martes, 31 de julio de 2012

Un rápido curso de lógica práctica (Segunda lección)



En nuestra lección anterior vimos cómo funciona la lógica en cuanto a ciencia formal y empezamos a ejercitarnos en una de las formas más básicas de raciocinio, que es el silogismo. En esta ocasión, y antes de pasar a razonamientos más complejos, vamos a hacer de nuestros conocimientos de lógica algo todavía más formal, y por ello es de suma importancia que establezcamos ciertas reglas:

Los principios lógicos supremos:

Se trata de normas básicas de todo pensamiento lógico. Son principios tan obvios, que parecería innecesario tener que formularlos, pero es bueno también estar conscientes de ellos:

Principio de identidad: Todo ser es idéntico a sí mismo. A es igual a A. Claro, los seres cambian con el paso del tiempo y dependiendo de las circunstancias, pero en su mismo lugar, tiempo y circunstancias, todo ser es idéntico a sí mismo. Por cierto, en lógica y filosofía, por "ser", "ente" o "cosa" nos referimos a todo aquello que existe o que podría existir, o que somos capaces de concebir: no quiere decir seres vivos, ni necesariamente seres materiales, ni siquiera seres reales. Aunque se trate de seres que no podemos tocar o que ni existen, en lógica, serán iguales a sí mismos. El principio de identidad es algo tan obvio que no requiere de mayor profundización:

Principio de no contradicción: Es imposible que un ser sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido. Una proposición no puede ser verdadera y falsa al mismo tiempo. Dos proposiciones que se contradicen no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. No es posible que A sea no-A al mismo tiempo. No-A significa todo lo que no es A, es decir: B, C, D, E...



Podemos y debemos ahondar un poco más en este caso, porque es ligeramente complicado y en la vida cotidiana nos enfrentamos con situaciones contradictorias. Aquí es donde debemos aclarar algunas cosas. Supongamos que tenemos un ser A. Este ser, como dijimos, puede ser concreto o abstracto, individual o colectivo, real o inexistente, vivo o inerte, etc. Es decir, puede ser un objeto inanimado, un ser vivo, un concepto o una abstracción. 

En fin, supongamos que tenemos al ser A. Éste puede ser un objeto, por ejemplo, un aparato tecnológico. ¿Es posible que a la vez A sea una tostadora y un reloj al mismo tiempo? ¡Claro que es posible! ¿Pero eso no violaría el principio de contradicción? Después de todo, si tostadora es A, entonces reloj es no-A, y no podrían ser verdad al mismo tiempo, ¿no?

En realidad, no. Si decidimos llamar a este hipotético aparato A, este símbolo incluye todas las características del mismo: A no es la tostadora, sino la suma de la tostadora y el reloj. Tostadora y reloj son dos características diferentes del aparato que hemos decidido llamar A, y al sumarse lo conforman. Podemos llamar a la parte de tostadora X y a la parte de reloj Y. Entonces decir que el aparato A es una tostadora (X) y al mismo tiempo un reloj (Y) es completamente lógico. Lo que no es posible es que el aparato A fuera una tostadora-reloj y al mismo tiempo no lo fuera (puede ser una tostadora-reloj que no funcione, o algo que hubiese sido una tostadora-reloj y ya no lo es, o un aparato que parezca una tostadora-reloj y no lo sea).

¡Ojo! Éste es un ejemplo de algo que puede ser, no una regla.


Una pared puede tener partes blancas y negras al mismo tiempo. Si decidimos llamar a esa pared A, este símbolo equivaldrá a "pared que en algunas partes es blanca y en otras es negra". Esto es posible, lógico y de lo más común. La confusión viene si por A en vez de referirnos a la pared en su totalidad nos referimos a una característica de ella: el color blanco. Si queremos que A equivalga al color blanco, y B equivalga al color negro, ¿podremos decir que A es al mismo tiempo B? No, porque si hacemos eso tendremos que usar otro símbolo, diferente de A y B, para refererirnos a la pared en su totalitad: X, por ejemplo. Entonces podremos decir que X es al mismo tiempo A y B, pero nunca que X es al mismo tiempo no-X (pero nos complicaríamos mucho y nos haríamos bolas).



¿Puede una proposición ser al mismo tiempo verdadera y falsa? Puede ser verdadera en un sentido y falsa en otra, o puede variar según la situación, el tiempo y el lugar. Puede ser que algunas partes de la proposición sean verdaderas y otras sean falsas. Supongamos que A es la proposición "¡Amo la cerveza y el vino!"; es verdadera en cuanto a que de verdad amo el vino, pero es falsa porque no me gusta la cerveza. ¿Eso la hace verdadera y falsa al mismo tiempo? No, porque en lógica lo que cuenta es la totalidad de la afirmación: si la afirmación no es totalmente verdadera entonces es falsa. La afirmación A está conformada por dos elementos, uno falso (X) y uno verdadero (Y); por eso en su totalidad, A es falsa.

Principio del tercero excluido: Así como algo no puede ser A y no-A al mismo tiempo, necesariamente tienen que ser A ó no-A, pues no hay una tercera opción. Una pared o es blanca o es no-blanca. Pero éste es el punto importante: no-blanca incluye negra, gris, roja, azul, negra con rayas negras, negra con manchas blancas, casi totalmente blanca excepto por un punto negro, etcétera. En fin, si A es "una pared totalmente blanca" cualquier cosa que no sea una pared totalmente blanca cuenta como no-A. Si por A entendemos una pared negra con tres rayas blancas, cualquier cosa que no sea una pared negra con tres rayas blancas cuenta como no-A.


No se debe confundir el principio del tercero excluido con la falacia del falso dilema. Ésta es un error de razonamiento o un ardid retórico que consiste en creer o hacer creer que sólo existen dos opciones: A ó B. ¿Parece lo mismo que el principio del tercero excluido? Pues no lo es. Volvamos al ejemplo de la pared blanca. El principio del tercero excluido nos dice que es blanca (A) o es no-blanca (no-A). Un falso dilema sería suponer que la pared es blanca (A) o es negra (B), cuando en realidad puede ser de cualquier otro color o combinación (C, D, E, F, G, etcétera). Pero recordemos que no-A incluye a todas esas otras opciones.

Veamos otro ejemplo: un ente puede ser un perro (A) o no ser un perro (no-A). El no ser un perro implica que puede ser cualquier otra cosa: un gato, un caballo, una silla, un ladrillo, un remolino de viento, etcétera. Un falso dilema sería suponer que lo que no es un perro es necesariamente un gato. Desde luego que hay casos y situaciones en las que ocurren dilemas verdaderos, en los que sólo una de dos opciones puede ser verdadera a la vez, pero en estos casos tendríamos que asegurarnos de que en realidad es así antes de llegar a una conclusión. Si nos dan A ó B, antes de elegir deberíamos asegurarnos de que no existen C, D, F ó G.

¡Ojo! Esto no siempre es así


Como no-A incluye a todo lo que no es A, concebir algo que no sea ni A ni no-A es imposible desde el punto de vista lógico (aunque puede ser un ejercicio de imaginación muy interesante). Pero, si todo esto es tan obvio, ¿cuál es el punto de estarlo diciendo? Pues resulta que muchas veces se nos olvidan estos principios: sostenemos creencias que son mutuamente contradictorias, olvidamos buscar más allá de dos opciones cuando las hay, o esperamos a que aparezca una tercera, cuando no la hay. Para ayudarnos a no caer en estos errores de pensamiento, tenemos a las reglas de oposición.

Las reglas de oposición

En lógica llamamos juicio a un pensamiento en el que se dice algo de un concepto, o sea, una forma de pensamiento que se puede expresar como un enunciado completo con sujeto, verbo y predicado. Un juicio es "el perro corre", "Juan es delgado", "París es la capital de Francia", "todas las serpientes son carnívoras", "energía es igual a masa por velocidad de la luz al cuadrado", "Peña Nieto es un idiota", o lo que usted quiera (cuando hablamos de los principios lógicos supremos, usé la palabra "proposiciones" para referirme a los juicios; lo hice así para no complicarles la vida con un concepto que aún no habíamos definido).

Los juicios pueden ser clasificados por su cantidad:

Universales (si se refieren a la totalidad de los individuos)
Particulares (si se refieren a una parte de los individuos)
Singulares (si se refieren a un individuo)

O por su cualidad:

Postivos (cuando se afirma la relación entre sujeto y predicado)
Negativos (cuando se niega la relación entre sujeto y predicado)



En realidad, hay muchas otras formas de clasificar los juicios, pero éstas son las básicas y las que nos importan. De hecho, olvídemonos de los juicios singulares, y tendremos para trabajar cuatro tipos de juicios, basándonos en las combinaciones de cualidad o cantidad:

A.- Juicios universales positivos: "Todos las aves tienen plumas"
E.- Juicios universales negativos: "Ningún reptil tiene plumas"
I.- Juicios particulares positivos: "Por lo menos algunos mamíferos ponen huevos"
O.- Juicios particulares negativos: "Por lo menos algunas aves no pueden volar"

Nótese que en el caso de los juicios particulares añadí la frase por lo menos algunos. Normalmente cuando se trata el tema de las reglas de oposición se escribe algunos, a secas, aunque su significado es en estos casos como ya indiqué. Lo escribo de esta manera porque suele pensarse que algunos equivale a decir sólo algunos pero no todos. No es así cuando tratamos las reglas de oposición.

Bueno, pero ¿qué son las reglas de oposición? Son reglas muy sencillas que nos dicen cuáles son las relaciones de veracidad y falsedad de los juicios o proposiciones, y en ellas se ve cómo se aplican los principios lógicos supremos que ya estudiamos. En los ejemplos anteriores de cada tipo de juicio utilicé casos que fueran verdaderos. Pero para estudiar las reglas de oposición tenemos que tomar el mismo juicio y ponerlo de las cuatro formas distintas. Éste es un ejemplo que me gusta usar en clase:

A.- Todos los hombres son infieles
E.- Ningún hombre es infiel
I.- Por lo menos algunos hombres son infieles
O.- Por lo menos algunos hombres no son infieles

Y es divertido, porque desde que empiezo con el juicio tipo A las señoritas gritan "¡sí, es cierto!"... Pero divago. En fin, estos cuatro juicios tienen una relación entre sí de esta manera... Perdónenme, aquí vienen nombres extraños y complicados... No tienen que aprendérselos, basta con que comprendan el concepto... Bueno, aquí van:




O sea, A y E son contrarios; I y O son subcontrarios; I y A son subalternos, al igual que E y O; A y O son contradictorios al igual que I y E. ¿Qué significan todos estos nombres? No mucho, hasta que vamos, ahora sí, con las reglas de oposición:



  • Los juicios contrarios no pueden ser ambos verdaderos, aunque sí pueden ser ambos falsos. Es decir, "Todos los hombres son infieles" y "Ningún hombre es infiel" no pueden ser ambos verdaderos, aunque sí pueden ser ambos falsos. De lo que sigue que si sabemos que alguno de ellos es verdadero, podemos concluir sin lugar a dudas que el otro es falso (cumpliendo con el principio de no contradicción).  Pero si sabemos que "Ningún hombre es infiel" es falso, ello no significa que "Todos los hombres son infieles" sea lo verdadero, pues podría ser que algunos lo fueran y otros no.  Es decir, si sabemos que uno de ellos es falso, no podemos estar seguros de si el otro también lo es.
  • Los juicios contradictorios no pueden ser simultáneamente verdaderos ni simultáneamente falsos. Es decir, necesariamente uno de ellos será verdadero y el otro será falso. Si sabemos que uno es falso, sabremos que el otro es verdadero; si sabemos que uno es verdadero, sin lugar a dudas el otro será falso. Vean: si "Todos los hombres son infieles" es verdadero, necesariamente "Por lo menos algunos hombres no son infieles" será falso y viceversa. Si sabemos que "Por lo menos algunos hombres son infieles" es falso, eso significa que "Ningún hombre es infiel" será verdadero, y viceversa. Así también se cumple con el principio de no contradicción.
  • Los juicios subalternos pueden ser ambos verdaderos y ambos falsos. De hecho, y esto es importante entenderlo, los juicios universales incluyen a sus subalternos. Es decir "Todos los hombres son infieles" incluye a "Por lo menos algunos hombres son infieles" y "Ningún hombre es infiel" incluye a "Por lo menos algunos hombres no son infieles" (por eso era importante aclarar que algunos no significa sólo algunos).

    Por eso, I y A pueden ser ambos verdaderos y ambos falsos; lo mismo con E y O. Además, si los universales (A ó E) son verdaderos, podemos estar seguros de que los particulares (I u O) lo son también. Y si los particulares son falsos, podemos estar seguros de que los universales también lo son.

    ¿No me creen? Chequen: Si sabemos que "Todos los hombres son infieles" es verdadero entonces podemos estar seguros de que "Por lo menos algunos hombres son infieles" lo es también, porque una incluye a la otra. Igualmente, si sabemos que "Ningún hombre es infiel" pues obviamente eso implica que "Por lo menos algunos hombres no son infieles".

    Por otro lado, si sabemos que "Por lo menos algunos hombres son infieles" es falso, eso elimina cualquier posibilidad de que "Todos los hombres son infieles" sea verdadero; y si sabemos que "Por lo menos algunos hombres no son infieles" es falso, eso descarta que "Ningún hombre es infiel" pueda ser verdadero.

    Ah, pero esto no funciona a la inversa. Si los universales (A ó E) son falsos, no podemos estar seguros de que los particulares (I u O) lo sean. Si los particulares son verdaderos, no podemos estar seguros de que los universales lo sean. Véanlo ustedes mismos:

    Si sabemos que "Todos los hombres son infieles" es falso, aún es posible que "Por lo menos algunos hombres son infieles" sea verdadero. No podemos sacar una conclusión segura.  Por otra parte, si sabemos que "Por lo menos algunos hombres son infieles" es verdadero, eso no implica que "Todos los hombres son infieles" lo sea, de modo que no podemos inferir nada al respecto. Y lo mismo se aplica a los juicios negativos (E y O).

    Entonces, recapitulando, los juicios subalternos pueden ser ambos verdaderos y ambos falsos. De la veracidad de los universales se puede inferir la veracidad de los particulares, pero no viceversa. Y de la falsedad de los particulares se puede concluir la falsedad de los universales, pero no viceversa.
  • Los juicios subcontrarios no pueden ser ambos falsos, pero sí pueden ser ambos verdaderos. O sea "Por lo menos algunos hombres son infieles" y "Por lo menos algunos hombres no son infieles", pueden perfectamente ser verdaderos: que unos sean infieles y otros no. Pero no pueden ambos ser falsos. Pues si decimos que es falso que por lo menos algunos son infieles, eso significaría que ninguno lo es (véase la regla de los juicios contradictorios), y si ninguno lo es, eso implica que por lo menos algunos no lo son (véase la regla de los juicios subalternos). O sea, entre "Por lo menos algunos hombres son infieles" y "Por lo menos algunos hombres no son infieles", necesariamente uno de los dos tiene que ser verdadero (si es que no lo son ambos). No pueden ser ambos falsos porque no existe una tercera opción; no existe escenario posible en que ambos sean falsos. Así es como se cumple con el principio del tercero excluido.
Éstos fueron ejemplos de lo más sencillos, pero a partir de ellos podemos empezar a razonar de manera progresivamente más compleja. Piensen en la vida cuántas veces nosotros o los demás violan los principios lógicos supremos y las reglas de oposición: sostenemos ideas que son mutuamente excluyentes, o tratamos como mutuamente excluyentes ideas que no lo son. 

Para que se ejerciten en esta reflexión les voy a dejar de tarea los siguientes ejercicios:

A.- Todas las mujeres son celosas
E.- Ninguna mujer es celosa
I.- Por lo menos algunas mujeres son celosas
O.- Por lo menos algunas mujeres no son celosas


  1. Si sabemos que A es verdadera, entonces I es...
  2. Si sabemos que O es falsa, entonces E es...
  3. Si sabemos que E es falsa, entonces I es..
  4. Si sabemos que A es falsa, entonces O es...
  5. Si sabemos que E es verdadera, entonces A es...
  6. Si sabemos que A es falsa, entonces E es...
Ahí me cuentan cómo les fue. Nos veremos la próxima clase.

viernes, 27 de julio de 2012

Un rápido curso de lógica práctica (Primera lección)



Observando los acontecimientos más recientes en nuestro entorno, desde el fanatismo intransigente que han alcanzado las discusiones sobre política, hasta el avance de las creencias irracionales en diversas instituciones de nuestra sociedad, me parece muy claro que un poco de lógica no le vendría mal a este alocado mundo nuestro. Es por eso que decidí abrir una nueva sección en este blog: Breve lección de lógica, de la que ya había escrito dos entradas previas, la una referente a la Falacia del falso dilema y la otra referente a la Defensa del taladro. En esta ocasión quiero hacer una brevísima introducción a la lógica.

La lógica, como asignatura escolar, está muy desprestigiada. Según me confió la directora de una prepa, es la materia de la que los egresados suelen decir que menos les sirve. No es para menos, porque, la verdad sea dicha, es una materia que se enseña muy mal en nuestras escuelas. Se pasan tratando de hacer que memoricemos nombres de fórmulas y cosas en latín, que significan muy poco para un adolescente (BARBARA, CELARE, etc) y que ciertamente sirven para un carajo. Ello ha llevado a pensar muchos estudiantes, y personas en general, que la lógica es un conjunto de mafuferías inútiles que nadie entiende y una gran pérdida de tiempo.

Así se olvida que lo importante de la lógica no es otra cosa sino aprender a razonar correctamente, y que esta capacidad es vital para todos los ámbitos de la vida: académico, profesional, cotidiano, empresarial, político, etcétera, etcétera. Entonces, el propósito de la enseñanza de la lógica es que las personas aprendan a pensar con claridad, algo que, por desgracia, nos falla mucho como especie. Cometemos toda clase de errores en nuestro razonamiento, lo que nos lleva a conclusiones falsas y a acciones inconvenientes basadas en ellas. Nos dejamos llevar por creencias irracionales, dogmas prejuicios, reaccionamos de forma emotiva y visceral, y confiamos demasiado en el "sentido común". Ya lo dice el gran filósofo Bertrand Russell:


El pensamiento racional anda también muy desprestigiado. Se le considera opuesto a la espiritualidad, de cierta forma cerrado o incluso negado a ella, y de ahí que religiosos y nuevoereros lo ataquen, pero la verdad me importan muy poco las opiniones de estas gentes. También se le considera frío y por lo tanto, opuesto a la emotividad y al arte. Esto último es una falsedad, toda vez que hemos visto que ciencia y arte conviven perfectamente y se complementan para enriquecer la vida humana

No faltará quien argumente que la razón es una construcción cultural de Occidente, pero esto no es así. El racionalismo como corriente filosófica lo es, ciertamente. La lógica como conjunto de métodos y herramientas para ayudarnos a razonar mejor, también lo es. Pero la razón es una capacidad innata en el ser humano, producto de la evolución de nuestro cerebro. La capacidad de reconocer patrones y de obtener conclusiones sobre hechos desconocidos a partir de datos conocidos ha sido detectada en diversos animales. Las criaturas que pudieran extraer las conclusiones más acertadas sobre el mundo que los rodea tendrían mejor oportunidad para sobrevivir y reproducirse, y así fue evolucionando nuestra capacidad de raciocinio. 



Esto también depende de las necesidades y el medio ambiente: a las primeras civilizaciones agrícolas poco podría importarles si la Tierra gira alrededor del sol o viceversa, y sus conclusiones al respecto, aunque equivocadas, no afectaban su vida. A una civilización en la que las telecomunicaciones vía satélite son fundamentales, y para la que la colonización de otros planetas es un futuro muy probable, obtener la conclusión correcta sobre el heliocentrismo resulta vital, y esto fue posible gracias al pensamiento lógico y racional de científicos como Copérnico, Galileo y Kepler, que fijaron estos principios muchos siglos antes de que pudieran tener una aplicación práctica.

Pero tener la capacidad de razonar no equivale a ejercerla y no todos la ejercen con la misma eficiencia. Es entonces que viene la lógica para echarnos una mano con este asunto. La capacidad de pensar con lógica libera nuestras mentes de prejuicios y dogmas, y nos hace menos vulnerables a la manipulación y al engaño. Claro, estoy consciente de que la lógica no lo es todo, ni creo que con sólo aprender lógica vayan a solucionarse todos los problemas de la humanidad. Pero sí creo que le vendría bien a muchas personas empezar a aprenderla y ejercitarla. Pero antes debemos preguntarnos ¿Qué es la lógica?

Las ciencias formales



En el lenguaje cotidiano, la palabra lógica tiene diversos significados. Por "lógico" podemos entender lo que es obvio o evidente, o lo que se corresponde con el sentido común. Pero estos empleos nos sirven muy poco. 

Resulta que la lógica es una ciencia, una ciencia formal. ¿Qué significa esto? Las ciencias se dividen en dos tipos, las fácticas y las formales. Las fácticas son aquéllas que tratan hechos del mundo real, ya sean las ciencias naturales (física, química, biología) o las ciencias sociales (antropología, sociología, historiografía). Las formales son que se ocupan de las formas y no de los contenidos, independientemente de si éstos o no constituyen parte del mundo real, y en ellas se incluyen las ciencias matemáticas y la lógica.

Para entender bien cómo funcionan las ciencias formales, me basaré en un ejemplo de las matemáticas, en específico de la aritmética, que todos conocemos bien. Supongamos que tenemos dos naranjas, y que a ellas añadimos otras tres naranjas. ¿Cuántas naranjas tendremos? Cinco, por supuesto. Ahora bien, esta sencilla operación la podríamos representar de forma aún más simple con números y símbolos con los que estamos muy familiarizados: 2 + 3 = 5.



Ahora supongamos que no estamos sumando naranjas, sino peras. Dos peras a las que añadimos otras tres peras nos dará como resultado... ¡cinco peras! La fórmula 2 + 3 = 5 sigue siendo válida para este caso. Y he aquí el punto importante: sin importar que estemos sumando naranjas o peras, incluso sin importar si realmente tenemos tal cantidad de frutas, o siquiera si tales frutas existen, la operación 2 + 3 = 5 siempre será correcta. He ahí el porqué las matemáticas son ciencias formales: no importa si tales objetos existen en la vida en la vida real, lo que importa es que las operaciones se hagan de forma correcta.

Va otro ejemplo, ahora de la trigonometría: como todos sabemos, el valor de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de los catetos. O podemos ponerlo así:



De nuevo, no importa qué medidas tenga el triángulo rectángulo en cuestión, si está hecho de madera o metal, si forma parte de un edificio o de una maquinaria, o si dicho triángulo existe en realidad: lo que importa es que la fórmula sea correcta.

¡Ojo! Esto no quiere decir que las matemáticas, como ciencias formales, se deslinden por completo de la realidad en la que vivimos, y operen solamente en un mundo ideal de abstracciones y conceptos. Cuando traemos esas fórmulas y operaciones al mundo real, veremos que funcionan. Si realmente empezamos con dos naranjas y realmente le añadimos otras tres, en verdad tendremos cinco naranjas. Si en verdad tenemos un triángulo rectángulo y sacamos la raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de sus catetos, obtendremos el valor real de su hipotenusa. Es decir, si los datos con los que empezamos son verdaderos, y la operación se realiza de forma correcta, los nuevos datos que obtendremos también serán verdaderos.

Las diversas ciencias matemáticas, como la aritmética y la trigonometría aquí ejemplificadas, pretenden dar con operaciones y fórmulas que sean aplicables independientemente de sus contenidos: operaciones que sean siempre correctas sin importar lo que se está añadiendo, sustrayendo o multiplicando; fórmulas que permitan siempre obtener las medidas de una figura geométrica, sin importar cuán grandes o chicas sean. Bien, de la misma manera, la lógica pretende encontrar principios que permitan al pensamiento arribar siempre a conclusiones correctas, independientemente del tema sobre el que se está pensando.

La lógica como una ciencia formal



Consideremos el siguiente razonamiento:

Todos los hombres son mortales.
Sócrates es un hombre.
Luego, Sócrates es mortal.

Ésta es una forma de razonamiento muy sencilla y básica, se le conoce como silogismo y está tan choteada, que hasta dice el chiste que a Sócrates no lo mató la cicuta sino el silogismo. Podemos darnos cuenta sin echarle mucho coco de que esta razonamiento es válido. En efecto, si realmente todos los hombres son mortales, y si realmente Sócrates es un hombre, no podemos menos sino concluir que Sócrates es mortal. Si resultara que Sócrates no es mortal, entonces quizá no se trata de un hombre, sino de un dios, o quizá habremos descubierto que no todos los hombres son mortales. 

Este mismo silogismo se puede presentar de otra manera:

Todas las aves son ovíparas.
El kiwi es un ave.
Luego, el kiwi es ovíparo.

Es otro razonamiento correcto y verdadero. ¿Podemos encontrar una fórmula que represente todos estos razonamientos, así como la suma 2+ 3 = 5 es igualmente válida para peras o manzanas, o la fórmula de la hipotenusa sea igualmente válida para todos los triángulos rectángulos? Sí que podemos. Sólo tenemos que tomar algunos elementos simbólicos. Por conveniencia, me gusta escoger S para el sujeto, P para el predicado, y X para un ente particular. Entonces tendremos esta fórmula:

Todo S es P
X es S
Luego, X es P

Sustituyan las letras en mayúsculas por los ejemplos que ustedes quieran y verán cuán sencillo es darse cuenta de la validez de esta fórmula:

Todos los nacidos en París son franceses.
Pierre nació en París.
Por lo tanto, Pierre es francés.

A los dos primeros enunciados les llamamos premisas, y al tercero, conclusión. Las premisas son la información que ya conocemos de antemano, y la conclusión es la nueva información que extraemos a partir de razonar sobre las premisas. En una multiplicación, los factores serían el equivalente de las premisas y el producto el equivalente de las conclusiones. Ahora bien, ¿se pueden hacer operaciones (razonamientos) diferentes dependiendo de cuál es la información que tenemos y cuál es la que ignoramos?

Para ilustrar este punto, recordemos el álgebra. Si tenemos que X + Y = Z, entonces hay algunas otras formas que sabemos serán correctas:

Y + X = Z
Z - X = Y
Z - Y = X

Y otras que podemos ver que están equivocadas:

Z + Y = X
X - Z = Y
X - Y = Z

Comprobémoslo. Si tenemos que 2 + 3 = 5, entonces serán correctas:

3 + 2 = 5
5 - 3 = 2
5 - 2 = 3

Pero serán incorrectas:

5 + 2 = 3
3 - 5 = 2
3 - 2 = 5

Un mismo principio se aplica a nuestra fórmula ya conocida:

Todo S es P
X es S
Luego, X es P

Si sabemos que ésta es correcta, entonces cabría preguntarnos si la siguiente lo es:

Todo S es P
X es P
Luego, X es S

¿Confundidos? Apliquemos el ejemplo de Sócrates:

Todos los hombres son mortales
Sócrates es un hombre
Luego, Sócrates es mortal

Sabemos que esto es correcto. ¿Lo es lo que sigue?

Todos los hombres son mortales
Sócrates es mortal
Luego, Sócrates es un hombre

Piénsenlo bien y verán que es incorrecto. Por lo que nos dicen las premisas, sólo sabemos que Sócrates es mortal, pero eso no significa que sea hombre. Podría tratarse de un perro llamado Sócrates. Los diagramas de Venn son de mucha utilidad como apoyo visual para este tipo de problemas. Los diagramas de Venn consisten en círculos que se entrelazan, concentran o están separados el uno del otro, de la siguiente manera:



En este diagrama S son "los hombres" y P son "los mortales". Como todos los hombres son mortales, el círculo S se encuentra dentro del círculo P (fuera de S, pero aún dentro de P, se encuentran los otros seres que no son hombres, pero que también son mortales). El punto X es "Sócrates", y como Sócrates se encuentra dentro del círculo S, también a la de a huech se encuentra dentro del círculo P. Concluir que Sócrates es mortal, a partir de que sabemos que es hombre y que todos los hombres son mortales, es un razonamiento correcto y verdadero.

Pero veamos el segundo caso:




Sabemos que el círculo S va dentro del círculo P. Sabemos que el punto X también va dentro de P. Pero no podemos saber si X va dentro de S o en algún otro lugar dentro del círculo P. Es decir, es mortal, pero podría pertenecer a los otros seres mortales que no son hombres. Por lo tanto, concluir que Sócrates es un hombre, sólo con saber que es mortal, es erróneo.

¿Qué otra fórmula, entonces podría ser correcta? Intentemos con ésta:

Todo S es P
X no es P
Luego, X no es S

Pongamos ejemplos para que quede más claro:

Todas las aves son ovíparas.
El murciélago es vivíparo.
Luego, el murciélago no es un ave

Fácilmente sabemos que es verdad (ser vivíparo equivale a no ser ovíparo), pero ilustrémonos con otro diagrama de Venn:



Si sabemos que el punto X queda fuera del círculo P, entonces sabremos que necesariamente también queda fuera del círculo S. Esto es coser y cantar, pero probemos con otra fórmula:

Todo S es P
X no es S
Luego, X no es P

O, para seguir con el ejemplo anterior:

Todas las aves son ovíparas.
La tortuga no es un ave.
Luego, la tortuga no es ovípara.

Ayudémonos con el diagrama:



Sabemos por las premisas que el punto X queda fuera del círculo S, pero eso no nos ayuda a concluir si también queda fuera del punto P. Bien podría quedar fuera de S, pero dentro de P, es decir, formar parte de los seres que no son aves, pero sí son ovíparos. De hecho, sabemos que en efecto las tortugas son reptiles y ovíparas. Es decir, podemos concluir que el murciélago no es un ave porque no pone huevos, ya que todas las aves lo hacen. Pero no podemos concluir que la tortuga no pone huevos a partir del conocimiento de que no es un ave.

Ahora tomemos una fórmula ligeramente distinta. Pero antes, recordemos que en lógica formal "algunos" no tiene el significado coloquial de "unos pocos", sino el de "por lo menos uno, pero no todos"; o sea,  "algunos" abarca "uno de ellos", "una minoría", "la mitad", "una mayoría" y hasta "todos menos uno":

Algún S es P
X es S
Luego, X es P
Algunos hombres son franceses.
Sócrates es un hombre.
Luego, Sócrates es francés.



Fijémonos en el diagrama. La S representa a los hombres. La P representa a los franceses. El área en la que los círculos se intersectan corresponde a los S que son P, o sea, a los hombres que son franceses. Fuera de esta intersección están de un lado los hombres que no son franceses, y de otro los franceses que no son hombres. Sabemos que X está dentro del círculo S, pero no sabemos si quedará en la intersección con P o fuera de ella. Entonces sabemos que este razonamiento está equivocado: no podemos saber si Sócrates es francés sólo porque sabemos que algunos hombres son franceses. Inventen sus propios ejemplos con cada una de las fórmulas y podrán darse cuenta de cuáles son válidas y cuáles no.

De hecho, el prejuicio proviene de razonamientos erróneos como éste. Podemos saber que, en efecto, algunos árabes son musulmanes fanáticos, pero concluir a partir de esta premisa que un árabe en particular es un musulmán fanático, es un error de razonamiento.

Ah, pero podríamos utilizar el siguiente razonamiento:

Algunos hombres son griegos.
Sócrates es un hombre.
Luego, Sócrates es griego.

Y estaríamos en lo cierto, ¿no? No. Sabemos que Sócrates es griego, pero eso no lo podemos inferir a partir de los datos que nos proporcionan las premisas. El razonamiento, por lo tanto, es incorrecto y el hecho de que la conclusión sea verdadera es sólo una coincidencia. Se puede acertar incluso estando equivocado. Es posible que por coincidencia atines a calcular el área de un cuadrado utilizando una fórmula equivocada. Pero para la lógica formal lo que importa es que el razonamiento sea correcto (aunque, desde luego, a nosotros sí nos importa que las conclusiones correspondan con la realidad).

De hecho, podemos tomar cada una de las fórmulas que ya descartamos como incorrectas y hacer ejemplos en los que de pura casualidad la conclusión sea verdadera, aunque el razonamiento sea inválido:

Todas las aves son ovíparas.
Las gallinas son ovíparas.
Luego, las gallinas son aves.
Todas las aves son ovíparas.
Los murciélagos no son aves.
Luego, los murciélagos son vivíparos. 
Algunos hombres son franceses.
Napoleón es un hombre
Luego, Napoleón es francés.


En todos estos ejemplos las conclusiones corresponden con la realidad, pero se ha llegado a estas conclusiones de forma equivocada. Son ejemplos en los que la conclusión es verdadera, pero el razonamiento es incorrecto. El problema es que así como a veces, de pura casualidad, este tipo de razonamientos pueden atinarle a la verdad, otras tantas nos darán conclusiones incorrectas (como los primeros ejemplos que tratamos en cada una de esas fórmulas), y por lo tanto, no podemos fiarnos de ellos.

Y éste es un punto importantísimo: existen razonamientos que parecen correctos, incluso que en ocasiones pueden atinar, pero que no son correctos en realidad, y si no nos cuidamos de este tipo de razonamientos falaces, podemos ser víctimas de engaños y manipulaciones.

También puede darse el caso de que el razonamiento sea correcto, pero que la conclusión sea falsa porque trabajemos a partir de información que también es falsa:

Todos los hombres son azules.
Sócrates es un hombre.
Luego, Sócrates es azul.

Éste es un ejemplo de la fórmula que ya habíamos aceptado como correcta:

Todo S es P
X es S
Luego, X es P

Pero como la primera premisa es falsa, la conclusión resulta ser un disparate. Y por supuesto, tenemos muchos ejemplos de razonamientos incorrectos y conclusiones falsas:

Todos los parisinos son franceses.
Los de Marsella no son parisinos.
Luego, los de Marsella no son franceses.

Entonces, la única forma de asegurar que tendremos siempre una conclusión verdadera, que corresponda con la realidad, es que partamos de información verdadera y utilicemos un razonamiento correcto. Como en el caso de la trigonometría, si tenemos las medidas correctas de los catetos, utilizamos la fórmula adecuada y hacemos bien los cálculos, tendremos necesariamente el resultado correcto y verdadero.



Por supuesto que estos son ejemplos tan sencillos que parecería una pérdida de tiempo reparar en ellos, y desde luego que los razonamientos que utilizamos en la vida cotidiana son más complejos que estos silogismos de dos premisas y una conclusión (y ni hablar de los razonamientos que son necesarios en las ciencias). Pero así como empezar a sumar 2 + 3 nos permite ir ascendiendo poco a poco para dominar ecuaciones y cálculos cada vez más complejos (como los que requerirá manejar un ingeniero, un economista o un programador). Cuando en la secundaria empezamos a ver álgebra, no tenemos ni idea de para qué nos servirá eso de calcular con letras, sino hasta que empezamos a aplicar esos conocimientos en la trigonometría o en la geometría analítica. De la misma forma, estos rudimentos de lógica nos dan un punto de partida para poco a poco poder hacer razonamientos más y más complejos y asegurarnos de que sean verdaderos. 

Pero ésos los dejaremos para nuestra próxima lección. Pueden empezar a guardar sus cosas; la clase ha terminado por hoy.

domingo, 22 de julio de 2012

Cuando atacan los animales



Introducción


Resulta que entre mis muchos placeres culpables está el de aquellas películas que tratan de animales que matan personas. No es que las coleccione ni me erija como experto en el tema, pero si es tarde por la noche, estoy aburrido y de casualidad en SyFy están pasando una película de un tiburón que se metió a un río o un cocodrilo que se salió al mar para comer gente, probablemente la vea y la disfrute mucho. No sé, es uno de esos malos gustos que uno no puede evitar. Me inició cuando era niño, en que no me perdía ninguna película de animales asesinos que pasaran entre la Trilogía de Canal 5. Incluso, cuando estaba en primaria, escribí una historia sobre un ejército de cocodrilos que invadían Cancún.

Es por eso que se me ocurrió la idea de hacer un Top de las mejores películas de animales asesinos.  Pero me topé con dos obstáculos. El primero es que, revisando la filmografía me di cuenta de que, exceptuando los títulos que pondré más adelante, todas estas películas son basura. El segundo es que me puse a pensar en una serie de asuntos que resultaron más interesantes que el ciclo de animales asesinos en sí.

Empecé a reflexionar acerca de nuestra relación con los animales, la naturaleza y el significado simbólico que pueden tener los depredadores para nuestras culturas. En específico me puse a pensar: ¿Por qué seguimos haciendo películas sobre animales asesinos? ¿Por qué, en un mundo en el que hace mucho que los depredadores dejaron de ser un peligro para nosotros, se siguen haciendo películas en las que los animales son los malos? ¿Por qué querer hacernos tener miedo a los pobres animalitos cuando deberíamos tenerles compasión y luchar por protegerlos? Todas estas preguntas surgieron en mi mente y así decidí que la mejor forma de abordar este sería empezar por darle orden a todos estos pensamientos.

Primera parte: Una reflexión rebuscada



¿Por qué se siguen haciendo estas películas de animales asesinos? Debe haber algo en ellas que apele a nuestros temores, o de lo contrario no se seguirían viendo ni produciendo. Aquí la respuesta me pareció bastante clara: seguimos teniéndole miedo a los animales. Claro, desde hace ya muchas generaciones que una gran parte de la raza humana vive en ciudades (y pronto más de la mitad lo hará), donde el peligro de ser atacados por un depredador no nos quita el sueño. Es más, no sólo no tendríamos que temer a lobos, tigres, leones, osos, tiburones y demás, sino que estas nobles criaturas tienen muchas razones para temernos a nosotros, pues los cazamos por diversos motivos y destruimos sus hábitats hasta el punto de que casi los hemos llevado a la extinción.

La relación de poder entre los humanos y los animales ha cambiado, y como ahora se nos presentan como criaturas vulnerables a nuestros caprichos, adoptamos como parte de la ética de hombres y mujeres contemporáneos el reconocimiento del derecho de nuestros hermanos animales a tener una vida digna. Pero no siempre fue así, y si bien nuestra relación con ellos ha cambiado, nuestra naturaleza no.

En una ocasión, mis pasos me llevaron hasta el Museo de Historia Natural de Berlín, el cual contiene una magnífica sala con esqueletos de dinosaurio (nerdgasmo total) y una igualmente magnífica sala con animales disecados. Claro que ahora no está bien visto tener animales disecados, pero en el siglo XIX era la única forma (aparte de los zoológicos) en la que los habitantes del Viejo Continente podía conocer la fauna silvestre de otras latitudes. 

En fin, era tarde, cerca la hora de cerrar, y estaba casi completamente solo en dicha sala. Entré por un pasillo, en el cual habría animales montados en recreaciones de sus hábitats naturales. De pronto me quedé paralizado: frente a mí cuatro grandes lobos disecados en lo que simulaba ser un ambiente de tundra, me miraban con furia y enseñaban los dientes listos para saltar sobre mí. Desde luego que en ningún momento olvidé que se trataba de animales disecados, pero no pude evitar que un miedo primario, instintivo se apoderara de mí. Sentí que la sangre abandonó mi rostro y los escalofríos recorrieron mi espalda. La expresión de esos animales, el reconocimiento de que si estuvieran vivos podrían destrozarme en un instante, me llevó casi al pánico. Con trabajo, me alejé lentamente de ese pasillo.

Durante cientos de miles de años los seres humanos y sus predecesores homínidos fueron depredados por otros animales. En muchos sentidos, seguimos siendo un montón de monitos asustados. Estamos "programados" para temer a los depredadores; reaccionamos ante la presencia de colmillos puntiagudos y garras afiladas (de ahí que la constante hasta en los monstruos más fantásticos sean estos dos elementos). Observen las expresiones de los animales de la primera imagen: las sabemos reconocer como una amenaza, aunque nunca nos hayamos topado con uno en la vida real. No importa cuán hermosos nos parezcan los tigres de Siberia, ni cuánto queramos protegerlos de la extinción: si nos topáramos con uno mientras paseamos por el parque, nos zurraremos de miedo.


¿A cuál de estos dos pequeñines preferirías acariciar?



Hoy en día tenemos la posición de poder frente a los animales del mundo, pero no siempre fue así. Durante milenios, los depredadores tuvieron la ventaja. Durante otros muchos siglos, estuvimos en una posición de más o menos igualdad. Así que, por la mayor parte de nuestra existencia como seres humanos, el ser muerto o devorado por otros animales era un peligro muy latente. De ahí que hubiésemos desarrollado temor y respeto hacia ellos. 

Muchas civilizaciones deificaron al depredador principal de la región que habitaran. La Bestia, que representa el poder depredador de la naturaleza, sea una figura presente en prácticamente todas las culturas. Muchas historias míticas (como las de Hércules, Thor, etcétera), incluyen la lucha entre el héroe y alguna bestia (el León de Nemea, el Lobo Fenrir), y su triunfo representa precisamente la conquista de las fuerzas de la naturaleza por el hombre.

Ahora que a la pobre naturaleza la tenemos bien conquistada, sojuzgada, esclavizada y a punto de ser destruida, esta idea nos resulta chocante. Pero en otros tiempos y en otras culturas en las que se ha tenido una relación más equitativa con la naturaleza este triunfo no implica soberbia, sino supervivencia. Antiguamente cazar un animal como un león o un oso no era poca cosa, sino una hazaña que requería de mucho valor, esfuerzo y astucia. En las sociedades tribales, aún en las actuales, la primera cacería de un joven suele ser parte de un ritual de paso.

Pensemos en la tauromaquia. Cuando surgió, en la antigua civilización minoica, tenía mucho sentido como ritual que representaba la lucha entre la bestia y el hombre, y el triunfo final de éste (era también una recreación del mito de Teseo y el Minotauro, que ultimadamente significa lo mismo). Eso puede carecer de sentido ahora, cuando nuestra posición de poder frente a los animales es tal que nos parece injusto y cruel seguirlos combatiendo, pero sí lo tuvo durante muchos siglos. Ahora bien, a mí me desagrada el toreo como a cualquier progre y creo que finalmente esta actividad se extinguirá, peo los antitaurinos deberían tratar de entender el significado simbólico, cultural y comunitario que tiene el ritual de la fiesta brava para quienes asisten a ella, y no sólo descalificarlos como salvajes asesinos sedientos de sangre.



En conclusión, mi hipótesis para explicar la supervivencia de las historias e imágenes de "el hombre contra la bestia" es que siguen apelando a nuestras emociones más básicas, a nuestros instintos más primitivos, aún en esta época en la que uno pensaría que hacer una película de un tiburón asesino es insensible y estúpido (y lo es).

Segunda parte: Las películas malas



Dentro del subgénero de cintas de animales asesinos (que se ubica como parte del cine de suspenso o de terror), hay varios sub-subgéneros. Están las películas de grandes depredadores, del tipo que nos pueden comer (mamíferos, cocodrilos, tiburones); las de animales venenosos, que quizá no puedan comernos de un bocado, pero sí matarnos (víboras, arácnidos, insectos); las de animales que por sí solos no representan un peligro, pero que en grandes cantidades son una pesadilla; (aves, pirañas, insectos, gusanos); y desde luego, las de animales que han sido modificados de alguna forma que los hace gigantes o les da poderes increíbles, o alguna estupidez por el estilo.

De este último sub-subgénero hay infinitos ejemplos, desde las hormigas gigantes en Them! (1954), hasta los conejos mutantes carnívoros en Night of the Lepus (1972) o las ovejas zombis que convierten a la gente en otras ovejas zombis en Black Sheep (2007). Me parecen las más ridículas y menos divertidas de todas, así que simplemente las voy a ignorar, aunque de niño vi algunas que recuerdo con cierto cariño como Alligator (1980), sobre un cocodrilo gigante que acecha en las cloacas de una ciudad, y Piraña II (1981), dirigida por James Cameron y en la que los peces carnívoros adquieren la capacidad de volar.

Del director ganador del Oscar por Titanic...


No es mi intención hacer un recorrido por la historia de las películas de animales asesinos, pues es un tema del que no quiero volverme experto. Baste con resumir algunos de estos churros que vi cuando era un niño morboso fascinado por las imágenes de personas que eran devoradas por animales:

Orca (1977): También se podría llamar No es otra tonta imitación de Tiburón. Un grupo de pescadores atrapa y mata a una orca hembra y a su bebé aún no nacido, lo cual provoca la furia de orca papá, que emprende una búsqueda implacable para vengarse de los horribles seres humanos, a los cuales va matando uno por uno (pero nunca vemos a nadie ser masticado por la orca, sino tomas de "ahí viene la orca", persona gritando y luego "ahhh, se comieron a Kenny" "¡hijos de puta!" y así). Para que quede claro que esta peli no trataba de refritar Tiburón, al principio aparece la orca matando a un gran blanco. Fuck yeah!

El enjambre (The Swarm, 1978): En la que Michael Caine se enfrenta a un enjambre de abejas compuesto por millones y millones de estos insectos. Aparentemente, las señales de radio emitidas por un edificio de la gran ciudad vuelven locas a las abejas (o algo así era la "explicación", no me acuerdo bien) y entonces éstas inician un recorrido de muerte y destrucción para llegar a dicha gran ciudad. Nada las detiene, ni el insecticida, ni los lanzallamas y terminan aniquilando a medio mundo, antes de que arrojen las cosas que emiten señales de radio al mar, lo cual atrae a las abejas, y allí las pueden bombardear a todas. Michael Caine tiene algunas películas bien estúpidas en su carrera, pero ésta se lleva las palmas. Las abejas son hermosas criaturitas que hacen miel, y aquí las ponen como monstruos asesinos imparables. Chale.

Aracnofobia (Aracnophobia, 1990): Un médico que padece de fobia a las arañas se muda a un tranquilo pueblito donde nadie lo quiere por ser Jeff Daniels. Para su mala suerte, una tarántula del Amazonas llega de casualidad al pueblo, donde se aparea con una araña local (!!!) dando como resultado una nueva especie de arañas especialmente venenosas y agresivas. Por suerte, estas nuevas arañas tienen una estructura social como la de las abejas, así que las "obreras" no puede reproducirse, de forma que Jeff Daniels sólo tiene que enfrentarse en una batalla final con el Boss de las arañas para acabar con la infestación. Dicho enfrentamiento tiene lugar en una bodega de vinos en pleno incendio, Daniels le arroja botellas a la araña mientras él canta Itsi Bitsi Spider y el bicho chilla como ave de rapiña. De hecho, esta película no es tan mala, y si tenemos en cuenta que la hicieron medio en broma, puede disfrutarse como una parodia de humor negro. Y además sale John Goodman. 

Invasión felina (Strays, 1991): Una viejita loca se muere en circunstancias misteriosas y le deja su casa a su montón de gatos. Unos parientes llegan a la casa, en calidad de inquilinos, porque los gatos son los verdaderos dueños. Claro, la manada de gatos está dirigida por un gato feral que les ordena a matar no me acuerdo con qué excusa. Por suerte, los gatos tienen una debilidad: pánico al agua. Así que con una manguera o una pistolita de agua (es en serio), los pueden mantener a raya. Yo amo los gatos, pero he de aceptar que hasta el más pequeño de ellos te puede poner en tu madre, así que esta peli como que sí me dio miedo. Los Simpson le hacen una referencia en un episodio..


Y hasta ahí con las películas malas, que las demás no vale ni la pena mencionar. La pregunta es, ¿podemos encontrar alguna película del género que sea buena, y quiero decir, realmente buena? Sí que podemos, y son las que están a continuación:

Tercera parte: Las películas buenas

¿Qué hace que una película sobre animales asesinos sea buena? Bien, en primer lugar, el suspenso tiene que estar muy bien manejado; el director debe tener al público a la orilla del asiento en  expectativa de lo que va a suceder. Debe lograr que la amenaza sea realmente amenazadora, es decir, que la audiencia llegue a contagiarse del miedo por el depredador, y para ello tiene que ocurrir en una situación verosímil. 

También debe ser más que sólo una película de animales asesinos: debe ser una buena película, con una buena historia, buenas actuaciones y buena realización. Un aspecto muy importante es que los personajes no deben ser sólo "la próxima víctima del depredador", sino seres humanos de carne y hueso, con vidas, ideas y problemas más allá de los animales que se los quieren comer, de forma que sea posible para el público identificarse con ellos.

Dicho esto, revisaré cada una de estas películas para dejar en claro qué es lo que tienen de buenas. Haré este recorrido desde la cinta más reciente hasta la más antigua, que además corresponde con el orden de menos buena a mejor:

El Fantasma y la Oscuridad 
(The Ghost and the Darkness, 1996)
Dir: Stephen Hopkins
Con: Val Kilmer y Michael Douglas



¿De qué va? Se inspira en una historia real: a finales del siglo XIX, un ingeniero británico y un grupo de trabajadores en el África colonial tratan de construir un puente para ferrocarril sobre el río Tsavo. El problema es que una pareja de leones machos con un comportamiento por completo atípico se dedican a matar durante las noches (y a veces durante el día). La situación se sale de control y el pánico cunde entre los trabajadores, así que Val Kilme y Michael Douglas tendrán que dar caza y matar a estos depredadores ellos solos. 

¿Por qué es buena? Esta hoy olvidada y entonces menospreciada película tiene los requisitos para calificar como una buena pieza de suspenso. Tiene personajes muy bien escritos, a los que te introduce poco a poco, para que los conozcas bien, así como sus motivaciones y objetivos, antes de tirarte los leones encima. Tiene, sobre todo, momentos de mucho suspenso y magistralmente logrados. Algunas escenas simplemente los tendrán con los pelos de punta. Me causó pesadillas por varios días y paranoia de los árboles y las sombras.

Hombre vs Natura: Es la clásica historia colonialista vista desde el punto de vista occidental. La civilización (encarnada en el ferrocarril) trata de abrirse camino en África, tierra de la barbarie (simbolizada por los leones). Se vuelve una lucha del hombre blanco por dominar la naturaleza salvaje.

Parque Jurásico
(Jurassic Park 1993)
Dir: Steve Spielberg


Con: Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum





¿De qué va? Una gran corporación utiliza los más avanzados métodos de la genética para traer dinosaurios vivos y hacer un parque de diversiones. El problema es que durante el paseo de prueba las cosas se salen de control, los dinosaurios escapan y empiezan a merendarse a la gente.

¿Por qué es buena? Ok, lo admito: hice un poco de trampa al incluir esta peli en la lista, ya que los animales son vueltos a la vida mediante la ciencia (ficción). Pero fuera de cómo se revivió a los dinosaurios, la película aplica perfectamente en la categoría. Aparte de sus implicaciones filosóficas, es una excelente cinta de suspenso, con escenas que lo dejan a uno sin aliento, como la del tiranosaurio atacando el jeep o la de los velocirraptors entrando a la cocina.

Hombre vs Natura: La lección que deja esta película es bastante dura: no se puede dominar a la naturaleza, la vida siempre se abre camino a pesar de todas las previsiones que puedan hacer las personas. La arrogancia del hombre al tratar de sujetar a la naturaleza es castigada de forma por demás demoledora. Nótese que en esta peli los dinosaurios se echan a un montón de personas, pero  los humanos no logran matar ni a un solo dinosaurio, y no pueden más que salir huyendo.

Tiburón
(Jaws, 1975)


Dir: Steven Spielberg
Con: Roy Scheider y Richard Deryfuss



¿De qué va? Un gran tiburón blanco llega a las costas de un pacífico pueblito playero que vive del turismo. El tiburón decide empezar a vivir del turismo también. El jefe Brody de la policía trata de alertar a todos sobre cerrar las playas, pero los políticos y empresarios se lo impiden y tratan de mantener el asunto acallado hasta que esto del tiburonazo empieza a salirse de control. Entonces, en compañía de un pescador y un biólogo marino, el jefe de policía sale al mar en busca de la bestia.

¿Por qué es buena? Es una cinta del mejor Spielberg, tiene una banda sonora que para muchos es la encarnación musical del miedo, tiene excelentes actuaciones y personajes, y algunas de las escenas de suspenso mejor logradas de la historia del cine. Además, que no se trata sólo de una peli de tiburones asesinos, sino que tiene muchas implicaciones sociales, éticas y hasta filosóficas. Para quitarnos la falsa sensación de seguridad que nos da la mayoría de las películas de terror y suspenso, el tiburón se come hasta un perro y a un niño (es de cuando Spielberg tenía huevos).

Hombre vs Natura: El mar no es lugar para el ser humano. Como símbolo de esta fuerza de la naturaleza está el tiburón, que a su vez es la encarnación más reciente de otra figura arquetípica: el Leviatán, el monstruo de las profundidades, contra el cual no se puede hacer nada porque domina los mares. Sin embargo, aquí tenemos a tres hombres blancos que se enfrentan al tiburón en la clásica lucha del hombre por imponer su control hasta en el mar salvaje

Los pájaros
(The Birds, 1963)
Dir: Alfred Hitchcock
Con: Tippi Hedren y Rod Taylor



¿De qué va? El pueblo de Bodega Bay, California, es el escenario de extraños ataques por parte de pájaros (gaviotas, cuervos, gorriones) contra la población local. Los ataques se intensifican hasta convertirse en el maldito apocalipsis.

¿Por qué es buena? Señoras y señores, de pie; con ustedes, el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock. Uno de los mejores directores de la historia del cine toma una trama digna de una película de serie B y la convierte en una obra de arte. Logra sumergirnos en la historia de los protagonistas humanos antes de enviar los pájaros a sembrar el caos, y cuando esto sucede, lo hace de tal forma que provoca pánico a la audiencia. Aunque hoy los efectos especiales se ven envejecidos, el resto de la realización es tan magistral que no podrán creer lo buena que es. Contiene varias escenas memorables y aterradoras. Hitchcock no incluyó una sola nota de música instrumental en la película, sino que toda está ambientada con ruidos de aves. Él mismo dijo que quizá era la película más aterradora que había hecho. Yo creo que sí.

Hombre vs Natura: Ni hablar, aquí el ser humano tiene todas las de perder. A lo largo de la película se nos hace ver cómo las aves son tantas que si decidieran unirse en nuestra contra no tendríamos ninguna oportunidad. La escena final es una especie de símbolo: toda la pantalla está cubierta con pájaros hasta donde la vista alcanza, y por extensión, el mundo entero lo está. No hay esperanza de salvación, el triunfo de la naturaleza es definitivo.

Bien, y con eso terminamos estas reflexiones inútiles y este recorrido por el cine de animales asesinos. Espero que les haya gustado esta entrada, que consideren alguna de las recomendaciones para disfrutar este verano y que a partir de ahora se tomen muy en serio cuando alguien les diga "cuidado con el perro".

miércoles, 18 de julio de 2012

¿Quihúbole con el 2012, las profecías mayas y el fin del mundo?





Vaya, llevo la mitad del año queriendo hacer esta entrada, pero por culpa de la coyuntura política que vive nuestro país no había podido. Bien, vamos al grano: como ustedes sabrán si leen cadenas de Internet, siguen publicaciones de dudosa calidad, o simplemente han estado viendo televisión (desde Discovery Channel hasta su estación hermana History Channel, que en realidad son la misma mierda), los Antiguos Mayas (así, con mayúsculas) predijeron que un ciclo en la historia del mundo o del universo terminaría este 2012, y que eso significaría un gran cambio, que podría ser el despertar de la consciencia o el fin del mundo, según su estado de ánimo.

Muy bien, señores, pos les tengo una información muy importante que ustedes deben conocer. Es algo que probablemente los chocará y dejarán sin aliento. ¿Listos? Va:

NO EXISTEN TALES PROFECÍAS MAYAS

Sip, eso es todo. No existen las profecías. Los mayas nunca predijeron lo que muchos medios, muchas páginas de Internet y muchos políticos pendejos han estado repitiendo a lo estúpido desde hace algunos de años. Quienquiera que lo haya dicho (ahora vamos a eso) no fueron los Antiguos Mayas. No hay profecías. Punto.

Ahora bien, me parece un poco triste llegar al punto en el que tenga que decirles que no hay profecías mayas, cuando lo que debería decirles es algo como esto:

LAS PROFECÍAS SON SUPERSTICIONES, NADIE TIENE EL PODER DE ADIVINAR EL FUTURO, ASÍ SEAN MAYAS, AZTECAS, GRIEGOS, CHINOS, HINDÚES, EWOKS O LO QUE SEA...

Pero la creencia en las profecías parece estar muy arraigada en nuestra cultura pop contemporánea (mucha gente cree que los desvaríos delirantes de Nostradamus son profecías que realmente se cumplieron), además no es políticamente correcto decir que una civilización precolombina no tenía superpoderes, y uno puede enfrentarse a reacciones como ésta:

El chairo es traído a ustedes por cortesía de Bully Magnets

Así que, para calmar los ánimos de aquéllos que pudieran creer en los poderes proféticos de los mayas, les reitero que ellos nunca hicieron tal profecía. ¿De dónde salió, entonces? ¿Por qué se le ha atribuido a los mayas?

Antes de pasar a estos asuntos, a manera de introducción, hagamos una reflexión sobre el tiempo. ¿Cómo medimos el tiempo? Mediante sucesos: definimos los periodos de tiempo con base en lo que se tarda en ocurrir un suceso. Por ejemplo, ¿cómo medimos el día? Por la rotación de la Tierra sobre su propio eje, y que nosotros percibimos como la salida y puesta del sol. Es decir, lo único que tenemos para definir el tiempo son las cosas que suceden.

Como en el caso de los ciclos día y noche, la mayoría de las culturas del mundo se ha basado en fenómenos de tipo astronómico para medir el tiempo. Los meses se dividieron según las estaciones de la luna; los años, según el tiempo en que el sol volvía a salir por el mismo punto en el horizonte y las constelaciones nocturnas daban un ciclo completo por la bóveda celeste (hoy sabemos que es la Tierra la que gira alrededor del sol, obviamente). 

¿Por qué los fenómenos astronómicos? Bueno, porque son los más confiables y regulares, a diferencia de, por ejemplo, el clima. Para las civilizaciones antiguas el registro del tiempo fue muy importante, porque se vinculaba directamente con la agricultura: hay que saber cuándo sembrar y cuándo cosechar cada cosa. De ahí que muchos de los grandes monumentos arquitectónicos de la antigüedad tuvieran también funciones astronómicas:

El Templo de Kukulkán y Stonehenge tienen en común que son maravillas del ingenio humano, que poseen funciones astronómicas y calendáricas, y que son grandes atractivos turísticos visitados anualmente por gente ignorante que va en busca de algo que no tiene nada que ver con la cosmovisión de las civilizaciones que los construyeron: cargarse de "energía positiva".


Claro que nuestros calendarios civiles han modificado nuestra percepción del tiempo y hemos olvidado su relación con la astronomía, además de que nos hemos vuelto incapaces de identificar constelaciones o cuerpos celestes para saber dónde y cuándo diablos estamos. Pero el caso es que ahí está esa relación.

Ahora bien, los mayas, que eran unos chingonsísimos para las matemáticas y la astronomía (ni quien lo discuta) tenían no solamente el ciclo de un día, un mes, o un año, sino que en su calendario de Cuenta Larga (tenían el de cuenta corta para propósitos más prácticos y que terminaba cada 52 años) tiene otros ciclos más largos, como el b'ak'tun, de 394 años, y un ciclo de 13 b'ak'tunes, o 5126 años. Ahora nos estamos acercando al final de ese ciclo de 13 b'ak'tunes. Inició en el año 3114 a.C. y terminará este 2012 (hagan las cuentas). ¿Tienen estos ciclos algún referente astronómico? No que se haya determinado: ningún fenómeno astronómico importante ocurrió en 3114 a.C. que vaya repetirse ahora. Quizá estos ciclos tienen como base la misma numerología maya (el 13 era un número sagrado). Comparemos: el año tiene un referente astronómico objetivo (la Tierra gira alrededor del sol), pero agrupar los años en décadas, siglos y milenios no lo tiene, sólo responde a nuestro sistema de numeración decimal. 


Éste no es el "calendario maya", es la Piedra del Sol de los aztecas, que representa al dios Huitzilopochtli. Si una publicación dice que es maya o que es un calendario, ya saben que está hecha por idiotas y que no deben creerles nada.


Aquí una verdadera inscripción maya, con la explicación de cómo funcionan las fechas en el calendario de cuenta larga.


¿Eso es todo? Sí, eso es todo por parte de los mayas. No hay anuncios del fin del mundo, y del inicio de una nueva era, sólo el final de un ciclo y el comienzo de otro. Ah, pero este cambio de ciclo debe ser por algo, ¿no? Igual y sí, ¿pero qué significa? Piensen: ¿la salida y al puesta del sol significan algo? Es decir, ¿cambia radicalmente nuestra vida entre las 11:59 del martes y las 00:01 del miércoles? Claro que hacemos nuestras actividades diarias de acuerdo a los ciclos de día y de noche, pero ¿cada día nuevo es una nueva era?

¿Qué hay de cada mes? Los ciclos de la luna afectan a las mareas y hacen que salgan los hombres-lobo, pero fuera de eso ¿cambian nuestras vidas cada luna llena? ¿Hay revoluciones o cataclismos cada cuarto menguante? Ni hablar de los años: la Tierra completa una vuelta alrededor del sol y nosotros hacemos los mismos propósitos, pero volvemos a ser los mismos patanes en febrero, y la humanidad sigue siendo igual de mierdera. ¿Siglos? ¿Milenios? A nosotros nos tocó un cambio de ambos y no pasó nada. Más cambió el mundo en 1991 con la caída de la URSS o en 2001 con los ataques al World Trade Center. Los cambios históricos se dan por procesos, de los que sucesos espectaculares suelen ser sólo momentos catalizadores y es cierto que llaman mucho la atención, pero no lo son todo y ciertamente no respetan fechas.

Además, aunque el movimiento de traslación alrededor de la Tierra es un hecho objetivo, el punto a partir del cual empezamos a contar no lo es. Podríamos empezar y acabar nuestros años con el solsticio de verano o el equinoccio de primavera. Podríamos empezar con el 1 de marzo o el 1 de julio en vez del 1 de enero. Si los finales y principios de nuestros años son completamente arbitrarios, ¿por qué habrían de tener un significado más allá de lo meramente cultural?

Entonces, por lo que sabemos, para los Antiguos Mayas no había nada de especial con el final del ciclo de 13 b'ak'tunes, por lo menos no más del significado religioso y cultural que pudiera tener como cambio de ciclo. Como nosotros, que hacemos fiestas de año nuevo y vamos a misa, sabiendo que al volver, la pobreza, el crimen y Peña Nieto seguirán ahí.


Ahora bien, éste sí es un buen Calendario Maya...


Entonces, ¿de dónde salieron las siete profecías mayas, el fin del mundo, la llegada de los extraterrestres, el choque con Nibiru y demás rarezas que suenan por la red? Bien, para comprenderlo tenemos que viajar a una época de oscuridad, violencia e ignorancia conocida como ¡los ochentas!

En 1987 el mexicano-estadounidense era doctor... en historia del arte, lo cual, según él, le daba  la autoridad para decir que toda la ciencia, la Ilustración, el racionalismo y demás avances del conocimiento humano eran armas de opresión que impiden entender el mundo a través de "otras formas de conocimiento" como el misticismo y la intuición. Argüelles acusaba a la ciencia oficial de ocultar fenómenos inexplicables en términos racionales como: ovnis, sucesos paranormales y la cara de Marte. 

Además, sostenía que los mayas habían desarrollado un sistema de pensamiento más avanzado que nuestra noción de ciencia (creí que estaba en contra de que había sistemas más avanzados que otros, porque eso sería positivismo científico, pero bueno...) debido a... adivinen... vamos... ¡Eso! ¡Los mayas provenían de otro planeta! Según Argüelles, al final del calendario de Cuenta Larga la Tierra pasaría por un rayo cósmico y así iniciaría una nueva era galáctica. Esto fue publicado en su libro El factor maya.

Para poner en duda las afirmaciones de Argüelles basta el hecho de que no se basan en absolutamente nada más que sus propias chaquetas mentales. Para poner en duda su cordura, basta con saber que en 1993 afirmó que sus afirmaciones era confirmadas por el espíritu del Rey Pakal, con quien contactó a través de una piedra mágica. No se preocupen, luego Argüelles reveló que en realidad no estaba en contacto psíquico con Pakal: él ERA la reencarnación del antiguo rey de Palenque (Argüelles nació en 1939, y eso significa que en los 60's tenía la edad suficiente como para estar ácido 24/7, pero ésa es sólo nuestra hipótesis).

Con ustedes, la reencarnación del Rey Pakal y culpable de este desmadrito


Sus ideas se popularizaron rápidamente entre la gente New Age; ya saben, esa gente que mezcla arbitrariamente elementos de diferentes culturas, mitologías, religiones y supersticiones, sin importarles que sean contradictorias y excluyentes entre sí. Así, muchos "líderes espirituales" han podido hacer su agosto, recibiendo generosas donaciones de sus seguidores, y profetizando diversos sucesos, a cual más disparatado.

¿Qué hay de algunos personajes de etnia maya entre los seguidores de movimientos de este tipo? Sí, los hay. Como Hunbatz Men, quien afirma que los mayas provenían de Egipto vía la Atlántida, y Quetza Sha, quien asegura que los mayas llegaron del espacio exterior y luego desaparecieron para siempre sin dejar rastro (debe ser que no se enteró de los mayas que vivían en México y Centroamérica a la llegada de los españoles, o de los mayas actuales, que descienden de ellos). En fin, estos individuos sostienen ideas estrafalarías que contradicen no sólo el conocimiento adquirido a través de la arqueología, la historiografía y la etnografía, sino las mismas tradiciones de los mayas actuales.

¡Ah, pero si ellos pertenecen a la etnia maya es porque saben mejor las cosas que esos malditos occidentales con su ciencia de mentes cerradas, ¿no? No. Es como pensar que un mexicano por el solo hecho de ser mexicano cualquier cosa que se le ocurra decir sobre la historia de México está bien (y sabemos que los mexicanos son harto ignorantes de su propia historia). Y el hecho de que sean de raza maya no significa que no puedan ser fraudulentos, o ignorantes, o locos marihuanos, o simplemente estar equivocados.



Más importante aún, individuos (e incluso algunas comunidades mayas) no se habían unido a este tipo de creencias esotéricas sino hasta después de haber tenido contacto con grupos de New Age que se fueron a vivir entre ellos y predicarles sus mamadas.

Abriendo paréntesis, esto me recuerda una anécdota curiosa. Por razones que no viene al caso comentar, una vez llegué a trabajar para un gringo nuevoerero que quería que tradujera para él unas entrevistas que le habían hecho a un chamán maya muy poderoso y sabio. En una ocasión el entrevistador le preguntó al chamán que qué sabía acerca de las cofradías, una institución colonial introducida por los españoles. El chamán respondió que lo único que sabía sobre los españoles es que habían venido cuando la "guerra de la casta" para destruir las imágenes de las iglesias porque a ellos no les gustaba la religión católica. O sea, según el sabio y poderoso chamán maya, los españoles habían llegado a mediados del siglo XIX a tratar de quitarle a los mayas su religión original, que era la católica. Okey...



Lo que me recuerda otra anécdota curiosa. En algún momento también trabajé como redactor de una revista turística y en una ocasión mi editor (que no era nada tonto, pero sí bastante pillo) dejó en una nota sobre el 2012 una frase que decía "esta profecía, que tiene en jaque a los científicos..." Le dije que no inventara, que ningún científico se anda preocupando por estas insensateces. Me dijo que él bien lo sabía, pero que este tipo de cosas vendían y que al fin y al cabo no éramos la revista Science.

Menciono esto último para mostrar cómo los medios de comunicación mediocres y mezquinos publicarán cualquier pendejada que les pueda hacer vender más números, aunque ni ellos mismos crean en eso. En cuanto a lo de "tener en jaque a los científicos", pues es otra estupidez. Los estudiosos de las diversas ciencias, desde los arqueólogos que estudian la antigua cultura maya, hasta los astrónomos que estudian el universo, se preocupan tanto por las "profecías mayas" como por la existencia de Santa Claus. No hay científicos discutiendo, temiendo o teorizando sobre el 2012; las "teorías" que circulan en los medios nacen de las chaquetas mentales de grupos nuevoereros y reproducen entre sí (lo que sí hay son científicos sociales intrigados con este fenómeno de paranoia colectiva y estudiando cómo es que podemos ser tan estúpidos).

Y hablando de blancos insulsos del primer mundo en busca de significado para sus vidas vacías, aquí en Yucatán está la famosa ciudad fortificada de Las Águilas, un complejo de búnkers preparados para resistir contra el fin del mundo. Fue construido por millonarios europeos que esperan refugiarse aquí (porque al ser tierra maya, será inmune al fin del mundo profetizado por los mayas... tiene sentido). Lo indignante del asunto no es sólo que un montón de gente de primer mundo con acceso a cuantiosos recursos económicos, y por ende a educación de primera calidad, crea en estas jaladas. Lo indignante es que usen todo ese poder económico no para ayudar a los demás o para apoyar a desarrollar las curas de enfermedades, sino para un proyecto por completo descabellado y egoísta, para salvarse ellos solitos (porque ellos merecen sobrevivir al fin del mundo, porque son ricos, ¿eh?) de un peligro imaginario.

Este videojuego parece ser una fuente muy confiable....


Entonces, recapitulando:

  • En diciembre de 2012 termina un ciclo temporal del calendario de Cuenta Larga de los antiguos mayas, y empieza uno nuevo. Fuera de esto, los mayas nunca hicieron predicciones al respecto ni hicieron insinuación alguna de qué podíamos esperar de esta fecha.
  • Las Siete Profecías que circulan por Internet en las redes sociales, vía correo electrónico y demás son totalmente falsas. No existen tales profecías, los mayas nunca las hicieron y no se encuentran como inscripciones en ningún sitio arqueológico. Quién sabe quién las formuló, pero de cualquier forma su contenido corresponde con ideas New Age, no de la cosmovisión maya. Sir David von Templo hace un muy buen análisis de cada una en esta entrada.
  • Anuncios de tormentas solares apocalípticas, cambios en los polos magnéticos de la Tierra, alineaciones con el centro de la galaxia y demás acontecimientos no tienen fundamento alguno. Cuando mucho, se basan en fenómenos astronómicos que ocurren con relativa frecuencia, pero no a nivel apocalíptico, y sin relación con estas fechas o con los mayas.
  • No existe tal planeta Nibiru: la única base de su existencia es una mujer que dice estar en contacto vía psíquica con los extraterrestres de Zeta Reticuli. Toda la demás (des)información al respecto es generada en Internet por gente que bebe su mierda unas de las otras. De hecho, al principio ni se relacionaba lo de Nibiru con lo del 2012 maya, pero ya ven cómo los nuevoereros hacen sus frankensteins ideológicos con creencias que sacan de cualquier parte.
  • El fin de los tiempos se ha estado prediciendo desde que el mundo es mundo. A mí me ha tocado vivirlo en 1987, en el 2000, en 2003, en 2006 y en 2011 según diversas profecías que tuvieron más o menos popularidad en sus respectivos momentos. A juzgar por el historial de éxito de las profecías, creo que estaremos muy seguros para la cena de Navidad.
Bien, ahora ya lo saben: no hay de qué preocuparse. Salgan y disfruten sus vidas. Admiren a los mayas, fueron y son una gran cultura, con una historia fascinante y tradiciones bellísimas. Fueron, además unos maestrazos para la ciencia (ciencia de verdad, no mamadas esotéricas). Y ya para finalizar los dejo reflexionando con una cita de Eurípides:



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