miércoles, 30 de mayo de 2012

Yo soy 132


¡Y sucedió! Bueno, no debería sorprendernos si tenemos en cuenta que los mexicanos somos bien broncos, nos acaloramos con las discusiones y la polémica, de inmediato tomamos partido y posiciones intransigentes, sobre todo cuando se trata de política y sobre todo cuando estamos cerca de elecciones, porque somos bien pinches gillleros. Ni se diga. Pero lo de ahora tiene algo de especial, algo de inédito, de fresco. O al menos eso parece, porque hay que analizar bien las cosas, matizarlas y ponerlas en contexto.

Para los que nos leen desde otros países, o para quienes han estado debajo de una piedra, les voy a hacer un breve resumen. Para los que no, también, porque eso nos ayudará a darle un orden a nuestras ideas. Ha llegado el tiempo de elegir al próximo presidente de México y los tres candidatos principales son:




  • Enrique Peña Nieto: Abanderado del PRI, partido literal y literariamente famoso por ser corrupto, autoritario e ineficiente, por haber gobernado este país durante 70 horribles años. Ha construido su candidatura con base en ser carita, estar casado con una estrella de TV, una alianza con los medios de comunicación que lo han venido promocionando desde hace por lo menos cuatro años y, last but not least, el hecho de que la presidencia del Felipe Calderón la ha cagado tan en grande (con guerra civil, 50 mil muertos y toda la cosa), que el PRI no ha tenido ni que cambiar su imagen, métodos o ideología, para que los mexicanos lo empiecen a considerar de nuevo como una opción seria.
  • Josefina Vázquez Mota: Abanderada del PAN, el mismo partido político que ha gobernado este país por los últimos 12 años, que desaprovecharon sin desmantelar las estructuras corporativas de corrupción y nepotismo del PRI, favoreciendo en capitalismo de cuates (o sea, ni siquiera neoliberalismo de verdad), convirtiéndose así en la decepción histórica más grande desde que los tlaxcaltecas pensaron que era buena idea aliarse con Cortés. 
  • Andrés Manuel López Obrador (AKA el Peje): Abanderado de AMLO (pero si alguien pregunta, es del PRD). Prejidente legítimo de México por sus huevos, es el candidato de la izquierda, pues porque a falta de pan, tortillas. Perdió (o le perdieron) la presidencia en 2006 por menos del 1% de los votos. Desperdició su capital político a lo bruto haciendo plantones en la capital, pero de entonces para acá ha demostrado mayor sensatez y mesura. No así sus pejezombis. (Para saber más, pueden leer mi entrada sobre nuestras estúpidas opciones de voto).

Al principio de la contienda electoral, las encuestas señalaban como puntero al candidato del PRI, con la panista y el Peje en segundo y tercer lugar respectivamente. No tardó en hacerse en evidente que Peña Nieto era un junior cabeza hueca, y entonces comenzó su desplome. La Vázquez Mota tampoco tardó en ponerse en evidencia ella solita y se fue para el tercer lugar. El Peje no ha manejado nada mal esta situación (es decir, por lo menos no ha hecho idioteces) y ello lo ha colocado en un segundo puesto. En total, si creemos a las encuestas (y yo soy muy escéptico al respecto) desde mayo Peña Nieto ha perdido 7 puntos y el Peje ha ganado 6.



Pues bien, hasta hace un mes, parecía haber un sentimiento de desaliento entre un amplio sector de la población, debido a lo paupérrima de la oferta electoral este 2012, pero sobre todo ante la posibilidad, casi la certeza, de que el PRI regresaría al poder, lo cual, desde luego, resulta aterrador para la mayoría de las personas educadas, cultas y conscientes. Como ejemplos de este clima moral, les dejo estos tres artículos: "La hidra mexicana" de Roger Bartra, "Vivan las cadenas" de Enrique Serna y "Los 18 años de PRI que vienen" de Alejandro Páez.

Todo parecía indicar que el triunfo del PRI y de Peña Nieto eran inevitables, y que los mexicanos, como un pueblo conformista, sin consciencia histórica y en el que todos piensan sólo en sacar su hueso y no en el bienestar colectivo, le iban a regresar el poder al dinosaurio dictatorial de antaño.

...Y entonces sucedió lo inesperado. Enrique Peña Nieto visitó la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México. La Ibero, como se le llama con cariño, es una universidad privada, para estudiantes de clase media tirándole a alta, con un alto nivel académico y una fuerte tradición humanística de libre pensamiento y respeto a los derechos humanos. Peña Nieto fue recibido en medio de protestas por parte de los estudiantes, que lo bombardearon con preguntas incómodas, a algunas de las cuales supo responder más o menos bien, a otras de las cuales de plano no. Finalmente, el candidato fue despedido también en medio de contundentes manifestaciones de profundo rechazo.

¿Qué había pasado? Pues que los estudiantes universitarios demostraron que no eran unos borregos sin criterio, que tenían consciencia social e histórica y que estaban dispuestos a levantar la voz para rechazar a un candidato y su proyecto de nación que significaría un retroceso histórico para este país:




Ello causó la alegría de muchas personas de todo el país y de todas las edades, como se pudo notar en el estado de ánimo de las redes sociales por aquellos días. Hubo quien llamó "héroes" a los chicos de la Ibero. Creo que no es para tanto, tampoco era como si estuvieran arriesgando la vida, pero sí que fue un acto con el que simpatizo por completo.

El problema fue cómo los medios de comunicación manejaron la noticia: mientras en Internet videos, fotografías y notas que cubrían o mencionaban el acontecimiento se compartían, reenvíaban y posteaban en grandes cantidades y a gran velocidad, los medios tradicionales (prensa, radio, TV) apenas mencionaban la anécdota, o de plano dieron una noticia por completo diferente:



Además de que la postura oficial del PRI y sus esbirros era que los que gritaron habían sido sólo unos cuantos acarreados, que no eran ni jóvenes, ni estudiantes de la Ibero, que iban de parte de AMLO y que fracasaron en su intento de boicotear al próximo presidente de México. El impacto que me causó fue tan grande como mi indignación. Parecía que había dos Méxicos distintos: el que conocemos quienes usamos las redes sociales, donde la información circula libremente y cualquier puede subir videos y otras formas de testimonios, y el de quienes lo conocen a través de la TV y los periódicos, medios corporativos donde lo que se informa está regulado por decisiones empresariales y pactos políticos (que es el México que conocen mis padres, por cierto).

Pero los chicos de la Ibero no se quedaron así, y lanzaron un video en el que 131 estudiantes le mostraron a todo México que SÍ son alumnos, que NO son acarreados y que SÍ están en contra del PRI y de Peña Nieto, digan lo que digan los partidos políticos y los medios de comunicación asociados con ellos:


De aquí partió en Movimiento Yo Soy 132 (en solidaridad con los de la Ibero), una serie de movilizaciones civiles que se han dado en todo el país que expresan su rechazo al PRI y a Peña Nieto, y la exigencia a los medios de comunicación para que sean veraces e imparciales...

Y es aquí donde se complica la cosa, pues surgen muchas interrogantes acerca de la composición y objetivos de este movimiento, así como se han vertido muchas críticas al respecto, muchas de ellas incoherentes, pero otras tantas bastante puntuales. Creo que es justo ahora que hay que empezar a matizar las cosas, para no caer en un entusiasmo ingenuo, pero tampoco en rechazo cínico y desinformado.

¿Quiénes componen este movimiento? 

Es muy importante señalar que hay dos ejes básicos que tenemos en común todos los que hemos participado en él (bueh, no soy ningún prócer, pero estuve en una marcha y he estado pendiente de los acontecimientos): el rechazo al PRI y a Peña Nieto y la exigencia a los que medios de comunicación para que sean veraces e imparciales (como ya había dicho). 

En el 132 hay simpatizantes de AMLO, es cierto, y eso se debe a que, de entre los que rechazan a Peña Nieto, más de la mitad simpatizan con el Peje. Y así como hay pejezombis, habemos quienes votaríamos por AMLO sólo por considerarlo la menos peor de a opciones. De hecho, creo que entre todos, la mayoría de los integrantes votarían por el Peje estas elecciones. Pero el 132 NO es un movimiento pro-AMLO, es importante aclarar eso. Es anti-PRI y a favor de unos medios más democráticos (luego vuelvo a eso). También hay varios panistas o gente que de plano está hasta el gorro de los partidos políticos. Hay, aparte, otras marchas pro-AMLO que se han llevado a cabo también en muchas ciudades de nuestro país, y en las que muchos del 132 participan también, pero son otra cosa, mariposa. 


¿Quiénes somos? Somos Legión


Ahora bien, lo realmente complicado es que hay quienes dicen que las marchas anti-EPN son una cosa y las del 132, con el objetivo de exigir democracia en los medios, son otra. Esto parece ser verdad en algunos casos, pero en otros, por lo menos en Mérida, ambos objetivos parecen haberse fusionado en una sola manifestación. Así como están las cosas, veo difícil separar ambos ejes.

Ah, claro, vamos a ver ahí personas de todo tipo. Desde muchachitos de secundaria, hasta abuelitos jubilados. Desde los mismos "activistas" de toda la vida, que hoy y siempre se quejan de todo y se creen muy revolucionarios porque han estado en todas las marchas habidas y por haber, hasta chavos que están por primera vez en estos eventos. Desde personas con la mente muy clara sobre lo que significa el movimiento, cuáles son sus objetivos y su verdadero alcance y con conocimiento de la situación política del país, hasta el que sólo está ahí porque sus amigos están ahí y porque las marchas son excelentes lugares para conocer chicas. 



Como a nadie se le piden sus credenciales para enfilarse en una marcha, descalificar a todo el movimiento porque vieron allí a un diputado del PAN cuando se supone que el movimiento es apartidista, o a un viejo hippie cuando se supone que el movimiento es de los jóvenes, sería malicioso e injusto.

¿Quién esta detrás de todo esto?



Cuando se anunció que habría marchas, pronto empezaron a aparecer acusaciones sobre quién las organizaba. Algunos advirtieron "No vayan a las marchas, son organizadas por en PAN y Josefina". Otros dijeron "Eso lo están diciendo los priistas para evitar que los de izquierda vayan a las marchas". Hoy en las redes sociales, muchas personas anti-AMLO están seguras de que el movimiento es cosa de pejistas. Cuando expresé mi confusión al respecto, alguien me dio la respuesta más sensata de todas: "Sin importar quién la convocó en primer lugar, la marcha la hacen quienes participan en ella; si estás de acuerdo con sus exigencias, ve." Entones fui.

Sobre el Movimiento Estudiantil de 1968 se dijeron y aún se dicen muchas cosas: que estaba organizado por opositores políticos de Díaz Ordaz dentro del mismo PRI, que estaba controlado por agentes de Cuba y la URSS, que era un montaje de la CIA para desestabilizar a México y un largo etcétera. Cuando estalló la Primavera Árabe el año pasado, los de la izquierda más reaccionaria dijeron que todo era un complot de los EUA para hacerse con el petróleo de Medio Oriente, mientras que la derecha más despistada aseguró que se trataba de un complot de musulmanes fundamentalistas para crear estados islámicos al estilo de Irán.

Las teorías del complot que se han elaborado al respecto del 132 son similares a las otras: se contradicen unas a otras y con incoherentes con la realidad. Más importante aún: reducen a un montón de personas (en su mayoría jóvenes estudiantes y profesionistas) a un montón de descerebrados cuyas acciones se pueden manipular desde el escritorio de un funcionario. Y eso no es así.

El 132 es un movimiento espontáneo, horizontal, sin líderes (ha intentado construirse una dirigencia, ver más adelante). Esto es difícil de entender en un país acostumbrado a la grilla y a los acarreados. Hay organizadores locales, sí, pero más allá de decir dónde y cuándo se hacen las marchas, no pueden hacer nada: no pueden convencer a miles de personas de hacerlo sólo por decreto, ni pueden decidir los lemas de las pancartas, ni pueden ordenarles sentir el rechazo hacia el PRI ni hipnotizarlos para contagiarse del entusiasmo que causa el encontrarnos unos con otros. A los miembros de un sindicato, partido o una organización similar se les puede coaccionar o manipular para que vayan a un mitin. A un grupo de personas tan amplio y heterogéneo, con orígenes y motivaciones tan diversos, no.

¿Que no eran apartidistas? ¿Entonces por qué están en contra de EPN?

Ser apartidistas significa que los que están ahí no lo hacen como militantes o representantes de algún partido político, ni en apoyo a ningún candidato en específico (lo cual no implica que algunos de ellos no puedan hacer todo eso en otros momentos de sus vidas). Pero ser apartidistas no significa ser apolítico (faltaba más), y no por no estar apoyando a un candidato o partido, tengo que omitir mis opiniones sobre otro, en especial cuando el punto de todo esto es expresar el rechazo a Peña Nieto, pero sobre todo a su PRI, por lo que significa, históricamente y en la actualidad (ver la Breve historia del PRI y los Gobernadores priistas). O sea, no apoyo a ningún partido político. Pero que chingue su madre el PRI.




¿Protestas contra un candidato? ¿Qué esperan obtener con esto?

Un señalamiento muy válido que se ha hecho contra las marchas (y por el cual yo mismo dudé en participar en ellas) es que Peña Nieto es un candidato y como tal la forma de derrotarlo será en las urnas. ¿Qué se esperaría de las protestas? No van a hacer que renuncie y sí en cambio podrían dar la percepción de "ahí están esos pejezombis otra vez, no saben resolver las cosas de forma democrática e institucional, sino que por todo tienen que salir a estorbar el tráfico". Pero luego entendí que el punto era otro.

Marchar es casi la respuesta automática del mexicano a cualquier problema de su vida; ya se hace por costumbre. Puede haber ingenuos que piensen que por el puro hecho de marchar ya se está haciendo la revolución (siempre los hay). Pero creo que la mayoría tenemos muy en claro de qué se trata la cosa.

Una manifestación sirve precisamente para manifestar (¡duh!), para hacer evidente una exigencia, reclamo, denuncia o propuesta que es compartida por un número amplio de personas. La manifestación pública tiene la capacidad de llamar la atención como otras formas de expresión no pueden: ni un video, canción, ni una entrada en un blog captan tan pronto la atención del público en general. El propósto de las marchas del 132 (por lo menos, como yo lo entiendo) es llamar la atención por dos puntos: 



Punto uno: Que la gente se pregunte "Bueno, ¿y por qué será que tantas personas, en especial estudiantes, están en contra de este señor?", y así se ponga el tema sobre la mesa de debate: que más personas se interesen por saber, por comprender. Quizá así más mexicanos conozcan quién es realmente Peña Nieto y el peligro que significaría el regreso del PRI, y así decidan votar en su contra, y evitemos que ese peligro se haga realidad.

Punto dos: No sé ustedes, pero después de la forma en que los medios de comunicación han tratado lo de la Ibero y lo de las marchas, con un sesgo clarísimo que favorece a EPN y ridiculiza el movimiento, estoy empezando a dudar de la veracidad de la generalidad de cosas que publican, incluyendo las encuestas. Más aún, empiezo a dudar de si esto de la inevitabilidad del triunfo de Peña Nieto no sería un mito construido por las televisoras (sabemos que EPN les ha dado millones para promocionarlo) para que de cara a las elecciones tengamos a una ciudadanía muy convencida de esta fatalidad y resignada al punto de aceptar un hipotético fraude electoral. 

Pero aún sin caer en tales supuestos y conjeturas (que, admito, rayan en lo conspiranoico), está muy claro que las televisoras y otros medios le han pintado al público un México en el que todos aman a Peña Nieto. Había que desmentir esta versión. Había que dejar en claro que habemos muchos que tememos el regreso del PRI, y que las televisoras han estado tergiversando la información.



Entonces, sabemos que las marchas no van a cambiar el mundo. Sabemos que son sólo un inicio. Una forma contundente de decir "¡aquí estamos!". Son el momento en que las personas se encuentran, comienzan a dialogar y a conocerse para pasar a algo más. Y he aquí el punto importante: hay que pasar a ese algo más. Nos hace falta en nuestro país una cultura de la participación social que vaya más allá de las marchas, las cuales, seamos sinceros, son muy fáciles de ignorar. O sea, hay que ir pensando en el próximo paso (ver mi entrada sobre movimientos sociales en Mérida, en la que trato de ser propositivo basándome en mis experiencias en marchas y demás).

¿Acaso ser joven es distintivo de virtud?



Muchas personas han expresado estar positivamente sorprendidas de que sean los jóvenes quienes han iniciado y protagonizado este movimiento. Y muchas otras personas se preguntan por qué tanto alboroto por el rango de edad de los participantes. Claro, el ser joven no lo hace a uno virtuoso, ni lo exenta de poder ser comprado o corrompido. Ni ser viejo lo hace a uno chocho o conformista. Hay que tener claro eso: la legitimidad del movimiento o la falta de ella no proviene de la edad de quienes participan en él. Luis González de Alba, superviviente del '68 y una de las voces más lúcidas de nuestro país lo expresa muy bien en este artículo. El hecho de ser jóvenes no hace que automáticamente tengan la razón, ni que sean ellos los únicos que tienen en sus manos el rumbo del país (meh, digo ellos, y yo todavía no cumplo los 30).

Entonces, ¿por qué tanta alharaca acerca de la juventud de los 132? Creo que el entusiasmo se ha entendido mal, tanto de parte de los adeptos como de los críticos del movimiento. Lo que pasa es que durante AÑOS se pensó que los jóvenes mexicanos eran apáticos, que eran unos conformistas inconscientes que no se interesaban en la política y que podían ser manipulados por los medios de comunicación. Como estudiante y después como profesor, ésa había sido mi impresión sobre mis coetáneos y mis alumnos. Y era algo descorazonador.



El rechazo a EPN en la Ibero y el movimiento 132 demostró, de forma por demás inesperada, lo contrario:  que en este país hay muchos jóvenes con consciencia histórica y social, que están dispuestos a participar activamente en la vida pública del país, que tienen sus propias opiniones más allá de lo que les digan Televisa y TV Azteca, que no van a dejarse engañar por la misma politiquería de siempre. Eso fue lo que nos entusiasmó, lo que nos conmovió, lo que celebramos. Parecía que todo México le iba a entregar el poder al PRI y que sólo éramos unos cuantos los desesperados, desalentados ante esta situación. El movimiento nos demostró que no estábamos solos, sino que somos muchos, y ahora comenzamos a conocernos, a contactar unos con otros. De ahí el entusiasmo, de ahí el optimismo.

No obstante lo anterior, reitero que no debemos cerrarnos a la crítica, venga desde adentro o desde afuera del movimiento. Hacerlo, y asumir que tenemos toda la razón por el hecho de ser jóvenes y de ser 132, y que quienes nos critican son los malvados, los corruptos, los idiotas, sería caer en el mismo juego de intransigencia y cerrazón que toda la clase política (desde la fundación del PRI hasta el mismo AMLO) ha jugado en nuestro país por el último siglo.

¿Y por qué no mejor se manifiestan contra __________?



Un reclamo que suele hacerse al movimiento 132 es que por qué nunca se manifestaron contra los 50 mil muertos de Calderón / el alza a los precios de la gasolina / la partidocracia en general / el despojo en Wirikuta / el incendio en la guardería ABC / el final de Lost o cualquier otro motivo de indignación social. El reclamo, aunque en un principio puede parecer válido, se demuestra como una falacia ante el análisis más superficial.

Detrás de este planteamiento está la intención maliciosa de presentar a los integrantes del 132 como un montón de inconscientes: "¿Ya lo ven? En verdad no se preocupan por los problemas reales del país, sólo están haciendo grilla para apoyar a su candidato (que es el Peje, se entiende)".

En realidad, muchos de nosotros nos indignamos por todo lo mencionado (en lo personal, escribí mis opiniones o compartí información sobre dichos temas en las redes sociales a según el momento). ¿Por qué no se hicieron manifestaciones multitudinarias al respecto? No lo sé, no puedo responder por todos. Creo que no sucedió antes porque no se habían dado las condiciones para que así fuera, quizá porque mucha gente no estaba bien enterada de esos problemas, o no estaba consciente de su importancia.

Pero sobre todo, porque no nos habíamos dado cuenta de lo muchos que éramos los que estamos preocupados por ésos y los otros problemas que aquejan al país. El suceso en la Ibero fue el catalizador de esta reacción en cadena; de la misma forma en que no había habido marchas Yo Soy 132 hasta entonces, no se habría podido dar un movimiento multitudinario para manifestarse por esos problemas.




Más aún: Como ya dije, este movimiento es un inicio, un despertar. Se da precisamente contra un partido y su candidato que representan precisamente todos esos problemas: el despojo, la corrupción, la partidocracia, la crisis económica, la falta de oportunidades, la violencia... y que ellos no hayan sido los encargados del changarro por los últimos 12 años, no quita que por los 70 anteriores sí lo fueron, y que todos esos problemas y defectos criminales que ahora le achacan al PAN, fueron los que distinguieron esas siete décadas de gobierno.

Vamos a hacer todo lo (legal, ética, democráticamente) posible porque el PRI no regrese a los pinos, ése es el problema más urgente. Una vez resuelto eso podremos dedicarnos a los demás. No porque crea que cualquier otro candidato vaya a solucionarlos por su gracia personal: estoy convencido de que el futuro de la democracia no está en los partidos ni en los candidatos, sino en la mayor participación de una ciudadanía informada y comprometida, pero estoy seguro de que la estructura corporativa omnímoda y corrupta del PRI le impedirá a esa ciudadanía crecer y tener influencia en los asuntos públicos del país.

Finalmente, ese reclamo no es más que un falso dilema, un error de pensamiento muy común: O te preocupas por todos y cada uno de los problemas de este país, y comprendes su complejidad al nivel de un analista político, o no tienes derecho a quejarte por nada. Lo cual es tan absurdo que salta a la vista.

¿Qué significa eso de democratizar los medios?



Aquí entramos en el punto más complicado de este movimiento. El pliego petitorio del movimiento 132 está muy bonito y bien intencionado (propio de jóvenes idealistas), pero no propone cursos de acción concretos y viables. Además, la verdad es que no sé quién diablos lo escribió, pero me consta que no se sometió a votación, ni escrutinio y que nadie me preguntó. Me parece un intento, por parte de algunos actores de este movimiento, por construir una dirigencia, según el modelo tradicional de "nosotros somos los líderes y ustedes nuestra fuerza para hacer montón". Creo, confío, espero que este intento no prospere.

En general, el documento es medio incoherente y no creo que represente las posturas y formas de pensar de los muchos integrantes del movimiento. Es que se cae en el viejo modelo de "ya vinieron a mi marcha, eso significa que están de acuerdo con cualquier cosa que diga yo". En lo personal, no suscribo todo lo que dice el manifiesto, así como tampoco lo hacen muchos otros que han participado.

Los puntos más importantes del texto son los relativos a la democratización de los medios de comunicación. ¿Qué significa esto? ¿Cómo pueden ser democráticos los medios?

Que Televisa y TV Azteca transmiten contenido de escasa calidad y valor cultural, y que sería mejor un país con una ciudadanía que tuviera acceso a información veraz y contenido digno, es algo que seguramente muchos de nosotros compartimos. Que además las dos grandes televisoras siempre han estado coludidas con los gobiernos y han impedido, en mayor o menor medida, que expresiones de disentimiento se den a conocer y se difundan, es un hecho tan indiscutible como lamentable (sí le han dado espacio a voces disidentes, sobre todo en los últimos años, pero siempre desde una óptica parcial, sesgada e incompleta).

Pero, nos guste o no, las televisoras son empresas privadas y como tales tienen el derecho a buscar su beneficio, siempre y cuando actúen dentro de la ley. Las leyes actuales pueden impedir a los partidos y a los políticos comprar dinero a los medios de comunicación, pero no puede exigirle a éstos que cubran los asuntos políticos de tal o cual forma, o incluso que no manifiesten su preferencia por tal o cual opción política. Como empresas privadas, tienen todo el derecho a hacer sus contenidos como les dé la gana, y ni el Estado ni la ciudadanía debería poder intervenir. Podemos y debemos criticarles, las manifestaciones sirven para hacerles ver que estamos hartos de su hipocresía. Pero no hay forma legal de coaccionarles (ni debería).



Pero, aunque ninguna ley pueda imponer reglas a Televisa o TV Azteca sobre su contenido, una cosa es muy cierta: estas dos televisoras tienen acceso a la señal abierta. Son empresas privadas, pero utilizan el espectro radioeléctrico que debería ser de la ciudandanía para hacer llegar a todo el país sus contenidos. No sé, pero esto se me hace como utilizar el Servicio Postal Mexicano para llevar sin costo (para las compañía o los ciudadanos) ejemplares de TVNotas o TVyNovelas a todas las casas de México.

A lo mejor alguno de ustedes es leguleyo y me pueda explicar cuál es la lógica detrás del hecho de que cadenas de televisión corporativas tengan acceso a la señal abierta. Pero aún así, me parece que hay algo que no cuadra en todo esto. Creo que sería más justo y congruente, además de mucho mejor para la cultura nacional, que fueran los canales de instituciones públicas sin fines de lucro los que pudieran llegar de forma gratuita a todos los hogares de México: la UNAM (con su TV UNAM), el IPN (con Canal 11) y Conaculta (con Canal 22). Quizá la idea de democratizar los medios debería ir más por ahí.

Una de las propuestas más interesantes que he escuchado es la de que cada universidad estatal tenga su propia señal de TV. Esto me parece magnífico. Claro que al principio tendrían problemas de producción y realización, y seguramente habría muchos primeros proyectos fallidos, pero es algo que vale la pena intentar.

¿Ésta es la Primavera Mexicana?





Desde que esto comenzó, algunos han comparado el movimiento con la Primavera Árabe que se dio el año pasado. Tiene algunos puntos en común, y los más importantes son que se trata de un movimiento iniciado por jóvenes, de forma sorpresiva, cuando ya nadie esperaba nada; y que es un movimiento con organización horizontal, espontáneo, sin cúpulas dirigentes y que se ha apoyado sobre todo en las redes sociales, ante la censura o parcialidad en los medios tradicionales.

Tiene de diferente, en primer lugar, lo poco concretos de los objetivos. En Túnez, Egipto y Libia eran muy claros: "la gente quiere que se acabe el régimen". El sistema político mexicano podrá ser muy chafa, pero es una democracia, o lo más cercano a una democracia que hemos tenido en nuestro país. No hay un dictador o grupo bien definido que ostente el poder y contra el cual alzarse, y ello hace que los objetivos parezcan todavía bastante dispersos. Pero sólo está empezando, hay que darle tiempo el tiempo.



La verdad es que pensé que a mí nunca me iba a tocar vivir un suceso de este tamaño. Cuando empezó la Primavera Árabe, seguido por los Indignados españoles y luego por Occupy comencé a entusiasmarme, pero no creí que en México se diera algo similar (estaba el movimiento de Javier Sicilia, bastante admirable, pero no tenía esa envergadura, y sus características son muy diferentes). Esto me ha tomado por sorpresa y la verdad estoy muy entusiasmado. Espero que sí, que se convierta en nuestra Primavera Mexicana (para poner este movimiento en el contexto de las revoluciones juveniles que se han dado a nivel mundial desde el año pasado, leer 2011: Crónica de una Revolución Global).

¿Ejto ej un compló?




Estos días electoreros las redes sociales están llenas de expresiones de sectarismo, suspicacia e intransigencia: o estás con nosotros o eres un idiota / malvado / corrupto (ver Nosotros y los malvados para una reflexión sobre esa actitud). La falacia del falso dilema se expresa en formas de pensar como "Si rechazas a Peña Nieto es porque eres pejezombi" y "Si criticas a AMLO es porque eres priista".

Pero más allá de estas posturas propias de gente de escaso criterio y conocimientos, y que ya podíamos esperar que se dieran entre partidarios de posturas irreconciliables, está el sospechosismo que mina la confianza entre diferentes sectores de la sociedad que temen el regreso del PRI, pero que no pueden ponerse de acuerdo entre ellos.

Eso empieza con los fans más férreos de AMLO, los llamados pejezombis porque no toleran que se critique a su caudillo, no discuten ni argumentan, sino que recurren a insultos, o la pasión los acalora tanto que no pueden controlarse. Son los que creen que si uno no está con AMLO está contra AMLO. Son los que se fueron contra Denisse Dresser por criticar al Peje hace unos años, y la tacharon de "vendida" y demás. Son los que hostigaron a Javier Sicilia y su movimiento, porque éste se quiso mantener aparte de los partidos políticos y sus representantes; como eso incluye al Peje, lo consideraron una ofensa personal. Y son los mismos que manifestaron su desconfianza en el movimiento Yo Soy 132 porque no es pro-AMLO, porque se declara apartidista y porque algunos de los que lo conforman son hasta panistas. Vaya, hasta leí a uno decir que los "fresitas" de la Ibero no son los del verdadero movimiento, sino que sólo hicieron lo que hicieron por el desmadre (porque los fresas no son del pueblo, maese).

Y hablando de Javier Sicilia, aunque él ha hecho críticas muy válidas a la intransigencia del Peje (más de sus seguidores que de él, pienso que por lo menos en el último año se ha vuelto más sensato), también ha caído en una posición intransigente al mandar a la goma a todos los políticos por igual. Estoy de acuerdo, como ya dije, que hay que romper con la partidocracia y que la democracia va más allá de lo electorero, pero en este momento muchos de los cambios más importantes sólo se pueden hacer por la vía institucional que ya está conformada, y para eso hay que dialogar y negociar con los partidos y políticos de carrera, sin que ello signifique entregarse a ellos o comprometer los propios ideales.

Y claro, los pejistas no han tardado en tirársele encima por atreverse a criticar al prócer que sí lucha por el pueblo, no como él que sólo lo ha hecho porque mataron a su hijo (como si fuera poca cosa) y bla, bla, bla.

Voy a traer a colación, a manera de ejemplo, un debate que se dio en un foro de ateos, sobre si era válido hacer alianzas con religiosos que estaban a favor del laicismo. Uno de los interlocutores decía que no, porque eso sería una alianza impía que comprometería nuestros principios y bla, bla, bla. Yo opiné que ésa era una postura muy tonta, pues: ¿cuáles son las otras opciones? ¿Esperar a que todos piensen igual que uno? ¿O a que sean tantos los que piensen exactamente igual que sólo haya que ignorar a cualquier que tenga diferencias de opinión?

Pongo ese ejemplo, porque creo que viene muy al caso: podrá haber diferencias entre los diversos grupos, pero si permitimos que esas diferencias bloqueen cualquier posibilidad de diálogo, estamos perdidos. Hay que poder construir puentes. Fijarnos en los puntos que tenemos en común, en los que son negociables, y en las diferencias que podemos ignorar por el momento.

Eso es lo que deberíamos poder hacer, pues mientras descartamos lo que dicen los demás por ser de izquierda / derecha / ricos / pobres / bonitos / feos / emos / hipsters, no vamos a llegar a ningún lado. ¿O qué? ¿Están esperando a que los que piensan exactamente como ustedes sean la mayoría para que los demás no estorben? Y mientras tanto el PRI, que no tiene más ideología ni objetivos que obtener el poder a como dé lugar, sigue su marcha y sus miembros cierran filas.

¿Estás hablando en nombre de todos los del 132?



No, desde luego que no. Hablo por mí mismo, y aunque creo que muchos de mis conocidos en el movimiento compartirían la generalidad de lo aquí escrito, no hablo en nombre de ninguno de ellos.

He escrito esta larga disertación porque en las redes sociales y otros medios hay críticas muy duras contra el movimiento: que si somos unos ninis, que si somos acarreados, que si somos pejezombis, etcétera. Por esa foto que ven arriba, que ha circulado por las redes sociales, me han llamado maestro vendido, que por qué mejor no me pongo a trabajar, que por qué los maestros no quieren que se les evalúe (yo ni estoy en sindicatos, coño). Sin conocerme, asumieron un montón de cosas sobre mí (que no son ciertas, sobra decir).

Sé que entre los que apoyan a Peña Nieto y entre los que critican el movimiento hay muchas personas inteligentes y honestas. No creo que sea porque todos son unos pendejos, corruptos o malvados. Simplemente pienso que están equivocados, y que ese error tiene su origen en la desinformación. Por eso los invito a no rechazar de antemano este tipo de manifestaciones (en el sentido amplio de la palabra) y darnos aunque sea el beneficio de la duda. Quién sabe, igual descubran que estamos aquí por algo...

PD: Mientras escribía esto, se llevaba a cabo la Asamblea Yo Soy 132. Éstos son los acuerdos que se alcanzaron, mediante la participación democrática de representantes de diversas universidades.

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Después de esta entrada, escribí otras dos relacionadas con el movimiento, una después de las elecciones del 1 de julio de 2012 y otra más después del fallo del TRIFE:

13 comentarios:

Darío dijo...

Muy buena entrada! la critica a todo, incluyendo a nosotros mismos y la tolerancia a los que no piensan igual debe ser lo que nos una, no las coincidencias que entre nosotros existan.

Nothingman dijo...

Voy en sexto semestre de derecho, investigaré sobre lo de las televisoras privadas en espacio abierto para ver de qué va todo el asunto y luego te digo.

Una cosa que me decían, era que ya el movimiento está plagado por priistas y en fase de descomposición debido a la asamblea donde se discutía si eran o no eran anti-EPN

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/906834f721b55b2271562780712f46f9

Me dicen que así desmantelaron la revolución de 1910, el movimiento del 68 y todos los demás movimientos que no vienen desde el mismo partido.

Yo creo que eso fue un ejercicio de autocrítica, porque el hecho de decir que siempre un movimiento no es "anti-algo" no lo hace "pro-eso mismo" [el falso dilema aparece ahí], pero no puedo evitar pensar que si un movimiento que inicia con X principios, al poco tiempo reniega de esa misma X, es un signo de debilidad en cierta forma.

Está de más decirlo, pero muy buena entrada, me agrado bastante.

Sombrerudo dijo...

Hace poco estaba leyendo en El País a Patricio Aylwin (democristiano y opositor de salvador allende, primer presidente después de pinochet) y, entre muchas cosas, decia que uno de los mayores errores de Salvador Allende era no considerarlo a él y a su partido como futuros aliados. "si no estás con la revolución, estás en contra de la revolución".
Incluso dijo que Allende era un buen tipo, bien intencionado, pese a las diferencias politicas que tenían; y lamentaba la muerte de Allende (y de casi todos los comunistas) en la dictadura de Pinochet. Y en el ascenso de la extrema derecha, el pasó a ser opositor de Pinochet, por ser de derecha moderada y democratico.


Me parece que la situación viene a colación por el ambiente politico en que vivimos. Llevar las riendas del país como niños berrinchudos y el clásico "si no estás con la revolución, estás en contra de la revolución" es estúpido e irreal.

Es cierto, el PRI y el PAN son de derecha, pero el PAN (en lo que cabe) es democratico y (en lo que cabe) menos corrupto.
Lo que quiero decir es que, aunque no sea panista, creo que los panistas tienen derecho a existir, a ser mochos, a estar en contra del aborto, a emitir su opinion y representar a ese sector de la población que los elige. En cambio, el PRI sale sobrando, y no me parece que represente a nadie en lo absoluto (más que a su nomina clientelar, empresarios corruptos y narcotrafico).

Lo que une al PRD y el PAN (osea, no ser el PRI) debería de generar acuerdos que urgen al País.
Acuerdos que significan ceder de ambas partes, dialogar.

Mi sueño humedo político y más o menos viable, es que el PAN decline por el Peje y detenga a éste de practicas tan arcaicas como oponerse a la reforma energetica o abrir a Pemex a la inversión privada (manteniendo el 51% de propiedad para el estado y así tener soberania sobre el petroleo). Sin mencionar que No ganaría EPN.

Por cierto... Fox ganó por no ser el PRI, Calderon por no ser el Peje... EPN está ganando por no ser el PAN ni el Peje? ¿O ganará el Peje por no ser peña nieto?

Ego dijo...

Excelentísimo comentario, Sombrerudo. Ojalá todos lo lean.

Ribozyme dijo...

Maik: coincido casi completamente contigo. En lo único que difiero es en el asunto de la "democratización" de las televisoras. Primero, no les salió gratis el uso del espectro, obtienen una concesión y la infraestructura la pagan ellos; siguiendo con tu analogía del correo mexicano, es como si ellos hubieran construido las oficinas de correos, invertido en los sistemas de transporte, contratado a carteros y empleados postales y establecido las rutas de entrega. Definitivamente no es como si obtuvieran distribución gratis.

Segundo ¿Vamos a imponer qué contenido ve la gente? Yo DETESTO la bazofia que transmiten Teidiotiza y TV Hazcaca, pero la mayor parte de la población, no. En zonas donde se transmiten los canales 11 y 22 por televisión abierta ¿Crees tú que ellos son más vistos que el 2 y el 13? ¿O por qué es que el 11 y el 22 no están disponibles en TV abierta en la mayoría del país, si es que fueran la preferencia de la gente? Insisto ¿Vamos a imponer lo que la gente vea en la TV? Ya lo discutió González de Alba, comparándolo con la RTC de Margarita López Portillo. Yo lo comparo con los macuarros que ve uno sobre todo en provincia que andan con el estéreo del carro a todo lo que da, con las ventanas abiertas, con una música horrenda, porque "es imposible que a alguien no le guste algo tan maravilloso"...

Mariana dijo...

¡bravo, mike, bravo! ¡sensacional el artículo!

yo felicito a los chavos de la ibero por no dejarse ver la cara, aún si los medios los trataron peor que terroristas...no toda la juventud está perdida...

(tengo casi 20 años, por cierto)

por cierto, mira lo que encontré ayer en internet:

http://www.ajuaa.com/news/mexico/60806-Nio-verde-llama-ninis-movimiento-Yosoy132.html

[mira quién me viene a hablar de ninis, cabrón]

Ego dijo...

Ribozyme: gracias por la info sobre cómo está lo de la concesión. Sobre lo segundo: llevar a todo México esos canales de instituciones culturales sin fines de lucro no sería una imposición, sino darle a los mexicanos nuevas y mejores opciones. Creo que esas instituciones merecerían tener el acceso al espectro radioeléctrico más que Televisa y TVApesta. Igual y siempre la mayoría de la gente preferiría leer TVyNOtas, pero esa no es razón para no abrir bibliotecas y ponerles buenas lecturas a su alcance.

@Mariana: Gracias por tus comentarios. Sí, ya había visto lo del Niño Verde, ¡qué huevos! Aunque ahora dice que no lo dijo él.

Anónimo dijo...

a ver putitos, consulta Mitofsky mis huevos!!! aqui la verdadera encuesta, voten y difundan, que se esparsa como un chancro: http://twtpoll.com/1b15rz

Bruxcat dijo...

¡REVOLUCIÓN, IMBÉCILES, REVOLUCIÓN!

¡Ahem! ...Perdón por el exabrupto pero es que yo también estoy muy emocionado Ego, tanto así que me sentí impulsado a poner mi granito de arena en forma de e-book.

Me latería bastante tu opinión.
(Oh y me tomé el atrevimiento de poner en él un link a tu blog, espero no haya problema).

Ego dijo...

Yeah, Bruxcat! COmparto tu entusiasmo. Gracias por el enlace. Cuando mi esposa deje de piratear Game of Thrones, bajo tu e-book. ;)

Mr. Zeus dijo...

Muy buen post, creo que es tiempo del despertar de México. Es un hecho que la prensa vendida y los malos gobiernos han hecho un desastre de este país por mucho tiempo (no solo los últimos 12 años, sino casi 80). Si no hay una verdadera democratización del país habrá una revolución, pues la gente tarde o temprano se cansará.
La revolución puede ser buena o mala dependiendo el rumbo que tome pero en definitiva las cosas no pueden continuar así.Sólo por comenzar creo que es una obligación ciudadana ir a las urnas y expresarnos libremente, no pretendo que la gente concuerde con mis ideales políticos, sino que se informe, opine, compare sus ideas y vote responsablemente.

Bruxcat dijo...

Gracias, estaré esperando nerviosam... err... fumando mi pipa junto a la chimenea.

Ego dijo...

@Bruxcat! Había olvidado decirte! Me encantó tu relato. Deberías tratar de publicarlo como cuento. Gracias por la mención a mi humilde persona, me conmovió mucho :)

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