lunes, 25 de junio de 2012

Declive y caída de Televisa y el PRI: #YoSoy132




Por decenios Televisa ha dominado la cultura mediática en nuestro país, y aunque ciertamente hoy existe una mayor variedad de opciones a elegir en los diversos medios de comunicación existentes, la hegemonía de Televisa es incuestionable. Durante el régimen priista, Televisa fue aliada del gobierno, difundiendo sólo la información que convenía al partido en el poder, exaltando la figura del presidente en turno y enajenando a la población con sus contenidos de ínfima calidad. Jorge Volpi lo resume de esta manera en un artículo aparecido en El País:

El PRI siempre reconoció que para mantener su influencia necesitaba ejercer un estricto control sobre los medios y en especial sobre la televisión. De allí que durante años sólo permitiese la existencia de una cadena privada, Televisa, con la cual articuló una sólida alianza. Emilio Azcárraga Milmo, su arrogante propietario, nunca dudó en presentarse como fiel soldado del PRI. Y, cuando Carlos Salinas de Gortari por fin se decidió a vender la somnolienta televisión estatal, se cuidó de hacerlo a otro empresario afín, Ricardo Salinas Pliego, el cual recibió un jugoso préstamo del propio hermano del presidente para articular la compra de TV Azteca.

Aunque el triunfo del PAN en el 2000 se hizo en contra la voluntad de las televisoras, Vicente Fox no tardó en aquilatar las ventajas de pactar con ellas con un objetivo descarado: impedir la llegada al poder de López Obrador. En buena medida, el triunfo de Calderón, por un porcentaje ínfimo de votos, se debió a la grotesca campaña televisiva que durante semanas presentó al candidato de la izquierda como un “peligro para México” o un remedo de Hugo Chávez. Éste no se cansó de denunciar esta guerra sucia pero, en medio de su deriva radical contra las instituciones, su ataque fue visto sólo como otra muestra de despecho.

Como el PRI hasta el año 2000, Televisa parecía una entidad omnipotente cuyo reinado nunca tendría un final. Pero algo ha sucedido en las últimas semanas: el Movimiento Yo Soy 132 no sólo rompió con el mito de la inevitabilidad del triunfo de Enrique Peña Nieto en las próximas elecciones, sino que hizo que miles de mexicanos se reconocieran unos a otros: cuando muchos sentíamos una inmensa desesperanza, pensando que Televisa y el PRI tenían en la palma de la mano al país, y que éramos sólo unos cuantos locos quienes se daban cuenta de esta situación y se indignaban por ella, de pronto 131 valientes jóvenes de la Universidad Iberoamericana nos hicieron ver que no era así, que éramos muchos, más de 132 y que teníamos el poder de hacernos escuchar.



Mucho se puede criticar del Movimiento Yo Soy 132: la falta de organización y de planes concretos, la gran diversidad y heterogeneidad que existe dentro del movimiento y que lo hace fácil blanco de descalificaciones, intentos de manipulación y demás... Pero lo cierto es que algo ha cambiado desde que inició el movimiento. Y es que aún si Peña Nieto gana las elecciones este 1 de julio (lo cual es muy probable), al PRI le va a tocar un país diferente al que está acostumbrado a gobernar. Ahora existe un amplio sector de la sociedad que no cree en Televisa ni en sus manipulaciones; gente que busca, comparte y genera contenidos diferentes o incluso contrarios a lo que esta televisora, y su contraparte aún más chafa, TV Azteca, han venido haciéndonos tragar por ya demasiados años.

Como dije en la entrega final de una serie titulada World Wide Webolution sobre las posibilidades de Internet para construir una sociedad del conocimiento, en Internet importa menos el poder político y económico que tengas, sino la calidad de las ideas y la habilidad para expresarlas. Si antes nos teníamos que tragar el contenido de Televisa (o apagar la tele, claro), ahora podemos compartir información y hasta generarla de una manera que nos estaba vedada hasta hace algunos años. Por lo general, las personas que aprovechan Internet están mejor informadas que quienes sólo ven televisión. No es de extrañarnos por ello que en Internet, tal como se puede apreciar en el contenido que se comparte en las redes sociales (en especial en Twitter, pero también en la blogósfera), el repudio a Televisa, al PRI y al engendro de su amor, Enrique Peña Nieto, sea tan contundente.

Véase cualquier Trending Topic nacional: los partidarios de EPN insisten con ahínco en crear hashtags a favor de su candidato, que casi de inmediato se convierten en burla por parte de una mayoría tuitera que desprecia al PRI y lo que significa. Igualmente, Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga son blanco constante de los tuiteros mexicanos, que ya están hasta la madre de mediocridad de mediática.


En las redes sociales la cantidad de información sobre los actos criminales, ilegales (o, en el mejor de los casos, moralmente cuestionables) de políticos y allegados del PRI es impresionante. Dicha información jamás habría podido circular libremente ni quedar al alcance de tanta gente en los tiempos de la represión priista. Desde luego que también se pisan las colas de otros partidos y sus candidatos, y eso está muy bien, porque ellos tienen que estar conscientes de que ahora viven en un país con una ciudadanía que los observa muy de cerca y que más vale que cuiden sus acciones. Aún así, la cola del PRI es mucho más larga que cualquier otra.




Pero sólo una pequeña parte de los mexicanos está en Internet y de los que están, muchos, quizá la mayoría, lo utilizan para frivolidades intrascendentes. La mayor parte de los mexicanos siguen enterándose y formándose opiniones a partir de lo que ven en la televisión dominada por el duopolio televisivo (y las televisoras locales por lo general están aliadas con una u otra, con el gobierno local o simplemente son basura, así que en muchos casos realmente no cuentan).

Es como si existieran dos Méxicos: el de las redes sociales, más informado y consciente, con acceso a muchísimo conocimiento, al que tratan de darle un buen provecho. Éste es el México que repudia a Televisa y al PRI por lo que representan, por el poder que son capaces de acumular y utilizar. El otro México es el de siempre: el de las telenovelas, el de La Rosa de Guadalupe, el de los que venden su voto por una despensa. Ése es el México que podría darle al PRI la mayoría de votos en la próxima semana.

(OJO: no digo que todos fuera de las redes sociales sean unos inconscientes, por el contrario, hay grupos que han luchado contra el autoritarismo, la corrupción y la injusticia social desde hace muchos años, desde mucho antes de que existiera Internet; este medio sólo ha hecho que la información llegue a muchas más personas, y que así éstas puedan hacerse de una conciencia).



Pero aunque gane el caudillo de Televisa, el PRI se topará ahora en que ya no existe solamente el segundo México, sino también el otro, el que camina, con pasos torpes e indecisos, hacia una sociedad del conocimiento y que anhela democracia verdadera. El PRI y Televisa tendrán que  tratar de gobernar un país en el que miles de personas ya no les creen, personas que pueden usar los nuevos medios de comunicación a su alcance para vigilar, criticar y denunciar a los poderes fácticos, así como difundir ideas y organizarse para combatir la corrupción y pugnar por que la democracia regrese a manos de la ciudadanía, y no se quede en las de partidos o corporaciones.


Cierto, con el regreso del PRI al poder la tarea de democratizar al país sería titánica y hasta dolorosa, pero el intentar volver al estado de cosas de la presidencia imperial, el corporativismo omnímodo y la represión absoluta sería igualmente desgastante y doloroso para el PRI. Sin mencionar que el PRI tendrá que gobernar en contra de un súper equipo de hackers internacionales que ya les bajaron información comprometedora con los CopeteLeaks

Hoy por hoy, Televisa y el PRI están desprestigiados, no sólo entre los mexicanos informados y pensantes, sino a nivel internacional. El prestigioso diario británico The Guardian confirmó la existencia de una alianza entre Televisa y el PRI, información que después fue respaldada por cables de WikiLeaks, y más tarde se confirmó la existencia de equipos especializados en desprestigiar a los competidores de Peña. Entre lo más reciente, se encuentran los millones que Peña Nieto pagó a periodistas de Televisa por entrevistas y reportajes. El mundo ya sabe que hay un pacto deshonesto entre televisora y partido. Sólo los mexicanos parecen no haberse dado cuenta, mientras ambas instituciones siguen insistiendo en defender sus chanchullos con falacias lógicas por demás burdas



Mientras tanto, el 132 sigue. La izquierda partidista ha intentado manipularlo y tanto el PRI como Televisa han intentado desprestigiarlo. No ha sido fácil, pero el movimiento sigue en pie, y aunque ciertamente no ha traído la revolución ni la nueva era, ni la utopía (ni lo hará), ha logrado avances para promover la participación ciudadana y fortalecer la democracia nacional. El más reciente fue el debate  #YoSoy132, mucho mejor que los del IFE, pues ahora los candidatos (excepto Peña Nieto, claro está) tuvieron que responder a preguntas directas hechas por estudiantes sobre temas específicos y casi no tuvieron la oportunidad de dedicarse a dar mensajes vacíos o ataques de dimes y diretes. No sólo el debate estuvo mejor organizado, sino que la actuación de los candidatos fue mucho mejor que en los dos debates anteriores. Se trata de un ejercicio inédito de participación ciudadana que no se puede menospreciar:




Los ataques contra el #YoSoy132 son duros y constantes. Es natural: lo mismo hicieron Televisa y el PRI con respecto al Movimiento de 1968, difundiendo versiones de que estaba manipulado por la Unión Soviética o por la CIA, dependiendo de lo que pudiera convencer al oyente de que el movimiento era perverso. Ahora, a cada rato salen "dirigentes" o "disidentes" del #YoSoy132 con algún escandalillo. Sin embargo, no tarda en hallarse (y de forma conclusiva, sin supuestos conspiranoicos) los enlaces entre esos escándalos y gente relacionada con el PRI, ya sea de forma directa, o indirecta a través de las muchas cabezas que tiene esta hidra. Para un grupo que ha se ha mantenido en el poder gracias a la desinformación y el secretismo, le será en extremo difícil operar en la Era de la Información.

Pero el difundir información en Internet no es suficiente cuando tantos mexicanos viven fuera de este medio. Por ello, activistas de la Primavera Árabe que enviaron sus buenos deseos y consejos a los mexicanos del #YoSoy132 hacen énfasis en lo siguiente:

Aquellos que se paran al frente, los que dan la cara, son el verdadero motor de la revolución. Facebook y Twitter son elementos de gran utilidad, pero no inventaron el arrojo y la valentía de las masas. Salen a diario a pesar de las balas, los misiles, los tanques, los francotiradores. Lo hacen a sabiendas de que muchos no volverán a casa. Aunque las redes sociales han permitido la movilización de enormes masas, al final de cuentas es la valentía y determinación de la gente la que hará posible la caída del régimen. Me gustaría dar un consejo a los jóvenes mexicanos: No crean que ganarán rápido, los cambios verdaderos toman mucho tiempo.

Y si a ello añadimos este reportaje del New York Times, veremos que el Movimiento Yo Soy 132 se ha convertido en algo que llama la atención internacional, y que es algo que no puede ignorarse. Como en el caso de la Primavera Árabe, Occupy Wall Street y el 15-M español, no se puede esperar que este movimiento traiga cambios espectaculares ni inmediatos. Si algo he aprendido del estudio de la historia es que los cambios sociales cuestan mucho esfuerzo y que sus alcances se empiezan a apreciar hasta tiempo después.




Por lo pronto, el duro golpe que el #YoSoy132 le ha propinado a Televisa y al PRI seguramente tendrá consecuencias a largo plazo (ya ahora muchos analistas coinciden en que por lo menos el PRI no se llevará el carro completo estas elecciones), y esas consecuencias serán positivas si los participantes de este movimiento siguen organizándose, planeando y luchando sin perder su ímpetu, la claridad de mente, así como las ganas de seguir creciendo, aprendiendo e informándose, mantenerse abiertos a las críticas (y la autocrítica) y a las sugerencias, para superar los obstáculos que se encontrarán en el camino, muchos de los cuales seguro vendrán del mismo movimiento, en especial de la falta de experiencia de quienes lo componen.

5 comentarios:

Nothingman dijo...

Me da gusto que por fin se esté haciendo algo, pero la verdad es que el movimiento ya se quebró en células a nivel estatal y depende del estado está infiltrado o no por X o Y partido.

En mi ciudad, el partido ya está siendo dirigido casi abiertamente, por el PRD... No sé si eso le haga bien, la verdad no lo creo.

Enrique Arias Valencia dijo...

Y suerte para ustedes, caballeros del nuevo voto.

B dijo...

Si algo es seguro es que el movimiento Yo soy 132 ya ha logrado mejoras para el país.

Como poner el tema de los pésimos y duopólicos medios de comunicaciòn masiva a discusión.

Igual; el debate organizado por los ciudadanos, yo creo, llegó para quedarse.Después del debate 132 es difícil imaginarse otras elecciones sin algo parecido.

Y creo que es importante lo que dice Nothingman sobre que en su ciudad (no se cual sea) el movimiento ya se quebró. Un punto importante para que el movimiento perdure después de las elecciones y pueda seguir luchando por una democracia, es la descentralización. Que para ser sincera, yo no se como se puede lograr.

Enrique Arias Valencia dijo...

Habéis luchado contra la homeostasis y habéis perdido.

¡Salud y muy muy inquieta alegría!

Sex Shop dijo...

Muy buenoooo!!!!!

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