martes, 2 de octubre de 2012

Nadie escuchará tus gritos (Parte I)



De las películas de la franquicia de Alien recordaba sobre todo la segunda, una cinta aterradora que invariablemente me causaba pesadillas cada vez que la pasaban en Canal 5. Vi las tres primeras en dicho canal y la cuarta, Alien Resurrection, en el cine. Leí algunos cómics también, en especial ésos en los que los xenomorfos se enfrentan a los superhéroes de DC (tema que merecería un post aparte). En fin, estos monstruos espaciales se convirtieron en parte de mi imaginario personal y me han acompañado por mucho tiempo.

El año pasado me compré las dos primeras entregas de la serie y las vi de nuevo; me quedé picado, así que renté las otras dos para ver si eran como las recordaba. Al final, decidí que sería una buena idea escribir una serie de reseñas sobre esta franquicia cinematográfica, pero me quise esperar hasta este año, teniendo en cuenta que la más reciente entrega, Prometeo, se estrenó hace algunos meses.

La serie de Alien ha impactado en la cultura pop de forma de evidente. Decenas de imitaciones baratas se han intentado hacer de estas cintas (de hecho, las dos últimas son imitaciones baratas de las dos primeras), que llevaron el cine de horror + ciencia ficción al nivel del arte. ¿Qué es lo que las hace tan geniales? Recorramos una por una para entenderlo...

ALIEN
(1979)


Dir: Ridley Scott
Guión: Dan O'Bannon
Con: Sigourney Weaver, Ian Holm, John Hurt y Tom Skerritt

Uno de los aspectos más interesantes de esta película es su origen y su realización. Estamos acostumbrados a la idea de que el buen cine es el "de autor", en el que el director es también guionista y tiene control total sobre la producción; es decir, es principalmente la obra de un solo artista. Por otro lado, el cine "comercial", en el que los productores de los estudios (que ponen la lana), dictan toda la realización de una película, y en el que director, guionista y actores son sólo empleados, creando casi siempre obras divertidas, pero olvidables.

Alien es un caso especial: se trata de una película "de equipo", una obra que fue posible gracias a la contribución creativa de todos los involucrados en ella. Todo empezó con una idea del guionista Dan O'Bannon, quien se la presentó a los productores David Giler y Walter Hill. A ellos les encantó la premisa (en palabras de O'Bannon, sería algo así como Tiburón + Star Wars) y contribuyeron con las suyas propias (que se pueden apreciar en el resultado final), además de armar al súper equipo que participaría en esta cinta.

De izquierda a derecha, O'Bannon, Scott y Giger


Dicho equipo estaría encabezado por el novel director Ridley Scott, quien desde este trabajo (el segundo, de hecho) demostró ser un maestro para manejar la tensión, el suspenso y la acción trepidante. El compositor Jerry Goldsmith, autor de algunas de las bandas sonoras más interesantes del cine, prestó su gran talento y su estilo vanguardista para crear temas atmosféricos que apelaran directamente a las emociones. 

Por supuesto, gran parte del atractivo e impacto de esta cinta se encuentran en su aspecto visual, creación de los artistas Roger Christian y HR Giger. Christian ya había trabajado en Star Wars, y contribuido a crear su particular estilo utilizando materiales usados y chatarra, lo que le da ese aspecto realista, de un mundo en el que los objetos, los edificios y los vehículos se desgastan, oxidan y corroen, porque gente real los utiliza (a diferencia de las cintas de ciencia ficción clásica, en las que todo se veía nuevecito, como recién salido del taller).

Giger, por su parte, ya gozaba de un gran reconocimiento como artista enteogénico gracias a sus perturbadoras pinturas. Giger se encargó de diseñar todo lo relacionado con los extraterrestres, desde las criaturas en sí hasta la nave espacial en la que habían sido encontradas. Al tener a dos diseñadores creando cada quien su propio mundo, se acentuaba esa sensación de extrañeza y disparidad cuando uno de los mundos encuentra al otro.



Cabe recordar que todos estos artistas estaban trabajando de forma coordinada, cada uno ofreciendo su creatividad para la realización de un proyecto colectivo, y no como empleados del director o los estudios.

Por último, pero no menos importante, está el reparto, entre los que encontramos a algunos actores que son ahora reconocidos, como los británicos John Hurt e Ian Holm. Y, claro está, Sigourney Weaver, la joven actriz que tomó por sorpresa a todos los fans y que con su inusual mezcla de belleza y fortaleza física y emotiva dio vida al que quizá sea el personaje femenino más icónico del cine de ciencia ficción: Ellen Ripley. 



Es difícil enumerar todo lo que hace grande a esta película. Está el componente del horror, por supuesto, magistralmente manejado por Scott. Claustrofobia y paranoia reinan en la atmósfera de esta cinta, entre corredores oscuros y estrechos por los que corre una criatura que no se deja ver sino hasta el final. 

El alienígena epónimo no es solamente un monstruo que te come: se presenta como un ser ajeno a todo lo conocido, cuya existencia no pueden alcanzar a comprenderse. Es por eso importante que no se sepa absolutamente nada sobre su origen o el origen de la nave en la que se le halla por primera vez: tiene que tratarse de algo tan absolutamente desconocido, que sugiera que en la vastedad del espacio se escoden cosas horripilantes e incomprensible. Es por eso importante también que el aspecto del cadáver alienígena que aparece en dicha nave sea algo completamente extraño (he ahí una de las razones por las que Prometheus chafea, pero luego vamos con eso).



Pero hay más: O'Bannon, con toda intención, creó un monstruo cuyas acciones pudieran causar terror en todos los seres humanos, pero especialmente en los varones. En efecto, el xenomorfo no sólo te mata: se tira a tu cara, te obliga a practicarle una felación (o sea, te viola), te embaraza y finalmente te hace dar a luz a su vástago (además, su mandíbula parece un falo). O sea, O'Bannon estaba explotando el horror que nos causa la violación masculina. Por desgracia, la violación femenina es un tema más manoseado en nuestra cultura, y aunque debería ser igualmente horroroso, lo cierto es que no mueve los mismos botones, y hasta es usada como elemento en el erotismo y la pornografía. O'Bannon horroriza a los hombres al colocarlos en la posición vulnerable en la que siempre han estado las mujeres. De ahí que no se casualidad que la heroína sea una mujer (detalle que cobra mayor relevancia en la segunda parte).



Súmesele a eso una conspiración, un par de comentarios sobre la avaricia de las corporaciones (Weyland-Yutani es una de las corporaciones más malvadas de la ciencia ficción) y su falta de escrúpulos cuando de obtener ganancias se trata, y un lema que hizo historia y que nos hace sentir de inmediato la absoluta soledad de los protagonistas: "En el espacio, nadie escuchará tus gritos", de donde viene el título de esta entrada.

ALIENS
(1986)



Dir: James Cameron
Guión: James Cameron
Con: Sigourney Weaver, Carrie Henn, Lance Henriksen y Michael Biehn


Si Alien era una película "de equipo", Aliens es realmente una cinta "de autor". Su origen no es menos curioso que el de su predecesora: básicamente, James Cameron amó esa película y no descansó hasta que, siete años después, tuvo la oportunidad de dirigir una secuela. Él mismo la escribió, la propuso a los directores y estuvo jodiendo hasta que pudo cumplir su sueño. Nada mal para un fanboy.

Aliens es básicamente Alien, pero aumentada de tamaño y subiéndole el volumen. Bueno, pero para ser justos, también es más que eso. Sí, Aliens mete a cientos de monstruos indestructibles y los pone a pelear contra un comando de marines y en general Cameron cambia el horror por la acción, pero también logra unos momentos de tensión y suspenso que literalmente te tienen a la orilla del asiento sintiendo que te vas a morir de miedo. Lo increíble es que exista un director como Cameron, que puede ser tan badass como cursi.

¿Ven a lo que me refiero?


La historia de Camero le añade varios elementos muy importantes a la saga de Alien. El principal es el alien reina, la criatura que pone los huevos de los que salen los parásitos violadores. La imaginería entomológica que usa Cameron nos remite de inmediato a la repugnancia que nos causan los insectos.

Otro de los elementos importantes es el desarrollo de Ripley como personaje. En la primera película no tiene mucho de especial, es sólo otra de la tripulación del Nostromo. En esta película se le da más dimensión, así como un pasado y unos objetivos por los cuales luchar. En Aliens, Ripley se convierte en la heroína patea-traseros que todos conocemos y adoramos. 

Es en esta película en la que se revela que tuvo una hija, ahora fallecida. Este aspecto es fundamental porque explica su devoción por cierta niña huérfana, a la que protege como una leona.  En efecto, ¿qué es lo que haría una madre por un hijo? Luchar contra todo un enjambre de monstruos indestructibles. ¿No es precisamente nuestra madre quien llega a rescatarnos de la oscuridad de la noche, quien nos ayuda a emerger de nuestras pesadillas infantiles? "Mi mamá dijo que no existen los monstruos. Pero sí los hay." reza una de las frases más memorables de esta cinta. 



Pero esperen, hay otra mamá luchando por sus hijos en esta película: la reina alien. Entonces, el duelo final entre Ripley y la reina se convierte en una lucha entre dos fuerzas femeninas imparables. A final de cuentas todo esto reafirma el tema iniciado en la primera cinta, aquello de lo que verdaderamente se trata esta serie: hembras chingonas.

Hay un elemento más que Cameron aporta a esta serie, el de los soldados. Uno puede ver Alien y pensar "bueno, pero ellos eran un puñado de traileros espaciales luchando contra un monstruo; de seguro que un ejército podría acabar con ese bicho". Entonces llega Cameron y elimina de golpe todas nuestras esperanzas. Los soldados gringos llegan al planeta alardeando de sus armas y su entrenamiento, según ellos listos para barrer con los extraterrestres, y antes de que lleguemos a la mitad de la película, la mayoría de ellos han muerto a manos de los monstruos. En palabras del mismo Cameron, eso era un comentario directo sobre la guerra de Vietnam (Cameron es medio hippie y no le caen bien los militares; véase El Abismo y Avatar).



No quiero revelar más, por miedo a arruinar la película a quien no la haya visto, pero fíjense bien en el personaje de Bishop y compárenlo con Ash de la original Alien, y pónganse a pensar en las implicaciones de esto. Tampoco pueden perderse el rollo crítico contra el poderío de las corporaciones, mucho más marcado e importante que en la primera entrega.

Aliens se levanta como un pequeño milagro por ser una de las pocas secuelas que se pone a la altura de la original (para muchos, la supera, pero yo no creo que sea para tanto). Cameron tomó el material que alguien más había creado y supo llevarlo a nuevos horizontes, convertirlo en una obra personal y original. La expansión del universo de Alien y el cine de ciencia ficción posterior le deben mucho a la cinta de Cameron.

2 comentarios:

Danielov dijo...

¡Primero!

Osh, y yo nomás recuerdo que de morrito mis jefes me llevaron al cine a ver la tercera, y más crecido fui a ver la cuarta. No recuerdo gran cosa de ninguna de las dos. Ah, y también vi las de Alien vs. Predator.

Últimamente he visto que ya venden cada una a $50, originales, en los Oxxos. Luego te digo mis impresiones.

Saludos.

Alida Corey dijo...

Alien (toda la franquicia) es increíble por donde se vea, en lo personal nunca comparo la producción de Cameron con la de Ridley Scott por que en realidad una no supera a la otra y menos ahora con la "versión del director". Espero que no seas severo con Prometeus por que en realidad es una gran producción probablemente supere en mucho las primeras historias; la evolución de David probablemente dará mucho de qué hablar en futuros análisis... Bueno eso creo yo...

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