miércoles, 28 de septiembre de 2011

Revolución 2011: Actualización


El curso de los acontecimientos no se ha detenido. Procesos que están moldeando lo que será el mundo en el siglo XXI están ocurriendo frente a nosotros mismos y nos encontramos en una posición que pocas generaciones anteriores tuvieron: tenemos conciencia del devenir histórico y lo estamos viendo suceder ahora mismo. 

En el transcurso de 10 meses han caído 3 dictaduras, lo cual no es decir poco; nuevos movimientos sociales se han iniciado alrededor del mundo, mientras otros han cobrado fuerza; una guerra civil, que hace 6 años era inconcebible, está transformando a nuestro país de formas que no podemos imaginar; los medios de comunicación digitales están modificando la cultura global, y por si fuera poco, el sistema financiero mundial que ha prevalecido desde fines de la Guerra Fría podría colapsar en los próximos meses. Nada asegura  que el futuro siempre será mejor que el presente, pero no tengo dudas de que cuando la marea baje y los ánimos estén más calmados, el mundo será un lugar diferente, para bien o para mal.

EL FRENTE ORIENTAL


En Libia, el régimen de Muamar Al Gaddafi ha llegado oficialmente a su fin y el viejo coronel se convirtió en el tercer dictador depuesto en lo que va del año. El 22 de agosto las tropas rebeldes, apoyadas por las fuerzas aéreas de la OTAN, entraron a Trípoli, la capital libia. Desde entonces, el paradero del ex-dictador es desconocido, pero la Corte Internacional y el gobierno interino de Libia ofrecen fuertes sumas como recompensa por su captura. ¿Cómo será eso? Gobernar un país después de 40 años y perderlo todo en unos meses... Ya lo había dicho Sófocles en Edipo Rey:

El que lo miraba sentía envidia por su dicha y su altura. Y ved a qué abismos lo precipitó el ruedo del Destino. A quien no ha visto aún la luz del final día, jamás le llaméis dichoso.

Batallas y escaramuzas entre rebeldes y fieles a Gaddafi continúan dándose por el territorio libio. 25 mil muertos y 50 mil heridos ha dejado esta confrontación. Mientras tanto, las Naciones Unidas han ya reconocido al gobierno interino libio, encabezado por Mustafa Abdel Jalil, antiguo ministro de justicia de Gaddafi. Jalil fue recibido junto con otros líderes libios en la sede de la ONU. Allí, Barak Obama hizo gala una vez más de la doble moral de la política exterior estadounidense, echándose porras a sí mismo y a sus aliados como una fuerza del bien que representa a la comunidad internacional unida y proyectando un brillante futuro para una Libia unida, inclusiva y pacífica, mientras ignora alegremente los intentos de cambio que otros pueblos árabes están llevando a cabo sin ayuda de ese Trío Dinámico que forman EUA, el Reino Unido y Francia [ver aquí].

¿Qué significa la caída de Gaddafi? ¿Es una revolución popular? ¿Es el triunfo de la manipulación occidental para asegurar sus intereses? Desde mi punto de vista, es un poco de ambas, y este punto de vista se fortalece según me entero de los acontecimientos actuales. La rebelión en Libia inicia como un movimiento popular, inspirado por los de Túnez y Egipto. Siendo Gaddafi un aliado incómodo de Occidente y Libia un punto estratégico por sus ricas reservas de petróleo, las potencias occidentales se apresuraron para intervenir y encauzar esta revolución según conviniera a sus intereses. 

Y así como en Mil Novecientos Ochenta y Cuatro se cambiaba la historia para presentar a los antiguos aliados como enemigos de toda la vida, el Trío Dinámico convirtió al "grandioso estadista" amigo de Berlusconi, Sarkozy y los Bush en el mismísimo diablo. La realidad es que Gaddafi había sido siempre el villano, pero la realidad, oh ironía, importa poco en la realpolitik.

El siempre recomendable blog Disidente del Capitalismo, publicó recientemente un par de notas en las que se habla de la Revolución Libia:

Y mientras en Túnez y Egipto sus pueblos apoyan al pueblo Libio y aborrecen a Gadafi, las fuerzas de izquierda en Latinoamérica y Europa se ponen del lado de Gadafi. Hasta Rebelion.org comenzó a irse hacia Gadafi en los últimos meses después de los crímenes de guerra de la OTAN, pero el punto no es ese, es decir, por más crímenes de guerra de la OTAN ¿es necesario apoyar a Gadafi? 

En una de sus entradas comparte una entrevista con el escritor y filósofo Santiago Alba Rico, sobre la izquierda latinoamericana y sus simpatías hacia Gaddafi, así como de la izquierda que no se dejó deslumbrar por otro "gran líder / dictador". El entrvistado hace una muy importante reseña histórica de Libia, con datos que hay que tener en cuenta para entender el proceso que ahora se vive y que deja muy en claro que el "visionario líder socialista" que prometía ser Gaddafi se convirtió muy pronto en un dictador monstruoso. Es una lectura que recomiendo ampliamente, en especial para los que aún dudan de la legitimidad del levantamiento libio [ver aquí].



En la segunda, se comparte un artículo del mismo Alba Rico en el cual se habla de lo absurda que es la fractura de la izquierda occidental en torno a Libia, pues independiente de sus dimes, diretes, esperanzas utópicas y teorías conspiranoicas, la transformación que está ocurriendo en el Norte de África es real y pasará, queramos o no tomar conciencia de ello [ver aquí]:

Mientras la izquierda occidental se intercambiaba bofetadas en torno a la intervención de la OTAN, los pueblos árabes, acompañados por una izquierda regional a la que ni en Europa ni en América Latina se escuchaba, se dedicaban y se dedican a combatir las dictaduras con medios y en condiciones que ningún análisis marxista habría previsto y probablemente tampoco deseado. El caso es que tampoco las potencias occidentales habían previsto ni deseado lo ocurrido y el resultado de su improvisación chapucera, tan hipócrita como diligente, es aún una incógnita.
Podemos dejarnos llevar por nostalgias de guerra fría; podemos ver tranquilizadoras conspiraciones de los mismos malos de siempre, ahorrándonos así un esfuerzo de acercamiento a nuestros afines sobre el terreno y de análisis minucioso de los nuevos actores que intervienen en el escenario global; podemos hacer discursos en lugar de hacer política; y regañar a los árabes en lugar de aprender de ellos. O podemos solidarizarnos con los pueblos que en estos momentos están tratando de terminar una historia o de empezar una nueva; con los que, como Siria, Yemen, Bahrein, tratan de sacudirse el yugo de sus dictadores y con los que, como Túnez, Egipto y Libia, tienen que intentar librarse, a partir de ahora, de distintas modalidades de intervención extranjera.

Y como bien dicen ambos textos, la lucha continúa para los pueblos de Medio Oriente: Yemén, Baréin, Arabia Saudita (donde sus mujeres acaban de conquistar el derecho al voto) y, sobre todo Siria, siguen en pie de lucha, animados por la victoria libia. Asimismo, activistas de todo el mundo han unido fuerzas para manifestar su apoyo al proyecto de convertir a Palestina en un Estado independiente, algo a lo que Estados Unidos, en apoyo a su incondicional aliado Israel, se opone [mucha información al respecto, aquí].

En este contexto cabe preguntarse: ¿estamos atestiguando el final de la hegemonía occidental? Occidente ha dirigido los destinos del mundo por 500 años, ¿estamos viendo el final de una era? Y, de ser así, ¿esto es necesariamente bueno? ¿Qué seguirá? ¿La hegemonía de China, India, Turquía? ¿O un mundo de poderes equilibrados en que ninguna potencia pisotee a los demás países? Odio usar la trillada frase, pero sólo el tiempo lo dirá.

EL FRENTE OCCIDENTAL

El Movimiento 15-M sigue en pie en España. Los indignados españoles podrán no estar haciendo ya acampadas espectaculares que obliguen a los medios de comunicación a hacerles caso todo el santo día, pero siguen organizándose en proyectos de mayor trascendencia y envergadura: de ser una serie de protestas se ha convertido en una propuesta y experimento para una nueva forma de organizar la sociedad. De entre lo más reciente está un encuentro que se llevó a cabo el pasado 11 de septiembre entre miembros del movimiento; el objetivo del encuentro era proponer formas eficaces de usar los medios de comunicación para facilitar el cumplimiento de sus objetivos. Para estar pendientes de lo que sucede, visiten este sitio.



Pero la influencia del 15-M se ha dejado sentir del otro lado del Atlántico. Vayamos a los Estados Unidos. El pasado 19 de septiembre unos 150 manifestantes protestaron en Wall Street, acusando a banqueros y economistas de haber sumido al mundo en la crisis económica que ahora vivimos y de haber cooptado la democracia en el mundo desarrollado [ver aquí]. Inspirados en España y en la Primavera Árabe, los activistas propusieron la Toma de Wall Street desde las redes sociales y después pasaron a la acción. Once días han pasado y aunque la afluencia no ha sido tan grande como se esperaba (la cifra máxima han sido 2,000), los activistas han mostrado tesón y han permanecido en sus posiciones, además de que el 27 de septiembre se anunciaron protestas próximas a ocurrir en 52 ciudades estadounidenses [ver más aquí y aquí]. 




A manera de curiosidad, añado la cita de un miembro del Center for the Defense of the Free Enterprise, quien dijo "Radicales americanos planean cientos de levantamientos violentos simultáneos para derribar nuestro sistema capitalista. Estoy hablando de terroristas anti-capitalistas en nuestro propio país". Oh sí, los hippies del video se ven como una verdadera amenaza para la civilización.

El día 26, el cineasta Michael Moore, autor de Capitalismo: Una historia de amor, visitó la manifestación y, en solidaridad con el movimiento, auguró que "en 100 años estos días serían recordados". Significativo, pues precisamente en ese film, Moore llama a la ciudadanía a tomar Wall Street y exigirle cuentas a los potentados que jodieron al país y al mundo. ¿Cuántos de esos jóvenes que estaban ahí habrían sido inspirados por ese documental? [ver más aquí]. El filósofo Noam Chomsky y el grupo hacktivista Anonymous también han manifestado su apoyo a este movimiento. Si ustedes están interesados (y deberían estarlo), pueden ver actualizaciones de los eventos que ocurren en Wall Street aquí.

Ahora viajemos al extremo sur del continente. En Chile, el Movimiento Estudiantil continúa sus esfuerzos para echar atrás el proceso de privatización de la educación. Como sucede en otros países, para poder estudiar muchos jóvenes chilenos tienen que pedir préstamos. Si logran terminar sus estudios, las deudas con las instituciones financieras y corporaciones que les dieron los préstamos los obligan muchas veces a trabajar para ellas, o de plano no hallan empleo. Si no terminan, se ven encadenados a dichas instituciones, obligados a pagar deudas impagables y con la prospectiva de perder sus casas y sus bienes. Ante esta situación, la población chilena se rebeló.


Este movimiento se inició en marzo de este año pero, según entiendo, alcanzó un nuevo nivel a partir de los últimos días de agosto, en que los manifestantes levantaron barricadas y tomaron calles y planteles educativos. A la demanda de educación superior gratuita, los jóvenes chilenos han sumado la de una nueva Constitución y la de la nacionalización del cobre. El gobierno del derechista Sebastián Piñera ha dado oídos sordos a las demandas y minimizado el alcance de la revuelta. Pero, ¿por cuánto más tiempo podrá hacerlo, cuando vemos que éste es un capítulo del cambio global que se vive? Como este evento tiene conexiones con otros a nivel mundial, una veintena de intelectuales de diversos países, encabezados por Noam Chomsky, han manifestado su apoyo al movimiento y urgido al gobierno de Chile y a la comunidad internacional a escuchar las exigencias de los jóvenes [ver más aquí].  Este excelente artículo de la revista Proceso profundiza en el tema.

EL FRENTE DIGITAL

Y como los medios de comunicación digitales sin duda han tenido un papel fundamental en el desarrollo de estos eventos, no puede dejar de mencionarse lo que sucede en el Frente Digital. Las actividades de Anonymous, que a mediados de año prometían desestabilizar a todo un sistema con Operación #LulzSec, han disminuido en frecuencia e impacto. Ello no significa que estén inactivos. Básicamente, el colectivo se limita a hacer manifiestos en apoyo a los movimientos sociales que ocurren alrededor del mundo y continúan con sus ataques DDoS en contra de objetivos locales (India, San Francisco y algunos en México han sido de los más recientes).

Los gobiernos de las potencias occidentales, dándose cuenta del poder de Internet en manos de la ciudadanía, han iniciado una serie de acciones legales para restringir las libertades cibernéticas. A raíz de los disturbios en Londres ocurridos este verano, el gobierno de David Cameron ha propuesto medidas de censura contra Twitter y Facebook [ver más aquí].

Pero es importante mantener la acción en la Web conectada a la acción en el mundo real. Por ello, en Alemania se organizó un Partido Pirata, cuya principal meta es luchar por una Internet 100% libre, pero que también están comprometidos con la transparencia y una mayor participación ciudadana. El Partido Pirata obtuvo el 9% de las votaciones y con ello 15 escaños en el parlamento alemán, y otras organizaciones similares han surgido en los países nórdicos desde el 2010, incluyendo una versión internacional [ver más aquí].




Y desde luego, WikiLeaks está de regreso sacudiendo al mundo con sus revelaciones [ver más aquí]. Por cierto, Julian Assange y Bradley Manning son ya candidatos al premio Nobel de la paz, junto con una cifra récord de 240 nominados. ¡Nunca antes en la historia habían sido tantos! ¿Qué significa esto? Que nunca antes había habido tantas personas trabajando a favor de la paz, obteniendo tan marcados logros y tanto reconocimiento. Ojalá le den el premio a Bradley Manning, no porque sus acciones pesen más que las de grupos activistas en Medio Oriente y otras regiones, sino porque así EUA se encontraría en la embarazosa situación de tener a un premio Nobel encarcelado, lo que pondría a esta nación en el mismo rubro que China y otros ejemplos de la democracia y la libertad [ver más aquí].

Finalmente, este interesantisimo artículo hace una reseña del desarrollo del concepto de Hacktivismo, que se inicia como una forma de promover los derechos humanos en la red. El artículo, escrito por hacktivistas de vieja escuela, critica las acciones de Anonymous porque podrían resultar contraproducentes, y creo que tienen un punto. Más que desobediencia civil, lo que hace Anonymous es sabotaje. Yo en lo personal no lo condeno, pero debe ser llamado por su nombre: no es una estrategia pacifista, sino una cyberguerrilla. No obstante, creo que hasta Anonymous (y todos nosotros) pueden aprender de sus errores, madurar y pasar a otros niveles. Así como pasaron de los lulz a las causas sociales, bien podrían evolucionar de los ataques DDoS a algo más productivo y eficiente.

Y así, seguimos cantando con Bob Dylan, The Times They're a-Changing.

viernes, 23 de septiembre de 2011

¡Chicas cavernícolas en bikins de piel!



Y para cerrar con los festejos de esta Semana Prehistórica (ver esta entrada), les presento una colección de fotografías de chicas cavernícolas en bikinis de piel. Disfrútenlas con música:





Vitina Marcus, en The Lost World (1960)

Raquel Welch, en One Million Years BC (1966)

Otra vez Raquel Welch,en la misma película.

Edina Ronay en Prehistoric Women (1967)


Linda Harrison, en El Planeta de los Simios (1968)

Victoria Vetri, en When Dinosaurs Ruled the Earth (1970)

Otra vez Victoria Vetri, en la misma película.

Senta Berger, en la cinta italiana Quando le donne avevano la coda (1970)

Otra vez Senta Berger, en la secuela Quando le donne persero la coda (1972)

Julie Ege, en Creatures the World Forgot (1971)

Caroline Munro, en At The Earth's Core (1976)

Dana Gillespie, en The People that Time Forgot (1977)

Barbara Bach, en Caveman (1981)


Barbara Bach, en una foto promocional de la misma película.

Estella Warren, en El Planeta de los Simios (2001)

Ahora bien, que si quieren checar el sitio web de un verdadero experto en el tema, hagan click aquí.
¡Y... fin! XD

PD: La rola está dedicada a Rígel Solís

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra...



No. En esta entrada no voy a recordar los tiempos del PRI. Voy a hablar de los dinosaurios, cavernícolas y demás bestias prehistóricas en la cultura mediática.




Desde que tengo memoria me han fascinado los dinosaurios (debe ser algo de jóvenes varones). Para mí eran criaturas fantásticas e imposibles, como las de los mitos y leyendas, con la diferencia de que ¡habían existido de verdad! Los dinosaurios eran seres de ensueño que habían tenido existencia real y durante muchos años alimenté la fantasía de llegar a ver un dinosaurio vivo. La ciencia ha sido buena conmigo y me demostró que en realidad veo dinosaurios vivos todo el tiempo y en todas partes: los llamamos "aves".

Pero la fantasía, en especial el cine, también hicieron casi realidad mis sueños al mostrarme siempre imágenes de los grandes reptiles que dominaron la tierra hasta hace 65 millones de años. Y así como capturaron mi imaginación, hicieron lo mismo con las mentes de millones de chicos y grandes alrededor del mundo. Prueba de ello es que aún hoy los dinosaurios son un tema muy recurrente en la ficción, y que aún hay personas que buscan en los rincones más alejados del mundo evidencias de la presencia de Nessie y de Mokele Mbembe (suerte con eso, magufos).



ALGUNOS ERRORES COMUNES


Los seres humanos hemos encontrado fósiles desde el principio de nuestra historia, y para tratar de explicárnoslos hemos creado toda clase de mitos y leyendas. Durante años, huesos de dinosaurios eran comercializados en China como "huesos de dragón", a los que se les atribuía propiedades curativas.

En el siglo XIX inició el estudio serio de los dinosaurios, cuando esta palabra fue acuñada por el naturalista Richard Owen (1804-1892). Desde tiempos de Owen, los dinosaurios fueron concebidos como criaturas lentas, torpes y estúpidas, que vagaban por pantanos y no hacían otra cosa más que devorarse los unos a los otros. Estas ideas permearon en la ficción dinosauresca, junto con otras creencias erróneas.


Reconstrucción de un Iguanodon en tiempos de Richard Owen  (arriba) y reconstrucción moderna (abajo).


El error más común es creer que dinosaurios y hombres prehistóricos coexistieron. Eso no fue así: los dinosaurios se habían extinto 65 millones antes de la aparición de los Homo sapiens. De la misma manera, era común pensar que existió alguna vez una especie de "mundo prehistórico" en el que todas las criaturas antiguas coexistían: mastodontes, dimetrodones, trilobites, tigres dientes de sable... En muchas obras de ficción, sobre todo las más antiguas, los dinosaurios aparecen coexistiendo con todos esos seres que en realidad son de diferentes épocas.

Aún los realizadores más atentos, que evitan retratar cavernícolas y mammuts paseando con los dinosaurios, cometen el error de poner juntos a dinosaurios que no coexistieron. A través de los 360 millones de años que duró el Mesozoico (o Era de los Dinosaurios) existieron muchas diferentes especies que evolucionaban y se extinguían a lo largo de sus tres periodos: Trásico, Jurásico y Cretáceo. Un Triceratops nunca llegó a ver a un Stegosaurus. Eso, sin mencionar que había dinosaurios en todo el planeta y no en todas partes vivían las mismas especies: los osos polares no conocen a los elefantes africanos.

Otro error común que vemos en la cultura mediática es imaginar que en tiempos de los dinosaurios vivieron criaturas increíbles, como arañas gigantes, plantas antropófagas, hombres-mono, hombres-reptil, dragones escupefuego y demás alimañas que nunca existieron. 

Por alguna razón, el escenario que habitaban los dinosaurios se imagina como una gran planicie rocosa, cuando no como un pantano tropical. Lo de la planicie puede deberse a que muchos descubrimientos de especímenes se dieron en Montana, EUA, y en Alberta, Canadá; tierras con paisajes muy similares a los que normalmente se muestran en los trabajos de ficción dinosáurica. Lo del pantano imagino que tiene que ver con la idea dominante (hoy refutada) de que los dinosaurios eran reptiles de sangre fría demasiado grandes y pesados como para moverse en tierra y que debían tener hábitos parecidos a los de grandes cocodrilos, tortugas o serpientes.


Paisajes de Montana y de Alberta, respectivamente.


También se suele imaginar que en tiempos de los dinosaurios había muchos volcanes activos por todas partes. Esta idea pudo haber sido alimentada por una de las primeras teorías de la extinción de los dinosaurios, que sostenía que la causa de ésta había sido un drástico incremento en la actividad sísmica y volcánica. Como sea, fueron las pinturas del artista Rudolph Zallinger las que popularizaron esta concepción errónea (pueden leer y ver más sobre éste y otros artistas paleontológicos en esta entrada clásica).

Otros errores comunes incluyen presentar dinosaurios herbívoros como si fueran carnívoros, confundir reptiles prehistóricos que no eran dinosaurios (plesiosaurios, ictiosaurios, dimetrodones y pterosaurios), creer que los dinosaurios arrastraban la cola o la meneaban con movimientos serpentinos (en realidad la mantenían erecta), llamar "brontosaurio" a cualquier cosa que tenga cuello largo, llamar "pterodáctilo" a cualquier cosa que vuele (en especial a los pteranodones), ponerle el sufijo "saurio" a cualquier cosa sin importar su nombre real ("delfinsaurio", "perrosaurio", "cocodrilosaurio") y un largo etcétera.


Al Pteranodon (arriba) se le suele llamar con el nombre de su primo el Pterodáctilo (abajo).


Pero seamos sinceros: sin estas ideas erróneas no tendríamos muchas fascinantes obras de ficción fantástica que continúan maravillándonos y estimulando nuestra imaginación. He decidido escoger obras en las que esas antiguas ideas disparatadas son la base de sus escenarios y situaciones. Ello es lo que precisamente constituye su encanto. Pasemos, pues, a checarlas:


ALGUNOS LIBROS

En la ciencia-ficción temprana, de mediados del siglo XIX a principios del XX, los dinosaurios y otras bestias prehistóricas eran uno de los temas más populares. Aquí tenemos algunos ejemplos de novelas en las que aparecieron esos magníficos reptiles:




  • Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne (1864): unos aventureros descienden por el cráter de un volcán apagado y exploran el mundo subterráneo. En un episodio, descubren un ecosistema iluminado por el efecto de gases a alta presión y en el que viven criaturas prehistóricas, entre ellas un ictiosaurio que lucha contra un plesiosaurio, insectos gigantes y hombres-mono que pastorean mastodontes en un bosque de hongos colosales.
  • El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle (1912): El excéntrico profesor Challenger guía a un intrépido grupo de aventureros hacia una inalcanzable meseta en medio del Amazonas, en la que habitan dinosaurios, mamíferos prehistóricos, una tribu de indígenas amistosos y un pueblo de hombres-mono hostiles.
  • En el centro de la Tierra, de Edgar Rice Burroughs (1914): Un científico y un aventurero atraviesan la corteza terrestre con ayuda de un enorme taladro y llegan a un mundo cóncavo en el centro de la tierra, iluminado por una masa de material incandescente que flota en el centro. En este mundo, llamado Pellucidar por sus habitantes, hay cavernícolas, hombres-mono, unos cuantos animales prehistóricos y una raza de pterosaurios humanoides con poderes telepáticos.
  • Plutonia, de Vladimir Obruchev (1915): Con la idea de popularizar sus conocimientos de paleontología, este autor ruso imagina un mundo subterráneo habitado por dinosaurios y otras criaturas prehistóricas que coexisten junto a hombres primitivos.
  • La tierra que el tiempo olvidó de Edgar Rice Burroughs (1918): En tiempos de la Primera Guerra Mundial, un submarino llega por accidente a un continente perdido en el ártico, en el cual la evolución ha seguido su propio ritmo y sus propios caminos. Aquí viven dinosaurios, cavernícolas y el resto de la pandilla.


ALGUNAS PELÍCULAS



Quería hacer un Top 10 de las mejores películas de dinosaurios, pero resulta que en realidad hay muy pocas buenas de ellas. En el cine, los dinosaurios aparecen como monstruos cuya única función es perseguir, y en dado caso devorar, a los personajes. Básicamente la trama es la misma: "¡Epa, un dinosaurio! ¡Sálvese quien pueda!". Y desde luego, es en las películas donde están presentes con mayor fuerza todos los errores antes mencionados. Entonces, entre una maraña de curiosidades, churros y placeres culpables, me quedo sólo con 5 películas realmente buenas. No obstante, quiero también mencionar otras obras que vale la pena checar.

El primer dinosaurio de la cultura pop fue Gertie, una "brontosaurio" creada en 1914 por Windsor McCay (1869-1934, es también autor de Little Nemo). Gertie fue, asimismo, uno de los primeros personajes de dibujos animados. Desde entonces los dinosaurios estuvieron presentes en el cine y la animación.




El genio de los efectos especiales Willis O'Brien (1886-1962) fue quien perfeccionó la técnica de animación de cuadro por cuadro, o stop-motion. Su especialidad eran los dinosaurios y produjo varios cortometrajes para la compañía fílmica de Thomas Alva Edison a principios del siglo XX. En 1925 participó como encargado de los efectos especiales de El mundo perdido, largometraje basado en la novela homónima de Arthur Conan Doyle. 

Ésta es la única adaptación aprobada por el mismo Sir Arthur, quien en una escena hoy perdida, presentaba la cinta. En fin, Sir Arthur quedó tan maravillado con los efectos especiales creados por O'Brien que decidió jugarle una broma a un grupo de hombres letrados y científicos, y les mostró algunas escenas terminadas, sin revelarles su origen. Los ilustres varones se quedaron estupefactos. Los dinosaurios de O'Brien se caracterizaron por tener vida y personalidad: su autor los hacía respirar, tropezarse, dudar, rascarse... en fin, muchos detalles que los hacían verosímiles.




Una cosa más: es esta película en la que aparece por primera vez el trilladísimo plot device en el que el dinosaurio es llevado a la civilización, donde causa pánico y estragos. Esto fue ocho años antes de King Kong y 29 años antes de Godzilla.

Willis O'Brien también hizo los efectos especiales de King Kong (1933). Este otro gran clásico del cine superó al anterior trabajo de O'Brien, ya que a los efectos especiales de este genio se sumó la excentricidad del productor Merian C. Cooper. Este tipo era un millonario aventurero que iba de odisea en odisea, ya fuera de safari en África, ya sea arriesgando la vida en osadas maniobras con sus aeroplanos, o produciendo películas sobre gorilas gigantes y dinosaurios.




King Kong es una gran película por lo siguiente: A) su imaginativo escenario: una isla habitada por dinosaurios y otras criaturas, en la que quedan las ruinas de una civilización perdida, cuyos últimos descendientes han decaído hasta la barbarie y viven tras una muralla que los protege de las bestias primitivas; B) su historia de la bella y la bestia, que se inicia y cierra con una cita al viejo proverbio árabe:

"Y entonces la bestia miró la faz de la bella, y detuvo su mano asesina. Y desde ese día, la bestia quedó condenada."

Y C) la trágica historia de su protagonista, a quien Willis O'Brien dota de personalidad gracias a su magnífico arte. Kong es una figura trágica: el último de su especie que vive como Dios en una isla en la que tiene que luchar todo el tiempo contra todo tipo de monstruos; que es capturado por el mundo "civilizado" que todo lo comercializa, corrompe y trivializa; y a él mismo lo convierten en un espectáculo de circo, para después asesinarlo. Si se fijan, en la escena final, antes de caer del Empire State (monumento cumbre a la civilización del hombre blanco), lo último que hace Kong es acariciar el cabello de Ann (interpretada por Fay Wray). Aunque haya sido una sorpresa para los productores, no me extraña que el público se hubiese sentido identificado con Kong y que hubiese estallado en aplausos cuando el Gran Simio derribó el primer avión (aquí hay un poema dedicado a él).




O'Brien también fue el tutor del otro genio de la animación, Ray Harryhausen (nacido en 1920). Harryhausen creó toda clase de criaturas fantásticas para un sinnúmero de películas, y sus dinosaurios no son menos espectaculares. Dos películas dinosaúricas fueron producidas por Harryhausen: Un millón de años antes de Cristo (One Million Years BC, 1966) y El valle de Gwangi (The Valley of Gwangi, 1969). La primera es famosa por haber impuesto la moda de sexys cavernícolas en bikinis de piel, y la segunda porque plantea una excéntrica historia de vaqueros que cazan dinosaurios en algún lugar de la frontera y que incluye a un alosaurio sembrando el pánico en un pueblito mexicano.

Un millón de años antes de Cristo es una interesantísima pieza del séptimo arte. No tiene diálogos en inglés, sino en "idioma cavernícola" y son muy pocos. Aún así, la historia se entiende a la perfección, gracias al trabajo de los actores y del director Don Chaffey. Hay una narración en off muy al principio, pero de plano era innecesaria. Con sus tomas largas y silenciosas de paisajes o de gente en diversas actividades, resulta una película muy artística para ser una producción de serie B de la legendaria Hammer Films.

Además, como cinta de acción, tiene de todo: peleas entre dinosaurios, entre monstruos voladores, de cavernícolas contra dinosaurios, de cavernícolas contra cavernícolas y, faltaba más, de mujeres cavernícolas en bikini de piel enfrascadas en una fenomenal "pelea de gatas". Sin duda esta película sentó las bases de cómo debe ser un buen churro prehistórico. Por si fuera poco, la protagonista es Raquel Welch, una de las mujeres más hermosas de su tiempo y de todos los tiempos que le siguieron.




No sólo O'Brien y Harryhausen hicieron películas de dinosaurios. Antes y después de ellos otros realizadores, artistas y estudios produjeron películas protagonizadas por los grandes reptiles. Los efectos especiales de animación cuadro por cuadro eran caros y tomaban mucho tiempo, y como la mayoría de estas cintas eran de bajo presupuesto, recurrían a otras técnicas para crear dinosaurios.

Éstas incluían marionetas y modelos a escala (como en la adaptación de La tierra que el tiempo olvidó, 1974), personas disfrazadas con botargas (como en la adaptación de En el centro de la tierra, 1976) y en especial la divertidamente infame técnica conocida como slurpasaur. Ésta consistía en presentar lagartos, iguanas, cocodrilos u otros reptiles, magnificados con efectos ópticos y sobrepuestos para que parecieran enormes. A menudo se les maquillaba añadiéndoles cuernos, espinas y crestas. El efecto es involuntariamente cómico, pero tiene su encanto, aunque, eso sí, es una clara violación a los derechos de los animales. La espantosa adaptación de 1960 de El mundo perdido incluía una escena en la que un lagarto monitor y un cocodrilo, debidamente maquillados, se enfrentaban en un combate a muerte sobre una maquetota.




Hay muchísimas películas de dinosaurios y la inmensa mayoría son muy malas. Hay tres, sin embargo, que quisiera mencionar, por puro placer culpable. Una de ellas es Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (When Dinosaurs Ruled the Earth, 1970). Siguiendo el éxito de Un millón de años antes de Cristo, la productora Hammer Films quiso hacer otra película de dinosaurios de arcilla y cavernícolas en bikinis de piel. Los efectos especiales son tan buenos como los de la primera, pero salen menos dinosaurios (y reciclan la escena de slurpasaur que acabamos de mencionar) y la trama es casi idéntica. Lo rescatable de esta cinta son su título que suena tan chido, algunos detallitos de la producción, y el hecho de que todos los actores (hombres y mujeres) están buenérrimos, sus taparrabos de piel están chiquititos y hasta podemos ver algunas tetas y nalgas.

No podía dejar de mencionar El Cavernícola (Caveman, 1981) protagonizada por el ex-Beatle Ringo Starr y por Dennis Quaid. Es una divertidísima parodia de las cintas de cavernícolas-en-bikini-de-piel de los 60 y 70, con unas escenas muy ingeniosas sobre cómo la humanidad hizo sus primeros progresos (desde caminar erguidos hasta el descubrimiento de las drogas). También se burlan de todas esas películas protagonizadas por hombres y mujeres esculturales, y hace de los personajes marginados sus héroes: unos son feos, otros son tontos, hay una pareja gay, un negro, y un asiático que es el único que puede hablar mientras todos sólo gruñen. Aunque, eso sí, el humor inglés puede ser un poco hartante y la verdad salen muy pocos dinosaurios.



La tercera película es un mayor churro aún. Se llama Dinosaur Island (1995) y es una reverenda porquería de softcore porno con dinosaurios más chafas que una marioneta de calcetín. Pero es una parodia muy divertida de las otras pelis mencionadas, las chicas que salen en ella están bellísimas, y la cinta cuenta con la participación de la leyenda del softcore Michelle Bauer. Además, es una producción de Roger Corman, el maestro de la serie B, y aunque sea por respeto a su nombre hay que echarle una ojeada.

Como se habrán dado cuenta, estas historias, tanto las películas como los libros, tienen un detalle en común: casi todas se tratan de personas del mundo "civilizado" (entiéndase blanco-occidental) que encuentran un mundo perdido (en una isla o en un valle, en África o en el Amazonas) habitado por toda clase de criaturas prehistóricas que sobrevivieron a la extinción masiva del Cretáceo debido a [inserte aquí el galimatías pseudocientífico de su preferencia]. Otras pocas se sitúan en la "época prehistórica" y siguen las andanzas de los cavernícolas que tratan de sobrevivir en un mundo lleno de cosas que se los quieren comer. Algunas por allí involucran viajes en el tiempo.




Todo eso cambió con la aparición de Jurassic Park (el libro de Michael Crichton es de 1990 y la película, de Steven Spielberg, es de 1993). Por primera vez los dinosaurios no eran encontrados en un "mundo perdido", sino que eran fabricados mediante los últimos avances de la ciencia, en una reinterpretación del mito de Frankenstein. Sus esfuerzos por alcanzar rigor científico (no siempre lo logra) y su discurso sobre la ética, la naturaleza y la vida, la hicieron un clásico de ciencia ficción seria y una apasionante historia de aventuras y suspenso. Después del parque, ya nada volvió a ser lo mismo. Jurassic Park es una de mis películas favoritas, de entre las mejores de ciencia ficción y de lo último bueno que hizo Spielberg aparte de La Lista de Schindler. Tiene escenas que nos hacen soñar y otras que nos aterran. Además, tiene diálogos geniales:

"Dios crea al dinosaurio. Dios destruye al dinosaurio. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea al dinosaurio..."

El homenaje de Jurassic Park a la película que dio título a esta entrada

Cuatro del Top 5 de las mejores películas dinosáuricas han sido ya mencionadas. El orden sería el siguiente:

#5 Un millón de años antes de Cristo (1966)
#4 El mundo perdido (1925)
#3 King Kong (1933)
#2 Jurassic Park (1993)

¿Cuál será la que ostente el primer lugar? ¿Qué película podría superar a estas cuatro? Quizá mi elección los deje incrédulos. Quizá me quieran dar un zape.

#1 LA TIERRA ANTES DEL TIEMPO
(The Land Before Time, 1988)



¡Esperen! ¡Déjenme explicar! La tierra antes del tiempo será una película de animación dirigida (principalmente) a niños, pero fue realizada por Don Bluth, un tipo que hacía cintas de animación muy densas en los 80, antes de volverse chafa y hacer porquerías durante los 90. Mientras Disney preparaba su "renacimiento" con La Sirenita, Don Bluth traumó a toda una generación con una historia trágica e intensa que, lejos de ser una aventura de dinosauritos, es un Bildungsroman, una historia de niños de la calle que son obligados a convertirse en adultos, privados de la protección paterna en un mundo hostil y que tienen que aprender a dejar atrás sus prejuicios y actitudes egoístas para poder sobrevivir. Y la muerte de la mamá de Pie Pequeño nos destrozó la infancia mucho antes de que Mufasa pasara a mejor vida (otro momento traumático). Díganme qué maldita película para niños tiene una historia tan cabrona estos días.

Además, es de todas estas películas la única que no hace convivir dinosaurios con personas; es cierto que no todos los que salen vivieron en la misma época ni en el mismo lugar, pero ¡bah! (Por cierto, Dinosaurio de Disney es un fusil muy desvergonzado). Con una excelente animación, música y guión, La tierra antes del tiempo es, para mí, la mejor película de dinosaurios que se ha hecho jamás. Eso sí, por el amor de Dios, eviten las secuelas.

Ahora, recapitulando:




ALGUNAS OTRAS COSAS





No se puede hablar de ficción dinosáurica sin mencionar Los Picapiedra, serie que se transmitió entre 1960 y 1966 y que es quizá lo mejor que hizo Hanna-Barbera. Entre las muchas genialidades de esta serie, está la creatividad con la que los realizadores creaban una "moderna edad de piedra", con todos sus escenarios, animales y artilugios. Creo que sigue siendo una joyita del diseño.

Hanna-Barbera produjo otras series prehistoricosas. Dino Boy en el Valle Perdido (1966-1968) narra las aventuras de un niño que sobrevive a un accidente de avión y cae en una selva prehistórica, donde traba amistad con un cavernícola y un bebé brontosaurio, junto a los que enfrenta toda clase de peligros prehistóricos.





El Poderoso Mightor (1967-1969) trata de las aventuras de un superhéroe de la Edad de Piedra, y es más bien un fusil del Thor de Marvel Comics. Pero los escenarios son creativos y la serie tenía su encanto. Como dato curioso: su secuencia de transformación  superheroica antecede a la de He-Man por varios años. Otra serie de la misma compañía era El Valle de los Dinosaurios (1974-1976), en la que una familia de vacaciones en los rápidos del Amazonas (¿quién coño se va de vacaciones para allá?) se pierde y llega a un mundo perdido habitado por... ah, bueno, ya saben cómo es eso.




El Valle de los Dinosaurios era, por cierto, un fusil de una serie de NBC llamada Land of the Lost, poco conocida en nuestro país (no sé en el resto de América Latina). La serie tuvo dos versiones, una en los 70 y la otra en los 90, y trata de una familia que cae en un portal dimensional perdiéndose en un mundo perdido blah, blah, blah... Llegué a ver las dos versiones en la tele local mañanera, pero a veces pasaban una y a veces la otra, sin decir cuál era cuál, lo cual confundía mucho mi cerebrito de tercero de primaria.

En los cómics también se dieron historias de este tipo, en títulos como 1,000,000 Years Ago (1953) Turok  (en sus encarnaciones de los 50, los 70 y los 90) y Cavewoman (1993). Esta última es medio parodia medio en serio y muy cachonda. Y hablando de Turok no se puede dejar de mencionar el violento videojuego que protagonizó en 1997, así como aquel otro similar llamado Dino Crisis 1999.




Hace algún tiempo hablé del subgénero de ficción fantástica retro-futurista conocido como Steampunk. Resulta que existen otros subgéneros similarmente postmodernos, nostálgicos y pastichosos que se inspiran en la ciencia ficción "como era antes", sobre todo en la del siglo XIX y principios del XX. Uno de esos subgéneros es el Stonepunk. Ahora sabemos que cavernícolas y dinosaurios no coexistieron, pero inventar y disfrutar historias en un escenario de ese tipo sigue teniendo mucho atractivo. Por ello han aparecido algunos trabajos de ficción basados en las historias clásicas de Verne, Doyle y Burroughs, o en las películas de los 60 y 70. Incluso hay un juego de rol (RPG) que se sitúa en un universo Stonepunk. De estos trabajos sólo tengo noticias y no he leído ni visto nada directamente. Si alguien sabe, se agradecerá la colaboración.

Ah... ya sé lo que están pensando. ¿Dónde está la pieza de arte dinosáurico más grandiosa que se haya realizado jamás? Pues la estaba dejando para el final. Señoras y señores, los dejo con uno de los mejores segmentos de la obra maestra de Walt Disney, Fantasía (1940), que se toma el asunto muy en serio y es congruente con los más avanzados conocimientos científicos de su época, además de ser una grandiosidad de la animación y la música:




Espero que hayan disfrutado de esta laaaaaarga entrada. También espero sus comentarios. Nos veremos luego, cavernoides.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Y Dios creó al simio a Su imagen y semejanza (Parte III)

¡Hey! Antes querrás leer las entradas anteriores:
Parte I
Parte II

Un dibujito de Luis Royo


Hemos llegado al final de este recorrido por la saga cinematográfica de El Planeta de los Simios. En este último post hablaré de los refritos que produjo el siglo XXI. Comencemos.

EL PLANETA DE LOS SIMIOS
(Planet of the Apes, 2001)
Dir: Tim Burton
Reparto: Mark Wahlberg, Helena Boham-Carter, Tim Roth, Michael Clarke Duncan, Paul Giamatti y ¡Charlton Heston!


Empezaré por decir que aunque esta pelícua ha sido muy vilipendiada por medio mundo, a mí en realidad me gustó mucho y me sigue gustando. Sin duda el elemento más rescatable de esta cinta es su excepcionalmente bello diseño de arte. Tim Burton es ante todo un artista visual y las imágenes que crea para esta película son dignas de lo mejor de su carrera. Desde la ciudad simia hasta el más pequeño detalle de las armaduras de los monos, todo está delicada y fantásticamente diseñado y realizado.

Especialmente admirable es el maquillaje creado por el artista Rick Baker, que realmente hace parecer a los actores como simios, superando por mucho el diseño y el resultado del maquillaje original (que ya es mucho decir).

También me encanta cómo le crearon una cultura a los simios, bien diseñada y diferenciada, que va desde los motivos espirales en la mayoría de sus productos materiales, hasta sus estructuras, religión y costumbres; en especial eso de que se den un golpe de pecho como saludo militar está bastante cool.

Las actuaciones son muy buenas, en especial las de los que interpretan a los simios: Helena Boham-Carter, Tim Roth, Michael Clarke Duncan, Paul Giamatti... todos ellos dan lo mejor de sí y lo hacen estupendamente. En especial Tim Roth, en su papel como el General Thade, logró convencerme de que era un maldito chimpancé.

Estella Warren y su personaje Daena están en esa película con un solo propósito...

En esta versión son simios son más animales que en la primera. Caminan encorvados sin balancear los brazos, gruñen y chillan, se apoyan en sus nudillos, corren en cuatro patas, se cuelgan de donde puedan... Para un espectador no muy atento (me pasó a la primera), ello podría tener como efecto que uno no se identificara mucho con los simios y los considere sin medias tintas los villanos de la película. Pero viéndolo bien una segunda o tercera vez, se aprecia que de esta forma la civilización simia funciona mejor como espejo de la sociedad huamana.

Me explicaré. En la película original los simios parecen muy civilizados y buena onda. Es cierto, cazan, capturan y experimentan con humanos, pero después nos enteramos de que nos lo merecíamos por pendejos y culeros. Entre sí, los simios se portan con mucha decencia, y no se ve que haya violencia, criminalidad o vicios en su sociedad. La versión del '68 hace la siguiente ecuación: HUMANOS < SIMIOS.

Pero si en los jipiosos 60 la idea generalizada era que los simios son gentiles hombres del bosque, vegetarianos, amistosos y juguetones, el trabajo de Jane Goodall en los 70 demostró que en realidad los chimpancés son bastante hijos de puta, que no sólo sí comen carne, sino que practican el canibalismo, el infanticidio, los linchamientos, las guerras tribales y otras maravillas que comparten con nosotros, sus primos más cercanos.

Tim Burton lo expresa claramente en el audiocomentario: los chimpancés no le parecen monos amables y amistosos como Zira y Cornelius, sino demenciales y violentos como Thade. Asimismo, los orangutanes no son para él sofisticados filósofos como Zaius, sino mañosos y pervertidos como Limbo (Paul Giamatti). En efecto, es sabido que a veces los orangutanes raptan y violan mujeres humanas. Los gorilas, por otro lado, sí son unos gentiles gigantes vegetarianos (aunque ustedes no querrán enojar a uno), y así tenemos al Coronel Attar (Michael Clarke Duncan), un tipo rudo, pero compasivo y piadoso.


¡Inclinen sus cabezas!

Pero fuera de la mayor exactitud en cuanto a los simios y sus personalidades, decía yo que este enfoque hace que la sociedad simia funcione como espejo de la humana. Piensen, ¿cómo nos vería una inteligencia ajena a nuestra línea evolutiva? ¿No nos veríamos igual de ridículos que los simios de Burton, como unos animales que visten ropa, crean artefactos y viven en ciudades, pero que a pesar de ello no somos menos bestiales? ¿Nuestros berrinches, corajes y agresiones no serían a sus ojos como los gruñidos y chillidos de los monos? La parte en la que la chimpancé y el oraguntán ejecutan un ritual de apareamiento con aspavientos y aullidos nos podrá parecer ridícula, ¿pero no serán igualmente ridículos nuestros bailes cachondos o nuestras declaraciones de amor? 

Burton, menos optimista que los realizadores de la pelícua original, no encuentra armonía ni esperanza en la sociedad de los monos y hace la siguiente ecuación: HUMANOS = SIMIOS.

Otra cosa que me gustó de esta civilización simia es que, a diferencia de la anterior, tiene poca ciencia y tecnología, en específico que no tienen armas de fuego. Por otro lado, también tiene más sentido que los monos sean físicamente mucho más fuertes que los humanos, a diferencia de la original, en que Charlton Heston podía noquear a un chimpancé. Así, la escena en la que Thade toma la pistola por primera vez se carga de significado, y es quizá la escena con mayor fuerza de toda la película. Primero la agarra mal, la observa, la olfatea, y luego, como que le agarra la onda, la toma como debe ser y apunta, con una expresión en los ojos que me produce escalofríos. Cuando veo esa escena siempre pienso: "¡Exacto!¡Sí, así somos! ¡Somos un montón de monitos locos armados con pistolas!"

El aspecto más débil de la película es, sin duda, el guión. La trama está llena de agujeros (¿de dónde salieron los caballos?), el rollo del viaje en el tiempo está muy jalado de los pelos (y todo el mundo lo acepta así de fácil), los personajes son bastante planos, en especial el de Mark Wahlberg, y sus motivaciones nunca quedan claras. Thade está lejísimos de ser un antagonista de la talla de Zaius; es malo porque sí, porque es malo, y aunque su miedo a los humanos es comprensible, nunca entendemos qué lo hace tan cruel y violento.

El único personaje con alguna dimensión es Ari (Helena Boham-Carter), la simpática chimpancé que ayuda a Leo. Y como a Tim Burton le gusta sacarnos de onda, no tiene problemas en insinuar que Ari se siente sexualmente atraída hacia Leo (Mark Wahlberg), dejándonos pensando en las implicaciones de tal atracción (quizá Ari escuhó que el pene de los machos humanos es más grande que el cualquier simio... el dato es verdadero).

Cualquier parecido es pura coincidencia

El hecho de que los humanos hablen hace que la posición de inferioridad que ocupan en ese planeta sea menos obvia... Pero por otro lado esto cuadra bien con el discurso pesimista de la cinta: los seres humanos han esclavizado y explotado a miembros de su propia especie, justificándose en el hecho de que no son tan "humanos" como el grupo dominante. Y en esta cinta los humanos son verdaderamente esclavos y son activamente odiados por los simios, a diferencia de la original en la que sólo los tratan con la indiferencia con la que nosotros tratamos a los animales.

El problema es que a Burton se le da muy bien lo surreal y lo absurdo, y no tanto la ciencia ficción dura. Por lo general sus películas no tienen mucho sentido y su encanto radica en que cada escena y cada cuadro sean pequeñas obras de arte, casi siempre dotados de gran fuerza y belleza, aunque todo junto no cuente una historia muy coherente. 

Ésa es otra virtud de la película: está llena de escenas de gran belleza, algunas muy fuertes y significativas. Ya había mencionado aquélla en la que Thade agarra la pistola, pero también están  ésa en la que se ve a Attar rezando a un ídolo mono, cuando la tripulación de la nave recibe su propia llamada de auxilio, cuando Thade marca con el hierro la mano de Ari, cuando Pericles se arrastra de vuelta a su jaula, cuando el ejército de simios marcha fuera de la ciudad y, quizá la más memorable: cuando Thade abre por fuerza la boca de Leo y, asomándese, pregunta "¿Hay algún alma allí dentro?".


Y hablando de sacones de onda, qué se puede decir del final. Si tenemos en cuenta que los realizadores estaban compitiendo con una peli que tiene uno de los finales más memorables de la hisoria del cine, no podemos dejar de apreciar el hecho de que, con todo, lograron darnos algunas sorpresitas. El final no tiene sentido (el mismo Burton lo admitió), ni hay que romperse la cabeza tratando de descifrar lo que significa: su único objetivo es perturbar al espectador.

El Planeta de los Simios de Burton es una de aquéllas películas que todo el mundo odia, pero yo amo. Si nada de lo anterior fue suficiente para que compartieran mi amor por ella, sólo me queda decirles dos palabras: Charlton Heston. La escena en la que sale él, disfrazado de mono (y en los créditos se revela que su nombre es Zaius) vale toda la película. Es maravilloso cómo un actor tan grande puede darle a su personaje tal profundidad con apenas unos minutitos en pantalla. Él es el único que conoce el pasado y que sabe el verdadero origen de los simios; sabe que allá afuera hay un planeta lleno de humanos y que contra su cruel capacidad tecnológica, "nuestra fuerza no vale nada". Sólo por oírlo decir, una vez más, su famosa frase, en un contexto totalmente distinto, vale la pena chutarse todo lo demás.

Damn them! Damn them all to hell!

Esta película construye sus elementos valiosos en forma de correcciones, añadiduras, reinterpretaciones y notas al pie de lo que la original ya había hecho, y en ese sentido no tiene mucho que aportar. Pero es una película visualmente hermosa que no carece de algún contenido interesante y que resulta entretenida y cautivadora.


Otro dibujito de Luis Royo


EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN
(Rise of the Planet of the Apes, 2011)
Dir: Rupert Wyatt
Con: Andy Serkis, James Franco, John Lithgow, Tom Felton, David Oyelowo y Freida Pinto




Ahora sí, hemos llegado al final de esta larga saga. Debo decir que me gustó bastante esta nueva película, aunque es muy diferente de todas las anteriores. Para empezar el CGI me impresionó; no es solamente que César se ve completamente fotorrealista, sino que logran darle una personalidad tan fuerte a un personaje hecho por computadora, que uno se olvida de que en realidad no existe. Esto se debe no sólo al magnífico trabajo en cuanto a efectos especiales, sino a las habilidades histriónicas de Andy Serkis, experto en esto de "captura de movimientos" (es Gollum de El Señor de los Anillos).

¿Es mi idea o lo hicieron parecido a Roddy McDowell?

El que la historia se sitúe en en nuestro mundo contemporáneo (en vez de un futuro distante o un planeta alienígena) permite que el espectador pueda involucrarse más con la trama y los personajes. James Franco y John Lithgow hacen un gran trabajo, pues sin ser sus personajes individuos extraordinarios (no son astronautas, ni nada de eso), logran dejar huella en la memoria del público. 

Las secuencias de acción están muy bien hechas, y a partir de que los simios escapan del cautiverio, la película se vuelve una montaña rusa de emociones. Me la pasé diciendo "wow". Hubo muchas partes muy exageradas (¿los chimpancés siempre son invulnerables a los vidrios rotos o sólo cuando saltan desde un tercer piso? o ¿exactamente cuantos cientos de monos viven en San Francisco?), pero abracé esa exageración como parte del entreteminiento. Los guiños a las cintas anteriores (en especial la secuencia inicial) lograron capturar mi corazón.


Pero después de pensar un poco en la película, e incluso mientras la veía, me di cuenta de lo descaradamente comercial y mainstream que es (hipster alert!). La película está llena de clichés, no en cuanto a la trama, sino en cuanto a la forma de narrar. O sea, está llena de escenas y secuencias trilladísimas como:

  • Dos tipines caminan rápido por un pasillo discutiendo cosas muy serias. Uno de ellos se detiene y el otro se adelanta. Vemos entonces a uno en primer plano y el otro al fondo. El del fondo dice algo muy denso y obliga al del frente a volverse y regresar.
  • Antes de que el héroe se lance al peligro, la chica buenona lo besa y le dice "ten cuidado".
  • Dos personas discuten, una entra a un ascensor, la otra entra por un instante, le dice algo muy denso a la primera persona y sale; la persona del ascensor se queda de "juat", y luego sale apresuradamente del ascensor.

Y en fin, un montón de escenas similares que he visto una y otra vez en toda clase de películas. Eso provocó que después de cada escena en la que yo decía "wow", me topara con otra que me hacía decir "chale".

Más aún, noté que esta película está diseñada para hacer sentir cómodo a un público muy general. Cuando noté que en algunos cines la cinta se exhibía doblada al español, me extrañó: ninguna película de El Planeta de los Simios es para niños. Pero esta sí: es totalmente una aventura familiar, casi como ET o Liberen a Willy versión Planeta de los Simios. Vamos, la primera media hora de la película es casi un capítulo de George el Curioso. Es entretenimiento inteligente, sin duda, pero no aspira a nada más que eso, y ello significa una bajada muy pronunciada desde su origen, que es una obra maestra.


Si la película original tiene como propósito perturbarnos para hacernos pensar, y la de Burton nos quiere perturbar por el puro gusto de hacerlo, ésta hace todo lo posible porque le público se sienta cómodo y seguro en ella. No hay críticas a la sociedad, no hay punzantes referencias a la religión, no hay cuestionamientos sobre la naturaleza humana... ¡nada! Dos son los aspectos en los que esta película pierde fuerza:

UNO: En El Planeta de los Simios de 1968, al final nos enteramos de que había sido nuestra propia brutalidad y estupidez la que había destruído la tierra. En esta nueva película, la caída de la humanidad sucede por accidente y nosotros no nos tenemos la culpa (y bien podrían haber hecho referencias al calentamiento global o algo por el estilo).

DOS: En esta nueva película tenemos a Draco Malfoy haciendo de Draco Malfoy y a otros personajes que son malos porque sí, porque son malos. Pero el punto es que deja muy en claro que son sólo algunas personas malas las que tratan mal a los pobres monitos (y reciben su merecido castigo al final); el resto de nosotros podemos sentirnos tranquilos en nuestra inocencia. En La Conquista del Planeta de los Simios, en la que esta nueva película se basa, no son sólo algunas personas las que esclavizan y torturan a los simios: es el mismo sistema creado por nosotros, y en el que se basa nuestra civilización, el causante de tal monstruosidad, y todos somos culpables por permitirla y beneficiarnos de ella. (Y miren que me estoy haciendo de la vista gorda con eso del virus que lo mismo vuelve genios a los monos y mata de influenza a los humanos).


Take your stinking paw off me, you damn dirty muggle!

Aún así, disfruté mucho la película, de veras. Sólo no creo que sea mejor que la de Tim Burton y aunque es más actual y realista, y tiene mejores efectos especiales que La Conquista, creo que es inferior a ésta en cuanto a originalidad y riesgos que se atreve a tomar.

EL PLANETA DE LOS SIMIOS: LA CONFRONTACIÓN
(Dawn of the Planet of the Apes, 2014)
Dir: Matt Reeves
Con: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman y Keri Russell




Bien, llegamos al final (por ahora, que voy a ir incluyendo cada película conforme vayan saliendo). Si la anterior estaba basada libremente en La Conquista, ésta se basa aún más libremente en La Batalla por el Planeta de los Simios. Y es bueno que lo haya hecho libremente, porque aquella película es muy mala, mientras que Dawn of the Planet es tan buena como Rise of the Planet.

Sigue fiel a su propósito de quedarse como pieza de entretenimiento inteligente pero sin mayores ambiciones. Y eso está bien, pues como tal funciona de maravilla, teniendo todo lo necesario para mantener al público a la orilla del asiento. La acción está padrísima, las actuaciones son bastante buenas (Gary Oldman da lo mejor de sí, incluso si su personaje es muy secundario), el suspenso está muy bien manejado, y ni hablar de los efectos especiales o del diseño de arte, tanto en cuando a la aldea de los simios como al San Francisco post-apocalíptico (simplemente impresionante).

Como la anterior, renuncia a toda complejidad moral o a abordar temas delicados como el racismo, la religión o el orden social, aunque sí hace un comentario interesante sobre lo frágil que es la paz en un ambiente de miedo y desconfianza.



De nuevo, en esta cinta los humanos malos son gratuitamente cretinos, mientras que los buenos son blandenguemente bonachones, y no hay ni un solo personaje que esté ni de lejos tan dimensionado como el Taylor o el Zaius de la original. Bueno, por lo menos esta vez el simio malo tiene alguna razón para ser malo, pues es un sobreviviente de la tortura a la que lo sometieron los humanos. 

Pero volviendo a la versión idealizada hippie anterior a la era Tim Burton, los simios crean una civilización idílica en la que viven prescindiendo de la tecnología, en contacto con la naturaleza y sin violencia o crimen. Sí, hay un simio malo, pero es porque ha sido contaminado por los humanos y, como el mismo César le dice al final "tú no eres un simio". Porque los simios verdaderos (como los escoceses verdaderos) no matan, ni odian, ni traicionan, eso es cosa de humanos. O sea, ¿no habíamos quedado en que las sociedades de simios son violentas y jerárquicas y que los chimpancés son bastante hijos de puta?

Pero hay que recordar que esta nueva serie iniciada por Fox es no sólo para el público general, sino para toda la familia (a muchas salas de cine llega doblada, para que puedas verla con tus hijos), así que hay que tratar de no incomodarlos con ideas peligrosas como que a lo mejor los animalitos no son todos buenos, o que el bien y el mal son difíciles de demarcar. 

Acabo de notar también que en ninguna de las dos hay algún personaje femenino que tenga alguna relevancia, como Zira en la original, o Ari en la versión de Tim Burton. Caray, ¿acaso estamos retrocediendo o qué?



Dicho esto, debo añadir que estoy ante una disyuntiva. No me decido si está bien juzgar esta nueva serie a la sombra de la cinta original, que es un riesgo que los realizadores saben que están corriendo. O quizá debería tomarla sólo por lo que es, sin más pretensiones. Trataré de hacer lo segundo: es una película bastante buena dentro de los parámetros del entretenimiento de calidad. Seguramente será una de las mejores cintas de ciencia ficción del año, como Rise of the Planet lo fue. La verdad es que esta nueva serie está haciéndolo muy bien, y me deja con ganas de ver las siguientes entregas. Si el nivel se mantiene, tendremos una muy buena saga de ciencia ficción y aventuras, digna de los clásicos de otras décadas.


CONCLUSIÓN

En conclusión, después de haberme chutado 8 películas sobre monos, hombres y hombres-mono, veo a la humanidad y a nuestra relación con el mundo natural de una forma distinta. Cuando miro mis propias manos, no veo el producto de una fuerza divina que me haya separado y puesto por encima de las bestias de la tierra, sino que veo la humildad de mi origen y me recuerda mi lugar como parte del mundo natural.

El Planeta de los Simios (1968) es una gran película. De las otras, cuatro valen la pena verse. Pero incluso éstas deben toda su fuerza a lo que la primera ya había hecho y planteado. Me gustan, es cierto, pero sobran y podría vivir perfectamente tranquilo sin haberlas visto jamás.

Para finalizar y despedirnos, los dejo con el que es sin duda el momento más brillante de El Planeta de los Simios, después de la película original:






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