domingo, 22 de julio de 2012

Cuando atacan los animales



Introducción


Resulta que entre mis muchos placeres culpables está el de aquellas películas que tratan de animales que matan personas. No es que las coleccione ni me erija como experto en el tema, pero si es tarde por la noche, estoy aburrido y de casualidad en SyFy están pasando una película de un tiburón que se metió a un río o un cocodrilo que se salió al mar para comer gente, probablemente la vea y la disfrute mucho. No sé, es uno de esos malos gustos que uno no puede evitar. Me inició cuando era niño, en que no me perdía ninguna película de animales asesinos que pasaran entre la Trilogía de Canal 5. Incluso, cuando estaba en primaria, escribí una historia sobre un ejército de cocodrilos que invadían Cancún.

Es por eso que se me ocurrió la idea de hacer un Top de las mejores películas de animales asesinos.  Pero me topé con dos obstáculos. El primero es que, revisando la filmografía me di cuenta de que, exceptuando los títulos que pondré más adelante, todas estas películas son basura. El segundo es que me puse a pensar en una serie de asuntos que resultaron más interesantes que el ciclo de animales asesinos en sí.

Empecé a reflexionar acerca de nuestra relación con los animales, la naturaleza y el significado simbólico que pueden tener los depredadores para nuestras culturas. En específico me puse a pensar: ¿Por qué seguimos haciendo películas sobre animales asesinos? ¿Por qué, en un mundo en el que hace mucho que los depredadores dejaron de ser un peligro para nosotros, se siguen haciendo películas en las que los animales son los malos? ¿Por qué querer hacernos tener miedo a los pobres animalitos cuando deberíamos tenerles compasión y luchar por protegerlos? Todas estas preguntas surgieron en mi mente y así decidí que la mejor forma de abordar este sería empezar por darle orden a todos estos pensamientos.

Primera parte: Una reflexión rebuscada



¿Por qué se siguen haciendo estas películas de animales asesinos? Debe haber algo en ellas que apele a nuestros temores, o de lo contrario no se seguirían viendo ni produciendo. Aquí la respuesta me pareció bastante clara: seguimos teniéndole miedo a los animales. Claro, desde hace ya muchas generaciones que una gran parte de la raza humana vive en ciudades (y pronto más de la mitad lo hará), donde el peligro de ser atacados por un depredador no nos quita el sueño. Es más, no sólo no tendríamos que temer a lobos, tigres, leones, osos, tiburones y demás, sino que estas nobles criaturas tienen muchas razones para temernos a nosotros, pues los cazamos por diversos motivos y destruimos sus hábitats hasta el punto de que casi los hemos llevado a la extinción.

La relación de poder entre los humanos y los animales ha cambiado, y como ahora se nos presentan como criaturas vulnerables a nuestros caprichos, adoptamos como parte de la ética de hombres y mujeres contemporáneos el reconocimiento del derecho de nuestros hermanos animales a tener una vida digna. Pero no siempre fue así, y si bien nuestra relación con ellos ha cambiado, nuestra naturaleza no.

En una ocasión, mis pasos me llevaron hasta el Museo de Historia Natural de Berlín, el cual contiene una magnífica sala con esqueletos de dinosaurio (nerdgasmo total) y una igualmente magnífica sala con animales disecados. Claro que ahora no está bien visto tener animales disecados, pero en el siglo XIX era la única forma (aparte de los zoológicos) en la que los habitantes del Viejo Continente podía conocer la fauna silvestre de otras latitudes. 

En fin, era tarde, cerca la hora de cerrar, y estaba casi completamente solo en dicha sala. Entré por un pasillo, en el cual habría animales montados en recreaciones de sus hábitats naturales. De pronto me quedé paralizado: frente a mí cuatro grandes lobos disecados en lo que simulaba ser un ambiente de tundra, me miraban con furia y enseñaban los dientes listos para saltar sobre mí. Desde luego que en ningún momento olvidé que se trataba de animales disecados, pero no pude evitar que un miedo primario, instintivo se apoderara de mí. Sentí que la sangre abandonó mi rostro y los escalofríos recorrieron mi espalda. La expresión de esos animales, el reconocimiento de que si estuvieran vivos podrían destrozarme en un instante, me llevó casi al pánico. Con trabajo, me alejé lentamente de ese pasillo.

Durante cientos de miles de años los seres humanos y sus predecesores homínidos fueron depredados por otros animales. En muchos sentidos, seguimos siendo un montón de monitos asustados. Estamos "programados" para temer a los depredadores; reaccionamos ante la presencia de colmillos puntiagudos y garras afiladas (de ahí que la constante hasta en los monstruos más fantásticos sean estos dos elementos). Observen las expresiones de los animales de la primera imagen: las sabemos reconocer como una amenaza, aunque nunca nos hayamos topado con uno en la vida real. No importa cuán hermosos nos parezcan los tigres de Siberia, ni cuánto queramos protegerlos de la extinción: si nos topáramos con uno mientras paseamos por el parque, nos zurraremos de miedo.


¿A cuál de estos dos pequeñines preferirías acariciar?



Hoy en día tenemos la posición de poder frente a los animales del mundo, pero no siempre fue así. Durante milenios, los depredadores tuvieron la ventaja. Durante otros muchos siglos, estuvimos en una posición de más o menos igualdad. Así que, por la mayor parte de nuestra existencia como seres humanos, el ser muerto o devorado por otros animales era un peligro muy latente. De ahí que hubiésemos desarrollado temor y respeto hacia ellos. 

Muchas civilizaciones deificaron al depredador principal de la región que habitaran. La Bestia, que representa el poder depredador de la naturaleza, sea una figura presente en prácticamente todas las culturas. Muchas historias míticas (como las de Hércules, Thor, etcétera), incluyen la lucha entre el héroe y alguna bestia (el León de Nemea, el Lobo Fenrir), y su triunfo representa precisamente la conquista de las fuerzas de la naturaleza por el hombre.

Ahora que a la pobre naturaleza la tenemos bien conquistada, sojuzgada, esclavizada y a punto de ser destruida, esta idea nos resulta chocante. Pero en otros tiempos y en otras culturas en las que se ha tenido una relación más equitativa con la naturaleza este triunfo no implica soberbia, sino supervivencia. Antiguamente cazar un animal como un león o un oso no era poca cosa, sino una hazaña que requería de mucho valor, esfuerzo y astucia. En las sociedades tribales, aún en las actuales, la primera cacería de un joven suele ser parte de un ritual de paso.

Pensemos en la tauromaquia. Cuando surgió, en la antigua civilización minoica, tenía mucho sentido como ritual que representaba la lucha entre la bestia y el hombre, y el triunfo final de éste (era también una recreación del mito de Teseo y el Minotauro, que ultimadamente significa lo mismo). Eso puede carecer de sentido ahora, cuando nuestra posición de poder frente a los animales es tal que nos parece injusto y cruel seguirlos combatiendo, pero sí lo tuvo durante muchos siglos. Ahora bien, a mí me desagrada el toreo como a cualquier progre y creo que finalmente esta actividad se extinguirá, peo los antitaurinos deberían tratar de entender el significado simbólico, cultural y comunitario que tiene el ritual de la fiesta brava para quienes asisten a ella, y no sólo descalificarlos como salvajes asesinos sedientos de sangre.



En conclusión, mi hipótesis para explicar la supervivencia de las historias e imágenes de "el hombre contra la bestia" es que siguen apelando a nuestras emociones más básicas, a nuestros instintos más primitivos, aún en esta época en la que uno pensaría que hacer una película de un tiburón asesino es insensible y estúpido (y lo es).

Segunda parte: Las películas malas



Dentro del subgénero de cintas de animales asesinos (que se ubica como parte del cine de suspenso o de terror), hay varios sub-subgéneros. Están las películas de grandes depredadores, del tipo que nos pueden comer (mamíferos, cocodrilos, tiburones); las de animales venenosos, que quizá no puedan comernos de un bocado, pero sí matarnos (víboras, arácnidos, insectos); las de animales que por sí solos no representan un peligro, pero que en grandes cantidades son una pesadilla; (aves, pirañas, insectos, gusanos); y desde luego, las de animales que han sido modificados de alguna forma que los hace gigantes o les da poderes increíbles, o alguna estupidez por el estilo.

De este último sub-subgénero hay infinitos ejemplos, desde las hormigas gigantes en Them! (1954), hasta los conejos mutantes carnívoros en Night of the Lepus (1972) o las ovejas zombis que convierten a la gente en otras ovejas zombis en Black Sheep (2007). Me parecen las más ridículas y menos divertidas de todas, así que simplemente las voy a ignorar, aunque de niño vi algunas que recuerdo con cierto cariño como Alligator (1980), sobre un cocodrilo gigante que acecha en las cloacas de una ciudad, y Piraña II (1981), dirigida por James Cameron y en la que los peces carnívoros adquieren la capacidad de volar.

Del director ganador del Oscar por Titanic...


No es mi intención hacer un recorrido por la historia de las películas de animales asesinos, pues es un tema del que no quiero volverme experto. Baste con resumir algunos de estos churros que vi cuando era un niño morboso fascinado por las imágenes de personas que eran devoradas por animales:

Orca (1977): También se podría llamar No es otra tonta imitación de Tiburón. Un grupo de pescadores atrapa y mata a una orca hembra y a su bebé aún no nacido, lo cual provoca la furia de orca papá, que emprende una búsqueda implacable para vengarse de los horribles seres humanos, a los cuales va matando uno por uno (pero nunca vemos a nadie ser masticado por la orca, sino tomas de "ahí viene la orca", persona gritando y luego "ahhh, se comieron a Kenny" "¡hijos de puta!" y así). Para que quede claro que esta peli no trataba de refritar Tiburón, al principio aparece la orca matando a un gran blanco. Fuck yeah!

El enjambre (The Swarm, 1978): En la que Michael Caine se enfrenta a un enjambre de abejas compuesto por millones y millones de estos insectos. Aparentemente, las señales de radio emitidas por un edificio de la gran ciudad vuelven locas a las abejas (o algo así era la "explicación", no me acuerdo bien) y entonces éstas inician un recorrido de muerte y destrucción para llegar a dicha gran ciudad. Nada las detiene, ni el insecticida, ni los lanzallamas y terminan aniquilando a medio mundo, antes de que arrojen las cosas que emiten señales de radio al mar, lo cual atrae a las abejas, y allí las pueden bombardear a todas. Michael Caine tiene algunas películas bien estúpidas en su carrera, pero ésta se lleva las palmas. Las abejas son hermosas criaturitas que hacen miel, y aquí las ponen como monstruos asesinos imparables. Chale.

Aracnofobia (Aracnophobia, 1990): Un médico que padece de fobia a las arañas se muda a un tranquilo pueblito donde nadie lo quiere por ser Jeff Daniels. Para su mala suerte, una tarántula del Amazonas llega de casualidad al pueblo, donde se aparea con una araña local (!!!) dando como resultado una nueva especie de arañas especialmente venenosas y agresivas. Por suerte, estas nuevas arañas tienen una estructura social como la de las abejas, así que las "obreras" no puede reproducirse, de forma que Jeff Daniels sólo tiene que enfrentarse en una batalla final con el Boss de las arañas para acabar con la infestación. Dicho enfrentamiento tiene lugar en una bodega de vinos en pleno incendio, Daniels le arroja botellas a la araña mientras él canta Itsi Bitsi Spider y el bicho chilla como ave de rapiña. De hecho, esta película no es tan mala, y si tenemos en cuenta que la hicieron medio en broma, puede disfrutarse como una parodia de humor negro. Y además sale John Goodman. 

Invasión felina (Strays, 1991): Una viejita loca se muere en circunstancias misteriosas y le deja su casa a su montón de gatos. Unos parientes llegan a la casa, en calidad de inquilinos, porque los gatos son los verdaderos dueños. Claro, la manada de gatos está dirigida por un gato feral que les ordena a matar no me acuerdo con qué excusa. Por suerte, los gatos tienen una debilidad: pánico al agua. Así que con una manguera o una pistolita de agua (es en serio), los pueden mantener a raya. Yo amo los gatos, pero he de aceptar que hasta el más pequeño de ellos te puede poner en tu madre, así que esta peli como que sí me dio miedo. Los Simpson le hacen una referencia en un episodio..


Y hasta ahí con las películas malas, que las demás no vale ni la pena mencionar. La pregunta es, ¿podemos encontrar alguna película del género que sea buena, y quiero decir, realmente buena? Sí que podemos, y son las que están a continuación:

Tercera parte: Las películas buenas

¿Qué hace que una película sobre animales asesinos sea buena? Bien, en primer lugar, el suspenso tiene que estar muy bien manejado; el director debe tener al público a la orilla del asiento en  expectativa de lo que va a suceder. Debe lograr que la amenaza sea realmente amenazadora, es decir, que la audiencia llegue a contagiarse del miedo por el depredador, y para ello tiene que ocurrir en una situación verosímil. 

También debe ser más que sólo una película de animales asesinos: debe ser una buena película, con una buena historia, buenas actuaciones y buena realización. Un aspecto muy importante es que los personajes no deben ser sólo "la próxima víctima del depredador", sino seres humanos de carne y hueso, con vidas, ideas y problemas más allá de los animales que se los quieren comer, de forma que sea posible para el público identificarse con ellos.

Dicho esto, revisaré cada una de estas películas para dejar en claro qué es lo que tienen de buenas. Haré este recorrido desde la cinta más reciente hasta la más antigua, que además corresponde con el orden de menos buena a mejor:

El Fantasma y la Oscuridad 
(The Ghost and the Darkness, 1996)
Dir: Stephen Hopkins
Con: Val Kilmer y Michael Douglas



¿De qué va? Se inspira en una historia real: a finales del siglo XIX, un ingeniero británico y un grupo de trabajadores en el África colonial tratan de construir un puente para ferrocarril sobre el río Tsavo. El problema es que una pareja de leones machos con un comportamiento por completo atípico se dedican a matar durante las noches (y a veces durante el día). La situación se sale de control y el pánico cunde entre los trabajadores, así que Val Kilme y Michael Douglas tendrán que dar caza y matar a estos depredadores ellos solos. 

¿Por qué es buena? Esta hoy olvidada y entonces menospreciada película tiene los requisitos para calificar como una buena pieza de suspenso. Tiene personajes muy bien escritos, a los que te introduce poco a poco, para que los conozcas bien, así como sus motivaciones y objetivos, antes de tirarte los leones encima. Tiene, sobre todo, momentos de mucho suspenso y magistralmente logrados. Algunas escenas simplemente los tendrán con los pelos de punta. Me causó pesadillas por varios días y paranoia de los árboles y las sombras.

Hombre vs Natura: Es la clásica historia colonialista vista desde el punto de vista occidental. La civilización (encarnada en el ferrocarril) trata de abrirse camino en África, tierra de la barbarie (simbolizada por los leones). Se vuelve una lucha del hombre blanco por dominar la naturaleza salvaje.

Parque Jurásico
(Jurassic Park 1993)
Dir: Steve Spielberg


Con: Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum





¿De qué va? Una gran corporación utiliza los más avanzados métodos de la genética para traer dinosaurios vivos y hacer un parque de diversiones. El problema es que durante el paseo de prueba las cosas se salen de control, los dinosaurios escapan y empiezan a merendarse a la gente.

¿Por qué es buena? Ok, lo admito: hice un poco de trampa al incluir esta peli en la lista, ya que los animales son vueltos a la vida mediante la ciencia (ficción). Pero fuera de cómo se revivió a los dinosaurios, la película aplica perfectamente en la categoría. Aparte de sus implicaciones filosóficas, es una excelente cinta de suspenso, con escenas que lo dejan a uno sin aliento, como la del tiranosaurio atacando el jeep o la de los velocirraptors entrando a la cocina.

Hombre vs Natura: La lección que deja esta película es bastante dura: no se puede dominar a la naturaleza, la vida siempre se abre camino a pesar de todas las previsiones que puedan hacer las personas. La arrogancia del hombre al tratar de sujetar a la naturaleza es castigada de forma por demás demoledora. Nótese que en esta peli los dinosaurios se echan a un montón de personas, pero  los humanos no logran matar ni a un solo dinosaurio, y no pueden más que salir huyendo.

Tiburón
(Jaws, 1975)


Dir: Steven Spielberg
Con: Roy Scheider y Richard Deryfuss



¿De qué va? Un gran tiburón blanco llega a las costas de un pacífico pueblito playero que vive del turismo. El tiburón decide empezar a vivir del turismo también. El jefe Brody de la policía trata de alertar a todos sobre cerrar las playas, pero los políticos y empresarios se lo impiden y tratan de mantener el asunto acallado hasta que esto del tiburonazo empieza a salirse de control. Entonces, en compañía de un pescador y un biólogo marino, el jefe de policía sale al mar en busca de la bestia.

¿Por qué es buena? Es una cinta del mejor Spielberg, tiene una banda sonora que para muchos es la encarnación musical del miedo, tiene excelentes actuaciones y personajes, y algunas de las escenas de suspenso mejor logradas de la historia del cine. Además, que no se trata sólo de una peli de tiburones asesinos, sino que tiene muchas implicaciones sociales, éticas y hasta filosóficas. Para quitarnos la falsa sensación de seguridad que nos da la mayoría de las películas de terror y suspenso, el tiburón se come hasta un perro y a un niño (es de cuando Spielberg tenía huevos).

Hombre vs Natura: El mar no es lugar para el ser humano. Como símbolo de esta fuerza de la naturaleza está el tiburón, que a su vez es la encarnación más reciente de otra figura arquetípica: el Leviatán, el monstruo de las profundidades, contra el cual no se puede hacer nada porque domina los mares. Sin embargo, aquí tenemos a tres hombres blancos que se enfrentan al tiburón en la clásica lucha del hombre por imponer su control hasta en el mar salvaje

Los pájaros
(The Birds, 1963)
Dir: Alfred Hitchcock
Con: Tippi Hedren y Rod Taylor



¿De qué va? El pueblo de Bodega Bay, California, es el escenario de extraños ataques por parte de pájaros (gaviotas, cuervos, gorriones) contra la población local. Los ataques se intensifican hasta convertirse en el maldito apocalipsis.

¿Por qué es buena? Señoras y señores, de pie; con ustedes, el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock. Uno de los mejores directores de la historia del cine toma una trama digna de una película de serie B y la convierte en una obra de arte. Logra sumergirnos en la historia de los protagonistas humanos antes de enviar los pájaros a sembrar el caos, y cuando esto sucede, lo hace de tal forma que provoca pánico a la audiencia. Aunque hoy los efectos especiales se ven envejecidos, el resto de la realización es tan magistral que no podrán creer lo buena que es. Contiene varias escenas memorables y aterradoras. Hitchcock no incluyó una sola nota de música instrumental en la película, sino que toda está ambientada con ruidos de aves. Él mismo dijo que quizá era la película más aterradora que había hecho. Yo creo que sí.

Hombre vs Natura: Ni hablar, aquí el ser humano tiene todas las de perder. A lo largo de la película se nos hace ver cómo las aves son tantas que si decidieran unirse en nuestra contra no tendríamos ninguna oportunidad. La escena final es una especie de símbolo: toda la pantalla está cubierta con pájaros hasta donde la vista alcanza, y por extensión, el mundo entero lo está. No hay esperanza de salvación, el triunfo de la naturaleza es definitivo.

Bien, y con eso terminamos estas reflexiones inútiles y este recorrido por el cine de animales asesinos. Espero que les haya gustado esta entrada, que consideren alguna de las recomendaciones para disfrutar este verano y que a partir de ahora se tomen muy en serio cuando alguien les diga "cuidado con el perro".

9 comentarios:

Danielov dijo...

Pues dirás que qué nena, pero a mí la de Aracnofobia me causó muchas noches de desvelo, buscando abajo de la cama, de las sábanas y de las almohadas antes de acostarme para ver si no hallaba algún bichejo de esos. :(

Mariana dijo...

no me molestan las corridas de toros mientras no se lastime al animal...otra cosa es ir a ver una carnicería...

eso si, la única película acerca de animales que si me dio miedo fue la de 'marabunta'...

[y es hoy en día en que las hormigas grandes me dan un poquitín de ñañaras]

Creacionismo: "VETE A CASA" dijo...

También una película, que la verdad no se es buena o mala pero que la verdad me gusto mucho fue "Cujo", ese pinche perro de verdad que se las hace cardíaca.

Ego dijo...

@Danielov: No te digo nena, a mi me pasó lo mismo, que no quería bajar los pies de la cama. Pero claro, es que estábamos en la primaria, no? :D

@Mariana: Hay varias películas que en español se han llamado "Marabunta", ¿sabes cuál es la tuya?

@Creacionismo: Fíjate que nunca he visto "Cujo", deberé ponerla entre mis pendientes...

Kelly Key dijo...

A mi me gustaba Ben la rata asesina y la cancion la adoraba, tocarla en el piano y cantarla cuando era una niña emo jajaja

Mariana dijo...

@Ego: la de las hormigas que arrasaban con todo...han pasado años desde la última vez que la vi...

Ego dijo...

@Kelly: Ah sí, esa canción debería ir a una lista de canciones hermosas que provienen de películas espantosas. Como "Nothing's gonna stop us" que salió de "Maniquí" :/

@Mariana: ¿Es ésta? http://www.imdb.com/title/tt0047264/

Mariana dijo...

@Ego: me parece que si, aunque no lo recuerdo bien...han pasado años desde la última vez que la vi (en si las películas de animales asesinos no me llaman la atención)

Gin Hindew 110 dijo...

Seee, tambien recuerdo esas peliculas de la trilogia en Canal Cinco aunque me he quedado con ganas de ver a los Critters, eran bastante simpaticos ¿harias una entrada similar pero sobre animales fantasticos?

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