miércoles, 13 de marzo de 2013

Leer y no leer



I

Creo sinceramente que las personas que tienen el hábito de leer con frecuencia tienen vidas más intensas que las que no. Y esto no es necesariamente porque tengan experiencias extraordinarias y fuera de lo común. Es más bien que el estar en contacto con las ideas, las reflexiones y las vivencias de otros seres humanos les permiten ver las experiencias propias con una nueva óptica, más profunda, más completa, y así hasta lo más mundano se vive y se siente con mayor intensidad, con más significado.

II

También creo sinceramente que se puede notar con relativa facilidad quién es un lector y quién no lo es. Y no me refiero a tener o no referencias y conocimientos librescos; es algo más bien sutil. En una persona se nota por su forma de hablar, por su vocabulario y por la forma en que construye sus oraciones; se le nota en la profundidad de sus ideas, en la complejidad de los conceptos que maneja, en la amplitud de su criterio y hasta en el grado de madurez que tiene con relación a su edad.

III

Pero no, leer no hace a uno más listo ni mejor persona. He conocido a quienes presumen de haber leído a tales cuales autores, pero una rápida conversación con ellos demuestra que sus lecturas han sido superficiales, que las grandes ideas plasmadas por las grandes plumas no alcanzaron a tocar realmente los mediocres cerebros de estas personas. Quien sólo lee para poder decir "Yo ya leí esto y aquello", y no para ejercitar su mente, o buscar el conocimiento, o aunque sea divertirse, es decir, para ser felices, es como si no leyera.

IV

Se suele decir que no se debe obligar a los estudiantes a leer, que el hábito de la lectura deber nacer del amor. Pero no tan es sencillo como esta visión idealista lo plantea, en especial porque se confunde lectura con literatura, cuando la primera abarca más. En realidad, la lectura es una capacidad de la mente humana, como lo es, digamos, la aritmética, y como tal, debe desarrollarse y ejercitarse. No podemos obligar a nuestros estudiantes a amar la aritmética, pero necesitamos que tengan un mínimo de capacidades numéricas, y para ello es necesario que cursen la materia y hagan ejercicios y exámenes de forma obligatoria. Es lo mismo con la lectura: no podemos obligarlos a amar las bellas letras, pero necesitamos que desarrollen un mínimo de capacidades para comprender lo que leen, y para ello a veces es necesario obligarlos a leer, y ponerles tareas y hacerles pruebas. Una vez desarrollada esa capacidad será más fácil que adquieran el gusto por la lectura de la literatura.

V

Durante siglos los cínicos han preguntado "¿Para qué sirve leer?" y los románticos han respondido que "Lo maravilloso es que no tiene que servir para nada". En realidad, existe una mejor respuesta. Según he estado leyendo, nuevos estudios de disciplinas como las ciencias cognitivas, neurociencias, culturonómica y memética, leer trae muchos beneficios a individuos y sociedades. La lectura es como un boost civilizatorio. Esto en realidad lo han sabido, de forma intuitiva, los que leen. Para que los que no leen puedan descubrirlo tendrán, pues, que leer.


13 comentarios:

Gary Rivera dijo...

que interesante, me siento identificado, me siento tocado!
por momentos sentí un jalón de orejas porque debo aprender con humildad que leer es un habito bueno!!

Me tomo la libertad de compartirlo en mi facebook!

Un abrazote!!

Marcos G Penguin Ice dijo...

Hasta lo estructuraste en capitulos breves, que cool. Pensé que ibas a tocar el tema de los libros para la gente que no lee, que también los he leído y creo lo sigo haciendo jaja.

Todavia no se si se me nota que leo, digo, leo muy rápido, y segun unos exámenes en la facultad tengo un nivel de comprensión muy decente, pero por lo regular mis platicas comunes suelen ser muy triviales aunque muy divertidas...en fin

Muy buena tu entrada....y pues de las múltiples razones que hay para leer,yo solo lo hago por entretenimiento.

Por cierto, has leído ''Mientras escribo'' de Stephen King??

saludos

Anónimo dijo...

Ya leí la entrada.

Pero no sé ¿De qué habla?


=P
Joako

Anónimo dijo...

A mi me pasó con "El lobo estepario" de Herman Hesse, que no entendí de que trataba el libro, no recuerdo absolutamente nada de él, cuando lo leí estaba mas entretenido luchando por no dormirme que por saber de que era.

Pero con "el río viviente, la fascinante historia del torrente sanguineo" de Isaac Asimov, ese me gustó mucho más y a la fecha aun recuerdo datos del libro, lo voy a releer.

Creo que el gusto por la lectura también se da encontrando el género que disfrutas al leer.

Joako

César Augusto Pacheco (Rashek) dijo...

Antaño existía esa bella costumbre, prácticamente en desuso actualmente, de leerles cuentos a los niños. Esos mismos niños, a los que luego, ya transformados en adolescentes, les prohibían celosamente la lectura. Era moneda corriente escuchar a nuestros padres o abuelos contarnos tales vivencias. En tanto la pretérita lectura infantil quedaba registrada en sus mentes mediante el tierno estertor del eco de la voz maternal (punto a favor para el placer posterior, como bien la psicología lo demuestra) la prohibición posterior, en la adolescencia de esos mismos individuos (vaya contradicción) también jugaba a favor de una lectura "a escondidas", de una lectura rebelde. Hoy día, las familias han perdido muchos valores fundamentales. El facilismo e incluso la mediocridad son moneda corriente. Un mundo multimedia que avasalla los sentidos, un televisor cada vez más orwelliano. Unos padres cada vez más ausentes corriendo tras esa moneda que los haga llegar al día treinta del mes. Aclarando esto, debo decir que estoy de acuerdo contigo en casi todos los puntos que citas. Me encantaría extenderme, pero un comentario tan largo, muchas veces es merecedor del castigo de la indiferencia. Por tanto, te dejo el título de un libro sobre el tema (que acaso ya conozcas) titulado “Como una novela” y cuyo autor es Daniel Pennac. Querido Maik, un gustazo tu reaparición. Si quieres, pégate una vueltita por mi blog: lasletrasylasangre.blogspot.com que será un honor para mí recibirte con un Malbec y un tango… (Te tengo en el salón de los fundamentales…). Abrazo grande.

Eleutheria Lekona dijo...

Muy bello post.

Un saludo.

Marite Alarcón dijo...

Gracias Gary por presentarme este blog.
Qué cierto es todo lo que dices!!!
Saludos!

Alexander Strauffon dijo...

Leer, lo mismo que el practicar operaciones matemáticas, constituye una "gimnasia mental", por decirle de alguna forma. Contribuye a que sepamos asimilar, razonar, y aplicar la solución adecuada (tomar decisiones adecuadas, de hecho).

Emilie dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en lo que dijiste. Desde los 4 años lo que más amé fue la lectura, y es así hasta el día de hoy. A pesar de tener múltiples hobbies, no dudo ni en segundo en declarar que leer es lo que más me gusta... la lectura abre tu mundo... te permite percibirlo y compartirlo de otras formas. Por cierto, creo que la frase del párro final "En realidad, leer existe una mejor respuesta" sería "En realidad, existe una mejor respuesta".

Saludos, muy bueno tu blog.

marichuy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marichuy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marichuy dijo...

El primer punto de tu texto me recordó algo que dice el escritor Michel Houellebecq:

"Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida (...)"

El problema es que leer debe ser un gusto, un hábito, sí, pero uno que se haga por iniciativa propia. Cuando te obligan a ello, como a cualquier cosa, resulta contraproducente. A mí me nació el interés primero por aprender a leer y luego por hacerlo, desde niña, viviendo con mi abuela: cada noche escuchaba cómo mi tía (su hija, hermana de mi padre) le leía en voz alta. De todo. Desde cuetos de Allan Poe, pasando por Agatha Christie, hasta las grandes novelas rusas decimonónicas. Así, tal vez sin ellas proponérselo, me despertaron el interés por aprender a leer lo más pronto posible, y pocos años después, era yo quien le leía ami abuela.

Saludos

Christian dijo...

Habitualmente me gustan las cosas que escribes. Es por eso que me sorprende que esta vez sea diferente. A mi (y sólo es una opinión) me cansa ya esa pretención del que sabe "cómo deberían de ser las cosas" claramente expresadas en los puntos dos y tres de tu escrito. Supongo que esa, también, es la intención de que esten ahí, sin embargo, para mi es sólo una manera de entender el camino. Saludos, no pares.

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