hay futuro: no hay idea de progreso hacia una sociedad mejor. This is it. Muchos países capitalistas regresaron a las sociedades oligárquicas de antes de 1929. Desde el punto de vista del pensamiento conservador, todo está yendo en la dirección adecuada.


Hoy, la juventud no sabe desde qué colectivo piensa. Eso se traduce en una serie de problemas sociológicos, psicológicos e ideológicos: apatía, indisciplina, falta de sentido, etcétera. El Dr. Zemelman aconseja no tratar de transmitir a los jóvenes el discurso de los 70's, no querer imponer el optimismo histórico a una generación sin optimismo. Muchas veces el adulto, desde su experiencia e ideología de los 70's, critica al joven, pero no le propone, por lo que lo vuelve apático.


Hoy en día el capital financiero es el dueño del capital productivo. Lo que era teoría ahora se convierte en realidad: el capital bursátil sin fronteras y sin rostro. La derecha no necesita partido político porque puede utilizar a todos los partidos e instituciones existentes (y esto último sucede en México actualmente).


Este capitalismo no puede funcionar con la democracia liberal. Pero la razón de ser del capitalismo es precisamente la democracia. ¿Cómo mantener una democracia sin que sea democrática? Simple: el eterno estado de excepción.


En estado de excepción los poderes civiles se concentran, el legislativo no tiene poder y el ejecutivo gobierna por decreto. Se logra el estado de excepción estando en constante guerra. En EUA es la guerra contra el terrorismo; en México, es la guerra contra el narcotráfico.


Y este modelo necesita de un ciudadano que acepte ser parte de un sistema económico que no le da futuro, seguridad en el trabajo, buen salario, etcétera. Se manipulan su psicología y sus patrones culturales. No se necesitan ciudadanos que piensen, sino profesionistas que produzcan. Subordina a la persona a la función que la sociedad le impuso. Deja de ser persona y se convierte en rol. En nuestra sociedad actual se pretende reducir al sujeto a un solo tipo: el empresario. El empresario es el paradigma del sujeto, a lo que se aspira, lo que se anhela ser. De lo contrario, los sujetos no son exitosos ni completos.


El problema de la educación humanística es sistémico, porque es desde las humanidades que se puede crear un pensamiento crítico. Y se necesita una sociedad que no pueda pensar críticamente. Por eso no se enseña teoría económica en la UADY: un individuo con esos conocimientos puede analizar y criticar el sistema económico actual, e incluso diseñar uno nuevo, que es justo lo que se pretende evitar. Y entonces se entiende que es el Banco Mundial, y no los ministerios de educación, el que financia en América Latina esta reforma educativa.


¿De miedo, no?

lunes, 22 de febrero de 2010

Carta abierta de José Díaz Cervera a Felipe Calderón

Amigos, les pego una carta abierta dirigida al presidente [sic] Calderón redactada por el poeta José Díaz Cervera, a quien tengo el honor de conocer y de haber sido su alumno:




PÓNGASE EN NUESTRO LUGAR, DON FELIPE…

Quisiera comenzar expresando mi respeto por los millones de personas que legítimamente votaron por Usted en un acto de congruencia ideológica durante las pasadas elecciones presidenciales, aunque muchas de ellas no tengan ningún respeto y tolerancia para con el que piensa diferente.



Y digo legítimamente, Don Felipe, porque buena parte de los sufragios en su favor no fue producto del convencimiento sino de la coerción moral y emocional (esas personas no me merecen ninguna consideración). Esos votos, sin embargo, debieron haber sembrado en Usted algunos pudores mínimos y algún compromiso con respecto de esa masa electoral que sufragó malamente en su favor. Pero no. El asunto estaba viciado de origen y las evidencias son más claras día con día, por eso Usted empieza a enfrentar los reclamos de una ciudadanía vejada (como en el caso de doña María Dávila, la madre de dos muchachos juarenses asesinados a finales de enero, quien le interpeló pronunciando la frase que da título a estas líneas).



Aceptando, sin conceder, que Usted haya ganado las elecciones en el 2006, su supuesta ventaja de medio punto porcentual debió haberle movido a la prudencia. Pero no. Usted sigue pensando que se le dio un cheque en blanco y ha gobernado nuestro país (mucho más mío que suyo) con una gran impericia, pero sobre todo con la sobrecogedora insensibilidad de un gerente bancario.



Antes de continuar, permítame decirle tres cosas, Don Felipe: la primera es que soy un poeta que ha entendido la diferencia razonable entre el mutismo cómplice y el silencio revelador, por eso me tomo el atrevimiento de interpelarle desde estas líneas; la segunda es que no soy miembro ni simpatizante de partido político alguno y, por tanto, mi protesta es la de un ciudadano más corriente que común; la tercera es que no estoy ligado a ningún grupo de poder y que la cercanía con los poderosos me resulta más bien alérgica, por eso me mantengo lejos de ellos.



Puestas mis cartas sobre la mesa, quisiera explicarle por qué pienso que este país es más mío que suyo. En principio, a mí me parece que Usted se levanta todas las mañanas con la mente y los ojos puestos lejos de aquí; sus declaraciones, sus discursos, el artículo que Usted publicó recientemente en un periódico japonés y hasta el pastelazo de hace algunas semanas, me permiten ver un cierto dejo de frivolidad en el manejo de una nación como la nuestra, dramáticamente resquebrajada en todos sus órdenes y prácticamente en estado de guerra en algunas regiones.



Siendo justos, yo diría que Usted no es precisamente el culpable de este deterioro, pero sí de que ahora vivamos en un estado crítico, casi al borde del desahucio, en medio de la violencia generalizada, la barbarie, la pobreza galopante y el miedo, con un descrédito terrible a nivel internacional, con los peores niveles educativos jamás vistos en el país, con una inflación y una pobreza que nos lastiman pero, sobre todo, con una gran desesperanza.



No, Don Felipe, no tengo ningún interés en ofenderle. No me siento bien diciéndole esto que le digo, pues, chueco o derecho, Usted es el Presidente de mi país y a mí, como ciudadano de a pie, no me interesa tanto quién gobierne, sino que lo haga bien en la medida de sus posibilidades.



Permítame, sin embargo, decirle que Usted lo ha hecho mal, más allá de las condiciones internacionales a las que oficiosamente su equipo de gobierno ha querido culpar para justificar las malas condiciones en que estamos viviendo. A pesar de todo esto, Usted se empecina en seguir por el mismo camino, sin importarle el enojo de muchos ciudadanos que, como doña María Dávila, no entienden por qué se nos arranca de las manos el poco porvenir que nos queda.



¿Cómo le explico, Don Felipe, el daño que nos ha hecho? Miro en los periódicos las fotografías de algunos familiares de los jóvenes masacrados en Ciudad Juárez (a quienes Usted acusó de pandilleros), me impresiona el dolor seco de una madre que llora frente al féretro de su hijo. Esa mujer es mi patria, llena de lágrimas duras, desgarrada, desmadrada… por los intereses a los que Usted sirve.



Pero para qué hablarle de La Patria, Don Felipe, si Usted no mira en ella más que una especie de tendejón donde se pueden hacer buenos negocios, especialmente con los veneros de petróleo que nos escriturara el diablo, según lo dijo el poeta jerezano. Esta patria que alguna vez fuera suave y diáfana a pesar de los dolores de parto que le dejó la Revolución, ahora es dura y amarga, triste y hambrienta.



Y es que todo se nos ha ido arrancando poco a poco: la seguridad, el orgullo y aún la gloria de haberle dado al mundo el prodigio del maíz, que ahora Usted quiere transgénico para que pronto paguemos por él derechos de autor a las compañías transnacionales.



De verdad, Don Felipe, que me gustaría decirle otras cosas; de verdad que me gustaría felicitarlo calurosamente, aun estando en la antípoda ideológica de lo que Usted piensa (en la universidad aprendí que la ideología es un claroscuro de verdad y engaño, y desde entonces no peleo con nadie por razones ideológicas). Usted ha querido gobernar de espaldas al pueblo y todo le ha salido mal.



No he querido que esta interpelación sea un acto de rabia, pero sí el reclamo legítimo de alguien que sospecha que detrás de tanta impericia hay beneficiarios. No busco conmoverle. No busco hacerle pensar. No aspiro a que su corazón de gerente divisional de un gran consorcio le dé la mano a su alma piadosa. Sólo soy un poeta al que le gusta meterse en camisa de once varas; sólo soy uno más de los millones de hombres lastimados por Usted.



He decidido terminar abruptamente esta especie de elegía involuntaria para no comenzar una larga letanía que haga el recuento del desastre. Sé que sus oídos lejanos no escucharán este reclamo, pero sé que otros oídos lo harán suyo, como yo hago mía la interpelación de doña María Dávila a su persona. Eso, sin embargo, no me reconforta.



Atentamente,




JOSÉ DÍAZ CERVERA

sábado, 20 de febrero de 2010

Creer en el Trimegisto y la Ley de la Atracción

La siguiente cadena me la mandó una amiga mía muy querida, con la mejor intención del mundo, porque ella es muy buena persona, además de muy lista y una talentosa artista... y dicho esto, espero que no se ofenda con todo lo que voy a escribir. Se trata de una presentación de Power Point que dice al iniciar [conste que sic]:

"QUIERO REGALARTE UNO DE LOS TESOROS MAS PRECIOSOS QUE JAMÁS HALLAS RECIBIDO… PERO PARA ELLO NECESITO QUE ME ABRAS TU CORAZÓN… SI ASÍ LO HACES… VERAS COMO TU VIDA SE INUNDARÁ DE DICHA Y PROSPERIDAD"

Y luego empieza lo bueno:

QUIERO CONTARTE QUE… HACE MILES DE AÑOS ATRÁS, EXISTIÓ UN GRAN HOMBRE CUYA INMENSA SABIDURÍA TRASCENDIÓ FRONTERAS Y CON ELLA VENCIÓ AL MISMO TIEMPO.







Es decir, es un rollo relacionado con la Ley de la Atracción, en esta ocasión atribuyéndole su autoría al Hermes Trimegisto. Luego sigue una serie de citas de gente ilustre (Einstein, Graham Bell, Luther King, Kant, Churchill, Platón, Goethe, Victor Hugo...) fuera de contexto y mezcladas con citas de líderes esotéricos y una explicación de cómo funciona la Ley de la Atracción.

Empezaré citando a mi sensei, modelo a seguir e intelectual favorito, el señor Umberto Eco, sapientísimo erudito que se sabe de todas todas sobre historia medieval, filosofía antigua, ondas esotéricas, teología, política, literatura, cultura pop, ciencia y, en general, cualquer cosa que a usted se le ocurra. En un artículo titulado precisamente Creer en el Trimegisto y que apareció en su libro A paso de cangrejo, mismo que recomiendo ampliamente, Eco dice:
"La historia del Corpus hermeticum es apasionante. Se trata de una serie de escritos atribuidos al mítico Hermes Trimegisto -el dios egipcio Tot, Hermes para los griegos y Mercurio para los romanos, inventor de la escritura y del lenguaje, de la magia, de la astronomía, de la astrología, de la alquimia, y además identificado con Moisés-. Naturalmente, estos tratados eran obra de autores diversos, que vivieron en un ambiente de cultura griega alimentada por cierta espiritualidad egipcia, con referencias platónicas, entre los siglos II y III d.C.

Que los autores son varios está ampliamente demostrado por las numerosas contradicciones que se encuentran entre los distintos libritos, y que eran filósofos helenizantes y no sacerdotes egipcios nos lo sugiere el hecho de que en los tratadillos no aparecen referencias consistentes ni a la teúrgia ni a ninguna forma de culto de tipo egipcio. Que estos textos pudieran seducir a muchas mentes sedientas de nueva espiritualidad se debe a que, como dice Nock, 'representan un mosaico de ideas antiguas, a menudo formuladas por medio de alusiones breves... y tan carentes de lógica en el pensamiento como carentes de pureza clásica en la lengua'. Como veis el balbuceo está hecho a propósito para suscitar las infinitas posibilidades de interpretación."
En otras palabras: a) Hermes Trimegisto no existió; b) Los textos que se le atribuyen son mucho más recientes de lo que se pretende; c) Están escritos para engañar a los incautos, no dirigidos a la gente culta.

Como vimos en la entrada anterior, la ignorancia es madre de la credulidad, y podemos agregar un nuevo corolario: "Si no sabes de historia, puedes creer que Hermes Trimegisto existió y que escribió el famoso Corpus hermeticum."

Nótese que Eco no menciona nada de la Ley de la Atracción. Esto se debe a que el atribuirle la autoría de dicha Ley al Trimegisto es cosa nueva, puesto que no figura en el Corpus hermeticum. Así, tenemos otro corolario: "Si no sabes de mitología..." (y creo que le estoy haciendo un favor a estas supersticiones al llamarlas mitología) "Si no sabes de mitología, puedes creer que diversas creencias mitológicas son idénticas o equivalentes, cuando en realidad no son ni siquiera compatibles".

Dejando en claro que el Trimegisto no existió ni dijo nada sobre la Ley de la Atracción, pasemos a analizar lo que sigue. La presentación dice que "Ningún conocimiento oculto ha sido tan celosamente guardado como los fragmentos de sus enseñanzas". Entonces uno se pregunta: ¿y cómo carajo lo andan publicitando por e-mail? De cualquier forma ya sabíamos que eso de "El Secreto" no tiene nada de tal.

En cuanto a lo de las citas de gente ilustre, debo decir que he leído la obra de algunos de ellos y de casi todos los demás conozco sus ideas a través de libros sobre historia de la filosofía y el pensamiento humano, y por ello puedo saber (a diferencia de quien cree y reenvía estas cadenas) que dichas citas están fuera de contexto y nada tienen que ver con la Ley de la Atracción ni con el Trimegisto. Así que aquí tenemos un nuevo corolario: "Si no sabes de filosofía puedes creer que los grandes hombres pensaban igual y compartían un secreto que los hacía sabios".

Ya a estas alturas, viendo cuántas falsedades contiene la carta en cadena, uno podría deducir que todo lo demás también son patrañas. Pero por puro amor al arte, me voy a ir en contra de la Ley de la Atracción. Ésta sostiene que todo lo que pensamos en nuestras cabecitas se manifiesta en la realidad. Que si tienes pensamientos negativos (incluso inconscientes) éstos atraerán hacia ti cosas negativas. Por ello, debes pensar siempre cosas positivas, puesto que así se materializarán. La cadena incluye un instructivo para que te concentres en lo que quieres 15 minutos al día para que tarde o temprano lo obtengas.

A todo esto debo decir que simple y llanamente NO ES CIERTO. Dejemos de lado los efectos que el estado de ánimo puede tener sobre la salud; está más que demostrado que el estrés y la depresión pueden afectar el organismo, pero por más relajado y alegre que estés no te vas a salvar del ébola o de un tumor en el cerebro.

Pero, fuera de esto, hay que entender que los pensamientos no son más que reacciones electroquímicas en nuestros cerebritos y de ninguna forma afectan la realidad. De nuestras cabezas no salen energías que viajan por el mundo y transforman lo que existe. El universo existía mucho antes de nosotros y seguirá allí cuando ya no existamos, queramos o no. Cuando mueras, los gusanos se comerán tu cerebro, y no es porque los hayas atraído hacia él. Nuevo corolario: "Si no sabes cómo funciona el cerebro puedes creer que tus pensamientos salen de él en forma de ondas energéticas que transforman la realidad".

El pensar que las reacciones neuroquímicas de un grupo de monitos puede transformar la realidad no es más otro ejemplo de la primitiva forma de pensar de que el universo fue hecho a la medida del hombre (el cual fue hecho a imagen y semejanza de los dioses).

Por ejemplo, recordemos al tipo aquél (un exjefe mío) que dijo estas joyitas:

"Todos dicen que en Ciudad Juárez hay mucho crimen, pero cuando yo viví allí nunca me asaltaron. ¿Saben porqué? Porque yo no iba pensando que a mí me iban a asaltar."

"Cuando voy a ver a un cliente trato de no pensar en él durante el camino, porque una vez estaba yendo a ver a un cliente y pensé '¿Y si no está?'. ¡Y cuando llegué a su casa no estaba!"

Se requiere una dosis extrema de arrogancia y self-importance para creer que una persona actuará de cierta manera debido a que tú lo pensaste así. Si hay un asaltante que por tal o cual cadena causal se encuentra detrás de la esquina que tú estás a punto de doblar, no va a importar qué tan positivo sea tu pensamiento. A lo mucho podrás aparentar seguridad y valentía, y con ello disuadir al atacante. Y si una persona se ve obligada por una serie de circunstancias a salir de su casa, los pensamientos que un vendedor tenga en el camino no tendrán nada que ver.

El crimen organizado no es producto de que la gente le tenga miedo y piense en él. Es producto de complejos factores socio-político-económicos. Pero a un perezoso o a un ignorante les será más fácil pensar que todo es producto de la magia, en vez de tratar de comprender la complejidad de la realidad social. Nuevo corolario: "Si no tienes consciencia social, puedes pensar que el crimen es producto del pensamiento negativo".

Por último quiero agregar que todo esto de la Ley de la Atracción no es solamente falaz, sino peligroso. Con base en esta superstición se puede alegar que quien padece injusticias, pobreza o enfermedades, es porque así lo merece, o porque ha atraído estas desgracias a su vida con pensamientos negativos. Lo mismo, pero a la inversa, se aplicaría a quienes llevan una vida afortunada.

El caso es similar al del Karma, concepto creado en la férrea y terrible estructura de castas de la India: si naciste pobre es porque hiciste cosas malas en tu vida anterior; no como yo que soy Rajah debido a que me porté muy bien y por ello me lo merezco.

Otro concepto similar es el que tenían los puritanos anglosajones que colonizaron Nortemérica. Su credo sostiene que Dios ha designado de antemano quiénes van a salvarse y quiénes no, y que la prosperidad material de una persona es señal de que Dios lo ha elegido para salvarse. Este tipo de pensamiento es común en algunas religiones. Si su origen se encuentra en la sinceridad de alguien que de verdad creía eso es un misterio, pero el caso es que han sido utilizadas como medio de control de la sociedad, al asegurarse de que la gente se resigne a vivir en la miseria y nunca alzarse contra los poderosos, porque si las cosas están así es porque Dios / el Karma / las energías lo quieren.

Y así podemos concluir que Carlos Slim es uno de los hombres más ricos del mundo porque ha pensado muy positivo, mientras que los mexicanos que viven en la más absoluta miseria están ahí porque se lo merecen o porque quieren.

Lo de la Ley de la Atracción es particularmente peligroso porque se presenta como una idea no asociada con ningún culto en particular, sino como algo en lo que personas de cualquier religión o sin ella pueden creer. Y ya que la Ley de la Atracción sostiene que los prósperos lo son porque lo merecen y lo mismo con los pobres, no es de extrañar que esta forma de pensar tenga tanto éxito en la cultura corporativa, y se predica en las oficinas. Como otras tantas supersticiones (piénsese en el derecho divino de los reyes) ésta sirve para sostener el sistema socio-político-económico imperante. La Ley de la Atracción es otra forma de control irracional que sosiene la gran mentira del capitalismo meritocrático: que todos podemos ser ricos, y quien no lo es, es porque no quiere. 

Un último corolario: "Si no sabes de historia, y de historia de las religiones en particular, puedes dejarte engañar por cualquier taimado predicador y ser manipulado a su antojo".

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ignorancia: madre de la credulidad

Hace unos meses me encontraba tomando un curso de astronomía para dummies. Me dio mucho gusto cuando el expositor, un astrónomo de la Universidad de Sonora, aclaró desde el principio que la astronomía es una ciencia y que la astrología es superstición, sobre todo porque al principio del curso hubo asistentes que se presentaron diciendo que estaban ahí porque querían aprender de astrología y ufología; en especial recuerdo a una chica que decía creer "en la influencia de las cosas grandes en las pequeñas".


¿Y quién mejor para aclarar de una vez por todas que la astrología son patrañas, que una persona que se ha pasado toda la puta vida estudiando a los astros, que conoce el funcionamiento del universo y que sabe a la perfección que de los planetas no salen "energías" que llegan a la Tierra y afectan los insignificantes asuntos de un montón de monitos con aires de superioridad? Enhorabuena.


Pero, más tarde, cuando el mismo expositor reseñaba la historia de la astronomía, y le tocó hablar de China, dijo que los astrónomos de ese país estaban muy avanzados en sus conocimientos y etcétera, etcétera, y que "hasta es seguro que los chinos llegaron a América. Ahí tengo un libro que lo dice". Y fue entonces que me di un autozape para expresar mi frustración.



[Abro paréntesis. Rápidamente les resumo qué pex con eso de que los chinos llegaron a América. Esta teoría es invención de un británico loco llamado Gavin Menzies, comandante retirado de la marina, que no es historiador, ni cartógrafo, ni arqueólogo, ni etnógrafo, ni lingüista, ni habla chino. Verán, entre 1405 y 1433, la Flota del Tesoro capitaneada por Zheng He recorrió el mundo conocido (o séase, el Océano Índico) como embajador de buena voluntad del Emperador de China. Dicho proyecto fue cancelado tras la muerte del Emperador, porque al nuevo soberano no le gustaba eso de que China se abriera al mundo. Ahora bien, según Menzies, la Flota del Tesoro pudo haber llegado a América. No hay pruebas ni documentos (según Menzies, todos fueron convenientemente destruidos) ni una sola puta razón para pensar que los chinos llegaron a América, pero a Menzies no le importa, porque tiene "muchos supuestos y conjeturas y todo ello es un tipo de evidencia" (Lionel Hutz dixit). Cierro paréntesis.]


No podía dejar de preguntarme cómo una persona que es escéptica con lo de la astrología puede ser tan crédula con asuntos como lo de China descubriendo América. Pero pronto me cayó el veinte: la ignorancia. No tacho al brillante expositor de ignorante, ciertamente no lo era. Pero sí ignoraba lo suficiente como para dejarse engañar por esa loca teoría. Pues así como sus conocimientos de astronomía le permitían burlar la trampa de astrología, sus conocimientos en cuanto a historia no eran los suficientes para burlar la trampa de la "teoría" de China-descubrió-América.


Y es que la ignorancia es la madre de la credulidad. No se necesita ser un completo palurdo para caer en la trampa de la credulidad: basta con ignorar sobre el tema en cuestión. La especialización de conocimiento humano lleva a que cada vez sepamos más sobre campos más limitados, lo que tiene dos nefastas consecuencias: 1) Una persona no reconoce el valor de conocimientos que no tengan que ver con su campo, 2) Esa misma persona ignora casi todo lo que no tenga que ver con su campo. Y esto último lleva a la credulidad.


La buena noticia es que en realidad cada ser humano tiene la capacidad (y la responsabilidad, agregaría yo) de aprender aunque sea un poco sobre casi cualquier cosa. Pero aún así, si no tiene chance, puede ejercitar el pensamiento escéptico para que cuando se enfrente a algo sobre lo que no sabe, tenga el criterio suficiente para consultar diversas fuentes antes de hacerse una opinión (y no sólo quedarse con "un libro que ahí lo dice").


Un eminente doctor en antropología comentaba, a propósito del espiritismo, que él había conocido brillantes antropólogos que creían en eso. Sí, de acuerdo, pero son antropólogos, y su campo de conocimientos no les ha dado las herramientas necesarias para enfrentarse a ese fraude sin salir convencidos. Los magos profesionales, por otro lado, desde Houdini a Penn & Teller y James Randi, que saben cómo funciona la cosa, se han dedicado a desenmascarar a esos charlatanes.


Van otros ejemplos:

  • Si no sabes de historia prehispánica puedes creer que los extraterrestres construyeron Teotihuacan.

  • Si no sabes de astronomía, puedes creer en la astrología.

  • Si no sabes un poco de historia y sociología, puedes creer en conspiraciones milenarias, como las de los Rosacruz, o los Templarios o los Masones.

  • Si no sabes química puedes creer en la homeopatía.

  • Si no sabes de política y economía, puedes creer en las promesas de los políticos.

  • Si no sabes cómo funciona el aparato digestivo, puedes creer que Fataché encapsula las grasas.

  • Si no sabes de fisicoculturismo puedes creer en los aparatos de ejercicios que salen en la tele.

  • Si no sabes de biología, puedes creer en el relato de la creación.

  • Si no sabes de ilusionismo puedes creer en los trucos de médiums y espiritistas.

  • Si no sabes de meteorología puedes creer que un halo solar es una nave extraterrestre.

  • Si no sabes de ciencia, puedes creer que ésta es un sistema arbitrario de creencias igual que cualquier religión.

  • Y, en fin, si no sabes nada de la vida, puedes creer en el karma o en la ley de la atracción.

Así que ya saben: la mejor arma contra la credulidad es el conocimiento.

lunes, 15 de febrero de 2010

La distribución desigual del conocimiento


En México tenemos una distribución desigual e injusta de la riqueza, no hay duda. Somos un país rico en el cual la riqueza se concentra en pocas manos. Por ello tenemos a algunos de los magnates más ricos del primer mundo y a algunas de las comunidades más pobres del cuarto mundo. Todo esto se ha repetido hasta el cansancio. Pero asimismo tenemos en nuestro país otro grave problema: la distribución desigual del conocimiento.


Muchas veces la distribución injusta del conocimiento está íntimamente relacionada con la distribución injusta de la riqueza. En efecto, si una persona no puede satisfacer sus necesidades materiales, difícilmente se dará la oportunidad de enriquecer su intelecto. Un hombre que se ve obligado a trabajar 12 horas en un empleo enajenante para vivir en la miseria encontrará mayor alivio en embriagarse que en ponerse a estudiar historia. Como dice Umberto Eco, "No soy tan idealista como para pensar que a inmensas multitudes que carecen de pan y medicinas pueda servirles de algún alivio la literatura". Claro, hay y ha habido personas autodidactas que a pesar de las condiciones adversas se convierten en eminencias de alguna rama del conocimiento, pero ésos son casos extraordinarios de mentes extraordinarias.


El problema es que muchas más veces la falta de conocimiento (o de interés en obtenerlo) no está vinculada con la falta de riquezas materiales. En nuestro país muchas personas que tienen los medios para satisfacer sus necesidades materiales (y aún mucho más) optan por vivir cómodos en la ignorancia, en vez de aprovechar las muchas oportunidades que tienen a su alcance para ejercitar la mente. La ignorancia no es exclusiva de las clases más bajas, sino que está presente en todos los estratos. He encontrado muchísima gente acomodada en la ignorancia en cualquier clase social que a usted se le ocurra. Hay que tener eso en cuenta al leer los ejemplos siguientes:


En nuestro país tenemos:

  • Escritores que ganan el premio Nóbel y estudiantes de bachillerato que no saben escribir bien ni su propio nombre.

  • Personas que leen 30 ó 40 libros al año y personas que nunca han leído un libro en toda su vida.

  • Cineastas que ganan premios en festivales internacionales y un público que nunca ha oído hablar de ellos.

  • Músicos estudiando o trabajando en conservatorios en el extranjero y legiones de fans del reguetón.

  • Eminentes politólogos, sociólogos, periodistas, analistas, intelectuales, ectétera... y señoras que van a votar por Peña Nieto "porque está guapo".

  • Científicos que trabajan en el CERN y gente que concibe un mundo poblado de fantasmas, dragones, duendes, hadas, niños índigo, brujas y extraterrestres.


Habría que reflexionar mucho para decidir si es mejor para una sociedad tener un escritor ganador del Nóbel, o unos diez mil lectores entusiastas; si es mejor tener un científico en el CERN o diez mil ciudadanos con conocimientos científicos básicos.


Por fortuna, la diferencia entre conocimiento y riqueza material está en que al compartir el dinero, éste se divide, mientras que al compartir el conocimiento se mutiplica. Otra diferencia es que todos persiguen el dinero, mientras que la mayoría parece huir del conocimiento, como hemos podido atestiguar en la sección de este blog titulada México Estúpido.


Pero algo tienen en común la acumulación de conocimiento y de riquezas materiales: crean élites. Y a menudo estas élites quedan ajenas de la realidad del resto de la población. Y así como los más ricos ignoran las condiciones de pobreza extrema en la que muchos compatriotas viven, mucha gente priviliegiada en cuanto al conocimiento no tiene verdadera idea de los niveles de ignorancia en los que vive la gente común. Encumbrados en sus universidades e institutos en el extranjero, piensan que como a ellos le va muy bien, a los demás no puede irles mucho peor.


Creo que el deber de toda persona que sepa un poco es tratar de hacer llegar ese conocimiento a los demás, y no solamente acumularlo para beneficio personal. De lo contrario, sólo se contribuye a la injusta distribución del conocimiento en nuestro país.


viernes, 12 de febrero de 2010

El transporte público en el mundo civilizado




Y ahora voy a contarles cómo es el transporte público es en Europa, para que lo comparen con el de su ciudad tercermundista y se pongan a llorar.


En primero, allí hay cantidad de trenes, tanto urbanos (el subway) como de esos que van de ciudad en ciudad. Son buenos, bonitos, baratos, rápidos y no contaminan (aunque el metro no siempre es tan seguro, depende de la ciudad y de la zona). Aquí no podemos tener trenes porque se afectaría los intereses de compañías camioneras como ADO y los concesionarios de las carreteras de cuota...


Pero vámonos con los autobuses urbanos. Relataré mi experiencia más cercana, la ciudad de Florencia, Italia, porque estoy más familiarizado con su sistema de transporte, pero también conocí otras ciudades europeas y por lo que pude ver el sistema era prácticamente el mismo.


1) No pagas tu pasaje en el camión, sino que compras un boletito en cualquier estanquillo o tabaquería. El susodicho boletito lo sellas en una maquinita en el camión y luego pasas y te sientas en tu lugar. El conductor no está encargado de revisar tu boletito; eso lo hace un inspector, el cual puede o no subir a inspeccionar el camión en lo que llegas a tu destino. Si te cachan sin boletito o con un boleto sin sellar, te cobran 50 euros de multa. Por otro lado, al conductor no le pagan por pasaje, sino que tiene un sueldo fijo.


...No como aquí, donde el camionero gana por pasaje y por eso es corrupto y tranza y no les da parada a los estudiantes, viejitos e incapacitados, pues ellos no pagan pasaje completo. ¿Podría funcionar otro sistema en México? ¿Qué incentivo tendría entonces el conductor para dar parada, cuando no ganaría dinero por ello? ¿Por qué razón un pasajero compraría o sellaría su boletito si hay pocas posibilidades de que el inspector suba a inspeccionar? Pues por civilidad y sentido del deber, de hacer lo correcto, porque todos saben que cada quien tiene que hacer su parte para que un sistema tan eficiente funcione. Esto es algo que los mexicanos no podemos concebir porque somos enanos morales...


2) Los estudiantes, viejitos, discapacitados y veteranos de guerra tienen descuentos. No sé si los demás tienen algún tipo de credencial, pero sé que los estudiantes extanjeros las teníamos. Dichas credenciales tenían validez en toda la Unión Europea.


...No como aquí, que nos quieren credencializar a huevo, pero no a todos, sino sólo a los que los mafiosos del transporte quieran, y ciertamente sólo a los habitantes de Mérida, pues porque no es como si México fuera un sólo gran país, ¿eh? Aquí cada quien ve por lo suyo...


3) Las paradas de camión tienen lugares fijos, tanto como para subida como para bajada. Si quieres tomar el camión, debes ponerte en una parada y esperar a que pase. Si quieres bajarte del camión, oprimes un botonsito (que siempre funciona) y un letrero que dice "Parada pedida" se enciende, dándole a entender al conductor que debe detenerse en la siguiente parada. Sólo es necesario que un pasajero apriete el botón.


...No como aquí que el camionero se para para recoger pasajeros donde se lo piden, aunque bloqueen en el tráfico y se detengan en intersecciones peligrosas. Aquí los pasajeros piden parada donde les dé la gana; no importa que el camión se haya detenido una cuadra antes para dejar subir o bajar a alguien más: no vas a caminar veinte metros, así que pides parada de tal forma que el camión se detenga en frente de tu casa. Pinche huevón egoísta...


4) Las rutas de los camiones están marcadas en cada una de las paradas. Por ejemplo, en la parada siempre hay un letrerito que dice algo así como:


B-15: Ponte Vecchio - Palazzo Vecchio - Santa Croce - Duomo - Santa Maria Novella


El letrero también indica en qué parada estás y en qué sentido las recorre el camión. Así, si estás en Palazzo Vecchio y quieres ir al Duomo, sabes que el camión B-15 te llevará, pasando antes por Santa Croce. De todos modos, la misma ruta está en sendos diagramas dentro de cada camión. Así, si vas cerca de Santa Croce, sabes que debes apretar el botón de "Pedir parada" para que te puedas bajar en el Duomo. Algunos camiones hasta tienen foquitos que indican en qué parada estás y cuál es la siguiente, en caso de que te dé mucha hueva asomarte por la ventana cuando el camión se detiene.


...No como aquí, donde tienes que saberte de a huevo la ruta de cada camión o combi y si no lo sabes, es porque eres un pendejo que no sabe "moverse" por la ciudad...


5) En los centros históricos de las ciudades europeas sólo se permite la circulación al transporte público y a los vehículos particulares de gente que viva en la zona (dichos vehículos tienen una cédula que los identifica). Además, los camiones que tienen rutas que pasan por el centro histórico son pequeños y de motor eléctrico, para que no hagan ruido ni despidan gases contaminantes que puedan dañar los vetustos edificios.


...No como aquí, donde cualquiera entra al centro con su coche, convirtiéndolo en una zona de embotellamientos espantosos, y donde los camiones hacen un chingo de ruido y tiran un chingo de smog, haciendo que se vuelva insufrible pasear por allí y deteriorando las construcciones antiguas. En Mérida se quiso sacar al transporte público del centro histórico y dejar sólo el particular. Al fin y al cabo, el público sólo lo usan pobretones y estudiantes que no favorecen al turismo. Por suerte la gente protestó y el proyecto se echó para atrás. ¿Restringir el paso al transporte privado? ¡Impensable! Se afectarían los intereses de todos los estacionamientos que han sido instalados en la zona. Y ya que se demolieron edificios coloniales para poder poner dichos estacionamientos, pos hay que aprovecharlos, ¿no?


6) Los camiones en Europa son limpios, seguros, cómodos y se encuentran en buen estado.


...No como aquí que... Bueno, se entiende la idea.


Ego, a sus tiernos dieciocho, montado en un camión del Viejo Mundo y con resaca

miércoles, 10 de febrero de 2010

Credencialización del transporte público



La intención de la entrada anterior era, entre otras, mover a algunas reflexiones a manera de preparativo de lo que voy a hablar ahora. En Mérida, se esta haciendo una campaña de credencialización (¿existe la palabreja?) por parte del gobierno de Estado, en contubernio con las mafias que controlan el transporte público en esta ciudad, y un movimiento por parte de la comunidad estudiantil (la de verdad, no la afiliada al PRI) en contra de tal credencialización.


Verán, en Mérida, como en la graaaaaaaaaaaaaaan mayoría de este triste país, el transporte público es un asco. Es caro, ineficiente e inseguro; los camiones contaminan y hacen ruido; los camioneros son groseros, corruptos y además atropellan gente (y por si fuera poco, los patrones los explotan a los pobrecitos, razón de que estén siempre molestos, sean groseros y corruptos y atropellen gente).


Como aquí a los camioneros se les paga por pasaje que cobren, pos ellos se detienen donde les dé la gana y suben a sus vehículos a cuanta gente se pueda antes de que empiece a escasear el oxígeno. Pero lo peor es lo siguiente: a los estudiantes, profesores, viejitos y discapacitados por ley sólo se les cobra la mitad. Y los patrones del camionerismo sólo le pagarán a los choferes lo correspondiente a medio pasaje por aceptar subir a esos parias. "¿Por qué dejar que alguien que sólo me reportará la mitad de ganancias ocupe el espacio que podría ocupar a alguien que pagaría completo? Tons no le doy parada a estudiantes, viejitos ni discapacitados. Y además le grito obscenidades a las señoritas (no viene al caso, pero es verdad)".


Esto, aunado a las constantes alzas en el precio del transporte público, provocan movilizaciones de la comunidad estundiantil en nuestra ciudad, que resultan por demás molestas para gobierno, mafiosos del transporte y choferes de camión. Hartos de esta situación, gobierno y mafia han decidido pasar a la credencialización.


¿Qué es eso? Ah, pos muy sencillo. El gobierno, aliado a las compañías camioneras, expedirán credenciales de estudiantes para que los mismos tengan descuentos en el transporte público. Santo remedio.


¿Por qué está mal eso? Pos en primera porque se ignorará alegremente la validez que tienen las credenciales de estudiante previamente expedidas por las instituciones educativas. En segunda porque se estas credenciales no les serán concedidas a todo mundo, sino solamente a quienes cumplan "ciertos requisitos", o sea, que se las darán a quienes les dé la chingada gana. Esta política excluyente va en contra del principio por el cual se le conceden ciertos descuentos a los estudiantes: el Estado te premia por convertirte en un profesional productivo que sacará al país adelante, echándote una mano con tus gastos (cada palabra en esa frase es absolutamente teórica, conste).


Y en tercer lugar, porque la verdadera razón de todo esto es tener control sobre la comunidad estudiantil. Datos que sólo deberían tener las escuelas y universidades, y aún otros más que ni ellas deberían tener, deberán ser revelados al gobierno (y a sus amiguitos, las mafias camioneras) como requisito para que los estudiantes reciban la dichosa credencial. Con ello, gobierno y mafias pretenden mantener vigilada y controlada a la comunidad estudiantil, que tanta lata da con eso de los camiones.


Hay un movimiento en contra de la tal credencialización que va creciendo poco a poco. No he tenido chance de asistir a las manifestaciones, pero me consta que hay en el movimiento gente congruente, inteligente y capaz. Éste es el blog del movimiento, ahí podrán encontrar mucha más información, y bien estructurada, no como acá.


Y como es importante enseñar a la gente que no tiene porqué soportar la jodidez, en la próxima entrada hablaré de cómo es el sistema de transporte público en un país civilizado.


lunes, 8 de febrero de 2010

James Lawson: Enseñanzas de un revolucionario


El pasado jueves 4 de frebrero, Mérida tuvo el honor de recibir a James Lawson, activista en contra de la segregación en EUA y colaborador de Martin Luther King. Lawson dirigió una plática sumamente interesante a la que por desgracia acudieron pocos habitantes de la ciudad y sí muchos reporteros foráneos. Digo que es una lástima porque bien les habría hecho a muchos meridanos escuchar lo que Lawson tenía que decir, en especial a los activistas locales.


La plática giró en torno al movimiento de estudiantes negros de Nashville, Tennessee, en contra de la segregación. A veces uno lee o escucha sobre estos movimientos y se hace a la idea de que fueron espontáneos, como si de pronto se diera una convulsión que cambia la historia, cuando en realidad hubo muchos meses de preparación antes de pasar a la fase activa que trajo cambios profundos en la sociedad estadounidense.


Lawson insistía mucho en la importancia de la disciplina en el activismo no violento. Había mucha preparación y entrenamiento. Los que aceptaban participar se preparaban psicológicamente para enfrentarse a insultos, vejaciones y abusos, y a nunca responder a ellos con violencia. Sólo a los que estaban de verdad comprometidos y dispuestos a correr los riegos necesarios se les dejaba participar en el movimiento.


Antes de salir a las calles, los estudiantes ya tenían fijos unos obejtivos y un plan para llevarlos a cabo. Se fijaban primero metas pequeñas, de índole local, para luego proceder cada vez a metas de mayor alcance. Es decir, no agarraron un día y dijeron: "Ea, nos vemos en el monumento para marchar contra la segregación y ha luego vemos que hacemos". No. Ellos lo hicieron bien.


Su primer objetivo eran las cafeterías en las que se les impedía la entrada a la gente de color. De modo que un día, los muchachos salieron y, en silencio, sin hacer desmanes, entraron a una de esas cafeterías, se sentaron y ordenaron. Obviamente, los empleados no los quisieron atender y les pidieron que se marcharan, pero ellos no lo hicieron, simplemente se sentaron tranquilamente y esperaron a que los atendieran. Los empleados se vieron obligados a cerrar la cafetería.


Los muchachos se comportaron de forma absolutamente civilizada (contra la incivilidad que implica el racismo) y adoptaron un estricto código de vestuario, para que nadie dijera que eran un montón de desarrapados.


O sea, ellos no salieron gritando consignas, ni empezaron a mentarle madres a nadie, ni andaban todos andrajosos ("porque los que no están andrajosos son fresas y los fresas son el enemigo, maistro") ni se pusieron a protestar por cosas que no venían al caso, ni portaban efigies de gente que no tuviera nada que ver con lo que estaban haciendo ellos en ese momento.


A partir de aquel día el movimiento empezó a crecer. Más y más jóvenes, y aún personas de todas las edades, se unieron a él. Cada paso era planificado con anterioridad y las consecuencias eran calculadas. Sabían que tarde o temprano los arrestarían y tenían planeado qué hacer cuando ello sucediera. Por eso, cuando un grupo era detenido por la policía, otro, de reserva, salía a la calle y entraba a ocupar espacios en cafeterías. Y nunca respondieron a la violencia con violencia: no le tiraron adoquinazos a los policías, ni pintarrajearon las paredes, ni le pintaron el dedo a nadie.


Tenían un objetivo claro y alcanzable a corto plazo: acabar con la segregación en las cafeterías. No se andaban con "¡Hay que acabar con capitalismo, loco!", que igual y sí pensaban en ello, pero a sabiendas de que lo que podían lograr en ese momento era lo que tenían a la mano. Después del primer arresto el movimiento se ganó la simpatía no sólo de los negros, sino de los blancos por igual y en poco tiempo la ciudad estuvo sitiada por los manifestantes, los cuales, repito, hacían todo en orden. Finalmente, el alcalde de Nashville se vio obligado a reconocer que la segregación en las cafeterías era inmoral. Los muchachos lograron su objetivo.


¿Qué seguía? Eliminar la segregación de los restaurantes, cines, teatros, salas de espera, parques, bebederos de agua, etc... ¿Y después? Eliminarla de todos los ámbitos de la vida estadounidense. Pero un primer paso estaba dado. Una revolución había comenzado.


¿Acaso no podríamos aprender de ellos?

miércoles, 3 de febrero de 2010

Esa izquierda...

Esa izquierda...



...Que carece de autocrítica

...Que es dogmática, prejuiciosa y autoritara

...Que prefiere símbolos y mitos a hechos y realidades

...Que cree en la necesidad de un caudillo o un líder supremo

...Que cree que el fin justifica los medios


...Que ignora, perdona y hasta justifica los errores, las injusticias e incluso los crímenes de quienes comparten su ideología


...Que cree que sólo existen "ellos" y "nosotros" y que si no estás con ella estás con el enemigo


...Que mira a la ciencia y a la razón con recelo por ser cosas del "imperialismo occidental"

...Que quiere sustituir el pensamiento único por otro pensamiento único


...Esa izquierda...

...Ésa...

...Le hace más daño a la causa libertaria...

...Que la misma derecha...




lunes, 1 de febrero de 2010

Sobre el amor diverso



Hola, chicos y chicas:


Aprovecho que inicia el tan cacareado y comercializado "Mes del Amor" (y de la amistad también ¿eh? Así las que no tienen novio pueden comprar chucherías a sus friendzoneados), para hacer un rápido festejo al amor diverso. Ésta es una forma humilde de apoyar la institucionalización del matrimonio igualitario y el reconocimiento del derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños.


No es insensato sospechar que detrás de estas acciones los gobiernos puedan tener en la mira fines electoreros más que una verdadera preocupación por lo grupos minoritarios. Eso es absolutamente irrelevante: lo importante es que este paso se ha dado hacia una sociedad más plural y por tanto más justa y democrática.


En fin, me llegó una cadena que, en resumidas cuentas, cuenta la conmovedora historia de un niño llamado Alejandro que queda huérfano de una perfecta y funcional pareja heterosexual (porque, como todos sabemos, todas las parejas heterosexuales son perfectas y fucionales). El niño, claro está, es blanco y de ojos azules, como todos los mexicanos, porque esto es lo que va a generar empatía en la gente. Entonces entran en acción unos perredistas muy malvados que deciden entregar a Alejandro con su nueva familia:





El mail se complace en mostrar fotos de gente loca-loca y sería hasta chistosón si no trasluciera el odio de quien redactó la cadena. El mensaje es: ¿quieren darle una familia así a los niños?



Los homofóbicos imaginan que todos los gays son así de casquivanos, y no parecen capaces de concebir que entre gays, lesbianas bisexuales y demás colores del arcoíris, como en todas partes, hay personas decentes y hay cretinos, responsables y negligentes, fiesteros y tranquilos, personas que quieren formar una familia en una relación monógama y otras que quieren chavorruquear forever. En fin, cualquier rasgo imaginable que pueda tener la personalidad humana.


Y luego acaba la parte "chistosona" y el homofóbico muestra sus verdaderos colores (y su ignorancia):




¡Claro! Porque los hijos de parejas gays serán gays sin remedio y los niños gays le tiran piropos obscenos a los otros niños y "tratan de conquistarlos". Ah, y por supuesto, está la idea implícita de que el que un niño fuera gay ya es algo en sí negativo. Lo que el homofóbico nos dice con este tipo de "argumentos" es "No, si yo no tengo nada en contra de los gays, sólo no quiero que haya más".

De hecho, tampoco me gustaría que a mi hija le tirara piropos obscenos un niño de su escuela, por eso... ¡Prohibamos también la unión heterosexual! O fomentemos el respeto entre todos los seres humanos, ¿qué tal eso?




Entiéndanlo, mochos orates: ¡SER HOMOSEXUAL NO EQUIVALE A SER PEDÓFILO! El hecho de ser gay no hace que sea más probable que viole a un niño. Por cierto, me preocuparía mucho más que a mi hijo lo adoptara un golpeador, un adicto, un neonazi, un criminal, un reguetonero o un fanático religioso a que lo adoptara una pareja gay. Además de que con la nueva ley no va a ser como que llega una pareja bailando It's raining men y dice "deme un bebé" y "¡tenga!". Serán tan estrictos con las parejas gay como lo son con las heterosexuales, para asegurarse de que sean personas responsables y funcionales.




Sí, hombre, se ve que el redactor de la cadena le tiene muuucho respeto a los gays... Sólo es que no quiere haya más, y que los que ya existen no se muestren a sus ojos. ¡Y eso de "defender la familia" cómo me exaspera! O sea, ninguna familia heterosexual se va a desintegrar por esto, y si sucede es porque alguno de sus miembros ya era gay. Nadie está atacando a la familia heterosexual, que no va a desaparecer; sólo queremos que se reconozcan y respeten los derechos de todos los seres humanos, nada más. Pero claro, los mochos prefieren condenar a las personas a una vida de represión e infelicidad, antes que aceptar que los que son diferentes a ellos tengan los mismos derechos.

Pero, ¿saben qué? Van a perder. Pueden reunir todos sus esfuerzos, pero al final van a perder, y ellos y sus ideas quedarán en el mismo cajón de la historia que los segregacionistas y quienes no querían que las mujeres votaran. Mientras tanto, tendrán que ver cómo el mundo a su alrededor se va transformando y dejando atrás sus valores primitivos. Casi me dan pena. Casi.

PD: No se pierdan la "Imagen Sexy del Mes":



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