martes, 17 de agosto de 2010

Políticamente Incorrecto

INTRODUCCIÓN


Corrección política: Eufemismo de "eufemismo"

El post anterior generó mucho revuelo y controversia por aquello de que los "Ninjas son putos". Yo esperaba avalanchas de mentadas de madres por parte de otakus y similares (o algún katanazo en la espalda), y realmente me sorprendió que se me acusara de "desmedida homofobia" (¿acaso hay homofobia moderada?). Por ello, ahora presento este ensayo en el que expreso mis opiniones sobre la corrección política. Atásquense que hay lodo.

Soy políticamente incorrecto, porque estoy en contra de la corrección política, y estoy en contra de la corrección política porque:

1. Como estudiante de literatura creo que no hay que tenerle miedo al lenguaje ni a las palabras. Desterrar de nuestro vocabulario tales o cuales palabras o expresiones empobrece nuestros recursos lingüísticos, y yo pretendo utilizar el amplio bagaje cultural de nuestra bella lengua para expresar mis ideas, así sean mentadas de madre. Creo que la expresión creativa, en forma de arte, humor o entretenimiento, no debería estar limitada por pruritos morales de este tipo.

2. La corrección política es una forma de censura, y yo estoy en contra de la censura. Pretender controlar nuestras mentes controlando nuestro lenguaje me hace pensar en la neolengua de Orwell en 1984.

Sobre esto, aclaro que no es lo mismo crítica que censura. Todo lo que se diga debe ser susceptible a ser criticado. Así como yo tengo la libertad de decir lo que me venga en gana, ustedes tienen derecho de pensar que es incorrecto, una barbaridad o una pendejada y decírmelo. Tienen derecho a invitarme a no expresarme así o a no decir tales cosas, y a tratar de convencerme de por qué lo que estoy diciendo está mal. Asimismo, yo tengo derecho a hacerles o no caso, a rebatirles o a considerar lo que me digan. No creo que haya ningún discurso que deba ser inmune a la crítica, y si hay alguien que exprese ideas homofóbicas, racistas, sexistas o promoviendo cualquier tipo de discriminación, créanme que ahí estaré para señalar esos discursos como la barbaridad que son.

A lo que no hay derecho es a tratar de convertir la crítica en censura, a tratar de callar mediante la fuerza a quienes dicen cosas que no nos gustan, ya sea a través de legislaciones que prohíban el uso de ciertas expresiones o mediante el acoso de las turbas iracundas de Internet que intimidan a otros con la intención de provocar su silencio. Para el récord, sí creo que la libertad de expresión tiene un límite: cuando se llama directamente a cometer violencia o despojar de sus derechos a otras personas.

3. Finalmente, creo que la corrección política no sirve para eliminar la discriminación; que puede existir discriminación sin el uso de la corrección política y que puede haber incorrección política sin discriminación.

Miren, estoy consciente de que las palabras sí pueden lastimar. De verdad. O no exactamente... aquí voy a parafrasear parcialmente a Stan Smith cuando dice que las armas no matan a la gente, sino que es la gente la que mata a otra gente: no son las palabras en sí mismas las que lastiman, son las personas. Es decir, se puede lastimar a una persona solamente usando palabras; los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a esto, y por ello deben ser protegidos. Pero esa capacidad de dañar no está en las palabras en sí mismas, sino en la actitud de quien lastima.

Un grupo de amigos se pueden estar llamando unos a otros "puto", "pendejo" o "cabrón" sin la intención ni el efecto de lastimarse. Es diferente cuando a un chico le dicen esas palabras con la intención de insultarlo y hacerlo menos; ello puede lastimar su salud emocional y entonces se debe intervenir. Pero también podrían lastimarlo sin utilizar palabrotas.

Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, pero como fui un niño y un adolescente más bien menudito y delicado, me llamaron "puto" muchas veces. Y sí, duele. Y como soy muy nerd, cuando estaba a mitad de la primaria había un grupo de niñas mayores que se burlaban de mí llamándome "Enciclopedia". Ahora, no muchas personas pensarían que la palabra "Enciclopedia" es ofensiva, y decir de alguien que tiene conocimientos enciclopédicos sería por lo general considerado un halago. Pero el propósito, la intención de esas niñas bravuconas (¿puedo llamarlas "perras" o sería muy misógino?) era ridiculizarme, humillarme y lastimarme; entonces, escuchar "¡Enciclopedia!" saliendo de sus bocas podía ser desolador.

Alguna vez me han señalado una supuesta incongruencia en el hecho de que estoy activamente en contra del bullying y que a la vez defiendo la incorrección política. Yo no encuentro incongruencia alguna. Estoy a favor de la libertad de expresión, y al mismo tiempo estoy a favor de vivir libre de acoso y abuso, sea físico o psicológico (el verbal queda dentro de esto último).

¿Cuál es la diferencia entre la incorrección política y el abuso o el acoso? Miren, yo creo que para ser abuso o acoso debe tener algunas características:

1.- Ser intencional: Quizá una persona utiliza una expresión que te parece ofensiva, pero ¿de verdad estaba tratando de ofenderte? ¿Tenía la intención de insultarte? Si no es así, su expresión podría considerarse una falta de sensibilidad o una descortesía, pero no es abuso ni violencia.

2.- Estar dirigida: Quizá la intención de la persona era insultar a alguien, o criticar de alguien, o expresar su indignación o furia contra alguien. ¿Es contra ti como individuo o contra el grupo al que perteneces? Si no es contra ti, es una grosería y un insulto, pero no eres el blanco de la misma. De no entender esto vienen luego interpretaciones extravagantes como asumir que "¡Putos políticos!" va en contra de los homosexuales o que "¡Privaticen a su puta madre!" es una ofensa contra las víctimas de la explotación sexual (ejemplos reales).

3.- No poder ser ignorada: Si vas por la calle y alguien te mienta la madre, sería desagradable, pero siempre tienes la opción de ignorar al imbécil que lo hizo. Ahora, si cada vez que sales a la calle el mismo tipo te mienta la madre, se da una situación de acoso que no se puede ignorar. Si además recibes insultos constantes de un grupo amplio de personas, está claro que eso puede afectar tu salud emocional y disminuir tu calidad de vida. De ahí que el acoso cibernético sea tan dañino para quienes lo sufren: llega un momento en que no puedes conectarte a Internet, ni abrir tu cuenta de correo sin recibir insultos y amenazas. Eso no está bien y va mucho más allá de sólo ser políticamente incorrecto, y tampoco es cuestión de decir "pos que se aguanten". Es un problema real y requiere de la intervención de autoridades.

Los insultos que provienen de una persona que tiene alguna forma de poder sobre uno (padres, patrones, maestros, autoridades, gobernantes o simplemente el bravucón de la escuela que tiene una mayor fuerza física o va acompañado de una pandilla de patiños) son formas de abuso porque ni podemos contestar ni podemos simplemente ignorarlas. Por eso es necesario intervenir en defensa de quien no puede defenderse solo. Cuando los insultos provienen de grupos hegemónicos que pretenden que grupos oprimidos sufran pacientemente regulares humillaciones e insultos sin contestar, también estamos tratando con una forma de violencia. Si, por ejemplo, en la mayor parte de los medios de comunicación aparecen mensajes que van directamente contra un grupo de personas oprimido, yo sí los consideraría como parte de la opresión misma; sería horrible para cualquiera nunca poder encender la tele o ver una película sin hallar mensajes de odio o burla contra sí o contra el grupo al que pertenece.

Pero si te puedes dar el lujo de ignorar los insultos, simplemente tirando a loca a esa persona, o no leyendo lo que escribe, o cambiando el canal, entonces no estamos hablando ni de abuso ni de acoso.

CORRECCIÓN Y DISCRIMINACIÓN

¿Cuál es la diferencia entre una mujer blanca desnuda y una mujer negra desnuda? La blanca sale en Playboy y la negra en National Geographic.


Me dedicaré a expandir el punto sobre corrección política y discriminación. Y para ello tenemos el ejemplo paradigmático de la palabra "negro". Esta palabra se usaba en lengua inglesa y es de origen español o portugués (no se sabe a ciencia cierta, pero para el caso es lo mismo). Con el Movimiento para los Derechos Civiles, esta palabra fue considerada despectiva, peyorativa, pues traía la carga histórica de la esclavitud (los portugueses y españoles traficaban esclavos).

Por esas fechas empezaron a preferirse términos como "black" y "colored". Pero en décadas recientes esas palabras han sido consideradas ofensivas y denigrantes, por lo que se ha optado por el absurdamente largo "African-American".

¿Por qué la palabras "black" y "colored", que fueron introducidas y usadas con la mejor de las intenciones, se convirtieron en palabras ofensivas? Simple: porque la actitud de los blancos racistas hacia los negros no cambió por más palabras bonitas que les obligaran a usar. Mientras tanto, las personas que usaron estas palabras para no ofender, se toparon de pronto con que estaban siendo ofensivas.

En México, la palabra "negro" significaba simplemente "negro". Era una palabra con un sentido denotativo y descriptivo sin más carga racista que la que pudiera imprimirle quien la usaba. Pero en los últimos años, gracias a la mojigatería y cursilería de los gringos, se nos ha venido imponiendo el término "afroamericano".

Ahora bien, "afroamericano" es una palabra muy poco práctica por ser innecesariamente larga y porque complica aún más las cosas. ¿Cómo llamamos a los negros de Europa? "Afroeuropeos", de acuerdo. Pero no todos los africanos son negros, también están los de origen árabe. ¿Cómo llamamos a los africanos negros? ¿"Nativos africanos", "afroafricanos"? Como sea, tarde o temprano llegará un momento en el que se tenga que aceptar que los afroamericanos, los afroeuropeos y los afroafricanos tienen algo en común: que son negros.

Además, si hay afroamericanos, asiaticoamericanos y nativoamericanos, ¿quiénes son los llanamente "americanos"? ¡Pues los blancos! Entonces vemos que esos términos tienen una carga segregacionista: los negros son una versión "afro" de los "americanos", que son los únicos con derecho a utilizar su gentilicio de forma pura. Así, no será de sorprendernos si en unos años esas palabras se vuelven políticamente incorrectas.

Por otro lado, ¿por qué "negro" debería ser ofensivo y "blanco" no lo es? Ambos son colores, y ambos son incorrectos, toda vez que los "negros" son en realidad cafés y los "blancos" son como rosaditos (sin mencionar que todo eso de "raza" es una construcción cultural bastante absurda y sin bases científica que toma como punto de partida los rasgos físicos más superficiales para clasificar a las personas). ¿Cuál es el problema? Muy simple: los blancos no fueron perseguidos, esclavizados, oprimidos, segregados y exterminados por una raza culera que se sentía superior.

[Entre paréntesis, una vez alguien me dijo que debíamos dejar atrás la noción de "lo negro" como algo negativo, pues tenía una fuerte carga racista. ("Magia negra", "oveja negra", "nos las estamos viendo bien negras", "Lado Oscuro") A mí no me parece que tenga mucho sentido. Relacionar lo oscuro y lo negro con lo negativo provienen del natural temor del ser humano hacia la noche y la oscuridad, y no tiene nada que ver con la gente africana.]

Un caso similar es el de la palabra "anciano" y sus equivalentes en otros idiomas (¿sabían que "senador" y "senil" provienen de la misma raíz latina que significa "anciano"?). Durante siglos no se consideró despectiva. ¿Por qué? Pues porque los ancianos eran miembros muy respetados de la comunidad. La sociedad moderna relegó a los ancianos a la soledad y la falta de atención y para compensarlo, les cambiamos el nombre a "gente de la tercera edad", "adultos mayores", y ahora "adultos en plenitud".

¿Qué tal la palabra "conserje"? Ahora ya no se usa, pues se oye fea, ¿no? Se prefiere "intendente" o "encargado de limpieza". Pero la ocupación sigue siendo la misma, y sigue sin recibir mucho aprecio o estatus (o paga) en la sociedad actual. ¿Cuántas veces cambiará la palabra sin que la situación de los conserjes cambie? Por otro lado, palabras que empezaron siendo despectivas como "queer", "hippie" y "punk", fueron adoptadas como señas de identidad por los grupos a los que se referían.

Tantos cambios y eufemismos han servido de poco para modificar la actitud de los racistas, homofóbicos, intolerantes y gente culera en general. Es casi supersticioso creer que porque se cambian las palabras se cambia la actitud así de fácil. Es confundir el lenguaje con la realidad, es creer que en las letras de "rosa" está la rosa y todo el Nilo en la palabra "Nilo".


RACISMO NACIONAL

¿En qué se parece el teléfono celular al arco y la flecha? En que cualquier indio los carga.


Es bien conocido que México es un país muy racista, en especial hacia los pueblos indígenas. Ya Alexander von Humboldt decía sobre su viaje a la Nueva España, que en este país tener la piel clara era como en Europa tener título nobiliario, y que entre los miembros de la misma familia los de piel más clara gozaban de cierta deferencia. Eso parece haber cambiado muy poco en nuestros días.

Generación tras generación, mis alumnos aún utilizan la expresión "no seas indio" para decir "no seas pendejo" y yo les hago notar lo incorrecto que es. El problema aquí es que la palabra "indio" no debería ser un insulto, ni debería equivaler a "pendejo", porque ello puede implicar que se considera que los indios son pendejos, lo cual sí es racista.

De la misma manera, aunque no es racista decir que un negro es negro, si sería despectivo decir que una persona "se está portando como negro", para significar que actúa de forma maleducada, porque implicaría afirmar que los negros son personas maleducadas o salvajes, lo cual es un prejuicio racista.

Además, la palabra "indio" es incorrecta, porque indios son los habitantes de la India, que es a donde los europeos que "descubrieron" América creyeron que habían llegado. Con todo, los pueblos nativos han encontrado diversas formas de llamarse a sí mismos: los de Estados Unidos prefieren "nativos americanos", los de Canadá "pueblos originarios", en México por lo general es "pueblos indígenas", pero en Sudamérica muchos aún se identifican a sí mismos como "indios" y con orgullo. Por cierto, también la palabra "indígena" se puede usar en un sentido peyorativo. En la escuela donde estudié la primaria (en Tabasco), era común decir "no seas indígena" o "es una indígena" y yo crecí creyendo que la palabra significaba "bobo" sin relacionarla ni de lejos con los nativos de este continente.

El problema no está en la palabra que se elija utilizar, sino en la forma que se utilice. Usar "indio" o "indígena" como insulto bien puede implicar que para quien la dice que los nativos de América son inferiores, pero también puede significar que quien la usa simplemente no relaciona una cosa con la otra, como yo cuando estaba en la primaria. Usarla de forma denotativa no debería acarrear mayores problemas, aunque sea incorrecta. Pero para lograr este cambio se necesita educación y no censura.


PUTO ES EL HOMBRE QUE DE PUTAS FÍA

¿Cómo sientas a cuatro homosexuales en un banquito? Pones el banquito patas arriba.


Este jaleo comenzó porque yo dije que "los ninjas son putos", lo que me ganó la acusación de ser "ciertamente homofóbico". Rechazo las acusaciones por lo siguiente:

1. La palabra "puto" no significa necesariamente "homosexual", ni la estaba usando en este sentido.

2. Aunque así fuera, el insultar a una persona utilizando dicha palabra, no extiende el insulto hacia todo un grupo, ni significa que yo siento algún tipo de odio o desprecio por ese mismo grupo.

Ujujuy. Ha llegado el momento de tocar un tema muy delicado: el de las sutilezas del lenguaje. Vamos por partes, y por favor, léanlo completo antes de indignarse. Empecemos por el primer punto: “puto” no necesariamente quiere decir “homosexual”, y ciertamente yo, cuando decía que los ninjas son putos, no quería decir que fueran homosexuales, ni que el hecho de ser homosexual fuera denigrante para una persona, ni nada por el estilo. Utilicé “puto” como un insulto denigrante y mala onda, sin duda, de la misma forma en que pude haber utilizado “pendejo”, “gilipolla”, "pusilánime", "bolonio", "palurdo" o cualquier otro improperio. Pero estaba siendo despectivo con los ninjas, y con nadie más.

Me apoyaré en una autoridad, el grandísimo poeta (españolísimo) don Francisco de Quevedo. Chequen esta estrofa de “El desengaño de las mujeres”:

Puto es el hombre que de putas fía,
puto el que sus gustos apetece,
puto el estipendio que se ofrece,
en pago de su puta compañía.

Ahora traten de cambiar cada “puto” por “homosexual” o “gay”. ¿No chambea, verdad? Y no es sólo porque al hacer la sustitución se pierden el ritmo, la métrica, el humor y el sentido procaz del poema, sino porque claramente Quevedo no quiso decir que los hombres que frecuentan prostitutas fueran homosexuales. Solamente lo está usando como una forma de insultar a alguien, como yo pretendí hacer con los ninjas.

Ah, pero dirán "bueno, quizá tú individualmente no estás refiriéndote a los homosexuales, pero la elección de palabras demuestra los valores de la sociedad homofóbica en la que has crecido". ¿Y saben qué? Probablemente tengan razón. Pero no es tan fácil determinarlo, y esto es porque el estudio del lenguaje no es ciencia exacta, ni hay una tabla de equivalencias que diga matemáticamente que cuando una persona usa tal o cual palabra ello signifique que quiso decir tal o cual cosa y que ello refleja tales y cuales valores. No se están considerando sutilezas como el lenguaje figurado, la ironía, o la extensión y transferencia semántica.

¿Que las palabras elegidas son reflejo de los valores que tenemos interiorizados? Sí, claro. Pero no es tan fácil determinar cuáles son esos valores. El perro es un animal muy apreciado en nuestra cultura, y se elogian sus cualidades como su fidelidad, valentía y nobleza. Y sin embargo, la palabra "perro" es a menudo utilizada en sentido peyorativo. "Eres un perro", "Te portas como perro", "Me tratan como perro". Que alguien use de esa forma la palabra "perro" no quiere decir que odie a los perros ni que tenga interiorizados los valores de una sociedad que desprecia a los perros.

Por otro lado sí vivimos en una sociedad fundamentalmente homofóbica en la que por supuesto que la palabra "puto" se usa en un sentido homofóbico con mayor frecuencia que no. Veamos entonces otro ejemplo: usamos la expresión "hijo de puta" o "bastardo" para referirnos a una personal cruel o desalmada, a alguien particularmente malvado, como decir "Pinochet fue un hijo de puta". Aunque ciertamente las sexoservidoras no gozan de buena estima en nuestra sociedad, y el tener hijos fuera del matrimonio sigue sin ser ver bien visto, lo cual da cuenta del origen de dichas expresiones, ello no significa que quienes las usamos creemos que los hijos de las sexoservidoras o los nacidos fuera del matrimonio vayan a ser inmorales y malignos. Más bien usamos una expresión que comunica un significado sin pensar mucho en sus orígenes o connotaciones.

Quienes utilizan la expresión "me cayó el veinte", no tienen en cuenta su origen ni están pensando en las máquinas telefónicas públicas de la edad del caldo. Simplemente utilizan una expresión corriente en su comunidad lingüística para transmitir un significado deseado. Como el niño que usa "indio" sin estar pensando en los indígenas, asumiendo que la palabra es sinónimo de "tonto", o como el que indignado grita "¡putos políticos!" sin que por su mente se cruce el desprecio hacia los homosexuales. Es probable que simplemente hayan escogido una expresión que les permita transmitir el significado que desean. ¿Es ello inconsciente, desconsiderado y de mal gusto? Sí, pero la forma de cambiar esa actitud es mediante la educación y el diálogo, no afilando los tridentes y encendiendo las antorchas.

¡Ojo! No estoy diciendo que la palabra "puto" se use siempre de forma inocua y sin relación con sus connotaciones homofóbicas. De seguro por lo general así es, y no me parece injustificado sospechar de quien así se expresa, sobre todo si lo hace a menudo. Lo que yo digo es que no siempre es así. Es cierto que el lenguaje refleja los valores de quien lo utiliza, pero determinar cuáles son esos valores en específico no es tan fácil ni tan obvio. Creer que la interpretación literal de algo que se dice es la única válida no sólo es peligroso sino que no es muy inteligente. 

De ese mismo afán por creer que lo que se dice tiene una traducción exacta a lo que se quiere decir es que viene la tontería de asumir que el masculino plural no es neutro sino excluyente: "Ah, si dices 'los mexicanos' para referirte a hombres y mujeres por igual, eres sexista!!1". Y ahí tenemos el "mexicanas y mexicanos" o el aún más abominable "mexican@s", usado por personas que tienen la mejor de las intenciones (combatir el sexismo) pero que de lenguaje no entienden gran cosa (por algo no son ni gramáticos ni lingüistas los que salen con eso, sino "gente comprometida con la causa").


NO SE OFENDAN

¿Cómo metes a cien judíos en un volchito? En los ceniceros.


Si yo digo que Felipe Calderón es un pinche enano pendejo, ello no debe ofender ni a los de baja estatura ni a los ayudantes de cocina, porque mi problema con Calderón no es que sea chaparro sino que… bueno, no voy a empezar con eso ahora. Si yo digo que Agustín Carstens es un maldito gordo hijo de puta, no debe considerarse un insulto hacia las personas con sobrepeso, ni hacia los hijos de las sexoservidoras. Si digo que Vicente Fox es un retrasado mental, no debe entenderse que yo odio a las personas con capacidades mentales diferentes.

Yo estoy ciego como un topo y uso anteojos (ya antes parodié la corrección política exigiendo que a los miopes astígmatas como yo se nos llamara “personas con capacidades visuales diferentes”). Si alguien me dice “pinche cuatrojos”, entiendo que me está insultando, pero si se lo dice a alguien más, yo no tengo por qué sentirme ofendido, pues sé que no es contra mí la cosa. Yo padezco atroces migrañas que me dejan incapacitado por días enteros. Si un gerente me niega un empleo debido a la inconveniencia que para la compañía pudiera causar mi enfermedad, me sentiría discriminado. Pero no me voy a sentir ofendido por las caricaturas del Chico Migraña.

De la misma manera, cuando en una ocasión llamé a Jon Peters “maldito judío puto”, no debía entenderse como un insulto a los gays ni a los hebreos, porque mi problema con Jon Peters no es que sea judío u homosexual sino que su nefasta influencia impidió que saliera una buena película de Superman en más de 30 años y eso me lo tomo como afrenta personal.

Ahora me van a decir “No hay punto de comparación, Ego, porque ni los gordos, ni los chaparros, ni los migrañosos ni los que usan lentes han sido perseguidos, oprimidos y reprimidos por siglos”. Y creo que ahí tienen un punto. Después de todo, la pertenencia a un grupo es parte importante de la identidad de una persona, sobre todo si ese grupo ha sido marginado u oprimido y si la persona ha sufrido discrimnación por pertenecer a dicho grupo. Es natural que alguien que se identifica como miembro de un grupo haga suyo el sufrimiento de todos los otros miembros, y se indigne cuando vea a alguno de los suyos siendo insultado o humillado. Es aquí entonces donde de nuevo, ante una supuesta ofensa, hay que hacerse las preguntas que planteé antes: ¿Tiene la intención de ofender? ¿Va dirigida a ti la ofensa, ya sea como grupo o como individuo? ¿Puedes darte el lujo de ignorarla y seguir con lo tuyo?

Creo que así es como puedes saber si de verdad hay un ataque o sólo andamos de whiney bitches, buscándole tres pies al gato como los religiosos locos que ven mensajes satánicos en todas las caricaturas de moda. Y es que el que una persona pertenezca un grupo que haya sufrido toda clase de vejaciones no quiere decir que deba tomarse a mal cualquier palabreja que se diga, ni que todo el mundo tenga que andar de puntillas para no ofenderla. Que yo sepa, entre los derechos humanos no está el de “nunca ser ofendido”, y si lo estuviera, ese derecho debería extenderse a todos, no sólo a los que han sido perseguidos. Entonces quizá quieran sostener que nadie debería insultar a nadie, sea gay, miope, ninja o religio loco con miedo al satanismo. Quizá en el futuro seamos tan civilizados que nunca nos insultemos para nada. Quizá ése sea un mundo mejor. Pero mientras tanto, establecer políticas del tipo "Por favor, que cuando A insulte B no use palabras que puedan ofender a C" me parece inútil, hipócrita y condescendiente.


SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE SE SENTIRÁ OFENDIDO

-¿Por que la niña se cayó del columpio?
-Porque no tenía brazos.
-¿Y por qué se volvió a caer?
-Porque la volvieron a subir



Ahora les voy a contar una historia que leí en un libro gratuito de la SEP cuando era un crío y que me impactó mucho:

Un anciano y su nieto salen de su granja con rumbo al pueblo acompañados por su burrito. El viejo, cansado, se monta en el burro y le pide al nieto que siga a pie. Al poco rato pasan frente a un grupo de personas, que empiezan a murmurar:

“Ay, pero qué barbaridad, miren a ese viejo abusivo… Él va muy cómodo sobre el burro, mientras el pobre niño tiene que caminar. ¿Que no sabe de los derechos de los niños…? Blah, blah, blah…”

El viejo los oye, se preocupa y ofrece a su nieto cambiar de lugar con él. El niño va muy cómodo en el burrito y el abuelo camina junto a ellos. Tras un rato, pasan frente a otras personas, que murmuran:

“¡Mira eso! ¡Qué falta de respeto! Ese niño que está joven y sano va en el burro, mientras el pobre ancianito tiene que romperse la espalda caminando. ¡Qué generación! Ya no hay respeto a los ancianos. A los niños los malcrían mucho… blah, blah, blah”.

El abuelo, consternado, hace que el nieto se baje del burro y ambos siguen el camino a pie. Al poco rato, pasan frente a otras personas, que murmuran:

“¡Mira a esos tontos! Tienen el burro, pero ahí se van caminando. Es que en este país la gente no aprovecha sus recursos… Por eso estamos como estamos… Blah, blah, blah...”

Entonces el abuelo decide que él y su nieto se monten en el burro, pero tras unos minutos, se topan con otras personas que murmuran:

“¡Qué horror! ¡Mira cómo abusan del pobre burrito! Dos personas encima de él. ¿Qué necesidad? ¿No pueden caminar? ¿Que no saben de los derechos de los animales…? Blah, blah, blah...”

Al final, el abuelo le dice al nieto, que no haga caso de las gentes, porque siempre habrá alguien a quien no le parezca bien lo que uno haga.



LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Toda persona tiene derecho a decir lo que quiera, y toda persona tiene derecho a mentarle la madre por eso.



No puedo menos que reconocer que detrás de la corrección política está una muy loable causa: acabar con la discriminación. Ante esto, es importante preguntarnos si esas medidas que se quieren implementar son realmente efectivas, si realmente valen la pena. Supongo que si hay que escoger entre dos excesos, el de la discriminación sin restricciones y el de la corrección política neurótica, este último es el menos malo, porque sólo es muy irritante, mientras que el primer exceso lleva a cosas como esclavitud, segregación y genocidio. Pero somos seres humanos racionales, no tenemos porqué escoger extremos si hay puntos medios sensatos.

Quizá la correción política pretende ser una de esas "reglas a prueba de tontos", en las que es mejor prohibirlo todo que dejarlo al albedrío de los humanos, porque las cosas pueden salir realmente mal. Pero no somos menores de edad sin criterio, somos personas capaces de razonar y hacernos responsables por lo que decimos y cómo lo decimos.

Finalmente me queda decir que yo valoro la libertad de expresión, y que lo que yo digo no tiene que estar exento de ser ofensivo. Así que yo tengo derecho a decir lo que me venga en gana, ustedes tienen derecho a decirme que soy un pendejo por eso, y yo tengo derecho a mandarlos a la mierda.

Pero eso nos dejaría como un montón de borricos incivilizados. Miren ustedes que tampoco me gusta andar ofendiendo a la gente por ahí gratuitamente. Yo no iría a un sitio religioso a insultar a los creyentes; tengo mi blog para ello y quien se ofenda puede simplemente no leerlo. Tampoco voy por la vida trolleando a usuarios de Internet; éste es mi espacio para mi ejercitar mi peculiar sentido del humor. De hecho, desde que escribí la primera versión de esta entrada uso menos palabras como "puto" y no porque la considere mala en sí misma, sino porque me interesa construir diálogos y sé que la grosería puede dificultar ese proceso.

Así que propongo lo siguiente: a) yo escribo aquí mis pendejadas; b) si a ustedes no les parece, me lo dicen y argumentan; c) yo defiendo mi postura de la manera más civil posible, o cedo si me convencen; lo peor que puede pasar es que quedemos de acuerdo en no estar de acuerdo y nos ignoremos alegremente los unos a los otros.

Y al que no le parezca es puto.

lunes, 9 de agosto de 2010

Los ninjas son putos

La siguiente entrada es ofensiva e insultante para medio mundo. Si usted es de ésos a los que se le mete arena en la vagina, no la lea.




¿Saben que me caga de los otakus? Bueno, un chingo de cosas, pero ahora estoy pensando en su absurda idolatría hacia los ninjas. Lo que me caga es que en su imaginario los ninjas (y sus primos más fresas, los samurái, así como cualquiera que practique un arte marcial oriental) sean seres omnipotentes e indestructibles que pueden caminar sobre el agua, esquivar las balas y detener las flechas con las manos.


"Máquinas de matar" o "guerreros definitivos", son nombres con los que los fans de lo oriental llaman a los ninjas, y otros taka-takas faroles y se imaginan que pueden congelar a una persona con un karatazo y rebotar las balas con sus katanas. ¿Pues qué creen, ñoños? ¡No es así!


Única utilidad práctica de un ninja


Ahora me dirán "Ego, no seas mamón, así se les representa a los ninjas y similares en la cultura pop, porque es divertido, pero nadie de verdad cree que así hayan sido." Pues les sorprendería ver cuánto pinche despistado hay que realmente cree que los ninjas eran casi casi como Jedi mágicos con superpoderes, pero más culeros.



Naruto: Arquetipo del ninja puto
(¡Hasta rima!)



¿Guerreros definitivos? ¡Mis calzones! Vamos a hacer un repaso por algunos guerreros realmente chingones de la historia.


Empecemos por los Inmortales persas. Y antes de que me digan "Ay, Ego, eso lo sacaste de la película de 300", ¡pues no! Lo saqué de Herodoto, bola de ignaros. Los Inmortales eran el cuerpo de élite del ejército persa. Su número era siempre el mismo (unos diez mil). Cuando un soldado moría, o quedaba fuera de combate, de inmediato uno de reserva ocupaba su lugar. Como iban uniformados, parecía que siempre había el mismo número y nunca se morían, lo que llevaba a la gente a gritar aterrados "¡No mames, estos cabrones no se mueren!". Y el Imperio Persa cubría desde Egipto hasta las fronteras con la India.




Sigamos ahora con los Hoplitas Griegos. Armados con lanza y escudo, practicaban una sana homosexualidad (y con razón: estaban bastante buenones), por lo que cada uno de ellos estaba dispuesto a dar la vida por el otro. Cuando los griegos se aburrieron de matarse entre sí, salieron y se chingaron a los persas con todo y sus inmortales. El Imperio de Alejandro Magno ocupó todo lo que tenía el persa y todavía un poquito más.




Pero para guerreros chingones, los Legionarios Romanos. Chingones, chingones, atravesaban territorio hostil más armados que una navaja suiza, y con formaciones de batalla inquebrantables. Aparte, llegaban a un lugar, talaban un bosque y levantaban un campamento empalizado en cuestión de horas. Por si fuera poco, conquistaron casi todo el mundo conocido y su única debilidad eran los guerreros celtas que hubiesen bebido poción mágica.




"Ay, Ego, eres un pinche racista, porque desprecias a los orientales y alabas a los occidentales." Pues no, nenes, porque para guerreros definitivos, los más chingones eran los Jinetes Arqueros Mongoles de las hordas de Genghis Khan, que un buen día, cansado de cogerse a sus ovejas, agarró a un montón de pastores zarrapastrosos y se lanzó a conquistar el mundo. Esos jinetes arqueros formaron un imperio más grande que el romano y el de Alejandro. Y todo eso sin patadas voladoras ni estrellitas caguengues.





Y yo me pregunto, ¿y los ninjas? ¿Y los samurái? ¿Qué conquistaron ellos? Ah, sí, a finales del siglo XIX los japoneses empezaron a sentirse todopoderosos, salieron de sus islitas y se pusieron a patear traseros hasta que fueron detenidos por los gringos y sus bombas nucleares. Pero la conquista de Corea, de Manchuria, de Indochina no la hicieron los ninjas; ni los ataques a Australia y a Pearl Harbor lo hicieron los samurái. No, lo hicieron soldados con armas modernas y técnicas de combate no muy diferentes a las de cualquier otra civilización con armas de fuego.


Ahora me dirán, "Pero Ego, los ninjas no eran soldados, eran mercenarios, asesinos a sueldo, espías, saboteadores y todo eso. No estaba entre sus objetivos iniciar una guerra de conquista". Y tienen razón. Es más, en ese sentido, los ninjas sí que merecen respeto. En su contexto los ninjas eran muy chingones... Y ese contexto es el de unos japonesitos matándose unos a otros en su pinchurriento archipiélago.


Únicos ninjas que merecen respeto

Y lo mismo va para los que hacen kung-fu. Si hubiera existido gente capaz de hacer lo que hace Jet-Li y sus wannabes, ¿cómo habría podido un montón de arqueros a caballo provenientes de la estepa conquistar China? ¿Y dónde estaban los monjes Shaolin cuando los ingleses se chingaron a los chinos y les quitaron Hong Kong? ¿Dónde estaban cuando las potencias europeas, en un alarde de culerez, se unieron para chingarse a China en la Guerra de los Bóxers?


Miren a esos asquerosos y patéticos... ¡Oh, pero qué lindos son!


¿Saben quiénes eran chingones? ¡Los Piratas! Sabían que la pirata Ching Shih organizó una flota tan poderosa que venció a la mismísima Flota Imperial? Cuando se cansó de joder al Emperador, aceptó un armisticio; el gobierno le dejó quedarse con su botín y vivir en paz hasta la vejez, con tal de que no volviera a la piratería. ¿Conocen a algún ninja cuyas acciones hayan puesto en jaque la estabilidad de un Imperio? Y la reina Isabel de Inglaterra no contrató ninjas para chingarse a los españoles. Nooooo, contrató a Sir Francis Drake.



Así que ya dejen de estar chingando con sus ninjas y karatekas y mamadas por el estilo, pues ahora ya saben que son puras pendejadas.




NOTA: La intención de este post es totalmente satírica. Si alguien se sintió ofendido por el uso de palabras como "puto" o "ninja", bueno, pues que chingue a su madre.

lunes, 2 de agosto de 2010

La Guerra de Irak y la Ley de la Atracción

El 15 de febrero del año 2003, gente de todo el mundo se manifestó en contra de la mal planeada, ilegal, injusta y culera invasión de los Estados Unidos en contra de Irak. Varios millones de personas de todas las edades se reunieron para pedir paz ante un panorama de guerra; justicia, ante una situación de abuso. Los participanes llegaron a creer que las marchas podrían ponerle un alto a las ambiciones imperialistas de Bush, pues manifestaban la voluntad de la mayor parte de la raza humana.


Cuando en la misma ONU se mencionó el rechazo mundial a la invasión y el organismo decidió finalmente no aprobar este acto terrorista, todo parecía sonreírnos. Por desgracia, las corporaciones que gobiernan el Imperio Americano se pasaron la voluntad del género humano por el culo y mandaron a sus soldados a morir y matar iraquíes. Sin embargo, lo bonito de todo esto es que aunque se demostró que aunque la gente en el poder sigue siendo muy barbárica, la civilización ha evolucionado un poquitín desde los tiempos de las Cruzadas y ahora una gran parte de la población civil de todo el mundo opina que la guerra es una cosa abominable que se debe evitar a toda costa, y que no hay pretexto que la justifique.



Las cifras de gente que se manifestó ese día son un poco confusas. Los italianos decían que la marcha de Roma (donde tuve el privilegio de estar) había sido la más grande, con tres millones de personas, pero los italianos son muy presumidos (se llaman a sí mismos "l'ombellico del mondo") y en las noticias internacionales se decía que sólo habían participado un millón y que la más grande había sido la de Londres, con millón y medio. En Barcelona marcharon alrededor de 1 millón 300 mil personas, en París hubo 200 mil, en Berlín hubo 300 mil y en Portugal 80 mil. Los mexicanos, que se caracterizan por su mucha conciencia social organizaron una marcha de 10 mil, y en la capital del mundo, Nueva York, marcharon 150 mil personas. Incluso en China y Rusia hubo manifestaciones. Total que alrededor del mundo se manifestaron unas 10 millones de personas, a las que hay que sumar todas aquéllas que estaban en contra de la guerra, pero que no pudieron manifestarse ese día.


Ahora, una rápida explicación de la Ley de la Atracción. Ésta dice que nuestros pensamientos y deseos (conscientes e inconscientes) se manifiestan en forma de energía que irradia de nuestra mente, la cual a su vez transforma la realidad que nos rodea. Por ejemplo, si estás buscando empleo y deseas con todas tus fuerzas conseguir ese empleo, se te cumple. Por otro lado, si temes que te asalten en la calle y sólo piensas en eso, aumentas la probabilidad de que te asalten. Más o menos así funciona.


No voy a dedicarme a rebatir la Ley de la Atracción, porque ya lo he hecho en otras entradas (aquí y aquí, pero Pereque lo hace mejor aquí), además de que cualquiera que sepa un poquito de física y tenga experiencia en la vida y en el mundo, sabe que son mamadas. Pero quiero preguntarle algo a los que se aferran a esa creencia.


¿Si el deseo de una persona basta para transformar la realidad, por qué el deseo de 10 millones de personas no bastó para detener la guerra? No pueden decir que fue porque no lo desearon con suficiente fuerza, pues me consta que realmente creíamos que podríamos parar la invasión. Pueden argumentar que 10 millones de personas no son ni de lejos la mayor parte de la humanidad, pero hay que tener en cuenta la gente que, aunque no participó en las manifestaciones, estaba en contra de la guerra. Támbién hay que tener en cuenta que quizá mucha gente no estaba en contra de la guerra, sino que le era indiferente (creo que ellos fueron la mayoría), pero aún así, los que no queríamos la guerra éramos muchísimos más que los que sí la querían, que sólo eran unos cuantos empresarios y políticos con ansias de hacerse millonarios.




Pueden decir que en EUA, donde se tomaron las decisiones de ir a la guerra, la mayoría de la white trash republicana estaba a favor, pero olvidan que las manifestaciones más grandes sucedieron en Italia e Inglaterra, donde la mayoría de la gente estaba en contra, a pesar de lo cual los gobiernos de esos países decidieron apoyar a los Estados Unidos y enviar tropas a Irak.


Sólo les queda aceptar que las mentes de quienes tenían el poder de tomar la decisión de ir a la guerra son independientes de la voluntad de millones de personas que deseaban lo contrario, y que por más que se desee que una persona piense o decida tal o cual cosa, no se logrará. Pero si admiten eso, tendrán que admitir que las decisiones que tome un asaltante en la calle, son también independientes de lo que desees. Y aún más, el comportamiento de un virus o de una tormenta obedece a una serie de causas y consecuencias que no tiene nada que ver con lo que cualquier persona quiera o desee.


Pero yo quiero dar una oportunidad a los de la Ley de la Atracción, para que me expliquen por qué no pudimos detener la Guerra en Irak. Y hablando de mamadas, que los defensores del Karma me expliquen de aquélla vez en la que dos autos- bomba estallaron en Irak. Uno de ellos tenía como objetivo a Dick Cheney, y no le dio. El otro mató a unos niños iraquíes. A ver, explíquenme, coño.


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