martes, 30 de marzo de 2010

Palabras de un maestro ruso


Estas vacaciones no tengo muchas ganas de bloguear, así que los dejo con estas palabras que Antón Chéjov pone en boca de uno de los personajes de La casa del sotobanco, relato que podrán encontrar en la colección Cuentos escogidos que publica Porrúa. Llégenle duro, porque les va a dar mucho en qué pensar:


Lo importante no es que Ana haya muerto del parto, el hecho es que todas estas Anas, Mavras, Pelagias, encorvan sus espaldas desde el amanecer hasta la noche; se enferman a causa del trabajo excesivo; durante toda la vida tiemblan por sus hijos, hambrientos y dolientes; durante toda la vida temen a las enfermedades y a la muerte; durante toda la vida tratan de curarse, pero se marchitan temprano, envejecen temprano y mueren en el hedor y en la suciedad; sus hijos, al crecer, recomienzan la misma historia y así transcurren centenares de años y miles de millones de personas viven peor que las bestias (sólo por un mendrugo de pan) sintiendo un miedo continuo. Lo terrible de sus situación está en que no tienen tiempo de pensar en su alma; no tienen tiempo de recordar la imagen humana; el hambre, el frío, el miedo bestial, la enormidad del trabajo, como aludes de nieve, les obstruyeron todos los caminos hacia la actividad espiritual, es decir, a lo que distingue al hombre del animal y que constituye lo único por lo que vale la pena vivir. Ustedes acuden en su ayuda con hospitales y escuelas, pero, lejos de liberarlos de sus ataduras, por el contrario, los esclavizan aún más, ya que, al introducir en su vida nuevos prejuicios, ustedes aumentan el número de sus necesidades, sin hablar de que por los emplastos y por los libros ellos deben pagar al Estado, o sea, doblar aún más la espalda.

La alfabetización de los campesinos, los libros con míseras instrucciones y máximas, y los puestos médicos no pueden disminuir la ignorancia ni la mortalidad. Hay que aliviar a la gente del peso del trabajo físico, hay que aliviar el yugo, darles un respiro, para que no pasen toda su vida junto a los hornos, las artesas y en el campo, sino que también tengan tiempo de pensar en su alma, en Dios, y que puedan manifestar en forma más amplia sus condiciones espirituales. La vocación de todo hombre está en la actividad espiritual, en la constante búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Hagan pues, que les sea innecesario el brutal trabajo de bestias; permítanles sentirse en libertad y verán entonces que estos libritos y botiquines son en realidad una burla. Una vez que el hombre sea consciente de su auténtica vocación, sólo podrán satisfacerle la religión, las ciencias y las artes, y no estas menudencias.

Si todos los habitantes de la ciudad y del campo, todos sin excepción, consintiéramos dividir entre nosotros el trabajo que en general realiza la humanidad para la satisfacción de sus necesidades físicas, a cada uno no le correspondería quizá no más de dos o tres horas por día. Imagínese que todos, ricos y pobres, trabajamos solamente tres horas por día y el tiempo restante nos queda libre. Todos en común, dedicamos este ocio a las ciencias y a las artes.

Niego la alfabetización que sólo sirve al hombre para leer los letreros de las tabernas y a veces libros que no entiende. No es la alfabetización lo que necesitamos sino la libertad para una amplia manifestación de capacidades espirituales. Tenemos muchos médicos, farmacéuticos, juristas, mucha gente sabe ahora leer y escribir, pero carecemos totalmente de biólogos, matemáticos, filósofos, poetas. Toda la inteligencia, toda la energía espiritual se fueron gastando para la satisfacción de las necesidades temporales, pasajeras… Los sabios, los escritores y los pintores están abarrotados de trabajo; merced a ellos las comodidades de la vida crecen cada día, las necesidades del cuerpo se multiplican, mientras que la verdad queda lejos todavía y el hombre sigue siendo el animal más feroz y menos pulcro, y todo contribuye para que la humanidad, en su mayoría, se degenere y pierda para siempre su vitalidad. En estas condiciones, la vida de un artista no tiene sentido, y cuanto más talento tiene, tanto más extraño e incomprensible es su papel; ya que resulta que él trabaja para la diversión de un animal feroz y sucio, sosteniendo el orden existente.


Y ahora, algunas citas de otros cuentos de Chéjov incluidos en la misma colección, que espero les sacudan el tapete:


Los desgraciados son egoístas, maliciosos, injustos, crueles y menos capaces aun que los tontos de comprenderse uno al otro. La desgracia, en vez de unir, separa la gente, y hasta allí donde parecía que los hombres debieran estar ligados por el dolor común, se cometen más injusticias y crueldades que en un medio relativamente satisfecho. --- Enemigos


El dinero, como el vodka, convierte al hombre en un guiñapo. --- Las grosellas


Poco a poco, la experiencia le hizo ver que el pequeño burgués, mientras uno jugaba con él a las cartas o compartía su comida, era un hombre pacífico, bien dispuesto y hasta inteligente, pero apenas uno comenzaba a hablarle sobre alguna cosa que no se podía comer, como la política o la ciencia, se metía en un callejón sin salida o se ponía a desarrollar una filosofía tan maligna y obtusa que a uno no le quedaba otra cosa más que dejar de hablar y hacerse a un lado. --- Iónich


¿Cómo la ven?

viernes, 26 de marzo de 2010

Observe bien a este individuo

Observe bien a este individuo...


Que no lo engañe su imagen de decencia. Este hombre es capaz de mirarlo a los ojos y decir que su familiar, muerto por las balas feroces del narco o por las balas ineptas del ejército, se lo merecía. O, en su defecto, ante el cadáver de su ser querido, ante su congoja, tristeza e indignación, es capaz de decirle, en la seguridad de su despacho y frente a imágenes televisadas de unos agentes decomisando unos cuantos kilos de cocaína, que su muerte valió la pena, que era un sacrificio necesario.


Lo ocurrido en Monterrey los pasados días no es sólo una desgracia. Es criminal. El gobierno ha cambiado su versión muchas veces y en cada una de ellas ha sido descubierta su falsedad. Primero dijo que no hubo estudiantes muertos, luego dijo que los estudiantes murieron por el fuego cruzado; pero los testigos aseguran que, los soldados, torpes y temerosos, abrieron fuego en la oscuridad sobre dos estudiantes de posgrado que ni la debían ni la temían. Él ejército, como de costumbre, trató de borrar su torpeza (o crimen): los cuerpos fueron arrastrados, como le demuestra un rastro de sangre; las identificaciones de estudiantes les fueron robadas; incluso hay un video que muestra a los soldados disparando a la cámara de seguridad.


El hombre que usted ve en la foto es capaz de mirarlo a los ojos y decir que los soldados que mataron a su ser querido son héroes que, movidos por un extraordinario sentido de entrega y amor a la patria, arriesgan su vida y oponen sus pechos a las balas enemigas, y que no es de patriotas cuestionarlos, ni criticarlos. En su mundo imaginario (¿padece, quizá, esquizofrenia?) los soldados no son personas que han sido empujadas por la pobreza hacia una ocupación que era su única salida, muchas veces envilecidos por la miseria, la violencia y los malos tratos.


Los simploncitos ideológicos de derecha creen que criticar la estrategia del hombre de la imagen en contra del narco es quivalente a defender al narco. Opinan que quien se queja de los altos costos de esta guerra (que ha cobrado más víctimas que la reciente invasión, también mesiánica y delirante, de Bush a Irak), es como si pretendiera que el crimen organizado tuviera plena libertad para hacer de las suyas, que se regresase a los tiempos jurásicos en que el Estado y el crimen caminaban de la mano. Esos simploncitos ideológicos son incapaces de entender que no es que no creamos que el crimen deba ser perseguido, es que no estamos dispuestos a sacrificar la vida de nuestros hijos para se incinere una tonelada de marihuana. Incluso he leído a los simplocitos decir que las protestas en contra de los abusos del ejército están financiadas y manipuladas por el narco. Los simploncitos sólo conocen dos puntos de vista: nosotros (los buenos) y los demás.


Pero para el hombre de la imagen usted no es valioso, usted no es gente. Hay un 66% de probabilidades de que usted no lo haya querido como presidente y, a menos que usted sea un empresario multimillonario, un 100% de probabilidades de que tampoco trabaje para usted, o le importe un comino. Su vida y la de sus familiares no tienen para él la menor importancia. Usted, su familia, yo y todos los mexicanos somos desechables, ni siquiera carne de cañón, sino estorbos en su lucha, en su guerra santa.


Observe con atención al hombre de la imagen. Usted no estaría dispuesto a sacrificar a un ser querido a cambio de que se decomise un kilo de coca. Él sí.


lunes, 22 de marzo de 2010

Mérida, 400 años y contando

La ciudad de Mérida, Yucatán, fue fundada por Francisco de Montejo el Mozo el 6 de Enero de 1542. Se construyó sobre la ciudad maya de T'ho que databa del siglo VI, pero circunscribámonos a la fecha de fundación de la ciudad española. Mérida tiene, pues, 468 de haberse fundado.


Por diez años es más reciente que Guadalajara, Puebla y Buenos Aires. Es sólo un año más joven que Santiago de Chile. Es más antigua que Sidney, Canberra, Wellington y Johannesburgo. Es más antigua que Ottawa y Quebec. Es más antigua de Volgogrado y San Petersburgo. Es más antigua que Filadelfia, Boston y Chicago. Es más antigua que Dallas, San Francisco y Los Ángeles. Es más antigua que Washington y Nueva York...


Y al ver estas grandes ciudades, me pregunto, ¿Cómo le hicimos para crecer tan poco (geográfica, económica, culturalmente) en 468 años?

miércoles, 17 de marzo de 2010

Me gusta Tim Burton


Si alguien me hubiese preguntado a los 15 años de edad quién era mi director favorito, sin duda y sin pensarlo habría respondido "¡Tim Burton!". El cine de Burton me fascinaba por su estética y su extravagancia; el mismo Burton me parecía todo un personaje. Conocí a Vincent Price gracias a él. Como adolescente friki, me era irresistible su visión tan original de hacer películas, con esa oscuridad y sadismo, pero no carente de ternura y ensoñación. Aún hoy, cuando veo las películas de Burton, me siento como aquel quinceañero friki.

El joven Ego, un sábado cualquiera


El problema es que Tim Burton sigue haciendo películas para quinceañeros frikis. Su cine no ha madurado y sigue repitiéndose a sí mismo, pero de manera cada vez menos chingona. Su última gran película fue El Gran Pez (2003) y desde entonces sólo ha ido para abajo (se salva El cadáver de la novia, 2005, buena, pero intrascendente). Sweeney Todd me pareció totalmente olvidable y odié Charlie y la fábrica de chocolates. Y eso que me gusta hasta la vituperiada Planeta de los Simios. Pero lo peor, realmente lo peor, fue Alicia. ¡Oh Dios, qué decepción!


Burton se la ha pasado los últimos años haciendo refritos y adaptaciones de otras obras. ¿Dónde está su cine íntimo, personal, como El Joven Manos de Tijera o Ed Wood? ¿Será que la Boham-Carter tiene muchos caprichitos y que Burton para cumplírselos se avienta a hacer cualquier película por la que le paguen algunos millones? Y otra cosa, si bien Johnny Depp fue mi man crush actor favorito por muchos años, hoy ya me tiene hasta la madre y no quiero volver a verlo en una película de Tim Burton.

Ok, supongo que la genialidad de Tim no iba a durar por siempre (por ejemplo, las últimas 4 ó 5 películas de Hitchcock son una reverenda porquería), y ni modos, hay que seguirle. Sólo me entristece la idea de que ya no viviré con la ilusión de esperar la "próxima película de Burton"... o quizá sí, a quién engaño...


lunes, 15 de marzo de 2010

1984

Me preguntó un lector por un libro que le recomiende. Siempre es harto difícil cuando alguien me hace esta pregunta pues creo que hay tantos libros por leer que sería imposible y casi irresponsable escoger sólo uno de ellos para recomendarlo. Después de mucho pensarlo, decidí escoger uno que leí cuando estaba en la carrera y que me impactó como pocos. Es uno de los pocos libros de los que realmente puedo decir que cambiaron mi forma de pensar, que marcaron un antes y un después en mi forma de concebir la realidad. Ese libro es Mil novecientos ochenta y cuatro del británico George Orwell.




Ochenta y cuatro no es sólo una obra maestra de la ciencia ficción y de la distopía, a la vez que un thriller apasionante. Es una gran obra del pensamiento político, uno de los mejores estudios sobre el poder, que merece un lugar junto al Príncipe de Maquiavelo y el Leviatán de Hobbes.


Ochenta y cuatro es una alerta sobre en lo que el mundo pude llegar a convertirse. Orwell tenía en mente la Unión Soviética estalinista, con un toque de la alemania Nazi, pero en realidad el mundo que describe puede aplicarse a cualquier sistema autoritario, incluso gobiernos actuales, en los que los gobiernos están tan influidos por corporaciones que los límites entre unos y otras se difuminan.

Los conceptos planteados por Orwell son vigentes para el análisis de la realidad social. El mismo adjetivo orwelliano se usa para describir a los regímenes que pretenden establecer un control y vigilancia total de las actividades y pensamiento de su población. Podemos hablar de neolengua para referirnos a formas en las que se pretende controlar el pensamiento a través de la manipulación del lenguaje (desde la corrección política hasta la censura); podemos hablar del doblepensar para referirnos a credos y dogmas que sostienen ideas absolutamente contradictorias sin ningún problema.

Actualmente los medios de comunicación digital y audiovisual son omnipresentes y se nos puede localizar al instante con GPS en los celulares, y en los automóviles, y gobiernos y corporaciones tienen acceso a nuestra información y nuestras actividades a través de las redes. Y además, entregamos nuestras vidas y nuestra privacidad voluntariamente, porque la verdad es que amamos al Gran Hermano.

Ochenta y cuatro es uno de aquellos libros que, si cada ser humano los leyera con inteligencia, podríamos construir una sociedad más crítica. Pero claro, algunos de los que lo han leído olvidan muchas cosas importantes y usan la novela para respaldar sus posturas ideológicas y atacar las contrarias. Los izquierdistas suelen olvidar que Orwell se refería a la Unión Soviética como su distopía, mientras que los derechistas ignoran que Orwell era él mismo un socialista. Doblepiensan, pues. Los conspiranoicos refuerzan sus ideas y se ponen sombreros de papel aluminio.

Por eso es un libro que se debe leer con amplio criterio. Y recuerden: El Gran Hermano nos vigila.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Carta abierta a mis alumnos de primero de prepa

Nota preliminar: Escribí esta carta abierta hace algún tiempo, dirigida a una generación especialmente apática de alumnos de prepa. No todas las generaciones han sido así, ni el panorama es tan desolador, pero estas ideas me siguen pareciendo válidas, y por eso las sigo sosteniendo. También aclaro que esto es sólo una serie de reflexiones personales y no pretende ser una explicación sociológica, ni mucho menos.


Chavos:


En los últimos días he estado haciendo un esfuerzo (quizá insuficiente, quizá innecesario) por acercarme a ustedes, entender en dónde radican sus problemas de aprendizaje, saber qué es lo que esperan de mi clase y de la escuela en general y hacerlos cuestionar sus propias ideas fijas.


Me he asombrado y decepcionado al recibir de ustedes tan pocas opiniones, tan pocas muestras de un criterio propio. Durante dos clases seguidas me dediqué sólo a platicar con ustedes para entender mejor el problema y no sólo casi no dijeron nada, sino que algunos cometieron la grosería de dormirse en mi cara... Pero bueno, ése es el tipo de cosas que uno debe aguantar como profesor. Sólo obtuve dos respuestas: que debo llevarlos de excursión (que me parece bien, aunque creo que lo que quieren ustedes es perder clases) y que debo hacer mis clases más "divertidas".


He reflexionado mucho al respecto, pues en un diplomado de estrategias docentes que tomé hace poco, a los maestros se nos insta a hacer las clases "divertidas", que no sean puro "blah, blah", que los alumnos no se aburran. Y créanlo o no, en la medida de lo posible lo he intentado.


Sin embargo, no puedo dejar de pensar en algo muy curioso: las generaciones anteriores, nuestros padres (quizá más los míos que los suyos) tenían muy en claro que no iban a la escuela a divertirse, que habría materias que no les iba a gustar y maestros que iban a odiar. Pero lo aceptaban con la madurez de alguien que sabe que no todo en la vida es juego y que hay que cumplir con el deber. Nuestros padres (no todos, claro) sabían que quizá no encontrarían muchas satisfacciones al momento de la clase, en el aula, pero sabían muy bien que encontrarían muchas más satisfacciones al cumplir con su parte.


No quiero caer en la actitud de "todo tiempo pasado fue mejor" y sé que la educación en el pasado tenía muchas deficiencias que ahora se han corregido, pero antes en la escuela se aprendía un valor muy importante: la aceptación de que a veces una persona responsable debe hacer ciertas cosas aunque no le gusten y que debe hacerlas bien. Ése es el meollo del asunto: nuestros padres conocían la satisfacción que venía de cumplir con el deber, de un trabajo bien hecho. O no sé, por lo menos el mío me dio esa enseñanza, mucho más con sus acciones que con sus palabras.


Ustedes sólo conocen la satisfacción del placer inmediato. Se rehúsan a hacer lo que no sea de su agrado; nada vale la pena a menos que sea divertido en sí mismo. Y como ustedes no entienden que su deber es esforzarse en la materia y pasarla, sin importar cuán aburrido o divertido sea el maestro, yo tengo que hacer mi clase divertida en sí misma; tengo, como un publicista, que venderles mi producto (el conocimiento) convenciéndolos de que es algo que les brindará una satisfacción inmediata (diversión).


Pero, ¿por qué tienen ustedes esa mentalidad? Me costó mucho trabajo dilucidarlo, pero después de mucho reflexionar e inspirado por varias lecturas (en especial la plática del Dr. Hugo Zemelman), llegué a una serie de conclusiones. Su problema no es solamente, ni principalmente, psicológico, educativo o personal. Creo que es un problema de cultura. Su problema es por una mentalidad originada a su vez por una cultura de Mercado.


Vivimos en una sociedad consumista en la que existe la creencia de que todas las satisfacciones pueden y deben ser inmediatas y pueden ser adquiridas por un precio justo. Ésta es la cultura de Mercado, en la que lo más importante es lo que se compra, y en la que lo que no se puede mercar no tiene valor. La satisfacción, si no es inmediata, no vale la pena.


Verán, la felicidad, el sentirse bien con ustedes mismos, cuesta mucho trabajo y esfuerzo, muchas luchas constantes con el yo interior de cada quien. Pero el Mercado necesita convencerlos de que la felicidad se puede obtener fácil y de inmediato. Lo que realmente les puede hacer feliz no se lo puede vender el Mercado, y por eso debe persuadirles de que lo que sí les puede vender basta para hacerlos felices.


Al Mercado no le conviene que ustedes sepan que hay más satisfacciones que las que sólo vienen del placer inmediato. Por ello, ustedes no conocen la satisfacción que viene de la contemplación, del arte, del conocimiento. No hay crecimiento, no hay aprendizaje, ni reflexión: sólo vale el entretenimiento. Incluso el amor y la amistad, en la cultura del Mercado, son sólo formas de entretenimiento ligero.


[NOTA: La personificación que estoy haciendo del Mercado es sólo una metáfora para explicar el sistema sociopolítico, económico y cultural en el que vivimos, y que se reproduce a través de instituciones, costumbres y expresiones culturales; desde luego que no creo que éste sea un ente como tal, con voluntad e intenciones, a la cabeza de una conspiración con intenciones y planes malignos, que viva en un lugar específico o que esté encarnado en algún grupo o persona particular... Lo aclaro, porque luego hay gente que no entiende este recurso retórico (se llama prosopopeya, por cierto) y empieza con sus panchos.]


Pero estas satisfacciones ligeras e inmediatas no alcanzan a llenar a un espíritu humano, por su naturaleza capaz de entender y dispuesto a buscar la Ciencia, las Artes, la Filosofía, las Letras, el Amor, la Belleza... En cambio, las satisfaciones inmediatas se esfuman tan fácil como vinieron y dejan a las personas tan vacías como al principio. ¿Cómo llenar ese vacío? El Mercado tiene la respuesta: sigue comprando. Sigue comprando objetos, sigue comprando entretenimiento, sigue comprando música simplona, sigue comprando noches de antro, sigue comprando alcohol y drogas.


Para mantenerse, la cultura de Mercado necesita de una sociedad de individuos vacíos. Pero esa vacuidad lleva a la depresión y al estrés, las grandes pandemias de este siglo. ¿Cuál es la solución? No es cambiar el estilo de vida ni buscar satisfacciones trascendentes. No, ello haría peligrar al Mercado. Entonces éste propone más productos de consumo, que se pueden adquirir de inmediato y sin problemas: manualitos de autoayuda, drogas, supersticiones... Y el ciclo continúa. El Arte, la Filosofía, la Ciencia, no tienen lugar lugar en la sociedad del Mercado, porque contravienen su principal dogma: la felicidad se puede obtener rápida, fácil y cómodamente. Pero en verdad les digo que uno encuentra más sabiduría para enfrentar la depresión y otros problemas en Don Quijote de la Mancha que en todos los manualitos de autoayuda y en todas las drogas del mundo.


El otro día fui a una exposición de carreras universitarias. La idea general de la expo era "Formar Recursos Humanos de Alto Nivel". Eso es lo que el Mercado quiere que ustedes sean: recursos humanos; un recurso, como el combustible, como el agua, como el papel, como un cartucho de tinta, o una línea de ensamblaje, que enriquezca a quien los maneja. Eso es todo. Como recursos, no tienen que saber nada más que lo que se necesita para que ejerzan su profesión; como consumidores no deben desear nada más que lo que el Mercado les puede vender. Para el Mercado ustedes no deben ser humanos completos que desarrollen al máximo sus capacidades intelectuales y emocionales (he visto que muchos están emocionalmente atrofiados, incapaces de sentir empatía, pasión, indignación o asombro), sino unos seres que se dediquen a una vida de trabajo enajenante y consumo deshumanizado a cambio de placeres inmediatos, ligeros e intrascendentes, llevando una existencia sin sentido hasta el día de su muerte.


Pero, ¿cómo les hago ver eso? ¿Cómo les hago entender que se dirigen hacia una vida vacía? ¿Cómo les hago interesarse en ustedes mismos, en desarrollar todo su potencial humano? ¿Cómo puedo ayudarlos? ¿Cómo? No sé si entenderán este mensaje, no sé si les llegará de alguna forma. Creo que la mayoría ni siquiera lo leerá, a pesar de que les ofrecí puntos extras por hacerlo y dejar un comentario. Mi peor temor es que todos sigan igual...


Y así, se quedan como el personaje de esa canción de los Beatles, Nowhere Man: "Hombre de ningún lugar, sentado en su tierra de ningún lugar, haciendo sus planes de ningún lugar para nadie. No tiene un punto de vista, no sabe para dónde va. ¿No es un poco como tú y yo? Es tan ciego como se puede ser, sólo ve lo que quiere ver. Hombre de ningún lugar, ¿puedes verme en lo absoluto? Hombre de ningún lugar, escucha, no sabes de lo que te estás perdiendo: el mundo está a tus pies."

lunes, 8 de marzo de 2010

Consumir la vida en vanidades

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento,
que no mi pensamiento en las riquezas.

Yo no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.


Autora: Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana
(Sor Juana, pa' los cuates, 1648-1695)


En una sociedad en la que las niñas quieren ser princesas Disney, las preadolescentes quieren ser Bratz, las adolescentes quieren ser gossip girls y las mujeres quieren ser "totalmente palacio", este poema de Sor Juana tiene una carga de crítica y rebeldía tanto o más intensa que cuando se publicó. La rebeldía es en contra de la insistencia de un sistema en imponer la frivolidad y la vanidad como rasgos ineludibles de la identidad femenina; rebeldía contra el intento de convencer a la mujer de que debe sentirse orgullosa por amar los vestidos, los zapatos y las joyas, pues eso es lo que, según el mismo discurso, la hace mujer. La superioridad femenina se expresa, según este paradigma, en el hecho de que los hombres, rudos y toscos, no entienden de esas cosas bonitas. Así, la mujer puede vivir contenta y orgullosa en su frivolidad.

Y además, Juana era guapísima
Sor Juana, probablemente el ser humano más brillante que ha dado este territorio al que llamamos México, resume en catorce versos su reivindicación de la mujer, que va mucho más allá de las simplonerías: se niega a participar de la frivolidad y se atreve con valor a desarrollar su mente, una mente no femenina, ni masculina, sino humana, y por tanto, con toda la capacidad de dedicarse a la comprensión de las Ciencias, las Artes, la Filosofía y las Letras. La rebeldía de Sor Juana no se rebaja a decir "las mujeres arriba", ni a comprar juegos de sartén de color rosa. Sor Juana es rebelde porque va más allá de lo que la sociedad le quiere imponer como una identidad "de mujer" y se asume como plenamente humana.

Eso es feminismo y no mamadas.

Feliz Día de la Mujer.

viernes, 5 de marzo de 2010

El verdadero rostro de Ivonne Ortega

Ya antes habíamos hablado de la notoria gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco. Hemos visto los excesos de sus celebraciones (aquí y aquí), la protección que le ha dado a un jefe narcopolicía y a su hijo asesino (aquí), y más recientemente su atropello a los derechos de los estudiantes en contubernio con las mafias camioneras (aquí). Ahora está circulando por la red esta carta, obra de José Luis Sierra Villarreal, esposo de la exgobernadora Dulce María Sauri. Téngase en cuenta que el tipín es un priísta (con todo lo que eso conlleva). Aquí vamos:




El verdadero rostro de Ivonne Ortega:
Corrupción, embustes, derroche, desorden y autoritarismo.


José Luis Sierra V.


Recién estrenada como Gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega apostó una ambulancia con el Gobernador de Nuevo León. ¿El motivo? Un juego de béisbol entre Leones y Sultanes. La Gobernadora de Yucatán perdió, ¿sabe usted quiénes fueron los que pagamos por su apuesta?


Sin autorización del Congreso y sin dar a conocer el convenio correspondiente, la Gobernadora de Yucatán decidió –nada más por sus pistolas- entregarle 390 millones de pesos en efectivo a la Fundación TELEVISA (90 millones por adelantado y 300 millones en 10 pagos anuales de 30 millones).


A escondidas, la Gobernadora decidió pagar 20 millones de pesos a fin de que se reparase en los Estados Unidos un avión “oficial”, dañado durante las inundaciones de Tabasco. El valor comercial de un avión turbo commander, similar al del Gobierno de Yucatán, es de 750 mil dólares… Sin solicitar permiso al Congreso del Estado, sin convenio alguno y sin razón financiera que lo justificara, la Gobernadora de Yucatán “decidió comprarle la fracción accionaria del Aeropuerto de Kaua” (25% de las acciones) al Grupo DICAS (Emilio Díaz, el mismo dueño del Country Club). Pagó un total de 80 millones de pesos y el aeropuerto se encuentra virtualmente en desuso, mantenido permanentemente por el Gobierno.


De los 40 millones de pesos que, de manera “extra-oficial” sabemos ingresaron a las arcas de CULTUR con motivo del Concierto de las Mil Columnas, nunca se supo cuánto y en qué se gastó y cuánto quedó de ganancia. A pesar de tanta opacidad, debe haber sido un excelente negocio para alguien pues ahora anuncian a Elton John…


Casi tres meses después del II Informe Ciudadano y de la megajarana se pudo saber que “oficialmente” se gastaron 11.3 millones de pesos en su organización. Debemos inferir que se gastó una cifra similar en el I Informe Ciudadano, celebrado un año antes y del que nunca se informaron sus costos.


A TELEVISA, además de los 390 millones de pesos del CRIT se le han pasado muchos millones de pesos a fin de que se realicen en Yucatán o en Mérida algunos eventos, que van desde grabación de telenovelas o emisión de programas “de esparcimiento” hasta el concurso de Nuestra Belleza México. No podemos saber cuánto nos han costado las “relaciones peligrosas” con TELEVISA, ya que todo se maneja por “debajo de la mesa” y como si se tratara de un patrocinio personal de Ivonne Ortega. A mediados del 2010 se celebrará en Yucatán el evento estelar que produce TELEVISA para los universitarios: ESPACIO 2010. Si consideramos que ESPACIO 2007 le costó al Gobierno de Jalisco alrededor de 70 millones de pesos, podemos calcular que el “sombrerazo” televisivo le costará a Yucatán (esto es: a usted y a mí) alrededor de 100 millones de pesos. Más lo que logre llevarse Emilito Azcárraga con el “cultivo” que le hace a la Dama de las Cuatro Décadas… Dos millones de pesos mensuales (además de los espacios facturados): la “iguala” convenida con el diario Por Esto! El Canal 13 de la televisión estatal, quebrado y costando una fortuna al erario.


700 millones de pesos que se adeudan a proveedores; 570 millones en “deuda de corto plazo” con bancos; mil 700 millones de pesos recibidos por “excedentes petroleros” que se esfumaron con la misma facilidad con la que llegaron. Estas cifras nos ayudan a entender cómo es que el Gobierno del estado se sobregiró, en escasos dos años de gestión, con más de 2 MIL millones de pesos necesitando además un monto similar, sólo para terminar el año (nóminas, aguinaldos, pago a proveedores, restituir recursos de pensiones del ISSTEY, etc., etc.). La nómina del Gobierno del estado se aumentó 30% en número de plazas; 50% en sueldos y prestaciones; y 300% en “servicios generales” que no es otra cosa que “gastos de operación”. Las cuotas del ISSTEY tienen dos años sin pagarse y, todavía peor, se ha echado mano al Fondo de Pensiones a fin de poder solventar las urgencias de la tesorería estatal…


Éste no pretende ser un recuento exhaustivo de los excesos financieros cometidos por Ivonne Ortega. Es sólo un recordatorio, una muestra que ilustra el desorden que priva en las finanzas estatales, la manera caprichosa y corrupta como se deciden pagos multimillonarios que son, en realidad, pagos por favores políticos.


El hecho incontrovertible es que Ivonne Ortega llevó a Yucatán, en sus dos años de gestión, a la bancarrota financiera. Y la quiebra económica es sólo una parte de la descomposición que priva en la sociedad yucateca, agravada en buena medida por la descomposición de su clase política, grupo putrefacto, de personajes incapaces y sin moral, cuyo mejor ejemplo son los miembros del Club de Tobi, los colaboradores cercanos de Ivonne Ortega, con ella a la cabeza.


Lo importante de esta carta está en que no se trata de un caso aislado. Ivonne Ortega no es una cacique loca que opera aisladamente en la recóndita provincia de Yucatán. Ella es un ejemplo del "nuevo" PRI que se nos viene encima con Peña Nieto en 2012.

Estén atentos...

miércoles, 3 de marzo de 2010

¡La lengua española es sexista!



Continuamos con las celebraciones del mes de la mujer, uniéndonos a la lucha de muchas mujeres igualitarias que pugnan por la desaparición del sexismo en el lenguaje. ¡Escuchen! ¡Ya basta de incluir a las mujeres en el masculino plural! Las mujeres no se sienten incluidas cuando se habla de "los hombres", ni las mexicanas se sienten incluidas cuando se habla de "los mexicanos".

Nada me enferma más cuando un imbécil falocultista dice "los clientes" o "los alumnos". ¡Cerdo machista! ¿Qué le cuesta decir "los clientes y las clientas" y "los alumnos y las alumnas"? O en todo caso, "el alumnado" o "la clientela". Ah, ya sé lo que van a decir los gurús del falomachismo heteronormativo: "En correcto lenguaje español, el masculino plural es neutro e incluye al femenino". Pues entonces yo digo que el idioma está mal, que es machista en esencia y debe ser cambiado para dejar atrás esas ideas retrógradas.

Si quieren referirse a la especie humana, no digan "el hombre", ni "la evolución del hombre", ni "la naturaleza del hombre". Debe ser siempre "los hombres y las mujeres", o en su defecto, "la humanidad". Y esto no debe limitarse a los seres humanos. Ya no debe enseñar en las escuelas que "El león es un animal mamífero..." porque al hacerlo están excluyendo a las leonas, que además son las que sí trabajan en esa maldita sociedad equisyeísta de estos felinos y felinas. Se debe decir "los leones y las leonas", "los caballos y las yeguas", "los elefantes y las elefantas"...

Ah, pero no crean que nosotros también seremos excluyentes como los penélatras. En el caso de los animales que tengan un nombre femenino (ballena, tortuga, serpiente, águila, araña, hormiga), el sólo usar la variante de ese género sería excluir a todos los miembros masculinos de la especie (aunque se lo merezcan, porque lo masculino es malo). No se debe decir "las ballenas están en peligro de extinción", sino "las ballenas y los ballenos", "las tortugas y los tortugos", "las serpientes y los serpientos" "las águilas y los águilos"... Por cierto, no se debe decir "EL águila", porque al hacerlo se niega y corrompe su naturaleza femenina con un artículo masculino. ¿Qué la eufonía del idioma así lo ordena? ¡Pues el idioma está mal!

También dicen "En el idioma, género no equivale a sexo. Que una palabra sea femenina o masculina no quiere decir que el ente real al que se refiere lo sea". Pues yo siento que sí, señores. ¡No se puede jugar con el sexo y el género de los seres vivos! Para que el idioma deje ser testículomasculinista debemos transformarlo y hacer que SIEMPRE el género equivalga al sexo, de lo contrario estaremos negando la naturaleza femenina o masculina (aunque esta última sea un asco) de los seres.

En cuanto a los objetos y conceptos que no tengan sexo en la realidad aunque en el idioma sí tenan género, debemos adoptar medidas para que sea totalmente neutro. Así, no diremos más "la silla", "el sillón", "la mesa", "el escritorio"... Nótese además la carga machista que conllevan: el femenino "silla" no es tan cómodo y elegante como el masculino "sillón". La femenina "mesa" es el lugar donde la mujer sometida sirve la comida a su marido, mientras que el masculino "escritorio" es donde el intelectual y el profesional trabajan.

Para adoptar la forma neutra libre de espermatozoidismo, sugiero que empleemos la @, como la usa la sabia gente de la Internet. Así, diremos "l@ sill@", "l@ mes@", etc... y se evitarán complicacion@s. De hech@, debemos empezar a hablar de est@ form@ con tod@s l@s sustantiv@s, para poder iniciar un@ nuev@ futur@ con un@ lenguaj@ libr@ de prejuici@s.




Y por si no se dieron cuenta, todo esto fue puro sarcasmo.
Cabe aclarar que yo apoyo el feminismo, aunque lo del lenguaje incluyente me parezca tonto e  inútil. Una explicación bien fundamentada y razonada, aquí: El español, una lengua NO sexista

lunes, 1 de marzo de 2010

Erica Chappuis: Artista erótica


Para iniciar las celebraciones del mes de la mujer, presento a una artista del erotismo: Erica Chappuis. Esta artista norteamericana tiene un estilo muy particular, como se puede apreciar en las siguientes imágenes:


Mujer con axila velluda, lo que rompe el canon actual de belleza femenina.


Pasión humana, pasión animal.


Al fin y al cabo, sólo somos mamíferos.


El caballo es el animal viril por excelencia.


Desbordando pasión.


Hay algo perturbador en esta imagen.


También el cuerpo masculino es bello.


Un poco de dulzura.


Amor entre mujeres.


¿Han notado que los rasgos y el color de piel de los personajes tampoco corresponde a los cánones actuales?


No sé ustedes, pero yo siempre he encontrado los cuchillos y navajas bastante eróticos...


Eh... Ok. ¿Sólo a mí me saca de onda?


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