miércoles, 8 de mayo de 2013

Ideología y política en Star Wars, Parte II: La Guerra de los Clones




En la entrada anterior analizamos a la República Galáctica como un democracia en decadencia. En esta ocasión veremos cómo esta democracia se transforma en una tiranía.

A muchos fans de SW les molesta el contenido político de la saga, sienten que está fuera de lugar en una historia de fantasía épica y, me imagino, hubieran preferido que el plan de Palpatine para convertirse en Emperador de la Galaxia hubiera sido más clásico y sencillo, tipo "Voy a crear un ejército de Uruk-Hai y a lanzarlos sobre la Tierra Media", en vez de las sutiles y maquiavélicas maquinaciones de Palpatine.

De lo que no se dan cuenta es de que los planes de Palpatine son en realidad jodidamente brillantes, y que si ustedes se alucinaron con los comploteos del Joker y de Loki es porque no han estado poniendo atención a las últimas ocho horas de precuelas de Star Wars. Porque una democracia no se convierte en totalitarismo no más por llegar Voldemort con sus mortífagos y asesinar a medio mundo.

Se requiere de eliminar a los poderes fácticos rivales, de crear el ambiente social adecuado, de obtener el apoyo de sectores poderosos, de hacerse con el control de las fuerzas armadas y las instituciones políticas. Y qué mejor forma de lograrlo que con una guerra civil.

LA GUERRA DE LOS CLONES
El fin de la democracia



Decíamos que en la República existían diversos poderes fácticos, además del gobierno (Senado, Cancillería, Cortes): los Jedi, las organizaciones criminales y, sobre todo, las corporaciones. La corrupción de la República y la debilidad de los últimos gobiernos había permitido, para tiempos de Episodio I, que corporaciones como la Federación de Comercio adquirieran un poder tal que ponían en peligro la democracia y a veces de plano la nulificaban. Su reacción desproporcionada a los intentos de la administración de Finis Valorum de taxar las rutas comerciales para reducir su poder es el mejor ejemplo de lo dicho.

Con el ascenso de Palpatine a la Cancillería, comienza su gobierno de "hombre fuerte" que va acumulando poder en su persona. Esto pone en peligro la cuasi omnipotencia de la Federación de Comercio, así que tiene que buscar una salida alternativa...

Por si el discurso anticorporativo de Lucas no había quedado claro al hacer de la Federación de Comercio el villano de Episodio I, en Episodio II conocemos a sus aliados: otras corporaciones trasnacionales (o interestelares, da igual): el Clan Bancario, el Gremio de Comerciantes y la Tecno-Unión [ya había hablado de las corporaciones de la ciencia ficción aquí)



No sé ustedes, pero sus nombres hasta me recuerdan a instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio. Puede ser mi idea, pero parece que aquí Lucas está queriendo decirnos algo, pues han sido constantes las críticas contra estas instituciones, acusadas de, a cambio de ayuda financiera, imponer en los países en vías de desarrollo medidas políticas y económicas que favorecen a las corporaciones trasnacionales del Primer Mundo y así minimizan o nulifican la democracia verdadera en dichos países "ayudados".

En fin, para organizar a estas corporaciones llega el Conde Dooku, antiguo Jedi, que le propone a la Federación formar una entidad política independiente de la República: la Confederación de Sistemas Independientes. Dooku manifiesta un compromiso absoluto con el capitalismo. Y no es choro mío, el Databak de starwars.com lo describía con esas mismas palabras, antes de convertirse en la actual Enciclopedia (lo recuerdo muy bien, porque lo citaba en ese trabajo de investigación del que les conté en la entrada anterior). Es decir, Dooku les prometía la creación de una entidad fundamentada en el capitalismo irrestricto en la cual las corporaciones podrían perseguir sus fines a sus anchas y sin intervención de ningún Estado. El sueño de gente como Nute Gunray y Milton Friedman.



Tampoco es casualidad que Lucas nombre a esa entidad la Confederación, o simplemente los Separatistas, en paralelismo con la Confederación de Estados de América, el nombre oficial de la facción sureña esclavista y separatista en la Guerra Civil Americana (uno de los temas históricos que más le apasionan, según declaraciones del mismo Lucas), como si quisiera hacer un paralelismo entre los sureños que querían "ser libres para poder seguir practicando el esclavismo", con las corporaciones que quieren "ser libres para poder seguir practicando el capitalismo salvaje".

Si bien es cierto que algunos sistemas se unen a la Confederación porque consideraban que la República era demasiado corrupta, otros fueron ocupados militarmente por las fuerzas separatistas, porque querían poseer dichos mundos ya sea por sus recursos o sus posiciones estratégicas. En los mundos ocupados, la Confederación cometía toda clase de crímenes de guerra, asesinatos en masa, uso de armas experimentales y demás. Es decir, está clarísimo que en la Guerra de los Clones los Separatistas son los malos.

La República, claro está, no tiene ninguna intención de dejar que casi la mitad de sus sistemas la abandonen. Los Jedi, sin embargo, no son suficientes como para luchar en una guerra a gran escala, y entonces la República depende del ejército de clones creado en el mundo exterior de Kamino, supuestamente mandado a hacer por el Jedi Syfo-Dyas 10 años antes (es decir, para tiempos de Episodio I). Así comienza la Guerra de los Clones, entre la República Galáctica y la Confederación de Sistemas Independientes.

Pero resulta que (chan, chan, chan) ¡todo es plan de Palpatine! El Conde Dooku es en realidad un Sith que ha adoptado el nombre de Darth Tyrannus, y es el aprendiz del Señor Oscuro, el mismo Darth Sidious / Palpatine. Es más, fue Dooku quien asesinó a Syfo-Dyas, se hizo pasar por él y ordenó la creación del ejército de clones (para lo cual contrató a Jango Fett). Dooku, líder de los Separatistas, en realidad estaba trabajando para Palpatine. O sea: con la Guerra de los Clones, Palpatine se había creado un conflicto bélico en el cual él controlaba ambos bandos. Fucking brilliant!



¿Y para qué? ¿Cuáles eran los propósitos de Palpatine al hacer estalla la guerra? ¿Qué ganaba? Lo siguiente:

1.- Eliminar a los poderes fácticos rivales.

A) Para asegurar la destrucción de las corporaciones, Palpatine debía no sólo lograr su derrota, sino que la guerra se prolongara lo más posible para acabar con toda su fuerza. Al final del conflicto, no sólo sus ejércitos habían sido prácticamente aniquilados (incluyendo la muerte de sus líderes militares, el Conde Dooku y el general Grievous), sino que Palpatine envía a su nuevo aprendiz, Darth Vader, a asesinar a los líderes separatistas, con todo y que éstos ya sólo querían rendirse. Después de tres años de guerra, el principal poder rival de Palpatine deja de existir.

B) Los Jedi no tenían poder político, pues no intervenían en los asuntos públicos y, en su compromiso total con la democracia, respetaban las decisiones del Senado, aunque no estuvieran de acuerdo con ellas. También tenían un poder militar limitado: al inicio de la Guerra de los Clones, sólo existían unos cuantos cientos de caballeros Jedi distribuidos por la Galaxia. Sin embargo, Palpatine sabía que los Jedi, por ese mismo compromiso con la democracia (y por el detalle de que Palpatine era un Sith), no le permitirían establecer su dictadura. Necesariamente debían quitarlos del camino para cumplir sus propósitos. Con la Guerra de los Clones, no sólo muchos Jedi murieron inevitablemente en el campo de batalla, sino que se mentuvieron alejados de la Coruscant, la capital, y aislados unos de otros. Más importante aún, se encontraban rodeados por los clones, los cuales sólo estaban esperando la Orden 66 para ejecutar a los Jedi. Después de tres años de guerra, bastó que se diera esa Orden para que los Jedi fueran exterminados casi por completo (los supervivientes fueron cazados y eliminados en los años que siguieron).



C) Queda otro poder fáctico: las organizaciones criminales. Las principales en la Galaxia eran Black Sun y el Clan Hutt. El primero fue neutralizado en tiempos de Episodio I por Darth Maul (momento geek: ¡tengo ese cómic firmado por Ray Park!). La trama de la película animada Clone Wars consiste precisamente en el intento de Sidious y Dooku por meter al Clan Hutt a la Guerra de los Clones en contra de los Jedi, seguramente con la intención de debilitar o eliminar a esta organización criminal. El plan no funcionó, y los Hutt mantuvieron su neutralidad durante la guerra, pero permitiendo que la República usara sus rutas comerciales para abastecer a sus tropas (así, de cierta forma, los Hutt se colocaron en el lado ganador de la guerra). El que la República, y después el Imperio, se vieran obligados a negociar con los Hutt habla del inmenso poder que tenía la organización criminal. Pero, por lo menos, no significó un obstáculo para que Palpatine se hiciera con el poder absoluto y estableciera el Imperio. Black Sun también se fue recuperando en los años que siguieron, hasta obtener de nuevo su poderío en tiempos del Imperio.



2.- Quizá lo más obvio: hacerse de un ejército a su disposición. No existía un ejército para la República. Cada planeta tenía sus propias tropas, y la única fuerza militar para la República en su conjunto era la Orden Jedi. Las fuerzas armadas más poderosas eran los ejércitos de droides de las corporaciones. Palpatine necesita las suyas propias y necesitaba que estuvieran a sus órdenes. De allí que mandara a crear a los clones. ¿Pero cómo justificar y legitimar su existencia? ¿Cómo distribuirlos de una buena vez por toda la Galaxia? Fácil: se necesitaba una situación de guerra. Ante el peligro que significaban los Separatistas, los senadores brindaron a Palpatine poderes especiales, lo que le permitió crear el Ejército Republicano (después Imperial). Al final de la Guerra de los Clones, Palpatine disponía de una gran fuerza militar que actuaba bajo sus órdenes, operaba en toda la Galaxia y había destruido a todas las otras fuerzas rivales.

Además, si en un principio los Jedi eran los generales de las tropas de clones, como no se daban abasto y caían muertos en batalla, su lugar fue ocupado por oficiales militares, que no eran ni clones ni Jedi. 

(Lo único que me pregunto es cómo los Jedi no sumaron dos más dos y no se preguntaron algo así como: "Hey, si Jango Fett fue contratado para crear a los clones, y era el guardaespaldas de Dooku, ¿cómo fue que Dooku no sabía de los clones? Y si él sabía..." En fin, que no era difícil llegar a la conclusión adecuada. Supongo que el Lado Oscuro realmente los había cegado.)

3.- Más sutil y más importante, la Guerra de los Clones fue el pretexto que Palpatine necesitaba para concentrar más y más poder en su persona. Con esa situación de crisis, los ciudadanos de la República se volvieron hacia el "hombre fuerte" que era Palpatine y le concedieron poderes emergentes y extraordinarios (a los que él juró renunciar acaba la crisis, algo que obviamente no hizo).

Éste es el punto más importante de nuestro tema de hoy: Con esta línea argumental, Lucas advierte del peligro de renunciar a la libertad a cambio de la seguridad (como diría Benjamin Franklin). En situaciones de crisis, ante el miedo que produce un enemigo, los pueblos depositan confianza en sus líderes, pero esa confianza se vuelve peligrosa cuando se le dota al líder de poderes que nadie más debía tener (y por cierto, este discurso es justamente el opuesto al que maneja la trilogía de Batman de Nolan).



Esos poderes incluyen gobernar por decreto, sin necesidad de la aprobación del Senado (la primera acción de Palpatine con sus nuevos poderes es crear el Ejército Republicano, algo que antes sólo habría podido hacer el Senado). Con cada vez más poder, el gobierno de Palpatine tiene la facultad de vigilar a sus ciudadanos en busca de acciones y expresiones que se podrían juzgar poco patrióticas.

No es de a gratis que algunos críticos hayan relacionado el discurso de Lucas con la era de George W. Bush, en la que, ante el fantasma del terrorismo, se le dieron poderes extraordinarios al gobierno para vigilar a los ciudadanos estadounidenses, como con el infame Patriot Act. Es más: en uno de los cómics de Clone Wars aparece que Palpatine había hecho un decreto (con el apoyo incondicional del Senado) que era idéntico a dicha "acta patriótica". Y no es que Bush o Palpatine lo hubieran impuesto por la fuerza; la ciudadanía estaba tan atolondrada con el asunto de la guerra que de verdad consideraba que lo patriótico era renunciar a las libertades individuales.

La lenta transformación de la República se da a lo largo de la Guerra de los Clones. En Episodio III, Padmé Amidala ya se daba cuenta (se lo dice a Anakin) de que la República se estaba convirtiendo en aquello mismo contra lo que se había luchado. En escenas editadas de Episodio III se menciona que Palpatine había designado jefes militares para supervisar ciertos sectores de la Galaxia. Padmé y otros senadores protestan por la imposición de estas nuevas autoridades, no electas por el pueblo, sino designadas por el Canciller Supremo. Es en este grupo de senadores, que temen por el destino de la democracia republicana, en donde se encuentran las semillas de la futura Alianza Rebelde (pero ésa es harina de otro costal).

Después de la Orden 66, el ahora Imperio justifica la matanza de Jedi con la absurda idea de que éstos estaban conspirando para tomar el poder en la República. ¡Y la gente se lo traga completito! Porque toda dictadura necesita su teoría de la conspiración que justifique el poder creciente del tirano para "mantener protegida a esta sociedad" (esta línea es del mismo Palpatine, del momento en que se proclama el Imperio).



Y es que, a fin de cuentas, Palpatine toma el poder con el apoyo del pueblo, que lo aclama y vitorea. Como Hitler, que escaló en el poder poco a poco, ganándose el apoyo de las masas que estaban locas por él, gracias a sus malignamente brillantes campañas de mercadotecnia política. O, guardando las distancias, como Bush, que ganó dos presidencias y concentró el poder, aprovechando la paranoia patriotera que barrió el país tras el 11 de Septiembre. Y ya que estamos en ésas, es análogo al México que reeligió al mismo partido que lo chingó durante 70 años, como resultado de una coalición entre dicho partido y medios de comunicación que lograron convencer a la ciudadanía de que admiraban el liderazgo de un perfecto cabezahueca manipulado por un criminal político.

Porque ésa la lección más valiosa que nos deja Lucas en Episodio III, en que, tras el fin de la Guerra de los Clones, la masacre que fue la Orden 66, surge un Imperio fundamentado en la matanza, mientras los senadores aplauden y repiten el nombre de su caudillo: "¡Palpatine! ¡Palpatine! ¡Palpatine!": La tiranía triunfa cuando los ciudadanos renuncian voluntariamente a sus derechos civiles. La libertad muere bajo el estruendo de un aplauso atronador.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya que mencionas de pasada a Milton Friedman, el idolo de los neoliberales, ojalá puedas hacer una entrada sobre los economistas de renombre y su legado en la economia actual.

Saludos

Alvaro Murga dijo...

Es cierto, el plan de Palpatine fue brillante pero una vez que llegó al poder parece que también perdió brillantez.
Los paralelismos con los tiempos en que se forjaron estas peliculas las marcaron, más alla de su calidad u otra característica, pero resultan bastante acertados.
Lo terrible es darse cuenta que con un buen marketing un tirano llega al poder apoyado por el pueblo y no conquistando por la fuerza contra lo que muchas otras historias pretenden hacernos creer. Pero de hecho las mejores tiranías funcionan de manera populista dandole al pueblo lo que quiere y no lo que necesita, y creando un enemigo tan poderoso como intangible, en la que cada sombra puede ser su aliado. Y solo el tiempo, ese gran e imparcial juez, muestra la verdadera naturaleza de tales regímenes.
Con respecto a los soldados, resultaba chocante si has visto la serie de la guerra de los clones, como tras haber compartido con los Jedi, los soldados los masacraron sin ninguna clase de remordimiento. Lamentablemente ese comportamiento ha tenido antecedentes en la realidad.
Excelente análisis como siempre.

Gary Rivera dijo...

Caray, impresionante, pues mira que yo me quejaba de lo mucho que abarcaban los temas politicos en algunos libros de star wars, pero has hecho que todo calce muy bien! Uuuuf ya quiero leer la otra entrada!!!

Sir David von Templo dijo...

Guau, me cae que si hubiera estudiado ciencias políticas, yo haría mi tesis sobre Star Wars… Es increíble la cantidad de situaciones que Lucas fue capaz de capturar en su saga. No me queda duda de que, a pesar de ser un capitalista mercanchifle, el cabron sabe de lo que habla… Ni pedo, en algo tenía que hacer pendejadas el señor.

Saludos :D

Anónimo dijo...

En realidad fue el maestro sith de palpatine el que ideo el plan y se lo dijo a el,pero por la regla de 2 de un sith lo mato y al principio llevo a cabo el plan con darth maul y despues con el conde dokuu,Jango fett fue un cazarecompensas que la republica buscaba por sus antecedentes no por que fuera aliado de dooku,y este lo escogio de entre varios mandalorianos y jango paso unas duras pruebas para ser la plantilla de el ejercito de la republica,en cuanto a el consejo de separatistas fueron los primeros que pensaron revelarse de la republica,pero aun asi me ha gustado el post

Alberto Cruzado dijo...

Magnífico comentario. Siempre supe que la saga de Star Wars daba más de sí, y desde luego, tu buena argumentación demuestra ese punto.
Comentaste que la moraleja de Star Wars (seguridad sobre libertades: MAL) es contraria a la de la trilogía del Batman de Nolan. No creo que fuera así. Su moraleja es "Un individuo con poderes extraordinarios para situaciones límite, si pero......"
De hecho, en la segunda peli, el Caballero Oscuro, el Batman anda detrás todo el rato del fiscal Harvey Dent por que lo considera mejor ejemplo y lo que le gente debería admirar y seguir, más que él.

Salvo esta puntualización, pienso que este tema que has sacado de Star Wars (seguridad vs libertad) es algo connatural a las pelis de superheroes (todas tienen a un individuo con habilidades extraordinarias que desean usar por una buena causa, similar al comentario que hiciste de los jedis vs sith) y sin embargo, no recuerdo muchas pelis de superheroes que usasen ese tema que es, repito, básico en ellos, salvo la trilogía de Nolan, watchmen y la segunda película del Capitán América, que si que lo usan, todos los demás no.

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