viernes, 23 de noviembre de 2012

Clark Kent, Lex Luthor y el sueño americano






[Ya antes había hablado sobre Luthor y LexCorp en mi serie sobre las corporaciones más malvadas de la ciencia ficción]

El mundo del cómic de superhéroes nos ha legado algunas de las rivalidades más memorables y emblemáticas; tenemos a Batman y el Guasón, o a Magneto y Xavier, como las primeras que me vendrían a la mente, y no podemos dejar de lado la enemistad entre Superman y Lex Luthor. El archinémesis del Hombre de Acero lo ha puesto en jaque en diversas ocasiones, lo ha lastimado, incluso hecho sufrir. Pero no quiero simplemente reseñar la historia de esta enemistad eterna, sino que pretendo plantearla como una expresión de la misma cultura estadounidense, en particular de la dualidad del sueño americano.

           Empecemos por definir el sueño americano como el conjunto de ideales de libertad individual y progreso, de prosperidad, éxito y movilidad social ascendente a través del trabajo y el esfuerzo. Este conjunto de ideales ha estado presente desde la misma fundación de los Estados Unidos, cuando los peregrinos protestantes llegaron a este continente con la intención de prosperar trabajando la tierra. En la misma declaración de Independencia se lee que “Todos los hombres fueron creados iguales y su Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables, entre los que se incluyen la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. El escritor James Truslow Adams en su libro The Epic of America (1931) define el concepto de la siguiente manera:

Es el sueño de una tierra en la que la vida sea mejor, más rica y más plena para todos, con oportunidades para cada uno de acuerdo a sus habilidades y logros. […] No es meramente un sueño de automóviles y altos salarios, sino el sueño de un orden social en el que cada hombre y mujer pueda alcanzar la altura máxima de la que sean innatamente capaces, y se ganen el reconocimiento de los otros por lo que son, sin tener en cuenta las circunstancias fortuitas de su nacimiento o posición.



El sueño americano se manifiesta sobre todo en la figura del self-made man, el hombre que se construye a sí mismo, a quien no se le dio nada de nacimiento, sino que labró su propio destino y alcanzó el éxito, medible en cuanto a posesiones materiales y estatus social. Creo que, con base en esta idea del sueño americano, se puede analizar la relación Clark Kent / Lex Luthor como las dos caras de ese idea.

Ya hemos llevado una a cabo una lectura crítica de ActionComics #1, la revista de historietas en la que Superman hace su debut[1], y habíamos notado ciertas curiosidades que se pueden apreciar en este mito fundacional del superhéroe. Vimos que Superman es presentado en la primera página como “Campeón de los oprimidos”  y asistimos a sus primeras hazañas heroicas: Superman salva a un hombre injustamente condenado a la silla eléctrica, a una mujer que es golpeada por su marido, a la reportera Lois Lane raptada por gángsters y, finalmente, el Hombre de Acero detiene a un millonario fabricante de armas que trataba de influir en un grupo de políticos corruptos para iniciar una guerra innecesaria.

Es decir, desde el momento de su nacimiento, Superman se enfrentaba a quienes abusaban de su poder sobre los que no podían defenderse. Así, se sientan los precedentes de las dos caras del sueño americano de las que quiero hablarles. Empecemos por Clark Kent, el alterego humano de Superman. En Action Comics #1 queda establecido el rasgo más importante y conocido del mito superheroico: Kal-El es el último sobreviviente del planeta Kryptón, enviado a la Tierra por su padre para escapar de la destrucción de su mundo. 


En ese mismo cómic no se habla mucho de su infancia y juventud, pero hay una curiosa viñeta en la que se muestra a Clark vestido de overol y rodeado por obreros de construcción, lo que nos habla de un origen en la clase trabajadora. Poco después se definiría la historia que todos conocemos: Kal-El fue adoptado por una gentil pareja de campesinos y criado como uno de ellos en una granja a las afueras de Smallville, Kansas.

Podemos ver cómo desde el principio en la historia de Superman se van introduciendo los elementos del mito americano: Clark Kent es un inmigrante (ilegal, además), lo cual es significativo en un país fundado por oleadas de inmigrantes. Es también un hombre surgido de la clase trabajadora, en particular un campesino, y en particular del medio oeste (una región típicamente americana), lo cual es significativo en un país fundado por granjeros. Clark Kent revive en sí mismo la historia de los Estados Unidos.

Una hermosa viñeta del cómic Superman: Paz en la Tierra por Alex Ross

Ahora bien, la relación Superman / Clark Kent ha variado a lo largo de las décadas. En la llamada Edad de Plata del cómic (las décadas de 1950 a 1970), Clark Kent era la identidad falsa de Superman, el disfraz con el que se ocultaba entre los humanos, y por ello era un individuo torpe y tímido, que a menudo se humillaba a sí mismo. Sin embargo esta interpretación cambió en la Edad Moderna, a partir del trabajo de John Byrne en 1986, titulado The Man of Steel. A partir de entonces Clark Kent es la verdadera personalidad, y Superman es el disfraz que debe adoptar para servir al mundo y al mismo tiempo continuar con su vida. De hecho, la relación se invierte: ahora Clark duda, teme, se cansa, se enoja, etcétera, pero como Superman tiene que aparentar absoluta confianza en sí mismo pues sabe que la gente ha depositado en él muchas esperanzas y que debe ser un ejemplo a seguir. Este nuevo Clark Kent es el que nos interesa.

Según esta continuidad, el joven Clark tiene una crisis de identidad cuando descubre sus poderes y su origen extraterrestre. Entonces inicia un recorrido por el mundo, en busca de sí mismo y de respuestas. Al final de ese viaje, decide usar sus habilidades para proteger a quienes no pueden hacerlo por sí mismos, y es así como nace Superman. 

Mientras Batman se fue a entrenar con ninjas, Superman se fue a buscar la iluminación con monjes tibetanos.

Pero también Clark Kent es un self-made man: con todo y su origen campesino se convierte en un periodista y escritor respetado y ganador de múltiples premios, trabajando en uno de los periódicos de mayor prestigio en el mundo, en la ciudad más grande del orbe. Clark Kent es el hombre que labra su propio destino y triunfa profesional y socialmente, y aunque no se hace rico, vive cómodamente un departamento de clase media y se casa con una mujer bella e igualmente exitosa.


Mas incluso en su faceta de Clark Kent es heroico, no sólo por haber obtenido el triunfo personal, sino por preocuparse por los demás. Como reportero, Clark ha mostrado siempre interés por las causas sociales (la gente pobre, los barios marginales, etcétera) y junto a su compañera e interés romántico Lois Lane ha investigado al crimen organizado, a políticos corruptos y a la maldad corporativa. En la serie de cómics más reciente (más o menos cada diez años los editores de DC se dan cuenta de que la están regando y vuelven a iniciar todo desde el inicio), vemos a un Clark joven, recién llegado a Metrópolis, y se subraya su compromiso con el periodismo y las causas sociales, al grado de que por lo que escribe en su blog se gana enemigos entre la gente poderosa de la ciudad. En fin, por todo lo anterior, Clark Kent encarna la cara brillante del sueño americano.

Pero toda cara brillante tiene su contracara oscura y en este caso se trata de Lex Luthor. Originalmente aparecido en Action Comics #23 y creado también por los padres de Superman, Jerry Siegel y Joe Shuster, el peor de los supervillanos también ha tenido varias encarnaciones. En un principio era el clásico científico loco como otros a los que solía enfrentar Superman. El duelo era interesante porque Luthor sólo usaba su genio tecnológico contra uno de los seres más poderosos del universo. El objetivo de Luthor era dominar el mundo, y para ello tenía que destruir a Superman, siempre intentándolo con planes cada vez más elaborados y excéntricos.



Tal era la dinámica que se mantuvo durante la Edad de Plata de los cómics, y además se añadió un origen para el odio de Luthor por Superman: cuando eran jóvenes ambos vivían en Smallville (en ese tiempo Kal-El se hacía llamar Superboy), y eran muy buenos amigos, pero en un accidente de laboratorio, el joven Lex perdió todo su cabello, culpó a Superboy por eso y juró vengarse (en los 50, perder el cabello era motivo suficiente para volverse supervillano, aparentemente).

Sin embargo dicha dinámica envejeció con el paso de los años: Superman detenía a Luthor, quien era llevado a prisión, de donde el genio malvado escapaba y todo volvía a empezar de nuevo. Además, conforme los lectores se volvían menos ingenuos, llegaban a preguntarse cómo Luthor conseguía recursos para construir sus artefactos, o si no sería mejor para él venderlos como armas a algún gobierno (es decir, seguro el robot gigante que usaba para robar un banco costaba más que lo que pudiera robar en el banco).




Pero en la Edad Moderna, en el mismo The Man of Steel por John Byrne, Lex Luthor es alguien muy diferente. Se trata de un millonario corrupto, dueño de las empresas LexCorp, que usa su poder e influencias para cometer toda clase de crímenes y salir impune. Ése es el Lex Luthor que tomaremos para este análisis.

En el trabajo de John Byrne, Luthor era un hombre de edad madura (mayor que Clark Kent) y aspecto más desagradable. En Lex Luthor: La biografía no autorizada (1989), se sabe más de él. De origen humilde, pero muy inteligente, se abre camino por la vida mediante el crimen y la corrupción. De hecho, obtiene una buena suma de dinero al cobrar el seguro de vida de sus padres, a quienes él mismo causa la muerte en un accidente de automóvil. Con el dinero del seguro y gracias a su inteligencia, Luthor pudo construir a lo largo de los años su poderosa corporación, LexCorp, especializada en la tecnología (para la paz y para la guerra), pero que también tiene negocios en energéticos, comunicaciones, investigación científica y muchas cosas más, tanto legales como ilegales.


Más adelante, se modificó el aspecto de Luthor para hacerlo más atlético y juvenil. También se reinsertó su infancia en Smallville y su juvenil amistad con Clark Kent, además de que se agregó a su historia que la familia Luthor había sido prominente y adinerada por generaciones, pero que el abuelo de Lex lo había perdido todo con la crisis de 1929, y de ahí la pobreza en la que había nacido. Pero la idea era la misma: Lex Luthor, como Clark Kent, es un self-made man.

Luthor no sólo se ha hecho inconmesurablemente rico, sino que a los ojos de la sociedad es un empresario admirable por su talento y sus éxitos (piénsese en Steve Jobs, admirado por genio tecnológico, pero no menos por haberse hecho multimillonario), y la sangre que hay detrás de su fortuna es ignorada por el gran público. A pesar de que sus crímenes van desde el homicidio hasta la experimentación ilegal con seres humanos, desde el derrocamiento de gobiernos en países del tercer mundo hasta la destrucción de la misma ciudad de Metrópolis, Luthor es a los ojos del público una persona honesta, incluso un filántropo que hace generosos donativos a obras de caridad (¡Hey, no sabemos a cuánta gente habrá matado Steve Jobs…!). Superman a menudo logra frustrar sus planes, pero no consigue atraparlo ni acabar con su imperio criminal.

Para colmo, Luthor llegó a convertirse en presidente de los Estados Unidos, mediante una brillante campaña que se ganó los votos de las mayorías. Desde su posición como presidente, Luthor era prácticamente invencible. Eso fue en el año 2000, correspondiendo con la elección de George Bush, pues ya desde los ochenta los cómics de superhéroes llegaron a ser bastante críticos con el sistema (Punisher persiguiendo magnates de Wall Street, el Capitán América cuestionando la invasión a Panamá, la Liga de la Justicia negándose a intervenir en Irak…), y quizá ninguna crítica fue tan fuerte como ésta. ¡Básicamente, estaban diciendo que el pueblo de Estados Unidos era tan ingenuo y manipulable, que podían elegir al peor de los supervillanos como su presidente!


Claro, la megalomanía cegó a Luthor y, al tratar de destruir a Superman y Batman, él mismo se expuso ante los ojos del mundo y tuvo que huir. A partir de entonces Luthor volvió a su viejo papel de genio del mal que intenta matar a Superman, es frustrado en sus planes, llevado a prisión, escapa, se oculta, etcétera… Recientemente, con el más nuevo reboot de DC Comics, Lex ha vuelto a ser el magnate corrupto de antes.

Como podemos ver casi a simple vista, Lex Luthor representa a la perfección la faceta maligna del sueño americano, en oposición a la faceta luminosa que encarna Clark Kent. Luthor es el hombre que ha labrado su propio destino, sí, pero mediante actos deshonestos. No le ha importado destruir vidas en su paso siempre hacia una mayor concentración de poder y riquezas. Es absolutamente egoísta y está convencido de su propia superioridad y de merecerlo todo. Nada es suficiente para él: a pesar de tener más fortuna de la que podría gastar, y de tener el poder para hacer cualquier cosa, siempre necesita más. Su ambición no conoce límites y no le importa lo que tenga que hacer para satisfacerla.

De ahí viene su odio por Superman. El héroe es alguien a quien no puede comprar, intimidar o manipular: como Luthor es patológicamente posesivo, desea destruir aquello que no puede tener. Más aún, Luthor, con su concepción tan torcida y perversa del mundo, es incapaz de comprender los motivos ni los valores que guían al héroe. En una ocasión Luthor recibió la información de que Clark Kent era Superman. La rechazó por considerar absurdo que un ser tan poderoso pudiera elegir voluntariamente llevar una “vida mediocre” como un ser humano normal. Siendo egoísta y avaro, no concibe que la generosidad del Hombre de Acero sea verdadera. Por lo tanto, Luthor está convencido hasta la paranoia de que, como él, Superman quiere dominar el mundo. El que Clark haya tomado la decisión de servir en lugar de mandar es algo que Lex no puede concebir. Desde su propio punto de vista, Luthor es un terrícola que se ha esforzado mucho por conseguir lo que tiene y llegar a donde está, mientras que Superman un sucio inmigrante que trata de quitarle su legítimo derecho a dominar sobre este planeta.




Quiero añadir aquí que esta faceta de Lex no es del todo novedosa. Ha habido otros villanos que aparentan ser millonarios decente mientras cometen crímenes de forma oculta para todo el mundo, menos para los héroes, que por esa misma razón no pueden jamás llevarlos ante la justicia. Los mejores ejemplos son Norman Osborn, alias el Duende Verde, enemigo de Spider-Man, y Wilson Fisk, alias Kingpin, enemigo de Daredevil, ambos de Marvel Comics. No sólo eso, como ya habíamos visto, uno de los primeros enemigos de Superman era un magnate fabricante de armas.

El mismo Luthor, en su primera aparición, estaba trabajando con (una vez más) un industrial fabricante de armas para provocar una guerra entre dos naciones europeas, y así poder sacar su agosto. Además, desde sus primeras apariciones Luthor es representado como un individuo arribista y arrogante con gustos aristocráticos, como se puede apreciar por su vestimenta de lujo y su afición a los puros, entre otros detalles, tal como lo retrata magistralmente Gene Hackman en la adaptación fílmica de Superman 1978. Es decir, este aspecto siniestro del sueño americano ya estaba presente desde hace tiempo. Con todo, es el Lex Luthor de la Edad Moderna quien mejor lo encarna.



Entonces, ¿queda claro por qué uno es el sueño americano y el otro la pesadilla? Ambos son hombres que forjaron su propio destino y lograron llegar a lugares muy altos a partir de su origen humilde. Pero mientras que Clark lo hizo siempre de forma honesta, a Luthor no le importó la ética; mientras Clark ha preferido usar sus habilidades (como Superman y como periodista) para servir a los demás, Luthor sólo se sirve a sí mismo y se aprovecha de los otros. He ahí las dos caras del sueño americano. Ahora sólo nos queda preguntarnos: en este mundo real, vista la historia reciente de los Estados Unidos, ¿cuál es el sueño que más a menudo se ha hecho realidad? ¿El de Clark Kent o el Lex Luthor?





[1] Claro, existe como antecedente el relato titulado The Reign of the Superman, en el que el personaje epónimo es un villano, pero fuera del nombre no tiene nada que ver con nuestro Superman.

6 comentarios:

Georgells dijo...

Hola Ego!

Debo confesar que, si bien fui asiduo lector de cómics en mi juventud, con el tiempo lo fui dejando. Las únicas sagas que he leído recientemente fueron "Sandman" de (San) Neil Gaiman y "Fables" de Bill Willingham. De entre los cómics que leía, Superman fue de los que menos seguí con diligencia.

Esto para decir que encontré muy interesante la comparación de ambos protagonistas, el héroe y el villano, como caras de una misma moneda. Además coincidentalmente resulta muy "demócrata" el héroe (al menos en su actuar y vivir), mientras que el villano es evidentemente "republicano". No sé si lo hiciste a propósito, si será una condición intencional en el cómic o sólo una coincidencia, pero me llamó la atención.

Y sólo como dato cultural, con el análisis que haces y la información que proporcionas de Luthor, es bastante probable que éste sea un sociópata: entre sus características arquetípicas están la incapacidad para sentir empatía por los demás, un profundo egoísmo que no se detiene ante convenciones morales o sociales, una necesidad compulsiva de "ganar" a toda costa y una absoluta incomprensión de los ideales en la sociedad. Tal cual es Luthor.

¿Sabes lo más curioso? De acuerdo con diferentes artículos publicados por estudiosos de las Ciencias del Comportamiento, las anteriores características son precisamente lo que las grandes corporaciones fomentaban en sus altos ejecutivos a partir de finales de los años 60 y principios de los 70's...

En fin, siempre un placer leerte,

G.

AAntonioRG dijo...

Hermosa la manera en que defines el concepto self-made man,genial el análisis de Superman en este concepto; no me gustan los comics pero le voy a dar una oportunidad a la película.
Alguna vez ley que los X-MAN es la representación en comic de los Judíos y la Judeofobia no se si esto merezca que nos regales un post.

Maik Civeira dijo...

@Georgells: En efecto, he leído sobre estudios así. La sociopatía de los altos ejecutivos de las grandes corporaciones me remitía siempre a Lex Luthor. Hablé de ella en mi post sobre la riqueza, hace un par de semanas. :)

@Antonio: En la película clásica del 78 no se aprecia tanto esta idea, está más bien en los cómics. En efecto, X-Men es una gran alegoría sobre el racismo y la intolerancia en general, no particularmente el antisemitismo, aunque el antagonista principal es un sobreviviente del Holocausto. De hecho, se ha comparado a los dos personajes principales con Martin Luther King y Malcolm X. Da para mucho, igual y un día me aviento una entrada, aunque es un tema que otros ya han abordado antes.

Gracias por sus comentarios.

Alvaro Murga dijo...

Es curiosos como los opuestos siempre tiene un punto de origen similar. La forma en que planteas ambos extremos del sueño americano es interesante y no deja de llamarme la atención. Me gustaría conocer tu postura frente a la relación Superman-Batman, aunque más bien entre Bruce Wayne y Clark Kent.

Maik Civeira dijo...

@Alvaro: Seguro, creo que ésa será mi próxima entrada sobre cómics. :)

Anónimo dijo...

Superman es gay. Batman rifa.

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