sábado, 16 de junio de 2012

#YoSoy132: Logros, críticas y pendientes

¿Para qué sirve todo esto?



En la entrada anterior les hablé de la primera explosión del Movimiento Yo Soy 132, y también respondí a algunas dudas y críticas comunes. Ahora, después de ese primer impulso entusiasta y emotivo, el Movimiento torna hacia acciones más específicas y mejor planeadas. Las manifestaciones continúan, no porque pensemos que se va a cambiar el mundo sólo marchando, sino porque es importante llamar la atención y hacer patente que el movimiento persiste. Sin embargo, ahora se tiende más a la organización de encuentros y asambleas para definir objetivos a corto y largo plazo, establecer con claridad las posturas y adoptar estrategias y cursos de acción a seguir.

En la Ciudad de México, una Asamblea Yo Soy 132 se llevó a cabo en nuestra máxima casa de estudios, la UNAM. En ella se decidieron varios puntos que definen al movimiento, y que van desde sus planes para vigilar el proceso electoral hasta sus posturas en cuanto al modelo macroeconómico neoliberal. Algunos analistas han señalado que el Movimiento está tratando de abarcar mucho y que eso provocará que sólo pueda apretar un poco, y debo decir que estoy de acuerdo. Pero si, como hasta ahora, no pierde de vista lo urgente e inmediato, no hay problema con que empiecen a contemplar otros objetivos a largo plazo.

Eso sí, me remito a las enseñanzas de James Lawson, el activista por los derechos civiles que colaboró con Martin Luther King: tener en cuenta objetivos específicos y las acciones necesarias para alcanzarlos. No se puede "abolir el racismo" con una sola serie de marchas y plantones, pero sí se pueden alcanzar objetivos más inmediatos como "presionar a los negocios del centro de la ciudad para que no sigan discriminando a las personas de raza negra". De la misma manera, no se va a "eliminar la corrupción" ni a "democratizar los medios" ni a "abolir el neoliberalismo" con un solo movimiento. Pero sí se pueden establecer redes de participación ciudadana para distribuir información sobre el voto responsable y organizar a voluntarios para que observen el proceso electoral a fin de evitar el fraude y la compra de votos en la medida de lo posible.

De hecho, a pesar de las críticas acerca de que el Movimiento Yo Soy 132 no serviría para nada, hay por lo menos tres objetivos importantes que han logrado, y que ciertamente contribuyen a fomentar la participación ciudadana en la política, lo que es vital para la democracia:

1.- Muchos voluntarios del movimiento se han ofrecido para participar como observadores ciudadanos en las casillas, principalmente en las ciudades, pero también en los pueblos.

2.- Se logró que se televisara en cadena nacional el segundo debate presidencial. Sin importar la calidad del discurso de los candidatos, todos los mexicanos tienen el derecho (y el deber cívico) de estar enterados de lo que dicen estos señores (y señora).

3.- Se logró organizar un tercer debate, el cual será transmitido por las redes sociales este martes que viene. Además, cualquier ciudadano podrá enviar sus preguntas para los candidatos. Por primera vez, se realiza un debate por iniciativa ciudadana, no organizado por el IFE ni constreñido por las televisoras.



No se trata de acciones espectaculares, pero es más de lo que los cínicos quisieron concederle a la capacidad del movimiento. No menos importante: al igual que el movimiento de los Indignados en España y el de Occupy en Estados Unidos, si algo han logrado ha sido poner sobre la mesa de debate algunos temas que ya se daban por sentado. El surgimiento del 132 ha generado entusiasmo y repudio, pero estos temas se están discutiendo, la gente comienza a tener interés por informarse al respecto (aunque las campañas de desprestigio influyen en el rechazo automático y desinformado de muchas personas hacia el movimiento). El Ágora está funcionando de nuevo, amigos.

Para reflexionar, los dejo con uno de los varios mensajes que miembros y simpatizantes del #132 han difundido por la red:





El 132 en Mérida


He participado en una marcha y en dos asambleas del 132 en Mérida y debo decir que ha sido una muy buena experiencia. Estar ahí con otros jóvenes (y no tan jóvenes), expresando nuestras opiniones, dando muestras de apoyo, compartiendo nuestras inquietudes, ha sido algo verdaderamente inspirador. "Reconocimos nuestros rostros" como dice la canción de Sabina. 

Creo que en la marcha lo que más nos movía era entusiasmo espontáneo, es decir, nuestros motivos eran más de índole emocional que otra cosa. En las asambleas nos encontré más serenos, más centrados, con la mente más en claro sobre lo que queremos y cómo lo queremos lograr. No ha sido fácil. Para muchos de nosotros, esta experiencia es totalmente nueva, y es complicado organizarse cuando no existen líderes ni jerarquías.


En la primera asamblea (o más bien, pre-asamblea, que se dio el miércoles 6 de junio, y en la que se decidieron los puntos sobre los que se trabajarían en la asamblea real) aún cometíamos errores de novato: participábamos sin orden, caíamos en rodeos y reiteraciones, los mismos asuntos se discutían una y otra vez. Llegar a acuerdos y tomar decisiones tomaba un tiempo tan largo hasta lo ridículo. Pero eso sí: debo decir que la mayoría de los presentes demostró mucha lucidez para expresarse y mucha civilidad a la hora de debatir.

En la asamblea formal (llevada a cabo el domingo 10 de junio), ya habíamos refinado nuestra forma de participar y todo sucedió con mayor orden, nos dividimos en mesas de trabajo y fue más fácil y terso llegar a la toma de decisiones. Creo que aprendemos rápido y que llegaremos a hacer de estas reuniones algo más funcional y efectivo. Ambas asambleas, por cierto, se dieron en plazas públicas de esta ciudad. Es el Ágora, señores.

En la primera se empezó por discutir si el Movimiento 132 en Yucatán debía suscribir todos los puntos del manifiesto acordado en la Asamblea de la UNAM. Yo opiné que, si bien de la unión nace la fuerza, esa unión no debería nacer de eliminar las diferencias sino de dialogar desde las diferencias. Dije que no nos debería dar miedo ser diferentes y votar en algunos puntos de forma distinta a como se había hecho en el DF, teniendo en cuenta la particularidades de nuestro estado. No deberíamos temer ser el Movimiento #YoSoy132 Yucatán, coordinado con el de la Ciudad de México, pero autónomo. La idea es que el movimiento se fortalezca a partir de la unión de las células en diferentes lugares del país, y no a partir de una dirigencia central que se extienda hacia la periferia.


Después esa preasamblea se dividió en dos grupos: uno de ellos se encargaría de organizar las brigadas de trabajo (en especial, la de distribuir información), mientras que el otro votaría los temas que se tratarían en la asamblea verdadera. Además, estaba ahí un módulo del IFE en el que cualquier ciudadano podía registrarse para ser observador de casilla, lo cual hicieron muchos asistentes a la asamblea, en congruencia con los objetivos del movimiento, que ahora son principalmente fomentar la participación ciudadana y democratizar al país.

En la segunda asamblea se definieron varios puntos importantes. Se votó, entre otras cosas, que el movimiento sería apartidista y neutral frente a los candidatos presidenciales (a diferencia de la Asamblea de la UNAM, donde se el movimiento se definió francamente anti-EPN), que es un movimiento horizontal sin líderes ni dirigencias, y que es un movimiento que llegó para quedarse y que continuará sus acciones en pro de la democratización de la sociedad incluso después de las elecciones. En este sentido, el movimiento en Yucatán es más modesto que el del centro del país, pues abarca menos temas (también éramos muchas menos personas).

Yo antes me había manifestado a favor de que el movimiento se definiera anti Peña Nieto, pero me comprometí a respetar lo que se decidiera en la asamblea. Eso es importante para que el movimiento funcione: respetar los acuerdos a los que se llega y no volver a traer a colación asuntos que ya se han decidido. Eso no quiere decir que cada uno de nosotros no pueda apoyar otras causas en otros momentos de su vida. Es decir, cualquiera puede llevar a cabo acciones pro-AMLO o anti-EPN o a favor de la legalización de la mota o lo que quiera, pero no en nombre del #YoSoy132 ni durante sus eventos. Además, entiendo que es mejor la neutralidad como estrategia en un estado tan mayoritariamente priista.


Mis razones para apoyar que el movimiento se definiera anti-EPN son las siguientes: 

1) El movimiento está en contra de que los medios de comunicación impongan a un candidato. Pero sabemos que dicho candidato no sería otro sino Peña, y que esa imposición ya está hecha, toda vez que Televisa lleva, por lo menos desde 2009, inflando la figura del abanderado priista y construyendo el mito de la inevitabilidad de su triunfo (comprobado por The Guardian y WikiLeaks). Es decir, aunque lográramos que a partir del día siguiente Televisa fuera totalmente imparcial y objetiva en su cobertura de los hechos preelectorales, el daño ya estaba hecho, y para contrarrestarlo sería necesario difundir información sobre el peligro que representan Peña Nieto y su alianza con Televisa.

2) Es ingenuo pensar que el PRI es sólo otro partido político compitiendo democráticamente para ganar las elecciones. Como decía en mi entrada sobre nuestras estúpidas opciones de voto, el PRI no nació como un partido político guiado por una ideología que quisiera conquistar el poder para emprender tales o cuales acciones. El PRI nació como un instrumento de los que ya estaban en el poder para así controlar a los diferentes sectores de la sociedad a través de una monstruosa estructura corporativista omnipresente. Las evidencias que circulan en la red sobre la compra y coacción de votos por parte del PRI y su misma coalición con Televisa demuestran que esa estructura sigue vigente. El PRI es una institución antidemocrática y como tal no tiene cabida en un Estado democrático.

Pero bueno, el Movimiento #YoSoy132 en Yucatán se definió neutral en ese aspecto y yo estoy de acuerdo.


La asamblea se dividió en mesas de trabajo para tratar distintos temas. En realidad las "mesas" eran en sentido figurado, porque lo que hicimos fue dividirnos en grupos que se acomodaron en diferentes lugares de la Plaza Grande de esta ciudad. Hubo mesas para definir los objetivos a largo plazo (después del proceso electoral), para tratar lo de la democratización de los medios (éste sigue siendo un punto muy espinoso y confuso) y para definir nuestras acciones durante y hasta el proceso electoral. Yo me uní a esta última mesa.

Fue una experiencia sumamente agradable. Estar sentado en el pasto, bajo los árboles, en círculo con otros jóvenes (más jóvenes que yo, en su mayoría), y escuchándolos hablar, opinar, decir en qué podían colaborar y en qué ya estaban participando. La verdad es que yo tenía muy poco que aportar y sí mucho que aprender de todo lo que allí se decía. Se acordó que era vital difundir información para que la gente, sobre todo la de los pueblos, estuviera consciente de cómo votar para que sea efectivo (y evitar anulaciones involuntarias) y de cómo burlar la compra de votos, entre otras. 

También se acordó que era importante contrarrestar la campaña de desprestigio que se ha montado contra el movimiento; que los voluntarios fueran a presentarse y a explicar "mire señora, se dicen muchas cosas de nosotros que no son ciertas, nosotros somos muchachos comunes y corrientes y nuestros objetivos son...". Asimismo, había que evitar caer en la actitud condescendiente de "Saludos, campesinos ignorantes, vengo a civilizarlos", y estar abiertos a lo que las personas tuvieran que decir para aprender de ellas. Finalmente, había que usar todos los canales a nuestro alcance (impresos, Internet, de boca en boca, etc.) y las habilidades de cada quien (diseño, redacción, facilidad de palabra) para difundir esta información.

Así que, como ven, el #132 no es sólo un montón de porros bloqueando avenidas y repitiendo consignas trilladas. Hay acciones en concreto que se están llevando a cabo y aunque no vayan a traer la utopía en una semana, yo confío que redundarán en beneficio de nuestra joven democracia.

Las campañas de desprestigio

Casi desde que apareció el Movimiento 132, éste ha sido objeto de críticas, algunas de ellas muy acertadas, que como movimiento debemos tomar en muy en cuenta si queremos mejorar para lograr resultados reales. Entre ellas, destacan la de Luis González de Alba y Guillermo Sheridan, ambos de la generación del 68, y que tienen mucho que decirnos.

Otras críticas son guiadas por la ideología pura, y se avientan contra el movimiento sin conocerlo, asumiendo cosas que no son ciertas, y opinando sólo a partir de posturas por demás predecibles. Finalmente están las campañas de cínico desprestigio contra el movimiento, que utilizan argumentos falaces y mentiras. Algunas de ellas tratan de "demostrar" que el movimiento está siendo manipulado por AMLO o por personas allegadas a él. 



En mi entrada anterior ya había hablado de esto, así que ahora sólo añadiré que aunque el mismo Satán hubiera sido el fundador del movimiento no podría manipular a nadie. Cuando todas las decisiones (sobre la postura del movimiento, sobre las acciones a emprender, etc.) se toman mediante el voto en asambleas, no hay forma en que nadie pueda "manipularnos". Nadie nos dice qué hacer ni decide por nosotros. Cada uno de nosotros vota por lo que se va a llevar a cabo, y a menos que el Peje haya desarrollado una técnica para controlar la mente de cada uno e incitarlo a votar de cierta manera, tal manipulación es sólo un invento de quienes quieren desprestigiarnos.

Otro de esos "argumentos" es aquel famoso "¡mejor pónganse a trabajar!". Como ya había respondido en esta nota:  

Si se sube al FB la foto de alguien en un antro, o en una fiesta, o en una parrillada con sus amigos, o simplemente viendo el futbol por la TV, nadie le dice "¡mejor que se ponga a trabajar!". Es decir, nadie asume que porque la persona de la foto pasó unas horas de su vida en el antro, o en la fiesta, o en la parrillada o viendo la tele es un irresponsable que no atiende a sus deberes laborales, o un vagales sin oficio ni beneficio ni nada mejor que hacer. Pero si suben la foto de su seguro servidor a las redes sociales en una marcha, el ataque se da enseguida: "¡mejor que se ponga a trabajar!".

En la misma línea, hay quienes dicen que es mejor que cada quien se porte como un ciudadano decente: en vez de ser 132, hay que ser UNO que respeta las leyes y se porta como gente decente. Éste es un caso de falacia argumental conocido como "falsa oposición", en que se presentan dos opciones como si fueran mutuamente excluyentes. Piensen ¿quién les dijo que uno no puede estar en el Movimiento Yo Soy 132, empeñándose en acciones colectivas para impulsar la democratización del país, Y ADEMÁS ser una persona honesta y decente en su trato individual con los demás? ¿Qué les hace pensar que una cosa excluye a la otra? Pero vieran ustedes cómo estos "argumentos" convencen a muchos despistados.



Se trata de la insistencia del viejo argumento de que "Cada quien ve por sí mismo. Si quieres mejorar al país, enfócate en cumplir con tu trabajo y seguir las reglas. La acción individual es lo que cuenta". Pero eso de buscar cada quien su beneficio, esa cultura individualista ha sido parte de lo que nos tiene jodidos como sociedad y humanidad. Las acciones colectivas tienen una gran fuerza para cambiar el rumbo de la historia. Por eso hay quienes le temen, quienes insisten en que no hay que llevar a cabo acciones colectivas, sino sólo individuales. "Quédate en tu casa,  haz lo tuyo". A esto sólo puedo responder con una frase de Aristóteles:



Finalmente, se acusa al movimiento de ser intolerante y esparcir el odio. Una desafortunada pancarta escrita por algún idiota leía "¿Dónde estás, Mario Aburto, cuando el país en verdad te necesita?", es decir, pidiendo públicamente que alguien matara a Peña Nieto. Esta pancarta, de un solo individuo, ha sido explotada por los enemigos del movimiento para presentarnos a todos como poco menos que fanáticos homicidas. Pero eso fue sólo un pendejo que hizo una pendejada. Como dije en la entrada anterior, no hay forma de impedir que cualquier persona se una a las marchas, y por eso nunca faltarán los grupúsculos tratando de jalar agua para su molino o imbéciles como el que hizo esa pancarta. Pero no hay que juzgar a todo el movimiento por gente así.

Además, no deja de ser irónico que sean los defensores del PRI quienes acusan al movimiento de ser intolerante y esparcir el odio. Toda persona decente debería odiar la tiranía y ser intolerante con la corrupción, y eso no significa que se odie a tales o cuales personas o se incite a la violencia contra ellas. Pero hay quienes confunden crítica con intolerancia, indignación con odio y que creen que ser pacíficos implica ser pasivos. En fin, personas que quieren una sociedad domesticada en donde no se alce la voz, ni siquiera para condenar a un político y a un partido que tienen muchísimo de condenable.




La mayoría de los miembros de una comunidad siempre serán relativamente conservadores. Ciertamente, si la mayoría siempre aceptara de buenas a primeras y sin resistencia cualquier idea nueva, cualquier cambio en las normas o costumbres, no se podría constituir como sociedad. Es por eso que los reformistas tienen que trabajar muy duro para ir cambiando poco a poco los modelos establecidos. Siempre se enfrentarán a quienes prefieren la tranquilidad de seguir con lo ya conocido, que un cambio del cual no puedan estar seguros que sea para bien. Pero no hay que perder el entusiasmo: se puede tardar toda una vida, y los resultados pueden no ser espectaculares, pero tarde o temprano se llegan a apreciar.

5 comentarios:

Nothingman dijo...

El punto que me parece más importante en este momento es definir el movimiento como células coordinadas, así va a ser más difícil de desmantelar. No tienen porque ser réplicas exactas del movimiento del la Cd. de México ni nada parecido.

Conozco gente que está metida de lleno en el movimiento en mi ciudad (Ags), pero lo que es verdad es que ahí mismo, quienes envían los comunicados de prensa y los que dan la cara por el movimiento son las personas del PRD de toda la vida, le han estado restando credibilidad desde que hicieron la primera marcha.

No me considero ajeno al movimiento, pero en lo personal no quisiera verme en un enfrentamiento con la policía ni agentes para-policiales/militares durante una manifestación pacífica.

Pablo Cabañas dijo...

El Movimiento #YoSoy132 ha logrado concientizar a la gente sobre los problemas que hemos tenido en nuestro país, claro, no han sido los primeros pero es de reconocer que las cosas hayan cambiado de perspectiva desde aquel 11 de Mayo pasado en la Ibero, y ojalá que sean para bien...

He leído críticas sobre dicho movimiento, algunas son muy curiosas como para ponerse a pensar, pero otras (quizás la mayoría) son de un ejemplo de falacias repetidas absurdamente, por ejemplo, que al ser "anti-EPN" (es decir, considerando sólo el grupo de la Ibero) es a fuerzas "proAMLO", y me digo ¿qué no al ser antiEPN no sólo hay pejistas, sino también panistas, proQuadri, anulistas, abstencionistas, conservadores, liberales, etc.?

Sobre la forma de organización, de que los grupos de cada lugar se mantengan independientes me parece estupendo, que el movimiento (y espero que siga así) se mantenga horizontal y plural.

Por cierto, hablando de que el Movimiento provoca "odio" e "intolerancia", les dejo este Museo de falacias, verdades a medias, defensas Chewaccas, contradicciones y otras cosas, que un priísta dejó en la página del FB del Movimiento en mi ciudad: https://www.facebook.com/events/430929043595778/permalink/435187126503303/

Un abrazo!!

Sir David von Templo dijo...

Con tu permiso... Compartiré esto en mi muro del Face...

Saludos...

Anónimo dijo...

Muy buena entrada don Ego, añadiría a la parte de los progresistas esa frase de Planck con respecto a su muy progresista teoría cuántica que ni él mismo creía! XD... "El éxito de una nueva idea no se basa en los hechos que la sustenten, sino en el fallecimiento de la teoría anterior porque sus seguidores envejecen y mueren..."

hugo charles dijo...

Me parece excelente como se desarrolla el movimiento de aquel lado, en mty si tuvimos varios asuntos que se alargaron en discusión pero hemos solucionado la mayoría teniendo metas en común. Sigamos siendo células independientes, así damos mayor pluralidad ademas cada ciudad o estado tiene problemáticas diferentes.

Saludos.

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