lunes, 25 de junio de 2012

Declive y caída de Televisa y el PRI: #YoSoy132




Por decenios Televisa ha dominado la cultura mediática en nuestro país, y aunque ciertamente hoy existe una mayor variedad de opciones a elegir en los diversos medios de comunicación existentes, la hegemonía de Televisa es incuestionable. Durante el régimen priista, Televisa fue aliada del gobierno, difundiendo sólo la información que convenía al partido en el poder, exaltando la figura del presidente en turno y enajenando a la población con sus contenidos de ínfima calidad. Jorge Volpi lo resume de esta manera en un artículo aparecido en El País:

El PRI siempre reconoció que para mantener su influencia necesitaba ejercer un estricto control sobre los medios y en especial sobre la televisión. De allí que durante años sólo permitiese la existencia de una cadena privada, Televisa, con la cual articuló una sólida alianza. Emilio Azcárraga Milmo, su arrogante propietario, nunca dudó en presentarse como fiel soldado del PRI. Y, cuando Carlos Salinas de Gortari por fin se decidió a vender la somnolienta televisión estatal, se cuidó de hacerlo a otro empresario afín, Ricardo Salinas Pliego, el cual recibió un jugoso préstamo del propio hermano del presidente para articular la compra de TV Azteca.

Aunque el triunfo del PAN en el 2000 se hizo en contra la voluntad de las televisoras, Vicente Fox no tardó en aquilatar las ventajas de pactar con ellas con un objetivo descarado: impedir la llegada al poder de López Obrador. En buena medida, el triunfo de Calderón, por un porcentaje ínfimo de votos, se debió a la grotesca campaña televisiva que durante semanas presentó al candidato de la izquierda como un “peligro para México” o un remedo de Hugo Chávez. Éste no se cansó de denunciar esta guerra sucia pero, en medio de su deriva radical contra las instituciones, su ataque fue visto sólo como otra muestra de despecho.

Como el PRI hasta el año 2000, Televisa parecía una entidad omnipotente cuyo reinado nunca tendría un final. Pero algo ha sucedido en las últimas semanas: el Movimiento Yo Soy 132 no sólo rompió con el mito de la inevitabilidad del triunfo de Enrique Peña Nieto en las próximas elecciones, sino que hizo que miles de mexicanos se reconocieran unos a otros: cuando muchos sentíamos una inmensa desesperanza, pensando que Televisa y el PRI tenían en la palma de la mano al país, y que éramos sólo unos cuantos locos quienes se daban cuenta de esta situación y se indignaban por ella, de pronto 131 valientes jóvenes de la Universidad Iberoamericana nos hicieron ver que no era así, que éramos muchos, más de 132 y que teníamos el poder de hacernos escuchar.



Mucho se puede criticar del Movimiento Yo Soy 132: la falta de organización y de planes concretos, la gran diversidad y heterogeneidad que existe dentro del movimiento y que lo hace fácil blanco de descalificaciones, intentos de manipulación y demás... Pero lo cierto es que algo ha cambiado desde que inició el movimiento. Y es que aún si Peña Nieto gana las elecciones este 1 de julio (lo cual es muy probable), al PRI le va a tocar un país diferente al que está acostumbrado a gobernar. Ahora existe un amplio sector de la sociedad que no cree en Televisa ni en sus manipulaciones; gente que busca, comparte y genera contenidos diferentes o incluso contrarios a lo que esta televisora, y su contraparte aún más chafa, TV Azteca, han venido haciéndonos tragar por ya demasiados años.

Como dije en la entrega final de una serie titulada World Wide Webolution sobre las posibilidades de Internet para construir una sociedad del conocimiento, en Internet importa menos el poder político y económico que tengas, sino la calidad de las ideas y la habilidad para expresarlas. Si antes nos teníamos que tragar el contenido de Televisa (o apagar la tele, claro), ahora podemos compartir información y hasta generarla de una manera que nos estaba vedada hasta hace algunos años. Por lo general, las personas que aprovechan Internet están mejor informadas que quienes sólo ven televisión. No es de extrañarnos por ello que en Internet, tal como se puede apreciar en el contenido que se comparte en las redes sociales (en especial en Twitter, pero también en la blogósfera), el repudio a Televisa, al PRI y al engendro de su amor, Enrique Peña Nieto, sea tan contundente.

Véase cualquier Trending Topic nacional: los partidarios de EPN insisten con ahínco en crear hashtags a favor de su candidato, que casi de inmediato se convierten en burla por parte de una mayoría tuitera que desprecia al PRI y lo que significa. Igualmente, Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga son blanco constante de los tuiteros mexicanos, que ya están hasta la madre de mediocridad de mediática.


En las redes sociales la cantidad de información sobre los actos criminales, ilegales (o, en el mejor de los casos, moralmente cuestionables) de políticos y allegados del PRI es impresionante. Dicha información jamás habría podido circular libremente ni quedar al alcance de tanta gente en los tiempos de la represión priista. Desde luego que también se pisan las colas de otros partidos y sus candidatos, y eso está muy bien, porque ellos tienen que estar conscientes de que ahora viven en un país con una ciudadanía que los observa muy de cerca y que más vale que cuiden sus acciones. Aún así, la cola del PRI es mucho más larga que cualquier otra.




Pero sólo una pequeña parte de los mexicanos está en Internet y de los que están, muchos, quizá la mayoría, lo utilizan para frivolidades intrascendentes. La mayor parte de los mexicanos siguen enterándose y formándose opiniones a partir de lo que ven en la televisión dominada por el duopolio televisivo (y las televisoras locales por lo general están aliadas con una u otra, con el gobierno local o simplemente son basura, así que en muchos casos realmente no cuentan).

Es como si existieran dos Méxicos: el de las redes sociales, más informado y consciente, con acceso a muchísimo conocimiento, al que tratan de darle un buen provecho. Éste es el México que repudia a Televisa y al PRI por lo que representan, por el poder que son capaces de acumular y utilizar. El otro México es el de siempre: el de las telenovelas, el de La Rosa de Guadalupe, el de los que venden su voto por una despensa. Ése es el México que podría darle al PRI la mayoría de votos en la próxima semana.

(OJO: no digo que todos fuera de las redes sociales sean unos inconscientes, por el contrario, hay grupos que han luchado contra el autoritarismo, la corrupción y la injusticia social desde hace muchos años, desde mucho antes de que existiera Internet; este medio sólo ha hecho que la información llegue a muchas más personas, y que así éstas puedan hacerse de una conciencia).



Pero aunque gane el caudillo de Televisa, el PRI se topará ahora en que ya no existe solamente el segundo México, sino también el otro, el que camina, con pasos torpes e indecisos, hacia una sociedad del conocimiento y que anhela democracia verdadera. El PRI y Televisa tendrán que  tratar de gobernar un país en el que miles de personas ya no les creen, personas que pueden usar los nuevos medios de comunicación a su alcance para vigilar, criticar y denunciar a los poderes fácticos, así como difundir ideas y organizarse para combatir la corrupción y pugnar por que la democracia regrese a manos de la ciudadanía, y no se quede en las de partidos o corporaciones.


Cierto, con el regreso del PRI al poder la tarea de democratizar al país sería titánica y hasta dolorosa, pero el intentar volver al estado de cosas de la presidencia imperial, el corporativismo omnímodo y la represión absoluta sería igualmente desgastante y doloroso para el PRI. Sin mencionar que el PRI tendrá que gobernar en contra de un súper equipo de hackers internacionales que ya les bajaron información comprometedora con los CopeteLeaks

Hoy por hoy, Televisa y el PRI están desprestigiados, no sólo entre los mexicanos informados y pensantes, sino a nivel internacional. El prestigioso diario británico The Guardian confirmó la existencia de una alianza entre Televisa y el PRI, información que después fue respaldada por cables de WikiLeaks, y más tarde se confirmó la existencia de equipos especializados en desprestigiar a los competidores de Peña. Entre lo más reciente, se encuentran los millones que Peña Nieto pagó a periodistas de Televisa por entrevistas y reportajes. El mundo ya sabe que hay un pacto deshonesto entre televisora y partido. Sólo los mexicanos parecen no haberse dado cuenta, mientras ambas instituciones siguen insistiendo en defender sus chanchullos con falacias lógicas por demás burdas



Mientras tanto, el 132 sigue. La izquierda partidista ha intentado manipularlo y tanto el PRI como Televisa han intentado desprestigiarlo. No ha sido fácil, pero el movimiento sigue en pie, y aunque ciertamente no ha traído la revolución ni la nueva era, ni la utopía (ni lo hará), ha logrado avances para promover la participación ciudadana y fortalecer la democracia nacional. El más reciente fue el debate  #YoSoy132, mucho mejor que los del IFE, pues ahora los candidatos (excepto Peña Nieto, claro está) tuvieron que responder a preguntas directas hechas por estudiantes sobre temas específicos y casi no tuvieron la oportunidad de dedicarse a dar mensajes vacíos o ataques de dimes y diretes. No sólo el debate estuvo mejor organizado, sino que la actuación de los candidatos fue mucho mejor que en los dos debates anteriores. Se trata de un ejercicio inédito de participación ciudadana que no se puede menospreciar:




Los ataques contra el #YoSoy132 son duros y constantes. Es natural: lo mismo hicieron Televisa y el PRI con respecto al Movimiento de 1968, difundiendo versiones de que estaba manipulado por la Unión Soviética o por la CIA, dependiendo de lo que pudiera convencer al oyente de que el movimiento era perverso. Ahora, a cada rato salen "dirigentes" o "disidentes" del #YoSoy132 con algún escandalillo. Sin embargo, no tarda en hallarse (y de forma conclusiva, sin supuestos conspiranoicos) los enlaces entre esos escándalos y gente relacionada con el PRI, ya sea de forma directa, o indirecta a través de las muchas cabezas que tiene esta hidra. Para un grupo que ha se ha mantenido en el poder gracias a la desinformación y el secretismo, le será en extremo difícil operar en la Era de la Información.

Pero el difundir información en Internet no es suficiente cuando tantos mexicanos viven fuera de este medio. Por ello, activistas de la Primavera Árabe que enviaron sus buenos deseos y consejos a los mexicanos del #YoSoy132 hacen énfasis en lo siguiente:

Aquellos que se paran al frente, los que dan la cara, son el verdadero motor de la revolución. Facebook y Twitter son elementos de gran utilidad, pero no inventaron el arrojo y la valentía de las masas. Salen a diario a pesar de las balas, los misiles, los tanques, los francotiradores. Lo hacen a sabiendas de que muchos no volverán a casa. Aunque las redes sociales han permitido la movilización de enormes masas, al final de cuentas es la valentía y determinación de la gente la que hará posible la caída del régimen. Me gustaría dar un consejo a los jóvenes mexicanos: No crean que ganarán rápido, los cambios verdaderos toman mucho tiempo.

Y si a ello añadimos este reportaje del New York Times, veremos que el Movimiento Yo Soy 132 se ha convertido en algo que llama la atención internacional, y que es algo que no puede ignorarse. Como en el caso de la Primavera Árabe, Occupy Wall Street y el 15-M español, no se puede esperar que este movimiento traiga cambios espectaculares ni inmediatos. Si algo he aprendido del estudio de la historia es que los cambios sociales cuestan mucho esfuerzo y que sus alcances se empiezan a apreciar hasta tiempo después.




Por lo pronto, el duro golpe que el #YoSoy132 le ha propinado a Televisa y al PRI seguramente tendrá consecuencias a largo plazo (ya ahora muchos analistas coinciden en que por lo menos el PRI no se llevará el carro completo estas elecciones), y esas consecuencias serán positivas si los participantes de este movimiento siguen organizándose, planeando y luchando sin perder su ímpetu, la claridad de mente, así como las ganas de seguir creciendo, aprendiendo e informándose, mantenerse abiertos a las críticas (y la autocrítica) y a las sugerencias, para superar los obstáculos que se encontrarán en el camino, muchos de los cuales seguro vendrán del mismo movimiento, en especial de la falta de experiencia de quienes lo componen.

lunes, 18 de junio de 2012

Vecinos hostigados por porros en el Centro Histórico de Mérida

Saludos, estimados contertulios. Hoy les traigo una información que una amiga virtual me hizo el honor de confiarme. Concierne sobre todo a los meridanos, pero interesará a cualquier mexicano, como muestra de que en nuestro país el tener "contactos" garantiza impunidad por encima de la ley. Mi amiga vive en el barrio de Santa Ana, en el Centro Histórico de esta ciudad, y cuenta que una empresa de publicidad sonora se ha instalado, contra el reglamento municipal, en esa zona, y que transmite mensajes publicitarios auditivos durante 11 diarias, lo cual disminuye la calidad de vida de los vecinos. 

Mi amiga y otros vecinos se han quejado con las autoridades correspondientes, pero les han hecho caso omiso, porque los dueños de la empresa tienen "contactos" en lugares altos, además de que parte de la publicidad que se transmite es del candidato del PRI a la gubernatura del estado, Rolando Zapata Bello. Por si fuera poco, mi amiga y otros vecinos fueron recientemente agredidos por porros de la empresa en cuestión. Les dejo esta carta que la asociación de vecinos de Santa Ana quiere hacer llegar a todos por todos los medios posibles:


MÉRIDA YUCATÁN A 18 DE JUNIO DE 2012

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

Por este medio se hace de su conocimiento lo siguiente, no sin antes mencionar que los vecinos hemos acudido a las autoridades correspondientes para la resolución de este conflicto y al no tener respuesta alguna acudimos a ustedes para solicitar difusión entre los medios de comunicación:

En el mes de Enero de 2012 fueron instaladas unas bocinas en el techo del mercado de Santa Ana (Calle 47 X 58 y 60), la finalidad de las mismas es transmitir publicidad fonética a distintas empresas (aunque últimamente han intercalado los anuncios publicitarios con música Yucateca para tratar de minimizar nuestros reclamos ) El ruido constante desde las 8 am hasta las 7 pm vulnera nuestros derechos como ciudadanos, como vecinos, como trabajadores y también los derechos de nuestros clientes y el turismo que nos visita por las consideraciones siguientes:

1.- La Zona afectada tiene como atractivos principales; el mercado de comidas y artesanías de Santa Ana, la Iglesia y el parque del mismo nombre, los cuales además de estar ubicados en un lugar privilegiado ya que se encuentran únicamente a unos metros del Paseo de Montejo, constituyen en su conjunto una de las zonas turísticas más conocidas y visitadas de la ciudad. Adicionalmente se suman también otros comercios con giro turístico, una escuela, un hotel, galerías de arte, varios restaurantes y cafeterías, lo que la convierte en una zona con alta afluencia de turismo nacional e internacional.

2.- La gente que nos visita prefiere la ciudad de Mérida precisamente porque además de ser una ciudad bella es una de las más TRANQUILAS, los turistas nacionales y extranjeros que nos visitan lo hacen esperando encontrar un ambiente de armonía, tranquilidad y calma que siempre ha caracterizado a nuestra ciudad y a sus habitantes. El ruido generado por las bocinas ubicadas en el techo del mercado de Santa Ana ha causado malestares, no sólo entre la gente que estudia, trabaja y vive en esta zona sino también entre los turistas y los clientes locales de la misma.

3.- La zona afectada es: Zona de Patrimonio Cultural Edificado, además de ser parte de la zona de monumentos históricos, considerada patrimonio de la Nación de acuerdo con el Decreto Federal de 1982. Por lo cual hemos rogado a las autoridades que se respeten los derechos de ciudadanos, de vecinos, trabajadores y turistas de la zona, pedimos que se respete el Reglamento de Anuncios de Imagen Publicitaria que manifiesta en el artículo 33 No se permitirán anuncios de difusión fonética en inmuebles destinados total o parcialmente a uso habitacional ni en áreas patrimoniales o históricas; según lo establecido en los Planos de Zonificación de los Programas”

4.- Es de todos sabido que los ruidos producidos por megáfonos contribuyen a la CONTAMINACIÓN ACÚSTICA. Las personas que laboramos, vivimos y estudiamos en la zona, estamos expuestos a 11 horas de esta contaminación auditiva de manera constante y repetitiva, afectando las condiciones normales de nuestro ambiente ya que además de resultar molesta, atenta claramente contra nuestra salud y calidad de vida. Según estudios de la OMS (Organización mundial de la salud) La contaminación acústica puede producir trastornos que van desde lo psicológico; paranoia, problemas  de humorfalta de concentración, aumento del estrés, irritabilidad etc. hasta lo fisiológico por la excesiva exposición a la contaminación sónica.

5.- El 09 de Febrero de 2012 el Subdirector de Mercados Jorge Zapata nos notificó que la empresa tenía una concesión otorgada por el Ayuntamiento de Mérida y que no estaba en sus manos la resolución del problema. Nos exhortó a levantar nuestras quejas con la subdirección de Ecología. La resolución que nos dieron trata de resolver la problemática regulando los decibeles del ruido. Sin embargo Los vecinos no queremos regular los decibeles, debido a que se ha convertido en un juego del gato y el ratón: apenas vienen inspectores le bajan el volumen y cuando se van le vuelven a subir. Por lo que suplicamos y rogamos a la autoridad que se respete la Normatividad de la Dirección de Desarrollo Urbano y pedimos que esta zona sea tratada y respetada como lo que es una zona de Patrimonio Cultural Edificado. Hemos enviado cartas al Lic. Julio Ávila Novelo, Secretario Municipal y al Alcalde Omar Lara Pacheco ambas con fecha del 27 de Enero y a la Dra. Yolanda Fernández Martínez, Directora de desarrollo Urbano y a la Ing. Nora Zimbeck, Subdirectora de Ecología, ambas con fecha del 13 de Febrero. (Se adjuntan copias)


5.- El Sábado 16 de Junio ocurrió una riña debido a que los dueños de la citada empresa estaban enojados por un texto que salió publicado en la página 2 del Diario de Yucatán, en la que se hacía brevísima mención de las quejas de vecinos, vinieron a amenazar y una persona resultó golpeada por la dueña de la empresa de las bocinas, ellos alegaban textualmente; “no pueden hacernos nada, llamaremos a Jorge Zapata y a la licenciada”, “digan lo que digan y hagan lo que hagan nosotros SÍ tenemos influencias” entre otras provocaciones, todos los vecinos salieron en defensa de la joven agredida, quien ya ha levantado su denuncia.

Los vecinos de la zona expresamos ante los medios de comunicación nuestra INDIGNACIÓN, hemos sido respetuosos, educados y hemos tratado de resolver este conflicto por la vía de las instituciones y hemos sido ignorados, nuestros derechos están siendo vulnerados y ahora estamos siendo atacados físicamente por la empresa concesionada, tememos por la seguridad de nuestra calle, de nuestros clientes, de nuestras familias, de nuestros negocios y pertenencias.  Nosotros no queremos saber qué autoridad generó el problema, queremos saber qué autoridad tiene el compromiso suficiente con la ciudadanía para resolverlo. Apelamos nuevamente al criterio de las autoridades y le rogamos a los medios que nos ayuden a difundir el problema para poder regresar a nuestra calle la tranquilidad que tanto gusta a propios y extraños. Le pedimos su apoyo como ciudadanos y le exhortamos a estar en contra de cualquier modelo de negocios que para funcionar afecte los intereses, salud y calidad de vida de otras personas. Esperamos su respuesta y le agradecemos la atención que estamos seguros prestará a nuestra solicitud.

Atentamente: VECINOS BARRIO DE SANTA ANA



sábado, 16 de junio de 2012

#YoSoy132: Logros, críticas y pendientes

¿Para qué sirve todo esto?



En la entrada anterior les hablé de la primera explosión del Movimiento Yo Soy 132, y también respondí a algunas dudas y críticas comunes. Ahora, después de ese primer impulso entusiasta y emotivo, el Movimiento torna hacia acciones más específicas y mejor planeadas. Las manifestaciones continúan, no porque pensemos que se va a cambiar el mundo sólo marchando, sino porque es importante llamar la atención y hacer patente que el movimiento persiste. Sin embargo, ahora se tiende más a la organización de encuentros y asambleas para definir objetivos a corto y largo plazo, establecer con claridad las posturas y adoptar estrategias y cursos de acción a seguir.

En la Ciudad de México, una Asamblea Yo Soy 132 se llevó a cabo en nuestra máxima casa de estudios, la UNAM. En ella se decidieron varios puntos que definen al movimiento, y que van desde sus planes para vigilar el proceso electoral hasta sus posturas en cuanto al modelo macroeconómico neoliberal. Algunos analistas han señalado que el Movimiento está tratando de abarcar mucho y que eso provocará que sólo pueda apretar un poco, y debo decir que estoy de acuerdo. Pero si, como hasta ahora, no pierde de vista lo urgente e inmediato, no hay problema con que empiecen a contemplar otros objetivos a largo plazo.

Eso sí, me remito a las enseñanzas de James Lawson, el activista por los derechos civiles que colaboró con Martin Luther King: tener en cuenta objetivos específicos y las acciones necesarias para alcanzarlos. No se puede "abolir el racismo" con una sola serie de marchas y plantones, pero sí se pueden alcanzar objetivos más inmediatos como "presionar a los negocios del centro de la ciudad para que no sigan discriminando a las personas de raza negra". De la misma manera, no se va a "eliminar la corrupción" ni a "democratizar los medios" ni a "abolir el neoliberalismo" con un solo movimiento. Pero sí se pueden establecer redes de participación ciudadana para distribuir información sobre el voto responsable y organizar a voluntarios para que observen el proceso electoral a fin de evitar el fraude y la compra de votos en la medida de lo posible.

De hecho, a pesar de las críticas acerca de que el Movimiento Yo Soy 132 no serviría para nada, hay por lo menos tres objetivos importantes que han logrado, y que ciertamente contribuyen a fomentar la participación ciudadana en la política, lo que es vital para la democracia:

1.- Muchos voluntarios del movimiento se han ofrecido para participar como observadores ciudadanos en las casillas, principalmente en las ciudades, pero también en los pueblos.

2.- Se logró que se televisara en cadena nacional el segundo debate presidencial. Sin importar la calidad del discurso de los candidatos, todos los mexicanos tienen el derecho (y el deber cívico) de estar enterados de lo que dicen estos señores (y señora).

3.- Se logró organizar un tercer debate, el cual será transmitido por las redes sociales este martes que viene. Además, cualquier ciudadano podrá enviar sus preguntas para los candidatos. Por primera vez, se realiza un debate por iniciativa ciudadana, no organizado por el IFE ni constreñido por las televisoras.



No se trata de acciones espectaculares, pero es más de lo que los cínicos quisieron concederle a la capacidad del movimiento. No menos importante: al igual que el movimiento de los Indignados en España y el de Occupy en Estados Unidos, si algo han logrado ha sido poner sobre la mesa de debate algunos temas que ya se daban por sentado. El surgimiento del 132 ha generado entusiasmo y repudio, pero estos temas se están discutiendo, la gente comienza a tener interés por informarse al respecto (aunque las campañas de desprestigio influyen en el rechazo automático y desinformado de muchas personas hacia el movimiento). El Ágora está funcionando de nuevo, amigos.

Para reflexionar, los dejo con uno de los varios mensajes que miembros y simpatizantes del #132 han difundido por la red:





El 132 en Mérida


He participado en una marcha y en dos asambleas del 132 en Mérida y debo decir que ha sido una muy buena experiencia. Estar ahí con otros jóvenes (y no tan jóvenes), expresando nuestras opiniones, dando muestras de apoyo, compartiendo nuestras inquietudes, ha sido algo verdaderamente inspirador. "Reconocimos nuestros rostros" como dice la canción de Sabina. 

Creo que en la marcha lo que más nos movía era entusiasmo espontáneo, es decir, nuestros motivos eran más de índole emocional que otra cosa. En las asambleas nos encontré más serenos, más centrados, con la mente más en claro sobre lo que queremos y cómo lo queremos lograr. No ha sido fácil. Para muchos de nosotros, esta experiencia es totalmente nueva, y es complicado organizarse cuando no existen líderes ni jerarquías.


En la primera asamblea (o más bien, pre-asamblea, que se dio el miércoles 6 de junio, y en la que se decidieron los puntos sobre los que se trabajarían en la asamblea real) aún cometíamos errores de novato: participábamos sin orden, caíamos en rodeos y reiteraciones, los mismos asuntos se discutían una y otra vez. Llegar a acuerdos y tomar decisiones tomaba un tiempo tan largo hasta lo ridículo. Pero eso sí: debo decir que la mayoría de los presentes demostró mucha lucidez para expresarse y mucha civilidad a la hora de debatir.

En la asamblea formal (llevada a cabo el domingo 10 de junio), ya habíamos refinado nuestra forma de participar y todo sucedió con mayor orden, nos dividimos en mesas de trabajo y fue más fácil y terso llegar a la toma de decisiones. Creo que aprendemos rápido y que llegaremos a hacer de estas reuniones algo más funcional y efectivo. Ambas asambleas, por cierto, se dieron en plazas públicas de esta ciudad. Es el Ágora, señores.

En la primera se empezó por discutir si el Movimiento 132 en Yucatán debía suscribir todos los puntos del manifiesto acordado en la Asamblea de la UNAM. Yo opiné que, si bien de la unión nace la fuerza, esa unión no debería nacer de eliminar las diferencias sino de dialogar desde las diferencias. Dije que no nos debería dar miedo ser diferentes y votar en algunos puntos de forma distinta a como se había hecho en el DF, teniendo en cuenta la particularidades de nuestro estado. No deberíamos temer ser el Movimiento #YoSoy132 Yucatán, coordinado con el de la Ciudad de México, pero autónomo. La idea es que el movimiento se fortalezca a partir de la unión de las células en diferentes lugares del país, y no a partir de una dirigencia central que se extienda hacia la periferia.


Después esa preasamblea se dividió en dos grupos: uno de ellos se encargaría de organizar las brigadas de trabajo (en especial, la de distribuir información), mientras que el otro votaría los temas que se tratarían en la asamblea verdadera. Además, estaba ahí un módulo del IFE en el que cualquier ciudadano podía registrarse para ser observador de casilla, lo cual hicieron muchos asistentes a la asamblea, en congruencia con los objetivos del movimiento, que ahora son principalmente fomentar la participación ciudadana y democratizar al país.

En la segunda asamblea se definieron varios puntos importantes. Se votó, entre otras cosas, que el movimiento sería apartidista y neutral frente a los candidatos presidenciales (a diferencia de la Asamblea de la UNAM, donde se el movimiento se definió francamente anti-EPN), que es un movimiento horizontal sin líderes ni dirigencias, y que es un movimiento que llegó para quedarse y que continuará sus acciones en pro de la democratización de la sociedad incluso después de las elecciones. En este sentido, el movimiento en Yucatán es más modesto que el del centro del país, pues abarca menos temas (también éramos muchas menos personas).

Yo antes me había manifestado a favor de que el movimiento se definiera anti Peña Nieto, pero me comprometí a respetar lo que se decidiera en la asamblea. Eso es importante para que el movimiento funcione: respetar los acuerdos a los que se llega y no volver a traer a colación asuntos que ya se han decidido. Eso no quiere decir que cada uno de nosotros no pueda apoyar otras causas en otros momentos de su vida. Es decir, cualquiera puede llevar a cabo acciones pro-AMLO o anti-EPN o a favor de la legalización de la mota o lo que quiera, pero no en nombre del #YoSoy132 ni durante sus eventos. Además, entiendo que es mejor la neutralidad como estrategia en un estado tan mayoritariamente priista.


Mis razones para apoyar que el movimiento se definiera anti-EPN son las siguientes: 

1) El movimiento está en contra de que los medios de comunicación impongan a un candidato. Pero sabemos que dicho candidato no sería otro sino Peña, y que esa imposición ya está hecha, toda vez que Televisa lleva, por lo menos desde 2009, inflando la figura del abanderado priista y construyendo el mito de la inevitabilidad de su triunfo (comprobado por The Guardian y WikiLeaks). Es decir, aunque lográramos que a partir del día siguiente Televisa fuera totalmente imparcial y objetiva en su cobertura de los hechos preelectorales, el daño ya estaba hecho, y para contrarrestarlo sería necesario difundir información sobre el peligro que representan Peña Nieto y su alianza con Televisa.

2) Es ingenuo pensar que el PRI es sólo otro partido político compitiendo democráticamente para ganar las elecciones. Como decía en mi entrada sobre nuestras estúpidas opciones de voto, el PRI no nació como un partido político guiado por una ideología que quisiera conquistar el poder para emprender tales o cuales acciones. El PRI nació como un instrumento de los que ya estaban en el poder para así controlar a los diferentes sectores de la sociedad a través de una monstruosa estructura corporativista omnipresente. Las evidencias que circulan en la red sobre la compra y coacción de votos por parte del PRI y su misma coalición con Televisa demuestran que esa estructura sigue vigente. El PRI es una institución antidemocrática y como tal no tiene cabida en un Estado democrático.

Pero bueno, el Movimiento #YoSoy132 en Yucatán se definió neutral en ese aspecto y yo estoy de acuerdo.


La asamblea se dividió en mesas de trabajo para tratar distintos temas. En realidad las "mesas" eran en sentido figurado, porque lo que hicimos fue dividirnos en grupos que se acomodaron en diferentes lugares de la Plaza Grande de esta ciudad. Hubo mesas para definir los objetivos a largo plazo (después del proceso electoral), para tratar lo de la democratización de los medios (éste sigue siendo un punto muy espinoso y confuso) y para definir nuestras acciones durante y hasta el proceso electoral. Yo me uní a esta última mesa.

Fue una experiencia sumamente agradable. Estar sentado en el pasto, bajo los árboles, en círculo con otros jóvenes (más jóvenes que yo, en su mayoría), y escuchándolos hablar, opinar, decir en qué podían colaborar y en qué ya estaban participando. La verdad es que yo tenía muy poco que aportar y sí mucho que aprender de todo lo que allí se decía. Se acordó que era vital difundir información para que la gente, sobre todo la de los pueblos, estuviera consciente de cómo votar para que sea efectivo (y evitar anulaciones involuntarias) y de cómo burlar la compra de votos, entre otras. 

También se acordó que era importante contrarrestar la campaña de desprestigio que se ha montado contra el movimiento; que los voluntarios fueran a presentarse y a explicar "mire señora, se dicen muchas cosas de nosotros que no son ciertas, nosotros somos muchachos comunes y corrientes y nuestros objetivos son...". Asimismo, había que evitar caer en la actitud condescendiente de "Saludos, campesinos ignorantes, vengo a civilizarlos", y estar abiertos a lo que las personas tuvieran que decir para aprender de ellas. Finalmente, había que usar todos los canales a nuestro alcance (impresos, Internet, de boca en boca, etc.) y las habilidades de cada quien (diseño, redacción, facilidad de palabra) para difundir esta información.

Así que, como ven, el #132 no es sólo un montón de porros bloqueando avenidas y repitiendo consignas trilladas. Hay acciones en concreto que se están llevando a cabo y aunque no vayan a traer la utopía en una semana, yo confío que redundarán en beneficio de nuestra joven democracia.

Las campañas de desprestigio

Casi desde que apareció el Movimiento 132, éste ha sido objeto de críticas, algunas de ellas muy acertadas, que como movimiento debemos tomar en muy en cuenta si queremos mejorar para lograr resultados reales. Entre ellas, destacan la de Luis González de Alba y Guillermo Sheridan, ambos de la generación del 68, y que tienen mucho que decirnos.

Otras críticas son guiadas por la ideología pura, y se avientan contra el movimiento sin conocerlo, asumiendo cosas que no son ciertas, y opinando sólo a partir de posturas por demás predecibles. Finalmente están las campañas de cínico desprestigio contra el movimiento, que utilizan argumentos falaces y mentiras. Algunas de ellas tratan de "demostrar" que el movimiento está siendo manipulado por AMLO o por personas allegadas a él. 



En mi entrada anterior ya había hablado de esto, así que ahora sólo añadiré que aunque el mismo Satán hubiera sido el fundador del movimiento no podría manipular a nadie. Cuando todas las decisiones (sobre la postura del movimiento, sobre las acciones a emprender, etc.) se toman mediante el voto en asambleas, no hay forma en que nadie pueda "manipularnos". Nadie nos dice qué hacer ni decide por nosotros. Cada uno de nosotros vota por lo que se va a llevar a cabo, y a menos que el Peje haya desarrollado una técnica para controlar la mente de cada uno e incitarlo a votar de cierta manera, tal manipulación es sólo un invento de quienes quieren desprestigiarnos.

Otro de esos "argumentos" es aquel famoso "¡mejor pónganse a trabajar!". Como ya había respondido en esta nota:  

Si se sube al FB la foto de alguien en un antro, o en una fiesta, o en una parrillada con sus amigos, o simplemente viendo el futbol por la TV, nadie le dice "¡mejor que se ponga a trabajar!". Es decir, nadie asume que porque la persona de la foto pasó unas horas de su vida en el antro, o en la fiesta, o en la parrillada o viendo la tele es un irresponsable que no atiende a sus deberes laborales, o un vagales sin oficio ni beneficio ni nada mejor que hacer. Pero si suben la foto de su seguro servidor a las redes sociales en una marcha, el ataque se da enseguida: "¡mejor que se ponga a trabajar!".

En la misma línea, hay quienes dicen que es mejor que cada quien se porte como un ciudadano decente: en vez de ser 132, hay que ser UNO que respeta las leyes y se porta como gente decente. Éste es un caso de falacia argumental conocido como "falsa oposición", en que se presentan dos opciones como si fueran mutuamente excluyentes. Piensen ¿quién les dijo que uno no puede estar en el Movimiento Yo Soy 132, empeñándose en acciones colectivas para impulsar la democratización del país, Y ADEMÁS ser una persona honesta y decente en su trato individual con los demás? ¿Qué les hace pensar que una cosa excluye a la otra? Pero vieran ustedes cómo estos "argumentos" convencen a muchos despistados.



Se trata de la insistencia del viejo argumento de que "Cada quien ve por sí mismo. Si quieres mejorar al país, enfócate en cumplir con tu trabajo y seguir las reglas. La acción individual es lo que cuenta". Pero eso de buscar cada quien su beneficio, esa cultura individualista ha sido parte de lo que nos tiene jodidos como sociedad y humanidad. Las acciones colectivas tienen una gran fuerza para cambiar el rumbo de la historia. Por eso hay quienes le temen, quienes insisten en que no hay que llevar a cabo acciones colectivas, sino sólo individuales. "Quédate en tu casa,  haz lo tuyo". A esto sólo puedo responder con una frase de Aristóteles:



Finalmente, se acusa al movimiento de ser intolerante y esparcir el odio. Una desafortunada pancarta escrita por algún idiota leía "¿Dónde estás, Mario Aburto, cuando el país en verdad te necesita?", es decir, pidiendo públicamente que alguien matara a Peña Nieto. Esta pancarta, de un solo individuo, ha sido explotada por los enemigos del movimiento para presentarnos a todos como poco menos que fanáticos homicidas. Pero eso fue sólo un pendejo que hizo una pendejada. Como dije en la entrada anterior, no hay forma de impedir que cualquier persona se una a las marchas, y por eso nunca faltarán los grupúsculos tratando de jalar agua para su molino o imbéciles como el que hizo esa pancarta. Pero no hay que juzgar a todo el movimiento por gente así.

Además, no deja de ser irónico que sean los defensores del PRI quienes acusan al movimiento de ser intolerante y esparcir el odio. Toda persona decente debería odiar la tiranía y ser intolerante con la corrupción, y eso no significa que se odie a tales o cuales personas o se incite a la violencia contra ellas. Pero hay quienes confunden crítica con intolerancia, indignación con odio y que creen que ser pacíficos implica ser pasivos. En fin, personas que quieren una sociedad domesticada en donde no se alce la voz, ni siquiera para condenar a un político y a un partido que tienen muchísimo de condenable.




La mayoría de los miembros de una comunidad siempre serán relativamente conservadores. Ciertamente, si la mayoría siempre aceptara de buenas a primeras y sin resistencia cualquier idea nueva, cualquier cambio en las normas o costumbres, no se podría constituir como sociedad. Es por eso que los reformistas tienen que trabajar muy duro para ir cambiando poco a poco los modelos establecidos. Siempre se enfrentarán a quienes prefieren la tranquilidad de seguir con lo ya conocido, que un cambio del cual no puedan estar seguros que sea para bien. Pero no hay que perder el entusiasmo: se puede tardar toda una vida, y los resultados pueden no ser espectaculares, pero tarde o temprano se llegan a apreciar.

miércoles, 13 de junio de 2012

Televisa, el PRI y la defensa del taladro


¿Conocen la defensa del taladro? Se trata de un ardid retórico en el que una parte acusada utiliza para defenderse usando dos o más (tres, por lo general) argumentos contradictorios entre sí. Obviamente, no los dice el uno detrás del otro, porque se notaría la trampa, sino que los expresa en diferentes momentos de su discurso. La idea es intentar con todos los argumentos posibles "a ver cuál pega" y confundir al que lo oye con una falsa acumulación de pruebas en su favor. Dicha acumulación es falsa porque se los argumentos no sólo no se apoyan entre sí, sino que se contradicen.

Para ponerlo de una forma burda: Juan le presta a Pedro un taladro. Pedro se lo devuelve y entonces Juan acusa a Pedro de devolvérselo dañado. Entonces Pedro usa la triple defensa:

1.- Juan nunca me prestó su taladro.
2.- Pero además, cuando me lo prestó ya estaba roto.
3.- Pero además, cuando se lo devolví estaba en perfecto estado.
(o orden inverso, como quieran)

Claro, en este ejemplo se nota a leguas la trampa, porque la defensa no tiene sentido, pero es sólo para ilustrar lo que los tramposos hacen de forma mucho más sutil y difícil de detectar.




Desde que se habla de la existencia de un pacto millonario entre Televisa y Enrique Peña Nieto, quienes defienden al candidato y/o a la televisora en diferentes medios (desde la prensa hasta las redes sociales) han recurrido a la defensa del taladro, pues utilizan los siguientes argumentos:

El primero, la negación. No hay pacto entre Televisa y Peña Nieto. ¿Cómo pueden decir que una cobertura es favorable o no? No hay estándares para ello, así todo está en la cabeza del acusador.

Segundo: pues si hay pacto entre Televisa y Peña Nieto, tienen derecho de hacerlo, ¿no? O sea, es una empresa privada y tiene derecho a impulsar a los candidatos que quieran y sus periodistas tienen la libertad de expresar su simpatía por el candidato.

Tercero: Además, otros medios y otros periodistas muestran un favoritismo por otros candidatos. ¿Por qué se van contra nosotros y no contra ellos?

Entonces, vemos cómo Televisa ha usado la defensa del taladro:

1.-Nosotros no hacemos eso.
2.-Pero además, sí lo hacemos, pero está bien.
3.-Pero además, está mal, mas los otros también lo hacen.

Y a ver cuál de sus chicles pega.



El PRI y quienes lo defienden en los medios (otra vez, desde la prensa hasta las redes sociales) han recurrido también a la defensa del taladro cuando se trata del asunto más espinoso, la cola más larga para este partido: su negra historia. Para ello, el PRI utiliza tres argumentos:

El Partido Revolucionario Institucional se ha reinventado. Es un partido nuevo, con rostros jóvenes, democrático, que ha dejado atrás los errores del pasado.

Pero además, los gobiernos priistas construyeron en este país instituciones de seguridad social y evitaron que se México cayera en las garras del comunismo o del fascismo, como ocurría en otras naciones de América Latina.

Pero además, Andrés Manuel López Obrador proviene del PRI, y no renunció a él ni con la matanza del 10 de junio, ni con el asesinato de Carlos Madrazo, ni con todas las barbaridades que cometió el PRI en esa época (aunque este tercer argumento me parece que es más esgrimido por panistas que por otros grupos, sí se lo he leído, contradictoriamente, a personas que apoyan a Peña Nieto).




O sea:

1.-El PRI de ahora no es el PRI de antes.
2.-Pero además, el PRI de antes estaba súper bien.
3.-Pero además, el Peje fue parte de ese PRI de antes, que era horrible.

Y a ver cuál de sus chicles pega.

El tercer argumento de cada ejemplo ("Pero además, está mal, mas los otros también lo hacen." / "Pero además, el Peje fue pare de ese PRI de antes, que era horrible".) es, por si fuera poco, una trampa retórica en sí misma, conocida como Tu quoque ("tú también"), en la cual la parte acusada desvía la atención señalando a otra persona que hace lo mismo. Si tiene éxito la artimaña, la discusión se desviará hacia la otra persona, que ahora tendrá que defenderse, y se olvidará el punto importante: que aunque alguien más lo haya hecho, eso no quita que TÚ lo haces, y de todos modos tendrás que responder por ello.

Y eso que ni voy a discutir que The Guardian y WikiLeaks ya demostraron la existencia de ese pacto millonario, ni de si realmente existen otros peridistas favoreciendo a otros candidatos (prácticamente acusan a Carmen Aristegui de estar vendida al Peje), o de qué tanto hay que matizar de la antigua militancia del Peje en el PRI (sólo habían otros dos partidos, el PAN y el Comunista). 

Sólo quería señalar que tanto Televisa como el PRI son bien tramposos con sus argumentaciones de merolico. Por desgracia, en un país tan alejado de la lógica y educado por la manipulación mediática, será difícil para la mayoría caer en la cuenta de que les viendo la cara con argumentos falaces como los aquí expuestos.

jueves, 7 de junio de 2012

AMLO en Tercer Grado





Andrés Manuel López Obrador es como Alonso Quijano (alias Don Quijote): es bastante lúcido y sensato en casi todo, excepto cuando se toca el tema de las chingaderas que él solito alucina. Entonces, cuando se imagina que los molinos son gigantes que complotean contra él, se sube a su caballo rocinante y embiste con todas sus fuerzas.

Esto lo pude ver claramente anoche, en que el candidato del Movimiento Progresista asistió como invitado para ser entrevistado en el programa Tercer Grado, conducido (protagonizado) por algunos de los periodistas estrella de Televisa.

Vamos a aclarar algunos puntos: los reporteros SÍ fueron agresivos, incluso hostiles, en su selección de preguntas y temas de una forma en que no lo fueron con el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (y además, con mucho descaro). Pero ese hecho (que justamente se les puede criticar y reclamar a los periodistas) no quita que esas preguntas fueran legítimas y que el Peje no supo responderla sin dar mil rodeos.

Siendo justos, Andrés Manuel, no es un candidato para la TV, cuyo público espera respuestas inmediatas y que vayan al grano. Le va mejor en la expresión escrita y en los mítines, pues a él le gusta explayarse y sentar muchas bases antes de llegar al punto. Pude ver ayer que SÍ dio respuestas bastante satisfactorias a muchas de las preguntas difíciles que le hicieron (sobre todo tratándose de su proyecto de nación, que tiene muy claro en qué consiste y cómo plantearlo). Pero también observé que tardó mucho en arribar a un punto concreto y que mientras tanto, pudo haber confundido a un público menos atento y paciente, ante el cual quedaría como un merolico. Cuando se ponía a echar sus choros yo pensaba "¿Por qué está hablando de las abejas y las flores? ¿A dónde quiere llegar?", pero tras un par de minutos, llegaba al punto y entonces yo entendía el porqué de mencionar tantos antecedentes. Pero en la TV eso fue un error estratégico.

Por ejemplo, tratándose del tema del posible fraude y de su desconfianza en el IFE, en vez de echarse un chorotote, pudo haber dicho simplemente "yo creo que el IFE sería capaz de intentar hacer fraude, pero por eso tenemos a los observadores ciudadanos que vigilarán cada casilla para evitarlo". En vez de eso, se puso a dar rodeos y me parece que así muchas personas se quedan con la idea de que el Peje está en una postura de querer tener el pastel, comérselo y después seguirlo teniendo: de que va a participar en las elecciones, pero que si pierde sería fraude. La mayoría de los medios están planteándolo así, y la forma poco concreta como respondió anoche no lo ayuda.

Otro ejemplo: le preguntan si va a perseguir a Calderón por sus 60 mil muertos. Se pone a hablar de que si el Movimiento está conformado por muchas gentes diversas, de religiones distintas, empresarios y trabajadores, gente de todas las edades, etc, de que si él es conciliador y no busca el enfrentamiento y bla, bla, bla. Después de un rato entendí que su punto era ilustrar que una conciliación entre diferentes sectores de la sociedad es posible y que él cree que puede lograrlo, y por lo tanto no tiene caso perseguir a Calderón. Eso me parece muy bien, pero le dio mil vueltas al asunto antes de concretarlo.



Y lo anterior fue sobre lo que AMLO manejó bien, que todavía nos queda el tema de los molinos: las preguntas incómodas como lo del charolazo, lo de Bejarano, lo de los datos sobre el crecimiento de la pobreza durante su gobierno, etc. Ahí no fue capaz de llegar a una respuesta clara, ni siquiera después de todos los rodeos. Su respuesta fue la misma de siempre: "era un complot en mi contra, es guerra sucia". Y sí, estos temas se publicitan con la intención de joderlo, y lo hacen unos medios de comunicación claramente interesados en el triunfo de Peña Nieto. Pero eso no quita que los hechos estén ahí. Sólo tenía que deslindarse del charolazo con claridad, no saltar a "ejto es un compló". Sí, es un compló, pero ese compló sólo existe aprovechando algo que USTED hizo mal... por omisión o ignorancia, sin malicia, estoy dispuesto a concederle, pero en algo en lo que finalmente USTED tiene responsabilidad.

El otro gran problema con AMLO: cuando la información lo favorece es buena, confiable y decente; cuando no, todos son unos vendidos y están en su contra. Hasta descalificó como mentira los datos del INEGI que le presentó Loret de Mola. No me consta que sean verdaderos o falsos, pero López Obrador no quedó bien al descartarlos, porque sólo reforzó la impresión que muchos tienen de que él sólo acepta la información que lo favorece. Volvemos a lo mismo que siempre se le ha criticado: él es infalible, no se equivoca, no comete errores, no falla nunca en sus propósitos, nada está mal con él. Los que lo critiquen son unos vendidos de mierda.


Pero además me asusta la reacción de los fans del Peje en Internet: "AMLO tomó al toro por los cuernos. AMLO le calló la boca a los vendidos de televisa. Todos los periodistas son unos vendidos. No le hicieron preguntas así a Peña Nieto" De nuevo, el dogma sagrado de la infalibilidad del Peje. Nada de crítica al líder amado.

Y aclaro que yo creo que AMLO es la menos peor de las opciones y que pienso votar por él. Pero no lo admiro, ni comparto la adoración que le profesan sus seguidores. Creo que #AMLOEnTercerGrado es el #EPNenLaIbero de los pejezombis: su caudillo se portó como un verdadero estadista, cuando estaba siendo atacado por un montón de vendidos que complotearon contra él. Y es que la única diferencia entre los peñazombis y los pejezombis es el ídolo al que han decidido rendir culto. Su actitud acrítica, maniquea, suspicaz e intolerante (hasta la violencia verbal) contra todo aquel que lo critique, es la misma.


No me parece justo meter a todos los periodistas de esa mesa en el mismo saco. En Twiiter los fans de AMLO no dejan de decir que TODOS los periodistas están vendidos. Sí, Carlos Marín es un idiota, Adela es una boba, López Dóriga y Loret de Mola claramente le tienen aversión al Peje, pero Víctor Trujillo hizo unas preguntas muy legítimas y Denisse Merker es una periodista muy seria a la que yo respeto mucho: fue ella quien se atrevió a decirle a EPN en Tercer Grado que le tiene mucho miedo al regreso del PRI. Pero si no estás con el Peje estás contra el Peje, y los que están contra el Peje son personas denostables, sin calidad moral, corruptos o, en el mejor de los casos, pendejos manipulados por los corruptos antes mencionados.

Espero que gane AMLO las elecciones, no por él, sino por razones que ya he expuesto antes. El regreso del PRI me aterra, y en contraste, tanto el plan como el equipo del Peje me parecen muy bien. Y a diferencia de muchos mexicanos, sé que AMLO no es dictatorial y que no tiene nada que ver con Chávez o similares. Pero hay un temor que ha renacido en mí a raíz de los sucesos de anoche y los comentarios en las redes sociales de hoy: que cuando el Peje Prejidente se equivoque, cuando algo le saga mal, o cuando alguien en su equipo cometa un error (y pasará, porque ningún ser humano es infalible), el Peje se negará a reconocerlo, culpará de todo a un complot en su contra, y sus seguidores lo apoyarán, con insultos, decalificaciones y amenazas si es necesario. 

Por suerte, no todos los simpatizantes de AMLO son pejezombis, pues la adoración acrítica e incondicional a un líder no es compatible con la democracia.
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Vienen pejezombis a decir que estoy vendido en 3, 2, 1...

miércoles, 6 de junio de 2012

Bradbury, Poe, Marte y los incendiarios de libros




            Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan Illinois y desde muy joven mostró pasión por la lectura y la escritura. Inició su carrera literaria publicando relatos cortos de ciencia ficción en fanzines hacia 1938. Estos relatos influidos por las aventuras de héroes fantásticos como Flash Gordon, John Carter y Buck Rogers y fueron publicados en un momento en que el género dejaba atrás la Era Pulp y comenzaba a tomar forma la que sería llamada Era Dorada de la Ciencia Ficción.

Su primer libro publicado fue la compilación de cuentos Dark Carnival, aparecida en 1947. Poco después publicaría su trabajo más famoso Las Crónicas Marcianas (1950), una compilación de cuentos que relatan la historia de la colonización de Marte por parte de los hombres de la Tierra. El éxito de esta obra le permitió publicar su colección de cuentos El hombre ilustrado (1951), la obra maestra de la distopía Fahrenheit 451 (1953) y la novela juvenil El árbol de las brujas (1972), entre una treintena más de libros.

Bradbury es uno de los grandes escritores de la ciencia ficción y uno de los que, junto con otros autores de la Era Dorada como Isaac Asimov, Arthur C Clarke y Theodore Sturgeon, convirtieron a la CF en un género serio, digno de la alta literatura. Su obra ha influido a las generaciones posteriores y él mismo recibió muchos premios de reconocimientos, entre los que se encuentra el título de Grand Master of Science Fiction, de Comandante de la Ordre des Arts et des Lettres de Francia y la National Medal of Arts de Estados Unidos. Murió en junio de 2012, a los 91 años de edad.

Por otro lado, la obra de Edgar Allan Poe (1809-1849), aunque denostada en su momento por algunos compatriotas suyos y despreciada por más de un crítico actual, influyó y sigue influyendo en muchos creadores, algunos de ellos con obras tan disímbolas entre sí que a veces es difícil reconocer una fuente común. Entre los autores que han reconocido la influencia de Poe en su carrera se encuentran Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Julio Verne, Arthur Conan Doyle, HP Lovecraft, Julio Cortázar y, desde luego, Ray Bradbury.

            Éste fue siempre un bibliófilo, según él mismo lo declara, que pasó gran parte de su infancia en las bibliotecas. Desde joven mostró predilección por la obra de Poe, entre otros clásicos de la literatura anglosajona. El autor recuerda haber escrito en su juventud un poema en el que se declara hijo de los amores prohibidos entre Emily Dickinson y Edgar Allan Poe, lo que da cuenta del lugar especial que el escritor bostoniano ocupaba entre los ídolos de Bradbury. El presente ensayo se centra en la influencia que el poeta de Baltimore tuvo en el de Illinois.

               Dos de los cuentos de Bradury en particular comparten a Poe como figura en torno a la cual se desarrolla la trama, al igual que reflejan el eterno temor del escritor: la posibilidad de un mundo sin literatura.



            Primero tenemos Usher II, aparecido en 1950, cuyo mismo título nos remite directamente a Poe; de hecho, el relato comienza con una cita del primer párrafo de La caída de la casa Usher. Este relato describe un futuro en el que las obras literarias, cinematográficas y teatrales que tuvieran un tema fantástico fueron prohibidas en la Tierra. Un hombre, William Stendahl (otra referencia literaria), se refugia en un recientemente colonizado Marte para crear allí su casa de ensueño: una réplica exacta de la casa de Usher, tal como fue descrita por Poe, y habitada por robots que emulan personajes de literatura fantástica. Para la construcción de la casa y de sus habitantes, Stendahl contó con la ayuda de Pikes, un experto en efectos especiales. Cuando todo está listo, Stendahl invita a su nueva atracción a un grupo selecto de conocidos:

Personas eminentes, sí, eminentes todas ellas, miembros de la Sociedad de la Represión de la Fantasía[1], enemigos de la fiesta de Todos los Muertos y del día de Guy Fawkes, cazadores de murciélagos, incendiarios de libros, portadores de antorchas; ciudadanos pacíficos y limpios, ciudadanos que habían, todos ellos, esperado a que los hombres toscos llegaran a Marte, enterraran a los marcianos, limpiaran las ciudades, construyeran pueblos, repararan las carreteras y suprimieran todos los peligros. Después, cuando ya todo estaba tranquilo, vinieron ellos, los aguafiestas, gentes con ojos color de yodo y sangre de mercuriocromo a imponer sus Climas Morales, a repartir bondad.
A media fiesta en la nueva mansión Usher, se aparece, muy oportuno, el inspector Garret de Climas Morales, para anunciar que pronto llegarían el equipo para echar abajo la construcción. Stendahl lo invita a que, mientras tanto, se una a la fiesta. Entonces comienza la venganza. Stendahl mata uno a uno a sus invitados de formas que recuerdan a las historias de Poe: El pozo y el péndulo, Los crímenes de la calle Morgue, El entierro prematuro… Cada vez que un invitado muere de esta forma horrible, un doble robótico se presenta en su lugar, de tal forma que hace creer a los demás invitados que los que en realidad están muriendo son los robots. Garret, impresionado por las espantosas escenas que presencia, acepta las copas de vino que Stendahl le ofrece una y otra vez, hasta que, sin darse cuenta, el inspector queda completamente borracho. Entonces su anfitrión lo conduce a su fatídico destino: ser emparedado vivo, justo como en El barril de Amontillado.

-¿Garret? –llamó Stendahl en voz baja. Garret calló-. ¿Sabe usted por qué le hago esto? Porque quemó los libros del señor Poe sin haberlos leído. Le bastó la opinión de los demás. Si hubiera leído los libros, habría adivinado lo que yo le iba a hacer, cuando bajamos hace un momento. La ignorancia es fatal, señor Garret.
Una vez concluida la venganza, Stendahl y Pikes huyen en un helicóptero, mientras la segunda casa de Usher colapsa y es tragada por la laguna negra delante de ella. El cuento termina con el párrafo final del texto de Poe.



El otro cuento se titula Los desterrados (publicado a finales de 1949) y su argumento es el siguiente: en el futuro, después de que las buenas conciencias destruyeron la literatura fantástica, la Navidad y el Halloween, los seres fantásticos y sus creadores se refugiaron en Marte, aún fuera del alcance de los hombres de la Tierra. Allí están Ambrose Bierce, Nathaniel Hawthorne, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Charles Dickens y el mismísimo William Shakespeare, todos ellos presididos por Edgar Allan Poe. Se da a entender que hay muchos otros exiliados en Marte, pero son los mencionados quienes forman parte de la acción.

-Es usted un hombre siniestro, señor Poe.
-Soy un hombre asustado y lleno de odio. Soy un dios, señor Dickens, como usted, como todos nosotros. Y no sólo amenazaron nuestras creaciones… nuestros personajes si así lo prefiere. Las suprimieron, quemaron, destrozaron y censuraron. Acabaron con ellas. ¡Nuestros mundos se derrumban! ¡La lucha alcanza a los dioses!
Su exilio es perturbado cuando un cohete de la Tierra parte en camino hacia el Planeta Rojo. En ese cohete van los últimos ejemplares de los libros de los autores en el destierro, quienes temen haber sido alcanzados finalmente por su destino. Se inicia la resistencia: las brujas de Macbeth arrojan maldiciones contra los tripulantes de la nave, Poe dirige un ejército de criaturas imaginarias contra los invasores…

-Todo a lo largo del mar muerto he estado llamando a los otros. Mis amigos y los amigos de ustedes. Todos están allí. Los animales y las viejas y los gigantes de dientes blancos y afilados. Las trampas ya están preparadas, y los pozos, sí, y los péndulos. La Muerte Roja. –Se rió suavemente-. Sí, también la Muerte Roja. Nunca pensé… no, nunca pensé que un día la Muerte Roja iba a existir de veras. Pero ellos la han pedido, ¡y la tendrán!
 Mas todo es inútil: el capitán de la nave quema los últimos libros y con ello desaparecen sus autores y sus criaturas, perdidos para siempre en el olvido.



El fin de la literatura es un peligro del que Bardbury ha intentado advertir a la humanidad en numerosas ocasiones. Había vivido la época de las hogueras literarias de Hitler y Stalin, y cuenta que, cuando tenía tres años, lloró amargamente al escuchar la historia del incendio de la Biblioteca de Alejandría. Antes de estos cuentos había escrito Bonfire y Bright Phoenix, y después escribió una de sus obras maestras y clásico obligado de la literatura distópica: Fahrenheint 451.

Usher II y Los desterrados sobresalen por el hecho de que en los mundos que describen está prohibida exclusivamente la literatura fantástica, a diferencia de las otras obras en las que se pierde toda la literatura en general. En Usher II, el protagonista exclama:

-Oh, ya nadie se acordaba de Poe, de Oz y de los otros. Pero yo tenía mi pequeño refugio. Unos pocos ciudadanos conservamos nuestras bibliotecas hasta que llegaron ustedes, con antorchas e incineradores, y destrozaron y quemaron mis cincuenta mil libros. Un día atravesaron también con una estaca el corazón del Día de Todos los Muertos, y les dijeron a los productores de cine que si querían hacer algo se limitasen a repetir y repetir, una y otra vez, a Ernest Hemingway. ¡Dios Santo, cuántas veces he visto Por quién doblan las campanas! Treinta versiones diferentes. Todas realistas. ¡Oh, el realismo! ¡Oh el aquí, oh el ahora, oh el infierno!
Mientras que los personajes de Los desterrados sostienen esta conversación:

-¿No conocen la historia? 
-Me la imagino. El psiquiatra de ojos brillantes, el inteligente sociólogo, el pedagogo resentido de boca espumosa, los padres antisépticos…
La idea de Bradbury es siempre la misma: la fantasía es reprimida por una sociedad que la considera dañina para la mente humana, la cual debe permanecer concentrada en el aquí y en el ahora, en la realidad, en el mundo material. Más evidente en Los desterrados que en el otro cuento, está el resentimiento de Bradbury contra la ciencia, que todo lo invade, todo lo esteriliza, y que arranca su encanto al mundo.

Quizá sea difícil para nosotros, en nuestro contexto mexicano y contemporáneo, aprehender del todo la idea y el temor de Bradbury. En nuestros días vemos cómo la estrategia de los medios masivos de comunicación (sobre todo la televisión, pero también el cine y la literatura comerciales) consiste en velar la realidad social de nuestro mundo con fantasiosas evasiones. Se nos invita constantemente a ignorar la realidad de un mundo lleno de injusticias y desigualdades, para sumirnos en cómodas, anodinas e inofensivas distracciones.



Pero pongámonos en el contexto de Bradbury cuando escribió estos textos. A principios de la década de los 50’s ya se estaba perfilando lo que sería el macartismo en los Estados Unidos: una época de “cacería de brujas” por parte de los sectores más reaccionarios de la política norteamericana y que incluyó la persecución de gran cantidad de libros. Bradbury cuenta que en 1953 el senador Joseph McCarthy había obligado al ejército a retirar algunos libros “corruptos” de las bibliotecas en el extranjero. El antes general, y entonces presidente Eisenhower, “uno de los pocos valientes de aquel año”, ordenó que devolvieran los libros a los estantes.[2] Por aquellos días muchos libros fueron retirados de las bibliotecas y escuelas públicas, entre ellos Robin Hood, que por aquello de “robar a los ricos para darle a los pobres” era considerado propaganda comunista.

Por esos años también salió a la luz el hoy infame libro La seducción del inocente (1954), del psiquiatra Fredric Wertham, en el que acusa a los cómics, historietas, revistas de pulp y otras formas de literatura popular, de pervertir las mentes de los niños y inducirlos al crimen, las drogas, el comunismo, la homosexualidad y otras “degeneraciones”. El libro causó alarma entre padres de familia bienintencionados que iniciaron una campaña de censura, la cual derivó en la creación y aplicación del sistema de autocensura conocido como Comics Code Authority.[3]



Nótese también que en ambos cuentos, aparte de la prohibición de la literatura fantástica, se prevé la abolición de festividades de origen pagano como son la Navidad y el Halloween, y en específico la figura de Santa Claus que aparece como uno de los desterrados en Marte. Bradbury tiene razones para temer este escenario ya que en 1951 hubo una quema pública de imágenes de Santa Claus por parte de católicos fundamentalistas en Dijon, Francia. Poco antes, en 1949, un banco de Michigan había desplegado un letrero con la leyenda “No existe Santa Claus: Trabaja, gana, ahorra”[4]. Otras manifestaciones en contra del viejo bonachón sonaban con fuerza en Estados Unidos y Europa, tal como aún hoy no faltan quienes ponderan los efectos nocivos que la Navidad y el Halloween tienen en las mentes infantiles.

Es cierto que muchos de estos eventos ocurrieron después de la redacción y publicación de Los desterrados y Usher II, pero nos dan una idea clara del ambiente que se vivía en esa época: la censura era un temor constante para los escritores.

Además, debemos tener en cuenta de que las obras fantásticas cuya destrucción teme Bradbury no son el entretenimiento simplón con el que la gente se evade de la realidad social del mundo en el que vive. Recordemos que la buena literatura fantástica no es de evasión, sino, por el contrario, de confrontación con las grandes verdades de la vida. No es lo mismo la fantasía anodina y producida en masa de la típica “novela de aeropuerto” que la fantasía cargada de contenido poético y filosófico que se encuentra en la obra de Poe, Bierce y Machen, del mismo Bradbury y ya no digamos de Shakespeare.

Cuando Bradbury se lamenta de la insistencia de unos cuantos hombres estrechos de mente (“antisépticos” es el adjetivo que más utiliza) por hacer descender las mentes soñadoras a la realidad, no se refiere a la realidad total del mundo, esa que es necesario conocer para transformar y mejorar, sino a esa realidad grosera, pedestre y anodina de la existencia cotidiana, de las preocupaciones superfluas, de lo material y lo económico, esa realidad clasemediera insulsa, mediocre y conformista que el escritor lleva a sus últimas consecuencias en Fahrenheit 451.[5]



Pero, ¿por qué Poe y porqué Marte?

Bradbury, como lector y como escritor, conoce el grado de elevación que alcanza la mente humana a través del ejercicio de la literatura fantástica y es por ello que escoge a Poe, un eterno marginado por haber tenido la valentía de preferir los sueños a la realidad. Recordemos que Poe dedica su último libro, Eureka, “a los que sienten más que piensan, a todos los soñadores y a quienes creen que los sueños son las únicas realidades”. Esta frase le queda a la perfección a un romántico como Bradbury.

Marte, por otro lado, era aquella frontera que anhelaban Bradbury y los soñadores de su época; era todo un planeta desconocido e inexplorado al que parecía factible llegar, un mundo lejano de la realidad cotidiana, pero estrechamente cercano de aquellos que tenían la visión y el ensueño; era la expectativa de nuevas e insospechadas aventuras que revivirían la época de las exploraciones y los viajes maravillosos; era la esperanza de la oportunidad para iniciar una vida nueva en un mundo nuevo. Hoy, a 34 años de que la sonda Viking I que el Planeta Rojo no era más que un desierto rocoso y frío, no faltan autores que prefieren soñar con un Marte rebosante de vida. Cuando en 1976, después de que el Viking I enviara a la Tierra las fotografías de la superficie marciana, un entrevistador le preguntó a Bradbury: “¿Cómo se siente con esta noticia? ¿Dónde están las ciudades marcianas y todos los seres vivos?” “No sea ingenuo” respondió Bradbury “¡Nosotros somos los marcianos! Vamos a estar aquí un millón de años. Por fin, ¡somos marcianos!”[6]. Veintiséis años antes, Bradbury concluía sus Crónicas Marcianas con el siguiente pasaje:

-Siempre quise ver un marciano –dijo Michael-. ¿Dónde están, papá? Me lo prometiste.
-Ahí están –dijo papá, sentando a Michael en el hombro y señalando las aguas del canal.Los marcianos estaban allí. Timothy se estremeció. Los marcianos estaban allí, en el canal, reflejados en el agua: Timothy y Michael y Robert y papá y mamá. Los marcianos les devolvieron una larga, larga mirada desde el agua ondulada…

Otro detalle a considerar: el del resentimiento de Bradbury hacia la ciencia, que resulta en cierta forma sorprendente en un autor de ciencia ficción. Poe dice en Los desterrados: “La ciencia infestó la Tierra, sin dejarnos finalmente más salida que el éxodo” y, poco antes:

-Esos jóvenes del cohete, tan limpios, sacerdotes de un nuevo culto. Alrededor de los cuellos, colgados de cadenas de oro, escalpelos. Sobre la frente, una diadema de microscopios. En los dedos santos, unas urnas de incienso humeante que son en realidad unos hongos germicidas para destruir la superstición.
 De nuevo hay que ponernos en el contexto: en los últimos años la ciencia había producido la bomba atómica y las atrocidades de “científicos locos” como Josef Mengele habían salido a la luz. En esos días la ciencia y su hija predilecta, la tecnología, se presentaban como una paradoja que lo mismo podía conducir a la humanidad a una nueva edad de oro, o causar su destrucción. Bradbury, fiel a la tradición romántica de la que ha bebido, pone en boca de Poe el anhelo de las épocas oscuras, plagadas de bellas y poéticas supersticiones:

Siempre podemos esperar una de esas guerras atómicas, la decadencia, la vuelta a las épocas oscuras, el retorno de la superstición. Entonces podríamos volver a la Tierra, todos nosotros, sólo en una noche.

            

Hasta ahora, sin embargo y en contra de los temores de Bradbury, no es la ciencia la que amenaza a la fantasía o al arte. La ciencia y el arte muy a menudo han caminado de la mano y se han inspirado mutuamente. El razonamiento científico y la invención son, al igual que la creación artística, manifestaciones del poder de la mente humana que sólo se dan en la libertad intelectual, y la búsqueda del conocimiento en sus distintas formas, son propios de intelectos que valoran más lo espiritual que lo material. Yo diría al maestro Bradbury que no temiera a los sacerdotes del culto científico, sino a los mercaderes, a aquellos hombres que sólo ven valor en la mercancía y no conocen más realidad que la cotidiana; a quienes ven la vida como un continuo proceso de enriquecimiento material; a los que quieren sujetar las mentes a la inmediatez y dejar de lado toda fantasía, por no ser redituable; a los que, por tanto, no valoran la belleza, el arte, el conocimiento, la filosofía o la poesía. No, no son los hombres de blanco los que vendrán a prender fuego a los libros de Poe, pues, como dice el mismo Bradbury:




Para más sobre este autor, checa los Cuatro libros de Ray Bradbury que hay que leer.

[1] Organización que recuerda a la Liga de la Decencia o a la Asociación Nacional de Padres de Familia.
[2] En su postfacio a la edición de 1993 de Fahrenheit 451.
[3] En años recientes hemos visto otros ejemplos de este tipo de actitudes, cuando los padres de familia y organizaciones religiosas iniciaron campaña en contra de los libros de Harry Potter, por considerar que el contenido fantástico de los mismos perjudica a los niños en cuanto a su comprensión de la realidad.
[4] Tomado de Santa Claus: Una biografía de Gerry Bowler, 2005.
[5] En la educación actual se insiste a los pedagogos que hagan énfasis en la utilidad que las materias que enseñan tienen en la vida cotidiana de los alumnos. Es decir, se fomenta la formación de mentes que sólo funcionen en el plano de lo utilitario y lo cotidiano, negando cualquier elevación trascendental de la psique humana.
[6] Prólogo de Ray Bradbury a la edición especial de la revista National Geographic titulada Espacio: frontera del pasado y del futuro, publicada en 2009.

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