martes, 6 de diciembre de 2011

World Wide Webolution: La Enciclopedia Universal




En su obra clásica sobre la cultura mediática, Apocalípticos e integrados, Umberto Eco distingue entre dos actitudes opuestas ante las nuevas tecnologías y su capacidad para transmitir y difundir a nivel masivo los productos culturales. Apocalípticos son los que ven en estas nuevas tecnologías, y en la cultura de masas que difunden, el signo de la decadencia cultural de nuestra civilización: son los que se quejan de que la grabación de la música haya convertido las sinfonías de Beethoven en melodías que cualquier hombre de la calle puede silbar. Los integrados son los que ven estas tecnologías como la oportunidad de democratizar la cultura y ponerla al alcance de todo el mundo. 

Umberto Eco adopta una sensata posición intermedia: estas tecnologías tienen mucho potencial, pero el simple hecho de poner la cultura al alcance de todos, sin ningún criterio, no va a hacer que las personas "comunes y corrientes" se vuelvan más cultas. De eso hablaba Eco en 1965, y se refería a tecnologías como la televisión, la radio, los disco y las cintas magnéticas. Sin embargo, sus reflexiones y análisis se aplican perfectamente al medio a través del cual me están leyendo: Internet.

Los antecedentes de Internet se remontan a tiempos de la Segunda Guerra Mundial, pero fue realmente en la segunda mitad de los 90 en que se convirtió en un medio de uso masivo. No quiero ahondar en la historia y funcionamiento técnico de Internet, sino más bien en su significado cultural, que por otra parte ya se ha discutido mucho. Internet no solamente permitió una comunicación más veloz entre personas a través del correo electrónico, los chats y las videollamadas, ni el acceso a información y contenidos mediante los navegadores. Ha hecho mucho, mucho más.

Jorge Luis Borges escribió tres cuentos que me hacen pensar en Internet. En El Aleph, imagina un punto en el Universo que contiene a todo el Universo; ver el Aleph es ver toda la existencia al mismo tiempo. La Biblioteca de Babel habla de una biblioteca infinita en la que se encuentran todos los libros existentes y posibles, con todas las variantes imaginables y en más idiomas de los que podrían existir. Y en El Libro de Arena nos presenta un libro de hojas infinitas, en el cual es imposible volver a encontrar una página después de que se la ha perdido. Eso es Internet: es el Aleph, es la Biblioteca de Babel y es el Libro de Arena.



En la entrada anterior hablé de los saltos culturales que significaron la aparición de la escritura, la imprenta, la Enciclopedia y las bibliotecas públicas, al igual que las tecnologías de registro de imágenes (fotografía, cine, televisión) y de sonido (radio, discos, cintas magnéticas), y de cómo todo ello ha contribuido a hacer más poderosa la memoria de la especie de humana, a poner el arte y el conocimiento al alcance de cada vez más personas, en fin, a llevar a la humanidad por el largo camino hacia la sociedad del conocimiento. Internet sintetiza todos esos avances culturales y tiene el potencial de ayudarnos a dar otro gran salto.

Pensemos, de entrada, en las bellas artes. En Internet puedes leer cuentos, poemas, ensayos o libros enteros de autores clásicos y contemporáneos sin tener que hacer un viaje a la biblioteca o la librería. No se trata sólo de complacer a la pereza: muchas veces los textos que necesitas (o que simplemente se te antojan) no están disponibles en la ciudad en la que vives. Si no te acomoda leer por computadora, a través de Internet puedes encargar libros que tampoco podrías encontrar en tu localidad. Por ejemplo, yo hago un encargo mensual de libros a Amazon (¿cuándo existirá Amazon México?). Gracias a a esta tienda virtual he adquirido varios títulos que nunca han estado disponibles en mi natal Mérida, y además, en su idioma original.

Y no sólo he encargado libros, sino también varias películas, novelas gráficas y, ocasionalmente, algún disco. ¿Y saben algo? Sale más barato pedir películas y discos de Amazon que encargarlos en Mixup, aún pagando el envío desde Estados Unidos. Ahora bien, yo soy obsesivo compulsivo y me gusta tener todas esas cosas en original, pero no condeno a los que prefieren descargar películas y música gratuita y piratescamente. Además, no me molesta ser de los que paguen por sus productos originales para que la industria siga funcionando, se sigan produciendo estas cosas y los demás puedan bajarlos gratis de Internet.



He ahí el otro punto de la WWW: la posibilidad de acceder a cine y música que de otra forma no podríamos conocer. Aunque ya desde hace algún tiempo bajo música, fue hasta hace poco que superé mis pruritos y empecé a bajar cine también. Aún compro y rento películas originales, pero mi deseo de ver cine sobrepasa mi poder adquisitivo. No se alarmen, productores de Hollywood: si una película me gusta mucho (y si está disponible), me la compro en original. Pero la oferta de nuestros videoclubes es muy pobre, y para saber si realmente me gustará una película y vale la pena comprarla, primero debo verla.

Gracias a los programas para descargar archivos vía p2p y torrents conocí mucha música que de otra forma jamás hubiera podido conocer. Gracias a Taringa! he leído muchos cómics, escuchado muchos discos y visto algunas películas. Cuevana me ha permitido ver otras tantas pelis. Por supuesto, también se puede gozar de las demás artes: pintura, escultura, fotografía, arquitectura, danza, teatro, performance, grafitti... Una infinidad de obras que de no podríamos apreciar de otra manera están ahora a nuestro alcance. Para quien quiere enriquecer su acervo cultural personal, Internet provee de posibilidades inalcanzables en tiempos anteriores de nuestra historia: nunca antes tanta cultura había estado a la mano de tantas personas. Sinceramente, quien dispone de tiempo libre y acceso a Internet no tiene pretexto para no cultivarse.

Claro, ver una pintura en Internet nunca será igual que ver el original en un museo, y descargar una película para verla en casa nunca podrá igualar la experiencia vivencial y colectiva de verla en una sala de cine (o en casa, con familia y amigos). Pero como no puedo pagar el cine muy seguido, y más raramente aún puedo visitar el Museo del Prado, Internet me da la oportunidad de por lo menos saber que existen esas obras y apreciar un poco de su belleza. Recuerden: durante siglos, nadie que no la hubiera visto en vivo sabría cómo lucía la Capilla Sixtina. ¿Se imaginan no poder tener esa referencia, esa imagen mental, sólo porque no han tenido la oportunidad de visitar Roma?




Desde luego, la descarga de material cultural en Internet de manera gratuita (la piratería) plantea un dilema moral (y económico). Ciertamente los creadores de contenidos merecen compensación monetaria porque crear implica preparación, esfuerzo y trabajo. Pero ello se hace cada vez más difícil cuando prácticamente cualquier contenido pude ser reproducido de forma gratuita. Pero por otro lado, el acceso libre a contenido cultural enriquece a los individuos y de la misma forma a las sociedades. Además, cuando los contenidos culturales se comparten, no se dividen, sino que se multiplican, lo que hace a la piratería algo sustancialmente diferente a, digamos, robarse un par de zapatos. Entonces, ¿vale la pena tolerar la piratería a cambio de tener una sociedad más culta?

Por otro lado, el hecho de tener todos esos contenidos a disponibilidad y de forma gratuita ¿no hará que se demerite y banalice a los ojos del consumidor? ¿Cómo enseñarle a alguien que el arte es algo valioso cuando se acostumbra a no pagar por él, sino a recibirlo siempre gratis? Éste no es un problema fácil de resolver.

Pero algo es seguro: a pesar del esfuerzo de gobiernos presionados por disqueras, casas productoras y editoriales, difícilmente se podrá bloquear de forma definitiva y total el acceso a contenidos piratas en Internet. La difusión masiva e incontrolable de la cultura a través de la Web es un hecho que no se puede echar para atrás (la caída de Megaupload es un retroceso que se me figura momentáneo). ¿Qué hacer entonces? Quizá debemos, como sociedad, encontrar nuevos mecanismos para recompensar a los creadores de contenidos, que sea de naturaleza distinta al trueque directo de productos y servicios por dinero. 

Por otro lado, ¿es necesario asignarle una cantidad monetaria a un producto cultural para que éste sea reconocido como algo valioso? ¡No! Eso es solamente para ricos ignorantes que compran Picassos a precios exorbitantes con el objetivo de acrecentar su prestigio, porque son incapaces de comprender el valor de algo si no se lo ponen en dólares. Si creemos que el arte pierde valor porque no se paga por él, es porque hemos creado un sistema de valores en el cual lo que no se puede mercar no tiene valor. 



Entonces, habrá que encontrar un punto medio: que al creador se le recompense materialmente, pero que al mismo tiempo el acceso a los contenidos no se vea limitado por cuestiones económicas. Parecería utópico, pero el panorama exige que encontremos la manera, porque ya no se puede dar marcha atrás.

No solamente las grandes obras de arte han sido puestas al alcance de cualquiera que pueda pagar un par de horas en un cybercafé. Gracias a Internet, el sueño de los enciclopedistas está más cerca que nunca de hacerse realidad: poner el mayor conjunto de conocimientos posibles al alcance del mayor número de personas posibles. Internet está lleno de sitios magníficos con información sobre ciencias, filosofía, historia, noticias... y un etcétera a la enésima potencia. Pero más específicamente, el sueño de Diderot y D'Alambert se hace realidad todos los días con la enciclopedia libre: Wikipedia.

Wikipedia sufre de muchos prejuicios por parte de intelectuales, profesores y ciudadanos en general. El argumento más socorrido para despreciar a Wikipedia es que "cualquiera puede escribir en ella". Esta actitud denota una carga elitista: "cualquiera" es necesariamente un palurdo ignorante; la difusión del conocimiento es demasiado importante como para dejársela a los proles y sólo debe estar en manos de una élite intelectual. El carácter eminentemente democrático de Wikipedia la hace vulnerable a vandalismo, es cierto. Pero asumir que el dar libre acceso a cualquier persona va a provocar que todos los pelagatos del mundo se pongan a vandalear y bromear con Wikipedia es subestimar y menospreciar al género humano, además de que es un error patente.

Cualquiera tiene acceso a crear o modifica contenidos de Wikipedia, y aún así, los casos de vandalismo son esporádicos y cuando suceden, por lo general son corregidos en menos de 24 horas por los colaboradores. Cuando hay inexactitudes o ambigüedades en algún artículo, los demás colaboradores lo advierten al principio o en el cuerpo del mismo. Es decir, la inmensa mayoría de los que usan Wikipedia o colaboran con ella se dan cuenta de que es algo muy, pero muy valioso, y que por ello es importante cuidarla y trabajar por mejorarla y enriquecerla. El viejo dogma dice que si algo es "de todos" nadie se preocupará por cuidarlo. Bien, pues Wikipedia es realmente de todos y muchos se preocupan por cuidarlo. Y funciona.



Yo defiendo Wikipedia, recomiendo a mis alumnos consultarla (pero les pongo CERO cuando hacen copy-paste) y a veces paso horas aprendiendo de ella, saltando de un artículo a otro, siempre sorprendiéndome por lo que puedo aprender. A veces me chuto artículos enteros. Otras veces sólo busco algún dato en específico. Supongamos que de repente me entra curiosidad por saber qué fue la Defenestración de Praga, en qué consiste la Constante de Hubble, qué títulos incluye la discografía de Voltaire, o cuál es el origen del yogurt. Crecí con varias enciclopedias en casa de mis padres, pero en ninguna de ellas aparece nada de eso. Además, las enciclopedias impresas (que son una belleza, no lo niego), no pueden actualizarse. Venga, el mismo Umberto Eco admite consultar Wikipedia y hasta la cita. Fruncir el ceño y gritar "prefiero las bibliotecas" no es diferente a que alguien en el siglo XV dijera "¿leer un libro impreso? ¡Prefiero ir a leer las inscripciones en piedra de las catedrales!"



Lo único que siempre me saca mucho de onda es por qué la Wikipedia en español es tan chafa. ¿Cómo es posible habiendo tantos hispanohablantes en el mundo, Wikipedia en español sólo tiene 847 mil artículos, igual que la versión polaca y menos que la italiana? (La inglesa tiene más de 3 millones; la francesa y la alemana, más de un millón cada una.) Además, los artículos de la Wikipedia española tienden a tener más inexactitudes o ambigüedades y menos información que su contraparte anglosajona. ¿A qué se debe esta falta de calidad? No debe ser que los hispanohablantes seamos más estúpidos; quizá en nuestros países aún no se ha aceptado y comprendido el valor de la enciclopedia libre. Pero es bueno ver que hay gente trabajando en ello...




Como sea, un buen día decidí dejar de quejarme y colaborar yo mismo. Éste es otro punto importante de la cultura de Internet: para que funcione al máximo para todos, cada uno tiene que cooperar dentro de sus capacidades y así saldremos beneficiados todos. No hay que ser puro leecher ("sanguijuela", persona que se aprovecha de los contenidos, pero sin aportar nada). Estaba más puesto que un calcetín para convertirme en colaborador de Wikipedia en castellano, cuando recibí una noticia que me indicó que voy a estar muy ocupado (luego les cuento), así que no podré dedicarme a ello con la intensidad que quería. De todos modos planeo hacerlo cuando tenga oportunidad.

¿Es confiable Wikipedia? ¡Desde luego! Tan confiable como cualquier otra fuente, porque Wikipedia no admite investigaciones originales, sino información obtenida de fuentes que se puedan corroborar. Así que si te da pena citar de Wikipedia por culpa de profesores mamones que seguro te mirarán con desdén por encima del hombro y dirán "pfff, lo sacaste de Wikipedia", puedes irte a las fuentes originales. De hecho, gracias a Wikipedia he conocido muchos textos que me han sido muy útiles.

El otro problema que plantea Internet es que, si bien ofrece la posibilidad de acceder a muchas maravillas del arte y del conocimiento, está también lleno de basura y hasta de material pernicioso, desde pseudociencia y desinformación, hasta contenidos obscenos o que incitan a la violencia. Pero uno no criticaría los estanquillos en los que se venden los diarios y las revistas de divulgación científica sólo porque en ellos también se puede comprar pornografía y pasquines amarillistas. Ni criticaría la existencia de videoclubes en los que se pueden rentar películas clásicas sólo porque allí también se encuentra lo peor de la basura de Hollywood. Venga, si uno se pone a escuchar las conversaciones de las personas, encontrará una gran cantidad de frivolidades, pero ello no hace que ni los ornitorrincos más cultosos critiquen el habla.




El gran reto de la educación en la era de Internet es desarrollar la capacidad crítica para poder separar lo valioso de la basura. A los educadores ya no les corresponde el papel de proveedores del conocimiento, sino de formar en los estudiantes la capacidad de tomar ese conocimiento, que ya está a su alcance, y sacarle provecho. Más que nunca, hay que fomentar la crítica y la capacidad de análisis, la lectura de comprensión y la síntesis. La información está ahí; ahora hay que enseñar a procesarla. Y no sólo a los escolares: para funcionar en la sociedad contemporánea es imperativo que todos los ciudadanos tengan estas capacidades. De lo contrario, se verán convertidos en analfabetas digitales, y se encontrarán en una seria desventaja, que además los hará vulnerables a los contenidos nocivos de Internet y a las diversas formas de manipulación mediática.

Algunos se quejan de que el uso de Internet reduce nuestra capacidad de concentración, comprensión y análisis. Puede ser, porque en Internet la lectura (y, a veces, la escritura) son fragmentarias e interrumpidas por múltiples e incesantes estímulos. Claro, y la vida sedentaria, el hecho de que tengamos que usar tan poco nuestro cuerpo, nos vuelve débiles, perezosos y enfermizos. Solución: ¿dejar Internet? ¿Regresar a ser cazadores y recolectores? ¡No! Es simplemente salir de casa y ejercitarnos para tener buena salud; es enseñarnos a nosotros mismos y a los demás a dejar la computadora y ser capaces de prestarle atención a un buen libro por dos horas.

Un problema más plantea Internet: Cuando el conocimiento es tan fácilmente adquirido, ¿puede ser apreciado? Los que ya teníamos conciencia antes de la llegada de las computadoras caseras y de la WWW, podemos darnos cuenta de este maravilloso invento. Pero los que nacieron cuando todo esto ya existía, lo dan por sentado. Cierto día me encontraba leyendo el Bestiario Medieval, y mis alumnos se me acercaron para preguntarme qué era. Les expliqué que reunía las creencias que sobre el mundo animal tenían las personas de la Edad Media y les leí un fragmento. "¿De verdad creían eso? ¡Qué bobos!", me dijeron.

Hoy es muy fácil tener una imagen de un león, pero en la Edad Media, el único referente visual que podía tener una persona era una imagen como la de arriba.

Con paciencia, les quise hacer ver que si ellos mismos sabían tanto sobre animales, era porque lo habían aprendido en libros, en televisión, museos, zoológicos, etcétera, que a su vez recogían la información de personas que se habían tomado el esfuerzo (a veces, de toda una vida) para estudiar la naturaleza y los hábitos de los animales. ¡Vaya que me costó trabajo hacer ver a mis alumnos que si ellos sabían mucho sobre los leones y los elefantes no era porque fueran más listos que los compiladores medievales, sino porque ya otras personas se habían molestado para poner el conocimiento en sus manos! ¿Es posible evitar que las nuevas generaciones pierdan la consciencia de lo valioso que es el conocimiento, aunque ahora tengan que hacer el mínimo esfuerzo para obtenerlo? Claro, ¿por qué no? La respuesta es, como siempre, educación (en el aula, en los medios, en la vida). Al igual que ustedes, nací en un mundo en el que el lenguaje hablado y la palabra escrita ya estaban dados por sentado desde hacía milenios, y eso no me impide apreciar el maravilloso prodigio que significan (de hecho, me maravilla, abruma y da escalofríos que existan la consciencia y la vida, o que exista cualquier cosa, cuando bien podría no existir nada).

Pero Internet no es sólo la Biblioteca de Babel; no es sólo la Enciclopedia Universal; es decir, no es solamente un lugar maravilloso que permite tener acceso a toda clase de contenidos. Internet plantea toda una nueva forma de relacionarnos como sociedad, como civilización. Pero ése será el tema de la próxima entrada.

10 comentarios:

Pablo Cabañas dijo...

Yo también estoy de acuerdo en lo que se refiere a Wikipedia: ¿cómo es posible que la versión en español sea pobre no sólo en contenidos, sino también en inexactitudes y prejuicios ideológicos (no importando si sean de derechas o izquierdas)? Me he topado entradas sobre personajes mexicanos que es muy corto en español pero en su versión en inglés es bastante ¿cómo puede suceder esto? Amén de que mucha información sea casi sólo de España. No sé (ilustrénme para que se aclare) si en la Wikipedia hay algún filtro para permitir quién colabora y quién no, con base en varios aspectos, como ortografía, grado de conocimiento en ciertos temas, etc.

Saludos.

Martín Sobrino dijo...

Bueeeno... sólo tengo algo que decir sobre la Wikipedia, a mí me sirve únicamente para tomar nota de las fuentes que utilizaron en el artículo, pero en general (al menos en español) no me parece del todo confiable. Tal vez a alguien que guste del conocimiento en general, del conocimiento enciclopédico (de sólo acumular conocimiento sin contrastarlo con datos), le sea útil. Pero... la verdad si uno es especialista en alguno de sus temas se dará cuenta que sólo es eso, una referencia al tema. Por ejemplo, yo visité el artículo sobre español yucateco y de verdad te digo que es pura basura (chécalo y luego ve a la Discusión), nada de lo que dicen es verdad y sus fuentes son bastante obsoletas (o sea, citan a Fernando Espejo, no mamen) y se nota a leguas que quien lo escribió no tiene el mínimo conocimiento en lingüística. Lo mismo puede decirse sobre temas de cultura maya, muchos se basan en Alfredo Barrera Vásquez, que sí, tuvo lo suyo, pero muchas de sus teorías están más que superadas. A mí lo que me molesta del Internet es el sentido que toma la palabra ‘investigar’. Es decir, yo pude haber estudiado sobre teoría fonológica, haber ido de trabajo de campo, analizado datos, redactado y publicado un artículo en una prestigiada revista de la UNAM para que después alguien lo tome, lo suba a la Wikipedia, y luego otro alguien lo lea y diga que ya “investigó” sobre el fenómeno. NO niego que todos debemos tener acceso al conocimiento pero lo que yo sí creo es que no cualquiera es capaz de llevar a cabo una investigación seria o de difundirla (no todos tienen la gracia y maestría de Isaac Asimov, o la tuya, por ejemplo). Y pues la verdad es que los investigadores no tienen tiempo de corregir la Wikipedia, muchos de ellos tienen blogs o páginas de Internet que se pueden consultar sin problema. Y bueno, Umberto Eco no es de mis favoritos, me ofende su analogía del embalse para explicar algo tan simple como un sistema de comunicación. Por otro lado, sí es increíble el que las nuevas generaciones no noten lo afortunadas que son, me sorprende ver en algunos comentarios del Feis que tienen hueva de googlear algo, y a mis páginas a veces me llegan preguntas o peticiones que sólo demuestran la hueva o la falta de pericia para buscar cosas en Internet. Muchos saludos y quedo en espera de la siguiente parte.

Ego dijo...

Hola, amigos, gracias por sus comentarios. Sí, las deficiencias en la Wikipedia en español son de pena ajena. Pero como es una obra comunitaria, es a nosotros, los que usamos, a quienes corresponde trabajar por mejorarla.

Una asociación británica, la Quality Assurance Agency for Higher Education, inició este año un proyecto para reclutar a especialistas y expertos para que colaboren con Wikipedia. La idea es: ya que los estudiantes la van a consultar, hay que asegurarnos de que el contenido sea de calidad.

A los hispanos nos corresponde hacer algo así con nuestra Wikipedia. No sé por qué no pasa. Quizá es porque en nuestro hispánico tercer mundo los intelectuales tiene que romperse mucho la espalda para sobrevivir, mientras que en el primer mundo tienen más tiempo libre como para darse el lujo de luchar de a gratis contra la ignorancia.

Y Martín, tienes razón: excepto tal vez en un contexto de secundaria y bachillerato, el significado de "investigar" no puede reducirse a consultar la enciclopedia, ya sea la Larousse, la Británica, Encarta o Wikipedia. Y eso es lo que es Wikipedia: una obra de consulta y referencia, útil para sacarte de la duda, pero no para hacer una tesis.

PD: Exageradamente amable tu comparación con Asimov. Como fan del maestro, me ofende que lo compares con un neófito como tu seguro servidor. :p

Anónimo dijo...

Oiga, joven, alguien ya había pronosticado que algún día existiría wikipedia: Isaac Asimov habló de la "Biblioteca Global Computarizada" en sus Crónicas del Futuro

Ale Guevara dijo...

"Suponiendo que nuestra civilizacion siga exisitiendo y avanzando tecnológicamente, la biblioteca computadorizada es invitable. Se registrara cada vez mas informacion en microfilmes y aumentara la informacion disponible por ordenador.

Habra una tendencia a centralizar la informacion de archivo, de manera que una demanda de temas concretos pueda acceder a los recursos de toda las bibliotecas de la region o de la nacion por medio de ordenadores interconectados.

El proceso debera ser gradual, por lo que es dificil establecer una fecha exacta para este cambio crucial. Pero con seguridad, en cincuenta años como maximo, el proceso estara bien avanzado.
Cada nacion o region tendra, para enconces, una biblioteca nacional o regional computadorizada, que podra tener acceso eventualmente, si es necesario, a una Biblioteca Global Computadorizada (BGC) en la cual la suma razonable del conocimiento total podra estar almacenada, y de la cual se podra obtrener cualquier tema.

Utilizo la palabra razonable. Apesar de que las computadoras pueden manejar el material una vez archivado, los seres humanos tendran que decidir que informacion sera introducida. Puede que exista el deseo de introducirlo todo, pero una seleccion inteligente seguramente implicara una mayor eficiencia en el producto final. Siempre puede haber bibliotecas subsidiarias que guarden materiales fuera de uso, textos aparentemente inutiles e informacion altamente especializada que es dificil que despierte mucho interes".

Tomado de "Crónicas del Futuro"
de Isaac Asimov

Canela dijo...

Estoy ocupada en una tarea de Política por lo que de momento no debo extenderme comentando como quisiera pero:

Gracias

por la labor de difusión, es muy generosa.

Una cosa (más) que me encanta de internet es que a veces nos hace sentirnos parte de una comunidad, cosa que no suele suceder a menudo fuera del mundo "virtual". Es una sensación cálida, por ejemplo, saber que estás ahí, como otros bloggers, dispuestos a compartir, discutir y construir mejores cosas que lo que nos han legado (construcción que se hace, claro, sobre estas mismas cosas, como una torre continua).

Saludos.

Ernesto dijo...

Genial tu post, amigo. Yo acabo de descargarme 10,500 libros de internet. Y no creo que sea exagerado o fanfarrón bajarse tantos libros. He encontrado verdaderas joyas entre esos más de diez mil libros. Hasta hecho de menos algunos.

Ego dijo...

@Ale: Gracias por compartir ese fragmento. No conozco esa obra de Asimov. En "Fundación" también se habla de un concepto similar.

@Canela: Gracias. Espero tus comentarios. :)

@Ernesto: Gracias a ti. Ojalá que encuentres el tiempo para leerte esos 15 mil libros! O.O

Alida Corey dijo...

En una revista hace ya un tiempo leí que Wikipedia es el reflejo del nivel educativo de cada país. Sí Wikipedia en español es un asco y realmente no es confiable, a lo mejor lo es sólo en algunos casos, pero por ejemplo en cuestiones de botánica la información además de escuálida es imprecisa y errónea, así mismo sucede con artículos de bioquímica, física etc. Lo sé porque cuando tengo algún trabajo en el Instituto sobre algún tema en específico tengo que consultar mucha información y libros y me he dado cuenta de eso. Es verdad que si está en ese estado es por culpa de nosotros. Si los Profesores, intelectuales y demás no están de acuerdo en usar Wikipedia como fuente y referencia por proporcionar información poco confiable es precisamente culpa de todos ellos. Podríamos entre todos mejorarla.

Ego dijo...

@Alida: Totalmente de acuerdo. Wikipedia es de todos y nos corresponde a todos mejorarla. Pero en México no tenemos esa cultura de colaboración por el bien común. Preferimos quejarnos y esperar a que lo resuelva otro.

Mi propósito de año nuevo era colaborar con Wikipedia y hasta donar, pero resulta que voy a estar muy ocupado. Aún así, quiero hacerlo en la medida de lo posible. Saludos.

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