miércoles, 30 de mayo de 2012

Yo soy 132


¡Y sucedió! Bueno, no debería sorprendernos si tenemos en cuenta que los mexicanos somos bien broncos, nos acaloramos con las discusiones y la polémica, de inmediato tomamos partido y posiciones intransigentes, sobre todo cuando se trata de política y sobre todo cuando estamos cerca de elecciones, porque somos bien pinches gillleros. Ni se diga. Pero lo de ahora tiene algo de especial, algo de inédito, de fresco. O al menos eso parece, porque hay que analizar bien las cosas, matizarlas y ponerlas en contexto.

Para los que nos leen desde otros países, o para quienes han estado debajo de una piedra, les voy a hacer un breve resumen. Para los que no, también, porque eso nos ayudará a darle un orden a nuestras ideas. Ha llegado el tiempo de elegir al próximo presidente de México y los tres candidatos principales son:




  • Enrique Peña Nieto: Abanderado del PRI, partido literal y literariamente famoso por ser corrupto, autoritario e ineficiente, por haber gobernado este país durante 70 horribles años. Ha construido su candidatura con base en ser carita, estar casado con una estrella de TV, una alianza con los medios de comunicación que lo han venido promocionando desde hace por lo menos cuatro años y, last but not least, el hecho de que la presidencia del Felipe Calderón la ha cagado tan en grande (con guerra civil, 50 mil muertos y toda la cosa), que el PRI no ha tenido ni que cambiar su imagen, métodos o ideología, para que los mexicanos lo empiecen a considerar de nuevo como una opción seria.
  • Josefina Vázquez Mota: Abanderada del PAN, el mismo partido político que ha gobernado este país por los últimos 12 años, que desaprovecharon sin desmantelar las estructuras corporativas de corrupción y nepotismo del PRI, favoreciendo en capitalismo de cuates (o sea, ni siquiera neoliberalismo de verdad), convirtiéndose así en la decepción histórica más grande desde que los tlaxcaltecas pensaron que era buena idea aliarse con Cortés. 
  • Andrés Manuel López Obrador (AKA el Peje): Abanderado de AMLO (pero si alguien pregunta, es del PRD). Prejidente legítimo de México por sus huevos, es el candidato de la izquierda, pues porque a falta de pan, tortillas. Perdió (o le perdieron) la presidencia en 2006 por menos del 1% de los votos. Desperdició su capital político a lo bruto haciendo plantones en la capital, pero de entonces para acá ha demostrado mayor sensatez y mesura. No así sus pejezombis. (Para saber más, pueden leer mi entrada sobre nuestras estúpidas opciones de voto).

Al principio de la contienda electoral, las encuestas señalaban como puntero al candidato del PRI, con la panista y el Peje en segundo y tercer lugar respectivamente. No tardó en hacerse en evidente que Peña Nieto era un junior cabeza hueca, y entonces comenzó su desplome. La Vázquez Mota tampoco tardó en ponerse en evidencia ella solita y se fue para el tercer lugar. El Peje no ha manejado nada mal esta situación (es decir, por lo menos no ha hecho idioteces) y ello lo ha colocado en un segundo puesto. En total, si creemos a las encuestas (y yo soy muy escéptico al respecto) desde mayo Peña Nieto ha perdido 7 puntos y el Peje ha ganado 6.



Pues bien, hasta hace un mes, parecía haber un sentimiento de desaliento entre un amplio sector de la población, debido a lo paupérrima de la oferta electoral este 2012, pero sobre todo ante la posibilidad, casi la certeza, de que el PRI regresaría al poder, lo cual, desde luego, resulta aterrador para la mayoría de las personas educadas, cultas y conscientes. Como ejemplos de este clima moral, les dejo estos tres artículos: "La hidra mexicana" de Roger Bartra, "Vivan las cadenas" de Enrique Serna y "Los 18 años de PRI que vienen" de Alejandro Páez.

Todo parecía indicar que el triunfo del PRI y de Peña Nieto eran inevitables, y que los mexicanos, como un pueblo conformista, sin consciencia histórica y en el que todos piensan sólo en sacar su hueso y no en el bienestar colectivo, le iban a regresar el poder al dinosaurio dictatorial de antaño.

...Y entonces sucedió lo inesperado. Enrique Peña Nieto visitó la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México. La Ibero, como se le llama con cariño, es una universidad privada, para estudiantes de clase media tirándole a alta, con un alto nivel académico y una fuerte tradición humanística de libre pensamiento y respeto a los derechos humanos. Peña Nieto fue recibido en medio de protestas por parte de los estudiantes, que lo bombardearon con preguntas incómodas, a algunas de las cuales supo responder más o menos bien, a otras de las cuales de plano no. Finalmente, el candidato fue despedido también en medio de contundentes manifestaciones de profundo rechazo.

¿Qué había pasado? Pues que los estudiantes universitarios demostraron que no eran unos borregos sin criterio, que tenían consciencia social e histórica y que estaban dispuestos a levantar la voz para rechazar a un candidato y su proyecto de nación que significaría un retroceso histórico para este país:




Ello causó la alegría de muchas personas de todo el país y de todas las edades, como se pudo notar en el estado de ánimo de las redes sociales por aquellos días. Hubo quien llamó "héroes" a los chicos de la Ibero. Creo que no es para tanto, tampoco era como si estuvieran arriesgando la vida, pero sí que fue un acto con el que simpatizo por completo.

El problema fue cómo los medios de comunicación manejaron la noticia: mientras en Internet videos, fotografías y notas que cubrían o mencionaban el acontecimiento se compartían, reenvíaban y posteaban en grandes cantidades y a gran velocidad, los medios tradicionales (prensa, radio, TV) apenas mencionaban la anécdota, o de plano dieron una noticia por completo diferente:



Además de que la postura oficial del PRI y sus esbirros era que los que gritaron habían sido sólo unos cuantos acarreados, que no eran ni jóvenes, ni estudiantes de la Ibero, que iban de parte de AMLO y que fracasaron en su intento de boicotear al próximo presidente de México. El impacto que me causó fue tan grande como mi indignación. Parecía que había dos Méxicos distintos: el que conocemos quienes usamos las redes sociales, donde la información circula libremente y cualquier puede subir videos y otras formas de testimonios, y el de quienes lo conocen a través de la TV y los periódicos, medios corporativos donde lo que se informa está regulado por decisiones empresariales y pactos políticos (que es el México que conocen mis padres, por cierto).

Pero los chicos de la Ibero no se quedaron así, y lanzaron un video en el que 131 estudiantes le mostraron a todo México que SÍ son alumnos, que NO son acarreados y que SÍ están en contra del PRI y de Peña Nieto, digan lo que digan los partidos políticos y los medios de comunicación asociados con ellos:


De aquí partió en Movimiento Yo Soy 132 (en solidaridad con los de la Ibero), una serie de movilizaciones civiles que se han dado en todo el país que expresan su rechazo al PRI y a Peña Nieto, y la exigencia a los medios de comunicación para que sean veraces e imparciales...

Y es aquí donde se complica la cosa, pues surgen muchas interrogantes acerca de la composición y objetivos de este movimiento, así como se han vertido muchas críticas al respecto, muchas de ellas incoherentes, pero otras tantas bastante puntuales. Creo que es justo ahora que hay que empezar a matizar las cosas, para no caer en un entusiasmo ingenuo, pero tampoco en rechazo cínico y desinformado.

¿Quiénes componen este movimiento? 

Es muy importante señalar que hay dos ejes básicos que tenemos en común todos los que hemos participado en él (bueh, no soy ningún prócer, pero estuve en una marcha y he estado pendiente de los acontecimientos): el rechazo al PRI y a Peña Nieto y la exigencia a los que medios de comunicación para que sean veraces e imparciales (como ya había dicho). 

En el 132 hay simpatizantes de AMLO, es cierto, y eso se debe a que, de entre los que rechazan a Peña Nieto, más de la mitad simpatizan con el Peje. Y así como hay pejezombis, habemos quienes votaríamos por AMLO sólo por considerarlo la menos peor de a opciones. De hecho, creo que entre todos, la mayoría de los integrantes votarían por el Peje estas elecciones. Pero el 132 NO es un movimiento pro-AMLO, es importante aclarar eso. Es anti-PRI y a favor de unos medios más democráticos (luego vuelvo a eso). También hay varios panistas o gente que de plano está hasta el gorro de los partidos políticos. Hay, aparte, otras marchas pro-AMLO que se han llevado a cabo también en muchas ciudades de nuestro país, y en las que muchos del 132 participan también, pero son otra cosa, mariposa. 


¿Quiénes somos? Somos Legión


Ahora bien, lo realmente complicado es que hay quienes dicen que las marchas anti-EPN son una cosa y las del 132, con el objetivo de exigir democracia en los medios, son otra. Esto parece ser verdad en algunos casos, pero en otros, por lo menos en Mérida, ambos objetivos parecen haberse fusionado en una sola manifestación. Así como están las cosas, veo difícil separar ambos ejes.

Ah, claro, vamos a ver ahí personas de todo tipo. Desde muchachitos de secundaria, hasta abuelitos jubilados. Desde los mismos "activistas" de toda la vida, que hoy y siempre se quejan de todo y se creen muy revolucionarios porque han estado en todas las marchas habidas y por haber, hasta chavos que están por primera vez en estos eventos. Desde personas con la mente muy clara sobre lo que significa el movimiento, cuáles son sus objetivos y su verdadero alcance y con conocimiento de la situación política del país, hasta el que sólo está ahí porque sus amigos están ahí y porque las marchas son excelentes lugares para conocer chicas. 



Como a nadie se le piden sus credenciales para enfilarse en una marcha, descalificar a todo el movimiento porque vieron allí a un diputado del PAN cuando se supone que el movimiento es apartidista, o a un viejo hippie cuando se supone que el movimiento es de los jóvenes, sería malicioso e injusto.

¿Quién esta detrás de todo esto?



Cuando se anunció que habría marchas, pronto empezaron a aparecer acusaciones sobre quién las organizaba. Algunos advirtieron "No vayan a las marchas, son organizadas por en PAN y Josefina". Otros dijeron "Eso lo están diciendo los priistas para evitar que los de izquierda vayan a las marchas". Hoy en las redes sociales, muchas personas anti-AMLO están seguras de que el movimiento es cosa de pejistas. Cuando expresé mi confusión al respecto, alguien me dio la respuesta más sensata de todas: "Sin importar quién la convocó en primer lugar, la marcha la hacen quienes participan en ella; si estás de acuerdo con sus exigencias, ve." Entones fui.

Sobre el Movimiento Estudiantil de 1968 se dijeron y aún se dicen muchas cosas: que estaba organizado por opositores políticos de Díaz Ordaz dentro del mismo PRI, que estaba controlado por agentes de Cuba y la URSS, que era un montaje de la CIA para desestabilizar a México y un largo etcétera. Cuando estalló la Primavera Árabe el año pasado, los de la izquierda más reaccionaria dijeron que todo era un complot de los EUA para hacerse con el petróleo de Medio Oriente, mientras que la derecha más despistada aseguró que se trataba de un complot de musulmanes fundamentalistas para crear estados islámicos al estilo de Irán.

Las teorías del complot que se han elaborado al respecto del 132 son similares a las otras: se contradicen unas a otras y con incoherentes con la realidad. Más importante aún: reducen a un montón de personas (en su mayoría jóvenes estudiantes y profesionistas) a un montón de descerebrados cuyas acciones se pueden manipular desde el escritorio de un funcionario. Y eso no es así.

El 132 es un movimiento espontáneo, horizontal, sin líderes (ha intentado construirse una dirigencia, ver más adelante). Esto es difícil de entender en un país acostumbrado a la grilla y a los acarreados. Hay organizadores locales, sí, pero más allá de decir dónde y cuándo se hacen las marchas, no pueden hacer nada: no pueden convencer a miles de personas de hacerlo sólo por decreto, ni pueden decidir los lemas de las pancartas, ni pueden ordenarles sentir el rechazo hacia el PRI ni hipnotizarlos para contagiarse del entusiasmo que causa el encontrarnos unos con otros. A los miembros de un sindicato, partido o una organización similar se les puede coaccionar o manipular para que vayan a un mitin. A un grupo de personas tan amplio y heterogéneo, con orígenes y motivaciones tan diversos, no.

¿Que no eran apartidistas? ¿Entonces por qué están en contra de EPN?

Ser apartidistas significa que los que están ahí no lo hacen como militantes o representantes de algún partido político, ni en apoyo a ningún candidato en específico (lo cual no implica que algunos de ellos no puedan hacer todo eso en otros momentos de sus vidas). Pero ser apartidistas no significa ser apolítico (faltaba más), y no por no estar apoyando a un candidato o partido, tengo que omitir mis opiniones sobre otro, en especial cuando el punto de todo esto es expresar el rechazo a Peña Nieto, pero sobre todo a su PRI, por lo que significa, históricamente y en la actualidad (ver la Breve historia del PRI y los Gobernadores priistas). O sea, no apoyo a ningún partido político. Pero que chingue su madre el PRI.




¿Protestas contra un candidato? ¿Qué esperan obtener con esto?

Un señalamiento muy válido que se ha hecho contra las marchas (y por el cual yo mismo dudé en participar en ellas) es que Peña Nieto es un candidato y como tal la forma de derrotarlo será en las urnas. ¿Qué se esperaría de las protestas? No van a hacer que renuncie y sí en cambio podrían dar la percepción de "ahí están esos pejezombis otra vez, no saben resolver las cosas de forma democrática e institucional, sino que por todo tienen que salir a estorbar el tráfico". Pero luego entendí que el punto era otro.

Marchar es casi la respuesta automática del mexicano a cualquier problema de su vida; ya se hace por costumbre. Puede haber ingenuos que piensen que por el puro hecho de marchar ya se está haciendo la revolución (siempre los hay). Pero creo que la mayoría tenemos muy en claro de qué se trata la cosa.

Una manifestación sirve precisamente para manifestar (¡duh!), para hacer evidente una exigencia, reclamo, denuncia o propuesta que es compartida por un número amplio de personas. La manifestación pública tiene la capacidad de llamar la atención como otras formas de expresión no pueden: ni un video, canción, ni una entrada en un blog captan tan pronto la atención del público en general. El propósto de las marchas del 132 (por lo menos, como yo lo entiendo) es llamar la atención por dos puntos: 



Punto uno: Que la gente se pregunte "Bueno, ¿y por qué será que tantas personas, en especial estudiantes, están en contra de este señor?", y así se ponga el tema sobre la mesa de debate: que más personas se interesen por saber, por comprender. Quizá así más mexicanos conozcan quién es realmente Peña Nieto y el peligro que significaría el regreso del PRI, y así decidan votar en su contra, y evitemos que ese peligro se haga realidad.

Punto dos: No sé ustedes, pero después de la forma en que los medios de comunicación han tratado lo de la Ibero y lo de las marchas, con un sesgo clarísimo que favorece a EPN y ridiculiza el movimiento, estoy empezando a dudar de la veracidad de la generalidad de cosas que publican, incluyendo las encuestas. Más aún, empiezo a dudar de si esto de la inevitabilidad del triunfo de Peña Nieto no sería un mito construido por las televisoras (sabemos que EPN les ha dado millones para promocionarlo) para que de cara a las elecciones tengamos a una ciudadanía muy convencida de esta fatalidad y resignada al punto de aceptar un hipotético fraude electoral. 

Pero aún sin caer en tales supuestos y conjeturas (que, admito, rayan en lo conspiranoico), está muy claro que las televisoras y otros medios le han pintado al público un México en el que todos aman a Peña Nieto. Había que desmentir esta versión. Había que dejar en claro que habemos muchos que tememos el regreso del PRI, y que las televisoras han estado tergiversando la información.



Entonces, sabemos que las marchas no van a cambiar el mundo. Sabemos que son sólo un inicio. Una forma contundente de decir "¡aquí estamos!". Son el momento en que las personas se encuentran, comienzan a dialogar y a conocerse para pasar a algo más. Y he aquí el punto importante: hay que pasar a ese algo más. Nos hace falta en nuestro país una cultura de la participación social que vaya más allá de las marchas, las cuales, seamos sinceros, son muy fáciles de ignorar. O sea, hay que ir pensando en el próximo paso (ver mi entrada sobre movimientos sociales en Mérida, en la que trato de ser propositivo basándome en mis experiencias en marchas y demás).

¿Acaso ser joven es distintivo de virtud?



Muchas personas han expresado estar positivamente sorprendidas de que sean los jóvenes quienes han iniciado y protagonizado este movimiento. Y muchas otras personas se preguntan por qué tanto alboroto por el rango de edad de los participantes. Claro, el ser joven no lo hace a uno virtuoso, ni lo exenta de poder ser comprado o corrompido. Ni ser viejo lo hace a uno chocho o conformista. Hay que tener claro eso: la legitimidad del movimiento o la falta de ella no proviene de la edad de quienes participan en él. Luis González de Alba, superviviente del '68 y una de las voces más lúcidas de nuestro país lo expresa muy bien en este artículo. El hecho de ser jóvenes no hace que automáticamente tengan la razón, ni que sean ellos los únicos que tienen en sus manos el rumbo del país (meh, digo ellos, y yo todavía no cumplo los 30).

Entonces, ¿por qué tanta alharaca acerca de la juventud de los 132? Creo que el entusiasmo se ha entendido mal, tanto de parte de los adeptos como de los críticos del movimiento. Lo que pasa es que durante AÑOS se pensó que los jóvenes mexicanos eran apáticos, que eran unos conformistas inconscientes que no se interesaban en la política y que podían ser manipulados por los medios de comunicación. Como estudiante y después como profesor, ésa había sido mi impresión sobre mis coetáneos y mis alumnos. Y era algo descorazonador.



El rechazo a EPN en la Ibero y el movimiento 132 demostró, de forma por demás inesperada, lo contrario:  que en este país hay muchos jóvenes con consciencia histórica y social, que están dispuestos a participar activamente en la vida pública del país, que tienen sus propias opiniones más allá de lo que les digan Televisa y TV Azteca, que no van a dejarse engañar por la misma politiquería de siempre. Eso fue lo que nos entusiasmó, lo que nos conmovió, lo que celebramos. Parecía que todo México le iba a entregar el poder al PRI y que sólo éramos unos cuantos los desesperados, desalentados ante esta situación. El movimiento nos demostró que no estábamos solos, sino que somos muchos, y ahora comenzamos a conocernos, a contactar unos con otros. De ahí el entusiasmo, de ahí el optimismo.

No obstante lo anterior, reitero que no debemos cerrarnos a la crítica, venga desde adentro o desde afuera del movimiento. Hacerlo, y asumir que tenemos toda la razón por el hecho de ser jóvenes y de ser 132, y que quienes nos critican son los malvados, los corruptos, los idiotas, sería caer en el mismo juego de intransigencia y cerrazón que toda la clase política (desde la fundación del PRI hasta el mismo AMLO) ha jugado en nuestro país por el último siglo.

¿Y por qué no mejor se manifiestan contra __________?



Un reclamo que suele hacerse al movimiento 132 es que por qué nunca se manifestaron contra los 50 mil muertos de Calderón / el alza a los precios de la gasolina / la partidocracia en general / el despojo en Wirikuta / el incendio en la guardería ABC / el final de Lost o cualquier otro motivo de indignación social. El reclamo, aunque en un principio puede parecer válido, se demuestra como una falacia ante el análisis más superficial.

Detrás de este planteamiento está la intención maliciosa de presentar a los integrantes del 132 como un montón de inconscientes: "¿Ya lo ven? En verdad no se preocupan por los problemas reales del país, sólo están haciendo grilla para apoyar a su candidato (que es el Peje, se entiende)".

En realidad, muchos de nosotros nos indignamos por todo lo mencionado (en lo personal, escribí mis opiniones o compartí información sobre dichos temas en las redes sociales a según el momento). ¿Por qué no se hicieron manifestaciones multitudinarias al respecto? No lo sé, no puedo responder por todos. Creo que no sucedió antes porque no se habían dado las condiciones para que así fuera, quizá porque mucha gente no estaba bien enterada de esos problemas, o no estaba consciente de su importancia.

Pero sobre todo, porque no nos habíamos dado cuenta de lo muchos que éramos los que estamos preocupados por ésos y los otros problemas que aquejan al país. El suceso en la Ibero fue el catalizador de esta reacción en cadena; de la misma forma en que no había habido marchas Yo Soy 132 hasta entonces, no se habría podido dar un movimiento multitudinario para manifestarse por esos problemas.




Más aún: Como ya dije, este movimiento es un inicio, un despertar. Se da precisamente contra un partido y su candidato que representan precisamente todos esos problemas: el despojo, la corrupción, la partidocracia, la crisis económica, la falta de oportunidades, la violencia... y que ellos no hayan sido los encargados del changarro por los últimos 12 años, no quita que por los 70 anteriores sí lo fueron, y que todos esos problemas y defectos criminales que ahora le achacan al PAN, fueron los que distinguieron esas siete décadas de gobierno.

Vamos a hacer todo lo (legal, ética, democráticamente) posible porque el PRI no regrese a los pinos, ése es el problema más urgente. Una vez resuelto eso podremos dedicarnos a los demás. No porque crea que cualquier otro candidato vaya a solucionarlos por su gracia personal: estoy convencido de que el futuro de la democracia no está en los partidos ni en los candidatos, sino en la mayor participación de una ciudadanía informada y comprometida, pero estoy seguro de que la estructura corporativa omnímoda y corrupta del PRI le impedirá a esa ciudadanía crecer y tener influencia en los asuntos públicos del país.

Finalmente, ese reclamo no es más que un falso dilema, un error de pensamiento muy común: O te preocupas por todos y cada uno de los problemas de este país, y comprendes su complejidad al nivel de un analista político, o no tienes derecho a quejarte por nada. Lo cual es tan absurdo que salta a la vista.

¿Qué significa eso de democratizar los medios?



Aquí entramos en el punto más complicado de este movimiento. El pliego petitorio del movimiento 132 está muy bonito y bien intencionado (propio de jóvenes idealistas), pero no propone cursos de acción concretos y viables. Además, la verdad es que no sé quién diablos lo escribió, pero me consta que no se sometió a votación, ni escrutinio y que nadie me preguntó. Me parece un intento, por parte de algunos actores de este movimiento, por construir una dirigencia, según el modelo tradicional de "nosotros somos los líderes y ustedes nuestra fuerza para hacer montón". Creo, confío, espero que este intento no prospere.

En general, el documento es medio incoherente y no creo que represente las posturas y formas de pensar de los muchos integrantes del movimiento. Es que se cae en el viejo modelo de "ya vinieron a mi marcha, eso significa que están de acuerdo con cualquier cosa que diga yo". En lo personal, no suscribo todo lo que dice el manifiesto, así como tampoco lo hacen muchos otros que han participado.

Los puntos más importantes del texto son los relativos a la democratización de los medios de comunicación. ¿Qué significa esto? ¿Cómo pueden ser democráticos los medios?

Que Televisa y TV Azteca transmiten contenido de escasa calidad y valor cultural, y que sería mejor un país con una ciudadanía que tuviera acceso a información veraz y contenido digno, es algo que seguramente muchos de nosotros compartimos. Que además las dos grandes televisoras siempre han estado coludidas con los gobiernos y han impedido, en mayor o menor medida, que expresiones de disentimiento se den a conocer y se difundan, es un hecho tan indiscutible como lamentable (sí le han dado espacio a voces disidentes, sobre todo en los últimos años, pero siempre desde una óptica parcial, sesgada e incompleta).

Pero, nos guste o no, las televisoras son empresas privadas y como tales tienen el derecho a buscar su beneficio, siempre y cuando actúen dentro de la ley. Las leyes actuales pueden impedir a los partidos y a los políticos comprar dinero a los medios de comunicación, pero no puede exigirle a éstos que cubran los asuntos políticos de tal o cual forma, o incluso que no manifiesten su preferencia por tal o cual opción política. Como empresas privadas, tienen todo el derecho a hacer sus contenidos como les dé la gana, y ni el Estado ni la ciudadanía debería poder intervenir. Podemos y debemos criticarles, las manifestaciones sirven para hacerles ver que estamos hartos de su hipocresía. Pero no hay forma legal de coaccionarles (ni debería).



Pero, aunque ninguna ley pueda imponer reglas a Televisa o TV Azteca sobre su contenido, una cosa es muy cierta: estas dos televisoras tienen acceso a la señal abierta. Son empresas privadas, pero utilizan el espectro radioeléctrico que debería ser de la ciudandanía para hacer llegar a todo el país sus contenidos. No sé, pero esto se me hace como utilizar el Servicio Postal Mexicano para llevar sin costo (para las compañía o los ciudadanos) ejemplares de TVNotas o TVyNovelas a todas las casas de México.

A lo mejor alguno de ustedes es leguleyo y me pueda explicar cuál es la lógica detrás del hecho de que cadenas de televisión corporativas tengan acceso a la señal abierta. Pero aún así, me parece que hay algo que no cuadra en todo esto. Creo que sería más justo y congruente, además de mucho mejor para la cultura nacional, que fueran los canales de instituciones públicas sin fines de lucro los que pudieran llegar de forma gratuita a todos los hogares de México: la UNAM (con su TV UNAM), el IPN (con Canal 11) y Conaculta (con Canal 22). Quizá la idea de democratizar los medios debería ir más por ahí.

Una de las propuestas más interesantes que he escuchado es la de que cada universidad estatal tenga su propia señal de TV. Esto me parece magnífico. Claro que al principio tendrían problemas de producción y realización, y seguramente habría muchos primeros proyectos fallidos, pero es algo que vale la pena intentar.

¿Ésta es la Primavera Mexicana?





Desde que esto comenzó, algunos han comparado el movimiento con la Primavera Árabe que se dio el año pasado. Tiene algunos puntos en común, y los más importantes son que se trata de un movimiento iniciado por jóvenes, de forma sorpresiva, cuando ya nadie esperaba nada; y que es un movimiento con organización horizontal, espontáneo, sin cúpulas dirigentes y que se ha apoyado sobre todo en las redes sociales, ante la censura o parcialidad en los medios tradicionales.

Tiene de diferente, en primer lugar, lo poco concretos de los objetivos. En Túnez, Egipto y Libia eran muy claros: "la gente quiere que se acabe el régimen". El sistema político mexicano podrá ser muy chafa, pero es una democracia, o lo más cercano a una democracia que hemos tenido en nuestro país. No hay un dictador o grupo bien definido que ostente el poder y contra el cual alzarse, y ello hace que los objetivos parezcan todavía bastante dispersos. Pero sólo está empezando, hay que darle tiempo el tiempo.



La verdad es que pensé que a mí nunca me iba a tocar vivir un suceso de este tamaño. Cuando empezó la Primavera Árabe, seguido por los Indignados españoles y luego por Occupy comencé a entusiasmarme, pero no creí que en México se diera algo similar (estaba el movimiento de Javier Sicilia, bastante admirable, pero no tenía esa envergadura, y sus características son muy diferentes). Esto me ha tomado por sorpresa y la verdad estoy muy entusiasmado. Espero que sí, que se convierta en nuestra Primavera Mexicana (para poner este movimiento en el contexto de las revoluciones juveniles que se han dado a nivel mundial desde el año pasado, leer 2011: Crónica de una Revolución Global).

¿Ejto ej un compló?




Estos días electoreros las redes sociales están llenas de expresiones de sectarismo, suspicacia e intransigencia: o estás con nosotros o eres un idiota / malvado / corrupto (ver Nosotros y los malvados para una reflexión sobre esa actitud). La falacia del falso dilema se expresa en formas de pensar como "Si rechazas a Peña Nieto es porque eres pejezombi" y "Si criticas a AMLO es porque eres priista".

Pero más allá de estas posturas propias de gente de escaso criterio y conocimientos, y que ya podíamos esperar que se dieran entre partidarios de posturas irreconciliables, está el sospechosismo que mina la confianza entre diferentes sectores de la sociedad que temen el regreso del PRI, pero que no pueden ponerse de acuerdo entre ellos.

Eso empieza con los fans más férreos de AMLO, los llamados pejezombis porque no toleran que se critique a su caudillo, no discuten ni argumentan, sino que recurren a insultos, o la pasión los acalora tanto que no pueden controlarse. Son los que creen que si uno no está con AMLO está contra AMLO. Son los que se fueron contra Denisse Dresser por criticar al Peje hace unos años, y la tacharon de "vendida" y demás. Son los que hostigaron a Javier Sicilia y su movimiento, porque éste se quiso mantener aparte de los partidos políticos y sus representantes; como eso incluye al Peje, lo consideraron una ofensa personal. Y son los mismos que manifestaron su desconfianza en el movimiento Yo Soy 132 porque no es pro-AMLO, porque se declara apartidista y porque algunos de los que lo conforman son hasta panistas. Vaya, hasta leí a uno decir que los "fresitas" de la Ibero no son los del verdadero movimiento, sino que sólo hicieron lo que hicieron por el desmadre (porque los fresas no son del pueblo, maese).

Y hablando de Javier Sicilia, aunque él ha hecho críticas muy válidas a la intransigencia del Peje (más de sus seguidores que de él, pienso que por lo menos en el último año se ha vuelto más sensato), también ha caído en una posición intransigente al mandar a la goma a todos los políticos por igual. Estoy de acuerdo, como ya dije, que hay que romper con la partidocracia y que la democracia va más allá de lo electorero, pero en este momento muchos de los cambios más importantes sólo se pueden hacer por la vía institucional que ya está conformada, y para eso hay que dialogar y negociar con los partidos y políticos de carrera, sin que ello signifique entregarse a ellos o comprometer los propios ideales.

Y claro, los pejistas no han tardado en tirársele encima por atreverse a criticar al prócer que sí lucha por el pueblo, no como él que sólo lo ha hecho porque mataron a su hijo (como si fuera poca cosa) y bla, bla, bla.

Voy a traer a colación, a manera de ejemplo, un debate que se dio en un foro de ateos, sobre si era válido hacer alianzas con religiosos que estaban a favor del laicismo. Uno de los interlocutores decía que no, porque eso sería una alianza impía que comprometería nuestros principios y bla, bla, bla. Yo opiné que ésa era una postura muy tonta, pues: ¿cuáles son las otras opciones? ¿Esperar a que todos piensen igual que uno? ¿O a que sean tantos los que piensen exactamente igual que sólo haya que ignorar a cualquier que tenga diferencias de opinión?

Pongo ese ejemplo, porque creo que viene muy al caso: podrá haber diferencias entre los diversos grupos, pero si permitimos que esas diferencias bloqueen cualquier posibilidad de diálogo, estamos perdidos. Hay que poder construir puentes. Fijarnos en los puntos que tenemos en común, en los que son negociables, y en las diferencias que podemos ignorar por el momento.

Eso es lo que deberíamos poder hacer, pues mientras descartamos lo que dicen los demás por ser de izquierda / derecha / ricos / pobres / bonitos / feos / emos / hipsters, no vamos a llegar a ningún lado. ¿O qué? ¿Están esperando a que los que piensan exactamente como ustedes sean la mayoría para que los demás no estorben? Y mientras tanto el PRI, que no tiene más ideología ni objetivos que obtener el poder a como dé lugar, sigue su marcha y sus miembros cierran filas.

¿Estás hablando en nombre de todos los del 132?



No, desde luego que no. Hablo por mí mismo, y aunque creo que muchos de mis conocidos en el movimiento compartirían la generalidad de lo aquí escrito, no hablo en nombre de ninguno de ellos.

He escrito esta larga disertación porque en las redes sociales y otros medios hay críticas muy duras contra el movimiento: que si somos unos ninis, que si somos acarreados, que si somos pejezombis, etcétera. Por esa foto que ven arriba, que ha circulado por las redes sociales, me han llamado maestro vendido, que por qué mejor no me pongo a trabajar, que por qué los maestros no quieren que se les evalúe (yo ni estoy en sindicatos, coño). Sin conocerme, asumieron un montón de cosas sobre mí (que no son ciertas, sobra decir).

Sé que entre los que apoyan a Peña Nieto y entre los que critican el movimiento hay muchas personas inteligentes y honestas. No creo que sea porque todos son unos pendejos, corruptos o malvados. Simplemente pienso que están equivocados, y que ese error tiene su origen en la desinformación. Por eso los invito a no rechazar de antemano este tipo de manifestaciones (en el sentido amplio de la palabra) y darnos aunque sea el beneficio de la duda. Quién sabe, igual descubran que estamos aquí por algo...

PD: Mientras escribía esto, se llevaba a cabo la Asamblea Yo Soy 132. Éstos son los acuerdos que se alcanzaron, mediante la participación democrática de representantes de diversas universidades.

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Después de esta entrada, escribí otras dos relacionadas con el movimiento, una después de las elecciones del 1 de julio de 2012 y otra más después del fallo del TRIFE:

viernes, 25 de mayo de 2012

La Década en que la Tierra se Detuvo



La entrada anterior les comentaba sobre el cine de ciencia ficción y terror que floreció en la década de 1950 en los Estados Unidos, y es que ésos eran los años perfectos para que el género prosperara. Pero si la década de los 50's nos dio una marejada de pelis de serie B, con muchos placeres culpables y no pocas joyitas muy rescatables y de alta calidad, ése no fue todo el cine de sci-fi que se produjo en esos años de Guerra Fría, carrera espacial y paranoia anticomunista.

La Era Dorada de la Ciencia Ficción coincide en su mayor parte con esos años. Autores como Isaac Asimov, Ray Bradbury y Arthur C. Clarke (el ABC de la ciencia ficción, literalmente) vieron despuntar sus carreras por esos entonces. El género de ficción científica había dejado atrás los años del pulp (que prefería las aventuras exóticas, el horror sensacionalista y demás) para retomarse a sí mismo como literatura seria. 

Claro que esto no hizo desaparecer la literatura efectista, ni sus equivalentes en cine. Pero en los 50's hubo quien quiso tomarse la ciencia ficción muy en serio, como no se había hecho desde tiempos de Fritz Lang. Yo creo que la buena ciencia ficción no se trata de batallas espaciales ni de "corre que ahí viene el monstruo", sino de esos grandes temas que han preocupado a nuestra especie desde siempre: el bien y el mal, la naturaleza humana, la sociedad, el lugar de la humanidad en el universo, el propósito de todo lo que existe... Pero además, trata de ciencia, y se la toma en serio.

La siguiente lista es de mis Top 6 de las mejores películas de ciencia ficción de los 50's, años de maravillas tecnológicas y miedo a la bomba atómica. Son películas que van más allá del efectismo y el sensacionalismo, que se construyen sobre buenas historias y sólidas actuaciones, y que invitan a la reflexión sobre los temas que más nos inquietan.


#6 CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN
(When Worlds Collide, 1951)

Dir: Rudolph Maté
Con: Richard Derr y Barbara Rush



¿De qué va? Un grupo de astrónomos descubre que la estrella Bellus, que vaga por el universo acompañada de su planeta Zyra, está por estrellarse contra la Tierra. La ONU entonces inicia un proyecto para transportar a unos cuantos elegidos al planeta Zyra, para que puedan escapar antes de que la Tierra sea destruida.

¿Por qué es buena? Ésta es una producción de George Pal, quien nos dio varias joyas de la sci-fi. De entrada es una excelente producción, con technicolor y toda la cosa. También tiene unas secuencias de desastres impresionantes. Luego está el gigantesco problema ético que plantea la película y que no es nada fácil resolver: ¿Quién merece sobrevivir? ¿Los gobernantes? ¿Los científicos? ¿Deben llevar a sus familias? ¿Por qué debían tantas personas trabajar en la construcción del cohete si muy pocas iban a poder salvarse? También está por ahí su típico capitalista malvado, un hombre mezquino y avaricioso que financia la construcción de la nave sólo para poder salvarse a sí mismo y parte de sus riquezas. No es una película optimista, pero por tiene un eco religioso sobre la destrucción del mundo corrupto y decadente, y la oportunidad de empezar de nuevo en un paraíso impoluto...


#5 LA GUERRA DE LOS MUNDOS
(War of the Worlds, 1953)

Dir: Byron Haskin
Con: Gene Barry y Ann Robinson




¿De qué va? Unos objetos extraños caen desde el espacio y chocan a las afueras de su típico pueblito americano. Dichos objetos contienen naves marcianas listas para la invasión. Indestructibles, invencibles, irresistibles, en pocos días los ejércitos de la Tierra son derrotados y la civilización humana colapsa.

¿Por qué es buena? Otra obra maestra de George Pal, quien sabía mezclar muy bien el despliegue de efectos especiales que quería ver su público, con una historia sólida, lo que le daría la inmortalidad a sus películas. El diseño de las naves extraterrestres y de los mismos marcianos se volvió clásico. Las secuencias de acción eran de lo más espectacular que había existido. Pero eso no es todo: fuera del hecho de que la hicieron muy gringocentrista, la película es bastante fiel a la obra de HG Wells, en su mensaje desolador. Finalmente, la humanidad no es nada, y puede ser aplastada por una fuerza superior. La civilización colapsa y los seres humanos vuelven a la barbarie, se tornan egoístas y violentos cuando ya no hay esperanza. La película y la novela en la que se basa envían un mensaje de humildad que no podemos ignorar.


#4 CON DESTINO A LA LUNA
(Destination Moon, 1950)

Dir: Irvin Pichel
Con: John Archer, Warner Anderson y Tom Powers



¿De qué va? Un general del ejército está buscando a los mejores científicos e industriales para su proyecto: llevar un cohete tripulado a la Luna. Pero hay que hacerlo rápido, porque los soviéticos también andan en esa carrera, y quien controle el espacio podría atacar desde allí cualquier lugar en la Tierra...

¿Por qué es buena? Ésta es una película de ciencia ficción del más puro estilo: se trata de ciencia. Eso es: sin extraterrestres, sin desastres atómicos, sin robots... Es sólo una cinta que trata de ser lo más realista y apegada a los conocimientos científicos de su época, y que especula sobre futuros avances tecnológicos que  no estaban en realidad tan lejanos. Es una película bastante sobria y seria, que se toma la molestia de explicar a los espectadores algunos detalles técnicos y científicos. Además, esta producción de George Pal es justo la que inicia la década, y así abre el camino a la ciencia ficción de alta calidad. Y si eso no es suficiente, el segmento en el que sale el Pájaro Loco explicando cómo funciona el cohete paga tu boleto.


#3 LA HORA FINAL
(On the Beach, 1959)

Dir: Stanley Kramer
Con: Gregory Peck, Fred Astaire, Anthony Perkins y Ava Gardner



¿De qué va? Una guerra nuclear total estalló entre la URSS y los EUA. La mayor parte de la humanidad está muerta. Los únicos sobrevivientes son los habitantes de Oceanía, que tienen más o menos un año de vida antes de que la contaminación radioactiva los alcance. Gregory Peck interpreta al comandante de un submarino americano; él y su tripulación emprenden un viaje en busca de otros supervivientes.

¿Por qué es buena? Pues si el director y el reparto no los convencieron, no sé qué hago hablando con ustedes. Pero en fin... Esta película reunió a uno de los mejores directores del cine americano, con un reparto de primera. Lo que puedo decir de esta película es que es desgarradoramente triste (nota para los que se alucinaron con Melancolía). Creo que nunca había llorado tanto con una cinta de sci-fi. Los australianos prácticamente están en la playa esperando su muerte a lo largo de la película. Vemos cómo cada personaje lidia con la inevitabilidad de su destino. Uno de los mejores momentos de la película es cuando se ve la ciudad de San Francisco, totalmente deshabitada. Finalmente lo hicimos: destruimos el planeta por una estupidez ideológica. La película perfecta para terminar la década.


#2 PLANETA PROHIBIDO
(Forbidden Planet, 1956)

Dir: Fred M. Wilcox
Con: Leslie Nielsen, Walter Pidgeon, Anne Francies y Robby el Robot




¿De qué va? Está basada en La Tempestad de William Shakespeare. Una nave espacial de la Tierra llega a un planeta que debería estar deshabitado, pero en donde vive el Dr. Morbius con su hija y Robby el Robot. Morbius se había ido a ese planeta para alejarse de la crueldad de los seres humanos, y allí encontró las ruinas de una avanzadísima civilización extraterrestre que se extinguió por razones desconocidas. No obstante, hay una amenaza en el paraíso: un monstruo de naturaleza ignota amenaza la vida de todos los que viven allí.

¿Por qué es buena? Shakespeare. En el espacio. Con robots. ¡¿Qué más quieren?! Ésta es una de las más grandiosas películas de ciencia ficción, no sólo de la década, sino de toda la historia (fácil va al Top 10, como la que sigue). Excelente producción, actuaciones, diseño de arte, música (la primera vez que se compuso una banda sonora exclusivamente con instrumentos musicales electrónicos). Le da un nuevo giro al clásico shakespereano (¿No conocen La Tempestad? ¡Largo de mi pantano!): Morbius es Próspero; Robby es Ariel, un ser creado para ser pefectamente racional y benévolo; el monstruo es Calibán, que representa esa parte salvaje que habita en nosotros. Y ése es el meollo de la película: Morbius se las da de muy racional y civilizado, pero al final aprende que por más que queramos vestirnos con el disfraz de la civilización, por más que queramos negarlo, hay una bestia en cada uno nosotros, un animal salvaje y feroz cuya naturaleza no puede ser contenida. PD: Sí, es Leslie Nielsen.


#1 EL DÍA EN QUE LA TIERRA SE DETUVO
(The Day The Earth Stood Still, 1951)

Dir: Robert Wise
Con: Michael Rennie, Patricia Neal y Gort el Robot



¿De qué va? En plena Guerra Fría y con la URSS y los EUA viendo quién saca el palo más grande, un día aterriza en Washington una nave espacial. Su tripulante, Klatuu, trae un mensaje de las estrellas: la raza humana se está volviendo una amenaza, porque si bien siempre habían sido un montón de simios fratricidas, ahora tienen armas nucleares, y eso no es bueno para el mantenimiento de la paz en la Galaxia. Por lo tanto, deben dejarse tonterías, o de lo contrario los mundos más avanzados les van a hacer entrar en razón, por la fuerza si es necesario. Y para que vean que están hablando en serio: toda la tecnología de la Tierra, todas las máquinas, todos los transportes, todo lo electrónico, deja de funcionar por 24 horas. Y ése fue el día en que la Tierra se detuvo.

¿Por qué es buena? Es una obra maestra. No es de a gratis que la escogí para bautizar esta entrada. Además de las impresionantes escenas en las que vemos a Gort patear traseros es en realidad una cinta en la que lo espectacular importa muy poco. Lo central son las reflexiones a las que mueve, que nos hacen pensar en nuestro lugar en el universo, y que con toda sutileza le dice a las potencias de la Guerra Fría que ya se dejen de mamadas, porque las ideologías y sistemas políticos/económicos vienen y van, pero Tierra sólo hay una. Durante un buen tramo de la cinta, Klatuu se hace pasar por humano y se mezcla con los terrícolas para tratar de entenderlos. Pues si la violencia parece ser la constante de la naturaleza, también hay amor y compasión. Sin ser religiosa en lo absoluto, es una película profundamente espiritual y conmovedora. Es por eso que la considero la mejor película de la década y una de las 10 mejores de ciencia-ficción de todos los tiempos.

Y así terminamos nuestro recorrido. Espero que haya sido de su agrado y les haya despertado el interés por ver estas cintas. Próximo proyecto: las mejores pelis de sci-fi de los 90's.... Pero así como hago las cosas, eso va a salir en un año o dos...

Live long and prosper.

martes, 22 de mayo de 2012

Sigue vigilando el cielo



Hace ya algún tiempo hice un Top de las mejores películas de terror clásicas producidas por Universal Pictures, y prometí hacer una lista similar sobre las mejores películas de horror y sci-fi de los 50. Bueno, más vale tarde que nunca. Pero antes, pongámonos en contexto:

A principios de la década de los 40, el cine de terror de monstruos clásicos decayó. La última gran película de la época (el canto del cisne para el género) fue El hombre lobo de 1941. A lo largo de la década, sí hubo cine de terror sobrenatural, pero en realidad hubo pocos clásicos memorables, salvando la obra de Val Lewton, que más bien se dedicó al thriller psicológico. Los 40 eran los años de la Segunda Guerra Mundial, más aptos para producir filmes propagandísticos sobre el patriotismo y hazañas heroicas.

Los 50 fueron una década propicia para el cine de terror. La paranoia de la Guerra Fría, que alcanzó su máxima expresión con la cacería de brujas de McCarthy (1950-1956), se caracterizó por el miedo de cualquier hijo de vecino podía ser un espía comunista o de que en cualquier momento las fuerzas invasoras de la Unión Soviética caerían sobre los apacibles suburbios americanos. Más aterrador aún: ahora existían armas atómicas, y tanto los Estados Unidos como la URSS poseían de ésas en cantidades suficientes como para eliminar la vida en la Tierra.

Pero fuera de estos asuntos, en esos años se vivía una era de adelantos tecnológicos sin precedentes. A los hogares llegaban toda clase de aparatos como televisores, lavadoras, estufas de gas, tostadoras, etc. Los primeros viajes al espacio se realizaron en esta década y las grandes computadoras ya empezaban a funcionar en algunas universidades y centros de investigación. La sociedad estadounidense gozaba de una bonanza económica que no se repetiría en su historia, y se pudo ver el ascenso y la consolidación de los valores de la clase media. El suburbio era el núcleo y la culminación de la civilización norteamericana capitalista.

Era entonces el terreno adecuado para el surgimiento de un nuevo subgénero: el que mezclaba el horror con la ciencia ficción. Sí hubo horror sobrenatural en los 50 (como el de William Castle), pero las películas más memorables eran las de monstruos cuyo origen estaba en temas típicamente asociados con la ciencia ficción (extraterrestres, experimentos científicos fallidos, líneas evolutivas paralelas...). Ejemplos de estas películas van desde churros como Plan 9 del Espacio Exterior hasta pequeñas obras maestras como las que se enlistarán a continuación.

Algo muy importante es que estas películas siempre tendrán por lo menos uno de los siguientes elementos:

1.- Miedo al comunismo
2.- Miedo a una invasión por fuerzas externas
3.- Miedo a los errores de la ciencia
4.- Miedo al fin del mundo

(Curiosamente, muchas de las películas de esta lista fueron refritadas en los 80, en la era de Reagan, otros tiempos de paranoia anticomunista, pero mucho menos inocentes.)

Bien, comencemos el conteo:


#6 LA MANCHA VORAZ
(The Blob, 1958)
Dir: Irvin Yeaworth
Con: Steve McQueen y Aneta Corsaut





¿De qué va? Un meteorito cae a las afueras de su típico pueblito suburbano estadounidense. Del meteoro surge una criatura babosa y gelatinosa que consume todos los seres vivos que toca, y crece cada vez que come. La masa se devora a un montón de gente (y a un perrito), alcanza un tamaño gigantesco y parece que no hay forma de detenerla.

¿Por qué es buena? De entrada, el monstruo es una joya por lo original y aterrador que resulta. Es una masa sin mente, sin emociones, sin sensaciones, que no se detiene ante nada, y que sólo va absorbiendo a todos los que se le ponen cerca. Esto hace una excelente cinta de suspenso, pues uno no sabe quién será la siguiente víctima, o si quedará alguien vivo cuando la Mancha termine con su frenesí asesino. Los efectos especiales son una chulada, de excelente calidad con un vivísimo Technicolor, y nos ha legado algunas escenas memorables. Además, cuenta con la actuación de Steve McQueen en su primer protagónico.

Elementos básicos:

1.- Miedo al comunismo: Una masa roja gigante que todo lo absorbe y lo homogeneiza... ¿tengo que decir algo más?

2.- Miedo a invasión por fuerzas externas: Monstruo espacial cae de pronto en suburbio americano...

4.- Miedo al fin del mundo: Monstruo en cuestión es indestructible e imparable y pa' colmo ni al final de la peli podemos asegurarnos de que hemos quedado a salvo de la criatura.


#5 LA COSA DE OTRO MUNDO
(The Thing from Antoher World, 1951)
Dir: Christian Nyby
Con: Margaret Sheridan, Kenneth Tobey y James Arness



¿De qué va? Un grupo de científicos y miembros de la Fuerza Aérea estadounidense se encuentran felices de la vida en una base de investigación en el Círculo Polar Ártico, cuando de pronto un platillo volador se estrella en el hielo. Los científicos sacan de la nave lo que parece ser el cadáver congelado del piloto extraterrestre y lo llevan a la base... El problema es que el extraterrestre no estaba muerto...

¿Por qué es buena? Primero, porque tiene un excelente reparto. Es un guión tan inteligente, con actuaciones tan buenas y personajes tan bien delineados, que a menudo cuando están conviviendo, hablando y discutiendo de sus propias vidas, te olvidas de que hay un maldito engendro del espacio suelto por ahí. Es decir, la película logra que te identifiques con los personajes, los llegues a conocer, te los creas, te importen... y luego suelta un monstruo alienígena para acabar con sus vidas. Y ése es el otro gran detalle: el monstruo. No se le ve durante la mayor parte de la película, sólo una sombra por acá y así. Pero además la cinta construye una excelente atmósfera de suspenso y claustrofobia, cuando sabes que todos los personajes están atrapados en una estación en el Polo Norte con un monstruo asesino, sin comunicación, y sin nadie que vaya a venir a rescatarlos. ¡Ay, nanita!

1.- Miedo al comunismo: "No podemos negociar con ellos porque sólo quieren destruirnos", ya saben cómo es eso.

2.- Miedo a una invasión por fuerzas externas: Monstruo extraterrestre, seguramente uno de toda una raza que ha de estar por ahí afuera... Y de esta película es la frase "Sigan vigilando el cielo".

3.- Miedo a los errores de la ciencia: Por querer estudiar ese artefacto maligno, liberaron a un monstruo que amenaza con destruir a la humanidad.

4.- Miedo al fin del mundo: El monstruo ya se estaba empezando a reproducir...


#4 VINO DEL ESPACIO EXTERIOR
(It Came From Outer Space, 1953)
De: Jack Arnold
Con: Richard Carlson, Barbara Rush y Charles Drake




¿De qué va? Un escritor que vive aislado del resto de los pueblerinos ignorantes con los que vive en Arizona atestigua el choque de un meteorito. Él es el único que ve que el meteorito era en realidad una nave extraterrestre, y los demás no le creen porque son un montón de pueblerinos ignorantes de Arizona. Pero cuando la gente empieza a actuar extraño, el escritor empieza a tener la sospecha de que están siendo sustituidos por extraterrestres.

¿Por qué es buena? Porque como película de suspenso está muy bien lograda, porque tiene personajes bien escritos (llegamos a compartir con ellos la desesperación y la paranoia), y muy buenos diálogos, pero sobre todo porque no es lo que parece. No les quiero quemar nada, pero si empieza como su típico churro de monstruo-extraterrestre-amenaza-pueblito-americano, hacia el final se convierte en otra cosa, mucho más interesante y que invita a reflexiones profundas. Además, está basada en una historia de Ray Bradbury. Y de pilón, estaba en 3-D.

2.- Miedo a una invasión por fuerza externas: Extraterrestres infiltran nuestra sociedad. Cosas de todos los días.

#3 LA MOSCA
(The Fly, 1958)
De: Kurt Neumann
Con: David Hedison, Patricia Owens y Vicent Price




¿De qué va? Un científico está experimentando con teletransportación. Después de varios intentos fallidos de teletransportar seres vivos entre una cabina y la otra, decide probar consigo mismo. El problema: una mosca se mete con él en la cabina, y cuando sale del otro lado, se encuentra con que ya no es realmente él mismo.

¿Por qué es buena? ¡Vincent Price! ¡¿Qué más quieren?! Bueno, si el cine de horror de Universal nos dio un repertorio de monstruos clásicos, los 50 también nos dieron algunos, y uno de ellos es precisamente la Mosca. Pero más allá de esto, lo que hace grande a la película es que, sorprendentemente, no es de terror. Cierto, hay un par de escenas bien cañonas (y muy bien hechas) que causan horror verdadero, pero ésta es más bien una tragedia, la de un hombre bueno que se convierte en monstruo y como tal es realmente conmovedora. Además: ¡Vicent Price! Vamos...

3.- Miedo a los errores de la ciencia: No juegues con fuerzas que no puedes controlar.


#2 EL MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA
(Creature From Black Lagoon, 1954)
De: Jack Arnold
Con: Richard Carlson, Julia Adams, Ben Chapman y Ricou Browning



¿De qué va? Un grupo de biólogos llegan a explorar la Laguna Negra, muy recóndita en la Amazonia, en busca de pistas sobre unos extraños restos fósiles que fueron encontrados cerca. Pero allí vive una criatura que es como un pez humanoide, el último de su especie, que andaba feliz de la vida sin molestar a nadie hasta que los seres humanos entran a su territorio... y él se enamora de la chica.

¿Por qué es buena? Es simplemente grandiosa. El monstruo es una de las criaturas mejor logradas y con un diseño más memorable en la historia del cine. Además, es un monstruo trágico, al estilo Frankenstein o King Kong. La película tiene un rollo ambientalista, que sin embargo no se convierte en sermón, pues también es una excelente cinta de suspenso. Además, la música es genial y la cinematografía sibacuática no le pide nada a Tiburón. De pilón, también estaba en 3D. Y Julia Adams es una belleza de criatura, no me extraña que el monstruo se hubiese enamorado de ella...

3.- Miedo a los errores de la ciencia: ¿Quién los manda a explorar una laguna en medio del Amazonas?



#1 LA INVASIÓN DE LOS USURPADORES DE CUERPOS
(Invasion of the Body Snatchers, 1956)
De: Don Siegel
Con: Kevin McCarthy y Dana Wynter



¿De qué va? En un tranquilo pueblito californiano, cosas extrañas comienzan a suceder. El médico de la localidad recibe pacientes que acusan a sus seres queridos de ser impostores. Al principio es escéptico, pero poco a poco el doctor se va dando cuenta de que algo terrible está pasando: ¡el pueblo es escenario de una invasión extraterrestre!

¿Por qué es buena? ¡Es magnífica! Esta película es el non plus ultra del terror + ciencia ficción de los 50. No sólo tiene el título innecesariamente largo y excéntrico que caracteriza a estas cintas, no sólo trata de extraterrestres invasores, sino que captura mejor que ninguna otra cinta la paranoia anticomunista de la Guerra Fría. Paranoia es la palabra que define esta película, pues es la emoción que embarga al espectador, con cada vez mayor fuerza conforme avanza la película. ¡Cualquier persona puede ser un comunista extraterrestre, y no puedes saberlo! Poco a poco los dos protagonistas se van quedando solos, luchando contra todo un mundo repleto de esas criaturas sin sentimientos que han venido a colonizar la Tierra. Es una película que los mantendrá al filo del asiento.

1.- Miedo al comunismo: Seres que infiltran a nuestra sociedad, le arrebatan a las personas su individualidad y las convierten en una masa de zombis sin criterio y sin más voluntad que la de servir a la comunidad y expandir la colmena. Fuck yeah!

2.- Miedo a una invasión por fuerzas externas: Véase apartado anterior.

4.- Miedo al fin del mundo: ¡Nadie le cree al único testigo y esas criaturas están comenzando a expandirse! OMG!!!



Con eso terminamos el Top 6 de las mejores películas que combinan ciencia ficción y terror... Pero la cosa no acaba ahí. En la siguiente entrada reseñaré las mejores películas de ciencia ficción "pura" de los 50, y verán que la lista se pone aún mejor. Nos leemos. Live long and prosper.

viernes, 18 de mayo de 2012

La ciencia explica porqué Monica quería coger con Joey pero se casó con Chandler



Si ustedes recuerdan la serie Friends (la mejor sitcom de la historia, si me preguntan, y si no, también) saben que Monica (sexy, con madera de líder, obsesivo-compulsiva, perfeccionista) se casó con Chandler (inteligente, gracioso, sensible, creativo, un poco torpe). Quizá entonces recuerden que en cierto capítulo se revela que la noche en la que Monica se enredó con Chandler por primera vez, ella estaba buscando a Joey, porque quería tener sexo con él para levantarse los ánimos. Pero no encontró a Joey (encantador, mujeriego, irresponsable, aventurero, tonto como un ladrillo), sino a Chanlder, se acostó con él y así iniciaron uno de los romances más memorables y chistosos de la historia de la comedia televisiva.

En ese mismo episodio del que les hablo, Chandler estalla en un ataque de celos contra Monica, pues consideraba una ofensa contra su hombría que ella lo hubiese escogido por accidente, cuando en realidad a quien deseaba, por quien se sentía sexualmente atraída, era Joey. Las cosas se resuelven cuando Joey habla con Chandler y lo hace entrar en razón: "Me escogió a mí para pasar una noche. A ti te escogió para pasar el resto de su vida..."

Ahora bien, parece ser una ley no escrita: a las chicas les gustan los adorables granujas, y nosotros, los chicos buenos y sensibles, lloriqueamos mucho al respecto. Pero también es cierto que si las mujeres se sienten atraídas por los patanes (o en el mejor de los casos, canallas encantadores como Joey), esto sucede sobre todo cuando ellas son jóvenes aún y quieren tener aventuras, mientras que cuando sienten que les llega el momento para establecerse y formar relaciones duraderas, escogen entonces a los chicos buenos ("nice guys"), como su seguro servidor. 

Jean podrá zorrear con Logan, pero al final sabemos que se va a quedar con Scott

Claro que ésta es una generalización y un cliché, pero hay estudios que indican que la tendencia es muy real. En un estudio mencionado en el ensayo Proper Hero Dads and Dark Hero Cads: Altenate Mating Strategies Exemplified in British Romantic Literature (Kruger, Fisher y Jobling, 2005) Se presentó a mujeres jóvenes con los perfiles de varones (tomados de personajes de literatura), algunos de los cuales correspondían al modelo de patán-aventurero-chico-malo-peligroso-sexy y otros que correspondían al de chico-bueno-responsable-sensible-confiable-que-será-un-buen-esposo-y-padre. Se les hizo varias preguntas al respecto y resultó que, tal como se había predicho, en general escogieron al patancillo para actividades como "tener sexo de una sola noche" o "irse de vacaciones por unas semanas", mientras que escogieron al chico bueno para "casarse y formar una familia" y "ser el esposo de mi hipotética hija".

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no pasa que las mujeres escojan al chico bueno para el sexo casual o al chico malo para el matrimonio? Se podrían alegar cuestiones culturales, pero se ha demostrado que esta tendencia esta presente en diferentes culturas y a través de las eras (esto último se ha observado en la literatura de diversos pueblos y épocas). Entonces, ¿cómo explicar este fenómeno?

La psicología evolutiva ofrece una respuesta tentativa bastante sensata. Verán, la psicología evolutiva sostiene que el comportamiento humano no se explica sólo por la historia y experiencias personales (psicología), ni sólo por cuestiones sociales y culturales (sociología, antropología cultural), sino que hay que agregar a la ecuación el componente biológico. Es decir, que hay que recordar que somos animales, primates para ser exactos, y que como tales, mucho de nuestro comportamiento pude explicarse por adaptaciones al medio en el que evolucionamos, adaptaciones que nos habrían ayudado a sobrevivir y reproducirnos.

Al fin y al cabo, no somos más que monitos enamorados


Entonces, según la psicología evolutiva, las hembras se sentirían atraídas hacia machos confiables y responsables, porque ello les aseguraría que su descendencia estaría bien cuidada, provista y protegida, y hacía tendría más oportunidades de sobrevivir y seguir difundiendo sus genes. Los machos así también tendrían una ventaja reproductiva, pues los que pusieran más esfuerzo en el cuidado y la crianza de sus cachorros, tendrían una mayor y más exitosa descendencia. Bien, esto tiene mucho sentido, pero ojo: no es que ni las hembras o los machos estuvieran siempre conscientes de esto, sino que más bien habría una tendencia que habría evolucionado para que fuésemos así.

Por cierto, ¿el prejuicio de que los hombres en general se fijan más en el físico y las mujeres más en la personalidad? Es cierto, según esto. Mujeres, téngannos paciencia, que la evolución nos hizo poco más que bolsitas de material genético con patas.

También tendría sentido la estrategia evolutiva para el patán: en vez de criar hijos (calidad) le apostaría a tratar de engendrar los más posibles (cantidad) con el mayor número posible de hembras (lo que le daría variabilidad genética a su descendencia), sin tener que invertir tiempo, esfuerzo y recursos en la crianza de esas mismas criaturas.

Pero entonces, ¿por qué las hembras humanas se sentirían sexualmente atraídas hacia los granujas? Sería mucho el riesgo. Aunque hoy existen métodos anticonceptivos, por milenos y milenos no fue así, y una hembra tenía mucho que perder si quedaba embarazada de un patán bueno para nada que no la iba a apoyar con el crianza y cuidado del chamaco.

Tu esposa quiere con él.


Entonces, la psicología evolutiva plantea la "hipótesis del hijo sexy". Según esta proposición, las mujeres que quedaran embarazadas de patanes tendrían una ventaja reproductiva. ¿Cuál? Pues que, de tener hijos varones, éstos serían igual de patanes que sus padres: atrevidos, aventureros, rebeldes, dominantes, conflictivos, atractivos para las hembras, pues. Por lo mismo, estos muchachos dejarían hijos regados a diestra y siniestra, y así estas madres se asegurarían de que sus genes sobrevivieran y se difundieran. En caso de tener hijas hembras, ellas heredarían la misma tendencia de sus madres de sentirse atraídas por patanes y así tener una descendencia numerosa a través de sus nietos varones (y de hecho, se ha demostrado que tanto los hijos como las hijas de padres ausentes tienden más a la promiscuidad). 

De nuevo, estas elecciones no se hacen de forma consciente: no es que las mujeres piensen "me voy a embarazar de este granuja para tener un hijo granuja que me dé muchos nietos", sólo heredaron de sus ancestros, de muchas generaciones que se remontan hasta el paleolítico, la tendencia a sentirse sexualmente atraídas por los granujas.

La fantasía sexual/romántica chaquetera por excelencia de cultura pop dirigida a mujeres sería encontrar a un tipo que fuera rudo, peligroso, malote y sexy, pero que por ella estuviera decidido a convertirse en el esposo ideal, como queda de manifiesto en todas las comedias románticas habidas y por haber. Y claro, algunas intentan convertir al patán sexy en buen partido, pero por lo general estos intentos fracasan.

"Oh, es cierto que es un monstruo violento y agresivo, pero yo sé que puedo cambiarlo y convertirlo en un príncipe..."


Ahora bien, un punto interesante de esta hipótesis es que contempla que en una sola persona, hombre o mujer, podrán presentarse ambas estrategias reproductivas: la de formar una familia para criar a los cachorros y la de tener encuentros sexuales con diversas parejas para aumentar la cantidad de descendientes y la variabilidad genética. Ello explicaría porqué tanto hombres como mujeres que están felizmente emparejados, que amen con toda sinceridad a sus cónyuges y no tengan ninguna intención de arriesgar la estabilidad de su relación, se sientan sexualmente atraídos hacia terceros, fantaseen sobre ellos e incluso lleguen a tener encuentros sexuales casuales sin compromiso.

Esto sería más común en hombres que en mujeres, por la misma razón de que una mujer tiene más que arriesgar al quedar embarazada de uno que no es su pareja estable, mientras los machos, muy conchudos, pueden más fácilmente desentenderse del asunto y salirse con la cuya los cabrones. Agréguese a esto tabúes y estigmas sociales.

Todo esto suena muy sensato, pero aquí viene una advertencia. Hay que tener en cuenta algunas cosas sobre la psicología evolutiva. La primera es que se trata de una ciencia en pañales, con propuestas aún muy cuestionables y cuestionadas. La segunda, que  sólo pretende explicar y predecir fenómenos generales: tendencias aplicables a la mayoría de la especie Homo sapiens. No toma en cuenta las diversas formas y variantes que esos fenómenos pueden adoptar según la cultura de las sociedades o la psicología de los individuos. Tres, que aunque los planteamientos de la psicología evolutiva puedan tener todo el sentido del mundo, son harto difíciles de comprobar de forma empírica o experimental (hay muchas hipótesis ad hoc por aquí, y la del "hijo sexy" tiene la pinta de ser una de ellas). Se basa sobre todo en estadísticas y la comparación de la conducta humana con la de nuestros parientes vivos más cercanos (chimpancés y bonobos).

Antes de aceptar la explicación anteriormente expuesta, falta comprobar si en realidad esa afición de las mujeres hacia los chicos malos es un rasgo genético y que se puede heredar, y no el resultado de factores personales o del ambiente sociocultural. Y si eso se comprobara, habría que demostrar que en efecto se trata de un rasgo adaptativo que provee de ventajas al organismo que lo tiene, y no un subproducto o efecto secundario de alguna otra adaptación.

Tengan en cuenta también que esto puede resultar atractivo para "nice guys" resentidos y con baja autoestima, para encontrar la explicación de que las chicas los friendzoneen no en sus propias fallas como personas, sino en impulsos instintivos que ellas tienen y que deberían aprender a superar. Por eso muchos de nosotros estaremos más dispuestos a aceptar esta hipótesis de buenas a primeras. No seamos ardidos, jóvenes, que nada bueno trae.

Así que, niños buenos, ya saben que tarde o temprano les tocará...

...O no.

NOTA: Los estudios mencionados los tomé del libro The Literary Animal.

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