lunes, 9 de enero de 2012

¡Elemental, mi querido Doyle! (Parte I)

Pues aprovechando que está de moda Sherlock Holmes por el estreno de la nueva película (me gustó mucho, la verdá), esta semana quiero invitarlos a conocer las fuentes originales, es decir, las novelas y cuentos escritos por Sir Arthur Conan Doyle, creador de Holmes y de otros personajes encantadores. Empecemos con una biografía de Sir Arthur:


VIDA[1]

Arthur Conan Doyle (1859 - 1930)


Sir Arthur Conan Doyle tuvo una vida por demás interesante. Como cirujano de un ballenero viajó por el océano Ártico y por la costa oeste del África. Fue boxeador y jugador aficionado de rugby. Jugó al golf con Rudyard Kipling, sostenía correspondencia con George Bernard Shaw y entre sus lectores entusiastas contaba a TS Eliot, Robert Louis Stevenson y Oscar Wilde. Fue defensor del espiritismo y candidato al parlamento por el partido Liberal Unionista. Fue nombrado caballero por Eduardo VII, introdujo la práctica del esquí en los Alpes suizos y escribió lo que a su parecer eran importantes novelas históricas. Irónicamente, ninguno de estos hechos sería recordado de no ser porque Arthur Conan Doyle también fue el creador de lo que él consideraba “un pequeño logro para los estratos bajos de la literatura”: el detective más famoso del mundo, Sherlock Holmes.

Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo, Escocia en 1859. Fue un muchacho acomodado y atlético que tuvo una infancia feliz, una educación privilegiada y una rica formación literaria que le permitió conocer a los clásicos. Estudió con los jesuitas, contra cuya férrea disciplina se rebeló en diversas ocasiones.

En 1876 entró a la escuela de medicina, donde conoció a los dos hombres que lo inspiraron para crear a Sherlock Holmes. El primero era el doctor Joseph Bell, su profesor, quien era capaz de deducir no sólo el diagnóstico de sus pacientes, sino amplia información sobre su vida y hábitos a partir de detalles que escapaban a los ojos de los demás. El otro modelo fue George Budd, condiscípulo de Doyle y compañero en su equipo de rugby. Éste era un joven brillante, pero arrogante, agresivo y volátil, con frecuentes y bruscos cambios de humor. Otro médico, el excéntrico William Rutherford, le serviría de modelo para crear al Profesor Challenger, otro de sus personajes más famosos.

Mientras estudiaba medicina, Doyle publicó su primer cuento, The Mystery of Sasassa Valley[2], en el Chamber’s Journal de Edimburgo. Al graduarse de la universidad, en 1881 Doyle se embarcó como cirujano en un navío. Al volver a Inglaterra al año siguiente, Doyle y Budd pusieron un consultorio médico juntos, pero la conflictiva personalidad de éste los llevó a romper toda relación poco después.

Doyle estableció su propio consultorio y, como al principio tenía pocos clientes, pasaba su tiempo libre escribiendo. En 1885 se casó con Louise Hawkins, con quien tuvo cinco hijos y cuya precaria salud haría que el matrimonio fuera muy difícil.

Incitado por sus amigos a publicar algo de lo que escribía, en 1887 Doyle finalmente se decide a dar a conocer Un estudio en escarlata (A Study in Scarlet), la primera novela de Sherlock Holmes, que se convertiría en un éxito inmediato. El autor tenía en ese entonces la ambición de escribir novelas históricas, a la manera de Sir Walter Scott. Para él, las historias de Holmes no eran más que una forma de entretenimiento de baja categoría. Por ello, en 1889, Doyle publicó su primera novela histórica, Micah Clarke.


Sin embargo, la popularidad de Holmes era avasalladora, y Doyle no pudo resistirse a escribir una segunda novela, El signo de los cuatro (The Sign of Four), historia que, por cierto, inició su gestación en la misma cena en la que Oscar Wilde concibió El retrato de Dorian Grey, en 1890.

Al año siguiente, Doyle publicó otra novela histórica, The White Company. Ese mismo año cerró su consultorio para dedicarse de lleno a la literatura y empezó a publicar cuentos de Holmes en la Strand Magazine, que luego serían recogidos en la colección Aventuras de Sherlock Holmes (The Adventures of Sherlock Holmes), un año después.

En 1893, Doyle viajó con su familia a Suiza, en busca de climas más favorables para la salud de Louise. Allí conoció las cataratas de Reichenbach, donde decidiera enfrentar a Holmes con su archienemigo, el Profesor Moriarty. Doyle quería darle a Holmes una muerte heroica para después dedicarse a lo que él pensaba sería su obra trascendente. La muerte del detective se dio en el cuento El problema final (The Final Problem) aparecido ese mismo año, que después se compiló en Memorias de Sherlock Holmes (The Memoirs of Sherlock Holmes). 

Doyle enseñó a esquiar a los suizos.


En los años siguientes, Doyle publicaría Round the Red Lamp, una colección de historias médicas; The Stark Munro Letters, una autobiografía ficcionalizada, y Las hazañas del Brigadier Gerard (The Exploits of Birgadier Gerard).

En 1897 Doyle conoció a la joven Jean Leckie, de la que se enamoró sin remedio. Sin embargo, siendo él un caballero, mantuvo su relación en lo estrictamente platónico.

En 1900, el autor viajó a Sudáfrica para servir como médico en la Guerra de Boers, sobre la que publicó una crónica, que al año siguiente le ganaría el título de caballero por parte del rey Eduardo VII.

Sir Arthur en su uniforme militar.

Pero el público estaba ávido de más historias de Holmes y en 1902 Doyle publicó la que sería considerada la mejor de sus novelas, El Sabueso de los Baskerville (The Hound of the Baskervilles). Para entonces Doyle ya había coqueteado con la idea de revivir a su personaje más famoso, lo que llevó a cabo al año siguiente en La casa vacía (The Adventure of the Empty House) que se compiló en The Return of Sherlock Holmes en 1905.

La fama de Holmes era tal que la gente escribía cartas a Conan Doyle pidiéndole que se hiciera cargo de extraños misterios. En 1906, Doyle aceptó investigar el caso de George Edalji, quien había sido injustamente encarcelado, y logró exonerarlo. Ese mismo año Louise murió de tuberculosis y al siguiente Doyle se casó con Jean Leckie. En 1910 tomó a su cargo la defensa de Oscar Slater, un judío alemán acusado injustamente de homicidio. La decepción que le causara el sistema judicial británico se vería reflejada en la obra posterior de Doyle.

Por esos años publicó Through the Magic Door (1907), sobre su amor por los libros, y The Crime of the Congo (1909), sobre las atrocidades de las autoridades belgas en esta colonia africana.

En 1912 apareció El Mundo Perdido (The Lost World), la primera de la serie de novelas protagonizadas por el Profesor Challenger. La segunda de estas novelas The Poison Belt, se publicó el año siguiente.

Durante la Primera Guerra Mundial, Sir Arthur sirvió como corresponsal en diversos campos de batalla. En 1915 apareció El Valle del Terror (The Valley of Fear), la última novela de Holmes. En 1916, Doyle anunció públicamente su creencia en el espiritismo y al año siguiente publicó la colección de cuentos de Holmes titulada His Last Bow.

Durante los años siguientes Doyle perdió a su hijo, a su madre y a su hermano. A partir de estas tragedias, y evidentemente influido por ellas, Doyle se convirtió en un enérgico defensor y promotor del espiritismo, tema sobre el que escribió varios libros, incluyendo The New Revelation (1918), The Vital Message (1919) y History of Spiritualism (1926). En 1920 con The Coming of the Fairies defendió los avistamientos de hadas reportados por unas niñas de Cottingley[3], y hasta convirtió al escéptico Profesor Challenger al espiritismo en The Land of Mists, en 1926. Por esos años trabó amistad con el legendario Harry Houdini, quien usaba sus conocimientos de ilusionismo para desenmascarar fraudes supernaturales. A pesar de los intentos del famoso escapista por convencer a Doyle de que las sesiones espiritistas eran fraudulentas, el Sir Arthur llegó a creer que el mismo Houdini tenía poderes sobrenaturales.

Al final de su vida, Sir Arthur creía en espíritus, hadas, la Atlántida y otras maguferías.

En 1927 Doyle publicó la última colección de cuentos de su creación más famosa, The Case Book of Sherlock Holmes. En 1929 apareció su penúltimo libro, The Maracot Deep sobre el descubrimiento de la Atlántida, y al año siguiente publicó su obra final, también sobre temas esotéricos, The Edge of the Unknown. Al año siguiente, en su residencia de Crowborough, Sir Arthur Conan Doyle murió a causa de un infarto. Su lápida reza: Caballero, patriota, médico y hombre de letras.


Estatua de Sir Arthur en Crowborough

CONTINUARÁ...


[1] La mayor parte de la información biográfica contenida en este ensayo proviene de las introducciones de Kyle Freeman a los dos volúmenes de The Complete Sherlock Holmes de Barnes & Noble Classics (2003)
[2]Cuando se conocen los títulos en español, los doy en este idioma, además del título original entre paréntesis. Cuando no existen o no conozco traducciones de las obras, o las traducciones de los títulos son tan variadas según la edición que se presta a confusiones, doy solamente el título en inglés
[3] Muchos años después, las entonces ancianas revelaron que los avistamientos de hadas habían sido un elaborado fraude.

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