miércoles, 12 de junio de 2013

Catorce consejos para mejorar la educación científica




En su libro Denying Evolution, el biólogo, educador y filósofo Massimo Pigliucci encuentra una de las causas del auge de doctrinas irracionales como el creacionismo en la falta de cultura científica de la población en general, y ésta se debería a una deficiente educación en ciencias en las escuelas y universidades. Para superar estas deficiencias, propone los siguientes puntos. Algunos se refieren específicamente la universidad, mientras otros se aplican a la escuela en sus distintos niveles. Pigliucci espera que si la comunidad educativa los adopta, se dará un cambio notable en las próximas generaciones. Lo ideal es que lo acepten instituciones completas, pero una facultad o sección, incluso un solo maestro, pueden hacer la diferencia.

1.- Los científicos deben bajar de sus torres de marfil:

Los científicos deben estar conscientes de su papel en la sociedad y tratar de aportar algo a ésta. Encerrarse en sus laboratorios u oficinas, concentrados en asuntos que los tontos mortales no pueden entender, no sirve de mucho. Los científicos que no aportan a sus comunidades deberían considerarse a sí mismos parásitos sociales. Según Pigliucci, dicha aportación puede ser de cuatro tipos: 1.- La posibilidad de que sus estudios den como resultado algo que beneficie a la humanidad. 2.- El hecho de que están añadiendo ladrillos al "edificio del conocimiento". 3.- La enseñanza. 4.- El contacto directo con la comunidad.

Los científicos puede realizar labores de divulgación, como ofrecerse para impartir conferencias, o escribir en publicaciones populares, o participar en debates sobre temas polémicos y atractivos (evolución vs creacionismo, calentamiento global). Esto redundaría en beneficio para los mismos científicos, pues una sociedad que se interese y valore las ciencias estaría mejor dispuesta a invertir más en investigaciones e institutos. No es necesario ser un cruzado de la divulgación como Carl Sagan, Stephen Hawking o Richard Dawkins; todos pueden hacer su parte.

2.- Las universidades deben cambiar sus prácticas de contratación:

Para Pigliucci, la idea de que un buen investigador es un buen maestro es una falacia. Hay excelentes investigadores que son pésimos maestros, y para los que la docencia es una obligación fastidiosa que les impide desarrollar por completo su trabajo de investigación. Y hay excelentes profesores que no tienen interés alguno en hacer investigación. Las políticas universitarias que obligan a los investigadores a ser docentes y a los profesores a investigar perjudican la práctica de ambos.

Pigliucci cree que las universidades deberían contratar a investigadores para investigar y a profesores para enseñar y, claro está, aprovechar a los que pueden hacer bien ambas cosas (dato cultural: se dice que Kepler era un muy mal maestro). También comenta que, en Oxford, Richard Dawkins es el encargado del departamento de "entendimiento público de la ciencia" y cree que todas las universidades deberían tener una posición así, que explique al público lo que se hace en materia de ciencias en cada institución educativa.



3.- Debe haber educación continua para los profesores:

El aprendizaje continuo se convertirá sin duda en una necesidad en todas las profesiones, así que les recomiendo empezar de una vez en sitios web como Coursera o Khan Academy, que ofrece cursos gratuitos.

Pigliucci opina que un maestro debe ser un aprendiz de por vida y señala que un problema grave en la enseñanza de la evolución es que muchos profesores de ciencias no han sido bien entrenados para explicar correctamente este importante tema. Lo mismo sucede con otros temas de diversas asignaturas; algunos de ellos requieren de una preparación especial para que sean enseñados de forma correcta y que así el alumnado los pueda comprender.

4.- Las mismas universidad deberían entrenar a sus profesores:

Un experto es un experto, y puede saber mucho sobre un tema. Incluso puede ser alguien sinceramente interesado en la docencia y con ganas de practicarla. Pero eso no significa que sepan enseñar bien. Para ser maestro no bastan los conocimientos y la vocación, hace falta entrenamiento. Las universidades deberían contratar no solamente a expertos en ciertas áreas, sino que, si quiere que se desempeñen bien como docentes, deben entrenarlos para tal actividad.

5.- Las escuelas deberían instituir cursos verdaderamente interdisciplinarios:

Esto se celebra mucho en el papel, pero en la vida real no se lleva a cabo. Puede pensarse en actividades que conecten asignaturas como: historia de la tecnología (historia + ciencias), redacción de artículos de divulgación (ciencias + lectura y redacción), ciencia ficción y su relación con la ciencia real (ciencias + literatura), movimientos ambientalistas (ciencias + estudios sociales), etcétera.



6.- Los libros de texto deberían ser reescritos:

El problema con los libros de texto sobre ciencias es que se limitan a enumerar datos, datos, datos, y dejan de lado las ideas que subyacen tras ellos, la forma en la que se llegó a ellas, y la relación que guardan entre sí. Más importante aún, necesitamos que los libros transmitan la idea de que la ciencia es una actividad vibrante, viva, con un pasado brillante lleno de triunfos y errores, y con un futuro lleno de promesas y territorios por explorar. Los niños sienten curiosidad por el mundo natural y acribillan a los adultos con preguntas. De alguna forma, el sistema escolar logra matar esa curiosidad.

7.- Debemos abandonar el formato expositivo:

Desde que existe escuela, ésta se ha basado en el siguiente formato: el profesor habla y los alumnos escuchan; el sabio vierte sus conocimientos y los educandos los recogen. Para Pigliucci, este sistema es fallido. Él opina que los discursos o conferencias son una excelente forma de transmitir una gran cantidad de información en poco tiempo, y esto es bueno cuando se habla de congresos profesionales o seminarios, o sea, en situaciones en las que el oyente quiere estar ahí y es receptivo a lo que dice el expositor. Tal no es el caso del salón de clases.

Pigliucci propone que se adopten modos activos y multimodales, en los que los estudiantes participen activamente en la construcción del conocimiento. En el caso particular de las ciencias, existen muchas actividades educativas que pueden llevarse a cabo para que los alumnos aprendan sus contenidos: realizar experimentos es una de ellas. 

8.- Debe estimularse la investigación con resultados abiertos:

La ciencia no se trata de seguir las instrucciones de un manual para obtener un resultado preestablecido. De la misma forma, para que los escolares aprendan a apreciarla, hay que dejarlos llevar a cabo investigaciones y experimentar por su cuenta, para ver a qué resultados pueden llegar por sí mismos, qué pueden llegar a descubrir. Lo importante es que sepan que el razonamiento sólido y la evidencia empírica puede ayudar a encontrar respuestas a preguntas y soluciones a problemas. Las preguntas y los problemas pueden ser casi cualesquiera.

9.- Se debería hacer mayor énfasis en el "cómo" de las ciencias, y menos en el "qué":

Uno de los mayores problemas de la educación en ciencias es que en las escuelas se les enseña a los estudiantes un repertorio de conocimientos obtenidos mediante la ciencia, pero no se les enseña cómo se llegó a esos conocimientos. Si a los chicos se les dice "¡evolución!", pero no se les explica cómo funciona la evolución y, sobre todo, cómo sabemos que así funciona la evolución, en realidad no estamos enseñando ciencias; sólo entrenamos para repetir.

Más que los hechos científicos hay que enseñarles a pensar científicamente. Seguramente olvidarán muchos de los datos que se les enseñe, pero la habilidad de aproximarse a los problemas con base en el pensamiento racional y la evidencia empírica se les quedará por siempre, y ello se puede aplicar a todos los aspectos de la vida, desde comprar un auto hasta escoger una carrera.



10.- Debemos enseñar pensamiento crítico a todos los estudiantes:

Pigliucci dice que "pensamiento crítico" es ahora una frase de moda muy trillada y que por ello corre peligro de perder su significado. Señala la ironía de que se impartan cursos sobre pensamiento crítico, cuando el pensamiento crítico debería ser el punto central de la educación. Por eso recomienda que todos los estudiantes, sin importar su disciplina, tomen un curso de este tipo.

11.- Las habilidades de escritura y comunicación de los estudiantes deben ser fomentadas:

La ciencia, como actividad social que es, no sobrevive si no existe comunicación, y a Pigliucci le parece asombroso cómo muchos estudiantes, incluso de nivel universitario, esencialmente no saben escribir y apenas son capaces de expresarse oralmente sobre temas complejos. La mejor manera de aprender algo es tener que comunicarlo a los otros. Pigliucci sentencia: si no sabes explicar algo, entonces no lo entiendes. Ciertamente será bueno para cualquier nación tener una ciudadanía elocuente y articulada con el habla, y competente con la escritura.

12.- La tecnología debe estimular las mentes de los alumnos; no evitar que ellos las usen:

Hay una tendencia hacia la creciente digitalización de los entornos de aprendizaje y sin duda marcará el futuro de la educación. Pigliucci no se opone a esta tendencia, pero advierte que debe usarse "con el cerebro prendido". Trasladar el formato aburrido expositivo al medio digital no hará ninguna diferencia. Hay muchas aplicaciones para la tecnología en el aprendizaje, desde ejercicios interactivos en línea hasta simuladores de situaciones que ayudan a los estudiantes a comprender conceptos complejos. Para Pigliucci hay buenas posibilidades para el uso de la tecnología en la educación, pero aplicar la tecnología sólo por hacerlo no lleva a ningún lado.



13.- Los maestros deben usar temas controvertidos como una forma de estimular el pensamiento:

Las escuelas suelen ser temerosas de abordar temas polémicos por miedo de ofender o inquietar al alumnado y a los padres de familia. Pigliucci opina que si la escuela no hace sentir incómodo a un estudiante por lo menos una vez por semana, entonces no está cumpliendo su cometido. La educación debe retar las propias visiones del mundo y someterlas a escrutinio.

La escuela debe ser además un espacio de debate en el que las ideas puedan enfrentarse. En el caso del debate creacionismo-evolución, se podría tomar para enseñar no sólo evolución, sino la ciencia como proceso y, aún más, pensamiento crítico. No se trata de enseñar creacionismo, ni de poner al creacionismo al mismo nivel que la ciencia evolutiva, pero tampoco se trata de ignorar que existe tal postura. El tema se debe abordar para demostrar cuál postura es la correcta y cómo se puede estar seguro de ello.

14.- Los académicos deben organizar actividades comunitarias:

Finalmente, y para enfatizar la importancia del contacto universidad-comunidad, Pigliucci recomienda que se organicen eventos que expongan a la población lo que se lleva a cabo en la torre de marfil de la academia. Estos eventos presentarían a los estudiantes, profesores e investigadores y los acercarían a la comunidad. Pigliucci toma como ejemplo el Día de Darwin que él mismo organiza en la Universidad de Tennessee, para ilustrar al gran público sobre ciencia evolutiva. Departamentos de ciencias y humanidades de otras universidades llevan a cabo eventos similares, y esta iniciativa debería convertirse en algo común de la experiencia académica.



El autor termina con la siguiente conclusión: El propósito de todo lo anterior es mejorar la calidad de la educación y no será fácil, ni barato. Requiere energía, dinero, ideas y entusiasmo, además de que no tendrá resultados espectaculares de inmediato, así que sólo las personas con visión y tesón se comprometerían con esto. Pero sus resultados serían mucho más duraderos que slogans simplistas y la humanidad ya ha pagado un precio incalculable por la ignorancia de sus multitudes. Kurt Vonnegut alguna vez escribió "es vergonzoso ser humano". A los educadores corresponde hacer lo posible para aminorar esa vergüenza para las generaciones venideras.

10 comentarios:

Aquiles Brinco dijo...

"...El auge de doctrinas irracionales como el creacionismo..."

Tengo una duda: ¿De veras hay un auge de doctrinas irracionales o será que siempre ha sido así pero ultimamente ha adquirido más importancia por alguna razón? ¿O últimamente nos hemos dado cuenta con más fuerza?

Maik Civeira dijo...

Buena pregunta. Quizá podría decirse más bien que hay un regreso. Definitivamente sí hubo un crecimiento del creacionismo, que ya parecía enterrado, a partir de la presidencia de Bush, más o menos.

Anónimo dijo...

Acaban de aprobar enseñar religion en escuelas publicas en Yunquetaro. Supongo que esto viene a colación por lo del creacionismo.

Me agrada mas lo de las materias interdisciplinarias. En la actualidad un profesionista tiene que saber de muchas areas a la vez. Un ingeniero completo debe tener nociones basicas y solidas de fisica, informatica, electronica, electricidad, quimica, hidraulica y mecanica. Aunque estas materias las enseñan en el plan de estudios de las ingenierias, no suelen relacionarlas con el area particular de estudio, sino que sus temas y practicas suelen ser aislados, lo que hace que se tomen como materias de relleno.

Igualmente faltaria para hacer un modelo completo desarrollar el area de las artes con la ciencia, explicando los colores en la pintura, la fisica en el baile, y las ondas y frecuencias en la musica.

Por ultimo, hacer una buena selección de los aspirantes a ingresar y a cursar una carrera universitaria. Algunos solo estudian para tener el papel y exigen ser aprobados a cualquier costo.

Saludos y buena entrada


Gin Hindew 110 dijo...

Entonces la mejor manera de aprender es volverse ayudante de un cientifico loco ya que son muy apasionados, tienen una insaciable sed de conocimiento, practican la oratoria, la filosofia y el diseño de exteriores y siempre estan dispustos a mostrar los resultados de su trabajo, preferentemente con el espectador en la misma celda que el experimento

Alexander Strauffon dijo...

Ni como decirlo mejor. Ojalá en un futuro podamos ver algunas de esas medidas ya implementadas.

Alvaro Murga dijo...

Ojala esto se aplicara. Asi el pensamiento crítico nos haría mejorar como personas y a la sociedad. Pero claro, quienes se benefician de la injusta sociedad actual prefieren que las cosas se mantengan tal cual. No agitemos demasiado el bote...=) (Nah, no creo que lo hagan de adrede, es que las elites recibieron una mala educación moral).
Por cierto, mas que de acuerdo con los dos primeros puntos, lo de sacar a los científicos de sus bunkers y recordarles su responsabilidad social. Ciencia y política tienen mas relación de lo que a muchos les gusta admitir y que la ciencia no es para algunos "iluminados" mientras los otros simples mortales no entienden las complejidades del universo.

davidcianorris dijo...


"6.- Los libros de texto deberían ser reescritos:

El problema con los libros de texto sobre ciencias es que se limitan a enumerar datos, datos, datos, y dejan de lado las ideas que subyacen tras ellos, la forma en la que se llegó a ellas, y la relación que guardan entre sí. Más importante aún, necesitamos que los libros transmitan la idea de que la ciencia es una actividad vibrante, viva, con un pasado brillante lleno de triunfos y errores, y con un futuro lleno de promesas y territorios por explorar. Los niños sienten curiosidad por el mundo natural y acribillan a los adultos con preguntas. De alguna forma, el sistema escolar logra matar esa curiosidad."

No puedo estar más de acuerdo contigo Maik. Eso es lo que vengo diciendo desde hace un buen tiempo pero las escuelas son sordas, la SEP es sordísima, ciega y muda, los padres de familia, etc, etc.

De nada sirve atiborrar a un niño con datos que va olvidar al día siguiente, lo importante del aprendizaje son los procesos no las conclusiones. Por ejemplo ¿Como pudo Pitágoras descubrir que el cuadrado de la hipotenusa era igual a la suma del cuadrado de sus dos catetos? El profe se limita a decirte "fue por observación" es cierto ¿pero que acaso no sería mucho más provechoso animar a los niños a descubrirlo, dar pistas, hacer juegos y llegar poco a poco a las conclusiones? Ahí, por ejemplo, se pueden matar varios pájaros de un tiro, se aprende historia, lógica, se estimula la imaginación y la creatividad y además se divierten haciendo buena inversión de su energía lo cual a la ves será ventajoso para los papás. El sistema educativo actual simplemente no tiene ni pies ni cabeza y es urgente cambiarlo de raíz pues pienso que en verdad sirve más para desaprender y odiar el conocimiento que para aprender.

PauLibyFriki dijo...

¡Hola Ego!
Como siempre, quedo satisfecha al leerte.
Vaya si estamos muy lejos de cada uno de los puntos y sugerencias, pues a mi parecer vamos en retroceso en las escuelas públicas.
A nuestros niños (e incluso mismos adultos), se les hace pesado buscar información, pues por la manera en que se imparte la educación, ellos más bien repudian buscar conocimiento.
No se sienten atraídos, sólo aprenden de memoria sin razonar y para los maestros eso es suficiente.
Los maestros se concentran más en cuantas palabras por minuto leen y menos en si conprendieron, analizaron o criticaron el mensaje.

Creo que la familia es la que definitivamente hace la diferencia en el cómo los niños busquen la información.
La motivación e iniciativas que demos en casa, marcarán en definitiva, la diferencia.

Todos éstos puntos me parecen una guía muy buena, que me da idea de como instruir a mis hijos.

Muchas gracias, pues tú Ego; haces la diferencia al publicar tus artículos.

~Libertad T.C.~

PauLibyFriki dijo...

¡Hola Ego!
Como siempre, quedo satisfecha al leerte.
Vaya si estamos muy lejos de cada uno de los puntos y sugerencias, pues a mi parecer vamos en retroceso en las escuelas públicas.
A nuestros niños (e incluso mismos adultos), se les hace pesado buscar información, pues por la manera en que se imparte la educación, ellos más bien repudian buscar conocimiento.
No se sienten atraídos, sólo aprenden de memoria sin razonar y para los maestros eso es suficiente.
Los maestros se concentran más en cuantas palabras por minuto leen y menos en si conprendieron, analizaron o criticaron el mensaje.

Creo que la familia es la que definitivamente hace la diferencia en el cómo los niños busquen la información.
La motivación e iniciativas que demos en casa, marcarán en definitiva, la diferencia.

Todos éstos puntos me parecen una guía muy buena, que me da idea de como instruir a mis hijos.

Muchas gracias, pues tú Ego; haces la diferencia al publicar tus artículos.

~Libertad T.C.~

Maik Civeira dijo...

Muchas gracias a todos ustedes por leer. Pues ojalá sí sirva de algo todo esto que escribo (quiero creer, jajaja). Saludos.

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