martes, 20 de diciembre de 2011

Pecado sexual


San Antonio, acosado por horribles súcubos que tratan de tentarlo hacia el pecado sexual... Dichoso de él.


Puedo imaginarme a un grupo humano, en tiempos remotos, viviendo una situación como ésta: alguien sensato le dice a otro alguien que no lo es tanto:

Tío 1: Oye, estaría bien que ya no robáramos ni nos matáramos entre nosotros.
Tío 2: ¿Ah sí? ¿Y por qué?
Tío 1: Pues porque así podríamos vivir en una sociedad mejor para todos.
Tío 2: ¡Bleh! ¡Me vale madres! ¡Cada quien ve por sí mismo: es la ley de la selva!
Tío 1: Espera... También es porque... ah... hum... si sigues matando y robando... eh... la persona que vive en el cielo te va a condenar al sufrimiento por toda la eternidad... sí, eso...
Tío 2: ¿De veras? ¡Oh, no! ¡Me portaré bien, lo juro!

"Susana y los ancianos", uno de los episodios de morbo favoritos de la Biblia

Bueno, obviamente ésta es una versión caricaturizada y simplificada , y sin duda el proceso real fue infinitamente más lento y complejo, pero creo que ilustra muy bien el punto: el concepto de "tabú", "pecado", "sacrilegio" y otros similares, surge por lo regular para incitar a las personas hacia conductas positivas para el grupo social, y para disuadirlas de las conductas negativas. Como no es posible hacer entender a todos por qué deben portarse bien, es más fácil decirles que si no lo hacen el Coco les jalará los pies o Santa Claus les traerá carbón.

Está claro que mandamientos como "no robarás", "no matarás", "no levantarás falso testimonio", son bastante sensatos y vale la pena seguirlos si se quiere vivir en convivencia armónica con nuestros semejantes. De la misma forma, mandamientos de otras religiones alrededor del mundo nos invitan a respetar al bosque sagrado porque es la base de nuestro sustento, reverenciar a la naturaleza y no olvidar que somos parte de ella, atender a los ancianos y escuchar su sabiduría, etcétera, etcétera. Todas estas leyes religiosas tienen como objeto tratar de que nos portemos como gente decente para beneficio de todos.

La figura del "Legislador", de alguien que, como Moisés, da leyes a un pueblo para sacarlos de la barbarie, es común en diversos sistemas mitológicos.


En su libro Cannibals and Kings, el antropólogo Marvin Harris sugiere que muchos tabús religiosos podrían venir de los hábitos alimenticios de diversos pueblos. Por ejemplo, la prohibición a judíos de comer cerdo, tendría su origen en el hecho de que los antiguos hebreos eran un pueblo de pastores nómadas. Las ovejas y cabras pueden alimentarse con pasturas, pero los cerdos necesitan de grano, el cual sólo se obtiene con la agricultura. La cría de cerdos significaría para el pueblo judío una serie de problemas que amenazarían su forma de vida, y de ahí que se haya tenido a este animal por impuro. Caso similar habría ocurrido en la India, donde las vacas son sagradas. Como los bueyes eran los animales que tiraban el arado, su función era importantísima y no se podía prescindir de ninguno de ellos. La forma de evitar que escasearan los bueyes era protegiendo a las vacas. 

El punto es que estos tabúes tenían una función social básica, pero llega un momento en que las personas se olvidan de ella y los consideran dogmas sagrados en sí mismos. Robar es malo porque si lo haces Dios te va a castigar. Comer cerdo es pecado, porque es pecado. De hecho, esto aparentemente funcionaba de maravilla en muchas ocasiones. El historiador Roger Osborne, autor de Civilización, señala que el derecho consuetudinario, es decir, el de las leyes no escritas, pero aceptadas tácitamente por todos los miembros de un grupo social, se respeta mejor porque los individuos internalizan estas normas y forman parte de su identidad, mientras que las leyes escritas forman parte de un universo externo y ajeno a los individuos y por eso pueden romperse o doblarse fácilmente si no hay coerción.

El problema surge cuando la función social que cumplía el tabú queda obsoleta debido a cambios en la estructura de las sociedades, pero los fanáticos siguen defendiendo el dogma porque lo consideran sagrado. Y eso nos lleva al tema que ha obsesionado a las iglesias cristianas desde hace 2 mil años, y a sus antecesores varios milenios atrás: el sexo.

Lot fue seducido por sus hijas... ambas. ¿No es adorable la Biblia?


La insistencia de las iglesias (su obsesión, podríamos decir), por regular la vida sexual de los feligreses es una e las características más neuróticas de las religiones. ¿Por qué les importa tanto el sexo? ¿Por qué la traen tan duro en contra de la homosexualidad, la masturbación, la promiscuidad, la anticoncepción y todas esas cosas? Ah, pues porque es pecado. Pero, ¿por qué es pecado? ¿De verdad al ser todopoderoso que creó el Universo y lo dotó de leyes le interesa tanto lo que hagamos con nuestras cositas? Veamos...

¿Por qué tenemos sexo? Según nosotros para estar contentos, pero principalmente lo hacemos para reproducirnos. El sexo es una trampa de la evolución: es placentero para que queramos hacerlo, porque de otra forma ¿quién haría algo que conllevaría el riesgo de tener que hacerte cargo de un chilpayate? Entonces el punto aquí no es tanto el sexo, sino la reproducción. Y la reproducción es importante.

Imagínense que viven en parajes áridos hace algunos milenios y que son miembros de una tribu que a menudo tiene que enfrentarse violentamente contra otra tribus para defender las propias tierras. ¿Qué sería lo más conveniente para tu tribu? Pues claro: ¡que crezca! La tribu más numerosa será casi siempre la más poderosa y la más rica. El padre que tenga más hijos tendrá más manos que trabajen sus tierras y hagan crecer la heredad familiar. El que tenga muchas hijas podrá darlas en matrimonio para establecer alianzas.

Las conductas sexuales que impiden la reproducción, como el coito interrumpido, la masturbación, la sodomía, la felación y la homosexualidad, son muy inconvenientes para la tribu, pues no ayudan a que ésta crezca (los griegos y otros pueblos aceptaban la homosexualidad siempre y cuando los varones tuvieran además sus respectivas esposas en las cuales engendrar a los futuros miembros de la tribu). Por ello estas conductas eran repudiadas y perseguidas. ¿Y saben qué? ¡Lo entiendo! No me cae bien, pero lo comprendo... de ellos que vivieron hace miles de años. O sea, si yo estuviera jugando Age of Empires y mis aldeanos no se reprodujeran por andarse chaqueteando o "cruzando espadas" o usando condones, me molestaría mucho, los seleccionaría y les daría "suprimir".

Abraham, padre de las tribus y patriarca del pueblo hebreo, famoso por haber tenido muchos hijos y por estar dispuesto a matar a cualquiera de ellos si se lo pedía el Señor.


También entraban en juego la propiedad y la herencia. Todo padre quería legarle sus propiedades a sus hijos (por lo general, el primer varón tenía todas las ventajas) y para ello tenía que asegurarse de que sus hijos fueran sus hijos. Así, no sólo era importante tener los derechos sexuales exclusivos sobre su esposa, sino que ésta llegara virgen al matrimonio. Por lo general, los varones querían que sus esposas quedaran en cinta inmediatamente después de la boda, y para estar seguros de que nadie más le pedaleaba su bicicleta, la mejor forma era constatar que la mujer en cuestión jamás había tenido relaciones sexuales. Esto era importante para las mujeres, pues casi no había problemas con que los hombres anduvieran en la putería. Y ni hablar del incesto, repudiado por casi todas las culturas debido a los problemas de salud congénitos que provoca.

Pero si bien estas reglas, mandamientos y tabúes podrían tener sentido hace algunas decenas de siglos, en nuestro mundo contemporáneo carecen por completo de ello: ya no cumplen con las funciones sociales para las que fueron hechas. Pero los creyentes son más parecidos al Tío 2 que al Tío 1; es decir, no se ponen a pensar en la sensatez o insensatez de un mandamiento, sino que sólo están temblorosos de lo que el señor barbado que vive en el cielo pueda hacerles si no los cumplen, y están dispuestos a pasar su vida chinga y jode para que todos los demás aceptemos esas mismas normas caducas. Por ejemplo: habiendo anticonceptivos, preservativos, pruebas de embarazo y análisis de ADN, se vuelve innecesaria la virginidad de la mujer antes del matrimonio. Habiendo ya tanta gente en el mundo, se pueden suspender las prohibiciones sobre las conductas sexuales no reproductivas.

Este año la población de la tierra alcanzó 7 mil millones de seres humanos. Esto implica muchos y muy complicados problemas sociales, económicos y ambientales en los años venideros. Pero los creyentes siguen proclamando el "creced y multiplicaos" que Dios mandó cuando existían sólo DOS PERSONAS. No hace mucho escuché a un sacerdote insistir en que el fin del matrimonio es la reproducción "porque debemos seguir poblando este planeta" y también recientemente escuché a mis alumnos debatir en contra del matrimonio gay porque eso haría que todos se vuelvan gays y entonces se acabaría la raza humana.... En fin, argumentos análogos a éste:




En el relato de la Inmaculada Concepción, la virginidad de María tenía la función de probar el origen sagrado de Jesús: si María era virgen, la única forma en la que podía haber concebido era por acción divina. De hecho las historias de madres vírgenes son comunes en diversos sistemas mitológicos. Pero esa primera función se perdió en el momento en que la virginidad se convirtió en algo sagrado en sí mismo, y entonces se inventó que María fue virgen antes, durante y después del parto, se agregó al relato el origen asexual de la misma María, se introdujo la noción de que todos somos hijos del pecado excepto la Virgen y su Hijo, y hasta en algunos casos, entre los sectores más mochos, se llegó a los extremos de decir que el Pecado Original de Adán y Eva había sido el sexo (entonces, según estas personas ¿cómo carajos esperaba Dios que "crecieran y se multiplicaran"?). Leer más sobre este asunto aquí.

Todo esto del "pecado" sexual dejó de tener sentido hace mucho tiempo, en cuanto estas reglas perdieron su función social. Ahora sólo quedan los Tíos 2, rasgando sus vestiduras y exigiendo que se acepten reglas de hace mil o dos mil años, porque de lo contrario el Señor nos va a mandar a todos al infierno, o a castigarnos con pestes, plagas y terremotos, como le hizo a Sodoma y a Gomorra.

Lo que no deja de sacarme de onda es cómo habiendo tanto mal en el mundo, tantas formas en las que los seres humanos sea hacen daño los unos a los otros, sigan preocupándose tanto por el sexo, hasta tal punto que en nuestra cultura judeocristiana la palabra "pecado" remite casi siempre y de forma inmediata a lo sexual. Y no más para ilustrar este punto, lean este cuentito de su servidor.

En conclusión, cuando alguien les hable de los "pecados sexuales", no se preocupen y disfruten de la vida.

14 comentarios:

Danielov dijo...

You've got a point. Efectivamente, el mandato de "creced y multiplicaos" se dio en el relato bíblico a Adán y a Noé, iniciadores de sus propias dinastías. Tal mandato no aparece en el antiguo Testamento, ni por boca de Jesús ni de sus apóstoles.

Incluso San Pablo estipuló que quien no proveyera para su casa era peor que una persona sin fe. Llenar cada rincón de casa con criaturas era una pésima forma de proveer lo necesario.

Excelente entrada. Saludos.

Danielov dijo...

El comentario anterior va sobre la línea que mencionas: muchos creyentes ni le pescan bien al librito en que dicen basar sus creencias antes de ponerse a defender disparates. XD

Anónimo dijo...

el pecado original no se refiere al sexo daaaaaaah!!! si no que desobedecieron a dios al comer el fruto prohibido..... si van a hablar que sea con buenos fundamentos, sin ofender pero defiendo mis creencias

Ego dijo...

@Danielov: Eso es, habiendo cosas en la Biblia tan importantes como "ama a tu prójimo como a ti mismo" clavarse con cosas que ni al caso le hace mal a todo el mundo.

@Anónimo: ¡Claro que el pecado original no se refiere al sexo! Sólo digo que algunos creyentes cayeron en el exceso de afirmar que así era. Hay literatura al respecto (teólogos medievales y eso) y hasta me ha tocado escuchar a gente de nuestros días que lo sostiene.

M-ViOL dijo...

Ego: Esta fue una entrada genial. Siga así.

Sombrerudo dijo...

Pero esto es predicar a conversos. Sí acaso me das argumentos más contundentes en contra de todas las creencias mágicas... pero estas mismas, siendo mágicas, son obviamente falsas. ¿Cómo argumentar con alguien que no tiene argumentos? ¿Cómo ilustrar a alguien que no puede ver una verdad evidente?

Digo que predicas a conversos suponiendo que tus lectores ya saben esto.

Y nada de lo que dije le quita lo ameno y divertido que es leerte: buen análisis el que haces. Solo me lamento por las masas que viven en el oscurantismo. Me dan más lastima que coraje, enserio, porque ¡Dios, que rico es coger!

Sir David von Templo dijo...

Siendo tan delicioso, placentero, benéfico y saludable el sexo, y a pesar de todo lo que ya sabemos hoy en día, da lástima ver que hay un chingo de gente que aún cree que el sexo es pecado. Si no lo haces de forma responsable, obviamente van a pasar cosas terribles. Puedes coger una infección que te deje purulento el asunto, o te puedes llenar de hijos como un maldito animal sin poder darles una vida digna, y contribuyendo a incrementar los problemas sociales y ambientales. Y claro, lo peor de este asunto es que los mismos creyentes no son capaces de agarrar su libraco y leerlos por su cuenta. Ellos solitos se dan en la madre...

Saludos man, fue una genial entrada.

JorgeLaris dijo...

Te recomiendo este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=epo1s2xNYGI

Vale dijo...

Creo que también influye el machismo porque al ganas mujeres no pueden disfrutar del sexo con libertad no sólo porque es pecado sí no porque a la mayoría de los hombres no les gusta una mujer de mundo para madre de sus hijos eso he oído.

Ego dijo...

¡Gracias a todos!

@Jorge: ¡Excelente video, gracias! Ya lo compartí en FB

@Vale: tienes la razón.

Enrique Arias Valencia dijo...

Sé que lo que diré es políticamente incorrecto, pero de todas formas me arriesgo, pues es cierto.

Concedo razón a san Antonio, tras haber yo tenido tan sólo una novia.

¿Que no es para asustarse verlas en legión lujuria?

¡Je je je! Que sabe más el Diablo por viejo, que por Diablo...

Rubpanther dijo...

"si yo estuviera jugando Age of Empires y mis aldeanos no se reprodujeran por andarse chaqueteando o "cruzando espadas" o usando condones, me molestaría mucho, los seleccionaría y les daría "suprimir"." <----genial morí de risa

Anónimo dijo...

¡interesante post! pero déjame decirte que las reglas de hace siglos siguen cumpliéndose hoy día. No es cuestión de cultura tanto como de naturaleza. Las mujeres por instinto queremos seleccionar al mejor macho que podamos, y sólo a uno, para que sea el padre de nuestras crías. Los hombres quieren asegurarse, por instinto, que sus hijos son suyos; por tanto valorarán en mucho la virginidad y la lealtad de su mujer. Para esto, ¿qué es lo mejor? pues EL MATRIMONIO, y ¿lo mejor? que la pareja no tenga relaciones sexuales antes de él (para que así la mujer consiga llevar al macho a que se comprometa con ella y él se asegure que ella es fiel). Son reglas antiguas que siguen escritas en lo más profundo de nuestro código genético. No son sólo "estúpidos tabúes religiosos". Es más complejo que eso, y la sociedad actual, al ignorarlos o creer que los ha superado, comete un error.

Maik Civeira dijo...

Hem, noup. Sí hay una tendencia, que no una regla, para que los hombres sean más buscones que las mujeres, pero en general el instinto de buscar variedad y frecuencia en el sexo está presente en ambos géneros. Las mujeres también han seguido diversas estrategias evolutivas para conseguir los mejores genes para sus hijos, y no necesariamente implican la monogamia. Es mentira que TODAS las mujeres por instinto quieran "sólo a uno".

En segunda, la fidelidad después del matrimonio, que sin duda es algo que conviene guardar por la estabilidad de la relación y la felicidad de la pareja (a menos, claro que se trate de una relación abierta, las cuales algunas personas pueden hacer posibles) no se asegura con que la pareja se haya mantenido en abstención hasta la noche de bodas; tampoco que el hombre o la mujer hayan tenido diversas parejas sexuales antes de comprometerse en una relación monógama implica que vayan a ser mutuamente infieles. Eso es sólo un enorme non sequitur.

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