viernes, 25 de enero de 2013

Debilidades mentales, Parte II: Juzgar con muy poco juicio



En la primera parte discutimos sobre algunas debilidades mentales que tenemos y que nos hacen ver lo que no está ahí y llegar a conclusiones erróneas. En esta segunda y última entrada, veremos algunas otras predisposiciones de nuestros cerebros que nos hacen caer en errores pequeños, grandes y mayúsculos.

EL EFECTO FORER

¿Les ha pasado que, aunque no crean en horóscopos y todo eso, uno que otro parece atinar justamente a sus personalidades? A mí me ha pasado. Y me ha sucedido no sólo con el horóscopo occidental, sino con el chino, y el chino debe ser mejor porque, como todo mundo sabe, lo occidental es del diablo. Y si los horóscopos atinan tan bien a cómo soy ahora, de seguro atinarán a a lo que me va a pasar en el futuro, o a lo que debo hacer para que me vaya bien, ¿no?


Pos no, lamento arruinarles la fiesta pero no. Antes de explicarles cómo chambea la cosa les voy a contar un ejercicio que usaba en clases con mis alumnos de lógica. Les repartí unos tests tipo revista de quinceañeros, sólo que éste era un "Test de personalidad de la cultura pop", y les eché el choro de que "científicos bla, bla, bla, dándose cuenta de la importancia de la cultura pop en nuestras vidas, habían diseñado un test que podía definir su personalidad con base en su preferencias sobre cultura pop". Así, el test les preguntaba sobre su superhéroe favorito, su película favorita, su género de música, etcétera, etcétera. 

Para hacerlo más creíble, les puse el test un día, me llevé las pruebas mi casa, y hasta les entregué sus resultados en un sobre sellado al día siguiente. Como era de esperarse, la mayoría de mis alumnos consideraron que sus resultados describían su personalidad de una forma "muy acertada" o "totalmente acertada". En realidad, todos los sobres tenían un papel con el mismo resultado:

Tienes la necesidad de gustarle a otras personas y de que te admiren, y con todo tiendes a criticarte. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad que no has usado en tu beneficio. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a ser aprensivo e inseguro interiormente. A veces tienes serias dudas en si hiciste lo correcto o tomaste la decisión acertada. Prefieres cierta cantidad de cambios y variedad y llegas a decepcionarte cuando estás cercado por restriccciones y limitaciones. Te autoufanas también de ser un pensador independiente, y no aceptas las afirmaciones de otros sin pruebas satisfactorias. Pero has encontrado desaconsejable ser demasiado franco en darte a conocer a otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, cauto, y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser más bien irreales.

¿Ya lo leyeron? ¿Se sientieron identificados también? Felicidades, acaban de ser víctimas del Efecto Forer. Verán, la descripción anterior es lo suficientemente ambigua como para que casi cualquier persona que no esté completamente desquiciada puede sentirse identificada. Esto fue descubierto por el psicólogo B.R. Forer (de ahí el nombre, ¿ven?): tendemos a aceptar descripciones vagas y generales como excepcionalmente aplicables a nosotros mismos. 

Los horóscopos y otras formas de adivinación se basan en este principio para apantallar a los incautos. No sólo lo hacen con la descripción de la personalidad, sino con las adivinanzas sobre el futuro; nos dicen las cosas más vagas y generales, que podrían aplicarse a las vidas de casi cualquier tipo de personas: harás un viaje, conocerás a una persona, tendrás una pelea, habrá un gran cambio en tu vida... (o sobre el futuro en general: este año habrá un desastre natural, se desatará una guerra, morirá alguien famoso, habrá sorpresas en los premios Oscar...).



Además, muchos psíquicos, espiritistas, charlatanes y otras especies de embaucadores son hábiles para algo llamado "lectura en frío". Es decir, no son unos completos zoquetes, sino personas muy perspicaces, capaces de adivinar datos generales de las personas basándose en observaciones minuciosas de su apariencia y su comportamiento: edad, género, forma de vestir, lenguaje corporal, habla, rasgos que puedan delatar la presencia de enfermedades, etcétera; todo eso puede ser usado por un buen farsante en tu contra.

El estafador podría iniciar con observaciones obvias (si es una muchacha joven, en edad de contraer matrimonio, quizá le diga que "veo una boda en su futuro"; si ella no se casa, sin duda estará yendo a bodas, porque se encuentra en la edad en que otros conocidos sí lo hacen), o demasiado vagas como aplicarse a cualquiera, y la víctima le responderá y especificará, dándole, sin percatarse, toda la información que necesita el tramposo:

"Detecto la presencia de alguien cuyo nombre empieza con M..."
"Oh, sí. Mi primo Memo..."
"¡Exacto! Memo dice que..."

Nuestro ya conocido sesgo de confirmación se encarga del resto: cuando alguna de esas descripciones se aplica a nosotros (sobre todo si coincide con lo que deseamos pensar de nosotros mismos) la tomamos como válida; cuando alguna de esas predicciones sobre el futuro ocurre, nos llama la atención y tendemos a recordarla. Las descripciones que no consideramos válidas y las predicciones que no se cumplen, simplemente las tiramos a la papelera de reciclaje del olvido.


EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR

Quizá hayan leído el famoso cuento de Hans Christian Andersen El traje nuevo del emperador, o por lo menos conocerán la anécdota de esta singular fábula. Para que refresquen su memoria, aquí está un resumen:

El emperador de cierto país era amante de los trajes de gala, y en cierta ocasión un par de pillos se presentaron ofreciendo hacerle un traje como ningún otro. El emperador les dio cantidades absurdas de oro, y los farsantes presentaron un traje hecho de... ¡nada! No había traje alguno, pero los bribones decían que lo que pasaba es que el traje era demasiado fino, y que sólo las personas inteligentes podían verlo. Entonces todos decían que el traje era magnífico, una maravilla, y el emperador salió a desfilar con su nueva gala. Y el pueblo exclamaba admirado de la belleza del nuevo traje, hasta que un inocente niño gritó "¡El emperador va desnudo!". La gente se dio cuenta de que ésta era la verdad, y empezó a repetir el grito y a burlarse del emperador. Pero él, con su comitiva, decidió seguir el desfile sin prestar oído a las voces que decían la verdad: ¡estaba desnudo!



Creo que la moraleja de la historia salta a la vista: los seres humanos solemos seguir las opiniones de los demás o de las personas a quienes percibimos como autoridad, para no sentirnos fuera de lugar, incluso si muy dentro de nosotros sabemos que la verdad es otra.

Permítanme platicarles acerca del Efecto Fox. No tiene nada que ver con ese presidente analfabeta que tuvimos, sino con el Dr. Fox, quien en la década de los 70 dio una conferencia titulada "Mathematical Theory if Games and its Application in the Training of Doctors", frente a 55 personas, todas las cuales opinaron que lo que habían escuchado era muy claro y estimulante. Nadie se cuenta de que la plática era un montón de galimatías sin sentido impartido por un actor experto. 

Así es: el Dr. Fox no era un actor y no sabía más de teoría matemática que usted o yo, pero sí sabía muy bien imprimirle a sus palabras el aire de confianza y autoridad que se necesitaba. No importaba lo que el Dr. Fox estuviera diciendo, parecía que lo expresaba como todo un experto en el tema.

Los que llevaron a cabo este experimento formularon la hipótesis del Efecto Fox, según la cual un texto (escuchado o escrito) que carezca por completo de sentido, será tomado como legítimo si proviene de una figura que se considera una autoridad y usa un vocabulario que parezca ser profundo y erudito. Seguro que ustedes conocen toda clase de faroles que son incapaces de expresar las ideas más mundanas sin llenarlas de palabras domingueras, y a otro montón de faroles que los admiran.



Ahora, el Efecto Fox no es un fenómeno psicológico plenamente identificado, como lo es Efecto Forer o la Pareidolia, pues no se han hecho (que yo tenga datos), más estudios al respecto, pero si recuerdan mi entrada sobre el postmodernismo y la filosofía de la ciencia, les vendrá a la memoria la curiosa jugarreta que le hizo el Alan Sokal a los editores de la revista Social Text.

La revista postmoderna Social Text preparó un número especial titulado Science Wars en el que distinguidos intelectuales deconstructivistas, postmodernistas y relativistas epistémicos dirigirían sus cañones en contra de las posturas "derechosas" y "cientistas" de Gross y Levitt, quienes habían criticado duramente al postmodernismo en la filosofía de las ciencias.

Respondiendo a la convocatoria, el físico Alan Sokal envió un texto titulado Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutic of Quantum Gravity (algo así como "Trasgrediendo los límites: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica"). En él, Sokal apoyaba la postura relativista, citaba a los más ilustres intelectuales postmodernos, y mencionaba los descubrimientos científicos más desconcertantes (como la teoría del caos o la mecánica cuántica), que confirman la postura postmodernista. A los editores de la revista les encantó el texto: ¡un científico que ni más ni menos apoyaba el postmodernismo! Por supuesto, lo publicaron.

Cuando salió la revista, Sokal hizo una tremenda revelación: el artículo era una farsa, una parodia de los textos de intelectuales postmodernistas, construida con citas fuera de contexto, palabrería de relleno, falsa erudición y un montón de párrafos que no significaba absolutamente nada. Sokal se divirtió mucho y la revista Social Text fue públicamente humillada. Ahora incluso se ha diseñado un "Generador de textos postmernistas", que forma breves ensayos tomando al azar frases y citas de una base de datos, imitando la insensatez pretenciosa y pomposa, no sólo del postmodernismo, sino de muchos textos académicos.  



Pero eso no es todo. En las últimas décadas las neurociencias se han aplicado al estudio del arte  para saber cómo es que los seres humanos lo creamos y recibimos. Uno de los hallazgos más interesantes es que muchas personas reaccionan diferente ante una obra de arte si se les dice que fue elaborada por un artista de renombre. No es que las personas finjan que les parece mejor la obra de un artista reconocido, sino que su cerebro responde de manera distinta, porque el prestigio del autor lo hace esperar una mejor obra, y nuestra mente tiende a ver lo que espera ver.

En esta debilidad mental está el origen de la falacia ad verecundiam, que consiste en juzgar las ideas y argumentos no en sí mismos, ni en su validez lógica, sino por las fuentes de donde provienen. Pero más allá de las faroleces de posers y arribistas, esta tendencia nuestra de seguir al líder y al rebaño nos puede llevar a cosas peores...


  EL EXPERIMENTO DE MILGRAM

Supongamos que respondes a un anuncio que pide voluntarios para un experimento universitario. Llegas al laboratorio de psicología, donde encuentras a otro voluntario y a un investigador científico, el cual les explica que se trata de un experimento sobre memorización. Uno de ustedes tratará de aprenderse una secuencia de palabras, mientras el otro castigará con electrochoques al primero si comete algún error. Un sorteo rápido te otorga el papel del aplicador de castigos.

El experimento inicia. El otro voluntario comienza a cometer errores. Le aplicas electrochoques. Por cada error debes aumentar la potencia. 15 voltios... 30 voltios... 45 voltios... 120 voltios... Escuchas gritar al otro voluntario. Lo ves sufrir. Empieza a pedir que se detenga el experimento. Te suplica. Miras ansioso al investigador. El hombre de la bata blanca sólo dice "continúa", "el experimento requiere que continúes", "es absolutamente necesario que prosigas", "no tienes opciones: debes seguir adelante". ¿Hasta dónde llegarás para obedecer lo que dice la autoridad?



La buena noticia es que éste no era un experimento sobre memorización, sino sobre la obediencia a figuras de autoridad, y que el otro voluntario era sólo un actor que estaba fingiendo recibir los electrochoques, así que nadie fue lastimado. La mala noticia es que este estudio arrojó unos datos que no hablan muy bien de la raza humana: el 63% de los conejillos de indias continuaron con el experimento hasta llegar al límite de los 450 voltios; prefirieron hacer sufrir a otra persona antes que desobedecer a la autoridad. Después de todo, debieron pensar muchos, si el señor de la bata blanca me lo está ordenando, debe ser por algo.

Este famoso estudio llevado a cabo en la Universidad de Yale en la década de los 60 por el psicólogo Stanley Milgram, nos deja una lección muy valiosa: tendemos a obedecer a las figuras de autoridad, incluso si por dentro pensamos que lo que nos dicen o nos piden es injusto o irracional. Eso nos hace recordar a los soldados nazis que perpretaron toda clase de crímenes y la justificación que daban: "sólo cumplíamos órdenes". Como no hay razones para pensar que el pueblo alemán fuera particularmente malvado por naturaleza, es de pensar que todos los seres humanos podemos descender a ese nivel, y si la sumisión a la autoridad nos lleva a electrocutar a un inocente, o ejecutar sistemáticamente a un grupo de personas, ¿qué seremos capaces de hacer o creer?



No debe extrañarnos entonces que haya tantos casos de gente que sigue acríticamente, incluso ciegamente a sus líderes, a individuos que son percibidos por ellos como figuras de autoridad, dignas de admiración e imitación, y no toleren que se cuestione o se critique lo que esos ídolos dicen o hacen, así sean fantoches políticos o jerarcas religiosos, ídolos pop o dirigentes de un culto, así sean el Peje o el Papa, Justin Bieber o Charles Manson.

En esta debilidad mental está el origen de la falacia conocida como "argumento de autoridad" o Magister dixit, que consiste en tomar como válido cualquier argumento, dicho, frase o idea que provenga de alguien a quien se le considera una figura de autoridad.

En conclusión, hay que pensar antes de creer u obedecer lo que nos digan, siempre preguntarnos si lo que se nos dice o se nos pide está justificado, si es razonable, si es ético, incluso si nos viene de una figura a la que respetamos como autoridad.


EL EXPERIMENTO DE ASCH

Una vez más, has aceptado formar parte de un experimento. Entras a una habitación en la que hay varias sillas en una fila, y ocupas la de hasta el fondo. Poco a poco, las demás sillas se van llenando con otros voluntarios. Cuando están todos reunidos un investigador les muestra dos tarjetas. En la primera aparece una línea de unos 15 centímetros de largo (calculado a ojo de buen cubero); en la segunda tarjeta hay tres líneas, de 10, 15 y 20 centímetros respectivamente. Entonces el investigador les pregunta cuál de las líneas en la segunda tarjeta es la que corresponde a la línea en la primera.

"Es fácil", piensas, "la línea de en medio". Pero de pronto los otros voluntarios empiezan a contestar. Todos eligen la misma respuesta... una que es diferente a la tuya. Cuando llega tu turno estás bastante confundido, ¿qué respondes?

Desde luego, esto también se trata de un experimento, y los otros "voluntarios" son sólo cómplices. Pero de nuevo, los resultados son poco alentadores. Más de un tercio de los sujetos adoptaron las opiniones del conjunto en la mayoría de las ocasiones, mientras que el 75% modificó su respuesta por lo menos una vez.



¿Qué aprendemos de esto? Que tenemos la tendencia a modificar nuestras opiniones y formas de pensar y de actuar con base en la presión de las mayorías. Así, no es extraño que muchas personas sigan al rebaño, a las masas, que opinen o actúen como los demás, incluso si se trata de situaciones irracionales o inconvenientes para individuos y conjuntos. Éste es el origen de lo que en lógica se conoce como ad populum: si todo el mundo lo dice, debe ser verdad; si todo el mundo lo hace, entonces está bien. ¿Cuántas veces se ha justificado una conducta perjudicial para individuos, sociedad o medio ambiente bajo la máxima "es que todo el mundo lo hace", como si ésta fuera razón suficiente? 

¿Por qué nos pasan estas cosas? ¿Por qué nos da por seguir como bobos al rebaño y al pastor? Resulta que los seres humanos somos primates, y como primates somos animales sociales y jerárquicos. No es muy saludable llevarle la contraria a la manada, arriesgándose a la exclusión o a una linchamiento. Si ves que la manada empieza a correr para un lado, no querrás dirigirte al lado contrario, pues puede haber un depredador. Y tampoco querrás llevarle la contraria al macho alfa, a menos que tengas la fuerza suficiente como para molerlo a golpes y ponerte como macho alfa (o hembra alfa; en los primates se da eso también) antes de que te mate a ti.



Por fortuna, si bien somos animales primates, también somos más que animales primates. Quizá biológicamente somos casi idénticos a nuestros ancestros del paleolítico, pero culturalmente somos muy distintos, y eso es porque tenemos una gran capacidad de aprender, comprender e inventar, de forma que podemos crear instituciones sociales y modificar nuestra conducta. Somos animales que comen, cagan y sienten apetito sexual, pero no le robamos la comida a quien sea en cuanto nos da hambre, ni cagamos donde nos agarra la necesidad, ni violamos a todo aquél que nos parece apetitoso.

De la misma manera, tenemos una capacidad de raciocinio que nos permite superar las debilidades mentales que nos aprisionarían si nos rindiéramos dócilmente a nuestra naturaleza de monitos. 

¡Ojo! Que Magister dixit y ad populum sean falacias no quiere decir que siempre que una autoridad diga algo esto sea erróneo, o que siempre que una mayoría opine algo, esto sea necesariamente la opción equivocada. Ante la imposibilidad de comprobar por nosotros mismos todas las cosas, es bastante sensato confiar en algunas autoridades (por ejemplo, en la recomendación de un médico o en la opinión experta de un profesional). Lo que hay que entender es que la autoridad de quien lo dice muchas veces no es suficiente, y que si entra en conflicto con  las evidencias o con la lógica, se puede y se debe cuestionar. 

Lo mismo sucede con el caso de las mayorías. Es sensato confiar en diez testigos que describen un mismo acontecimiento, pero si estos testimonios se contradicen con las evidencias sólidas o análisis rigurosos, los clamores de las mayorías deben ser puestos en duda. No se trata de descartar a priori, sino de analizar y razonar cada situación.

A veces son nuestras propias creencias las que están en contraposición con las evidencias o incluso entre sí. Es por eso que hay una debilidad mental más que vale la pena conocer.


LA DISONANCIA COGNITIVA

Ya habíamos visto el sesgo de confirmación, y esta debilidad mental está muy emparentada con aquél. Se presenta la disonancia cognitiva en nosotros cuando sostenemos dos creencias que son mutuamente contradictorias, o cuando nuestras convicciones son contradichas por nuestro comportamiento. Entonces podemos sentir vergüenza, culpa, ansiedad, frustración o ira. Para superar este malestar, podemos reaccionar de diversas maneras.

En nuestro breve curso de lógica vimos que existe algo llamado principio de no contradicción, según el cual dos premisas opuestas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido; una o ambas deben ser falsas. Bien ésa es la conclusión a la que deberíamos llegar cuando nos topamos con que dos ideas que sostenemos son mutuamente excluyentes. Por desgracia, muchísimas veces no somos así de racionales.



Por ejemplo, según la creencia en el Karma, el universo recompensa las buenas acciones y castiga las malas. Por otro lado, según la creencia en la Ley de la Atracción, los pensamientos y sentimientos de una persona pueden materializarse en le realidad, por lo que si una persona se concentra en lo que desea, lo conseguirá; pero si concentra en sus temores y pensamientos negativos, éstos se harán realidad. Por un tercer lado, se encuentra la creencia cristiana (sobre todo católica) de que Dios no recompensa las buenas acciones en esta vida, sino en la próxima, por lo cual en este mundo tendremos que soportar el sufrimiento para llegar a la gloria en el siguiente.

Estas tres ideas son mutuamente excluyentes: o somos recompensados en esta vida, o lo somos en la vida siguiente, u obtenemos aquello en lo que pensamos, lo merezcamos o no. No obstante, esto no impide a muchísimas personas sostener al mismo tiempo las tres creencias. 

Ya que estamos en esto, abriré un paréntesis para mencionar que estas tres creencias son, por cierto, manifestaciones de otra debilidad mental, la "hipótesis del mundo justo", la tendencia a creer que todas las acciones humanas serán compensadas o castigadas según corresponde, gracias a una fuerza divina, un orden cósmico o un sistema social inherentemente justo. Esta falacia no sólo incluye creencias esotéricas como el karma o la Ley de la Atracción, sino a supuestos como que "todos los ricos son ricos porque se lo han ganado" y que "los pobres son pobres porque lo merecen". Es una forma de sentirnos seguros, confiando en que tarde o temprano todo estará bien y que no debemos preocuparnos mucho porque las cosas son como deben ser (además de atribuirle al Universo una cualidad exclusivamente humana: la justicia) cuando en realidad  vivimos en un mundo caótico, desordenado e imprevisible.



¿Cómo le hacen las personas para sostener ideas contradictorias? Buscan reducir la disonancia, ya sea ignorando la contradicción o inventando nuevas ideas que sirvan para conciliar unas con las otras. Todo lo cual lleva a violar el principio de no contradicción (o a ser hipócritas).

Un ejemplo clásico de este fenómeno fue estudiado en la década de 1950 por Leon Festinger, el mismo psicólogo social que describió la disonancia cognitiva. Se trató de una secta apocalíptica que adoraba a los ovnis y que predecía (como muchas otras, antes y después) el fin del mundo, del cual sólo los fieles se salvarían porque una nave espacial llegaría a su rescate. Cuando el fin del mundo no ocurrió, los miembros de la secta se vieron ante una contradicción entre la más firme de sus creencias ("se va a acabar el mundo y una nave vendrá por nosotros") y la realidad ("el mundo no se acabó y no vino la nave"). ¿Cómo le hicieron? Su líder, recibió un "mensaje telepático" de los extraterrestres, anunciando que el fin del mundo se había cancelado gracias a las acciones de los fieles. Qué conveniente. 

Y como ése, hay muchos otros ejemplos más cotidianos...

¿Quieres tener una larga y saludable vida, pero al mismo tiempo te gusta fumar? Puedes reducir la disonancia diciéndote que no es probable que tú te enfermes, o que de todos modos te vas a morir de algo, o simplemente no pensando mucho en el asunto.

¿Estabas esperando que algo pasara el 21 de diciembre del 2012, pero no pasó ni madres? No te preocupes, puedes decir que sí pasó algo, alguna cosa imperceptible e incomprobable, como un "cambio de energías positivas", o alguna cosa de ese tipo.

¿El dogma dice que Jesús no tuvo hermanos y que María siempre fue virgen, pero la Biblia menciona a los hermanos de Jesús, hijos de María? No importa, agregamos una nota al pie, explicando que por "hermanos", quiso decir "primos", hijos de una prima de María que casualmente se llamaba igual.

¿Estás a favor de la equidad de géneros, pero eres una creyente muy fiel y la Biblia dice que la mujer debe someterse al hombre, como el hombre a Dios? No le hace, puedes ignorar esa partecita insignificante.

¿Formas parte de un grupo juvenil activista pro-democracia, pero también te parecen a toda madre dictaduras en otros lugares del mundo siempre y cuando sean de izquierda? Lo puedes racionalizar diciendo que es diferente, porque el dictador lleva a cabo las acciones que el pueblo necesita, luchan contra el imperialismo y así por el estilo...

¿Te la pasas despotricando contra los tiranos socialistas porque estás a favor de la democracia, pero los dictadores de derecha te parecen muy bien? Puedes racionalizarlo diciendo que es mejor que esos autócratas mantengan el orden, porque si no estuvieran ellos, habría caos e inestabilidad, y así por el estilo...

¿Temes al crimen organizado y a la violencia, pero no puedes dejar de comprar tu mota porque eres un pachecote? Puedes reducir la disonancia diciéndote que es tu derecho drogarte si quieres, que tus acciones no van a hacer la diferencia, o simplemente no pensando mucho en el asunto.



El escritor George Orwell, en su obra Mil Novecientos Ochenta y Cuatro, llamó doblepensar a este fenómeno, con la diferencia de que el que doblepiensa está tan cómodo, que no se le presentan incómodas disonancias. Mediante el doblepensar el gobierno totalitario de esa novela mantenía a su población bajo control mental.

¡Ojo! Esto no significa que no puedan existir verdaderas excepciones o casos especiales, en los que podamos decir con razón "por lo general opinaría esto o actuaría de esta manera, pero ésta se trata de una situación particular, por las siguientes razones..." o "dada la graveda del asunto, creo que podemos hacer una excepción, por las siguientes razones". 

Por otra parte, a veces conocimientos aparentemente contradictorios han sido realmente conciliados por nuevos descubrimientos (como sucedió con la evolución darwinista y la genética mendeliana cuando se desarrolló la síntesis evolutiva moderna). Dependerá de nuestra capacidad de raciocinio descubrir cuándo se trata de casos legítimos y cuándo se trata de simples justificaciones para reducir nuestras disonancias cognitivas.

Entonces, recapitulando:

  • Tendemos a aceptar como válidas descripciones de nosotros o nuestras vidas, aunque sean vagas y generales, sobre todo si se ajustan a lo que nos gusta pensar de nosotros mismos.
  • Tendemos a juzgar las ideas, argumentos, acciones y obras no en sí mismas, sino con base en el prestigio de la fuente de donde provienen.
  • Tendemos a creer las palabras y a obedecer las órdenes de aquéllos a quienes consideramos figuras de autoridad.
  • Tendemos a modificar nuestras opiniones y nuestra conducta para conformarnos al grupo al que pertenecemos o queremos pertenecer.
  • Cuando sostenemos dos ideas que son contradictorias entre sí, o llevamos a cabo acciones que se contradicen con nuestras convicciones, tendemos a tratar de reducir esa disonancia mediante diversas formas de justificación, muchas veces irracionales.
Sería una tarea titánica hacer una revisión completa de todas las debilidades mentales que nos dificultan razonar correctamente. Espero, sin embargo, que al conocer éstas, que son algunas de las principales y más comunes, muchas de nuestras dificultades puedan ser superadas.




Principales fuentes consultadas para la realización de estas dos entradas:

Libros:


Vídeo: 

The Enemies of Reason, documental presentado por Richard Dawkins

Internet:

11 comentarios:

Bryan Samos Albornoz dijo...

Rayos, cada vez que leo cada uno de tus posts me doy un zas en la boca de la emoción porque aunque no es exactamente lo mismo que pienso, se acerca mucho a lo que digo, siento que es lo mismo solo que tú lo dices más cultural, saludos :P

Alexander Strauffon dijo...

Abordaste el tema de una forma amplia y bien explicada. Por supuesto, compartiré tu post en distintos medios. Una verdad jamás es dicha suficientes veces. Debe verse y oírse siempre, por encima de las cosas mundanas que suelen distraer al hombre.

De horóscopos y adivinos, recuerdo cuando leí a Anatole France, en la novela de la Rebelión de los Ángeles. Mauricio, uno de los personajes, acude a una adivina para que averigue a donde se fue su ángel custodio, luego de haberse materializado y alejado de él. A media sesión, se da cuenta que la mujer está arrojando cosas al azar, que ya falló en algunas, y sin embargo improvisa una respuesta final que para nada funcionó.

Mauricio sale de ahí, y a pesar de haber visto lo que la mujer estaba haciendo, elige sepultar eso y autoconvencerse de que sí tiene algún poder. A fin de cuentas, con todo y que ya habia conocido en la historia a seres sobrenaturales reales y era además un hombre de familia rica y educado, con todo y eso se dejó llevar por las supercherías de la adivina.

Anónimo dijo...

En el primer punto mencionas algo respecto a los charlatanes que embaucan de acuerdo a la apariencia, edad o forma de vestir de la persona. Me hiciste pensar en el detective de la serie "The mentalist"

A este respecto hay un buen de disciplinas similares como el psicoanalisis, la grafología, el estudio del rostro o tecnicas como la PNL, que aunque formalmente no pueden ser consideradas ciencias, al menos esta ultima si tiene algo de validez al servir para mejorar algunas habilidades desconocidas o areas de oprtunidad en la personalidad y que precisamente utilizan alguna que otra tecnica de las anteriormente mencionadas.

Ivan dijo...

Creo que tus análisis los haces desde un punto de vista demasiado materialista. Si como dices tú, leer te da otra visión de las cosas, creo que no has leído lo suficiente, o mejor dicho, no has leído esoterismo o la gupta vidya ni un ápice. Afirmar de buenas a primeras que la ley del Karma es una falacia, es asesinar una de las leyes físicas: a toda acción corresponde una reacción. El problema de los neófitos es que ni siquiera saben que es el karma ni la ley de la atracción, porque nunca se han parado a investigar un poco o a tomar un libro y estudiar esas leyes. Se conforman con escuchar resúmenes u opiniones que las rebajan siempre a teorías "new age" superticiosas sin ningún sustento serio. Es por eso quizás que la mayor parte de tu blog lo dediques a la política, pues quizás hasta ese nivel ha llegado tu nivel de entendimiento. Tienes cegada una parte de tu entendimiento, pues piensas que movimientos como el Yo soy 132 (que cualquiera con tantita visión de las cosas sabe que fue un movimiento legítimo en su origen pero sin fuerza, y que la fuerza se la dió la oposición, y lo matizó políticamente contra el PRI, y que al final se quedó como gallina sin cabeza) son una esperanza para este país. Pero a un país lo hace su gente, y el gobierno es un reflejo-emanación de la población, y estas elecciones nos demostraron que México es eso: telenovelas, ignorancia y narco cumbias.
Regresando al tema del karma, te invito a leer el Budhismo Esotérico, el libro de los muertos Egipcio, el Zend Advesta, la Torah o el Popol Vuh, que provienen de las civilizaciones más importantes de nuestra historia humana (o mejor dicho, de nuestra quinta raza). No se limite a leer ciencia ficción, abra su mente, pero ábrala realmente, siempre hay alguien mejor que usted.

Pedro dijo...

Me da que el que no terminó de entender lo que se ha escrito fuiste tu ... Puedes creer en lo que quieras pero no todo lo escrito por publicado que esté es cierto ... Leer esta bien para poder opinar pero no se puede dar por bueno todo lo que lees ... Abrir la mente no significa dar por bueno todo ... Significa el estar abierto a oir cosas ... Pero precisamente por esto, tu mente y tu razon las usas para darlas por buenas o no ... Si no te parecen coherentes los argunmentos dados quizas no tengas la mente tan abierta ... Pero respeto el vivir en una ilusión ... Cada uno vive con lo que quiere y se agarra a lo que quiere para sobrevivir el dia a dia que es muy duro en muchos casos.

Maik Civeira dijo...

@Ivan: Voy a responderte, no porque espere convencerte a ti (la experiencia me ha enseñado que no se puede razonar con quien ha optado por la irracionalidad), sino a manera de servicio a los lectores de este blog:

"Creo que tus análisis los haces desde un punto de vista demasiado materialista."

Sí, y no veo como eso tenga algo de negativo. Soy un materialista ontológico. Es decir, creo que la totalidad de los fenómenos del universo observable se explica por causas materiales. No confundir con materialismo ético, pues soy capaz de valorar las cosas llamadas "espirituales", valores abstractos tales como la amistad, el amor, la justicia, la libertad, la belleza, el arte y muchos más.

"Si como dices tú, leer te da otra visión de las cosas, creo que no has leído lo suficiente, o mejor dicho, no has leído esoterismo o la gupta vidya ni un ápice."

Tienes razón: no he leído lo suficiente. De hecho, no creo que la vida me alcance para leer todo lo que quisiera leer. Pero existen muchos textos que reflejan las creencias religiosas y supersticiones de las personas y no puedo dedicar mi tiempo a todos ellos. Me apasiona la mitología, tanto por su calidad literaria, como por su valor antropológico, y en ese sentido he leído algo sobre las creencias religiosas de las civilizaciones antiguas y contemporáneas. Pero lo tomo como lo que son: relatos imaginarios con los que la gente ha intentado explicarse el mundo y que reflejan su forma de pensar. Leer más al respecto no cambiará mi posición, sólo la reforzará.

Maik Civeira dijo...

"Afirmar de buenas a primeras que la ley del Karma es una falacia, es asesinar una de las leyes físicas: a toda acción corresponde una reacción."

No, no, no. La superstición toma muy a menudo el lenguaje de la ciencia para aparentar que sus afirmaciones tienen legitimidad, que hasta son "comprobables por la ciencia". El abuso desvergonzado de conceptos extraídos de la mecánica cuántica es un ejemplo clásico.

La tercera Ley de Newton nos dice que: "Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto." Es una ley de la física, por lo tanto, se aplica sólo al mundo físico.

El karma plantea que existen acciones y reacciones MORALES. Pero el universo es amoral, pues la moral es una invención humana. El universo no premia ni castiga los actos del hombre, sólo el ser humano es capaz de impartir justicia.

Querer fundamentar el Karma en la tercera Ley de Newton es una extrapolación tramposa e ilegítima del lenguaje de la ciencia hacia la superstición, y que ningún físico aprobaría.

Maik Civeira dijo...

"El problema de los neófitos es que ni siquiera saben que es el karma ni la ley de la atracción, porque nunca se han parado a investigar un poco o a tomar un libro y estudiar esas leyes."

Como dije, no me interesa averiguar más sobre ese tipo de mitologías, y aunque leyera más al respecto, lo tomaría como lo que son: creencias irracionales e irreales. que tienen un origen y desarrollo a lo largo del tiempo.

"Es por eso quizás que la mayor parte de tu blog lo dediques a la política"

No es cierto, de mis más 500 entradas sólo 50 son de la sección de político.

"Pues quizás hasta ese nivel ha llegado tu nivel de entendimiento."

Caray, yo no soy un experto en política, pero me parece que comprender la complejidad de las formas en las que se organiza la sociedad, los impactos que pueden tener las acciones individuales y colectivas en el futuro, y demás sutilezas de la política, tiene mayor mérito que comprender cosas que ni existen.

Maik Civeira dijo...

"Tienes cegada una parte de tu entendimiento, pues piensas que movimientos como el Yo soy 132... "

Eso ni viene al caso y no lo voy a discutir.

"Regresando al tema del karma, te invito a leer el Budhismo Esotérico, el libro de los muertos Egipcio, el Zend Advesta, la Torah o el Popol Vuh, que provienen de las civilizaciones más importantes de nuestra historia humana"

Es clásico de la Nueva Era mezclar un montón de cosas que no guardan relación entre sí más que el hecho de no ser occidentales. No importa que sean sistemas de creencias desarrollados por civilizaciones que no tenían contacto entre sí, y que además son mutuamente excluyentes.

La idea de Karma surgió en un contexto histórico y geográfico específico: la India. Y su función era, como la de muchas creencias religiosas que han surgido a lo largo de los siglos, justificar la existencia del orden social, e este caso, del sistema de castas de la India: "Naciste en una casta jodida, es porque hiciste cosas malas en tu vida pasada. Pórtate bien, sé obediente y en tu siguiente vida podrás nacer en una casta más alta. ¿Ves a ese señor? Es de una casta más alta porque hizo cosas buenas, porque se lo merece. No cuestiones el orden social".

Sobre los libros que menciones, he leído de ellos en manuales de mitología. El Popol-Vuh lo leí directamente (soy de Yucatán, que son tierras mayas), y es una belleza. Por cierto, fue un libro escrito DESPUÉS de la conquista y tiene muchas influencias del pensamiento cristiano. Y no tiene nada que ver con el Karma.

Maik Civeira dijo...

"No se limite a leer ciencia ficción"

Pff, ni siquiera leo tanta ciencia ficción. Leo más literatura clásica e historia. Y de todas formas, cuando leo ciencia ficción por lo menos estoy consciente de que lo que le es imaginario y no lo tomo como si fuera verdad.

"abra su mente, pero ábrala realmente"

Hay que tener la mente abierta, `pero con el filtro de pendejadas prendido.

"siempre hay alguien mejor que usted"

Definitivamente, pero tú no eres esa persona.

Anónimo dijo...

Me encanto este post ya que soy una fanatica de los analisis pero... me he sentido ofendida en cuanto al tema del horoscopo si bien se que todos los individuos son diferentes entre si... Siempre tienen un comun denominador... quizas hayan videntes charlatanes pero yo soy vidente desde niña y no cobro un centavo solamente lo veo para familiares o seres queridos, pero ten por seguro que la magia no existe es el simple deseo de orientar a los demas cuando lo piden no se si has leido sobre los chakras (puntos energeticos del cuerpo) eso ayuda mucho a la videncia en este caso a mi... Lo otro todos los individuos siguen patrones por que estan todos conectados energeticamente en el fondo somos seres muy nobles.. solamente que adiestrados como maquinas... Pero no es que dejemos la autonomia por reaccionar parecido a los demas sino que mas bien es por una mera conexion espiritual con todos los seres vivos de este planeta... y que tu tambien la posees. Lo que realmente me molesto aparte de lo de los videntes es el afan de explicar friamente sobre la libertad y autonomia de pensamiento sin saber completamente lo que conlleva la palabra libertad, antes de servirnos completamente de la libertad y el libre pensamiento debemos pensar en los demas, eso, del resto nada bastante informativo tu articulo

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