viernes, 3 de mayo de 2013

Ideología y política en Star Wars, Parte I: La República



INTRODUCCIÓN

Saludos, mis queridos geeks. Como bien sabrán, mañana es 4 de mayo, el día de Star Wars, por aquello de May the Fourth be with you, y porque tradicionalmente los Episodios de esta magna saga se estrenaban en mayo. Y como yo soy un maldito friki de Star Wars (ya les he hablado de mi relación amor-odio con esta serie), no podía dejar que esta fecha pasara desapercibida. Por ello, hoy les dejo una entrada especial conmemorativa.

Cuando estaba estudiando la carrera en la Universidad, como parte de la materia de Taller de Investigación (que es algo así como una preparación para hacer una tesis), elaboré un análisis sobre la visión histórica de George Lucas en su saga de Star Wars. A la maestra le gustó mucho y creo que la verdad me salió muy bien (y habría podido ser mi tesis, pero las reglas de la carrera me obligaban a tratar una obra de literatura hispánica). Por desgracia he perdido el trabajo original, así que este post que les presento va prácticamente empezando de cero. Esto, sin embargo, nos da una muy buena oportunidad, porque en ese entonces no se había estrenado el Episodio III, del cual se pueden estudiar muchas cosas más, y que con gusto incluyo en este análisis. Además, como no es un trabajo académico, puedo relajarme con el rigor y decir una que otra palabrota.

Ninguna obra narrativa está exenta de un componente ideológico, aún si el autor es ignorante al respecto. El propósito de este análisis es detectar las posturas ideológicas, políticas e históricas de Star Wars, incluyendo no solamente los seis episodios canónicos, sino también algo del Universo Expandido, pero limitándonos al periodo histórico correspondiente a la caída de la República, la Guerra de los Clones, el Imperio y la Rebelión.

Aviso: Los que siguen este blog sabrán que soy un liberal de izquierda (en mi perfil de Facebook, bajo "Ideología", me describo como de "izquierda friki"). La honestidad me obliga a decirlo porque bien puede ser que mis propias opiniones sesguen el resultado de este análisis. Es bien sabido que los análisis de obras de arte suele inclinarse en favor de la ideología de quien las analiza. Así un conservador bien puede decir que El Quijote defiende valores tradicionales, y un liberal puede decir que El Quijote es una obra que transgrede y se rebela contra los valores de su época. Así, yo sólo puedo presentarles esta propuesta de interpretación, y ya ustedes decidirán si tiene sentido.

Eso sí, no me lo saco de la manga, porque resulta que Lucas también es un demócrata liberal (que es algo así como lo más de izquierda que se puede ser en Estados Unidos) y no lo digo sólo por lo que se trasluce en su obras, sino por lo que él mismo ha declarado en entrevistas, documentales y los comentarios que acompañan las ediciones en DVD. Esas mismas declaraciones son tomadas en cuenta para este análisis.

Una cosa más: para este texto asumo que los lectores ya habrán visto las películas de Star Wars, así que no sólo hay toda clase de spoilers, sino que no me detengo a explicar qué pasa cuándo ni quién hizo qué, excepto cuando vale la pena hacer un énfasis. En general, sumo que ya todos saben de qué diablos estoy hablando.

NOTA ADICIONAL: Escribí esta serie antes de que Disney tomara Star Wars por asalto. Me baso para el análisis en las dos primeras Trilogías y en el Universo Expandido como era antes de la reorganización del canon que hizo de Disney.




HACE MUCHO TIEMPO EN UNA GALAXIA MUY, MUY LEJANA...


Además de ser una saga familiar de aventura épica, con misticismo, magia y un innegable feeling mitológico, Star Wars es también la historia de una democracia (la República Galáctica) que entra en decadencia ante el ascenso del poder de las corporaciones trasnacionales (Federación de Comercio y otras similares) y que tras una guerra civil (Guerra de los Clones) se transforma en una tiranía fascista (el Imperio Galáctico), y de una revolución (la Alianza Rebelde) que finalmente derroca a dicha tiranía y restablece la democracia, regenerada y vuelta a sus orígenes (la Nueva República).

Pero la historia de la caída y regeneración de una sociedad tiene su paralelo en la historia de la caída y redención de un individuo: Anakin Skywalker, pues Star Wars es también la saga de él y su familia, así que no puedo dejar de hablar de ello. Y desde luego, no se podría abordar estas historias sin tomar en cuenta a los agentes del bien y del mal, es decir los Jedi y los Sith respectivamente, y cómo ellos se relacionan con la visión ideológica de la generalidad de la saga.

Así pues, debemos comenzar por el principio, siguiendo la cronología interna de la serie (Episodios I al VI):


LA REPÚBLICA GALÁCTICA
Una democracia en decadencia





La República Galáctica del Universo de George Lucas se inspira, según palabras del mismo autor, en la República Romana, pero en cuanto a sus instituciones, funcionamiento y organización es en realidad más parecida a las democracias burguesas occidentales del mundo contemporáneo. Además de Roma, Lucas ha comparado su historia de una transición de democracia a tiranía con la Francia Napoleónica y la Alemania de Hitler. No son pocos comentaristas quines la han comparado con los Estados Unidos contemporáneos, y en particular con la era Bush, y el mismo Lucas ha admitido que esa comparación, si bien no es intencional (Lucas no pretendía hacer una alegoría de un sólo momento histórico en específico) es completamente válida.

Pues, la República, tal como la conocemos en el Episodio I es una democracia electoral y representativa. Consiste en la unión de los diferentes mundos (sistemas) que integran la Galaxia. Cada sistema es libre y autónomo, pero hay leyes generales que deben aplicarse en toda la República.

El Senado Galáctico es el poder principal de la República, tiene su base en el mundo central de Coruscant y está compuesto por representantes de todos los mundos. Los representantes son electos o designados, dependiendo del mundo que los envía. Aparte de poderes legislativos, el Senado tiene otras facultades y así, el Senado Galáctico tiene mucho en común con la Asamblea General de la ONU.



De entre ellos mismos, los senadores eligen a un Canciller Supremo, quien ostenta el poder ejecutivo. Además, se menciona la existencia de unas Cortes (poder judicial), así como de una extensa burocracia, aunque no se especifica qué es lo que hace (si nos atenemos a la experiencia, probablemente no hagan nada).

La República, decíamos, es una democracia electoral y representativa. Pero se encuentra en decadencia y es que, al fin y al cabo, resulta ineficiente para impedir la existencia de organizaciones criminales interestelares (Black Sun o el Clan Hutt), o para aplicar las leyes en los mundos periféricos (la permanencia de la esclavitud en Tatooine) o, para el tema que nos compete, el crecimiento de las corporaciones.

En Episodio I el villano principal es una poderosa corporación trasnacional (o más bien, interestelar), la Federación de Comercio. Se trata de un ente que prácticamente controla el comercio en la Galaxia. Es tan poderosa que posee un ejército privado propio y cuenta con representación en el Senado, a pesar de no tratarse de un Estado.



La Federación y sus dirigentes son retratados como avariciosos, inescrupulosos y corruptos; despóticos cuando tienen la ventaja, cobardes cuando se ven en una situación desfavorable. Sus acciones en Star Wars sólo pueden calificarse como criminales. El enorme poder que ostentan pone en peligro a la democracia en la República, y de hecho logra bloquearla efectivamente.

Ahora bien, creo que es bastante claro que Lucas está manifestando una postura política: el poder ilimitado de las corporaciones es un peligro para la democracia. Las corporaciones tienen tanto poder en nuestro mundo real que pueden cometer toda clase de delitos, incluso verdaderos crímenes, y salir impunes. El mismo Lucas llegó a decir que era irónico que de joven estuviera en contra de las corporaciones (es un chico de los 60, no se olvide) y que ahora fuera el dueño de una (que ya vendió a Disney, una corporación todavía más malvada que la Federación de Comercio, si me preguntan).



Ya desde el texto inicial de Episodio I, se nos dice que el origen de todo este jaleo es que la administración del entonces Canciller Supremo, Finis Valorum, estaba intentando imponer medidas regulatorias que limitasen el poder de las corporaciones; en específico, se planteaba la taxación de las rutas comerciales. La Federación de Comercio responde imponiendo un bloqueo militar al planeta Naboo, para presionar al Senado y que dichas medidas no sean aprobadas. Es decir, aquí vemos a una corporación presionando a un gobierno para que no se apliquen medidas que afecten sus intereses, justo como ocurre en el mundo real.

Presentándose como oposición a la democracia decadente de la República, está la democracia verdadera del planeta Naboo, gobernado por la joven Padmé Naberrie, con el nombre de Reina Amidala. 

Ahora bien, esto es un poco confuso: Star Wars es, en principio, una saga de fantasía heroica que recoge muchos elementos de los mitos clásicos. En una historia así, el título de "presidente" sonaría extraño, mientras que títulos más románticos como "rey", "reina" y "princesa" están más ad hoc para la atmósfera de "cuento de hadas espacial".



Pero, por otro lado, George Lucas cree firmemente en la democracia y quiere hacer una historia en la que se ensalcen sus valores en oposición a los de la tiranía. Entonces se inventa la tradición de Naboo, según la cual muchachas jóvenes, entrenadas desde muy temprana edad en las artes políticas, son electas como reinas del planeta por un periodo delimitado. Así, Lucas puede tener a sus reinas, pero al mismo tiempo mantener su discurso pro-democrático.

No se especifica cuánto dura cada periodo, pero en Episodio II se dice que una reina sólo puede gobernar por dos de ellos, y se menciona que cuando Padmé cumplió su segundo periodo, mucha gente quería cambiar la Constitución (o sea, hay un régimen constitucional en Naboo) para que ella pudiera gobernar por más tiempo, a lo que Padmé misma se negó, y explicó sus razones para ello: "Un gobierno populista le da al pueblo lo que quiere, no lo que necesita", una de las frases que mejor manifiesta la ideología política de Lucas. Él está a favor de la democracia, no de la demagogia que manipula al pueblo fingiendo cumplir sus deseos; en el poder se debe tener gente capaz y responsable, no personas complacientes.

Bien, decíamos que el régimen verdaderamente democrático y funcional de Naboo, que está al servicio del pueblo sin lisonjearlo (y por lo que sabemos está libre de corrupción), se opone a la decadente democracia de la República. La misma Padmé, joven e ingenua, se da un duro golpe cuando, por causa del bloqueo impuesto por la Federación de Comercio, debe escapar de su mundo. Conoce así que en planetas como Tatooine la esclavitud persiste. Su desconcierto e indignación quedan de manifiesto en la conversación que sostiene en la choza de los Skywalker:




PADME: Es increíble que aún exista la esclavitud en la Galaxia. Las leyes de la República...
SHMI: La República no existe aquí, jovencita.


La respuesta de Shmi, esclava y madre soltera, es contundente. Padmé se da cuenta de que ese ideal al que servía, no alcanza a erradicar la injusticia en la Galaxia. El mensaje de Lucas parece que ser que todas nuestras celebradas instituciones democráticas modernas, ya sea por falta de voluntad o de capacidad, no alcanzan a acabar con la injusticia, la pobreza y la explotación en el mundo contemporáneo.

Más aún, cuando viaja a Coruscant, centro de la República, Padmé se percata de que ese ideal democrático es casi inexistente. Los senadores son corruptos y se enfrascan en debates inútiles, los burócratas están en la nómina de la Federación de Comercio y el Canciller Valorum, aunque bien intencionado, tiene poco poder real. El circo en el que se ha convertido el Senado queda en evidencia en la escena en que Padmé, como Reina de Naboo, se dirige a esta máxima institución de la República y acusa a la Federación de Comercio de haber invadido su planeta. Los representantes de la Federación reclaman asegurando que las acusaciones son ridículas y que no hay pruebas de tal invasión. El debate se vuelve interminable.

Aquí es cuando debemos hablar del principal vilano de la saga: Palpatine. En Episodio I él es senador por Naboo, y aparece como amigo y consejero de Amidala. Pero en realidad es un poderoso lord sith que se hace llamar Darth Sidious y que, de formas astutamente maquiavélicas, conspira y manipula para hacerse con el poder, destruir la República y establecer un Imperio... pero esto último viene después.



El ascenso de Palpatine es lento y sutil, para lo cual el malvado sith tiene mucha paciencia. Su primer paso hacia el poder absoluto lo da manipulando a Padmé. Ella, desesperada e impotente ante la corrupción que impera en la República, se deja convencer de que si el gobierno de Valorum no puede imponer justicia, lo que se necesita es un "gobierno fuerte". Entonces la joven reina, siguiendo los consejos de Palpatine, propone un voto de desconfianza al gobierno del Canciller, moción que tiene como resultado que se vote la destitución de Valorum para después elegir a un nuevo Canciller (que resulta ser Palpatine, de acuerdo con el plan).

Como sabemos, Padmé se decepciona porque ni esas medidas logran salvar a su mundo de la ocupación militar (y por lo que se dice, dicha ocupación fue monstruosa, con campos de concentración y masacres, aunque nada de eso aparece en escena), así que decide embarcarse y enfrentar a la Federación de Comercio con ayuda de los Jedi, los Gungans y muchos efectos especiales. Y claro, triunfa. Pero ésta es ya la parte épica y de mucha acción y emociones cuando lo que nos interesa es la parte aburrida de la política.



Palpatine logra su propósito, se convierte Canciller Supremo de la República y poco a poco comienza a concentrar más y más poderes en su persona, lo cual, como sabemos, lleva finalmente a la instauración del Imperio Galáctico.

Lucas nos propone tres modelos políticos. Primero, el de la democracia corrupta e ineficiente, que no logra acabar con la injusticia y se ve impotente ante el crecimiento del poder de las corporaciones. Segundo, el del "hombre fuerte", que se plantea como la solución a dicha corrupción e ineficiencia. Pero el gobierno del "hombre fuerte" resulta una trampa, pues conforme acumula poder se va erosionando esa democracia por cuya protección fue electo en primer lugar. Tercero, la democracia verdadera, humana, honesta y funcional de Naboo, pero que por tratarse del gobierno de un mundo pequeño y periférico, no puede influir en el inevitable destino de la República.

Sin embargo, la transición de la democracia a la dictadura no se da tersamente. Es necesaria una guerra civil. Pero ése será el tema de la próxima entrada. Hasta entonces, que la Fuerza os acompañe.

6 comentarios:

Gary Rivera dijo...

Sabes , compartiré esta entrada con mis amigos en el Fb, me ha gustado mucho, soy un fanático de star wars y he leído varios libros en el mundo extendido, ya había notado que se han esmerado mucho en crear muchos trasfondos, tu análisis buenísimo, ya quiero leer la siguiente entrada!!

hugo charles dijo...

Muy buen análisis, yo decía de pequeño que parecía Roma y nadie me pelaba, ahora iré a restregárselos en la cara, ok no.

Ahora toca esperar por la siguiente entrega.

Alvaro Murga dijo...

Interesante análisis Maik. Quizas dejaste un tanto de lado la estrategia de darle al pueblo un circo para distraerlo, como ocurría con los Hutt en Tattoine y la carrera de pods. Es decir, en ese mundo se mantenía la esclavitud, pero eran lo bastante listos para darle al pueblo algo que le distrajera, tras un objetivo que no interfiriera en su sistema. Todos querían ser libres, pero en lugar de una revolución, perseguían una quimera.
Lo otro que no debes olvidar es la deshumanización-serialización del soldado, en este caso robots que dependían de un mando central pues no tenían mente propia.
No se si estas acotaciones caen dentro del concepto de análisis político pero asumo que te irás a expandir en lo de los soldados en la siguiente entrega.
Felicitaciones.

Maik Civeira dijo...

Hey, gracias a todos por sus comentarios.

@Álvaro: Epa! No había pensado mucho en el gobierno de los Hutt en Tatooine. Bueno, ya lo dijiste tú muy bien. Lo de los soldados, sí. Definitivamente es algo de lo que planeaba hablar en futuros entregas.

Anónimo dijo...

Cuando vi el episodio II, cuando aparece el canciller Palpatine obteniendo poderes extraordinarios, me acordé del régimen de Fujimiri en Perú. Este personaje hizo lo mismo y con un pretexto muy parecido al de la trama de ficción.

Anónimo dijo...

Pues soy gran fanatico de star wars pero como tu soy de ideales y tiendo a ser ultraderechista para mi la de democracia es una falacia ya que los gobernantes tienden a usar esa estrategia para conseguir votos y ya que suben al póder los controlan y los eduvan a manera de que no piensen por si mismos.
para mi lo correcto es un hombre que tenga el control (como el emperador palpatine) con las fuerzas militares ya que asi hay mas control sobre los criminales y la corrupcion y e los senadores son corruptos ya que el emperador los controla y no hay corrupcion ademas los obliga a que haya buena educacion y mas seguridad y les ofrece la oprtunidad de enlistarse al ejercito y los enseña a ser obedientes pero a pensar por si mismos

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