jueves, 21 de marzo de 2013

El provincianismo meridano se luce en la FILEY



La Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán (FILEY) es un magno evento organizado por la Universidad Autónoma de Yucatán en colaboración con el Gobierno del Estado. Es, para no hacerles largo el cuento, una feria del libro con todo lo que suele tener una feria del libro: venta de libros con la presencia de editoriales de todo el país, presentaciones de escritores, proyecciones de películas, conciertos, representaciones teatrales y demás eventos culturales.

Ahora bien, para una ciudad que alguna vez fue nombrada Capital Americana de la Cultura, esta blanca urbe a menudo hace gala de su provincianismo al momento de la organización de eventos culturales. Este provincianismo no está en la calidad de las obras artísticas y actos culturales que se presentan, pues éstos sí que suelen ser de categoría mundial. No, el provincianismo está en lo condenadamente chafa de la organización de dichos eventos, muchas a veces a cargo de gente que no tiene mucha idea de cómo se gestiona la cultura, o de cuál debe ser el protocolo en un evento cultural que se precie de serlo.

Cierto viernes, un amigo se comunicó conmigo por chat para anunciarme que se comunicarían conmigo los organizadores de la FILEY, pues querían invitarme a presentar un libro. Minutos después me llamaron por teléfono, pero querían que les presentara el libro del día siguiente, el sábado. Les dije que así, a las carreras, no sería posible, pero que con gusto prestaría mis servicios para otro evento con un poco más de tiempo. Entonces me asignaron una presentación del lunes (y el sábado me rolaron el libro que habría de presentar).

PRIMER ERROR: ¿Desde cuándo habrían estado planeando la FILEY? ¿Desde hace cuánto que sabían qué autores se presentarían y en qué fecha y horario lo harían? Meses, por lo menos. Entonces, ¿cómo es posible que estuvieran buscando presentadores a unos días del evento?



No revelaré el nombre del libro ni de su autor para no involucrarlo en este asunto. Baste con saber que es un libro de historiografía escrito por un francés con doctorado en historia. ¿Y a quién consiguieron para esa magna presentación? A un maestro de secundaria y prepa con poco más que una licenciatura. Pero eso no es lo peor: la verdad es que los que me hablaron no sabían nada de mí (más que por la recomendación de mi amigo). No sabían quién era, ni a qué me dedicaba, ni pudieron escribir bien mi apellido. O sea, si mi cuate les hubiera recomendado que invitaran a su abuelita, probablemente los de la FILEY lo habrían hecho sin averiguar más al respecto.

SEGUNDO ERROR: El autor tiene un doctorado en historia y viene respaldado por una editorial maciza, tratando un tema importante y controvertido que concierne a nuestro país. Merecía un presentador a su altura, una autoridad local experta en historia, un profesor de la misma Universidad, por ejemplo. Ciertamente no a un chen maistro de nivel medio superior (o sea, yo).

Llegué a la FILEY temprano. Me llevaron a una oficina donde esperé mientras el autor era entrevistado por los medios locales. Me presentaron con él unos segundos antes de que tuviéramos que salir al escenario. Puedo imaginar la decepción doctor cuando le dije que era licenciado en literatura, pero la verdad es que no hice mal mi papel, y al terminar agradeció mis palabras y me firmó una dedicatoria muy cordial en el libro.

Pero volviendo al momento de la presentación, me topé con que los voluntarios de la UADY (famosos por ser explotados como elfos domésticos en esta clase de eventos) no sabían muy bien cuál era el protocolo de la presentación de un libro. No tenían moderador o maestro de ceremonias, e imaginaban que era la tarea del mismo presentador del libro guiar el evento, ante lo cual les dije que NO, que necesitaban a alguien que hiciera esa tarea. Lo hizo un chavillo, con bastante torpeza, que no pudo pronunciar bien el nombre del autor, ni de la obra, ni de la editorial (y a mí ni me mencionó).

TERCER ERROR: Encargan a muchachos sin experiencia ni conocimiento de los protocolos acostumbrados para la realización de eventos culturales, dejando muy mal parados a la FILEY, a la UADY y a Mérida.

Fue hasta que terminé de leer mi ponencia que reparé en el público. Antes, con las prisas para subir al escenario, apenas los miré de reojo, pero noté que la mayoría de los asistentes eran mujeres jóvenes. "Qué bien," pensé "Chicas inteligentes a las que les gusta la lectura y la historia". Pero mientras el autor hablaba, pude fijarme mejor en ellas y me di cuenta de que era más jóvenes de lo que había supuesto. Luego me extrañó que fueran casi exclusivamente mujeres. Entonces empecé a notar que traían camisas de uniforme escolar, y que además estaban sentadas en grupitos de diez o doce que correspondían con los colores de su uniforme. 

Entonces caí en la cuenta: eran estudiantes de prepa acarreadas (lo cual es perfectamente natural en cualquier cosa que organice un gobierno priista). Se me rompió el corazón. Ahí estaba el autor del libro, un doctor en historia, hablando entusiasmado de sus investigaciones y de las anécdotas del pasado, mientras la mayoría de sus palabras caían en saco roto. Lo sé bien, la dinámica funciona de esta manera: le dan a los alumnos unos formatos que tienen que llenar con la información de un mínimo de eventos a los que deben asistir para que se les cuente como tarea realizada. No puedo asegurar que éste fuera el caso, mas sospecho con el pecho y calculo con el cerebro que así fue.

¡Mare! ¿Qué serán estas ondas?


CUARTO ERROR: Un libro como el que se presentó esa tarde tiene su público en Mérida. Hay estudiantes y profesores de historia, o personas que disfruten de leer de estos temas en general. Si los organizadores de la FILEY se hubieran encargado de promocionar este evento en los canales adecuados, habrían tenido un salón lleno de posibles lectores, y no de adolescentes deseando salir del paso.

En fin, se acabó el evento. El autor se puso a firmar ejemplares de como una docena de compradores. Los organizadores me devolvieron mi morralito, me dieron las gracias y me despacharon sin más ni más. No me pagaron, ni esperaba que lo hicieran. Pero en estos casos lo mínimo que se le pueda dar a un participante es una constancia y un paquete de libros de la institución que organiza (siendo sinceros, ya me veía yo con dos o tres libros de esa editorial, que son bien caros). Pero esta vez, nada. 

[Nota: Desde que publiqué esta entrada, los ataques en mi contra se han centrado en mi queja de la paga. Supongo que porque no pueden responder a las otras críticas y es más fácil ponerse en plan de "miren, lo único que le impora es el dineeeeero!!!!1" que reconocer y abordar los otros defectos en la organización del evento. Aclaro que el asunto de la paga ni siquiera es la prioridad, y que la critica no va porque yo quiera dinero, sino porque de alguna manera se tiene que reconocer el trabajo de quienes participan en los eventos culturales, o nunca aprenderemos a darle importancia.]

QUINTO ERROR: En Mérida se acostumbra a que la cultura sea gratis. No solamente que se le ofrezca gratuitamente al público, sino que a los que participan en foros, presentaciones, mesas páneles y similares por lo general no se les paga (y cuando se hace, es con libros), como si lo que hacen no costara esfuerzo, como si el conocimiento necesario para hacerlo no les hubiera costado años de estudio o entrenamiento. No, aquí en Ciudad Plana se sigue pagando con "la oportunidad para darte a conocer, mi chavo", mientras que en un lugar verdaderamente cosmopolita la profesionalización de los servicios culturales es la regla.



[Nota: En una primera versión de esta entrada critiqué un evento sobre cómics en el que participé; la crítica era contra el lugar y la situación en se había dado, y sobre el hecho de que los participantes no tuvimos retribución. Después supe que tanto los otros participantes y los organizadores se habían puesto de acuerdo en las condciones, así que no podía ser un error. Además, tengo entendido que sí se tramitaron reconocimientos, sólo que éstos tardan en salir. Desde este espacio ofrezco una sincera disculpa por haber criticoneado sin conocer].

Una cosa más: la inmensa mayoría de la oferta de libros de la FILEY se puede conseguir en las librerías meridanas en cualquier época del año. En ese caso, lo que haría atractivo el evento sería que hubiesen ofertas y descuentos. Pero los del Centro de Convenciones cobraron a precios absurdamente caros los lugares para poner los stands, con lo que los libros también eran bastante costosos. El resultado: las ventas fueron muy bajas, y muchos libreros no recuperaron ni su inversión. Y es que es difícil competir en un mundo en el que puedes bajar de Internet esos mismos libros muy baratos o incluso gratis.

Esta crítica no es un grito de "muera la FILEY", sino al contrario. Mi intención es señalar lo que aún se hace mal para que en futuro se vayan corrigiendo estos errores y entonces sí contemos con un magnífico evento que contribuya a hacer realmente de Mérida la capital cultural que le gusta presumir que es.

19 comentarios:

Agustín Abreu Cornelio dijo...

Aunque nunca he estado en una FILEY, podría corroborar lo que dices punto por punto. Provincianismo puro, que no tiene nada que ver con la ubicación geográfica, sino con la auto complacencia, saberse lejos de un "centro cultural" y de la responsabilidad que ello implica. Recuerdo una ocasión que me invitaron a presentar un libro, del que me rolaron unas pinches fotocopias que ni siquiera estaban engargoladas. En fin, un abrazo Mike, y sigue criticando.

Pablo Cabañas dijo...

Chale, pues hasta en esos eventos siempre debe de haber algunos puntos no tan agradables, ojalá y para el próximo año no se cometan esos errores (si es que se dan cuenta de ello)

Saludos...

Anónimo dijo...

Yo estuve en esa presentación, lamentablemente me tuve que salir antes porque presentaba otra mesa. Y mi estimado blogger, lo hiciste bien. Saludos.

GrIsVI dijo...

Miguel:

Cualquier duda que tengas con respecto a la organización del Área de talleres y fomento de lectura de la FILEY estoy para servirte y sobretodo en el párrafo en el que hablas de la Mesa Panel que dio inicio a la Jornada Laboratorio Comic: Fomento a la lectura desde el cómic y el arte gráfico, la cual NO FILEY hizo la invitación, fue una servidora Grisel Riverón Castro promotora de lectura del Programa Nacional de Salas de Lectura, la que los invito y no estuvieron en ninguna zona infantil, ya que no existe tal en la FILEY, estuvieron en la sala de lectura del PNSLY, que estaba junto a la bebeteca y ludoteca, pero por meras cuestiones de espacio. Tres espacios que se encontraban en el Área de talleres y fomento de lectura.

Mis conversaciones con los organizadores siempre fueron claras, les dije cual sería la ubicación, les dije que era una invitación por parte del PNSLY y que lo ideal es que fuera en un horario donde el tránsito de público de todas las edades era factible.

Como promotora de lectura soy la primera en defender y hacer respetar al comic como herramienta socio cultural de comunicación y sobre todo como texto y arte gráfico. Si no tuviste comunicación con los organizadores, ese ya no es mi problema, ni el del Programa Nacional de Salas de Lectura, ni de FILEY.

Desde el principio, les dije donde estarían ubicados, se les dio a escoger entre dos sedes y escogieron esa, desde el principio fui honesta al decir que me gustaría que por ser una feria de la lectura se involucrara a todo tipo de público (padres de familia, abuelos, docentes, niños muy pequeños, etc.)todo con tal de que tanto estos públicos vieran el comic desde otra perspectiva y que ustedes experimentaran con otros públicos no comunes a sus trabajos... y hasta donde sé todos estuvimos de acuerdo.

El espacio se les dio por parte del PNSLY fue para que tuvieran la libertad necesaria y si de pronto el lenguaje subía de tono ese ya no es problema de ustedes, era problema del receptor, lo que si se me hace ofensivo de tu párrafo es decir que prejuzgaste al público y los mediste de tal forma que consideraste que era mejor cambiar tu discurso para que no se ofendan, ni se incomoden, negandoles la oportunidad de crear un verdadero dialogo, negarles el ejercer su propio criterio, para mi ese es un verdadero ejemplo de provincianismo, prejuzgar al que te escucha.

Pero lo que más me ofende es la manera en que demeritas el trabajo de los que estuvieron contigo en esta mesa y en los talleres y actividades que se realizaron al finalizar la mesa panel. Todos ellos que siempre tuvieron estrecha comunicación conmigo, dieron lo mejor de sí y lograron cosas maravillosas como una madre de familia encantada por el trabajo de tus compañeros y asombrada por que no sabía lo que conllevaba crear un cómic, un padre de familia que salió diciéndole a su esposa que le gusto la idea de que su hijo leyera cómics en vez de estar todo el día con el Angry Birds, una promotora de lectura que se acerco a mí y mis compañeros para decirnos que gracias a la mesa panel ya sabía cómo usar unos cómics que le habían donado y que no sabía cómo difundirlos. Todos lograron esas pequeñas maravillas y es probable que sean más y no me enteré, así que te pido que por favor no menoscabes el trabajo de todos los que hicieron este esfuerzo con insulsos comentarios.

Pero insisto para cualquier duda o aclaración estoy a tus órdenes en grispeace@hotmail.com

Maik Civeira dijo...

Ok, Grisel, la crítica no es personal y no la debes tomar como tal. Sólo hay un párrafo al respecto de esa mesa, y es en el que se menciona la de la ubicación. De acuerdo, no era un área infantil, era simplemente un área en la que estábamos rodeados de niños pequeños. La verdad, yo no sabía que estaríamos ahí, y no sabía si mis compañeros sabían, pero cuando nos vimos rodeados de niños, yo no fui el único que se dio cuenta de que habría de moderar el lenguaje y los temas abordados, pues varios comentamos lo mismo.

Gracias por aclarar que se trató de una cuestión de espacios y no alguna decisión tomada a la ligera por parte de alguien que no supiera bien qué onda, como creí en un principio. Entiendo que no es culpa tuya que nos haya tocado en ese lugar, sino que más bien no había de otra. Sin embargo me parece que fue una ubicación desafortunada.

No creo que sea cuestión de prejuzgar al público: había niños. Y como padre de familia y maestro de escuela entiendo que hay cosas que a los padres no les gusta que se traten o digan frente a sus hijos. Me pareció una cuestión de modales para con los chicuelos y sus padres. No es prejuzgar al público: es tener sentido común,

En ningún momento menosprecié el trabajo de los ponentes ni su resultado, y la verdad no entiendo porqué me acusas de ello. Me sentí muy a gusto compartiendo espacio con los demás ponentes, que hiciero un magnífico trabajo. El evento salió muy bien, sólo que en lo personal me habría gustado que se pudiera realizar en un espacio distinto, con un público más bien entre lo adolescente y lo adulto, como al que estoy acostumbrado por los Coloquios del Cómic.

Ahora que lo aclaras, entiendo que tú y la organización con la que colaboras hicieron lo mejor que pudieron y con las mejores intenciones. Quizá en una FILEY futura, que estuviera más abierta y mejor organizada (finalmente, era en el marco de la FILEY este evento, no?), personas como tú, que tan amablamente nos hicieron esta invitación e hicieron todo para que saliera lo mejor posible, tendrían más recursos y mejores espacios para que este tipo de eventos (que te agradezco sinceramente por idear y organizar) salgan aún mejor de lo que salieron.

Saludos y gracias por comentar.

Anónimo dijo...

Lo de menospreciar a los maestros de secundaria y prepa imagino que es gratis, gracias a dios que te tenemos a ti para iluminarnos.

Mariana dijo...

luego se ve que quienes planean estos eventos no tienen ni idea de lo que están haciendo...

que se vayan al carajo, tu amigo tuvo razón en recomendarte :D

Maik Civeira dijo...

No, en serio: realmente pienso que el autor merecía un presentador con más trayectoria y credenciales. Lo digo con toda sinceridá.

Eduardo Huchin dijo...

Supongo que ese francés a quien no quieres quemar, tiene las iniciales CD.

Alexander Strauffon dijo...

Qué pena por cómo fueron con el autor, y desde luego, contigo. No hubo respeto para nadie.

Y, ¿te digo algo? Lo triste es que no me sorprende. Si las campañas de salud y las de feria de empleo, que son de difusión y les permiten ganar votos, las hacen a la carrera, de forma improvisada y poco profesional, era seguro que harían lo mismo con un evento cultural.

Aún así, que bueno que con tu presencia y tu plática con el autor del libro marcaste la diferencia, Mr. Ego.

C.Suárez dijo...

Yo fui uno de los acarreados jajaja.
Oye, Ego, ¿sabes en dónde puedo conseguir los libros del FCE en Mérida?

Maik Civeira dijo...

@Suárez: Pues tanto Dante como Gandhi manejan varios de los títulos...

Polli Panrock dijo...

Me gusta la lectura, pero nunca he ido a un evento de estos por que desgraciadamente conozco el medio y se que como dices si los precios están iguales, solo me llevaría malos sabores de boca. Buena reseña

Anónimo dijo...

Maik Civeira : te felicito por tu articulo, es muy importante en estos momentos para la cultura en Yucatán una crítica como lo tuya, agena a intereses y lucida. Tengo informacion de primera mano sobre la organización de la FILEY y su director. Aunque mi campo o mi area de trabajo son las Artes plásticas ya que soy un pintor naturalista, me pongo a tus ordenes para lo que pueda ser de utilidad.
José Luis Loria Mendez
canaris_jll@hotmail.com

Homero GS dijo...

Te felicito por el punto de vista, además de que sin auto-menospreciarte, eres franco respecto al error de ser tú el presentador. Seguro hiciste buen trabajo, sin duda. También anduve en la FILEY y fue un poco triste, no había una organización profesional, la cartelera era un caos, no te podrías enterar bien de los eventos, muchos estaban con retraso, no habían ofertas realmente sorprendentes, etc. En fin, lo volvieron un "evento burocrático".

Anónimo dijo...

Pésima manera de referirse a un presentador por no tener la escolaridad que supuestamente tienes. El adaptar el lenguaje a un público determinado, en una situación no esperada, es parte del profesionalismo y el colmillo de un autor o presentador; no debe tomarse como una calamidad porque nos impide hablar "a nuestra altura". Provincianismo es el tuyo, que crees que en las grandes capitales siempre pagan a los presentadores por su participación. Yo he presentado libros en las FIL de Minería, del Zócalo y de Monterrey, y tampoco me pagaron. Simplemente me invitaron y acepté. Tuve la libertad de decir "no, gracias", pero preferí estar ahí porque quise. Y para los metiches que quieren opinar de todo, aunque no les conste nada, o quienes tienen resentimientos de otro tipo, que mejor se abstengan de decir idioteces sin conocimiento de causa. En lo personal, fui tratado con mucho profesionalismo por los voluntarios y organizadores de la Filey. Por supuesto que hay defectos, pero hay que ser precisos al momento de señalarlos.

Maik Civeira dijo...

Bueno, para los que no lo entendieron: el chen maestro de secundaria y prepa al que me refiero soy yo mismo. Sí: yo opino que debían conseguir a un presentador más a la altura del autor que yo mismo.

Maik Civeira dijo...

@Polli, José Luis y Homero: Gracias por sus comentarios.

@Anónimo: Obvio, uno tiene que saber adaptar su lenguaje. Estando acostumbrado para hablar y escribir ante diferentes públicos, uno va aprendiendo. No fue ninguna "calamidad", más bien un imprevisto (para mí) desafortunado.

En cuanto a la paga, de veras que no me la esperaba. pero eso es también lo triste: estamos acostumbrados a que estos trabajos no sean recompensados. Y así sea en las grandes capitales del mundo, da cuenta de que no se aprecia como se deben, una actitud más bien deplorable.

¿Qué me dices de todos los demás ejemplos de desorganización?

NeuTrihno dijo...

Ese último anónimo es uno dos: es un organizador que le cayó como patada en los huevos tu crítica a su mala organización, o simplemente es un reventador mandado (¿pagado?) por alguien que organizo dicho evento. En cualquiera de los dos casos no vale mucho la pena intercambiar palabras con él. Digo, sino entendió que al presentador sin credenciales al que te referías, eras tu mismo, significa que no tiene buena comprensión de lectura.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails