lunes, 24 de junio de 2013

¿Una nueva Primavera Global?



A finales de 2010 se inició una serie de procesos sociales que bien podríamos calificar de revolucionarios (o que intentaron serlo) y que tuvieron su apogeo a lo largo de 2011. Se trató de fenómenos muy diversos, ocurridos en los senos de culturas muy distintas y con alcances variados, que sin embargo tenían una serie de características en común: fueron movimientos espontáneos, de la sociedad civil, sin ataduras con instituciones políticas establecidas, formados principalmente por jóvenes con un sentimiento prodemocrático que venía con la exigencia por parte de la población civil de que no se permitiera más que los poderes fácticos (dictadorzuelos, partidos políticos, corporaciones, bancos, televisoras, iglesias) decidieran unilateralmente sobre las vidas y bienestar de los ciudadanos.

Todo inició con la Revolución del Jazmín en Túnez, una serie de manifestaciones pacíficas que exigían y lograron la renuncia del dictador Ben Alí. Esta victoria detonó un movimiento hermano en Egipto, el cual a su vez provocó la caída del dictador Hosni Mubarak. Se le llamó la Primavera Árabe y las protestas se extendieron por todo el mundo árabe, y más allá, hasta Irán y Turquía.



En Libia, la insurrección se convirtió en guerra civil contra las fuerzas del dictador Muamar Gaddafi, que incluyó la intervención de fuerzas de la OTAN para finalmente derribar al régimen. En Siria se dio la otra guerra civil, que continúa, principalmente porque las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU no se ponen de acuerdo sobre el curso de acción a tomar (a diferencia del caso de Libia). EUA, el Reino Unido y Francia están a favor de derrocar al dictador Bashar Al-Assad, mientras que China y Rusia apoyan su régimen. Ambos bandos se acusan mutuamente de intervencionismo y de dar armas y apoyo al enemigo, así que lo más probable es que ambos lo estén haciendo.

Egipto y Yemen, los otros dos países que derrocaron a sus dictadores, están experimentando una dura transición, y ni es seguro que logren establecer democracias. Marruecos, Jordania, Kuwait, Líbano y Omán experimentaros reformas constitucionales o de gobierno como respuesta a las manifestaciones. En Baréin todavía se vive una insurrección civil y las protestas siguen ocurriendo de vez en cuando en Arabia Saudita.

Las redes sociales e Internet en general se volvieron parte medular de estos movimientos, pues era a través de estos medios, que hasta entonces no eran vigilados por los gobiernos, que los manifestantes se organizaban y compartían información. Visto el gran potencial de la Red de Redes para la democratización del mundo, muchos se han lanzado a la defensa del Internet libre,  mientras que gobiernos y políticos no dejan de insistir en que hay que "ponerle límites" a este maravilloso medio.



A finales de 2010 se dio el escándalo del Cablegate, en el que WikiLeaks filtró a los principales medios una serie de cables diplomáticos secretos de los Estados Unidos, que revelaban información sobre actividades cuestionables (por decir lo menos) de gobiernos, corporaciones y otros poderes. Parte de esta información fue uno de los detonantes de la Primavera Árabe en Túnez y Egipto.

Julian Assange, fundador y presidente de WikiLeaks ha sufrido desde entonces la persecución de Estados Unidos y sus aliados, y ahora se refugia en la embajada de Ecuador en Londres, pues el país andino le ha ofrecido asilo político. Peor suerte corrió Bradley Manning, el soldado estadounidense que filtró documentos y grabaciones que contenían información sobre crímenes de guerra cometidos por el ejército norteamericano en Irak. Manning fue tomado prisionero y ha sufrido torturas psicológicas y confinamineto solitario.

A las acciones de Assange se suman las del colectivo hacker Anonymous, con un número indefinido de miembros y que opera en todo el mundo. Ya sea proporcionando canales para facilitar información, o atacando páginas web de gobiernos e instituciones autoritarias, Anonymous estuvo presente desde la Primavera Árabe, hasta los movimientos Okupa en Occidente.

Hablando de ello, éstos tienen sus antecedentes en movimientos como los de Islandia y Grecia, pero dieron un gran salto con el movimiento 15M o de los Indigandos de España, en el que miles de personas, principalmente jóvenes, se manifestaron contra la corrupción y el autoritarismo de los gobiernos (llámese de izquierdas o derechas) que no trabajan para su ciudadanía sino para sí mismos, los bancos y las corporaciones.



En el último tercio del 2011, la misma capital del mundo se vio contagiada por el sentimiento de rebeldía anti-sistémico con el surgimiento de Occupy Wall Street, que le dio nombre a los movimientos Okupa de todo el mundo. El 15 de Octubre de 2011 se dio una serie de manifestaciones a nivel mundial, en más de 90 ciudades en los cinco continentes. Se había convertido en una Primavera Global. Finalmente, a mediados de 2012 se dio una manifestación tardía de esta ola, con el Yo Soy 132 Mexicano, que compartía con los otros movimientos sus características principales.

Se trataba de movimientos diversos y heterogéneos. Leyendo y escuchando las voces de los que participaban en ellos se podía ver tal diversidad. Había quienes querían que se regulara los poderes fácticos para que no se perdiera la democracia, y había quienes querían abolir de plano el capitalismo. Había jóvenes de una lucidez y consciencia impresionantes, que manifestaban con precisión sus críticas al estado de cosas actual; y había los conspiranoicos clásicos, seguros de que eran sociedades secretas las que controlaban todos los gobiernos en el New World Order.

Quizá esta misma diversidad y el hecho de que fueran movimientos espontáneos, horizontales y sin dirigencia fueron las causas de que se diluyeran o estancaran poco a poco y perdieran poder de convocatoria. Pero sus lecciones no se olvidan. Estos movimientos pusieron sobre la mesa de discusión temas que antes no se discutían; provocaron el interés en temas públicos de una generación que era juzgada por ser apática; y demostraron la fuerza de los jóvenes en particular, y de los ciudadanos en general, cuyo poder puede hacer temblar a gobiernos y corporaciones. Los efectos a largo plazo aún quedan por medirse.

Todo lo anterior no es más que un breve resumen de lo que fueron estos movimientos. Quien quiera leer todo lo que escribí cuando les daba seguimiento a estos procesos, puede remitirse a esta compilación de artículos. Lo recuerdo porque parece que se inicia una nueva ola de movimientos revolucionarios. Las manifestaciones en Turquía recuerdan a la Primavera Árabe, las protestas en Brasil son como un renacer de los movimientos Okupa y el caso de Edward Snowden, que reveló el programa del gobierno de EUA para espiar a todo el mundo a través de Internet, es como otro Cablegate. De todo ello hablaré en las próximas entradas. Por ahora, sirva esto como una introducción y para refrescar la memoria.

+La Primavera Turca
+El Otoño Carioca
+La caída del Gran Hermano
+Egipto: la revolución que no termina

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi lo que veo muy oscuro entre todas estas primaveras globales es: ¿Y luego que sigue? ¿Cual es la alternativa a la situacion actual? ¿Vamos a obligar a los bancos/empresariado/gobierno que sean un poquito mas compasivos/permisivos/tolerantes? o ¿de plano vamos a sustituir todas estas instituciones? Es que a veces estas revoluciones suenan muy romanticas pero no se como puedan aterrizarse en la vida diaria. Aqui en Mexico lamentablemente todas tratan de llevar agua a su molino y en estos movimientos de protestas vemos palmo a palmo a los 132s al lado de los MORENOS, los SMEitas, APPOS y CNTEs.

Es por eso que veo que aunque los movimientos ocurran globalmente no deberian mezclarse, pues cada uno de ellos persigue objetivos diferentes, en esto debieran ser mas especificos, por ejemplo que los españoles, griegos e irlandeses se manifiesten por una admnistia hipotecaria o bancaria, algo asi en concreto para que tenga fuerza y no revolverlo con los movimeintos arabes que ya son otro cantar, donde su misma religión medieval forma parte del gobierno.

Maik Civeira dijo...

Como bien señalas, la parte difícil es aterrizar los ideales en forma de cambio. ¿Cómo hacerlo? No tengo una respuesta para eso, pero por lo pronto me parece ya un gran logro que se esté señalando lo que no funciona en el estado de cosas actual, y que se esté debatiendo al respecto. Espero que al discutir lo que antes se daba por sentado vayan surgiendo propuestas para dar con respuestas,

Los movimientos tienen sus características distintivas y son muy diversos, pero como mencioné, también se encarrilan en un mismo eje común.

Sobre lo de los países árabes, el asunto va más allá del Islam como religión de locos. Checa la siguiente entrada sobre la Primavera Turca o esta otra, ya viejita sobre las primaveras árabes:

http://egosumqui.blogspot.mx/2012/02/panorama-y-perspectivas-de-la-primavera.html

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