lunes, 21 de noviembre de 2011

En el Ágora: Algunos principios para un debate entre caballeros (o damas)




Cuando se habla de mayo del 68, se dice: “Bueno, eso no cambió nada.” Nos cambió a muchos de los que estuvimos allí. No sé si salvaría el mundo, pero a mí me vino bien. Estoy convencido de que mucha gente que estaba allí quizá no tenía grandes ideas ni soluciones, pero redescubrieron el Ágora.

Eso dice el filósofo Fernando Savater en uno de los textos que citaré en esta entrada. De lo que se trata es de debatir, de discutir, de intercambiar ideas. Decía Robert M Hutchins que la humanidad, a través de los libros, sostiene una Gran Conversación. Bien, creo que esa Gran Conversación se lleva a cabo no sólo en los libros, sino en todos los medios que tiene el ser humano para expresarse. Estos meses, parte de esa Gran Conversación se ha dado en torno a un tema.

El movimiento Occupy Wall Street es más que sólo un montón de ninis ociosos estorbando el tránsito. Uno puede estar a favor o en contra, verlo con indiferencia o condescendencia, pero por lo menos tendría que reconocer que este movimiento social tiene alcances más allá de las calles. Y es que ha generado un intenso debate a través de los medios de comunicación, sobre todo (y por mucho) en Internet. Esto ya de por sí es bueno, pues sea cual sea el resultado a largo plazo, ahora mismo se discuten ampliamente temas que por mucho tiempo se dieron por sentados, y personas que nunca antes se interesaron en política, sociedad y economía están al pendiente de las noticias, presenciando los debates e intercambiando ideas. Es decir, que si algo ha logrado Occupy Wall Street es que muchos redescubrieran el Ágora.


Veamos algunos casos muestra del debate que se sostienen en los Internetz. En un artículo de George Monibot, publicado en el periódico inglés The Guardian, señala con datos duros la decadencia de las clases media y baja, y el empoderamiento de la clase alta en los últimos años en el mundo desarrollado:

Entre 1947 y 1979 [los años del capitalismo de bienestar], la productividad en EUA aumentó un 119%, mientras que las ganancias del 20% más pobre de la población aumentaron un 122%. Pero entre 1979 y 2009 [los años del capitalismo neoliberal], la productividad aumentó sólo un 80%, mientras que el ingreso del 20% más pobre cayó en un 4%, y las ganancias del 1% más rico aumentaron 270%.


El punto central de su artículo es que ese 1% no ha logrado aumentar la riqueza mundial: lo único que ha conseguido es concentrarla en sí mismo. También señala que el argumento de que ese 1% de ciudadanos más ricos han logrado lo que tienen debido a que son más inteligentes o más trabajadores que el resto de la población, es un mito, y que muchos de ellos están ahí por una combinación de factores favorables, principalmente el haber nacido en una familia de clase alta. Además, en el medio de ese 1% se fomentan valores y conductas que en medios normales serían consideradas antisociales, pero que como allí son útiles para captar la riqueza, se premian.

Si tienes tendencias psicópatas y naces en una familia pobre, probablemente vayas a prisión. Si tienes tendencias psicópatas y naces en una familia rica, probablemente vayas a la escuela de negocios.


Pueden leer el artículo completo aquí. Mientras tanto, tengamos otro ejemplo: En un artículo de T.M. Scanlon, aparecido en el Boston Review, se habla acerca de liberalismo económico y de la libertad. El objetivo del autor es demostrar que ni el liberalismo económico como doctrina se desprende lógicamente de la defensa de la libertad como valor moral, ni la libertad individual es resultado del liberalismo económico. Básicamente, el liberalismo económico permite que pocas corporaciones acumulen poder económico y político, coartando de facto la libertad individual de trabajadores y consumidores por igual, y en general de cualquiera que no pertenezca al círculo de poder.

Un mercado sin regular deja a muchos trabajadores con poco control sobre sus propias vidas. Su libertad también tiene importancia moral.


Pueden leer el artículo completo aquí. ¿Qué tiene que ver esto con Occupy Wall Street? Bueno, pues que este movimiento se da en contra de banqueros y financieros corruptos que precipitaron la crisis económica mundial y además se quedaron con ganancias obscenas. De ahí la relevancia de un artículo que desmitifique a los plutócratas del 1% y de otro que trate de echar por tierra las doctrinas del neoliberalismo que los enriquecieron y causaron la crisis. Desde luego, ambos textos, sobre todo el segundo, generaron sendos comentarios de lectores, algunos de los cuales atacaron su contenido, otros lo defendían y pronto empezaron a discutir entre ellos sobre otros aspectos que no formaban parte del escrito. 

Veamos la otra cara de la moneda. En un artículo publicado en The New York Times, Adam Davidson dice que aumentar los impuestos a las corporaciones, como lo pide el movimiento OWS, serviría sólo para calmar la furia anti-corporativa de los manifestantes y de los populistas, pero que ni de lejos ayudaría a solucionar la crisis. Es más, señala, ningún político tiene realmente intenciones de hacerlo, ni siquiera el presidente Obama. 

Gravar la actividad corporativa significa menos inversión, menos contratación, menos empleos y  una economía más reducida.



Lo realmente importante aquí, dice Davidson, no es cobrarle más impuestos a los ricos (ni dejar de hacerlo),  sino hacer reformas a la administración financiera de los Estados Unidos. Pueden leer el artículo completo aquí.

Finalmente, el movimiento Occupy Wall Street forma parte de una serie de movimientos sociales variopintos que se han desatado en muchos países del mundo capitalista, incluyendo Grecia, Irlanda, Portugal y, desde luego, España, en donde el movimiento ha sido más amplio y notorio [ver el Frente Occidental, y ya que, de forma menos directa, todos se relacionan también con la Primavera Árabe, ver el Frente Oriental]. Fernando Savater, a quien mencioné al principio de esta entrada, tiene que decirnos lo siguiente sobre la crisis y el sistema que la causó:

No hace falta ser marxista ortodoxo para darse cuenta de que la economía es el sustrato de muchas otras cosas, y de que cuando en el mecanismo económico la rueda gira en el vacío, cuando en vez de producirse objetos se producen especulaciones, todo se empieza a cuartear.


Sobre el movimiento de los Indignados españoles, que inspiró al movimiento OWS de los gringos, el ilustre filósofo dice que su reacción es lógica, pero los critica por su falta de propuestas reales:

Los movimientos de indignación son lógicos –¿cómo no van a serlo, si no se solucionan esos problemas?–, pero la crítica a los políticos no es creíble más que cuando los ciudadanos son capaces de hacer autocrítica. Y no se ve más que una crítica de los políticos, como si los políticos hubieran llegado en unas naves extraterrestres para causar el daño en la tierra. Muchas veces los políticos están ahí porque los hemos puesto, los hemos tolerado, no los sustituimos. Los ciudadanos han vivido felices mientras duraba esa irreal prosperidad y ahora echan la culpa a todo el mundo de que esa prosperidad no sea real.



Pueden leer la entrevista completa aquí. Pero no sólo entre periodistas e intelectuales se da este debate. Como dije, en círculos en los que este tipo de discusiones no se solía tener, ahora se están suscitando con no menos vehemencia. Hace poco, el argumentista de cómcis Frank Miller (famoso por Batman: Año Uno, Sin City y 300), publicó una dura crítica contra el movimiento Occupy Wal Street. io9, una revista digital de temas geeks (ciencia ficción, fantasía, videojuegos, cómics, cine, ciencia, tecnología, etc.) señaló que Miller ya desde hace tiempo perdió el rumbo y que no más dijo una serie de disparates. 

Y de hecho, la revista tiene razón, pues Miller no utiliza argumentos razonables y mucho más que una crítica, su texto parece una rabieta:

"Occupy" no es más que un montón de vagos, ladrones y violadores alimentados por una nostalgia de la era Woodstock y un falso sentido de pútrida superioridad moral. 

Miller dice que America [sic] se encuentra peleando contra un terrible y poderoso enemigo: Al-Qaeda y el islamismo, y que mientras los manifestantes hacen de las suyas, los terroristas deben estar riéndose al ver cómo ese montón de vagos destruyen por dentro la nación. La anacrónica paranoia post 9/11 de Miller guía su diatriba hasta recomendar a los manifestantes que se unan al ejército para que les quite lo jotos, o que regresen al sótano de la casa de sus padres a jugar Lord of Warcraft [sic].


Pongo el texto de Miller como contraejemplo de lo que debe ser un debate. Por supuesto, el señor Miller tiene todo el derecho a despotricar como él quiera, y al que no le guste que se joda. Pero no puede esperar entablar una conversación adulta y enriquecedora con esa actitud. 

También lo pongo como ejemplo de que el tema se cuela hasta en la sopa. Y aunque Miller no está debatiendo, la verdadera discusión se dio, como es usual, entre los comentarios de los lectores. Así, hasta en los medios geeks, tradicionalmente centrados en ciencia, tecnología y entretenimiento, se discuten temas de relevancia mundial. Pueden leer el texto de Miller en io9 aquí.

En fin jóvenes, el debate se da en diversos medios y a distintos niveles. Lo mejor es que, gracias a este medio democratizador que es Internet, todos podemos participar de la Gran Conversación. Eso sí, sean cuales sean sus posturas, todos debemos comportarnos con la sobriedad y el decoro de los ejemplos arriba mencionados (y no como Frank Miller). Para contribuir a que esta Gran Conversación se dé con toda civilidad y sensatez, les dejo algunos principios del debate entre caballeros o damas:


1.- Los debatientes no deben impedirse los unos a los otros defender o atacar las tesis que se debaten. No se puede descartar a priori ningún argumento, ni afirmar que algunas cosas son "indiscutibles" de antemano.

2.- Si vas a plantear una tesis, debes defenderla si se le ataca, sin desestimar las críticas del opositor. No evadas la responsabilidad de dar pruebas y argumentos, ni pretendas trasladar esa responsabilidad al contrario. Contraejemplos: "¡Es que es obvio!" "¿Ah sí? Tú demuestra que lo que digo es falso".

3.- Si criticas una tesis, la crítica debe ser sobre la tesis que de hecho fue planteada. No pongas palabras en la boca de tu interlocutor, ni ataques cosas que no dijo. Es deshonesto atribuir al contrario una versión exagerada o simplificada de lo que en realidad dijo y después atacarlo por ello (falacia del "hombre de paja").

4.- Debes atacar o defender una tesis por la tesis en sí misma. Es deshonesto concentrarse en las características, cualidades o defectos personales de quien sostiene una tesis (falacia ad hominem), o en el origen de las tesis y argumentos (falacia ad verecundiam), o desviar la atención hacia detalles que no tienen relevancia para los argumentos (falacia del señuelo). Contraejemplos: "Noam Chomsky vive en EUA y por lo tanto se beneficia de sus guerras intervencionistas; por lo tanto, sus argumentos en contra de tales guerras carecen de validez" "Los Indignados tienen iPhones, y por lo tanto no pueden estar en contra de la corrupción financiera y corporativa".

5.- Puedes criticar las premisas implícitas en una tesis planteadas por tu interlocutor, y estás obligado a defender las premisas implícitas en las tesis planteadas por ti mismo. Pero hay que asegurarse de que esas premisas estén realmente implícitas y no sean casos de hombres de paja, señuelos y demás falacias.

6.- Para defender una tesis, utiliza argumentos que comparten un punto de partida. No te vayas por las ramas ni tienes por qué discutir detalles insignificantes.

7.- Además, para un mismo debate, tus argumentos deben ser construidos dentro de un mismo marco. No se vale utilizar criterios diferentes, ni cambiar de definiciones a los términos a lo largo del mismo debate.

8.- Ten en cuenta la lógica: los argumentos deben ser lógicamente válidos o debe poder probarse su validez a través de la explicación de una o más premisas implícitas. No confundas las condiciones necesarias con las condiciones suficientes, ni las propiedades de alguna de las partes por las propiedades del todo. Contrajemplo: "El 15 de Octubre hubo manifestaciones en 90 ciudades; en Roma y en Santiago de Chile se registraron disturbios violentos; por lo tanto, el movimiento es violento en esencia".

9.- El fracaso en defender una tesis debe llevar a quien la sostiene a retirarla; el éxito debe llevar al antagonista a retirar sus objeciones en cuanto a la tesis en cuestión. Si una tesis ya fue rebatida o demostrada, no hay por qué volverla a traer a colación, a menos que haya nuevas evidencias o argumentos al respecto.

10.- Las declaraciones nunca deben ser vagas, incomprensibles, confusas y ambiguas. Deben ser planteadas de tal forma que todas las partes entiendan lo mismo.

Tomado de A Short Course in Intellectual Self-Defense, de Norman Baillargeon.

9 comentarios:

Cristina Tinajero dijo...

A lo largo de la historia las revoluciones han requerido pequeños burgueses que cobran conciencia en medio de una mundana comodidad, así como el romanticismo ha requerido una vida holgada que rechazar para vivir la creación de su arte. No concibo que la nueva escuela de ideas venga de gente que se gasta el trasero más de 10 horas al día y llega a cenar mientras enciende la tv con la novela del horario estelar (no digo que no sea posible), pero se requiere de cierto grado de conocimiento, cierto grado de conciencia que sólo se puede cobrar, justo actualmente, por medio de los nuevos medios, de la investigación, de la lectura, de la reflexión, desde tu casa, desde tu ipad, desde tu blog, desde donde te animes a participar de la Gran Conversación.

JorgeLaris dijo...

Es cierto, las clases acomodadas son las que tienen más posibilidades de discutir; puesto que han tenido mayores posibilidades para educarse y más tiempo libre para pensar en los problemas. A mi, personalmente, me parece que el Internet es un gran medio que permite a más gente expresarse libremente, pero al mismo tiempo la cantidad de opiniones hace que cada una "valga" menos.

Con respecto a la crisis, pienso que muchas cosas en los siglos XX y XXI han sido verdaderamente buenas; no me parece que haya habido ningún lugar en ninguna época con más gente con acceso a las riquezas que en estos dos últimos siglos; por lo tanto, me parece natural que las clases dominantes estén recuperando el terreno perdido, puesto que son las que tienen mejor acceso a los privilegios del poder. Con esto no justifico sus acciones, simplemente me parece que la crisis actual es un resultado esperable si conocemos la naturaleza humana; si queremos evitar que esto suceda, no nos queda más que levantarnos y cachetear a los que se quieren chupar toda la lana.
Aunque por otro lado, la sociedad de esta época es en muchos aspectos diferente a la de épocas anteriores: prácticamente no hay esclavitud, hay más igualdad entre hombres y mujeres, los gobernantes ya no tienen los poderes "tan" absolutistas que alguna vez tuvieron, la tecnología a llegado amplios porcentajes de la población; pero la población nunca fue tan grande, los problemas ambientales tampoco, ni el sistema económico que une a las naciones tan estrecho. No sé que saldrá de esta crisis, no tengo los elementos para predecir; pero creo que hay que hacer algo.

Anónimo dijo...

Volvieron los temas chairos¡¡ Eres mas interesante cuando te sale lo comunista XD

Sir David von Templo dijo...

Y por lo visto, hay personas (como el que esta aquí arribita) que no entendierón las reglas del debate... (para variar).

Saludos mi estimado.

encontrado dijo...

Pocas cosas tan saludables como el ágora...¿El Ágora nos hará libres?... no lo se, pero sin dudad no esta nada mal promoverlo.

Amen.

Saludos

Ego dijo...

Gracias a todos por sus comentarios. Ahora, a llenar esta ágora de conversaciones inteligentes :)

Ego dijo...

No les digo, el Ágora:
http://nosinmibici.com/2011/12/03/la-debacle-monetaria-y-financiera/

Ego dijo...

Y ahora, Alan Moore le contesta a Frank Miller: http://alt1040.com/2011/12/alan-moore-occupy-es-solo-gente-recuperando-los-derechos-que-siempre-debieron-ser-suyos

Homero GS dijo...

En definitiva, necesitamos re-educarnos en la vida adulta, clases de ética, hostoria que nos refresquen lo que alguna vez "vimos en clase", en la prepa.... jeje, es complicado y a veces pesado hablar con personas que de entrada "no hay forma de que me convenzan de lo contrario, es tan obvio", y bueno, es un respiro escuchar buenos argumentos que nos hagan dudar de nuestras creencias y significados, al fin y al cabo el cambio en nuestra conciencia es escencial para nuestra madurez (cosa que no tiene que ver con la edad sino con el entendimiento).

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