miércoles, 24 de octubre de 2012

Sobre "lo nuestro" y todas esas cosas.



Muy bien, empezaré aclarando una cosa: amo el Día de Muertos (y su versión yucateca, el Hanal Pixán). Creo que es una fiesta muy hermosa, y aún si no creo que los espíritus de los difuntos nos visiten, me encanta poner un altar en mi casa, fotografías de mis abuelos y tíos fallecidos y dejarles la comida que les gustaba. De hecho, me gusta hablar un rato con ellos cuando llega la noche. Y, por supuesto, disfruto del chocolate, el pan de muerto, los tamales y el tradicional pib yucateco con mi familia, pues ésta es una fiesta familiar.

Sí creo que el Día de Muertos debe preservarse y me parece bien que se quiera promover su celebración entre los mexicanos. En primer lugar, porque la pérdida de una tradición implica el empobrecimiento de la cultura, no sólo para el pueblo que le dio origen a dicha tradición, sino para toda la humanidad. En segundo lugar, porque no creo que sea bueno para la salud de un pueblo el quedar completamente alienado (en el sentido etimológico del término, es decir "que les sea ajeno") de sus propias tradiciones y costumbres. La verdad, sí me molesta escuchar a adolescentes fresas decir que el Día de Muertos no es cool y que ya nadie lo celebra, y que por eso ya hay que dejarlo morir.

Dicho esto, lo que me emputa realmente son cosas como ésta:






Hay mucha gente anti-Halloween en el mundo y en nuestro país, y los podemos clasificar en dos grupos: religiosos y patrioteros. De cierta forma, comprendo a los católicos devotos, cristianos evangélicos, testigos de Jehová, mormones y demás denominaciones que no festejan Halloween (ni Día de Muertos) porque sienten va en contra de sus creencias y valores. En efecto, se trata de una fiesta pagana y por lo tanto entiendo que los cristianos no quieran mezclarse en esas cosas. Después de todo, ¿quién soy yo para criticar sus religiones aburridas?

Aunque, eso sí, lo que no puedo ver bien es que partan de la falsedad y el desconocimiento para argumentar contra el Halloween. Me molesta la ignorancia de quienes piensan que el Halloween es la adoración al diablo, cuando en realidad es, como dije, una fiesta pagana. Un experto en exorcismos campechano fue invitado a la Universidad del Mayab (ese templo de la instrucción, el único que invitaría a un experto en exorcismos campechano), y habló precisamente de cómo el Halloween es una fiesta satánica, y que los satánicos habían escogido precisamente esa fecha, anterior al Día de Todos los Santos, para hacer que los creyentes se olvidaran de las fiestas santas.

No sabe o no le importa al padrecito que tanto Halloween como el Día de Muertos tienen orígenes paganos precristianos, que muchas culturas, desde los mayas hasta los celtas, creían que entre los días que nosotros corresponden al 31 de octubre y el 2 de noviembre, el mundo de los vivos quedaba accesible para los espíritus, y que, como muchas fiestas cristianas (Navidad, Carnaval, San Valentín), se escogieron estas fechas porque ya tenían un significado para los paganos, y no al revés. De hecho, Halloween viene de All Hallows Eve, o sea la Víspera de Todos los Santos. Pero claro, para un cristiano loco no hay diferencia entre no creer en la misma religión que él y adorar a Lucifer...

Pero aún más divertidos que el padrecito son los comentarios de creyentes:



Chingue, no me gustaría estar en su cabeza...





¡Esperen! Hay más de donde vinieron esos, y si quieren LOLs involuntarios, chútense la página de comentarios completa. Pero bueno, creo que a estas personas las podemos colocar sin riesgo alguno en la categoría de los chiflados con quienes no vale la pena dialogar. Está bien que inviten a los de su religión a no celebrar Halloween si no quieren, pero por favor, no traten de convencer a los demás con argumentos sacados de un libro escrito en la Edad de Bronce que para mucha gente no tiene más valor que el Popol-Vuh, el Ramayana o la Teogonía. Dejen de tratar de espantar con el diablo y el infierno a quien no cree en el diablo ni el infierno, ¿de acuerdo?


Y ahora, sólo para trolear religiosos chiflados: Su servidor caracterizado como el Príncipe de las Tinieblas



Pero aún más que los religiosos orates, los que realmente me molestan son los patrioteros ridículos:



Nótese la falta de acentos. Patriotas analfabetos, pero muy patriotas.


No está mal, como dije, promover el Día de Muertos. Lo que no me parece bien es promover el odio al Halloween. ¿Por qué creen que una cosa debe implicar a la otra? ¿Por qué estas imágenes que circulan por las redes sociales no pueden decir simplemente "¡Qué viva el Día de Muertos!" o "¡Preservemos nuestras tradiciones!"? ¿Por qué es necesario hacer la referencia a la tradición del otro? ¿Por qué para fomentar el amor a lo nuestro hay que promover el odio hacia lo ajeno? ¿No es esto xenofobia? ¿No es esto lo que han hecho las formas más peligrosas de nacionalismo, al definir lo propio en oposición a lo extraño, a lo extranjero, basándonos en ese principio de "yo soy yo, porque no soy el otro"?

Se puede festejar sencillamente Halloween el 31 de octubre y Día de Muertos el 2 de noviembre. ¡Ah, pero es que Halloween no es "lo nuestro"! Pero, ¿qué es "lo nuestro"? ¿Cuál es la verdadera cultura mexicana? ¿La indígena? ¿La mestiza? ¿La del norte? ¿La del centro? ¿La prehispánica? ¿La que se desarrolló durante la colonia? ¿La del siglo XIX? ¿La de la Revolución? ¿Cuál? ¿A qué cosa podemos llamar "lo nuestro"? ¿Debemos rechazar todo lo que no sea "lo nuestro"?

Responderé a mis preguntas retóricas de la siguiente manera. Miren, a menos que una cultura haya alcanzado el prestigioso estatus de "colección de piezas polvorientas en un museo", no le podemos poner límites. No podemos decir "¡Ya! Esto es la cultura mexicana, ya está hecha y no se le puede cambiar nada", como si fuera la cultura egipcia o babilonia o teotihuacana, que como ya se extinguieron, no pueden sufrir ulteriores cambios. Incluso estas culturas, cuando estaban vivas, experimentaron transformaciones a lo largo de su historia y tuvieron intercambios con otros pueblos. Hubo procesos de mestizaje cultural, o sea, de mezclas de los rasgos culturales de una civilización con los de otras. Y así sucede con toda cultura viva, a menos que se encuentre por completo aislada.

Por ejemplo, adorando a King Kong en la Isla Calavera


Entonces, ¿qué es "lo nuestro", lo mexicano? ¿La comida? Los platillos mexicanos son mezcla de ingredientes americanos y europeos. Los chiles en nogada no tienen ni 200 años. El queso relleno y las marquesitas, típicos platillos yucatecos, tienen como ingrediente principal el queso de bola holandés, y el queso de bola holandés no es precisamente "lo nuestro". Incluso hemos creado platillos como la pizza de pastor y la hamburguesa con chile y guacamole. ¿Eso no es "lo nuestro", aunque sea un poquito?

¿La música? ¿El mariachi? Usa puros instrumentos inventados en Europa. ¿Debemos cancelar los conciertos sinfónicos a menos que toquen música de Revueltas o Moncayo? ¿Debemos dejar de apreciar y ejecutar jazz o rock porque no son "lo nuestro"? Existen variantes del jazz y del rock que se mezclan con ritmos latinos, y hasta se habla de latin jazz y latin rock. ¿Eso no es "lo nuestro"? ¿Habría podido llegar a ser "lo nuestro" si se hubiera impedido el arribo de "lo otro"? Y hablando de ritmos latinos, muchos como la samba, el mambo, el merengue, la salsa y la cumbia se produjeron como mezcla de ritmos indígenas, europeos y africanos. ¿Qué parte no es "lo nuestro"? ¿Lo europeo, lo africano? 

Lo siento, Alex Lora, de ahora en adelante sólo puedes cantar huapangos...

¿Las fiestas? Si le creemos a Ignacio Manuel Altamirano con su Navidad en las Montañas, a mediados del siglo XIX no había árboles de Navidad en México. ¿Debemos abandonarlos porque no son "lo nuestro", como cada año los patrioteros despotrican contra Santa Claus, a pesar de que tiene casi un siglo entregando regalos a niños mexicanos? El mismo Día de Muertos que están defendiendo por encima de Halloween es mezcla de elementos de origen A) Indígena mesoamericano; B) Pagano europeo, y C) Cristiano. ¿Cuál de esos elementos que no son "lo nuestro", es lo que hay que quitar?

¿Qué hay del traje de china poblana, típico del estado de Puebla? Pues resulta que realmente se basa en los vestidos de una mujer de origen mogol, quien vivió en Puebla en la época colonial. Que yo sepa, lo mogol no es "lo nuestro".

¡Traición a la patria!


¿Qué es algo que los mexicanos realmente aman? ¡La cerveza y el futbol! ¿Pos qué creen? ¡Ninguno de los dos fue inventado en México! No son "lo nuestro", hay que desecharlos. Y bueno, si queremos ponernos muy punketos, en Yucatán deberíamos promover que se eliminen las imágenes de Quetzalcóatl-Kukulkán, porque su culto fue introducido por los invasores toltecas (que tampoco llegaron a la Península repartiendo caramelos).

"Pero Ego, todo eso que mencionas ya tiene mucho tiempo formando parte de nuestra cultura"... Sí, pero en algún momento fueron innovaciones, cambios que se hicieron a ciertos rasgos culturales como eran en su momento. Si en tal tiempo alguien se hubiera puesto berraco con "¡no hay que aceptar que cambien nuestra cultura goey, hay que conservar lo nuestro!", entonces no tendríamos nada, pero quiero decir NADA de lo que caracteriza a la cultura mexicana y de la que tanto cacareamos. Las culturas, mientras están vivas, van transformándose, negarles esta capacidad es condenarlas al museo. ¿Cuántos años tendrán que pasar para que el Halloween sea considerado parte de "lo nuestro"? 

Ah, pero quizá el problema con el Halloween no es que no sea "lo nuestro", sino que es de los gringos, del Imperio Malvado, y si empezamos celebrando Halloween, terminaremos aprobando las resoluciones del Fondo Monetario Internacional y comprando maíz transgénico cancerígeno de Monsanto. Bueno, exageré, no creo que nadie piense realmente eso... ¿o sí? Mi pregunta es, ¿sólo es xenofobia cuando lo practica el primer mundo contra el tercero? ¿Cuando lo practica el tercer mundo contra el primero es patriotismo? ¿O es que cuando una tradición proviene de un país poderoso merece ser repudiada, y cuando proviene de una minoría perseguida debe ser preservada?




A ver, gente: si no les gusta el Halloween porque va en contra de sus creencias, o porque no les gusta celebrar costumbres extranjeras, o porque les dan miedo las máscaras de látex, o porque son ñoños, está bien. Pero por favor, no quieran arruinarnos con argumentos estúpidos una fiesta que es, si bien frívola, divertida y ultimadamente inofensiva.

miércoles, 17 de octubre de 2012

La mariconización de la sociedad

"Ahora andan hablando del bullying por aquí y el bullying por allá... ¡Puras porquerías! En mis tiempos dábamos coyazos y coscorrones, y hacíamos calzón chino y bromas pesadas, jejejeje... ¡Y nadie se traumaba por eso! Era lo normal. Así había sido así aquí y en todas partes, hasta que llegaron esos pinches psicólogos y empezaron a decir 'ay, no le hagan eso a los niños porque los van a traumar' ¡Puras mamadas! ¡Nosotros lo hacíamos y salimos bien, sobrevivimos sin traumas ni nada! Y antes matábamos pájaros, ranas e iguanas a pedradas por diversión. Le prendíamos fuego a las arañas y a los alacranes. Amárrabamos un hilo a las libélulas y las traíamos como nuestros juguetes. ¡Es lo normal! ¡Es lo que hacen los niños! Ahora no puedes hacer eso porque te dicen que eres un salvaje y te vas a convertir en asesino en serie. ¡Puras joterías! ¡Qué maricones nos hemos vuelto, que ya no aguantamos nada!"

¡Jotos! ¡Jotos everywhere!

Así se expresan muchas personas hoy en día. Personas de todo tipo, pero en especial en edad de haber dejado la prepa mucho tiempo atrás. Entre ellas, se incluye el dueño de una escuela y unos parientes, cuya quejumbre me decidió a escribir esta entrada. Las personas que de esto se quejan parecen sentirse ofendidas, incluso limitadas en su libertad, por no poder cometer ciertas acciones, participar en ciertas experiencias, a las que ellos consideran parte normal, incluso positiva, del crecimiento de una persona. Desde su punto de vista, nos hemos convertido en unos delicados que ya no aguantan nada: la sociedad se ha mariconizado.

Es una actitud estúpida y retrógrada, si me preguntan (y si no me preguntan, ¿qué hacen leyendo estas mamadas?). El argumento de que "es que es lo normal, goey", es básicamente lo único que tienen para sostener estas ideas. Es tan bobo, que solito se cae por tierra. Veamos, en la historia de la humanidad, muchos comportamientos que hoy nos parecen bárbaros habían sido considerados "normales".

Un hombre de hace sólo una o dos generaciones (incluso hoy, en medios sociales atrasados) podría decir que "es lo normal" que un marido golpee a su mujer. Más atrás, digamos hace un siglo (u hoy, en medios sociales atrasados, porque, mierda, así es México), habría sido normal que dos hombres se batieran a muerte por asuntos de honor, sea lo que sea que eso signifique. No hace mucho se consideraba "normal" que se golpeara a los niños con varas, chancletas o cinturones (a mí me tocó eso). Y así podríamos retroceder a épocas (o a algunas zonas del México actual, hostia) en las que se consideraban "normales" cosas como la esclavitud o la violación como botín de guerra legítimo.

A menos que estén parados sobre una pila de enemigos muertos con una hembra bárbara a sus pies, ustedes disfrutan de las ventajas de la mariconización de la sociedad.
No, no estoy comparando un calzón chino con la esclavitud, obviamente no son lo mismo, ni son igualmente destructivos para sociedades e individuos: no hay punto de comparación. Lo que quiero ilustrar es que poco a poco esos comportamientos violentos se van desterrando de nuestra sociedad (o por lo menos en la ley), empezando por las formas de violencia más brutales, hasta ir llegando a las más sutiles, a las que antes ni siquiera habrían sido consideradas violencia. Bueno, por lo menos así sucede en los círculos con cierto mínimo de educación y consciencia. ¿Mariconización? No, señores, civilización.



Abro un paréntesis para expresar que estoy muy consciente de que el concepto de "civilización" es muy polémico, y que se podría discutir mucho acerca de lo que es la "civilización" o lo "civilizado", o si dicho concepto tiene validez en lo absoluto, sobre todo después del mal sabor de boca que dejó el colonialismo europeo de los últimos 500 años. No quiero meterme en camisa de once varas en esta entrada y me limitaré a afirmar que, para mí, cualquier definición de lo civilizado debe incluir una reducción de la violencia en las relaciones entre los seres humanos, y también entre los humanos y las demás criaturas.

Hablando de nuestra relación con los animales, antes el trato que una persona pudiera darle a sus mascotas era competencia exclusiva del mismo dueño. Ahora, en los países desarrollados el maltrato animal está penado por la ley, mientras que en nuestro lindo tercer mundo ya hay muchas personas que se esfuerzan por convencer a los demás de que no está bien maltratar a los animales.

Y de eso se trata justamente, mis ruquillos amargados con ansias de matar animales y golpear niños: de reducir la violencia en nuestras relaciones. Las costumbres y los valores van cambiando, a veces incluso para bien, y así como hoy no se consideraría correcto que dos hombres adultos se agarren a machetazos por una desavenencia, llegará el día en que no se vea como algo "normal" el acoso y la intimidación entre los niños y adolescentes (odio decir bullying).



"¡Pues nosotros crecimos así y no acabamos traumados!". Quien dice esto, no es generalmente quien estuvo del otro lado del tenedor, es decir, no es el que de niño fue golpeado o humillado cada semana, y que fue excluido de la sociedad de adolescentes. El que lo dice suele ser alguien a quien le tocó una dosis promedio de abusar y ser abusado (a mí me tocó un poco de ambos, y no estoy orgulloso de ello) o el que de plano tenía la posición de bravucón intocable. 

Pero es cierto, no todo niño al que alguna vez (o incluso varias) golpean o humillan (ya sea por parte de sus mayores o de sus coetáneos), crece traumatizado y con la autoestima deshecha. Tampoco todo niño que mata iguanas o pájaros a pedradas por pura diversión va a convertirse en un asesino en serie. ¡Pero eso no significa que esté bien! De todos modos debemos tratar de evitar estas conductas y situaciones, ir borrándolas de nuestro catálogo de cosas "normales".

¿Saben qué? Tampoco toda mujer decimonónica que era abofeteada por su marido de vez en cuando llevaba necesariamente una vida miserable. Ni el hecho de vivir en un mundo en que fuera posible que te retaran a un duelo a muerte convertía la vida en un suplicio. Tampoco se puede caer en el extremo opuesto y pensar que antes de todos vivían como salvajes en un infierno de infelicidad hasta que lxs incluyentxs inventaron la corrección política. He llegado a leer incluso que  "antes las personas no sentían apego o cariño por sus parejas o sus hijos, pues esos sentimientos son construcciones culturales modernas que corresponden al auge de la burguesía". Mamadas, como sabría cualquiera que haya leído obras literarias de la Edad del Bronce. De hecho, sin duda  los seres humanos en épocas pasadas eran personas funcionales, o de lo contrario no habrían sido posibles esos cambios en las costumbres y no habrían podido surgir los seres que hora se sienten muy civilizados.

¡Oh, el Infierno!

Pero eso no significa que debamos volver a esas prácticas. Significa que debemos seguir desterrando la violencia de nuestra vida cotidiana. Igual y la "naturaleza humana" no se puede cambiar, pero sí pueden mejorarse las costumbres, y crearse leyes e instituciones más justas.

Dije que la violencia en las relaciones humanas se va desterrando. Por lo menos la violencia física, pues existen muchas otras formas de violencia. Se hace violencia de un país poderoso a otro; un gobierno le hace bullying a su pueblo, un patrón puede hacer bullying a sus trabajadores. Existe violencia institucional y sistémica que afecta a los que menos tienen. Ésas son tareas que tenemos pendientes.

Y si desear un mundo mejor me hace un maricón, pues soy un maricón.

viernes, 12 de octubre de 2012

Bajo el yugo de España



Que los indios recibían pesadamente el yugo de la servidumbre, mas los españoles tenían bien repartidos los pueblos que abrazaban la tierra, aunque no faltaba entre los indios quien los alterase, sobre lo cual se hicieron castigos muy crueles que fueron causa de que apocase la gente. Quemaron vivos a algunos de los principales de la provincia de Cupul y ahorcaron a otros. Hízose información contra los de Yobaín, pueblo de los Cheles, y prendieron a la gente principal y, en cepos, la metieron en una casa a la que prendieron fuego abrasándola viva con la mayor inhumanidad del mundo, y dice Diego de Landa que vio un gran árbol cerca del pueblo en el cual un capitán ahorcó muchas mujeres indias en sus ramas y de los pies de ellas a los niños, sus hijos. 

Y en este mismo pueblo y en otro que se dice Verey, a dos leguas de él, ahorcaron a dos indias, una doncella y la otra recién casada, no porque tuvieran culpa, sino porque eran muy hermosas y temían que se revolviera el real de los españoles sobre ellas y para que mirasen los indios que a los españoles no les importaban las mujeres; de estas dos hay mucha memoria entre indios y españoles por su gran hermosura y por la crueldad con que las mataron.

Que se alteraron los indios de las provincias de Cochuá y Chectemal y los españoles los apaciguaron de tal manera que, siendo esas dos provincias las más pobladas y llenas de gente, quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra. Hicieron en los indios crueldades inauditas, pues les cortaron narices, brazos y piernas, y a las mujeres los pechos y las echaban en lagunas hondas con calabazas atadas a los pies; daban estocadas a los niños porque no andaban tanto como las madres, y si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, cortábanles las cabezas por no pararse a soltarlos. Y trajeron gran número de mujeres y hombres cautivos con semejantes tratamientos.


Que los españoles se disculpaban con decir que siendo pocos no podían sujetar a tanta gente sin meterles miedo con castigos terribles, y traen a ejemplo la pasada historia de los hebreos a la tierra de promisión, en que se cometieron grandes crueldades por mandato de Dios; y por otra parte tenían razón los indios al defender su libertad y confiar en los capitanes muy valientes que tenían para entre ellos y pensaban que así serían contra los españoles.

Que cuentan de un ballestero español y de un flechero indio que por ser muy diestros el uno y el otro se procuraban matar y no podían cogerse descuidados; el español fingió descuidarse puesta una rodilla en tierra y el indio le dio un flechazo en la mano que se subió brazo arriba y le apartó las canillas una de otra; pero al mismo tiempo soltó el español la ballesta y dio al indio por el pecho y sintiéndose herido de muerte, porque no dijesen que un español le había muerto, cortó un bejuco, que es como un mimbre aunque mucho más largo, y se ahorcó con él a la vista de todos. De estas valentías hay muchos ejemplos.

Tomado de la Relación de las Cosas de Yucatán, de Fray Diego de Landa (1566)

jueves, 11 de octubre de 2012

Cuentos de horror clásicos que hay que leer



Es Temporada de Brujas y, como es tradición en este Blog, les traigo material para disfrutar las largas y frías noches de otoño a la luz de las velas. En esta ocasión les he preparado un compendio de algunos cuentos clásicos de terror que hay que leer, primero por el inmenso placer macabro que brindan, segundo porque son ejemplos perfectos para irse adentrando en la literatura de horror.

¿Qué es lo que hace bueno a un cuento de terror? Es difícil definir, como es difícil definir qué es lo que hace bueno a cualquier texto literario. En lo personal, considero que un buen cuento de terror debe ser, en principio, un buen cuento, es decir, una buena pieza de literatura, bien escrita, bien estructurada, bien narrada... No hay un "es bueno para ser un cuento de terror", sino "es un buen cuento", punto.

Pero después de cumplir con ser un buen cuento, ¿cómo logra ser buen terror? Desde luego, lo principal es que cause miedo. Pero, ¿cómo logra causar miedo? Muchas personas (personas que no leen, se entiende), me preguntan cómo puede causarme miedo un libro, si no es posible que salga un monstruo y me espante de pronto, a diferencia de lo que puede suceder en una película. Ya he discutido en una entrada sobre el cine de horror mis opiniones sobre la estética del miedo. No se trata del "efecto buh!", que funciona muy bien en el cine, pero que no puede ser la base ni el elemento más importante ni de una película y mucho menos de un texto.


Un buen cuento de terror crea una atmósfera aterradora, sumerge al lector en un escenario escalofriante, presenta ideas y conceptos que lo horrorizan en varios niveles (físico, psicológico, moral, metafísico), hace al lector sentir la tensión que sufren los personajes y, si es realmente bueno, dejará en su mente una semilla de espanto que le durará hasta tiempo después de haber leído un relato.

Estos efectos son difíciles de lograr. A veces es necesario ponerse en el ambiente adecuado (una habitación solitaria, una noche lluviosa, y un poco de música macabra ayudan mucho). Por otro lado, con el paso del tiempo nos desensibilizamos y nos volvemos más cínicos, por lo que los cuentos que fueron horripilantes en siglos pasados hoy se nos presentan como buenos cuentos fantásticos, pero ya no aterradores.

He querido cumplir con todos los criterios anteriores para esta selección. Tengo varias antologías de cuentos de horror, pero ninguna me ha satisfecho por completo, pues no es raro que se incluyan relatos que no pertenecen al género o que no son tan buenos (y no falta que el que edita la antología meta el suyo propio). Por eso les dejo esta lista, para que ustedes juzguen por sí mismos. En la medida de lo posible, he procurado dejarles enlaces a sitios donde puedan leerlos (si alguno se rompe, que avisen, por favor). De algunos autores básicos pondré más de un cuento, pero no demasiados, pues esta pretende ser una selección introductoria y no una lista exhaustiva.

EL VAMPIRO de John Polidori (1795-1821): Este relato nació la misma noche tormentosa en la que Mary Shelley concibió su famoso Frankenstein (la historia de esa noche es interesantísima en sí). Se trata de la primera ficción vampírica en prosa, escrita en una lengua Europa (los antecedentes son poesías alemanas del Romanticismo). Polidori crea en este cuento el arquetipo del vampiro aristocrático que permeará en la literatura anglosajona incluso hasta después de Drácula. Más importante aún, Polidori establece la característica fundamental del vampiro como un ser que no solamente mata a sus víctimas, sino que destruye sus vidas y su mundo y las aniquila, no sólo física, sino moralmente [leer aquí].

LA LEYENDA DE SLEEPY HOLLOW de Washington Irving (1783-1859): Clásico relato que seguramente muchos de ustedes conocerán por la excelente adaptación de Tim Burton o la no menos genial versión de Walt Disney. Básicamente, cuenta la historia del supersticioso profesor Ichabod Crane y su encuentro con uno de los espectros más memorables de la literatura: el Jinete sin Cabeza [leer aquí].
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Edgar Allan Poe (1809-1849): Es el maestro del terror por excelencia, pues llevó el cuento macabro a nuevos horizontes, más allá de los típicos relatos de fantasmas y aparecidos. Es difícil escoger de entre los muchos cuentos macabros que escribió este gran autor. Les dejo cinco cuentos básicos, a mí gusto los mejores y más aterradores.

LA MÁSCARA DE LA MUERTE ROJA: Se basa en los terribles relatos de las pestes medievales, y de la igualmente medieval Danza Macabra, según la cual la Muerte nos vendrá a visitar a todos, ricos y pobres, soldados y campesinos, papas y emperadores. Nos cuenta la historia del príncipe Próspero quien, ignorando el horror que sufre su pueblo azotado por la peste, se da el lujo de sostener banquetes, bailes de máscaras y orgías con otros nobles. Hasta que se aparece un invitado inesperado... [leer aquí].

EL CORAZÓN DELATOR: Uno de los más geniales relatos sobre locura y obsesión, temas que maneja a la perfección el maestro de Baltimore. Es la historia de un hombre que decide matar a un viejo porque ya no soporta su "ojo de buitre". La locura a la que desciende el protagonista y narrador, atormentado por la culpa, contagia al mismo lector, quien llega a duda si lo que sucede son alucinaciones o de verdad eventos sobrenaturales. Todo ello hace de este cuento un clásico de la literatura macabra [leer aquí].

EL GATO NEGRO: Otro relato en el que le lector duda si lo que sucede es producto de la mente febril de un enloquecido narrador o si realmente hay cosas extrañas y sobrenaturales sucediendo allí. Un hombre ama a los animales, pero las penurias y la desesperación lo sumen en el alcoholismo (una aflicción que Poe conocía muy bien) y poco a poco se torna en un ser cada vez más cruel y violento, incluso con sus propias mascotas. En una ocasión comete un crimen contra su gato negro (su mascota favorita), y desde entonces una maldición parece cernirse sobre su vida [leer aquí].

EL ENTIERRO PREMATURO: Poe le tenía pánico a la posibilidad de ser enterrado vivo y eso lo refleja en varias de sus narraciones, pero en ninguna lo transmite de forma tan absoluta como en ésta. Empieza planteando qué tan factible es que una persona pueda ser enterrada viva (mucho, aparentemente, incluso si no padeces narcolepsia o algo así), y después pasa a meternos en la experiencia del protagonista. La claustrofobia y la desesperación se sienten absolutamente reales [leer aquí].


EL POZO Y EL PÉNDULO: Mi cuento favorito de Poe. Dejamos de lado lo sobrenatural y fantasmagórico para sumergirnos en el más abominable de los horrores: la crueldad humana. En este caso se trata de la historia de un hombre preso por la Inquisición española y condenado a morir de formas tan horribles que nadie sospecha. La desesperación, la impotencia y el miedo tienen al lector atrapado desde el principio hasta el final. Uno de los cuentos más aterradores de todos los tiempos [leer aquí].
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¡DEJAD A LOS MUERTOS EN PAZ! de Ernst Raupauch (1784-1852): Otra de las seminales historias de vampirismo. Un noble pierde a su amada esposa y, a pesar de que contrae segundas nupcias, no logra olvidarla. Entonces se encuentra con un brujo, a quien convence de revivir a su amada. Ella regresa a una vida innatural, que sólo puede sostenerse mediante el consumo de sangre humana. El noble vive a partir de ese momento cómo cada aspecto de su vida se destruye frente a sus ojos [leer aquí].

LA MUERTE ENAMORADA de Théophile Gauitier (1811-1872): Éste es uno de los mejores relatos de vampiros jamás escritos, fiel al principio de que el vampiro es un monstruo infernal que consume las vidas de sus víctimas. La decadencia moral del protagonista resalta por su doble vida: de día, es un párroco de aldea, pero de noche se convierte en un libertino que vive en Venencia. Todo por la fascinación que le causa una lujuriosa vampira [leer aquí].

EL JOVEN GOODMAN BROWN de Nathaniel Hawthorne (1804-1864): Es un cuento de terror clásico sobre brujería y satanismo. Goodman Brown es un joven inocente que cree en la bondad de las personas y en particular de las de su propio pueblo. Todo cambia cuando en una ocasión, perdido en el bosque, se topa con un aquelarre satánico en el que participan incluso algunos de sus seres más queridos y respetados [leer aquí].
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Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870): Fiel a la tradición romántica de la cual fue un tardío exponente, Bécquer en sus narraciones nos dejó algunas leyendas de fantasmas y lugares embrujados. Aquí las más perturbadoras:

EL MISERERE: Las ruinas de abadías y monasterios son de los lugares predilectos para los artistas románticos, y Bécquer ubica una historia sobrenatural en este escenario. Un músico está en busca de inspiración para componer un Miserere y su búsqueda lo lleva a dichas ruinas. La fuente de su inspiración no es exactamente como la esperaba [leer aquí].

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS: Es otra historia de lugares encantados. Un joven caballero, para complacer a una caprichosa dama, pasa la Noche de Difuntos en el Monte de las Ánimas. Un escenario medieval, el sitio de una antigua batalla, el capricho de una joven mimada y un poco de justicia poética son los elementos típicos del romanticismo macabro. Lo que se describe en el Monte de las Ánimas es verdaderamente aterrador [leer aquí].

EL GNOMO: No se imaginen duendecillos barbones y benévolos. Bécquer vuelve a los orígenes de las leyendas sobre gnomos, esos espíritus poderosos y malignos que custodian tesoros en lugares apartados y tenebrosos. Aquí se cuenta la historia de dos muchachas que ignoran las advertencias de los adultos sobre alejarse de cierto lugar antes del anochecer, momento en el que, se dice, aparece el espíritu en cuestión. Para quien, como yo, creció con leyendas de duende malévolos que le hicieron sufrir muchas noches de pesadilla o insomnio, este cuento puede resultar especialmente estremecedor [leer aquí].
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LA MUJER ALTA de Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891): Un caso inusual en la literatura española. Es un cuento muy espeluznante sobre un hombre que se ve acosado por la figura desgarbada y grotesca de una mujer. ¿Quién es? ¿Una bruja? ¿Una simple loca? ¿La Muerte misma? Imposible saberlo [leer aquí].

LA CASA DEL JUEZ de Bram Stoker (1847-1912): El mejor relato de terror del creador de Drácula. Trata sobre la verdadera malignidad que puede persistir más allá de muerte. Un joven estudiante de matemáticas se retira a una aldea solitaria para dedicarse a su ciencia y alquila la casa de un difunto juez que tuviera fama de cruel y severo. Allí es acosado por un contingente de ratas que alguna relación malsana tienen con el fallecido procurador de justicia [leer aquí].
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Guy de Maupassant (1850-1893): Este autor francés es uno de mis escritores de horror favoritos, pues sus relatos logran producir verdaderos escalofríos en quien los lee. Es uno de esos escritores que basan lo horripilante de su obra más en los conceptos que en los efectismos, lo que logra elevar el horror al plano de lo metafísico.

¿FUE UN SUEÑO?: No quiero revelar demasiado sobre esta historia. Simplemente diré que una noche, un hombre que estaba perdidamente enamorado de su esposa recién fallecida, visita el cementerio... justo a tiempo para presenciar cómo los muertos se levantan de sus tumbas [leer aquí].

LA NOCHE: Quizá el relato más aterrador de Maupassant. Trata de un hombre que dice amar la noche y dar paseos nocturnos por la ciudad. Durante lo que parecería uno de sus acostumbrados paseos, poco a poco se va dando cuenta de que algo extraño sucede: no hay gente en las calles, ni en las casas, por ningún lado. Lo que es peor, pasan las horas y las horas y el día no parece llegar jamás... [leer aquí].

EL HORLA: La obra maestra de horror de Maupassant. Reinventa el mito del vampiro, ahora bajo una óptica de lo podría llamarse ciencia-ficción temprana. Un ser invisible atormenta a un hombre adinerado, no sólo chupando su sangre sino, poco a poco, apoderándose de su vida y su voluntad [leer aquí].
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LOTE No. 249 de Arthur Conan Doyle (1859-1930): El creador de Sherlock Holmes también confeccionó varios relatos sobrenaturales muy interesantes. Ya hemos tratado de fantasmas, brujas, vampiros, demonios y duendes; ha llegado el turno de las momias. Este cuento de terror es el primero que tiene a una momia egipcia rediviva como su protagonista (Poe escribió otro, pero era satírico). Un hombre trata de controlar a este ser, pero las cosas no resultan como él esperaba [leer aquí].

LA PATA DEL MONO de W.W. Jacobs (1863-1943): Este clásico del horror surgió de la mente un autor que pocas veces exploró el género. La historia es muy bien conocida por adaptaciones y parodias: una vieja pata de mono disecada concede deseos a quien la posee, pero con cada deseo otorga también una horrible maldición [leer aquí].

LA MARCA DE LA BESTIA de Rudyard Kipling (1865-1936): Un cuento clásico sobre hombres-lobo, excepto que aquí se trata de un hombre-leopardo, pues como muchos de los relatos de Kipling éste se ubica en la India tropical. Cuenta la historia de un hombre que es maldito por un brujo, y que se ve a sí mismo transformarse en una bestia y perder su humanidad [leer aquí].
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Arthur Machen (1863-1947): Este escritor es uno de los grandes maestros de la literatura de horror en la transición del siglo XIX al XX. Su obra, influenciada por los mitos paganos, tiene como protagonistas a las fuerzas primigenias de la tierra, a esos pueblos antiguos y poderosos olvidados por la sociedad moderna, pero que siempre han estado presentes.

EL PUEBLO BLANCO: En este relato, Machen hace gala de sus conocimientos sobre ocultismo. La esencia de su horror consiste en revelarnos que lo que ha llegado a nosotros en forma de inocentes fábulas sobre criaturas fantásticas como hadas y duendes son en realidad los vestigios del conocimiento ancestral sobre los pueblos arcaicos. Uno de ellos es, precisamente el pueblo de la Gente Blanca [leer aquí].

EL GRAN DIOS PAN: La obra maestra de horror de Machen es este relato extenso. En esta ocasión toma el mito del dios-fauno Pan, y lo reinterpreta no como esa figura alegre y festiva del arte, sino como una fuerza a la vez semi-humana y bestial. Un científico realiza experimentos para hacer posible a la mente humana percibir al gran dios... El resultado es una abominación [leer aquí].
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EL WENDIGO de Algernon Blackwood (1869-1951): En este célebre relato, el autor retoma una vieja leyenda de los bosques de Norteamérica, que habla de un espíritu temido por los nativos americanos. Sutilmente se sugiere la presencia de la colosal entidad. Excelente por cómo el autor va destilando el suspenso poco a poco [leer aquí].

EL ALMOHADÓN DE PLUMAS de Horacio Quiroga (1878-1937): Un cuento clásico de este autor uruguayo. No puede revelarse mucho de su trama sin arruinarla, pero basta con decir que es una fascinante historia de vampirismo y que trata de una joven mujer que sufre de un mal extraño que la debilita al tiempo que la atormenta con horrorosas pesadillas [leer aquí].
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Howard Phillips Lovecraft (1890-1937): Concluimos esta lista con la obra del más grande escritor de relatos de horror desde Poe, porque con él culmina lo que podríamos llamar el relato macabro al estilo gótico del Romanticismo y que evolucionó por la eras Victoriana y Eduardiana, hasta llegar al escritor de Providence. Con Lovecraft el relato de terror moderno toma su forma definitiva, el horror cósmico, metafísico, existencial. De su vasta obra es difícil elegir sólo un puñado de textos. Quise seleccionar los que fueran una mejor muestra de su trabajo, al tiempo que fueran los más espeluznantes.

LO INNOMBRABLE: Empezamos con este temprano y sencillo relato de Lovecraft, por un lado porque es el primero en el que aparece su personaje recurrente Randolph Carter, y por otro porque siendo breve logra construir una atmósfera sugestiva de miedo, y hacer sentir al lector como si realmente algo lo observara desde los marcos vacíos de las ventanas [leer aquí].

LAS RATAS EN LAS PAREDES: Una historia de horror en toda la expresión de la palabra, que causa al principio desesperación y después paranoia. Un hombre se muda a la vieja casa de sus ancestros, de la cual se cuentan historias terribles y en la que por las noches se escucha a las ratas, miles de ellas, royendo su camino detrás de las paredes. Destaca por su prosa barroca y obsesiva [leer aquí].

LOS SUEÑOS EN LA CASA DE LA BRUJA: En esta pequeña obra maestra Lovecraft fusiona las antiguas tradiciones sobre brujería, demonios y noches de Walpurgis, con ideas cosmológicas sobre la curvatura del espacio, las matemáticas no euclidianas y las diversas dimensiones inaccesibles para el ser humano. Un estudiante de matemáticas renta una casa en la que, se dice, vivió una bruja. Poco a poco, nota cómo pierde el control sobre su vida y su mente [leer aquí].

EL COLOR SURGIDO DEL ESPACIO: En este relato típicamente lovecraftiano podemos observar una trama que mezcla horror y ciencia-ficción, como adelantándose al cine clásico del género que se hizo en los 50. Trata de un meteorito que cae en una granja, portando consigo un color nuevo e indescriptible, jamás antes visto en la tierra. Eso es sólo el comienzo de los horrores [leer aquí].

LA LLAMADA DE CTHULHU: "Que no está muerto lo que yace eternamente, y con el paso de extraños eones, aún la muerte puede morir". Esta obra maestra, central en la mitología lovecraftiana, introduce a su deidad más famosa: Cthulhu, el dios primigenio que duerme bajo las aguas y que un día despertará para destruir todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que nunca será. Lo que empieza como una investigación sobre un extraño crimen se convierte en una pesadilla que involucra a una secta de fanáticos seguidores de un culto antiquísimo. La bitácora del capitán de un barco revela que aún más horrores están suceder [leer aquí].


Y así hemos llegado al final de nuestro recorrido. La lista podría hacerse más extensa; no sólo faltaron los relatos de fantasmas de ETA Hoffman, Ambrose Bierce y Henry James, sino que de cada uno de los autores antologados podrían agregarse varios cuentos más. Pero esta selección basta para un primer acercamiento a la literatura de horror, además de que permite apreciar cómo ésta ha ido evolucionando a lo largo de las décadas y los siglos, y cómo han cambiado los temas y los recursos narrativos para generar escalofríos en el lector.

Espero que disfruten mucho de estas obras clásicas y que pasen un bonito Mes del Miedo en compañía de estos grandes escritores. Felices pesadillas.

sábado, 6 de octubre de 2012

Nadie escuchará tus gritos (Parte II)



Continuemos con nuestro recorrido, iniciado en la entrada anterior, por los capítulos de la saga Alien, una de las más populares e influyentes del cine en las últimas décadas. Ya les comenté cómo los primeros dos filmes me parecen excelentes, cada uno a su manera y con sus particularidades. Ahora tratemos de los dos siguientes y de la precuela que recién se estrenó este año. 

ALIEN 3
(1992)


Dir: David Fincher
Guión: Larry Ferguson
Con: Sigourney Weaver, Charles S. Dutton, Ralph Brown y Lance Henriksen.

Odio esta película. Es la película que más detesto de toda esta maldita saga. Esperen, no se vayan, tengo mis razones. No es que película sea particularmente mala. De hecho, en sí no está nada mal, y en general me gusta mucho casi todo el trabajo de David Fincher. Pero esta cinta me hace enojar sobremanera. ¿Por qué? Pues porque echa a perder las anteriores.

Aliens termina con una pelea climática para salvar las vidas de unos personajes. Alien 3 tiene el descaro de iniciar informándonos que esos personajes con los que nos vinculamos y por los que sufrimos en la película anterior murieron indignamente mientras pasaban los créditos iniciales. Eso es un insulto para el público, es un pintarnos el dedo. El mismo James Cameron dijo que ese recurso había sido obsceno.

Desde ahí empezamos mal. Se nos dice que un huevo de alien se había colado en la nave espacial en la que escaparon nuestros héroes. ¿Ah, sí? ¿Cómo? ¿En qué momento la reina alien se tomó la molestia de colocar un huevo en la cabina? ¿Durante los minutos que pasó escondida en el puto tren de aterrizaje? ¿Y lo hizo sin su ovipositor, el cual se había quitado y dejado en el planeta para ir a agarrarse a madrazos con Ripley? No tiene sentido, es una estupidez y una falta de respeto para el público. Es como es capítulo de Los Simpson en el que Bart le dice a Rafa "Hey, ¿no que habías muerto?" Y él sólo responde "No".

¿Qué salió mal con esta película? Que, a diferencia de las dos anteriores no surgieron de mentes creativas con ganas de contar una historia, sino del deseo inescrupuloso de los estudios de seguir haciendo dinero, a como diera lugar. En mi entrada sobre las trilogías ya había mencionado que para hacer una buena secuela es necesario tener una idea de hacia dónde se quiere expandir la historia, de qué aspectos del universo ficticio se pueden explorar. Cameron tenía esas ideas y por eso nos entregó una secuela maravillosa. Pero en la tercera entrega la única idea era "tenemos que ver cómo podemos seguir vendiendo esta mamada".



De hecho, el origen de Alien 3 es diametralmente opuesto al de las dos anteriores. Aquí los estudios comisionaron a varios guionistas para ver a quién se le ocurría una idea redituable. Al final se hizo un pastiche con tres o cuatro de los guiones propuestos (incluyendo uno de William Gibson y otro de Eric Red). No se partió de una historia para crear una película, sino al revés: ya estaba a punto de comenzar la producción y aún no existía un guión definitivo.

Pero, ¿es mala la película? No, el suspenso funciona muy bien y tiene dos que tres reflexiones más o menos filosóficas que valen la pena, en especial cuando Ripley tiene que enfrentarse al hecho de estar infectada por el monstruo al que tanto teme y odia. Y, por supuesto, es en ésta película en la que aparece la inmortal escena en la que el monstruo casi besa a Rilpley.



Pero es completamente olvidable, innecesaria, intrascendente. No aporta nada nuevo al mito de los xenomorfos, sino que básicamente se repite la situación de la primera película: un grupo de personas está encerrada en un ambiente claustrofóbico con un monstruo que las va eliminando una a una. Eso es todo.

Alien 3 es la película que menos recordaba, a pesar de que también la había visto cuando la pasaban en Canal 5. A un año de haber hecho mi maratón personal, la he vuelto a olvidar. Es una película anodina y ése es un peor pecado que ser una película mala.

ALIEN RESURRECTION
(1997)


Dir: Jean-Pierre Jeunet
Guión: Joss Whedon.
Con: Sigourney Weaver, Winona Ryder, Ron Perlman y Dominique Pinon

Aclaremos un cosa: ésta película es un churro. A diferencia de Alien 3, que es un episodio por lo menos decente, Alien Resurrection es un bodrio hecho y derecho. Ah, pero Resurrection tiene una gran ventaja: es muy divertida. Es una mala película, un típico churro de ciencia ficción noventero, pero por lo menos se ve que los realizadores no se la estaban tomando muy en serio y que decidieron intentar cosas nuevas, aunque fueran completamente ridículas, porque de todos modos la saga ya había sido arruinada por Alien 3, así que ya no había nada que perder.

Si Alien 3 recalentó la situación de la primera película, esta cinta se revuelca en la de la segunda: un grupo de gente armada tiene que escapar de un lugar infestado por monstruos antes de que algo explote. Pero por lo menos a Joss Whedon se le ocurrieron algunas cosas novedosas; estúpidas, cierto, pero originales.



La historia de esta película ocurre 200 años después de la anterior. Y aparentemente en esos 200 años el mundo no ha cambiado mucho, ni en cuanto a tecnología ni en cuanto sociedad... Y si creen que soy muy quisquilloso piensen que hace 200 años Napoleón estaba siendo derrotado en Rusia y que desde ese tiempo muchas cosas han cambiado en nuestro planeta.

En fin, la corporación Weyland-Yutani ya no existe, pero el ejército decide clonar a Ripley para revivir a la reina alien que la había infectado, lo cual tiene tanto sentido como clonar a Bob Marley para revivir a sus piojos. Debido a esto, el clon de Ripley obtiene algunas habilidades de alien (eso está bastante cool) y la reina alien da a luz en engendro medio alien y medio humano, que reconoce a Ripley como su madre (eso está muy extraño, pero también bastante cool), lo cual tiene tanto sentido como que el clon de Bob Marley tuviera poderes de piojo y sus piojos redivivos pudieran cantar reggae. 



Hay dos escenas en particular que me parecen muy bien logradas: cuando Ripley se encuentra con sus propios clones fallidos (uno de los momentos más impactantes y memorables de toda la saga) y cuando tiene que matar a su "hijo" monstruoso en una escena construida con la imaginería de un aborto. También hay una escena bastante chida en la que los aliens nadan.

Y el trasero de Kim Flowers

Por lo demás, la película es sólo ridícula. Los adjetivos anglosajones over the top y cheesy me parecen los más adecuados para describirla. Por momentos uno no sabe si el humor ñoño y la pena ajena son involuntarios o a propósito. Hay una especie de tensión lésbica entre Sigourney Weaver y Winona Ryder que pudo haber sido condenadamente sexy, sino fuera porque Ripley ya no se veía como en las primeras dos películas (o en cualquier otra que haya hecho después, la señora es una MILF y yo no le haría el feo), sino que se veía toda sucia y tosca:



Eso sí, para este momento los xenomorfos habían dejado de ser esa encarnación del miedo para convertirse en accesorios de utilería, tan manidos y gastados como ahora lo están los zombis, por ejemplo. Pero como dije, a diferencia de Alien 3, que es una película monótona y olvidable, Resurrection funciona como pieza de entretenimiento memorable, y eso es siempre mejor. 

PROMETHEUS
(2012)



Dir: Ridley Scott
Guión: Damon Lindelof

Con: Noomi Rapace, Michael Fassbender y Charlize Theron

Creo que esta película y Avatar (Scott y Cameron otra vez, qué curioso) tienen algo en común: ambas han sido sobrevaloradas y menospreciadas y creo que por las mismas razones. Creo que han sido menospreciadas por quienes no quieren ver que en realidad son un par de películas bastante bien hechas que logran su cometido (de hecho, de lo mejor en ciencia ficción que han visto los dosmildieces). Y creo que han sido sobrevaloradas por quienes no se dan cuenta de que en realidad no tienen nada de original.

Me explico. Prometheus es una película que me gustó mucho. La disfruté de principio a fin y me tuvo literalmente a la orilla del asiento, en espera de lo que fuera a suceder. Eso ya de por sí es un logro. Ridley Scott demuestra una vez más ser un maestrazo del suspenso y la acción. Esta cinta recupera el horror cósmico, casi metafísico, de la primera entrega, y sin ser una película basada en alguna de las obras de HP Lovecraft, es un excelente ejemplo de horror lovecraftiano (de hecho, es muy parecida a En las Montañas de la Locura). 

Las actuaciones son excelentes, en especial las de Noomi Rapace y Michael Fassbender. Visualmente es todo un portento: por momentos el público se siente asombrado y por momentos perturbado. La música es magnífica. En general, es la mejor película de la serie desde tiempos de Cameron.



¿Qué es lo que le falla? No tiene nada de original, no aporta nada nuevo. Todos esos elementos de horror cósmico, todas esas implicaciones filosóficas que pudiera tener para impresionar a los incautos, han estado presentes en el cine y la literatura desde hace décadas. ¿Extraterrestres visitaron la tierra en tiempos de las civilizaciones antiguas? Es una idea tan antigua como la novelucha Edison's Conquest of Mars de 1898. ¿Que los extraterrestres nos crearon? Igual, muy trillado. ¿La criatura se enfrenta a su creador y se pregunta cuál es el significado de su existencia? Es un concepto por lo menos tan viejo como Frankenstein, de 1818. Y, triste pero cierto, parece que desde 1979 no ha surgido una nueva idea para los monstruos más que "unas cosas que te meten una cosa para que te salga otra cosa".

Pero bueno, existen nuevas generaciones que no habían estado expuestas a estas ideas, y esta película es una buena forma de introducirlas. El problema real con esta cinta es el guión, de Damon Lindelof, uno de los creadores de Lost. Ok, yo no sé por qué la gente no se ha dado cuenta, pero Lost es una mierda. Es una serie de televisión construida con puro final cliffhanging en la que todo el tiempo te prometían que algo estaba a punto de pasar, pero en realidad nunca pasaba nada. Lost mantenía al público picado poniendo siempre "cosas raras": ahora un telépata, ahora fantasmas, ahora tecnología imposible, ahora viajes en el tiempo, ahora coincidencias improbables... Y los espectadores se quedaban esperando a que algún día sería revelada la explicación que le diera coherencia a todo ello. Pero no la había, porque como los mismos creadores confesaron, sólo se lo estaban sacando todo del culo y no tenían ni puta idea de para dónde debía ir la serie.


Bien, pues todos esos artificios baratos los transporta Lindelof a Prometehus. No hay explicación lógica, no hay coherencia, just keep the weird stuff coming out! Como en Lost, los personajes de esta película no actúan ni reaccionan congruentemente con su personalidad, o su rol, o siquiera como lo haría una persona normal frente a la situación a la que se enfrentan, sino como le conviene a los caprichos del guionista. ¿Un biólogo encuentra a una serpiente espacial y se apresura a mimarla sin saber si es agresiva o venenosa? ¿Dos personajes que no habían hecho nada interesante de pronto deciden sacrificarse por la supervivencia de los demás? ¿Por qué el androide David actúa de la forma en la que lo hace? ¿Cuáles son sus motivaciones? O esta escena:

-¿Oye, güera, quieres coger?
-No.
-¿Eres un robot?
-Hmmm... bueno, está bien, cojamos.

¿Qué onda con eso? O la presencia de Guy Pearce en esta película... ¿Qué sentido tiene? ¿Para qué contratar un actor joven y llenarlo de maquillaje si sólo va a aparecer unos minutos? ¿Por qué era un secreto su presencia en la nave? ¿Por qué se supone que debía ser un giro argumental, de qué forma cambia esta "revelación" nuestro entendimiento de la película? Y así hay muchísimas inconsistencias y cosas que no tienen sentido. 

Como dije en la entrada anterior, parte del encanto y del horror de la primera Alien era que esa nave extraterrestre fuera algo totalmente ajeno y desconocido para la humanidad. Supongo que no es tan terrible que hayan querido explicar su presencia, pero como que sí me arruinaron algo al convertir a esos extraños seres de aspecto perturbador en simples personitas azules con trajes exóticos. Y otra cosa: ese bicho debe tener el ciclo vital más innecesariamente complicado del universo: necesita meterse en un macho humano, para que este macho humano preñe a una hembra, para que esta hembra dé a luz a un calamar del infierno, para que este calamar del infierno se folle a un hombrecito azul, para que este hombrecito azul dé a luz a un alien. Imagínense, si faltara sólo uno de los elementos en la cadena, esta criatura nunca podría reproducirse.

He visto suficiente hentai como para saber hacia dónde va esto...

En fin, tengo muchos problemas con el guión de esta película, si bien me parece que todo lo demás es excelente y, como dije, creo que éste es el mejor capítulo de la saga desde Aliens. Una secuela ya se ha anunciado. Espero que nadie que haya trabajado en Lost esté involucrada en ella.

Bien, hemos llegado al final de nuestro recorrido. Creo que podemos concluir que la serie de Alien definitivamente ha impactado en el cine y en la cultura pop, pero que el manosearla demasiado la ha convertido en sólo otro producto de la mercadotecnia. A veces es mejor dejar las cosas como están. A los que no han visto las dos primeras películas, no puedo recomendarlas lo suficiente. Si les gustan, aviéntense a ver las demás y me dirán si mis críticas son justas. Si ya las vieron, véanlas de nuevo, que seguramente hay cosas nuevas por descubrir. 

Y recuerda: En el espacio nadie escuchará tus gritos.





(PD: ¿Alien vs Depredador? ¿De qué rayos están hablando?)

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